Turín (Torino en italiano, Turin en piamontés) es la tercera ciudad más rica de Italia, con cerca de un millón de habitantes en su área metropolitana, y se ubica en el tramo superior del río Po, abrazada por los Alpes. Capital de la región autónoma del Piamonte, junto a Génova y Milán, conforma el triángulo industrial italiano.
La ciudad, que remonta su historia a época romana, fue adquiriendo poder e importancia durante la Edad Media y Moderna, siendo capital del Ducado de Saboya primero y, después, de los reinos de Cerdeña e Italia (cuando se reunificó el país —Turín fue, durante cuatro años, su primera capital y residencia real).
Toda esa rica historia y bonanza económica se traslada a sus calles, industrias y comercios, pues Turín es sede de firmas tan conocidas como Martini & Rossi, Fiat o Lavazza. De tradición chocolatera, sus famosos Gianduiotto (bombón de avellanas) los encuentras en muchas confiterías centenarias, así como en los bonitos caffès históricos que evocan tiempos de la Belle Époque. Pero entremos en materia…
Monumentos relevantes turineses
Turín es una ciudad muy cómoda de visitar, pues su centro histórico tiene planta hipodámica, una clara herencia de su origen como ciudad romana cuadrangular hecha ex novo y vertebrada con dos grandes calles (Cardo y Decumanus Maximus) que se cruzan en una plaza pública. Por lo tanto, una vez alojados en alguno de los hoteles del casco antiguo, será muy sencillo orientarse en cualquier dirección para descubrir todo lo que esta bonita ciudad ofrece al visitante.
Como punto de inicio de la visita, la Vía Roma (una de las arterias comerciales más importantes de Turín) sería uno de esos ejes principales que conecta la Estación Ferroviaria de Porta Nova en la Piazza Carlo Felice con la Piazza San Carlo (quizá la plaza más bonita de la ciudad, granjeada de caffès y negocios centenarios), prosiguiendo hacia el centro neurálgico de la ciudad, la Piazza Castello, donde se ubican monumentos tan importantes como el Palazzo Madama o el Palazzo Reale.
Partiendo de ese punto táctico a mitad de la Vía Roma, empezaré la ruta por el Palazzo Turinetti di Pertengo, una residencia nobiliaria del siglo XVIII ubicada en la Piazza San Carlo, de estilo rococó, que alberga un museo de arte moderno en sus sótanos (Gallerie d’Italia) y una bonita pinacoteca en su planta noble.
La propia Piazza San Carlo es en sí misma un monumento, con sus palacios e iglesias barrocas, como las gemelas de San Carlos Borromeo o Santa Cristina, y su perímetro porticado, donde encuentras algunos de los locales históricos más importantes de Turín, como la confitería Sttrata, el Caffè Moika, el CaffèSan Carlo o el CaffèTorino (estos dos últimos de imprescindible visita, pues son referentes en la ciudad por su historia y peculiar ambiente). Preside la plaza una estatua ecuestre de Manuel Filiberto, quien fuese Duque de Saboya en el siglo XVI.
A poca distancia está el Palazzo Carignano, un palacio barroco obra de Guarini, ubicado en la plaza homónima y frente al Teatro, que fue en su origen residencia de los Saboya durante el siglo XVII. Ampliado en 1861 con una fachada monumental que da a la Piazza Carlo Alberto, fue sede del primer Gobierno de Italia y hoy aloja el Museo Nazionale del Risorgimiento Italiano (donde se expone, en sus bonitas 30 salas, el proceso de consolidación nacional, con especial foco en la figura de Giuseppe Garibaldi). No te puedes perder la sala #30, antigua sede del Senado y una joya de la arquitectura ecléctica del XIX.
Muy cerca de allí se encuentra el famoso Museo Egizio, el más antiguo del mundo de su género y el segundo en importancia tras El Cairo, con más de 30.000 piezas catalogadas. Es una maravilla para quienes disfrutamos con la historia del país del Nilo, desde las primeras dinastías hasta la época ptolemaica y de la época romana.
Cruzando por la Galleria Subalpina(un pasaje comercial de estilo liberty italiano abierto en 1870 donde se ubican bonitos negocios y caffès como Baratti & Milano, inaugurado por el propio rey Victor Manuel II) llegas hasta la Piazza Castello, punto estratégico de la ciudad, donde se yergue en su centro el antiguo castillo y residencia que le da su nombre, el Palazzo Madama. Llamado así por las esposas reales de los Saboya (las madamas), el edificio tiene su origen en una de las puertas romanas que fueron ampliadas en el medievo hasta construir sobre ellas una fortaleza que, a su vez, fue remodelada a principios del siglo XVIII por el arquitecto siciliano Filippo Juvara, quien le dio su actual aspecto exterior e interior. La escalinata principal y los salones rococó son dignos de visita, así como la colección de porcelana y artes decorativas que atesora en sus plantas superiores. La vista panorámica del centro de Turín, desde sus almenas, es otra cosa que no te puedes perder.
En la misma plaza se abre la Piazzeta Reale que conduce al conjunto patrimonial más importante de la ciudad: el Palazzo Reale, Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, complejo que aglutina el propio Palazzo y Armeria Reale, la Galleria Sabauda (una importante pinacoteca con obras de Rembrandt o Rubens), el Museo de Antigüedades (con estatuas y mosaicos romanos procedentes de los yacimientos relacionados con Augusta Taurinorum) y la Capella Della Sacra Síndone, la capilla barroca anexa a la catedral y comunicada directamente con el palacio donde se custodia la reliquia cristiana más importante de la ciudad: la Sábana Santa.
Cerrando la Piazzeta Reale por la derecha se encuentra la Iglesia de San Lorenzo, de factura renacentista y reforma barroca, que fue utilizada durante siglos por la Casa de Saboya como su capilla privada. Detrás de ella se encuentra la Catedral de San Juan Bautista, el Duomo di Torino, construida en el siglo XV y único ejemplo del renacimiento piamontés.
A espaldas del Palazzo Reale, y junto al Campanario exento del Duomo, se pueden visitar los restos del Teatro Romanode Augusta Taurinorum, del siglo I d.C. y que tuvo aforo para más de 5.000 espectadores. Frente a él se encuentra el Parque Arqueológico de la Porta Palatina, donde destaca con sus dos torres de ladrillos rojos la única puerta romana del primer siglo de nuestra era que se mantuvo en pie con la expansión de la ciudad medieval, jalonada por dos estatuas de bronce de Augusto y Julio César.
Retornando hacia la Piazza Castello, y siguiendo itinerario hacia el río, la segunda calle porticada más importante de la ciudad es la Vía Po, también repleta de negocios centenarios que, en días festivos, se llena de puestos de artesanía. Tomando dicha calle a medio recorrido, a mano izquierda, se encuentra uno de los símbolos de Turín: la Mole Antonelliana. Concebida en su origen como sinagoga por el arquitecto Alessandro Antonelli en 1867, es el edificio de ladrillo más alto de la ciudad (167 metros) y alberga hoy el Museo Nazionale del Cinema. Destacaría también dentro de esta popular calle el Caffè Fiorio, negocio centenario cuyos salones y decoración te evocan al ambiente de los primeros años del siglo XX.
Al final de la Vía Po se encuentra la Piazza Vittorio Veneto, con el caffè homónimo también centenario, y el Puente de Umberto I que cruza el río hasta la Iglesia de la Madre de Dios, un templo neoclásico que se levantó en 1814 para celebrar el regreso del rey Victor Manuel I tras la derrota de Napoleón. Con estampa de Panteón y situada sobre una colina junto al río Po, desde su pronaos tienes unas vistas preciosas del centro histórico de Turín. También merece visita la Iglesia de San Francisco de Paula en la propia Vía Po, de discreta fachada neoclásica pero espléndido interior barroco.
La ciudad y su periferia ofrece muchas más visitas interesantes como el Museo Lavazza, el Museo de Artes Decorativas, el Mercado Central, el Santuario della Consolata, los Jardines Reales, la Academia Albertina, el Castillo del Valentino, la Villa Della Regina, el Borgo Medievale, el Museo Nacional del Automóvil, el Palazzo Balletti di Barolo o, ya fuera de la ciudad, la sede de Martini & Rossi, el Pabellón de Caza de Stupinigi o la Basílica de Superga (estos dos últimos maravillas barrocas obra de Filippo Juvara), por lo que Turín es un destino para disfrutarlo varios días si se tiene la oportunidad.
Turín es un destino para disfrutarlo varios días si se tiene la oportunidad
El magnífico otoño de Turín
Las vistas otoñales de Turín
Nuestra experiencia viajera en Turín, esta primera, ha sido en otoño. Es un lugar perfecto para disfrutar de esta estación del año porque, en sus latitudes, disfrutan de una flora caduca que llena de hojarasca cobriza las plazas y paseos. Caminar por las riberas del río Po o por barrios elegantes, como las PiazzaSolferino o Statuto o el Giardini Cavour, te brinda una magia inusual en estos momentos del año (al menos en mi Valencia), así como te la brinda contemplar, en días claros, los bellos Alpes nevados como telón de fondo.
Bebidas, gastronomía y dulces de Turín
Turín es la ciudad más chocolatera de Italia, incluso diría que es hasta peligrosa para golosos irredentos, y la multitud de confiterías centenarias que te cruzas en cada calle son prueba de ello. Turroncillos, pastas, Gianduia (como los archifamosos Ferrero Rocher), bombones, cornettos rellenos, los cannoli sicilianos y todo tipo de dulces propios o ajenos abarrotan escaparates preciosos y muy bien elaborados. Recorriendo el centro de la ciudad, los locales históricos son también de parada obligatoria. En ellos te puedes reconfortar del fresco ambiente con un buen café o alguna especialidad local como el Bicerin (que viene del piamontés «vasito»), un combinado de café, chocolate y nata que enamoró a personajes de la talla de Dumas, Picasso o Hemingway.
En cuanto a degustar la gastronomía local, en los locales centenarios con encanto como el Baratti & Milano (en la Galleria Subalpina), Caffè Platti (en el Corso Vittorio Emanuele II), Ristorante del Cambio (en la Piazza Carignano) o Caffè Fiorio (en la Vía Po) puedes probar platos típicos como Bagna Cauda (una emulsión de queso y anchoas sobre verduras), atún fileteado a la piamontesa y todo tipo de ensaladas, embutidos o quesos que puedes marinar con buenos vinos autóctonos del Piamonte o Aosta, espumosos tipo Prosecco o Asti, o bien los cocteles clásicos como Campari y Aperol Spritz. En cambio, si te gusta más la oferta clásica italiana, multitud de trattorias ofrecen buena pasta y pizzas con todas las combinaciones posibles, así como restaurantes orientales (que hacen furor en estas tierras a tenor de la cantidad que hay). Vayas a donde vayas, una enorme amabilidad encontrarás en quien te atienda (desde los taxis y hoteles hasta cualquier café o comercio, incluso intentan hablarte en castellano). Si estás alojado en un apartamento y quieres hacer compra para cocinar, la parada obligatoria es el Mercato di Porta Palazzo, en la Piazza della Repubblica. Allí encontrarás decenas de puestos de fiambres, frutas y verduras con una pinta estupenda, y a muy buen precio. Y si quieres entonar el cuerpo durante la experiencia, en el propio mercado cubierto colindante hay varios locales donde descansar, admirar de grandes vistas del centro histórico, tomar algo y proseguir con las compras.
Conclusión de una breve visita otoñal a Turín
Como conclusión, después de pasar unos días recorriendo sus calles, debo decir que Turín es una ciudad que nos ha encantado, pero que no está exenta de contrastes: es fría y cálida, así como rica y pobre. Se nota en sus comercios que es la tercera economía italiana (sólo hay que pasear por los pórticos de Vía Roma para ver qué firmas internacionales tienen allí sus espléndidos negocios), pero también hay una cruz en esta moneda, pues alrededor de estos ejes comerciales se concentra mucha mendicidad sin techo que evidencia que no todos los turineses viven tan bien como denotan sus luminosos escaparates.
Por cierto, nos sorprendió que no había ni gatos ni perros callejeros. Vale decir que el perro, para el italiano moderno, es un miembro más de la familia, a todos los efectos.
Es un destino cómodo desde Valencia, con vuelo directo y una duración de 1h 40′. Además, cuenta con buenas comunicaciones internas con ferrocarril o tranvía, aunque es preferible pasear y alzar la vista para disfrutar de los preciosos edificios de estilo liberty (que es como se conoce el Art Nouveau en Italia) que embellecen sus calles limpias, amplias y cuadriculadas.
La perforación mediante sondeos es la técnica que permite estudiar en directo la naturaleza y la geometría de las rocas del subsuelo. En el caso particular de la exploración minera, en la búsqueda de nuevas minas, los sondeos son imprescindibles para determinar el volumen y la riqueza del yacimiento, calcular sus reservas y establecer su explotabilidad. La técnica consiste en perforar las rocas mediante un largo tubo metálico, al que se le adosa una corona abrasiva que, al girar a gran velocidad, va cortando la roca.
A medida que la corona va penetrando, va dejando en el interior del tubo un cilindro macizo de la roca que se ha atravesado. A esos cilindros, como portadores de información sobre las rocas que existen en profundidad, se les denominan testigos. A medida que el sondeo va descendiendo, se van añadiendo tubos y mediante un ingenioso mecanismo, cada cierto tiempo, se va extrayendo de su interior el cilindro de roca, izándolo hasta la superficie mediante un cabrestante. Luego, se van colocando en cajas, en filas alineadas, donde se va anotando cuidadosamente la profundidad de cada tramo, para que pueda ser posicionados y estudiados.
Para sondeos de pequeña longitud, se puede mantener el mismo diámetro de tubos desde el inicio hasta el final, pero si se planifica una perforación larga, se suele proceder a una progresiva reducción de diámetro, a medida que va aumentando la profundidad. La maniobra de disminución en la anchura de la perforación es un momento complicado, donde pueden aparecer problemas mecánicos.
La ejecución de un sondeo no es tarea sencilla ni fácil y de hecho, son bastante frecuentes los incidentes que entorpecen y retrasan la perforación. El más grave de todos es el encasquille, cuando el tubo perforante deja de rotar, frenado por las paredes de roca que le rodean. Cuando se produce este percance, desatascar la perforación no es cosa fácil, y puede lograrse tan sólo gracias a la pericia y experiencia del sondista encargado de la maniobra, después de bastantes esfuerzos.
La duración de una campaña de sondeos de exploración suele ser bastante imprevisible, porque depende de los resultados que se vayan obteniendo. Si las primeras perforaciones no cumplen las expectativas y no se encuentra el mineral en cantidad o calidad suficiente, la campaña se suspende. Por el contrario, si los resultados son positivos, se continua el trabajo hasta completar el reconocimiento y evaluación del yacimiento encontrado. En este último caso, puede durar varios años. Por eso, se suele decir que los sondistas, del mismo modo que los marineros, tienen un amor en cada puerto, tienen una novia en cada yacimiento.
Se suele decir que los sondistas, del mismo modo que los marineros, tienen un amor en cada puerto, tienen una novia en cada yacimiento.
Los prolegómenos de esta narración, un tanto prolijos, son imprescindibles para poner en contexto una historia que ocurrió, hace ya algunos años, en un país de la estepa asiática, donde una compañía multinacional realizó una larga campaña de sondeos. Durante el periodo que duró aquel trabajo, el sondista encargado de las perforaciones estableció una relación con una mujer de la población más cercana, noviazgo que se vio abocado al final cuando terminaron las perforaciones.
Años después, aquel sondista y algunos miembros de su equipo de perforación, tuvieron que regresar a aquella misma ciudad, para mantener una reunión de trabajo con técnicos de otra empresa. Finalizada la reunión, fueron invitados a cenar por sus anfitriones, ofrecimiento que les fue imposible declinar. La cena fue transcurriendo bajo una atmósfera cordial y relajada, pero antes de que sirvieran los postres, el sondista se levantó de la mesa, excusándose por un asunto urgente e imprevisto, afirmando que regresaría en unos minutos. Los colegas de la otra empresa quedaron un poco extrañados por aquella brusca estampida, pero, discretamente, no dijeron nada. Por el contrario, sus compañeros, sonrientes, se miraron unos a otros con guiños de complicidad, suponiendo cuál era el verdadero motivo de aquella urgencia. Todo el mundo continuó sentado a la mesa, degustando los postres. Y luego, como suele ser habitual, se entabló una amena charla acompañada por las libaciones de rigor.
Mientras tanto, trascurría el tiempo sin que regresase quien había afirmado que volvía enseguida, y uno de los anfitriones se interesó por él, preocupado, preguntando si le habría ocurrido algo. Los compañeros del sondista, sonrientes, se miraron entre sí, y uno de ellos, con un brillo malicioso en los ojos, preguntó:
— ¿Se habrá quedado encasquillado?
Los anfitriones, sorprendidos y extrañados, carentes de la información necesaria para estar en el ajo de aquella pregunta con doble sentido, pusieron cara de no entender nada. Pero otro de los colegas, rápido de reflejos, respondió de inmediato:
— ¡No, un buen sondista nunca se encasquilla al cambiar de diámetro!
Ese día, yo no estaba allí, pero tal y como me lo contaron, lo cuento…
Si aún no tienes planificado el menú de Navidad, aquí te dejo una serie de propuestas para sorprender a tus invitados. Es sencilla y está basada en aperitivos con vasitos y cucharitas, puesto que la ocasión lo requiere por su buena presentación y elegancia, pero, sobre todo, es una bonita forma de conseguir saltarnos el menú propiamente dicho y utilizar el tapeo con un toque de exclusividad.
Esta es una de las formas más vistosas de presentar unos bocados en formato mini, permitiéndote hacer infinitas combinaciones con los ingredientes, tantas como la imaginación y la fantasía te permitan. Además de ser un buen recurso para las Fiestas Navideñas, es una forma muy cómoda de comer tan atractivos y tentadores bocaditos.
Una opción a considerar, cuando se cuenta con muchos invitados y no se desea estar demasiado tiempo recogiendo posteriormente, es utilizar vasitos y cucharitas de usar y tirar. Pero, si son pocos los invitados (cosa que no suele suceder un día de Navidad) se pueden utilizar vasitos de chupitos y cucharillas de café.
Siempre es agradable recibir a los invitados con un tentador aperitivo, en cualquier encuentro durante el año, pero tratándose de Navidad… el aperitivo es sagrado y con este artículo propongo una selección de vasitos y cucharitas entre los que podrás elegir para sorprender y conquistar a los invitados que acabarán destacándote como el anfitrión más original y elegante. Son súper fáciles de hacer y tan atractivos que querrán probarlos todos. ¡El éxito está asegurado!
¿A quién no le ha pasado que preguntas por cantidades de una receta y te responden yo es que lo hago todo a ojo? Pues bien, en estas recetas podríamos también decir… todo al gusto: es decir, que si se trata de 3 ingredientes, por ejemplo, se podrá aumentar uno de ellos con relación a los otros si lo que se prefiere es que predomine más el sabor de éste.
Algunos de ellos se podrán tener preparados el día anterior y sólo habrá que montarlos momentos antes de su presentación para que, de esta forma, esto te permita poder estar con la familia a la hora del aperitivo.
VASITOS
ENSALADA DE PIMIENTOS DEL PIQUILLO CON CRUMBLE
Este vasito suele tener mucho éxito por su vistosidad y atractivo.
INGREDIENTES:
Un bote de pimientos del piquillo
1 cebolla
1 ajo (opcional)
Con un poco de aceite se rehogará el ajo (si se opta por ponerlo). A continuación se añadirá la cebolla cortada en pluma a fuego lento; una vez dorada, se introducirá el pimiento, rehogando hasta obtener un sofrito de pimiento.
Se podrá hacer el día anterior y reservarlo en el frigorífico.
PREPARACIÓN DEL CRUMBLE:
INGREDIENTES:
35 gr de harina
25 gr de mantequilla fría
25 gr de queso rallado
15 gr de avellanas tostadas
Colocar en un bol la harina a la que se le añadirá la mantequilla a cubitos, el queso y las avellanas cortaditas lo más pequeño posible. Mezclar con las manos y llevarlo a una consistencia como una arena gruesa. Se dejará 20 minutos en el frigorífico.
Cuando se saque, se extenderá sobre un papel de horno y se tendrá a 180º en el horno unos 20 minutos, dependiendo del grosor que se le haga. Dejar enfriar.
Una vez rellenos los vasitos con el pimiento y tomando uno de ellos como medida, se cortará porciones de la masa que se recogerá con una espátula para colocar encima del pimiento (esto se hará cuando se vayan a servir, para que no reblandezca el crumble).
Esta es una combinación muy agradable al paladar proporcionando crujibilidad al conjunto.
CREMA DE AGUACATE CON SALMON AHUMADO
Fresco, moderno y buenísimo. Su combinación es perfecta.
INGREDIENTES:
1 aguacate
1 o 2 cucharadas de mayonesa
1 cebolla dulce
Zumo de limón
Sal y pimienta
Salmón ahumado
Triturar el aguacate con unas gotas de zumo de limón (para evitar que se oxide, ya que lo suele hacer con mucha facilidad), un poco de sal y pimienta.
Colocar en un bol al que se le añadirá la mayonesa y cebolla cortadita muy diminuta (mayor o menor cantidad, a gusto) ya que le aportará un toque crujiente y de frescura.
Se colocará esta crema en manga pastelera con boquilla estriada si se prefiere una mejor presentación, o simplemente se le cortará el extremo, para una mayor comodidad en la distribución en los distintos vasitos.
Para finalizar, se cortarán tiras de salmón ahumado, colocándolas en los vasitos enrolladas en forma de flor.
Esta crema recomiendo hacerla el mismo día, para mantener el color del aguacate aunque se le haya añadido las gotas de limón.
CREMA SE PIMIENTOS AMARILLOS CON CROQUETAS DE MORCILLA
Esta combinación de sabores sorprenderá a tus invitados.
INGREDIENTES:
1 pimiento amarillo
1 ajo
Sal y pimienta
Dorar con un poco de aceite el ajo cortadito, para añadir a continuación el pimiento cortado a cubitos diminutos, sal y un poco de pimienta hasta conseguir un sofrito.
Una vez hecho, se triturará en batidora y de forma opcional, se pasará por colador.
Se reservará en el frigorífico hasta el día siguiente.
PREPARACIÓN DE LAS CROQUETAS DE MORCILLA:
INGREDIENTES:
2 morcillas de cebolla
1 cebolla
Maíz frito (kikos)
Con un poco de aceite sofreír la cebolla dejándola enfriar unos minutos para y unirla con la pasta de morcilla en un bol, que habremos hecho simplemente machacándola con un tenedor.
Formaremos unas croquetas que dejaremos ya hechas en el frigorífico para tenerlas ya preparadas al día siguiente.
Trituraremos unos kikos y los dejaremos también ya preparados.
Al día siguiente sólo habrá que pasar por huevo batido y el polvo de kikos para sofreír.
En el vasito se colocará la crema de pimiento que habremos calentado y encima las croquetas de morcilla que se insertarán en unos palillos como se puede observar en la imagen.
HUMUS
Un aperitivo sabroso y fácil de hacer cuyo sabor es irresistible.
Para ocasiones como éstas dónde la rapidez es tan necesaria, aconsejo comprarlo en supermercados ya que los hay de muy buena calidad, y casi tan buenos como los caseros.
El día anterior lo colocaremos ya para acelerar el trabajo, en manga pastelera con boquilla estriada para su mayor comodidad y presentación en el vasito.
También se podrán cortar el día anterior unos palitos de zanahorias dejándolos en el frigorífico ya preparados.
En vez de guardar en tuppers, que luego hay que fregar, es mejor idea colocarlos en bolsas de plástico de ziploc de usar y tirar.
A la hora de preparar los vasitos, se espolvoreará con un poco de pimentón (picante si se prefiere) y se le colocará los palitos de zanahoria.
PARMENTIER DE PATATA AL BACALAO CON MORCILLA
Este vasito se come con cuchara, siendo sabroso, suave y elegante.
INGREDIENTES:
2 patatas
1 puerro (sólo la parte blanca)
Un trozo de bacalao desalado
Una nuez de mantequilla
Morcilla de cebolla
Sal y pimienta.
Hervir las patatas y el puerro. Unos minutos antes de terminar su cocción se añadirá el bacalao con la intención de darle sabor al caldo y tome su sabor la patata.
Una vez hecho se triturará la patata con el puerro y un poco de mantequilla, se le añade la pimienta y una cucharada (o las necesarias) del caldo, hasta obtener una crema con el espesor deseado.
Una vez frío se reservará en el frigorífico hasta el día siguiente, en que se calentará antes de distribuirla en los vasitos.
Se machacará la morcilla y la pasta resultante se sofreirá, colocando una porción sobre el parmentier de patata.
De forma opcional adornar con unos piñones tostados.
VASITO DE PUCHERO
INGREDIENTES:
Garbanzos del puchero
Blanquet (tipo de morcilla blanca que se utiliza para el cocido)
Zanahoria
Cardo
Caldo del puchero
Gelatina
El puchero es un plato muy típico valenciano en Navidad, con su tradicional “pilota”, y que servido en vasito como pequeña degustación resultará ser un aperitivo con el que no fallarás, dándole una versión más moderna.
Una vez hecho el puchero, colaremos el caldo y todavía caliente se le añadirá por cada 250 ml. 2 hojas de gelatina que previamente habremos puesto en remojo con agua unos 15 minutos.
Se distribuirá en los vasitos unos ¾ partes del mismo y se le incorporarán 1 o 2 garbanzos, 2 cubitos pequeños de zanahoria, y 2 mini trocitos de cardo, dejándolo en el frigorífico hasta que gelatinice.
Trituraremos unos garbanzos con un trozo de blanquet y colocaremos este puré sobre la gelatina que decoraremos con unas láminas de zanahoria cruda que le dará un toque crujiente al conjunto.
CONSOMÉ DEL PUCHERO CON “PILOTES”
Esta es otra opción de aperitivo a partir de los ingredientes del puchero.
Aunque las pilotas del puchero no las asociemos al aperitivo, estas que hemos preparado en miniatura, las insertaremos en una brocheta y colocaremos sobre el vasito o bien en su interior. Cada brocheta irá con una pilota, un garbanzo, un trozo de cardo, de zanahoria, de nabo, y blanquet o según guste, ya que esto viene a ser lo que se sirve en una fuente cuando se ha comido el consomé o sopa de cocido.
El caldo colado y caliente se servirá en los vasitos.
COCTEL DE LANGOSTINOS
Inspirado en el tradicional cóctel de gambas y es exquisito al tiempo que exótico.
INGREDIENTES:
Pimiento verde
Pimiento rojo
Huevo duro
Langostinos
Cebolla dulce
Cortar en cubitos pequeños los pimientos, la cebolla y los langostinos.
En los huevos duros separaremos la clara, que cortaremos de forma diminuta. (No la yema).
Mezclaremos todo con un poco de sal, pimienta y aceite.
Distribuiremos en los vasitos y si se quiere, se cubrirá con film cada uno de ellos, dejándolos en el frigorífico hasta el día siguiente. Si es así, abstenerse de poner el aceite a la mezcla, ya que sino se reblandecerán los ingredientes.
Al día siguiente se añadirán unas gotas de aceite por cada vasito, que cubriremos con la yema de huevo duro machacado con un tenedor, y terminando su composición con un langostino como se puede ver en la imagen.
FOIE CON PEDRO XIMENEZ
INGREDIENTES:
Un bote de foie
Dos cucharas de brandy
100 ml de Pedro Ximenez
1 hoja de gelatina
Azúcar, cubitos de almendra caramelizada o cubitos de membrillo
Dejar en agua fría la hoja de gelatina unos 15 minutos.
Calentar un poco el Pedro Ximénez e introducir la gelatina bien escurrida hasta que se disuelva.
Repartir en los vasitos y dejar en frigorífico hasta que endurezca.
Machacaremos con un tenedor el foie con el brandy, y lo introduciremos en una manga pastelera con boquilla rizada, dejándolo en el frigorífico para que endurezca y poder servirlo más tarde sobre la gelatina.
Si se quiere añadir caramelo, se pondrá un poco de azúcar en una sartén hasta que se haga rubio, que extenderemos en forma de gotas sobre papel de horno, una vez frío se tomarán pequeños trocitos como decoración. O si se prefiere, se adornará con pequeños cubitos de membrillo o de almendra caramelizada.
Se podrán hacer el día anterior y cubrir cada vasito con film, reservando en el frigorífico. Tan sólo se le pondrá la decoración en el momento de servir.
VASITO DE SETAS CON QUESO
Un entrante diferente, muy sencillo de preparar y riquísimo. ¡No dejes de probarlo!
INGREDIENTES:
Setas (champiñones)
Cebolla
Queso de untar
Sofreír la cebolla con un poco de aceite, al que se le añadirán a continuación los champiñones muy cortaditos. Una vez hechos se le añadirán 2 cucharadas del queso.
Se podrá hacer el día anterior y sólo habrá que calentar y colocar en los vasitos cuando se vayan a comer.
CUCHARITAS
Su elaboración es muy sencilla siendo un bocado delicioso en el picoteo.
A continuación veremos en detalle cada una de ellas:
Base de mayonesa y un poco de mostaza dulce (mezclar) con alcachofita mini y huevas de salmón.
Base de mayonesa, con espárrago y yema de huevo duro rallada.
Sardina marinada enrollada sobre una aceituna con base de mayonesa y un pequeño aro de cebolla tierna. Decorar con hinojo.
Medio tomatito cherry con piñones, y sobre rodaja de cebolla tierna una perla de mozzarella y una hoja de albahaca. Rociar con unas gotas de aceite.
Un trocito de tronquito de atún, una rodajita de aceituna negra sin hueso, un aro de cebolla tierna y un gajo de naranja, sin la pielecita que lo cubre.
Sobre mostaza dulce, un cubito de queso emmental, con media nuez y una hojita de lechuga.
Zamburiñas o mejillones con salsa de vieiras (de bote). Colocar un poco de la salsita y 2 zamburiñas.
Sobre base de mayonesa, medio huevo duro de codorniz, una hojita de lechuga y unos granos de maíz frito.
Ensaladilla de huevo duro muy picadito con atún y un poco de mayonesa. Se mezcla y se pone una pequeña porción en cada cucharita, que se decorará con láminas de almendra frita, tostada ó caramelizada con un poco de azúcar moreno.
Un trocito de bacalao ahumado, media aceituna negra, un trocito de cebolla morada y un gajo de naranja sin la pielecita que lo cubre.
La cocina es un lenguaje mediante el cual se pueden expresar armonía, creatividad, felicidad, belleza, poesía, complejidad, magia, humor, provocación y cultura.
Ferràn Adrià
Espero que alguna de mis propuestas os anime a elaborarla para esta venideras fiestas navideñas.
Con mis mejores deseos de una Feliz Navidad.
Aperitivos con vasitos y cucharitas por Juana Sanz
En la primera entrega de este artículo, se describió de una forma general la importancia que han tenido y tienen todavía los combustibles fósiles, y en particular los hidrocarburos, para el progreso de la humanidad. En esta segunda parte, se detallarán diversos aspectos en los que los hidrocarburos han jugado y juegan un papel esencial, tanto para nuestra vida cotidiana como para nuestro desarrollo, que con muchísima frecuencia se olvidan o directamente se ignoran.
Los hidrocarburos y la producción de alimentos
Un aspecto clave para que se haya podido alcanzar el actual grado de desarrollo humano ha sido la capacidad de alimentar a una población creciente, que empezó el siglo XX con unos 1.700 millones de personas y ha llegado a los 8.000 millones actuales (según recientes informaciones de la O.N.U.), estimándose que se alcanzará la cifra de unos 9.500 millones de habitantes para el año 2050. Para conseguirlo, se ha aumentado de forma drástica la productividad de los cultivos y de la ganadería, manteniendo estabilizado o en un crecimiento bajo, la cantidad de hectáreas de terreno que se dedican a la producción de alimentos. Este incremento de la productividad, realmente espectacular durante el siglo XX, está gráficamente representado en la Figura 1, donde se puede apreciar la fulgurante evolución reciente del número de personas que pueden ser alimentadas por los cultivos realizados en un acre de terreno (un acre es algo menos de media hectárea). Dicho crecimiento ha sido sin duda posible gracias a la creatividad y conocimiento de los seres humanos, pero también a la disponibilidad de hidrocarburos para fabricar fertilizantes, tan denostados últimamente.
Por ejemplo, la reacción química entre el nitrógeno atmosférico y el hidrógeno gaseoso (el denominado proceso Haber-Bosch), permite producir amoníaco (NH3), el precursor de los abonos nitrogenados que aumentan exponencialmente la fertilidad de nuestros suelos. Y estos denostados fertilizantes, que se elaboran a partir del gas natural, son los que permiten alimentar a más de la mitad de la población humana. Los pesticidas, también obtenidos a partir de hidrocarburos, permiten mantener inalteradas entre el 50 y el 75% de las cosechas. Además de estas aplicaciones petroquímicas, no debe olvidarse que toda la maquinaria (tractores, camiones, calefacciones de explotaciones ganaderas, etc.) que permite una alta productividad agrícola y ganadera se mueve y trabaja con gasolinas y gasóleos.
Por otro lado, este aumento de productividad ha ido asociado con mejoras en la eficiencia energética que se traduce en un menor consumo de energía por unidad alimentaria producida. Cada vez se han ido produciendo más alimentos por unidad de terreno cultivable, y además, con gasto de energía menor, tal y como se recoge en la Figura 2 gracias a la mejora de las semillas transgénicas y al eficiente desarrollo de las técnicas agrícolas.
Figura 1.- Evolución en el tiempo de las personas alimentadas por unidad de superficie cultivada humano. Fuente: Datos recopilados de Marcus J. Hamilton, Bruce T. Milne, Robert S. Walker; James H. Brown; B.H.Slicher Van Bath; Food and Agriculture Organization (F.A.O.)
Figura 2.- Evolución en el tiempo de la eficiencia energética en la producción de alimentos. Energía usada por unidad de cosecha. Fuente: Datos de United States Departament of Agriculture.
También se ha producido una importante evolución en los procesos de conservación alimentaria mediante la refrigeración (sin la cual, perderíamos un tercio de nuestros alimentos y cosechas) y mediante el empaquetado y conservación con envases, principalmente de plástico, de cerámica y de cartón. Estos procesos de refrigeración, empaquetado y conservación, precisan de la utilización masiva de hidrocarburos, además de ser intensivos en el consumo de energía. Por último, el transporte de alimentos, rápido y seguro, se basa en el consumo de gasolinas y gasóleos.
En el campo del aumento de la productividad alimentaria, es imposible no mencionar a Norman Borlaug(1914-2009), probablemente la persona que más vidas humanas ha salvado a lo largo de la Historia. Nació en Iowa (Estados Unidos), estudió en la Universidad de Minnesota, fue ingeniero forestal, genetista, fitopatólogo, y fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1970. Está considerado, junto con otros, como el padre de la agricultura moderna y de la Revolución Verde. En 1944, con la financiación de la Fundación Rockefeller y del Gobierno de México, reformó la agricultura mejicana desarrollando nuevas variedades de trigo más resistentes y productivas, capaces de dar varias cosechas por año, llegando a multiplicar por cuatro la producción de cereales del país en tan sólo 20 años y convirtiéndolo en exportador neto de alimentos. Posteriormente, realizó los mismos trabajos en India, Pakistán y Filipinas, creando nuevas variedades de arroz, de maíz y de otros cereales, que permitieron duplicar la producción de granos en dichos países. Sin la Revolución Verde de Borlaug, millones de personas habrían muerto de hambre (o no hubieran nacido) y la agricultura necesitaría el doble de terreno del que hoy ocupa.
A modo de ejemplo, la Figura 3 ilustra el impacto en productividad (toneladas de grano por hectárea) que ha tenido la utilización de nuevas variedades de trigo en Gran Bretaña. Y no debe olvidarse que, a nivel mundial, los hidrocarburos han tenido mucho que ver en esa revolución verde, ya que el incremento de la productividad agrícola se podido alcanzar gracias a la producción de fertilizantes, a la energía que se necesita para su fabricación y a la maquinaria agrícola movida por ellos.
Figura 3.- Evolución de la productividad de la tierra (toneladas de grano por hectárea) desde el año 1300. Fuente: N.B.J. Koning et alt. “Long-term global availability of food: continued abundance or new scarcity?”. NJAS Wageningen Journal of Life Sciences 55 (2008) pag.: 229-292.
Los hidrocarburos y la producción de ropas y textiles
Es evidente, pues no necesita de ningún tipo de explicación adicional, que los 8.000 millones de seres humanos que habitamos la Tierra necesitamos ropa con la que cubrirnos, además de otros materiales textiles para acondicionar nuestras casa con ropa de cama, alfombras, cortinas, manteles y otros muchos usos.
Estos materiales, no sólo hacen nuestra vida más confortable, sino también más segura y libre de enfermedades producidas por condiciones adversas de humedad y frío. Antes del uso intensivo de los hidrocarburos, toda la ropa y textiles utilizados eran fabricados a partir de fibras vegetales cultivadas (principalmente algodón, yute, lino y seda) y animales (lana, alpaca, etc.). También se utilizaban pieles de animales.
Las fibras sintéticas, como el poliéster, el nylon y las fibras acrílicas, fueron desarrolladas y comercializadas en el siglo XX, y son en su totalidad productos derivados de los hidrocarburos. Actualmente, representan el 60% de todas las fibras fabricadas en el mundo y, en algunas circunstancias y para usos determinados, llegan a tener unas prestaciones y cualidades mucho mejores que las fibras naturales, especialmente en climas extremos.
Por lo que se refiere a las fibras naturales actualmente en producción, el algodón es el cultivo más extendido (representa el 80%), y está sujeto a las misma dependencia de los hidrocarburos que la agricultura dedicada a la obtención de alimentos, ya que también precisa de los fertilizantes y los pesticidas, obtenidos a partir del petróleo, para alcanzar una elevada productividad.
Los hidrocarburos y la producción de materiales de construcción
Para la supervivencia del ser humano, los materiales de construcción son tan críticos como la comida, la energía y la ropa. Tanto la población actual como la previsible para las próximas décadas, necesita y necesitará ingentes cantidades de materiales de construcción, cuyo origen más frecuente son los minerales, tanto metálicos como no metálicos, y las rocas industriales como la caliza, el granito, la arcilla y la arena. Y no debe olvidarse que tanto la extracción y producción de minerales metálicos y rocas, como la obtención de otros productos transformados a partir de sustancias minerales (como son el vidrio, los ladrillos, el cemento o materiales cerámicos como los azulejos), para su fundición o cocido en hornos a gran temperatura, son procesos altamente intensivos en consumo de energía y dependen de los combustibles fósiles. Por último, no deben olvidarse otros materiales de origen sintético, como por ejemplo los plásticos, que se obtienen directamente a partir del petróleo por procedimientos petroquímicos.
No deben olvidarse otros materiales de origen sintético, como por ejemplo los plásticos, que se obtienen directamente a partir del petróleo por procedimientos petroquímicos.
El incremento en la producción de materiales de construcción durante los últimos 120 años ha sido espectacular a nivel global. Así y de acuerdo con datos del gobierno de Estados Unidos, el país produjo 144 millones de toneladas de estos materiales en 1900, mientras que en 2006 se produjeron 3.800 millones de toneladas. Este aumento corre paralelo con el incremento del bienestar humano y de nuestro desarrollo, y todo indica que esta tendencia creciente se mantendrá en el futuro durante todo el siglo XXI.
Los hidrocarburos y la evolución del conocimiento
El conocimiento básico y aplicado, el conocimiento científico y tecnológico, está en la base del desarrollo de la sociedad humana moderna. El conocimiento y las ideas, constituyen uno de los pilares básicos del ciclo de progreso que la humanidad ha experimentado en los últimos 150 años. Siguiendo las ideas expresadas por Goklany (2012), ya citadas en la primera parte de este artículo, puede afirmarse que los hidrocarburos han contribuido significativamente al aumento en la cantidad y calidad de las ideas que han permitido el desarrollo de la humanidad. Y lo han hecho de múltiples y diversas formas, tal y como se describe brevemente, a continuación.
En primer lugar, permitiendo el incremento explosivo de la población. Sin hidrocarburos, no habría suficiente comida, como ya se ha señalado, ni suficiente transporte de bienes, ni una sanidad eficaz. En consecuencia, la población sería más reducida y más preocupada por su supervivencia que por su desarrollo. Una menor población habría implicado menos ideas, un desarrollo más lento y una tecnología inferior a la que hoy poseemos.
En segundo lugar, aumentando la esperanza de vida. Las ideas complejas y la mejora continuada de la tecnología, requieren experiencia, períodos de largos de gestación y de maduración, que son incompatibles con esperanzas de vida cortas.
En tercer lugar, permitiéndonos gozar de una mejor salud. Aunque la población hubiera crecido, sin una alimentación suficiente y equilibrada, la población hubiese tenido una salud deficiente, lo que hubiese implicado una menor capacidad para crear, desarrollar y retener nuevas tecnologías, ya que el capital humano hubiese sido de menor calidad.
En cuarto lugar, permitiéndonos disponer de energía mecánica. Las ideas en sí mismas, no son suficientes. Es necesario transformarlas en objetos útiles y, para la fabricación de dichos utensilios, se necesita capacidad física y mecánica. La mecanización del trabajo y la fabricación de herramientas y máquinas, que han significado un hito en el desarrollo humano, ha sido propiciada por la disposición de combustibles fiables, baratos y seguros. Gracias a ellos, el hombre ha podido liberarse de la mayoría de los trabajos físicos, de la lentitud y de la baja productividad de los mismos, pudiendo así ser más creativo.
En quinto lugar, permitiéndonos disponer de una buena iluminación. La falta de iluminación durante 10 horas al día ha representado para la humanidad, durante siglos, una limitación para el trabajo y la generación de conocimiento. Hoy, es una cuestión obvia, en los países desarrollados se pueden ejercer ininterrumpidamente trabajos, estudios (Cervantes escribió el Quijote a la luz de un candil) y todo tipo de actividades. Y en esta capacidad, los combustibles fósiles han tenido un papel determinante. No hay duda de que el acceso a una buena iluminación ha sido capital para el desarrollo humano, proporcionando mayor cantidad de tiempo para la formación y la creatividad.
En sexto lugar, desarrollando el transporte y el comercio. El comercio es un gran motor del desarrollo, permitiendo llevar personas, nuevas tecnologías y productos a otras zonas, e importándolos asimismo desde otros lugares. Este intercambio se realiza gracias al transporte terrestre, marítimo y aéreo, permitiendo el acceso a los materiales requeridos y contribuyendo a la generación de nuevas ideas, al aumento de la especialización y al aumento del capital humano. La contribución que han tenido los combustibles fósiles para fomentar el transporte y el comercio, son también evidentes.
En séptimo lugar, desarrollando nuevas formas de comunicación. La rapidez y el alcance de las comunicaciones constituyen otro de los aspectos clave en la generación de ideas, tecnología y desarrollo. Los teléfonos, la prensa, las televisiones, internet, la sofisticada tecnología actual de comunicación, están basados en la disponibilidad de energía segura, fiable y barata. En 2007, la industria global de la comunicación ya suponía el 2% de las emisiones globales de CO2. En 2010, los servidores y centros de datos suponían el 1,3% de la electricidad consumida en el mundo, una electricidad generada mayoritariamente a partir del gas y del carbón. Sin duda, el acceso a comunicaciones globales casi instantáneas, está contribuyendo significativamente en la generación de ideas y tecnologías, y en consecuencia, también al desarrollo humano.
En octavo lugar, desarrollando unas condiciones de vida confortables para el ser humano. En efecto, el grado de comodidad del que disfrutamos en el primer mundo en el siglo XXI (refrigeración, calefacción, iluminación, aislamiento doméstico, agua caliente sanitaria, etc.) es muy alto y es creciente. Constituye un importante factor que ayuda a desarrollar el capital humano. Sin este grado de confort, la productividad humana en el trabajo, la ciencia y la técnica, etc. se vería muy disminuido. Este derecho a una vida confortable es casi un derecho humano y deberá ser satisfecho para toda la humanidad durante el siglo XXI lo que implicará un mayor consumo de energía y, por tanto, de hidrocarburos.
Por todo ello, puede afirmarse que los hidrocarburos han sido y son el combustible necesario para la creatividad humana, nos permiten generar e intercambiar ideas, crear e implantar nuevos recursos tecnológicos, desarrollar todas nuestras capacidades intelectuales y, en definitiva, ser más libres.
Moraleja
No obstante, este análisis tan positivo no debe esconder los efectos y las consecuencias negativas que, en algunos casos, ha tenido la utilización de los hidrocarburos. Este es el caso por ejemplo de los motores con mala combustión y sus efectos sobre la salud respiratoria de los habitantes de las grandes urbes (sus escasos efectos sobre el calentamiento global ya han sido analizados en artículos anteriores publicados en Entrevisttas), la contaminación en nitratos de suelos y acuíferos por abuso de fertilizantes, o los indeseables impactos en el equilibrio ecológico por la excesiva utilización de herbicidas y plaguicidas. Pero estos efectos, innegables, pueden ser corregidos, como se está ya haciendo, mediante la fabricación de motores más limpios, el control en el funcionamiento de motores defectuosos y la producción de productos fitosanitarios más amables con el medio ambiente. Y no como se pretende, eliminando de un plumazo los hidrocarburos, olvidando todas las ventajas que han reportado, siguen reportando y deben aún reportarnos.
Por eso, es pertinente recordar de nuevo las palabras escritas en 2005 por el ecologista Paul Driesen, ya mencionadas en la primera parte de este artículo, cuando dijo que el análisis unidireccional de las consecuencias derivadas del uso de los combustibles fósiles, sin mencionar las ventajas que de ellos se derivan ni tampoco los inconvenientes que conllevaría no usarlos, implican una aproximación parcial y sesgada al problema.
Por otra parte, la realidad, siempre testaruda, está evolucionando en dirección contraria. En la Figura 4 se han representado los porcentajes de los distintos tipo de energía usados por la humanidad, según datos del año 2017. El 85 % de la energía consumida procede del petróleo, del gas y del carbón. Las energías renovables (eólica y solar) solo representan, a nivel global el 3 % de la energía global total consumida.
Figura 4.- Distribución por tipos de combustibles de la energía primaria consumida a nivel global. Las energías renovables (solar y eólica) son un porcentaje muy pequeño del total y la dependencia de los combustibles fósiles es muy grande. Fuente: BP Statistical Review of World Energy 2017.
De acuerdo con los datos anteriormente expuestos, y teniendo en cuenta las aportaciones de los hidrocarburos al progreso de la humanidad, conviene recordar de nuevo que sin ellos, la presión de los seres humanos sobre el medio ambiente sería demoledora. Necesitaríamos mucha mayor superficie de tierras cultivables para generación de alimentos y fibras textiles. Otras tantas dedicadas a la generación de energía (eólica y solar), y nuestros bosques serían esquilmados para la producción de madera y biomasa para la generación de energía. Recordando de nuevo la cita de Goklany, podemos afirmar que los hidrocarburos han salvado a la humanidad de la naturaleza y han salvado a la naturaleza de la humanidad.
Los hidrocarburos han salvado a la humanidad de la naturaleza y han salvado a la naturaleza de la humanidad.
De momento, pensar en un futuro basado exclusivamente en energías renovables, con nuestro nivel de exigencia energética actual, es sencillamente, una utopía. Por supuesto, nadie debe oponerse a su investigación e implantación total para un futuro más lejano. Pero, demonizar al 85 % de nuestro consumo de energía global no parece muy inteligente, si nuestro bienestar sigue dependiendo en buena medida de los hidrocarburos. Y tampoco lo es proponer la supresión total de su utilización, cuando aún no está disponible ninguna otra fuente alternativa de energía que cumpla con las características de concentración, fiabilidad, seguridad y precio que presentan los hidrocarburos.
Como se ha reiterado a lo largo de este artículo y también en artículos anteriores, hoy por hoy y durante al menos la primera mitad del siglo XXI, la humanidad no podrá prescindir de los combustibles fósiles. Sin embargo, hay una cuestión de fondo que merece una reflexión. Es cierto que, con las nuevas tecnologías de exploración y explotación de petróleo y gas, aparecerán nuevos yacimientos y se realizará su explotación con mucho mayor rendimiento que antaño, y además a precios aceptables. También lo es que el incremento de precios a lo largo del siglo pondrá en el mercado nuevas reservas de yacimientos ya conocidos y no explotados por coste, lo que prolongará significativamente la vida de este tipo de energía. No obstante, estos hidrocarburos, tendrán un pico, que aparecerá probablemente si las cosas siguen el ritmo que llevan, hacia finales del siglo XXI. Después habrá una curva de agotamiento que será larga, pero que hará que los hidrocarburos sean progresivamente más escasos y menos asequibles hacia mediados del siglo XXII. En ese momento, deberán ser necesariamente substituidos por otras fuentes de energía aun por desarrollar. Esto obliga a que se vayan implantando fuentes alternativas que ya se conocen y que se intensifique la investigación sobre otras nuevas fuentes más eficaces y rentables. En cuanto al carbón, su supervivencia está asegurada, al menos, hasta finales del siglo XXII.Y todo ello, sin olvidar, como se ha expuesto también reiteradamente, que se trata tan sólo de una cuestión técnica (no tan urgente como nos quieren hacer creer) para la sustitución de los recursos energéticos que la humanidad demanda, sin incidencia significativa en la problemática del calentamiento global. Entonces, visto lo visto, ¿tenemos realmente motivos para considerar a los hidrocarburos y, en general, a los combustibles fósiles como sucios, detestables y prescindibles?
AGRADECIMIENTO
El presente artículo está basado, en parte, en las conferencias impartidas por nuestro compañero D. Juan García Portero, geólogo especialista en petróleo y gas perteneciente al Ente Vasco de la Energía (E.V.E.), en el marco del V Curso de Hidrocarburos No Convencionales celebrado en la Escuela de Ingenieros de Minas de la Universidad de Oviedo en el año 2018.Por sus aportaciones originales en dicho curso y su permiso para su reproducción total o parcial los autores quieren dejar aquí constancia de su profundo agradecimiento.
En artículos recientes, publicados también en Entrevisttas.com, hemos intentado desmentir dos falsas hipótesis que, con frecuencia por la opinión publicada, se asumen como verdades absolutas:
Las actividades humanas y sus emisiones de CO2 a la atmósfera, son las responsables únicas del calentamiento global que está experimentando el planeta. Por lo tanto, los hidrocarburos, la fuente más importante de esas emisiones, son los culpables fundamentales de dicho calentamiento.
2. Reduciendo el uso de hidrocarburos y de sus emisiones, sustituyéndolos por otras fuentes de energía, se conseguirá frenar e incluso revertir el calentamiento global.
Existen abundantes evidencias para contradecir dichas interpretaciones y los lectores interesados pueden verificarlo en los artículos mencionados. Además, en algunos de ellos, se ha revisado el estado general de la producción y consumo globales de energía, poniendo de manifiesto que la sociedad desarrollada en la que vivimos no puede (ni podrá en todo el siglo XXI) desligarse de los combustibles fósiles (gas, petróleo y carbón) que son básicos en todas las actividades económicas humanas (calefacción, transporte, producción de acero, cemento, electricidad, etc.) ni tampoco del uranio, un elemento químico básico en la producción de energía eléctrica, obtenido a partir de minerales presentes en la corteza de nuestro planeta. A pesar de estas evidencias, los mensajes que, de forma dominante, se envían a la sociedad por parte de las organizaciones ecologistas y la mayoría de los partidos políticos, incluyen una falsa dicotomía, basada en la falsa premisa anterior, la supuesta relación biunívoca entre el uso de los hidrocarburos y el calentamiento global, entre energías sucias (combustibles fósiles) y limpias (eólica y solar). A esta separación, se le superpone además, otra disyuntiva igualmente falsa, entre las energías renovables (nuevamente eólica y solar) y no renovables (de nuevo los combustibles fósiles). No es cierto que las energías renovables sean realmente renovables pues no debe olvidarse que, para fabricar los generadores y otros dispositivos que permiten obtener energía de las fuentes naturales (esencialmente, la radiación solar, el viento o la fuerza de las mareas), son indispensables los elementos metálicos (hierro, cobre, aluminio, litio, cobalto, tierras raras y otros) procedentes de minerales extraídos de la corteza terrestre por minería que no son renovables y cuyas reservas probadas mundiales, a la fecha, son escasas para el incremento de la demanda que se prevé. También son necesarios otros materiales como los plásticos, aceites minerales, etc., derivados del petróleo.
Como bien decía Gabriel Celaya,la poesía (la palabra) es un arma cargada de futuro y repetidas mil veces estas dicotomías, se ha instalado en la sociedad la necesidad de huir de las energías sucias y no renovables para abrazar las más tranquilizadoras energías limpias y renovables. Así, el día que se produzca este cambio, en un futuro cuya fecha de advenimiento está aún por precisar, la humanidad conseguirá vivir en un mundo feliz, pacífico, estable, limpio y renovable, en comunión con la naturaleza. Sin embargo, no es todo tan sencillo, blanco o negro, limpio o sucio. Como dijo ya en 2005 el ecologista Paul Driesen, el análisis unidireccional de las consecuencias derivadas del uso de los combustibles fósiles, sin mencionar las ventajas que de ellos se derivan ni tampoco los inconvenientes que conllevaría no usarlos, implican una aproximación parcial y sesgada al problema.
También sería necesario precisar el verdadero significado de los términos limpias y renovables cuando se aplican a las energías eólica y solar. Esperamos hacerlo en un artículo a elaborar en un futuro próximo. De momento, este artículo se centrará en glosar la importancia que han tenido los combustibles fósiles y, en particular, los hidrocarburos para la humanidad, y preguntarnos si realmente tenemos motivos para considerarlos, con desprecio, como sucios y prescindibles.
Porque la humanidad, gracias a esos compuestos, supuestamente sucios, durante los últimos 200 años ha avanzado más que en todo el resto de la historia. Un ser humano del siglo XVI o del XVIII, se parecía mucho más, por su forma de vida, su trabajo y su ambiente social, a un ciudadano del imperio romano que a una persona del mundo actual, con todos sus adelantos científicos, técnicos, sanitarios y sociales. A sensu contrario, los seres humanos del siglo XXI, con todos nuestros problemas por resolver, estamos a años luz de distancia en cuanto a civilización y desarrollo, de todo lo conocido con anterioridad a mediados del siglo XIX. Y en ese salto técnico, económico y social, tuvo muchísimo que ver la utilización de los combustibles fósiles, es decir el carbón (un combustible sólido), el petróleo (hidrocarburos sólidos y líquidos), y los gases licuados del petróleo y el gas natural (hidrocarburos gaseosos). La humanidad lleva utilizando combustibles fósiles durante los últimos 250 años y su consumo se inició con el carbón de piedra, el combustible sobre el que, con la creatividad humana y la invención de la máquina de vapor, se basó la primera industrialización de la sociedad europea y los importantísimos cambios sociales y políticos que esta nueva forma de producción y organización de la sociedad trajo consigo.
Los hidrocarburos(petróleo y gas natural), aunque eran conocidos desde muy antiguo en los países del golfo pérsico, no iniciaron su explotación y uso comercial hasta mediados del siglo XIX. De hecho, el primer pozo de petróleo se perforó por Edwin Drake en 1859 en Pennsylvania (figura 1).
Figura 1.- Primer pozo de petróleo comercial perforado por Edwin Drake en el valle de Oil Creek (Pennsylvania), en 1859. Se realizó por el método de percusión con cable y cuchareo. Se tardaron varios meses en alcanzar los 21 metros de profundidad.
Así pues, los hidrocarburos líquidos se empezaron a utilizar hace unos 160 años, pero no fue hasta el final de la IIª Guerra Mundial y el desarrollo económico posterior a ella, cuando la investigación geológica, la producción y el consumo de petróleo, adquirieron las características masivas que conocemos hoy. En estos últimos 75 años, el mundo ha pasado de producir y consumir unos 40 millones de barriles de petróleo por día, a los actuales 98 millones de barriles (1 barril de petróleo son 159,6 litros), y se cree que, en 2023, se alcanzará la extraordinaria producción de 100 millones de barriles por día. Son cifras asombrosas que resultan irremplazables en la economía mundial. En cuanto al gas natural, la historia es similar, pero va desfasada en el tiempo respecto a los hidrocarburos líquidos. El éxito del gas natural, tanto en las calefacciones como en la producción de electricidad (ciclos combinados) y en otros procesos industriales, ha tenido lugar durante los últimos 40 años. Es un combustible más versátil, más fácil de producir y manejar, con menor cantidad de CO2 emitido por unidad de energía generada, etc.
Pero no debemos olvidar aquí a los modestos petróleos sólidos, los asfaltos, de los que casi nadie y casi nunca se habla, pero cuya importancia es primordial. En efecto, sin los asfaltos (hidrocarburos constituidos por largas cadenas de átomos de carbono, de alto peso molecular, lo que les convierte en materiales muy viscosos), no sería posible nuestra movilidad terrestre, porque se necesita una tonelada de asfalto (mezclada con guijos y gravas de distintos tipos y tamaños) por cada metro lineal de carretera. El cálculo de los millones de toneladas utilizadas para permitir nuestra circulación por el solar patrio y por el mundo civilizado, arroja cantidades astronómicas. Y sin embargo, casi nadie, y mucho menos los grupos ecologistas (que también circulan y utilizan las carreteras), se hacen eco de esta utilización masiva de los hidrocarburos asfálticos. Sin ellos, nuestras carreteras modernas volverían a ser de tierra apisonada o empedradas, como en la antigüedad.
En realidad, a lo largo de los últimos 250 años y gracias a los combustibles fósiles, la humanidad ha experimentado el mayor progreso de toda su historia, impulsando nuestra civilización. Y no sólo eso, con su aportación al desarrollo y progreso económico, de acuerdo con una muy acertada frase de Goklany (2012), [los hidrocarburos] han salvado a la humanidad de la Naturaleza, siempre dura y exigente con sus criaturas y, por otro lado, han salvado a la Naturaleza de la humanidad. Para entender el sentido de esta frase, basta imaginar a la humanidad moderna calentándose con madera, procedente de los bosques por falta de hidrocarburos. Sin duda, el grado de deforestación mundial sería absoluto.
Los hidrocarburos y la historia de la humanidad
Quizás, la frase de Goklany mencionada en el párrafo anterior pueda parecer drásticamente exagerada, pero no lo es pues simplemente refleja la realidad. En efecto, hasta épocas muy recientes, la humanidad ha estado a merced de la naturaleza. La historia humana ha estado muy influida por los desastres naturales, por las sequías y las inundaciones, por las enfermedades contagiosas, y una larga serie de dificultades. En una palabra, por los desafíos de la Naturaleza. Estar a merced de los fenómenos naturales implicó la ausencia de desarrollo bajo un régimen de economía de supervivencia, de falta de creación de riqueza, de mortalidad infantil elevadísima y sin crecimiento de la población. La imposibilidad de mejorar la producción de alimentos y la falta de tiempo para crear tecnología, impedía desprenderse de dichas condiciones adversas, manteniendo durante siglos un nivel de desarrollo muy bajo y poco eficiente.
A partir del descubrimiento de los combustibles fósiles, junto a la creatividad humana para generar la tecnología necesaria para su aprovechamiento, la humanidad empezó a conseguir independizarse de la naturaleza. El progreso humano siempre se ha sustentado en la utilización de energía abundante y barata y los hidrocarburos son fuentes energéticas muy concentradas, abundantes, baratas y fiables que han conseguido, en los últimos 200 años, hacer despegar a la civilización humana. En la figura 2 se recoge la evolución histórica de los tres factores que mejor expresan el progreso humano, es decir la esperanza de vida, la población y el indicador de la capacidad de la sociedad para producir riqueza, el producto interior bruto (P.I.B.) per cápita. Como se puede observar en la gráfica, hasta el año 1750, en una era preindustrial, la mayor parte de la población no conseguía superar los 35 años de vida. La población humana no crecía y tampoco lo hacía su bienestar y su riqueza. Evidentemente, el indicador de P.I.B per cápita en estos 1.500 primeros años no deja de ser una aproximación o estimación teórica aunque ya existía la moneda como indicador de riqueza. El progreso hacia un incremento exponencial de todos los parámetros citados se produce con el descubrimiento y la utilización de los combustibles fósiles, que nos han conducido hacia la sociedad moderna que conocemos. De hecho, y gracias a esto, la humanidad vive hoy su momento histórico de mayor desarrollo y expansión.
Figura 2.- El progreso humano: Esperanza de vida, población, riqueza y emisiones de CO2. Fuente: Goklany. I, 2012 (“Humanity unbound: How fossil fuels Saved Humanity from Nature and Nature from Humanity”. Cato Institute, Washington. Policy Analysis, nº 715)
Esos parámetros permiten perfilar la evolución de la humanidad a lo largo de su historia. Hasta el siglo XV, la esperanza de vida no superó los 25 años, ni la Grecia clásica, ni el Imperio romano ni la coetánea civilización egipcia, consiguieron superar esa barrera. Fueron civilizaciones cultas que desarrollaron las ciencias, las matemáticas, la filosofía, el arte y la cultura, pero a pesar de su impresionante progreso, estaban limitadas por la falta de tecnología que les liberase del yugo natural y del trabajo manual y esclavo. Así, de acuerdo con Goklany 2012 (opus. cit.) desde el año 0 hasta el año 1.000 de nuestra era, la población humana paso de 230 a 270 millones de habitantes, manteniéndose el desarrollo y la riqueza en niveles muy bajos, predominando la pobreza prácticamente para la gran mayoría de la población, sin capacidad de influir significativamente sobre su destino.
En los siglos XVI a XVIII la humanidad empezó a florecer. El descubrimiento de la imprenta y el método científico, el desarrollo del comercio y del transporte, el desarrollo de algunas medicinas y de conocimientos médicos, hicieron que se acelerara ligeramente el progreso. En 1750, la esperanza de vida aumentó ligeramente hasta los 30 años y la población alcanzó los 750 millones de habitantes. Pero, con todo, la humanidad seguía sometida al uso de las energías tradicionales (leña y carbón vegetal), al transporte animal, a los barcos de vela y al trabajo manual pesado y poco eficiente. Aún faltaba algo para conseguir un impulso definitivo.
El desarrollo exponencial de la humanidad se inició con el descubrimiento y utilización de los combustibles fósiles. Fue su aparición lo que dio lugar a la revolución industrial, energética y humana que aun disfrutamos hoy. De hecho, la humanidad vive el momento más álgido de toda su historia, con 8.000 millones de habitantes (el niño 8.000 millones acaba de nacer según recientes informaciones de la O.N.U.). Así, durante los dos últimos siglos, los parámetros asociados al bienestar humano han experimentado un desarrollo acelerado y progresivo, al mismo ritmo que se han ido combatiendo y controlando los elementos indeseables que han torturado a la humanidad durante siglos, como la mortalidad (especialmente natal, perinatal, infantil y femenina), la malnutrición y la pobreza. El paralelismo entre las curvas de emisiones de CO2 y los parámetros asociados al bienestar humano (figura2) denota una evidente relación causa – efecto, una correlación incuestionable, entre el consumo de combustibles fósiles y el progreso de la humanidad.
Los hidrocarburos: La energía de nuestra civilización presente y futura
Así pues y de acuerdo con lo anterior, los hidrocarburos representan la clave de bóveda de nuestro sistema económico, social y de desarrollo. Pero, ¿Cuáles son las razones de este éxito?. Principalmente, se trata de fuentes de energía muy concentrada, abundante, barata y fiable. Nunca, a lo largo de la historia de la humanidad, se había encontrado (tampoco se conoce ahora) una fuente de energía cuyo rendimiento y eficiencia se acerque, ni de lejos, a la que poseen los hidrocarburos. Además, éstos son muy versátiles en su uso y, gracias a la creatividad humana que ha inventado múltiples tecnologías para su aprovechamiento, se ha generado una estrecha relación entre el hombre y los hidrocarburos, lo que ha conducido al éxito de la civilización y a su desarrollo. Además, es justo señalar que ese progreso humano, basado en el uso de la energía que proporcionan los hidrocarburos, es un legado de los países de Europa Occidental, que fue transmitiéndose hacia otras latitudes y continentes, generalizándose las técnicas y los usos, dando lugar al desarrollo global que hoy observamos.
La figura 3 resume esquemáticamente la relación entre el progreso y la utilización de hidrocarburos. En efecto, desde hace décadas, la humanidad ha entrado en lo que podría definirse como un círculo virtuoso, donde el capital humano (las personas y sus conocimientos), junto con el capital financiero (el incremento de riqueza), ha generado un desarrollo que se ha ido incrementando exponencialmente.
¿Hasta cuándo continuará esa tendencia?. Es difícil predecirlo pero, de momento, el progreso no tiene visos de detenerse y ni siquiera sería buena idea que se detenga. Y por lo tanto, la humanidad debe seguir aumentando su capacidad si se desea alimentar, vestir y dar una vida digna a los 9.500 millones de personas que, de acuerdo con las previsiones, poblarán el planeta a mediados del siglo XXI, una obligación moral de la que no podemos sustraernos. Pero las generaciones anteriores han demostrado que este objetivo no es tan difícil. Para ello, tan sólo es necesario tener las ideas y los objetivos claros, tomar las decisiones adecuadas y manejar fuentes de energía con las características necesarias. Es decir, una energía concentrada, abundante, barata y fiable.
Figura 3.- Los hidrocarburos en el ciclo del progreso.Fuente: Goklany. I (2007) “The improving State of the World”.
El progreso humano se ha basado hasta la fecha en la disponibilidad de fuentes de energía, de alimentos, de productos textiles, de materiales de construcción, de maquinaria y de transporte. Y sin los combustibles fósiles en general y los hidrocarburos en particular, este desarrollo no hubiera sido posible. A fecha de hoy y desde hace décadas, las cosas no han cambiado y los parámetros necesarios siguen siendo los mismos.
Los hidrocarburos y la seguridad energética.
De los 8.000 millones de personas que integran actualmente la humanidad, unos 1.000 millones no tienen acceso a la electricidad. Y, para cubrir las necesidades de la población que previsiblemente se espera a mediados de siglo, se necesitarán cantidades ingentes de energía, cifras que la humanidad no ha conocido con anterioridad.
Antes de la irrupción de los hidrocarburos en la vida humana, se obtenía la energía y los combustibles de la explotación vegetal (madera, leña y biomasa), así como del viento, del agua, de la geotermia (aunque estos tres últimos en porcentajes mínimos), además del trabajo humano y animal para las actividades agrícolas, ganaderas e industriales. Las rudimentarias fuentes de energía de la época fueron sustituidas por el carbón y los hidrocarburos, con las consecuencias ya mencionadas, un progreso del cual es muy complicado, por no decir imposible, una vuelta atrás. Actualmente, como ha sido detallado en un artículo anterior (La energía en el siglo XXI en Entrevisttas.com), la Humanidad consume unos 13.800 Millones de toneladas equivalentes de petróleo por año (Mteqp/año). Una cantidad de energía abrumadora.
Si se prescindiese ahora de los hidrocarburos, la energía necesaria tendría que obtenerse a partir del carbón, de la madera, de los recursos hidráulicos, además de las fuentes eólicas, solares y nucleares. Para alcanzar el suministro de energía necesario, la exclusión de los hidrocarburos implicaría inexorablemente una deforestación galopante, una ocupación inmensa de terrenos para la ubicación de centrales eólicas y solares, y un consumo desaforado de materiales metálicos cuyas reservas son actualmente escasas y poco conocidas a nivel mundial.
Figura 4.- Las energías renovables (solar y eólica) que se utilizan para producir electricidad son energías intermitentes y diluidas que no pueden asegurar la totalidad del suministro eléctrico, y sólo representan el 20 % de la energía primaria que se consume en el mundo.
Elementos como el litio, cobalto, cobre, níquel, neodimio, tierras raras y otros, son esenciales en la construcción de generadores eólicos y coches eléctricos, de grandes baterías de almacenamiento de electricidad, de los productos informáticos y de telecomunicación, etc. En ese caso, la presión humana sobre el medio ambiente sería enorme y muy probablemente, nuestro desarrollo acabaría destrozando la naturaleza.
En la figura 4 se recoge la aportación de la energía eólica y solar a la producción total de energía eléctrica en Alemania durante un año (2013). Aunque el desarrollo de estas energías está haciendo que su porcentaje en el mix eléctrico aumente, los valores son todavía bajos y difícilmente podrán llegar a ser mayoritarios y a sustituir a otras tecnologías basadas en combustibles fósiles, nuclear o hidroeléctrica. Además, debe recordarse, como se detallaba en los artículos antes mencionados, que la energía eléctrica solo representa el 20% de toda la energía que consume la humanidad.
De hecho, como se muestra en la figura 5, en 2021, la contribución de las energías renovables (eólica y solar) al mix energético alemán solo alcanzaba, después de grandes esfuerzos financieros y técnicos, el 28% de las necesidades totales de energía eléctrica.
Porque las energías renovables, además de ser intermitentes en su suministro, no pueden garantizar una disponibilidad inmediata cuando se las necesita, y además son muy intensivas en la ocupación de terrenos y en la utilización de materias primas minerales y energía para su instalación. En la figura 6 se representa gráficamente la cantidad de hierro y acero que se necesita para la instalación de un Megawatio de potencia de energía eólica, en comparación con los hidrocarburos y el gas natural. Otras comparaciones posibles son también muy desfavorables para este tipo de energías.
Figura 5.- Las energías renovables (solar y eólica) que se utilizan para producir electricidad son energías intermitentes y diluidas que no pueden asegurar la totalidad del suministro eléctrico, y sólo representaban, en 2021, el 28 % de la energía eléctrica en Alemania.
Por otra parte, tal y como se representa en la Figura 7, de los 13.800 Mteqp que consume actualmente la humanidad cada año, un 85,52 % corresponde a combustibles fósiles, de los cuales un 28,11% proviene del carbón y un 57,41 % del petróleo y el gas natural.
El resto de energías primarias, utilizadas exclusivamente para producir electricidad, representan un 15,48 % y, las tan traídas y llevadas energías renovables (eólica y solar), representan únicamente un 3,16% a nivel mundial. Estos datos, publicados ya en artículos anteriores, resaltan lo inalcanzable que es el renunciar o descartar los combustibles fósiles como la energía básica de nuestro sistema económico global. Con suerte, para mediados del siglo XXI, se conseguirá reducir su uso hasta valores en el entorno del 70 – 75% del total.
Así pues, la vida, el bienestar y el progreso humano se sustentan hoy y se continuarán sustentando en el futuro, al menos durante bastantes décadas, en el consumo masivo de energía que, en un porcentaje muy mayoritario, proviene del gas, del petróleo y del carbón. Prescindir de los combustibles fósiles, como se está proponiendo desde muchos medios e instituciones, supondría paralizar el progreso humano y volver hacia atrás en el bienestar global, con una enorme pérdida de riqueza, sobre todo en los países del primer mundo. Y, lo que es peor, con un fuerte incremento del subdesarrollo, de la pobreza e incluso de la tasa de mortalidad en los países más atrasados.
Figura 6.- Las energías renovables (solar y eólica) son muy intensivas en el consumo de energía, materias primas minerales y terreno para su instalación.
Figura 7.- Distribución por tipos de combustibles de la energía primaria consumida a nivel global. Las energías renovables (solar y eólica) son un porcentaje muy pequeño del total y la dependencia de los combustibles fósiles es muy grande. Fuente: BP Statistical Review of World Energy 2017.
Figura 8.- Relación entre el consumo de energía y el desarrollo humano. Fuente: Exxon Mobile a partir de datos de la O.N.U. (2014). (1 millón de B.T.U. son 252 termias o 252.000 kilocalorías o 292 KiloWatios hora)
En la figura 8 se contrapone el desarrollo humano, según los índices de la O.N.U., con el consumo de energía. Como se observa en el gráfico, el incremento del desarrollo humano implica un fuerte incremento del consumo de energía per cápita. De hecho, mientras la escala de ordenadas (índice O.N.U) es lineal, la de la abscisa (energía per cápita) es exponencial. Así, triplicar el índice de desarrollo (por ejemplo, de 0,2 a 0,6) implica multiplicar por 100 el consumo de energía per cápita pasando de 10.000 a 1.000.000 de B.T.U. por persona y día. Y ese aumento brutal de consumo energético que conlleva el deseable desarrollo, desde el punto de vista estrictamente práctico y operativo, más allá de posturas voluntaristas y de buenismos ambientales, sólo puede ser cubierto a base de la utilización masiva de combustibles fósiles. Además, a pesar de todos los esfuerzos (de unos países más que de otros, justo es decirlo), así lo confirma la tendencia creciente del consumo mundial y de los precios, un claro indicador de que la demanda sigue aumentando.
Agradecimiento
El presente artículo está basado, en parte, en las conferencias impartidas por nuestro compañero D. Juan García Portero, geólogo especialista en petróleo y gas perteneciente al Ente Vasco de la Energía (E.V.E.), en el marco del V Curso de Hidrocarburos No Convencionales celebrado en la Escuela de Ingenieros de Minas de la Universidad de Oviedo en el año 2018. Por sus aportaciones originales en dicho curso y su permiso para su reproducción total o parcial, los autores quieren dejar aquí constancia de su profundo agradecimiento.
Existe un consenso contrastado por la medicina sobre que los viajes proporcionan felicidad. Claro está que me refiero a los viajes de placer, aquellos que realizamos durante las vacaciones a los destinos que elegimos libremente y, si puede ser, con las personas adecuadas, aquellos amigos o familiares fáciles para convivir, reír, comer y beber.
Hace años descubrí otra forma de viajar, una que nada tiene que ver con mi profesión aeronáutica. Cuando puedo viajo despacio y bajito, pedaleando por la extensa red de caminos de España por caminos de tierra y polvo jalonados por pinos, arbustos, maíz o centeno. Veo las estelas de los aviones desde tierra, aviones a mil por hora que cruzarán de un continente a otro mientras yo apenas habré recorrido los sesenta o setenta kilómetros que separan a los monasterios del Cister, o bien los cuarenta kilómetros del Monasterio de Tábara al de Moruela, o la distancia entre santa Marta y el monasterio de Benaguasil. Son rutas y espacios que reconfortan y nos alejan de toda clase de ruido.
La primera gran ruta fue la Vía de la Plata, un camino entre Sevilla y Santiago de Compostela que se lleva a cabo transitando sobre antiguas calzadas romanas. A partir de ahí, como una adicción. todos los años monto las alforjas en mi bicicleta y descubro nuevos caminos: el Camino del Cid, el cañón del río Lobos, la Ruta del Cister, las Vías Verdes… una encrucijada de sorprendentes itinerarios que se adentran en adormecidos pueblos a los que no molesta ninguna carretera nacional.
Viajes adaptables a toda condición. Para mí, no hay excusas, las bicicletas eléctricas han hecho accesible cualquier ruta o desnivel. Permitirme la vanidad: yo todavía no necesito motor, pero cuando llegue no lo dudaré, no renunciaré a esta manera de viajar.
Tenemos en nuestro país un sinfín de sendas, veredas y caminos de la trashumancia, jalonados de hospederías y hoteles rurales que forman, en su conjunto, un legado más de nuestro patrimonio.
Aquí os dejo una presentación con una serie de puntos de mis viajes.
Y, a continuación, un vídeo que he colgado en YouTube en el que, más o menos, os redacto lo dicho con mi propia voz:
Confío en que muchos de los lectores de este artículo conozcan estos senderos o deseen conocer un poco más sobre esas grandes rutas que tenemos en nuestro país. Si así es, os animo a dejar un comentario y, asimismo, a indicar cuál es vuestra experiencia sobre los caminos que, moviéndonos en bici, podamos tener en cuenta para próximos viajes.
Ludwig Wittgenstein (1889-1991) es considerado uno de los más grandes pensadores del siglo XX, periodo en el que desarrolló su obra filosófica con una muy relevante influencia en el positivismo jurídico, esto es, en la consideración de que el Derecho se constituye como un sistema autorregulado y cerrado que se genera sobre la base de sus propias reglas internas (legitimidad, jerarquía, competencia) sin recibir fundamentos externos que condicionen su obligatoriedad y eficacia.
Wittgenstein es esencialmente un filósofo de la lógica y del lenguaje, de modo que el modelo propuesto en su obra capital Tractatus logico – philososophicus, trasladado al Derecho, sigue estas pautas. La norma jurídica se presenta como una proposición, una frase, que resulta comprensible para sus destinatarios porque se enuncia a través de un lenguaje que entienden; de esta manera, nada existe si no puede verbalizarse, si no puede plasmarse a través de la palabra, que sirve tanto para materializar el mandato jurídico como para concretar aquello que sólo obra en el ámbito de la especulación y de las ideas, plano éste que por su indefinición se descarta como vinculante e incluso como realidad misma, pues la no tangibilidad de las ideas y los pensamientos, al no ser materializados a través del lenguaje, determina que carezcan de eficacia social. Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo es la célebre síntesis de este postulado filosófico.
Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo
Ludwig Wittgenstein
Sin embargo, esta primera tesis de Wittgenstein empieza a quebrarse desde el momento en que, aparte de que la norma jurídica se presente a través de una herramienta como es el lenguaje, su aplicación se deriva de que la sociedad estima esa norma como obligatoria, y la razón de su obligatoriedad trasciende al lenguaje, encontrándose en el concepto de regla jurídica. El mismo lenguaje, como instrumento para materializar la norma, tiene unas reglas de funcionamiento (gramática, sintaxis) que son determinadas ex ante, esto es, predeterminadas; constituyen el primer motor del propio lenguaje y se encuentran más allá de las proposiciones o de los enunciados: se trata de una base metalingüística, con todo lo que ello supone para una tesis positivista del Derecho: su relativización o cuestionamiento. Si el lenguaje requiere de reglas metalingüísticas para funcionar, el Derecho (que utiliza el lenguaje para materializarse) requiere de unas reglas de obligatoriedad también, y en su caso, metajurídicas, como sistema reglado que es, de modo que las normas de su funcionamiento no se autogeneran, sino que nacen en algún momento y lugar ajeno al propio sistema, creándolo desde allí.
El propio Wittgenstein, en una segunda etapa de su pensamiento, comenzó a criticar varios aspectos del Tractatus; en particular la limitación del entendimiento del lenguaje a lo puramente gramatical o sintáctico. Porque la comprensión de las proposiciones depende, en verdad, del propio criterio de cada destinatario a título particular. Así la palabra “dolor” no tiene el mismo significado ni se comprende igualmente en todos los individuos. Por ello, en este segundo Wittgenstein lo importante ya no está en la comprensión de la proposición materializada a través del lenguaje, sino del uso que se hace del mismo.
Este uso del lenguaje, en el campo jurídico, equivale a la necesaria interpretación de las normas y ponderación de los derechos, cuestiones que quedan extra muros de la propia norma jurídica y se adentran en criterios de razonamiento y ética del juzgador. En consecuencia, el sentido y eficacia final de una norma jurídica en su aplicación al caso (que es la razón de ser esencial del Derecho) dependerá ya no de cuestiones positivistas, sino de la sana crítica del juez, o del Jurado, que se fundamenta en argumentos, en el mejor de los supuestos, de la razón iusnaturalista; y en el peor, de los sentimientos tan propios de la condición humana.
Para mí, Wittgenstein es el más grande pensador del siglo XX. Su evolución filosófica, la autocrítica a la que se sometió, consciente, en definitiva, de que la materialidad a la que se circunscribió su inicio en el pensamiento adveró progresivamente la existencia de evidentes límites que impedían dar una explicación completa a la realidad, adentrándose con ello en otro plano ontológico, tan necesario como el positivo, ha tenido unas consecuencias esenciales no solo en la Filosofía, sino para la comprensión de que el Derecho no se limita a la norma jurídica escrita, sino que su naturaleza comprende extremos mucho mayores y complejos, en los que verdaderamente reside la realización de la Justicia; tal es así que Wittgenstein reflejó, por medio de su consideración final sobre lenguaje, como una manifestación más de la humanidad que éste constituye, la misma dimensión trascendente del ser humano.
El sentido del mundo tiene que residir fuera de él y, por añadidura, fuera del lenguaje significativo
El arte de la cocina no consiste solo en ponerse delante de fogones y mezclar ingredientes. Es mucho más: somos el único animal de la creación que trasforma los alimentos, les aplica calor o frio y busca nuevas sensaciones.
Breve introducción a la historia de la gastronomía
La historia de los pueblos va ligada a su cocina, a su gastronomía. Por tanto, os propongo una pequeña aproximación a esas cocinas ancestrales que nos legaron egipcios, griegos y romanos y de las que, de una u otra forma, somos herederos. Un buen ejercicio para estas fiestas que se aproximan sería intentar cocinar platos que, adaptados a nuestros paladares, hundieran sus raíces en la antigüedad del mediterráneo.
El fuego reunió a nuestros parientes lejanos en torno a la fogata común y allí empezó a gestarse la trasformación de la comida para hacerla más digerible y por otra parte facilitar su conservación para los periodos de escasez.
Egipto
Podemos constatar que los antiguos egipcios comían muy bien y, además, variado. Este país gozaba de épocas de bonanza y aprendieron a gestionar los excedentes para los periodos de penuria y evitar las hambrunas. Tenían grandes reservas de cereales, conservas de pescados y carnes, además hacían enormes acopios de frutas secas o en conserva, también bebían grandes cantidades de cerveza y vinos del Delta del Nilo. El hecho de pasar sus vidas pendientes de la inundación que daba sentido a la vida en esa estrecha franja de tierra rodeada de arenas hizo que apreciaran los alimentos que los nutrían y valoraran la importancia de la cocina, habitáculo diferenciado en sus casas, siempre observando orden y limpieza. Esa importancia se pone de manifiesto en las ofrendas para la otra vida que se han encontrado en las tumbas egipcias que los arqueólogos han sacado a la luz. Allí encontramos panes, pescado seco, harinas, cestos de ajos, cebollas, dátiles, comino… Les preocupaba la comida hasta el punto de tener inventarios de ésta, con listados que aparecen en los papiros que se han encontrado figurando el número de panes, cestos de carne seca, corderos, codornices, ocas, patos, pulpa de algarrobo, nata, uvas, higos, vasijas de miel y mucho más.
Elaboraban multitud de panes ya que éste, junto con las cebollas y la cerveza, era la base de su alimentación cotidiana, pero consumían grandes cantidades de verduras y hortalizas, tenían inmensos rebaños de bóvidos, cerdos, cabras, siendo las ocas y palomas sus aves preferidas. De hecho, cebaban ocas para obtener hígados muy grasos considerados como manjares. Elaboraban quesos y consumían huevos de pata, oca y avestruz. Las gallinas llegarían de Roma mucho después. Consumían grandes cantidades de pescados del Nilo, preferentemente el mújol y con sus huevos elaboraban una apreciada mojama que se sigue preparando en España y Francia.
Recetas y más historia de la antigua gastronomía
Sopa De Kofta
Ingredientes:
Harina Agua Sal 1/4kg de carne picada 1 cebolla rallada 5 cucharadas grandes de arroz 3 huevos Un litro de caldo de carne Pimienta 1 diente de ajo Aceite de oliva para aliñar el caldo 3 rebanadas de pan frito.
Elaboración:
Remojar el arroz media hora, tiempo que aprovecharemos para mezclar y amasar la carne con la cebolla, la sal, la pimienta, el huevo (batido) y el diente de ajo.
En el mortero, machacamos el arroz y lo incorporamos a la mezcla de carne. Ponemos el caldo al fuego y lo aliñamos con el aceite. Hacemos bolitas las pasamos por harina y las añadimos al caldo, si ha sobrado arroz lo añadimos también y lo cocemos. Fuera del fuego se añaden dos yemas de huevo y un chorro de limón y se sirve caliente con las rebanadas de pan frito.
Grecia
Los egipcios utilizaban trigo en lugar de arroz y no tenían limones, pero así el plato está más adecuado a nuestros gustos.
La antigua Grecia consumía mucho pan, eran grandes cultivadores de cereales, por tanto, la actividad agrícola era la prueba de un mundo más evolucionado que había dejado atrás a las generaciones de cazadores-recolectores. Es en Grecia donde surge el concepto de alimentación y cultura, por tanto, de lo que conocemos como gastronomía.
Es en Grecia donde surge el concepto de alimentación y cultura, por tanto, de lo que conocemos como gastronomía.
Hipócrates dejó escrito: que tu comida sea tu alimento y tu alimento tu medicina. Nace así una nueva terapéutica en la que la dieta y por tanto los alimentos que la componen juegan un papel principal. Surgen en este momento en Grecia las primeras escuelas de medicina, cambia por completo el concepto de salud que ya no depende de los dioses, aparecen los primeros textos médicos y dietéticos vinculándose la salud a los alimentos y el ejercicio físico. Médicos de la antigüedad tan reputados como Galeno opinaban que un buen médico debía conocer el arte de la cocina.
Es en Sicilia donde aparecen las primeras escuelas de cocina y los primeros recetarios y ya encontramos reputados chefs como Egis de Rodas, especialista en pescados y sopas de mar; Nereo de Quíos, gran conocedor de las posibilidades del congrio; Aftoneto, con sus novedosas salchichas, embutidos y morcillas o el gran pastelero Zimites.
El ágora o mercado de Atenas fue el crisol donde confluían mercancías de todo tipo e ideas de toda índole: allí late el corazón de las polis griegas y es donde se compran y venden alimentos y especias de todo el mundo conocido. Es un buen lugar para la comida en la calle, los puestos ofrecen de todo incluido el caldo negro espartano, una sopa de carnes, vinagre, especias y sangre. También se ofrecen pescados asados o en salmuera, rollitos de carne con trigo envueltos en hojas de higuera y cocidos en caldo, aves de Persia asadas, granadas de Asia, ciruelas persas y limones que no se comían, sino que servían para aromatizar la ropa de hogar que se guardaba en los arcones. Toda esta variedad dio origen a una cocina rica y sofisticada.
Los griegos gustaban de las coles, las lechugas, zanahorias, nabos, cebollas, ajos puerros, garbanzos, habas, lentejas, guisantes y almortas. El higo era su fruta preferida junto a las nueces, castañas, avellanas, pasas y la miel con la que elaboraban deliciosos pastelillos.
Consumían grandes cantidades de crustáceos, pescados y mariscos sobre todo salmonetes, ostras y anguilas. En cuanto a las carnes la de cerdo y cabra eran las más comunes, utilizando los despojos de cerdo, orejas, morro y manitas preferentemente. Entre las aves, perdices, gallinas, palomas y ocas nutrían sus despensas.
Los espartanos, famosos luchadores, eran más frugales y el caldo negro era la base de su alimentación, como plato nutritivo que daba fuerza y vigor. Este famoso caldo nos sabría ahora como un cocido espeso con abundantes morcillas y embutidos a base de sangre.
Vieiras y mejillones al horno con pimienta y comino
Ingredientes:
6 vieiras 12 mejillones 1 cebolla 2 dientes de ajo 1 cucharada de harina Un poco de pan rallado, un poco de queso rallado, comino, pimienta, aceite de oliva, agua.
Elaboración:
Se limpian los moluscos y se separan las vieiras de sus conchas reservando todo.
Cocemos los mejillones en la olla con medio vaso de agua, cuando abran, los sacamos y guardamos el caldo.
En una sartén ponemos un chorro de aceite, freímos ajos y luego las cebollas todo muy picado. Cuando este pochado añadimos la harina y removemos rápido para luego añadir el caldo de los mejillones, pimienta blanca y comino, removemos hasta conseguir una crema suave y ligeramente espesa, añadimos ahora los mejillones y las vieiras dejando cocer un minuto.
Rellenamos las conchas con la mezcla, espolvoreamos con pan rallado y queso y gratinamos unos minutos.
Roma
Roma era la urbe donde confluían todos los pueblos del imperio, por sus calles se escuchaban todas las lenguas y se veían todo tipo de gentes diferentes en su piel, sus vestimentas y como no sus gustos y usos alimenticios y culinarios. A los puertos de Ostia, Portus, Brindisi… Llegaban todo tipo de mercancía, desde el sencillo trigo a lo más exótico. Naves cargadas de vinos griegos y sicilianos, aceite y garum de Hispania, trigo egipcio y carnes y embutidos de las Galias, especias de oriente y verduras de Cartago.
Toda esta variedad hizo que su cocina incorporara alimentos de todas partes del orbe conocido. Los romanos además del utilizaban el garum, una salsa fermentada a partir de vísceras de pescados y de uso constante en sus platos combinándolo a veces con vino, aceite o vinagre. Lo había de mejor y peor calidad siendo el más apreciado el garum sociorum proveniente de Cartagena.
Consumían prácticamente todas las verduras y hortalizas que tomamos ahora, ganando terreno los nabos, coles y rábanos; también muchas setas y trufas apreciando especialmente la trufa blanca. Los hongos hacían las más de las veces de sustitutos del pan en algunas mesas y las granadas persas aderezaban las salsas. Los frutos secos los usaban incluso para hacer purés, de almendras y avellanas y los quesos los elaboraban con leche de oveja o cabra. Sin embargo, apenas consumían leche, considerado un alimento de bárbaros. Los mercados se poblaban de especias, cominos de Etiopia, mostaza de África, pimienta de la India y la sal, de importancia crucial para la conservación de los alimentos en salmueras y salazones.
Roma llegó hasta el exceso por una superabundancia de productos que a veces resultaba cómica. En el Satiricón podemos deleitarnos con la descripción del famoso banquete de Trimalción con platos increíbles, tanto en su presentación como por sus ingredientes.
Apicio fundó una escuela de gastronomía y legó un importante número de recetas que hoy podemos adaptar a nuestros días con más o menos fortuna, ya que el exceso y la necesidad de incorporar nuevos productos llegados por las conquistas metamorfoseo los alimentos en platos de una complejidad excesiva.
Colas de merluza con salsa de Apicio
Ingredientes:
Unas colas de merluza 1 cebolla pequeña Unos dátiles deshuesados 1 puñado de piñones Pimienta negra en grano Comino Orégano Mostaza Vinagre Aceite de oliva 2 cucharadas de garum 1 cucharada de miel
Elaboración:
Cocer las colas de merluza con agua.
Por otra parte, molemos la cebolla, el orégano, comino, algo de vinagre, una cucharada grande de aceite, los dátiles, los piñones, la miel, el garum y la pimienta.
Cocemos esta salsa un poco siempre removiendo. Quitamos las espinas a las colas de merluza cocidas y cubrimos con la salsa.
El garum puede hacerse utilizando una lata de anchoas con su aceite, dos cucharadas de vinagre, veinte aceitunas negras deshuesadas, orégano, comino, pimienta, dos cucharadas de salsa de soja y una de miel.
¡Os animo a que probéis esta experiencia histórica y divertida a la vez elaborando estas sencillas recetas que, seguro, os gustarán!
El primer paso, imprescindible para buscar las soluciones a un problema, es reconocer que el problema existe y colocar las cosas en su sitio. En este sentido, no cabe la menor duda, el problema es real, porque el planeta se está calentando, y como consecuencia derivada del aumento de temperatura, el nivel del mar está subiendo, haciendo que avance la línea de costa en muchos litorales. Una vez aceptada esa realidad, innegable e incuestionable, el segundo paso en la búsqueda de soluciones requiere caracterizar el problema, detectar sus causas y aplicar, si es posible, las medidas correctoras requeridas.
Desgraciadamente, en lo que se refiere a este segundo paso, los planteamientos actuales de muchos gobiernos y organismos internacionales no están considerado adecuadamente todas las variables que controlan el calentamiento global y no se está evaluando el problema de forma integral, no se está teniendo en cuenta la historia completa del planeta. Consecuentemente, las medidas propuestas están lejos de aportar verdaderas soluciones.
El aumento de la temperatura media global del planeta se presenta asiduamente a la sociedad como una cuestión crítica, que puede afectar a la salud del planeta, con consecuencias para la calidad de vida de muchos millones de personas. La extrema gravedad de este problema hace que merezca un serio análisis. Se hace imprescindible evaluar si se está actuando correctamente, si el camino que se está siguiendo es el más adecuado para minimizar, en la medida de lo posible, los impactos previsibles del calentamiento. Y para ello, es absolutamente necesario reflexionar sobre algunas preguntas esenciales, cuyas respuestas no sólo se están dando erróneamente por sabidas, sino que además constituyen la base conceptual para las políticas de lucha contra el calentamiento global que se vienen promoviendo y aplicando, a pesar de que existen muchos datos científicos, rigurosos y contrastados, que plantean serias dudas sobre su validez.
Es absolutamente necesario reflexionar sobre algunas preguntas esenciales, cuyas respuestas no sólo se están dando erróneamente por sabidas, sino que además constituyen la base conceptual para las políticas de lucha contra el calentamiento global
Todas estas cuestiones han sido abordadas, desarrolladas y explicadas a lo largo de artículos anteriores sobre el calentamiento global, el cambio climático y el efecto invernadero, ya publicados en Entrevisttas. No obstante, puede ser conveniente realizar una pequeña síntesis e intentar poner las cosas en su sitio. Para evitar el tedio de la repetición, no se incluirá aquí la argumentación y los datos que apoyan las conclusiones, sino tan sólo, de forma resumida, las preguntas esenciales y las consiguientes respuestas, basadas esencialmente en el conocimiento geológico sobre el pasado de nuestro planeta y cuyos detalles pueden encontrar los lectores interesados en los artículos mencionados.
¿Ha desencadenado el hombre con sus actividades el calentamiento global? Rotundamente, no. El planeta lleva calentándose unos 20.000 años, desde el último máximo glacial, unos 200 siglos antes del inicio de la época industrial.
¿El calentamiento que está experimentando la Tierra representa un episodio completamente nuevo y nunca experimentado por nuestro planeta? Rotundamente, no. Durante los últimos millones de años, se han sucedido cientos de ciclos de calentamiento y enfriamiento, similares al actual con una duración aproximada de unos 125.000 años para cada uno de ellos.
¿Son las emisiones de CO2 y el efecto invernadero asociado los principales responsables del cambio global? Rotundamente no. Los registros sistemáticos de temperatura y valores de dióxido de carbono en periodos cortos (un par de siglos) muestran que la temperatura varía independientemente de los valores de emisiones de CO2 a la atmósfera. Y en periodos largos (miles años), se observa que en los sucesivos ciclos de calentamiento – enfriamiento, el aumento de temperatura precede al del CO2, y no al revés.
¿Los niveles de CO2 actuales en la atmósfera son inusitadamente elevados y la Tierra nunca ha tenido tanto dióxido de carbono en la atmósfera? Rotundamente, no. En épocas antiguas, el contenido de CO2 en la atmósfera ha llegado a ser hasta 25 veces más elevado que los niveles actuales. De hecho, la atmósfera terrestre de hoy contiene una de las menores concentraciones de CO2 (420 partes por millón) en toda la historia geológica.
¿Están aumentando las temperaturas y ascendiendo el nivel del mar de forma acelerada, a velocidades inusitadas y nunca antes conocidas en la historia de la Tierra? Rotundamente, no. El nivel del mar está ascendiendo en la actualidad más lentamente que hace varios miles de años, y la temperatura está aumentando a un ritmo que no es inusual en comparación con épocas anteriores. Las alarmistas elevaciones con las que pretenden asustarnos no están basadas en las observaciones, sino en modelos estadísticos predictivos que, hasta la fecha, han fracasado en todos sus pronósticos.
¿El aumento de temperatura que está experimentando la Tierra representa un peligro para la vida? Rotundamente, no. El registro geológico de la evolución indica todo lo contrario, ya que durante los periodos más cálidos de la historia del planeta, con temperaturas mucho más elevadas que las actuales, se experimentó un sensible aumento de la biodiversidad.
¿Disminuyendo las emisiones de CO2 a la atmósfera, se podrá frenar y revertir el calentamiento global? Rotundamente, no. Del mismo modo que el aumento de CO2 en la atmósfera no tiene correlación directa con el aumento de la temperatura, tampoco lo tiene su disminución.
¿Tiene el Hombre la capacidad para frenar y revertir el calentamiento global? Rotundamente, no. El calentamiento global está principalmente inducido por fluctuaciones en la radiación solar motivadas por variaciones periódicas en la órbita de la tierra y otros parámetros cósmicos, y el Hombre no tiene capacidad para influir en dichos mecanismos.
Es evidente que las preguntas y las respuestas antes mencionadas contradicen la política actualmente aplicada y se hace necesario evaluar el sentido práctico y la eficacia de las medidas que se están aplicando o proponiendo para su urgente aplicación. El listado de preguntas anteriores nos conduce indefectiblemente a una nueva pregunta: ¿se están proponiendo las soluciones adecuadas?
Implicaciones sociales, económicas y medioambientales
Toda la estrategia para combatir el cambio climático se ha focalizado en reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera, medida sobre cuya eficacia existen serias dudas, ya que aun pudiendo tener un cierto impacto en el proceso de calentamiento, sus consecuencias correctoras serían prácticamente insignificantes. Pero además, las consecuencias prácticas de la aplicación de las medidas propuestas van mucho más allá de una simple limpieza atmosférica. Se trata de un problema muy complejo, con múltiples facetas y muchas implicaciones, todas ellas de gran relevancia social y económica, a las que no se está prestando la atención requerida.
Las implicaciones sociales y económicas de la política de transición ecológica que se está introduciendo en el primer mundo, tiene una enorme gravedad potencial a nivel global. Hoy por hoy, los intentos de sustituir los combustibles fósiles y la energía nuclear por otras fuentes de energía renovables, tienen un impacto económico inmediato, ya que se trata de energías cuya obtención tiene un coste mayor. Las medidas que se están implementando frenan el crecimiento de los países más pobres y tienen consecuencias negativas para su desarrollo. Como ha denunciado el ecologista Paul Driesen (2005), el análisis unidireccional de las consecuencias derivadas del uso de los combustibles fósiles, sin mencionar las ventajas que de ellos se derivan ni tampoco los inconvenientes que conllevaría no usarlos, implican una aproximación parcial y sesgada al problema. En la práctica, inhibir el uso del petróleo y el carbón en países africanos y otros en vías de desarrollo, implica privarles de energía primaria y eléctrica barata, abocándoles al uso de energías más inestables y más caras como la solar y la eólica. Si estas energías renovables ya resultan caras (como se ha comprobado sistemáticamente con los precios alcanzados durante el verano de 2021, independientemente del factor desestabilizador de la guerra de Ucrania, que aún los ha hecho aumentar más durante 2022) para un ciudadano europeo, aún lo es mucho más para un ciudadano rural de un país subdesarrollado.
Las medidas que se están implementando frenan el crecimiento de los países más pobres y tienen consecuencias negativas para su desarrollo.
Algunas críticas hacia la transición ecológica van más allá y hablan incluso de que algunos países ricos europeos están poniendo en práctica un soterrado neocolonialismo, un colonialismo verde, basado en una poco edificante doble moral. Así lo ha denunciado en 2021 Vijaya Ramachandran, el Director de Energía y Desarrollo del Breakthrough Institute, refiriéndose a Noruega, cuyo gobierno está forrándose con el aumento de los precios del gas (incluso antes del aumento inducido por la guerra de Ucrania), mientras se esfuerza por impedir que algunos de los países más pobres del mundo produzcan su propio gas natural, presionando a organismos como el Banco Mundial para que deje de financiar proyectos de gas natural en África y en su lugar financie soluciones energéticas limpias como el hidrógeno verde, posiblemente la tecnología energética más compleja y cara que existe, inasequible para la gran mayoría de países africanos, que no pueden impulsar el desarrollo sin el respaldo energético de los combustibles fósiles. Pero contradictoriamente, cuando se trata de su propio petróleo y gas, Noruega rechaza las restricciones, afirmando que las futuras perforaciones de petróleo y gas serán fundamentales para la transición a las energías renovables.
Pero, ¿son realmente alcanzables los objetivos que proponen las cumbres climáticas para la transición ecológica? Cuatro expertos en energía y recursos renovables del University College de Londres, han calculado la proporción de petróleo, gas y carbón que debería dejar de utilizarse, sin extraerlo del subsuelo, si se quiere alcanzar el objetivo climático global marcado en el Acuerdo de París. Y es nada más y nada menos que el 90% de las reservas de carbón y más del 50% de las de gas y petróleo. ¿Alguien se ha molestado en calcular el impacto que tendría esa medida para los países menos desarrollados? ¿O para los sectores de población menos favorecidos en los países del primer mundo? Por otra parte, la imposibilidad práctica de esta reducción, en términos cuantitativos, ha sido analizada en detalle en la reciente publicación Las energías del siglo XXI (Parte 1.- La utópica sustitución de los combustibles fósiles), también en ENTREVISTTAS.
¿Son realmente alcanzables los objetivos que proponen las cumbres climáticas para la transición ecológica? La campaña actual contra el cambio climático implica que la gente más pobre deberá utilizar la energía más cara. ¿Realmente se puede industrializar un país tan sólo con paneles solares o energía eólica?
Es necesario ser consciente de que la campaña actual contra el cambio climático implica que la gente más pobre deberá utilizar la energía más cara. Si los países del tercer mundo se ven constreñidos en el uso de la energía solar y eólica, en realidad, lo que se les está imponiendo es que restrinjan el uso de la electricidad y que se olviden de su desarrollo. Porque, ¿realmente se puede industrializar un país tan sólo con paneles solares o energía eólica?
Además, en realidad, estas consecuencias negativas no se limitarían a los países menos desarrollados, ya que incluso en los países del primer mundo, la renuncia a los combustibles fósiles pone a las personas pobres en peligro de congelarse durante el invierno por falta de calefacción doméstica asequible. Este no era un argumento teórico hace un año, bastaba con contemplar la evolución de los precios de la electricidad en España en 2021. Ahora, en 2022, con la guerra de Ucrania colapsando el suministro de gas, la amenaza se ha confirmado totalmente.
Una consecuencia inmediata de esta política es que un buen número de países se niegan a renunciar a su desarrollo (especialmente la gigantesca China) y en la práctica, el consumo y el precio de los combustibles fósiles, especialmente el carbón, están aumentando en lugar de disminuir. Este aumento ha alcanzado incluso a países desarrollados, como consecuencia de los precios de la electricidad.
Una deriva, tan interesante como importante, que está trayendo consigo la crisis energética es el nuevo enfoque y cambio de opiniones sobre la energía atómica, satanizada durante décadas y que sin embargo empieza a contemplarse para algunos como la solución de futuro para la producción de energía eléctrica, hasta el punto de haber sido oficialmente calificada por la Unión Europea (lo cual sería impensable tan sólo hace un par de años) como energía verde. Hasta la icónica Greta Thunberg ha manifestado públicamente su cambio de opinión, ahora favorable a las centrales nucleares. En efecto, las centrales nucleares presentan bajos costes de producción y mínimas emisiones de gases contaminantes, y lo que hasta hace unos años se consideraba un problema insoluble, el almacenamiento de los residuos nucleares, tiene ya solución. Así lo han demostrado países como Estados Unidos, Suecia o Finlandia, mediante la construcción de sus almacenamientos a gran profundidad en rocas geológicamente favorables. En el caso de las dos naciones europeas y tras varias décadas de investigación sobre diversas estrategias para la eliminación de su combustible nuclear, ambos gobiernos han acordado una cooperación técnica para el desarrollo de una solución de almacenamiento segura basada en el diseño sueco. Esta solución se está construyendo actualmente y constituye el primer depósito geológico profundo para combustible nuclear gastado, situado en la localidad de Olkiluoto, en Finlandia.
También suele olvidarse, como si fuese una cuestión menor, uno de los aspectos más esenciales para la ansiada transición energética, a los minerales imprescindibles para las tecnologías que hacen posible ese cambio en el modelo de producción y uso de la energía eléctrica. Mientras se anuncian a los cuatro vientos las glorias de los nuevos generadores y los motores eléctricos, se restringe la exploración y la explotación de unos recursos (litio, coltán, níquel, paladio, tierras raras, etc.) de los que Europa es totalmente dependiente, aunque la lección que la guerra de Ucrania está impartiendo a marchas forzadas sobre los riesgos de la extrema dependencia de suministros exteriores, quizás haga cambiar algunas mentalidades, al igual que está ocurriendo respecto a la energía atómica.
Foto BOB Strong (Reuters)
Contemplando el problema desde otra perspectiva, desde el punto de vista táctico, si el objetivo es reducir la cantidad de CO2 en la atmósfera, ¿en lugar de introducir la obligación de pagar por los derechos de emisión, por qué no se incentivan económicamente las acciones que constituyen una trampa o un sumidero de dicho gas? Hay actividades industriales que durante su proceso productivo son capaces de atrapar ingentes cantidades de dióxido de carbono, e incluso reciclarlo como materia prima para la fabricación de otros productos. Sin embargo esta vía alternativa lleva años abandonada. Aparte de que los incentivos económicos suelen ser más eficientes que las penalizaciones, así se podría evitar una parte importante de los problemas que están causando actualmente el aumento desmedido de las tarifas eléctricas.
Otro aspecto a tener en cuenta es que se están pasando por alto las consecuencias medioambientales de las medidas propuestas. La campaña de demonización contra el efecto invernadero, hace olvidar con frecuencia que este fenómeno, al retener parte de la radiación térmica emitida por la superficie terrestre, es esencial porque gracias a él la temperatura se mantiene a un nivel adecuado para el desarrollo de la vida. Por ello, algunos científicos como Luis Pomar, advierten que un planeta con menos dióxido de carbono sería un planeta más frío, lo cual reduciría la extensión de tierra cultivable y la capacidad para alimentar a la humanidad.
En la misma línea, un grupo de 50 científicos, expertos internacionales en cambio climático y biodiversidad, difundió en junio de 2021 un estudio alertando de los daños colaterales que tienen para la conservación de la naturaleza algunas medidas propuestas. Así, las plantaciones masivas de árboles para atrapar el exceso de dióxido de carbono o la expansión de los biocarburantes , pueden plantear graves amenazas a la diversidad biológica. Sin olvidar, además, la incidencia que está teniendo la producción de biocarburantes en el precio de algunos productos vegetales básicos, como el maíz o la soja, lo que encarece la alimentación para muchos seres humanos, tanto de forma directa como indirecta, al afectar la rentabilidad de las explotaciones ganaderas.
un planeta con menos dióxido de carbono sería un planeta más frío, lo cual reduciría la extensión de tierra cultivable y la capacidad para alimentar a la humanidad.
Tampoco parecen haberse evaluado adecuadamente las consecuencias derivadas de otra de las soluciones propuestas, el uso del hidrógeno como combustible alternativo y ecológico para el transporte. En primer lugar, debe tenerse en cuenta que su eficiencia es muy baja, ya que durante su utilización sólo se aprovecharía una cuarta parte de la energía consumida para producirlo, por lo que su rentabilidad parece muy complicada. Y en segundo lugar, de su aplicación generalizada podría decirse que sería peor el remedio que la enfermedad. Es cierto que con ese tipo de motores no se emitiría dióxido de carbono, pero en cambio se lanzaría a la atmósfera enormes cantidades de vapor de agua, cuyo efecto invernadero es aún mucho más potente que el del CO2. Prueba de ello pueden ser las elevadas temperaturas alcanzadas durante 2022, que muchos científicos atribuyen al exceso de vapor de agua en la atmósfera, ocasionada por la excepcional erupción volcánica del archipiélago de Tonga en Enero de 2022.
Tampoco puede olvidarse la reciente información, hecha pública por la Organización Meteorológica Mundial y Copernicus (véase El País del 2 de Noviembre de 2022), según la cual las temperaturas en Europa han aumentado más del doble de la media mundial en los últimos 30 años, a pesar de que las emisiones de gases de efecto invernadero han disminuido em territorio europeo un 31% entre 1990 y 2020. Parece pues que las soluciones propuestas, extremadamente costosas tanto desde el punto de vista social, económico y medioambiental, no pueden proporcionar los resultados esperados. Y sin embargo, al proponer y desarrollar la enorme ofensiva contra los gases invernadero, se están dejando de lado otras muchas tareas urgentes a las que no se les está prestando la atención que merecen. Es absolutamente evidente, no lo discute nadie, que la actividad antrópica está afectando la salud ambiental del planeta. Se están talando selvas, se está vertiendo a lagos, ríos y mares productos tóxicos, los plásticos están invadiendo los océanos, se está abusando de herbicidas y pesticidas, se está permitiendo la obsolescencia programada de electrodomésticos para aumentar artificialmente la demanda y la producción, etc.
las temperaturas en Europa han aumentado más del doble de la media mundial en los últimos 30 años, a pesar de que las emisiones de gases de efecto invernadero han disminuido em territorio europeo un 31% entre 1990 y 2020.
Plásticos y basura en el Bósforo (Foto Şebnem Coşkun)
En las multitudinarias cumbres mundiales sobre medioambiente nunca se abordan estos problemas, focalizando su atención de forma prácticamente exclusiva sobre el cambio climático y las emisiones de CO2. Al contrario de lo que ocurre con el calentamiento global, cuya solución integral es utópica (porque el clima seguirá cambiando, hagamos lo que hagamos, como lo ha hecho siempre), corregir los otros problemas medioambientales antes mencionados sería fácil y rápido. En realidad, bastaría con que la humanidad se lo propusiese poniendo en marcha las medidas necesarias, ya que la solución depende única y exclusivamente de nosotros mismos, no hacen falta utópicas modificaciones de los ritmos cósmicos.
Sin embargo, en el lugar de abordar estos problemas tal y como ha denunciado MURO & CAMPOY en 2020, en dichas cumbres se presiona a los gobiernos para que aporten gigantescas sumas de dinero para proyectos con objetivos irrealizables, que favorecen los intereses de multinacionales y grupos de poder, que viven de prometer soluciones imposibles para resolver problemas que en algunos casos pueden calificarse de insolubles.
Durante estos días, estamos recibiendo la habitual oleada de mensajes catastrofistas que acompaña a cada cumbre del clima, este año la de Egipto. Desde allí nos llega ahora la demanda de cantidades astronómicas de dinero que deben abonar los países ricos, para paliar los efectos de las sequías que ellos han causado con sus emisiones de CO2 en los países pobres. ¡cómo si se tratase de un hecho demostrado y probado! Además, el alarmismo catastrofista ha subido varios peldaños, al pasar de una situación de emergencia climática a otra que, según la ONU, representa una carnicería climática. O, de acuerdo con las propias palabras de su Secretario General, un infierno climático. Y todo esto, cuando hace tan sólo un par de meses, Patrick Moore, fundador de Greenpeace, ha denunciado que las tesis oficiales sobre el cambio climático se basan en falsas narrativas, y quela teoría del apocalipsis ambiental busca el poder y el control político utilizando el miedo y la culpa de la gente.
Entonces, ¿cómo afrontar el problema? ¿Existen soluciones?
Hay indicios suficientes para pensar que las medidas de lucha contra el cambio climático que están aplicando y proponiendo, están basadas en premisas falsas y que no apuntan en el camino correcto, haciéndose imprescindible una seria reflexión sobre su aplicabilidad y consecuencias derivadas. Pero señalar defectos e indicar lo que no funciona, es siempre más fácil que corregir los problemas proponiendo las medidas necesarias.
Un elemento muy significativo, revelador de que las cosas no se están haciendo bien, es lo ocurrido recientemente en Suiza, uno de los países más avanzados y democráticos del mundo. Allí, sus ciudadanos rechazaron recientemente en referéndum (Junio de 2021) la nueva ley climática, una propuesta que preveía medidas para reducir a la mitad las emisiones de dióxido de carbono para frenar el cambio climático. Este rechazo ha representado una mayúscula sorpresa, ya que se trataba de una iniciativa apoyada por el Gobierno y la práctica totalidad de los partidos políticos.
Entonces, si las propuestas que están actualmente en vías de implementación, no son válidas y empiezan a no ser aceptables por la ciudadanía, ¿existen soluciones adecuadas al problema del cambio climático? Como se ha mencionado al inicio de este artículo, el primer paso para solucionar un problema es tomar conciencia de que el problema existe. Y actualmente, la principal dificultad reside en que se está partiendo de hipótesis equivocadas y aún no existe, ni a nivel ciudadano ni tampoco oficial, conciencia de ese error inicial.
Las medidas de lucha contra el cambio climático que están aplicando y proponiendo, están basadas en premisas falsas y que no apuntan en el camino correcto, haciéndose imprescindible una seria reflexión sobre su aplicabilidad y consecuencias derivadas
Existen muchas evidencias de que la actividad antrópica no ha originado el calentamiento global y hay abundantes argumentos para sembrar muchas dudas sobre el papel del CO2 en dicho calentamiento. Sin embargo, se está procediendo como si esa correlación fuese una verdad absoluta, demostrada e irrebatible, como si detener el cambio climático estuviese realmente en nuestras manos. Los modelos climáticos actuales, cuya eficiencia y limitaciones han sido ya comentadas en artículos anteriores, nos ofrecen predicciones exageradas y alejadas de la realidad, una distorsión que está dificultando la articulación de políticas y estrategias de actuación eficientes para corregir, mitigar y prevenir los efectos del previsible aumento de temperatura y de la elevación del nivel del mar que continuará a lo largo de los próximos decenios.
Se nos amenaza y asusta con aumentos insoportables de temperatura y con rapidísimas elevaciones del nivel del mar, todo ello originado por culpa de las actividades humanas. Sin embargo, el registro geológico indica que no está ocurriendo realmente nada anómalo que no haya ocurrido antes en la historia de la tierra. Así, la profesora Caridad Zazo, miembro de la Academia de Ciencias, aun admitiendo que el calentamiento actual puede estar parcialmente relacionado con la emisión humana de gases de efecto invernadero, recuerda que tanto durante los periodos glaciales como interglaciales, ha habido cambios climáticos muy abruptos que se han dado en una escala temporal muy pequeña, de muy pocos decenios, similares a los actuales. De acuerdo con esas observaciones, se considera que los registros del periodo denominado OIS 11, y especialmente los datos pertenecientes al intervalo situado entre los 405.000 y los 340.000 años, es considerado el mejor análogo, el más similar al actual periodo interglaciar. De acuerdo con esta comparación, tendríamos que esperar unos 30.000 años, para llegar a la próxima época glaciar. Nos guste o no, esa es la duración de los ciclos que rigen la vida de nuestro planeta, y por mucho que excedan nuestra perspectiva temporal, no podemos dejar de tenerlos en cuenta a la hora de evaluar la situación actual.
Es decir, que aun en el supuesto teórico de que se consiguiese eliminar totalmente la emisión de gases con efecto invernadero, el planeta seguiría su acenso térmico y el nivel del mar seguiría subiendo, de acuerdo con los ritmos cósmicos que han venido funcionando desde el principio de los tiempos. Por ello, nuestros esfuerzos debieran concentrarse de forma prioritaria en conocer en profundidad la dinámica de los procesos que controlan realmente los cambios de temperatura y del nivel del mar (muy especialmente, introduciendo en los análisis las informaciones geológicas sobre la historia climática del planeta desde sus inicios, que están siendo sistemáticamente ignoradas), en lugar de especular con predicciones basadas en modelos estadísticos que, hasta la fecha, han fracasado estrepitosamente.
Estas reflexiones no deben considerarse una crítica a los miles y miles de científicos que están dedicando su encomiable trabajo, tediosas observaciones y sofisticados cálculos al estudio de la evolución del clima. Dichos esfuerzos han dado lugar a un impresionante desarrollo de conocimientos y a los sofisticados instrumentos de los que ahora disponemos. Tampoco queremos decir que se están obteniendo conclusiones erróneas de los datos utilizados, lo que queremos expresar es, precisamente, que no se están usando todos los datos que el problema requiere, a pesar de disponer de ellos y debe ampliarse el abanico temporal de observaciones hasta tiempos mucho más remotos. Tampoco, ni mucho menos, pretendemos sugerir que todo el mundo está equivocado. Pero sí pretendemos señalar que la visión que de nuestro planeta proporciona la Geología es la de un sistema dinámico, con cambios lentísimos, inapreciables desde nuestra perspectiva vital, pero en perpetua evolución desde sus orígenes. Esta visión es muy diferente de la que con frecuencia se presenta a la opinión pública: un planeta en equilibrio estático, donde los cambios (por ejemplo, un aumento global de la temperatura) se contemplan como algo anómalo en lugar de formar parte de la normalidad. Por eso, consideramos que es imprescindible dar varios pasos hacia atrás y contemplar el problema desde una perspectiva más amplia y revisar en profundidad las hipótesis que fundamentan los modelos climáticos actuales.
Desde el punto de vista de un geólogo (en realidad, de dos en este caso), acostumbrados a contemplar nuestro planeta con la perspectiva de miles de millones de años, es impensable que se intente analizar su situación climática actual utilizando tan sólo datos de unos pocos siglos, por muy precisos que estos sean. Si se pretende analizar el clima de ahora teniendo en cuenta sólo los dos últimos milenios, es como si un periodista intentase evaluar y analizar la situación actual de la Humanidad considerando tan sólo las noticias de la prensa publicadas durante los últimos cinco meses, sin tener en cuenta nada de lo ocurrido anteriormente desde que se inició la Historia, hace unos 6000 años
Puede parecer una exageración, pero exactamente eso es lo que ese está haciendo actualmente con los modelos de predicción climática. Los dos últimos milenios (algunos análisis incluso se reducen a los dos últimos siglos), respecto de los 3.500 millones de años de historia de la atmósfera del planeta, representan tan sólo el 0,00007 % del total, equivalentes a los cinco meses de la historia del hombre antes mencionados. Tan sólo este dato debiera ser suficiente para aceptar la necesidad de abrir el abanico temporal, de observar el planeta desde una perspectiva más amplia y de incluir en los análisis los registros geológicos de la evolución climática. Como se ha repetido en varias ocasiones a lo largo de los artículos ya publicados, la principal limitación de los modelos de predicción climática, es que los datos utilizados se restringen a un periodo excesivamente corto, un par de siglos o, como mucho, un par de milenios. ¿Cómo podemos predecir el comportamiento de una atmósfera que viene evolucionando cíclicamente durante miles de millones de años con tan pocos datos?
San Blas – Panamá (Foto Yann Arthus Bertrad)
Cuando nuestros antepasados cromañones perseguían mamuts en Doggerland, no sabían que el nivel de mar iba a invadir sus territorios de caza y tendrían que emigrar tierra adentro para subsistir. Igualmente, cuando los vikingos llegaron a las costas de Groenlandia hace un milenio, ignoraban que un par de siglos después deberían regresar a su casa, porque el frío iba a convertir en inhabitables aquellas tierras.
Nosotros, sin embargo, tenemos una gran ventaja sobre nuestros antecesores, tenemos la certeza de que la temperatura y el nivel de mar seguirán elevándose (hagamos lo que hagamos), a unos ritmos mucho más moderados de lo que nos quieren hacer creer, con la cadencia impuesta por la naturaleza (unos 6 milímetros por año, a lo largo de los últimos 20.000 años). Por lo tanto, es esencial que cambiemos la base de nuestros razonamientos y aceptemos que es utópico que podamos revertir el calentamiento y el ascenso del nivel del mar. Nuestra actitud hacia el cambio climático debiera ser similar a la que tenemos hacia procesos naturales como los terremotos o las erupciones volcánicas, fenómenos que en cierto modo podemos predecir el nivel de riesgo, aunque no sabemos exactamente cuándo se producirán, sí podemos tomar las medidas preventivas adecuadas para cuando hagan acto de presencia.
Si se pretende analizar el clima de ahora teniendo en cuenta sólo los dos últimos milenios, es como si un periodista intentase evaluar y analizar la situación actual de la Humanidad considerando tan sólo las noticias de la prensa publicadas durante los últimos cinco meses
Es decir, que nuestros esfuerzos debieran encaminarse, en el medio o largo plazo, a ir adaptando nuestro hábitat a los cambios que se avecinan. Como han hecho, por ejemplo, los holandeses para defender su terreno frente a la invasión del mar. Y también, con visión realista a medio y largo plazo, planificar adecuadamente el uso del suelo, especialmente en la proximidad de la línea de costa. Con la misma mentalidad con la que preparamos nuestra casa o nuestras ropas cuando vemos que se acerca el verano, sabiendo que no podemos hacer nada por evitar su llegada. Sin pausa, con visión de futuro, pero también sin las prisas con que nos azuzan unos modelos climáticos basados en premisas insuficientes. Es decir, con la lógica que supuestamente deben regir los actos del Homo supuestamente sapiens.
O de la experiencia de un geólogo viajante en la Siberia Extremeña
La climatología se rige por parámetros que no son siempre evidentes. Hay zonas que, sin una justificación aparente por su relieve o su posición geográfica, son mucho más cálidas o más frías que sus alrededores. Este es el caso, por ejemplo, de la localidad sevillana de Écija, en el Valle del Guadalquivir, famosa por sus tórridas temperaturas estivales y conocida coloquialmente como la Sartén de Andalucía.
En el extremo opuesto, aunque mucho menos famosa, se sitúa una comarca de la provincia de Badajoz (limitando con Cáceres, Toledo y Ciudad Real), reputada por sus gélidos inviernos y bautizada como la Siberia Extremeña. Aunque en realidad esa denominación no tiene nada que ver con la meteorología, sino con su historia decimonónica, cuando se iniciaron los proyectos para construir carreteras, alguna línea de ferrocarril y un embalse en aquella tierra dejada de la mano de Dios. Por aquellos días, era frecuente que apareciesen en los periódicos noticias sobre la Siberia rusa, por la construcción del Transiberiano, y por similitud de despoblación y lejanía, se empezó a usar este nombre.
Hoy en día, la situación es completamente diferente y la comarca alberga 5 embalses: Cijara, García Sola, Orellana, Zújar y La Serena, siendo este último la mayor bolsa de agua de España y la tercera de Europa.
Por aquellos andurriales estaba yo haciendo trabajos de campo, un día de Febrero en que la meteorología justificaba plenamente el nombre de la comarca. El cielo estaba encapotado, de un gris uniforme, triste, de nubes bajas y amorfas. Soplaba viento del Norte, de ese cuyas ráfagas hacen que duela la piel en la cara.
Al mediodía, me acerqué al pueblo más cercano, un villorrio insignificante, para buscar un lugar donde comer algo. Al llegar, un hombre que encontré por la calle, me indicó que el único bar que allí tenían, había cerrado, pero una familia servía comidas a la gente de paso. Por no perder tiempo (la localidad más próxima no estaba cerca) seguí sus indicaciones hasta llegar a la casa. Llamé a la puerta, sólida, con herrajes y una enorme aldaba. Me abrió una mujer, que respondió afirmativamente a mi pregunta. Me hizo pasar al comedor y me hizo sentar en una mesa camilla, donde mis entumecidos pies agradecieron de inmediato la proximidad del brasero.
Me ofreció sopa y guiso de carne con tomate, que acepté de inmediato. Pero me advirtió que tendría que esperar un poco. En aquellos momentos estaba la familia comiendo en la cocina y me serviría en cuanto ellos terminasen. Para que me entretuviese mientras me llegaba la pitanza, me trajeron unas aceitunas encurtidas en casa y una frasca de vino tinto, grueso y áspero, de esos que sólo deja de rascar en la garganta después de dos o tres tragos. Agradecí el vino y las aceitunas con la misma celeridad que mis pies se habían alegrado con el brasero. Y agradecí más todavía el humeante plato de sopa, que no tardó en llegar.
Para que me entretuviese mientras me llegaba la pitanza, me trajeron unas aceitunas encurtidas en casa y una frasca de vino tinto, grueso y áspero, de esos que sólo deja de rascar en la garganta después de dos o tres tragos.
Estaba dando cuenta de las últimas cucharadas, cuando entró en el comedor el hombre de la casa, de mediana edad, enjuto, cetrino, de cejas muy pobladas, el rostro curtido por el trabajo al aire libre y la boina calada hasta las cejas. Dijo ¡buenos días!, y con toda naturalidad, tomó asiento frente a mí en la mesa camilla. Al fin y al cabo, estaba en su casa. Como era de esperar (los interrogatorios en tercer grado forman parte del protocolo rural), quería saber a qué me dedicaba y qué es lo que andaba haciendo por allí. Me lo preguntó de forma directa y sin preámbulos, poniendo por delante la tradicional muletilla: si no es mala pregunta…
Los interrogatorios en tercer grado forman parte del protocolo rural
Una larga experiencia en este tipo de situaciones me ha enseñado que una buena manera de explicar a los lugareños a qué nos dedicamos los geólogos por el campo, es decir que estamos haciendo un mapa de las piedras, algo que es fácil de entender y suele calmar la curiosidad. Después de un par de preguntas más, el hombre se dio por satisfecho. Pero permaneció sentado frente a mí, mirando como yo empezaba a atacar con fruición el contundente plato de carne con tomate que acababan de ponerme delante.
Por romper el silencio, viendo que en una de las paredes, de un recio clavo colgaba una escopeta, le pregunté:
¿Hay mucha caza por aquí?
Recolocó la boina sobre su cabeza con una ligera rotación, antes de responder.
¡Qué va…! Había, pero ya no queda, está muy castigada. Sólo quedan cuatro zorras, y están todas en el pueblo…
Versalles, siglos XVII – XVIII: un lugar, una época.
El rey de Francia Luis XIII, en 1623, ordena una pequeña construcción en medio del bosque que convirtió en su refugio de caza y, en 1632, compra el dominio de Versalles para hacer construir un palacio. En 1643 fallece y Versalles queda en el olvido hasta que su hijo Luis XIV (el Rey Sol) lo redescubre y es él quien hizo levantar el nuevo y fastuoso Palacio de Versalles, cuya construcción empezó en 1661. Y lo que fue en principio un refugio de caza, se convierte en un espectacular Palacio Real. Suntuosidad palaciega tanto por sus magníficos materiales como por su lujosa decoración (mármoles, telas preciosas, joyas….)
Trasladó allí la Corte en 1682, y lo convirtió en el centro del poder de Francia y segunda capital.
Se engalanó con numerosas obras de arte para demostrar la gloria de Luis XIV, que se imponía como el mayor soberano de Europa.
El esplendor de Versalles se vería aumentado en el reinado de Luis XVI y su esposa María Antonieta, presentando un nuevo arte de vivir, siendo el teatro de una brillante civilización.
La vida en la Corte era todo lujo, grandeza, vestidos de gran magnificencia, celebraciones, cenas y continuas fiestas… El mayor interés para los cortesanos era tan sólo ser invitados a cenar en la mesa del rey.
Y mientras tanto el pueblo moría de hambre…
Distintas visiones de una mesa versallesca
Creo que puede resultar atractivo recrear el ambiente de Versalles en la decoración temática de una mesa. Para ello, he propuesto a diez amigas, que compartimos nuestra pasión por la decoración de mesas en Instagram, que reflejaran el lujo y la ostentación de esa época en una mesa de su creación.
En este artículo os presento sus fantásticas puestas en escena junto con las notas que me han hecho llegar sobre sus creaciones, a lo que iré incluyento, asimismo, mis comentarios y relatos sobre detalles y anécdotas palaciegas.
Teresa nos comenta el significado de sus detalles:
Mi inspiración es María Antonieta en su juventud, cuando se casa con 14 años con un marido que sólo conocía por un portarretrato. De ahí que en mis servilletas haya uno pequeño vacío, como el vacío al que se enfrentaría sola y sin familia en una corte extranjera.
Frente a la opulencia y barroquismo que luego ella potenció, añado unas copas rosas y unas rosas de pitiminí en el centro, haciendo referencia a esa niñez perdida.
Mesa «Opulencia y barroquismo»
Teresa basa su mesa en María Antonieta, mujer elegante en su forma de caminar, estatua de la belleza cuando está de pie, y es la gracia en persona cuando danza, según dijo Horace Walpole, el cual estuvo en su boda.
Archiduquesa de Austria, al casarse con Luis XVI de Francia, en 1770, se quiso llevar con ella a su maître Chocolatier, ya que cada mañana, y como costumbre, María Antonieta desayunaba una taza de café con croissants recién hechos por su pandero real personal.
Aunque se cree que el croissant es francés, en realidad su origen data del s. XVII en Viena, y quien introdujo su consumo y elaboración en Francia fue María Antonieta. Por tanto fue María Antonieta quien lo hizo popular en la alta sociedad francesa.
Aunque se cree que el croissant es francés, en realidad su origen data del s. XVII en Viena, y quien introdujo su consumo y elaboración en Francia fue María Antonieta. Por tanto fue María Antonieta quien lo hizo popular en la alta sociedad francesa.
Teresa nos muestra en sus servilletas ese vacío, muy bien representado con ese diminuto portarretrato, al que se enfrentaría ante un país desconocido. Este romanticismo, Teresa sabe transformarlo en detalles de elegancia, un gran barroquismo con esa sobredosis de glamour en todo lo expuesto en su mesa.
La mesa Opulencia y barroquismo refleja buen gusto, al mismo tiempo que lujo y extravagancia, que era lo que se vivía en esos años tan difíciles y revolucionarios.
Copas rosas y rosas de pitiminí recordando esa niñez perdida, con flores como protagonistas indiscutibles y colores claros. Les acompañan elegantes candelabros y velas, tan utilizadas en esta época.
Teresa ha sabido representar de una forma espléndida una época y todo un personaje como lo fue María Antonieta.
Sobre una base de seda antigua en tono rosa, he colocado un mantel de hilo bordado a mano con motivos de uvas y flores.
He intentado recrear la naturaleza en ella, a modo de las obras pastoriles que hacía la reina María Antonieta y su pasión por las flores.
Bajoplatos de cristal para reflejar la luz, al igual que las copas talladas, cubiertos dorados emulando bambú y cubiertos de pescado grabado con mariposas y flores. El busto es del conocido escultor Mariano Benlliure, el cual capta el ideal de belleza femenina.
Mesa «Sedas y bordados»
Silvia nos muestra una época llena de luz, de elegancia, dorados y refinamiento, pero recargada al mismo tiempo. Con un mantel sublime de lino con calado Richelieu, bordado a mano con motivos de uvas y flores. En esa época, los tejidos que se utilizaban eran los brocados, sedas y tafetanes (entre otros) que se cosían con hilo de oro y plata.
También nos ha querido recrear la naturaleza con obras pastoriles como lo es, y de gran belleza, el cubierto de pescado (con ese grabado de mariposas y flores).
En el centro de la mesa destaca un suntuoso busto, acompañado de unos elegantes candelabros. La mesa se completa con una vajilla blanca con dibujo floral, muy francés, acompañada por un precioso plato con pasteles que le da un toque coqueto y refinado.
Según los miembros de la Revolución Francesa, María Antonieta era una mujer frívola y voluble, despilfarradora y de gustos caros que ignoraba la situación de pobreza y miseria que estaba pasando el pueblo (si bien esto no era tal y como lo interpretaron -vale la pena abundar en la historia real de la monarca). Asimismo, el poder revolucionario apeló a la supuesta gran influencia política sobre su marido, debilitando la figura de ambos. Luis XVI fue tildado de poco brillante y se refirieron a Mª Antonieta (la austriaca) como la manipuladora que quitaba ministros para así favorecer a sus amigos.
Coqueta como era, la monarca francesa contaba con múltiples vestidos y era amante de realizar grandes fiestas en las que las mesas resultaban exuberantes, mesas en las que los juegos de cartas no podían faltar.
Éste es un mundo tan barroco como rococó que Silvia María nos ha sabido ofrecer en una magistral decoración de mesa como la que habéis podido disfrutar.
Silvia nos explica cómo montó su mesa versallesca:
Monté esta mesa con vajilla francesa, ya que está inspirada en el Palacio de Versalles. Este conjunto monumental fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979 y es una de las obras más hermosas del arte francés del siglo XVII.
Antiguo pabellón de caza de Luis XIII, los faisanes del centro de mesa hacen alusión a este aspecto cinegético, y las flores a sus bellísimos jardines.
Por tratarse de un gran palacio, símbolo de la gloria de Francia, puse mucho empeño en elegir como mantel una tela que estuviera a su altura, y este brocado tan espectacular me pareció ideal para la ocasión; al igual que el juego de copas con dorado, unas francesas y otras de cristal veneciano. Los cubiertos de plata, así como los candeleros dorados y las velas corinto contribuyeron a crear el ambiente palaciego de esta mesa.
Mesa «Flores y faisanes»
Jacques Levron, en su libro La Corte de Versalles, nos cuenta que para cada comida de Luis XIV se necesitaban los servicios de 498 personas: Dos guardias marchan los primeros, los siguen, el ujier del salón, el maître d´hotel con su bastón, el gentil hombre panadero, el inspector general, el empleado inspector del oficio, los oficiales que llevan las viandas, el maestro de cocina y el guarda vajilla. Detrás de ellos otros dos guardias de su Majestad cierran la marcha.
Un cortejo formado por 15 personas marchaban por pasillos y salones del suntuoso Palacio hasta llegar a la mesa real. A cuantos les cogía el paso del cortejo con la comida tenían que inclinarse, costumbre que permaneció décadas y era de cumplimiento obligatorio.
Pero tales exquisiteces (que copiaron el resto de las monarquías europeas) llegaban frías a la mesa real después de pasar por interminables pasillos y salones.
Pero tales exquisiteces (que copiaron el resto de las monarquías europeas) llegaban frías a la mesa real después de pasar por interminables pasillos y salones.
Toda una costumbre y ritual hasta llegar a una mesa tan espléndida como la que Silvia nos presenta digna de un rey como fue Luis XIV.
En ella podemos ver faisanes, aludiendo a ese aspecto cinegético que ella misma nos comenta (ya que Luis XIV era un gran aficionado a la caza), y flores recordando tan bellos y maravillosos jardines como son los del Palacio de Versalles.
La mesa presenta una perfecta coordinación de colores entre el elegante mantel de brocado y las flores, la vajilla y candelabros, así como el resto de elementos. Un ejemplo de suntuosidad y lujo.
El legendario Palacio de Versalles siempre estuvo asociado al lujo y la ostentación de la corte francesa de los siglos XVII y XVIII y fue el lugar para la puesta en escena de sus monarcas y sus fastuosas fiestas.
La mesa en Versalles era considerada como un escaparate de poder y es allí donde nace la mesa al estilo francés, con sus excesos y su decoración sobre recargada y donde se servían dos tipos de banquetes, la gran comida, conocida como Gran cubierto, en la que el rey compartía mesa con miembros de su familia, y la conocida como Pequeño cubierto en la que el rey comía solo o, como mucho, acompañado de su hermano.
Mesa “Le petit couvert – le grand couvert«
Carmen nos presenta una mesa digna de un rey como Luis XIV, quien solía almorzar en su habitación solo o, como muy bien nos cuenta, en la compañía de su hermano (ya que era al único al que le permitía sentarse en ella).
Comía según el ritual denominado le petit couvert (o pequeño cubierto) que incluía sólo 3 servicios de 6 platos cada uno, comiendo siempre en público, delante de miembros de la Corte. El comedor no existía y se montaba en la habitación del rey cada día.
A diferencia de la noche, en la que el monarca se dirigía a las diez a la antecámara de sus aposentos para el souper (la cena) que se servía según el protocolo del le grand couvert (o gran cubierto) con 5 servicios sucesivos que se presentaban cada 15 minutos. En la cena si podían tomar asiento en su mesa algunos miembros de la familia real.
La abundancia de los platos indicaba la opulencia real, todo un escaparate de poder como muy bien ha definido Carmen.
En la mesa que Carmen nos ofrece, como podemos distinguir, dos selectas jarras con las que se le presentaban al rey el agua y el vino, porque nunca bebía vino puro (tal y como era costumbre, también, en la antigua Roma).
Platos azul cobalto (color muy versallesco), con motivos alusivos a la época, posan sobre un espectacular mantel de brocado con tono rosa empolvado, cuyo contraste hace que se realcen mucho más tanto el uno como el otro. El resultado, como podéis ver, es magistral.
Se puede observar una salsera, ya que en ésta época se inicia el uso de las salsas con su servicio aparte.
Magníficos candelabros con velas, soperas individuales para la sopa que se presentaba diariamente al soberano… plata y opulencia, con gusto y gran elegancia.
Siendo una mesa con su máxima representación del lujo, finura y suntuosidad.
Onírica, evocadora y palaciega ésta es una mesa versallesca donde he intentado plasmar el concepto barroco, refinado y chic francés, donde reinaba lo extravagante y el exceso de ornamentación, con esta decoración recargada, exuberante y detallista en la que cada elemento suma. Aquí la frase más es más y menos es aburrido cobra todo su sentido.
Brocados, encajes, blancos y dorados, y los tonos pastel son los verdaderos protagonistas de una decoración galante que nos trasladan, con sus excesos y elegancia, a las fiestas del Palacio de Versalles.
Mesa “Onírica y evocadora»
El hecho de comer en la Corte de Versalles, más que una necesidad vital, era todo un espectáculo, ya que en el petit couvert los hijos del rey y cortesanos permanecían de pie observando como el monarca comía y sólo las damas tenían derecho a sentarse en unos taburetes plegables. Ver comer al soberano era un espectáculo propio de la corte.
La suntuosa comida llegaba a la mesa acompañada de una escena teatral para honrar a su rey: cantantes, artistas, malabaristas y bailarines amenizaban la comida.
Evocando esta elegante puesta en escena, Conchi nos muestra una sopera en la parte derecha (los caldos y sopas eran de costumbre diaria en las comidas del soberano), una salsera en la parte izquierda con un magistral repujado (detalle digno de observar por su belleza) y un candelabro tan apropiado como bello para una mesa como ésta, con su Majestad el Rey montado a caballo.
Pomposidad y extravagancia en una mesa llena, símbolo de riqueza y prosperidad.
Conchi, con esta magnificencia de mesa, tan barroca como ella misma nos cuenta, nos lleva a una época de telas de brocado, en color champagne (como su mantel) y tonos dorados y pasteles, tan de moda en la época.
Mesa «Encajes y porcelana»
Presentada por Pilar González Marticorena
@pilarmarticorena
Gijón
Mesa «Encajes y porcelana»
Pilar nos describe su mesa:
Utilizo un mantel marfil y servilletas de puntilla en el mismo color; encima, mantel encaje francés, color burdeos. Bajo plato irregular de latón dorado, platos de porcelana franceses con imágenes de bellos motivos de amor en el jardín, platitos de pan a juego, cristalería labrada y cubertería, muy apropiada para esta mesa, en dorados con dibujo. En el centro de la mesa, una cafetera francesa con bellas flores, en los mismos tonos, que va decorada; figura de ángel de porcelana y cristal de murano (como el frasco de perfume en rosa empolvado), botellas de cristal labradas con bellos tapones, bandeja de plata y espejo y candelabros de varias formas que le dan el toque a la mesa perfectamente para esta decoración con collares de perlas de color. Unos pajaritos sobre una rama dorados nos hacen entrever que podemos estar en un bello comedor mirando al jardín del precioso Palacio de Versalles.
Mesa «Encajes y porcelana»
Pilar nos demuestra con esta magistral mesa, una mesa rococó, con un maravilloso encaje calado de color burdeos, una vajilla con motivos de la corte, velas, joyas, unas preciosas servilletas con puntillas…
Como ella muy bien nos describe, rememora una época extravagante, repleta de detalles y ornamentos, recargada y ostentosa, porque así era Versalles, resplandeciente y grandioso, con comidas, fiestas y opulencia cuyo protocolo era diferente según el soberano que reinaba.
Con Luis XVI, nacen las cenas de sociedad las cuales permitían relacionarse con personas mucho más allá de la corte, es decir con otro tipo de personas también de élite en la sociedad, importantes sobre todo en el mundo de la economía y la cultura.
Sus invitaciones eran hechas sin ningún control y muchos de los invitados, a su llegada, no cabían en la estancia.
Cuando el rey terminaba, se recogían todos los platos de todos los comensales, independientemente de si habían terminado o no; y, cuando el rey se levantaba, todos iban detrás. Los que estaban de pie comían, luego, su cena fría.
Tal era la magnitud de comida en las fiestas y banquetes que lo que sobraba se lo comía el servicio, y el resto se vendía fuera de Palacio.
Así era y así nos lo demuestra Pilar con esta espléndida mesa llena de lujo y ostentación.
¿Qué significa barroco? Profusión de adornos, extravagancia hasta sus más altos límites.
He intentado plasmar todo eso en mi mesa.
Sobre un mantel de animal print, bastante oscuro, he puesto una tela de encaje blanco a modo de camino de mesa, jugando con el uso de la luz y la sombra.
El foco central es un centro muy oscuro, casi negro, con dos angelitos, muy típicos de este arte, cargados con uvas; un jarrón de porcelana blanca con flores pintadas y un joyero a juego. A ambos lados de la mesa, dos candelabros de bronce coronados con ramas doradas y uvas negras. Y un reloj del mismo material
Para recargar más la mesa, dos fuentes de uvas y granadas.
Los platitos de pan son de porcelana china. He hecho una combinación con tres vajillas distintas, cubiertos de pescado de alpaca y cubertería del ajuar de mi madre. Las servilletas en forma de abanico se rematan con un servilletero dorado y plateado. Copas de colores en cristal tallado, unas en color granate y otras en verde, para dar alegría a la mesa.
Como punto final, para representar la opulencia, un collar de perlas y unas rosas marchitas para representar la decadencia de esta época.
Mesa “Barroco y opulencia»
Lourdes nos indica la definición del término barroco y nos relata sus decisiones para dejarlo plasmado en su mesa: perlas, jarrón para el servicio del vino, unos angelitos recordando a Luis XIV (católico y de misa diaria), encaje, candelabros y reloj de bronce… y unos platitos de pan de porcelana china con los que aporta el toque de gracia a esta espléndida y maravillosa mesa.
Luis XIV y Kangxi (cuarto emperador de la dinastía Qing en China) intercambiaban conocimientos y ésa es la razón por la que Versalles exhibía porcelana china por todos sus maravillosos salones. En 1689 se documentan 381 piezas en palacio.
Versalles es símbolo de la Monarquía absoluta. Luis XIV era aficionado a grandes ceremonias en cada evento de su vida: coronación, nacimiento de hijos, triunfos militares… todo lo cual conmemoraba con grandes festejos y complicados ceremoniales, logrando dar esplendor a una nación, pero también sumirla en la pobreza.
Y, aquí, Lourdes, con tan espléndida mesa, nos demuestra su decadencia con esas flores marchitas.
He querido llamar a mi mesa Marie Antoinette por ser ésta mujer uno de los personajes más influyentes y conocidos de la Francia del s. XVIII. Conocida por su gusto por el lujo y el exceso, María Antonieta introdujo en la moda femenina cambios sustanciales que (siguiendo mi estilo propio) he querido reflejar de alguna manera en ésta composición.
Comenzó a utilizar telas suntuosas adornadas por encajes de Chantilly, hilos dorados y lazos, dando a los vestidos líneas más insinuantes gracias al corsé que resaltaba así las formas femeninas (si bien también optó por ropajes más ligeros y menos recargados para poder jugar con sus hijos, a los que vestía con los mismos). Era amante de los colores pastel y los empolvados, vestía y adornaba sus estancias, asimismo, con vibrantes colores como el fucsia o el amarillo. Sus vertiginosos peinados (pouf), que no eran otra cosa que altísimas pelucas empolvadas hasta la extenuación y adornadas con todo tipo de artificios, fueron igualmente tendencia, no solo en la corte francesa sino prácticamente en toda Europa. Por ello hoy, diríamos que fue la primera influencer de la historia… Todo ello ha inspirado mi composición y ésta es mi interpretación.
La mesa está vestida con un mantel de hilo francés de vibrante color fucsia que he adornado con una mantilla de Chantilly: por un lado atenúa el color y por otro lo adorna. Los dorados vienen de la mano de bajoplatos y candelabros, sobre los que he puesto unos pies de tarta de porcelana francesa, dentada y embellecida por lazos de raso, sobre los que imagino María Antonieta pondría toda clase de dulces, especialmente macarons a los que era tan aficionada. La vajilla es de porcelana Haviland, igualmente francesa. Por último, la sopera es el colofón en el que pretendo resumir todos los elementos antes descritos: me evoca un pouf adornado por múltiples flores, en su mayoría rosas, amarillas y fucsias. Sus líneas rococó, los dorados y sus asas imperiales hacen que sea el complemento perfecto para esta mesa Marie Antoinette.
Mesa “Marie Antoinette»
La mesa “Marie Antoinette”, como Vivi la llama además de explicárnosla con tanta elocuencia, disfruta de los colores que se utilizaban: el rosa pastel, el champagne, los azules, el frambuesas, el gris, el crema y el verde. Por otra parte, ha elegido ese vibrante color fucsia, que tanto caracterizaba a M. Antoinette, así como una refinada mantilla de Chantilly (que Vivi llevaba el día de su boda y que ha sobrepuesto sobre el mantel fucsia dándole un plus de glamour a su creación).
De todos es sabido que Marie Antoniette, como el resto de cortes de su época (y de las anteriores y posteriores) gastaba gran cantidad de dinero en lujos, vestidos, peinados y decoraciones de oro. Como ella misma indica, las cortes extranjeras quisieron emular su estilo. Algunas, como la rusa, fueron más allá que ella en sus extravagancias (y aún siguen manteniendo sus palacios con grandes gastos en, por ejemplo, mantener la cobertura de oro de sus monumentos y esculturas.
Cierto es que uno de sus mayores caprichos era el tan famoso macaron, siempre presente en sus banquetes y fiestas, siendo su postre predilecto, con cuyo nombre llamó a su gato, Macaron. Este delicioso dulce, cuya receta se cree que fue introducida en Francia por Catalina de Medici (de origen italiano y una de las grandes reinas de Francia) logró su popularidad en las cortes europeas a través de Mª Antonieta, quien lo popularizó (y no por hacerlo del pueblo, popular).
Una mesa llena de elegancia y glamour, de lujo y belleza… una mesa sublime.
Concha nos cuenta distintas costumbres en el Palacio de Versalles:
Hablar de Versalles en la época del Rey Sol, es hablar de opulencia, de cristal y reflejos dorados, de animales fantásticos y de frutas exóticas, de arquitectura y colecciones de pinturas, de sedas y brocados, de damas y caballeros con trajes suntuosos, del salón de los espejos y de bailes, de cenas pantagruélicas, servidas por un ejército de lacayos: es decir, del lujo en estado puro.
Con esta mesa he querido representar esa época de esplendor.
Mesa “Lujo y suntuosidad”
Versalles, escenario perfecto para el despliegue de destacados reyes de la historia francesa, se inicia con Luis XIII, seguido por Luis XIV, Luis XV y Luis XVI (con Mª Antonieta). Aunque, como indicaba anteriormente, los protocolos en las comidas y fiestas variaban según el monarca que reinaba. Sin embargo, todos se prestaban a las cenas pantagruélicas, como muy bien nos aporta Concha, que iban acompañadas de rituales.
En el caso de Luis XIV, por ejemplo, la ceremonia que se realizaba cuando el rey solicitaba beber, haciendo una señal y el sumiller oficial gritaba bebida para el rey y, tras una reverencia, se acercaba al sommelier jefe y éste le alcanzaba una bandeja de oro, con una copa cubierta y dos jarras, una con agua y otra con vino (porque su Majestad nunca bebía vino puro). Precedido por el ayudante de vasijas del sumiller jefe, el oficial sommelier llegaba hasta la mesa real, se inclinaban profundamente y procedían a catar el vino y el agua en tazas esmaltadas. El gentilhombre hacía una nueva reverencia, descubría la copa y presentaba las jarras. Tras esto, era el propio rey quien vertía el agua y el vino en su copa mientras que el gentilhombre, haciendo otra reverencia, devolvía el plato de oro al sommelier jefe.
Así transcurrían los 8 minutos que se necesitaban para servir la bebida a Luis XIV.
Concha nos premia con una verdadera obra de arte: la mantelería, heredada de su madre, que cuenta con bordados típicos de Madeira, hechos a mano. Los platos son de porcelana francesa Bernardaud, en dorados tan exquisitos como espectaculares, y… su maravillosa elección para el centro de mesa, con frutas de porcelana de Meissen, hace que esta mesa sea tan bella y suntuosa como Concha nos presenta con tal magnificencia.
Con esta mesa hemos viajado a la época de esplendor de Versalles, hemos comentado los momentos de la historia donde transcurría, también la gastronomía del momento y las decoraciones de las mesas. Resulta muy divertido reunirnos con amigos y familiares e inspirarnos en cualquier momento de la historia o personaje, para así disfrutar de momentos entrañables y aprender algo de cultura mientras degustamos platos deliciosos.
Mesa “Gastronómica»
Bet nos ofrece con su mesa lo que podría llamarse el banquetazo de Luis XIV (el Rey Glotón): sus comidas se transforman en una ceremonia suntuosa y exuberante. Los nobles, por su parte, querían emular el glamour versallesco y buscaban chefs creativos que les aportasen cierta distinción.
Fue el Rey que cambió la gastronomía francesa, transformando la manera de cocinar, por lo que logró que Francia liderase la gastronomía mundial del momento (y siga siendo un cierto referente).
Tenía por costumbre un desayuno ligero y una comida abundante, pero sobre todo por la noche en el grand couvert. Éste era de gran opulencia, ya que consistía en 20 platos: faisán, sopa y/o paté como entremeses, pasteles de pollo, pavo, pato, jabalí, venado, tortuga con arroz y verduras… y, por supuesto, los básicos como las sardinas, las ostras y el salmón.
Por las noches, el buffet en el Salón de la Abundancia de Versalles se dedicaba exclusivamente a bebidas calientes, entre ellas, el delicioso chocolate que llega a Francia desde España cuando su madre, Ana de Austria, se casa con Luis XIII en 1615: así se difunde en toda la corte. Su consumo fue de tal calibre que el rey Luis XIV tiene que regularlo, aunque su madre lo tenía que disfrutar de forma secreta, ya que para ella era toda una adicción…
Pocas son las recetas que existen en el palacio, ya que no se tenía la costumbre de escribirlas, aunque sí se guarda una receta de su padre, elr ey Luis XV, en la que se indica cómo hacer chocolate (él mismo se lo hacía).
La repostería era muy apreciada en la época: en la suculenta mesa de Bet se pueden distinguir deliciosas tartas, pasteles y madalenas, así como merenguitos en copa de cristal, presentados todos ellos con gran distinción, sobre un estiloso mantel de seda, cuyo color champán es característico de la época. Una puesta en escena de suma elegancia.
La sublime mesa que nos ha ofrecido Bet, cómo bien nos ha dicho ella, es un buen ejemplo de cómo la decoración temática de una mesa puede dar pie a una tertulia super entrañable para comentar y opinar entre los comensales.
A lo largo de este artículo habréis podido apreciar cuan variada puede ser la manera y cómo puede reflejarse una temática en la decoración de una mesa, como aquí nos han presentado estas tan estupendas colaboradoras.
Os animo a intentarlo.
A Luis XIV se le recuerda por su frase L´Etat, c´est moi (el estado soy yo), aunque antes de morir dijo: Me marcho, pero el Estado siempre permanecerá.
Mesas de Versalles por Juana Sanz @enelpaisdelasilusiones en colaboración con Betsabé Valle Soto, Mª Concepción Santos Martín, Conchita García Ramírez, Victoria Rodríguez Moreno, Lourdes Navarro Rodríguez, Pilar González Marticorena, Carmen Enseñat Antolí, Silvia de la Rosa González, Silvia Díez Orellana y Teresa Carballo Andrés.
Nuestro artista de hoy procede de una familia ítalo-americana afincada en el neoyorquino barrio del Bronx. Dion Francis DiMucci nació el 18 de Julio de 1939, por tanto tiene hoy 83 años, y es hijo de Pasquale DiMucci, un profesional del vodevil al que acompañó desde muy joven en sus giras.
Admirador de la música country de Hank Williams, empezó a cantar y tocar la guitarra desde que era un niño (le regalaron una vieja Gibson cuando sólo tenía diez años), al principio en fiestas y reuniones familiares con sus dos hermanas, y según fue creciendo, cantaba a capella junto a otros amigos de pandilla en estaciones de metro y calles de su barrio (donde descubre siendo un adolescente nuevos estilos como el rock, el blues o el doo-wop escuchando artistas como Elvis, Chuck Berry o The Drifters). Con sólo 15 años, en 1954, apareció en el programa televisivo de Filadelfia Teen Club dedicándole una canción a su madre. Poco tiempo después hizo su primer escarceo discográfico con un grupo vocal llamado The Timberlanes, con quienes grabó en un pequeño sello local el tema The Chosen Few, canción que pasó a la historia sin pena ni gloria.
The Belmonts (1957-1960)
Corría el año 1957 cuando en el camino del talentoso Dion DiMucci se cruzaron otros tres chavales de una banda ítalo-americana rival, los Imperial Hoods. Sus nombres eran Fred Milano, Carlo Mastrangelo y Angelo D’Aelo, siendo éste último el único que tenía nociones de canto.
Convencidos de su alto potencial como banda de doo-wop (máxime en un momento en que otras formaciones vocales de estilo similar, como los Del Vikings o Flamingos, llegaban hasta lo más alto de las listas de éxitos), decidieron arrancar un nuevo proyecto musical cuyo nombre fue Dion and The Belmonts.
El nombre de esta nueva banda vino condicionado a que dos de sus cuatro miembros vivían en la Belmont Avenue del Bronx y aquella mención evocaba sus rincones favoritos de la infancia y adolescencia.
En 1957 grabaron I Wonder Why con el sello Laurie Records que llegó al #22 del USA Billboard. A finales de ese mismo año salió a la venta su primer álbum Presenting Dion and the Belmonts, cuya buena acogida en las radios les catapultó a la fama en todo el país.
Aquel éxito propició que fuesen parte delWinter Dance Party tour de 1959 junto a Buddy Holly, Ritchie Valens y J. P. Richardson Jr. The Big Bopperentre otros artistas… Sí, esos tres. El gélido 3 de febrero de 1959, después del concierto en Clear Lake, Iowa, los tres artistas mencionados decidieron alquilar una avioneta para volver cómodamente a Fargo, North Dakota, evitándose así el largo y desagradable trayecto en autobús (al que se le había averiado la calefacción estando a más de 20º bajo cero). Dion descartó gastarse los 36 dólares que costaba el pasaje porque sus finanzas estaban muy maltrechas (sus padres todavía tenían que pagar su apartamento y no podía justificarles ese lujo), y decidió viajar con el resto de las bandas en el autobús. Su estrechez financiera le salvó la vida, pues esa noche la avioneta en cuestión se estrelló en un maizal y en ella fallecieron sus tres insignes pasajeros y el joven e inexperto piloto que la conducía (pasaje que recogió Don McLean en su canción American Pie de 1971 como The Day That Music Died).
«Su estrechez financiera le salvó la vida»
Dion & The Belmonts retomaron el Winter Dance Party con nuevos integrantes como Frankie Avalon, Fabian o el por entonces todavía desconocido Bobby Vee. En marzo de ese mismo año llegó el nuevo single A Teenager in Love y a mediados de noviembre Where or When, llegando ambos temas al USA Billboard en los puestos #5 y #3, respectivamente.
A pesar de sus problema financieros, todo iba viento en popa para la joven banda neoyorkina… o eso parecía.
Problemas y ambiciones (1960-1964)
A principios de 1960, Dion DiMucci fue ingresado en una clínica de desintoxicación, pues su adicción a la heroína desde su temprana juventud lo estaba consumiendo (adicción con la que luchaba denostadamente, pero a la que recaía en sus momentos bajos).
Estando en pleno proceso de creación de su segundo álbum, donde afloraron las grandes diferencias entre el Carlo, Fred y Dion a la hora de elegir estilo y temas (Angelo no participó en aquellas disputas porque estaba cumpliendo el Servicio Militar en aquel preciso momento), el nuevo manager de la banda, un visionario llamado Sal Boneffeti, lo convenció de que su carrera en solitario sería mucho más exitosa que seguir siendo solo el cantante de una banda de doo-wop. Aquel consejo supuso el empujón final para que la formación se disolviese y Dion comenzara su carrera en solitario.
Sal Boneffeti lo convenció de que su carrera en solitario sería mucho más exitosa que seguir siendo solo el cantante de una banda de doo-wop. Aquel consejo supuso el empujón final para que la formación se disolviese y Dion comenzara su carrera en solitario.
A principios de 1961 salió su primer álbum con Laurie Records, Alone with Dion, un trabajo más intimista y maduro que lo grabado anteriormente con The Belmonts, pero que no tuvo demasiado impacto. En cambio, el éxito devino al recuperar a un antiguo colaborador de su anterior etapa que marcaría un antes y un después en la carrera de Dion. También natural del Bronx, su amigo Ernest Peter Ernie Maresca había trabajado con él componiendo el tema No One Knows, que llegó al puesto #19 en el USA Billboard de 1958, y con el que desde entonces mantenía una buena relación laboral y personal. Fue Ernie Maresca quien compuso junto a Dion dos de las canciones que han quedado en el imaginario colectivo como referentes de una época, Runaround Sue y The Wanderer, incorporando las estupendas voces de The Del-Satins (otra banda neoyorkina de doo-wop ítalo-americano) en los arreglos.
En cambio, el éxito devino al recuperar a un antiguo colaborador de su anterior etapa que marcaría un antes y un después en la carrera de Dion.
El éxito de la primera (dedicada a su futura esposa) fue incuestionable: el 1 de octubre de 1961 llegó al #1 del USA Billboard, vendiendo más de un millón de copias y obteniendo el disco de oro. Curiosamente, The Wanderer salió inicialmente como cara B del single The Majestic, un tema sin mucha repercusión que quedó eclipsado por el enorme éxito de su compañera de vinilo, llegando al #2 del USA Billboard en 1962. Estos dos bombazos propiciaron que Dion apareciese en la película de la Columbia Twist Around the Clock a finales de 1961 y que siguiese sacando regularmente nuevos temas con un moderado éxito hasta que el cambio de tendencias derivado de la denominada British Invasion modificase el panorama musical norteamericano de mediados de los años 60.
Dion en Twist Around the Clock (1961)
Madurez musical(1965 hasta hoy)
Con el viento a favor y éxito en todo aquello que emprendía, después de un largo compromiso Dion se casó con su novia Susan Butterfield el 25 de Marzo del 1963 (con la que sigue casado y ha tenido tres hijas y muchos nietos).
A finales de aquel mismo año, Dion sacó nuevos temas populares manteniendo el espíritu de su estilo original. Drip Drop fue un claro ejemplo de este caso (una versión de un tema original de The Drifters) así como también lo fue su Donna, The Prima Donna. Ambos temas llegaron al #2 y #6 del USA Billboard, respectivamente, pero según avanzaba el año 1964 sus problemas con las drogas, nunca resueltos del todo, se intensificaron, quizá debido a la falta de interés del público en general por aquellos artistas de la vieja escuela que no sonaban como aquellos chicos malos que venían desde UK.
A Date with Dion
Sumido en una época oscura y anodina, donde su estilo musical giró hacia el blues y el folk, solo al vencer por fin su adicción a las drogas pudo recuperar el éxito en las listas de ventas gracias al tema Abraham, Martin and John, en agosto de 1968. Esta canción la compuso como homenaje y respuesta a las muertes de JFK, Martin Luther King y RFK y que supuso su vuelta al USA Billboard en el #4: vendió otro millón de copias y obtuvo un nuevo disco de oro. En esta etapa muy madura, e incluso mística, de su vida donde se volvió muy religioso, su música se separa completamente de su estilo juvenil hasta el 2 de junio de 1972, cuando se produce la reunión con sus antiguos compañeros Carlo, Fred y Angelo en un memorable concierto en New York, que se grabó y publicó como álbum en 1973 con el título Reunion: Live at the Madison Square Garden.
Su extensa carrera musical ha continuado hasta nuestros días, colaborando con grandes artistas de la talla de Dave Edmunds, Eric Clapton, Bruce Springsteen, Paul Simon, Mark Knopfler o Brian Adams.
Su discografía incluye 39 LP y 35 singles (sumando lo publicado junto a The Belmonts). Además de los discos de oro mencionados, y varias nominaciones a los Grammy, obtuvo en 1989 su plaza en el Rock & Roll Hall of Fame. Y, en New York, su ciudad natal, se sigue exhibiendo desde su inicio, en 2011, el musical The Wanderer.
Haciendo apología de la manida frase los viejos rockeros nunca mueren, hasta tiene cuenta en Instagram, @diondimucciofficial, y su propia página web.
Dion DiMucci es un claro ejemplo del sueño americano. Un chaval de ascendencia italiana, de familia humilde y criado en las calles del Bronx, llegó a ser uno de los cantantes de rock and roll y doo-wop más populares en los Estados Unidos antes de la invasión de los artistas británicos a mediados de los años 60. Con sus luces y sombras, mucho talento y peligrosas adicciones, supo sobrevivir al devenir de los tiempos y, a día de hoy, sigue en activo presumiendo de una carrera musical de más de 60 años a sus espaldas.
Si no conocéis su trabajo, os invito a que disfrutéis de todo un crooner con mucha marcha de la edad dorada de la música.
Aquí os dejo, como guiño a su talento, la primera estrofa de The Wanderer.
Oh well I’m the type of guy who will never settle down Where pretty girls are well, you know that I’m around I kiss ‘em and I love ‘em ‘cause to me they’re all the same I hug ‘em and I squeeze ‘em they don’t even know my name They call me the wanderer, yeah the wanderer I roam around around around
PARTE II Realmente, ¿se están agotando los combustibles fósiles?
¿Habrá reservas para cubrir las necesidades de la Humanidad en el siglo XXI?
Unos de los argumentos utilizados con más frecuencia para apoyar el abandono de los combustibles fósiles y minerales, es que se trata de recursos no renovables por lo que, al ser inminente su agotamiento, es imprescindible su sustitución por otras fuentes alternativas de energía. Pero, ¿es eso realmente cierto? Para entender ciertamente la situación y el futuro de esas sustancias, es indispensable evitar la confusión entre un par de conceptos que, con frecuencia, aparecen como si fuesen idénticos en las noticias difundidas por la prensa. Se trata de las diferencias, notables e importantes, que existen entre los recursos geológicos y las reservas de un mineral.
Se denominan recursos geológicos de una substancia mineral como gas, petróleo, carbón, uranio, litio, etc., al volumen o al peso (según se trate de un fluido o de un sólido) que se estima que existe en el conjunto de la Tierra, en función de los yacimientos e indicios conocidos. Se trata, por decirlo así, de cantidades o volúmenes estimados mediante criterios aproximativos de tipo geométrico, basados en el cálculo de los volúmenes de roca que pueden contener un determinado recurso.
En cambio, se denominan reservas a los volúmenes o cantidades que han sido estudiados geológicamente con detalle y de los cuales se conocen los costes de extracción que conllevaría su explotación, y esta es la diferencia esencial, ya que sólo se pueden considerar como reservas a los yacimientos o las porciones de un yacimiento que son extraíbles con beneficio económico para el explotador. Es decir, cuando la suma de los costes de extracción, tratamiento y transporte de la sustancia es inferior a su precio de venta. Además, en función del nivel de conocimiento que se tenga sobre el recurso en un determinado yacimiento, las reservas suelen dividirse en reservas probadas (cuya existencia y rentabilidad está verificada mediante los sondeos o análisis requeridos) y reservas probables o posibles.
Teniendo en cuenta esta diferencia, es fácil comprender que el nivel de conocimiento existente sobre los recursos geológicos es siempre muy bajo, y que para convertir unos recursos estimados en reservas se requiere un gran esfuerzo técnico y económico, invirtiendo enormes cantidades de dinero en investigación geológica y minera muy detallada, inversiones que con frecuencia son de alto riesgo. Baste mencionar, por ejemplo, que, para los minerales metálicos, y como promedio a escala mundial, sólo el 1% de los yacimientos explorados por sus recursos potenciales, llega a convertirse en explotación rentable con reservas probadas. Por eso, el matiz que diferencia entre recursos y reservas es tan importante. Esta distinción también permite comprender por qué, cuando los precios de una substancia mineral suben, las reservas mundiales aumentan inmediatamente, pues se conocen muchos yacimientos, ya estudiados desde el punto de vista geológico y minero, que con el incremento de valor de sus contenidos, cruzan el umbral de recursos conocidos y pasan a reservas explotables, al permitir costes de explotación con margen económico.
Por ello, cuando se habla de reservas, es necesario precisar en qué momento y con qué nivel de precios han sido calculadas. En nuestro caso, las reservas de las que hablaremos en próximos apartados, lo son a los precios actuales. Es decir, unos 80 o 100 dólares USA por barril para el petróleo. Si el precio subiera a 140 dólares (como ocurrió en los años 90 con la primera guerra del golfo), las reservas mundiales probablemente se duplicarían, porque se conocen en el mundo muchos campos de petróleo cuyo coste de extracción hace que no sean rentables y hoy estén inactivos, pero cuya actividad podría reiniciarse si los precios superan su umbral de rentabilidad. Ese mismo criterio se puede aplicar a determinadas zonas paralizadas dentro de campos de explotación en actividad, que podrían entrar de nuevo en producción con nuevas condiciones en el precio del barril.
Se conocen en el mundo muchos campos de petróleo cuyo coste de extracción hace que no sean rentables y hoy estén inactivos, pero cuya actividad podría reiniciarse si los precios superan su umbral de rentabilidad
Estos mismos criterios son aplicables, obviamente, a los yacimientos de gas natural, para los que el precio actual se sitúa alrededor de los 200 dólares por 1.000 m3 de gas. En cuanto al carbón, el precio para las hullas bituminosas y sub-bituminosas con calidad térmica oscila actualmente entre 100 y 200 dólares por tonelada, aunque este año se han registrado precios puntuales de 460 dólares por tonelada. Por poner un ejemplo que nos afecta directamente, la Cuenca Carbonífera Central de Asturias, explotada por la empresa pública HUNOSA, entró en un período de cierre a principios del siglo XXI, cuando los precios del carbón estaban alrededor de los 50 $ por tonelada y los costes de extracción de la empresa rondaban los 200 $ por tonelada. Con los precios actuales, hoy, buena parte del yacimiento subterráneo asturiano podría volver a la explotación.
Evolución reciente de las reservas de hidrocarburos
Teniendo en cuenta los criterios mencionados en los párrafos anteriores, se abordará a continuación el análisis de la evolución de las reservas reconocidas para el petróleo, gas natural y carbón, a lo largo de las últimas dos décadas.
Por lo que se refiere al petróleo, como puede observarse en la Figura 1, las reservas probadas no sólo no han disminuido con la explotación intensiva de estos últimos años, sino que han aumentado en 500.000 millones de barriles, alcanzando hoy los 1,7 billones de barriles. Esta cantidad, al ritmo de explotación actual, significa la disponibilidad de reservas para 47 años.
Figura 1.- Evolución en las últimas décadas de las reservas de petróleo representadas por zonas geográficas. Fuente: BP Statistical Review of World Energy 2020.
Nota: CIS son las siglas de la Commonwealth of Independent States, creada a principios de los años 90 con la disolución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (U.R.S.S.). Se integran aquí las reservas de todos los países surgidos de esta disolución (Federación Rusa, Ucrania, Kazajistán, Uzbekistán, etc.).
Este incremento de reservas probadas se debe principalmente a mejoras en las técnicas de perforación dirigida y de fracturación hidráulica, para el desarrollo de los campos de petróleo y gas que se explotan en todo el mundo. Estas técnicas, que se venían aplicando desde los años 50 del siglo pasado en los campos y almacenes tradicionales, han sufrido una fuerte evolución que ha permitido la puesta en explotación en rocas de baja permeabilidad que anteriormente no eran consideradas explotables. La extracción mediante esas técnicas presenta costes superiores a los métodos convencionales, pero los precios actuales se sitúan por encima de los 65 o 70 $/barril y permiten su aplicación. Dado que los petróleos así extraídos van a ir sustituyendo a las explotaciones tradicionales, parece difícil que, en el futuro, se produzca un descenso significativo de los precios del barril, desde este precio límite de rentabilidad.
Dado que los petróleos así extraídos van a ir sustituyendo a las explotaciones tradicionales, parece difícil que, en el futuro, se produzca un descenso significativo de los precios del barril, desde este precio límite de rentabilidad.
Por otro lado y complementariamente, la investigación geológica para el descubrimiento de nuevos yacimientos de petróleo y gas, ha sufrido también cambios esenciales de paradigma como consecuencia de la aplicación de las técnicas mencionadas. En efecto, hasta hoy y durante 150 años, se ha estado buscando petróleo y gas en rocas almacén (calizas, arenas, etc.) de alta porosidad y permeabilidad, situadas en la serie estratigráfica por encima de las rocas madres(pizarras negras o black shales), que son los sedimentos ricos en materia orgánica generadores de los hidrocarburos. Sin embargo, hoy en día, se están empezando a explorar y explotar directamente esas rocas madres, considerándolas también como rocas almacén. Era conocido desde antiguo que estas rocas, de muy baja permeabilidad, almacenaban entre el 50 y el 75% de todo el hidrocarburo que habían generado, y que sólo una parte de estos productos era capaz de migrar verticalmente, desplazándose y acumulándose en los estratos almacén situados en niveles superiores. Sin duda alguna, en el futuro, la investigación geológica de todas las rocas madre que existen en el conjunto de la Tierra dará lugar a un significativo aumento de las reservas probadas de petróleo y gas. Este previsible incremento, además, tendrá importantes derivaciones geopolíticas, ya que la distribución por el mundo de esas rocas madre, es muy diferente de la localización geográfica de los campos petrolíferos y gasísticos actuales, modificando significativamente las condiciones geoestratégicas globales. Por así decirlo, las rocas madres tienen una distribución mundial más democrática. Como puede apreciarse en la Figura 1 las actuales reservas de petróleo se concentran en Oriente Medio, Sudamérica, Estados Unidos, Rusia y otros países de la antigua Unión Soviética.
Sin duda alguna, en el futuro, la investigación geológica de todas las rocas madre que existen en el conjunto de la Tierra dará lugar a un significativo aumento de las reservas probadas de petróleo y gas.
Estas previsiones contradicen absolutamente la teoría del peak oil o pico máximo de producción de petróleo y gas, que estuvo en boga durante el último tercio del siglo XX, y que hoy puede considerarse totalmente superada. Sin embargo, esa hipótesis (también conocida como pico del inicio del agotamiento del petróleo o pico de Hubbert, en referencia al nombre de su autor, M. King Hubbert, geólogo de Shell Oil, que lanzó estas ideas en 1956), ha sido muy influyente en las previsiones sobre la tasa de agotamiento a largo plazo del petróleo y del gas natural, vaticinando que la producción mundial llegaría a su cenit en un momento dado del futuro próximo y después declinaría tan rápidamente como había crecido. La teoría estaba basada en un principio que el tiempo se ha encargado de demostrar como incorrecto, suponiendo que el factor limitante para la extracción de petróleo sería la energía requerida, y no su coste económico.
A pesar de que se trató desde sus inicios de una hipótesis muy controvertida y de que sus previsiones no se han cumplido (los picos que fueron sucesivamente anunciados a finales de los 90 y principios de los 2000 nunca aparecieron), esta teoría estaba ampliamente aceptada entre la comunidad científica y la industria petrolera. En realidad, el debate no se centraba en si existiría o no un pico del petróleo sino en cuándo ocurriría, ya que es evidente que el petróleo es un recurso finito, no renovable en escalas cortas de tiempo y en un momento u otro debería llegarse al límite de extracción. Aunque obviamente, el momento en que se alcanzase ese límite dependería de los posibles descubrimientos de nuevas reservas, del aumento de eficiencia en la explotación de los yacimientos, de las posibilidades de extracciones más profundas, y de la explotación de nuevas formas de petróleo y gas no convencionales.
En realidad, el año exacto del pico de petróleo nunca ha podido ser vaticinado con precisión a partir de las ideas de Hubbert. Como se puede observar en la Figura 2 inicialmente se predijo que el pico llegaría a finales de la década de los 70, aunque en aquel momento Hubbert solo consideró la producción de petróleo y no la de gas natural. Más tarde, en noviembre de 2010, la Agencia Internacional de la Energía hizo público que la producción de petróleo crudo había llegado a su pico máximo en 2006. Posteriormente y basándose en los datos actuales de producción, se consideró que el pico del petróleo habría ocurrido en 2010, mientras que el pico del gas natural ocurriría algunos años más tarde. Sin embargo, actualmente, hay estimaciones que indican la existencia de reservas de petróleo y gas suficientes para 100 años más.
En cuanto al gas natural, en la Figura 3 se recoge la evolución de las reservas en las últimas dos décadas. Hay que reseñar, para comprender adecuadamente las cifras mencionadas, que en la figura se expresa en trillones de metros cúbicos en la acepción americana, es decir, equivalentes a los billones de metros cúbicos europeos (1×1012). En cualquier caso, como ocurre con el petróleo, al que el gas natural va muy ligado, las reservas han aumentado en 66.000 billones europeos de metros cúbicos, lo que representa un incremento del 50% desde principios de siglo.
Figura 3.- Evolución en las últimas décadas de las reservas de gas natural representadas por zonas geográficas. Fuente: BP Statistical Review of World Energy 2020.
Sobre el gas puede afirmarse algo similar a lo dicho sobre el petróleo. A pesar de la intensiva explotación actual, las reservas totales de gas son de 198.800 Bcm (miles de millones o millardos de metros cúbicos, es decir 1 x 109 m3). Dado que se producen y consumen anualmente unos 4.000 Bcm, habría reservas suficientes para unos 50 años. Las consideraciones acerca de las nuevas tecnologías de perforación y explotación sobre rocas madres son válidas también para el gas natural, por lo que las reservas aumentarán de forma muy importante en el futuro, tan pronto como se evalúen, con los nuevos paradigmas geológicos y petrofísicos, las cuencas productoras de hidrocarburos a nivel global. Y este aumento tendrá consecuencias geoestratégicas similares a las anteriormente mencionadas, ya que las principales reservas actuales de gas natural están también muy localizadas en Oriente Medio, Rusia y otros países de la antigua Unión Soviética.
Por lo que respecta al carbón, según la Agencia Internacional de la Energía, su producción y consumo en el mundo no ha hecho más que aumentar desde que se inició el siglo XXI. En el año 2000 se produjeron y consumieron unos 3.600 millones de toneladas (Mton) mientras que en 2020 fueron unos 6.800 Mton. El consumo de carbón prácticamente ha duplicado sus cifras en 20 años y sus reservas actuales globales probadas son 1,07 billones de toneladas. Estas reservas, a pesar de la explotación, han permanecido estables en los últimos 20 años, tanto como consecuencia del mejor conocimiento geológico de las diferentes cuencas carboníferas, como por el incremento de los precios internacionales del carbón ya mencionado anteriormente, que permitirían reabrir numerosas cuencas carboníferas europeas en Alemania, Francia, Polonia, Reino Unido o incluso España.
Los productores de carbón más importantes son China (3.200 Mton/año), Indonesia (610 Mton/año), Estados Unidos (580 Mton/año), Australia (530 Mton/año), India (520 Mton/año), Rusia (375 Mton/año) y Sudáfrica (250 Mton/año). Es muy llamativo, entre los productores, el caso de China que, en los últimos 20 años, ha triplicado su producción desde 1.000 Mton de 2001 hasta los 3.200 Mton de carbón actuales. Por lo que se refiere al consumo, China utiliza 3.500 Mton/año seguida de India con 800 Mton/año. Dos de los mayores productores, aún necesitan importar carbón para cubrir sus necesidades. Además, USA (490 Mton/año), Japón (210 Mton/año) y Rusia (150 Mton/año) siguen como los mayores consumidores. El conjunto de los países europeos, en 2020, consumieron 490 Mton. A pesar de la creencia generalizada parece que nosotros, los europeos, no somos tan verdes como pensamos.
Como las gráficas anteriores, la Figura 4 recoge la evolución de las reservas de carbón durante las dos últimas décadas, que como se ha mencionado, han permanecido estables a lo largo de los años a pesar de un incremento explosivo de la extracción, propiciado especialmente por China y la India desde principios del siglo XXI. La avidez energética de estos países es insaciable debido a su aumento de población y a su fuerte desarrollo económico en términos de P.I.B.
Figura 4.- Evolución en las últimas décadas de las reservas de carbón representadas por zonas geográficas. Fuente: BP Statistical Review of World Energy 2020.
En la Figura 5 se recogen la producción y consumo de carbón, por áreas geográficas, desde principios del siglo XXI. Se observa como China e India han incrementado, casi duplicado, sus números y han llevado a ambas variables desde los 3.800 millones de toneladas que se produjeron en 1999 hasta los 6.500 millones de toneladas de 2019. Se prevé que, en 2022, la producción y consumo mundiales de carbón alcanzará la asombrosa cifra de 8.000 millones de toneladas. El carbón, pese a lo que se publica en la prensa y por nuestros gobiernos, sólo es una energía en retroceso en la Unión Europea, donde existen también importantes reservas, hoy inexplotadas, esencialmente por motivos ideológicos, no técnicos.
Figura 5.- Evolución en las últimas décadas de la producción y consumo de carbón representadas por zonas geográficas. Fuente: BP Statistical Review of World Energy 2020.
¿Cómo evolucionarán las emisiones de CO2?
Todos los datos e informaciones aportados en los párrafos anteriores apuntan hacia una misma respuesta para esta pregunta: las emisiones de CO2 procedentes de la actividad humana continuarán permanentemente al alza durante todo el siglo XXI, esencialmente como consecuencia del incremento de la población mundial en un 30% de aquí a 2050 y la duplicación del P.I.B. mundial en ese mismo horizonte temporal.
Figura 6.- Evolución de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) desde el siglo XVIII hasta la actualidad. A la Izquierda relación entre el incremento de población en el mundo y las emisiones de CO2. Fuente: Isaac Álvarez Fernández (2022). Jornadas sobre Minería y Energía. Colegio de Ingenieros de Minas Centro (COIMCE). Madrid, Junio 2022.
En la Figura 6, a la izquierda, se observa la correlación entre el incremento de la población mundial y las emisiones de CO2, tan evidente y ajustada que no necesita ningún comentario explicativo. Así mismo, se observa cómo las emisiones vienen incrementándose de forma prácticamente lineal desde 1950 en adelante, a un ritmo de unos 500 millones de toneladas más cada año. En el momento actual se están emitiendo 36 Gigatoneladas (Gton) por año y se espera alcanzar la cifra de 50 Gton en 2030 y 60 Gton en 2050. La Figura 6 es también muy ilustrativa sobre la evolución de los principales emisores de CO2 a la atmósfera: mientras China, India y los Estados Unidos no reducen sus emisiones, solamente la Unión Europea ha conseguido reducir (con grandes esfuerzos técnicos y económicos dignos de mejor causa), sólo ligeramente sus emisiones en los últimos años. Por eso, conviene recordar aquí lo que se mencionó en un artículo anterior (El calentamiento global, ¿cuestión económica, política o medioambiental?):
«La Unión Europea y sus 27 estados miembros, que son responsables tan sólo de un 9% de las emisiones globales de G.E.I., se postulan como los primeros de la clase en la reducción de emisiones, mientras que otros países como China (35% de emisiones G.E.I.) y Estados Unidos (25% de emisiones G.E.I.) juegan al despiste y a defender sus propios intereses económicos y nacionales, sin que les preocupe mucho la supuesta emergencia climática. Los países que no suscriben los compromisos de lucha contra el calentamiento global, al mismo tiempo que alientan las tendencias ecologistas más radicales fuera de sus fronteras, sonríen satisfechos al ver diferencialmente fortalecidas sus economías y su competitividad».
A estas informaciones debe añadirse otra evidencia técnica que los medios de comunicación suelen silenciar: no existen los vehículos sin emisiones de CO2. En realidad, los vehículos eléctricos, lo que hacen es exportar sus emisiones a otras etapas de industria de la automoción, pero no reducirlas. Por ejemplo, para fabricar una batería de algo menos de media tonelada, capaz de sostener la energía equivalente a un barril de petróleo, se necesita extraer y procesar 225 toneladas de diversos materiales, precisando el aporte energético equivalente a entre 100 y 300 barriles de petróleo. Por ello, el proceso de fabricación de cada batería conlleva la emisión a la atmósfera de entre 10 y 40 toneladas de CO2. En otras palabras, la electrificación de los vehículos, en términos prácticos, no supondrá una reducción significativa de las emisiones de dióxido de carbono. Un razonamiento similar y con idénticas consecuencias puede aplicarse a los equipos generadores de energías renovables, tanto eólicos como solares.
El proceso de fabricación de cada batería conlleva la emisión a la atmósfera de entre 10 y 40 toneladas de CO2. En otras palabras, la electrificación de los vehículos, en términos prácticos, no supondrá una reducción significativa de las emisiones de dióxido de carbono
Algunas reflexiones finales
En primer lugar, es evidente la fuerte correlación entre el incremento de la población, el incremento de la esperanza de vida de los Seres Humanos, el desarrollo económico de las naciones y el consumo de energía. Estos factores son, hoy por hoy, incontrolables y conducen, en ausencia de guerras o catástrofes importantes económicas o sociales, a un incremento drástico de la producción y consumo de energía primaria por la Humanidad, así como al incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero. Y no existe ni se vislumbra un modelo alternativo al actual, pues la utilización de energía es tan intensa, que cualquier tipo de energía que pudiera desarrollarse sería inmediatamente consumido. No se trata de elegir entre energías limpias y sucias, renovables o no renovables, pues todos los tipos de energía tienen cabida en el conjunto mundial dada la intensidad de la demanda.
Los distintos creadores de opinión hacen esfuerzos para poner el acento en los supuestos peligros del cambio climático, pero ese no es el problemas más acuciante: lo que debe buscarse es cómo descontaminar nuestro planeta, cómo obtener energía lo más segura y económica posible que permita el desarrollo económico y social de toda la población y evite la pobreza, el hambre y el desamparo en el tercer mundo. Este es un punto fundamental a tener muy en cuenta, pues eliminar, por supuestos ideológicos, energías esenciales como los combustibles fósiles, significa aumentar la pobreza, retardar el desarrollo económico mundial y fragilizar las sociedades humanas. Un ejemplo práctico y cercano lo constituye la guerra de Ucrania, que ha derivado en un conflicto energético mundial y que podría ocasionar la paralización de la industria de los países de Europa Occidental y a mantener a la población, durante el invierno, en condiciones precarias de calefacción, alimentación, etc. por la escasez de gas. No debe olvidarse que el centro de gravedad de la demanda de energía se mueve hacia los países del tercer mundo y en vías de desarrollo que están expandiendo sus economías y sus clases medias, con rápidos aumentos de su P.I.B., como está ocurriendo en China y en India.
La revolución de los hidrocarburos no convencionales con el cambio de metodología, tecnología y modelos en la exploración, buscando nuevas reservas en contextos geológicos diferentes, acompañadas por las mejoras de las técnicas de perforación, han alejado muchos años, hacia un futuro lejano, el temido peak oil, permitiendo el desarrollo del mundo con gas y petróleo durante el presente siglo, aunque eso sí, a costa de mantener los precios a los niveles actuales y produciendo un cambio de la distribución geoestratégica de los recursos, como consecuencia de una diferente distribución geográfica de los yacimientos.
Otra faceta importante a tener en cuenta es la rápida expansión del gas natural como combustible, que se intensificará en el futuro. En realidad, utilizar el petróleo estrictamente como combustible puede considerarse un derroche, ya que se trata de la fuente de numerosos productos petroquímicos de gran interés para la Humanidad, desde los plásticos hasta los tejidos, desde los aceites minerales que usamos en nuestros engranajes y motores hasta la obtención de moléculas orgánicas útiles para la fabricación de productos sanitarios, cosméticos, alimenticios, industriales, de telecomunicaciones, y un larguísimo etcétera.
Por lo que se refiere al carbón, dada la extrema necesidad de incrementar la producción de electricidad, será imposible prescindir de él y continuará jugando un papel esencial durante las próximas décadas, siendo previsible que pronto se alcancen producciones superiores a los 10.000 millones de toneladas por año. Las noticias que se pueden leer en la prensa especializada informan sobre la reapertura de centrales térmicas actualmente cerradas y sobre la construcción de muchas nuevas en países en vías de desarrollo. La particularidad española de cerrar las centrales térmicas de carbón y demolerlas, como se está haciendo (la Robla, Velilla del río Carrión, Andorra, etc.), es una rareza a nivel mundial, además de una aberración estratégica, que sólo se puede explicar por razones estrictamente ideológicas y no técnicas.
La particularidad española de cerrar las centrales térmicas de carbón y demolerlas, como se está haciendo (la Robla, Velilla del río Carrión, Andorra, etc.), es una rareza a nivel mundial, además de una aberración estratégica, que sólo se puede explicar por razones estrictamente ideológicas y no técnicas.
De todo ello se deduce que el cambio de modelo energético no va a ser fácil ni rápido. No va a ser posible sustituir a los hidrocarburos y al carbón si lo que se pretende es tener costes de producción bajos, portabilidad y alta densidad de energía, además de estabilidad y seguridad en el suministro. Además, por cuestiones estrictamente técnicas, los hidrocarburos y el carbón son insustituibles para la producción de hierro, acero y metalurgia en general, y para la fabricación de fertilizantes, plásticos, cementos, productos petroquímicos y aceites minerales. Las informaciones taxativas, afirmando que las energías renovables van a sustituir a las energías fósiles en el entorno de 2050, que la energía de fusión va a permitir disponer de una fuente de energía ilimitada o que el hidrogeno va a sustituir a los combustibles fósiles y el gas natural, son totalmente inalcanzables en los plazos publicados.
Es pertinente recordar aquí lo que ya se mencionó en la primera parte de este artículo. Los acontecimientos vividos en Europa durante los últimos meses confirman esa tendencia: la Unión Europea ha etiquetado el gas y la energía nuclear como verde. Alemania se plantea la reapertura de sus centrales térmicas quemando carbón. El Reino Unido autorizará la fracturación hidráulica (fracking) para la explotación de gas y Holanda reabre el campo de gas de Groningen a pesar de los posibles microsismos que su explotación pudiera provocar.
Para aquellos que sueñan con eliminar los combustibles fósiles y minerales del mix energético mundial, conviene recordarles de nuevo la advertencia que el poeta italiano Dante Alighieri puso la entrada del infierno:
¡Oh!, vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza.
O también, como diría un castizo, que:
Lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible.
Parte I La utópica sustitución de los combustibles fósiles
Cuando se parte de premisas falsas…
Durante las últimas dos décadas hemos asistido a la instrumentalización (progresivamente más intensa, social y políticamente hablando) del calentamiento global y del cambio climático asociado al mismo. Y, una vez más, como geólogos, debemos señalar que efectivamente existe un calentamiento global en nuestro planeta, que se inició hace unos 20.000 años, al final de la última glaciación, y que representa el octavo calentamiento ocurrido durante los últimos 800.000 años. Debe precisarse, en este caso, que la temperatura global máxima de este ciclo natural aún no ha llegado al nivel de ciclos anteriores y que, además, los factores naturales que desencadenaron el fenómeno están principalmente controlados por el incremento o disminución de la radiación solar incidente sobre la Tierra, así como por los cambios en los ciclos astronómicos.
Sin embargo, desde numerosas instancias, en estos años, se han señalado como único responsable del calentamiento global a las actividades económicas humanas, sobre todo por la emisión de gases de efecto invernadero (G.E.I.) y muy especialmente el CO2. Estas atribuciones han llevado, como corolario, a considerar la necesidad de eliminar los combustibles fósiles, abrumadoramente mayoritarios en el mix energético mundial, considerándolos como sucios y a sustituirlos por otras energías, supuestamente limpias y renovables para alcanzar un mundo libre de emisiones de CO2 y otros gases G.E.I.
Con demasiada frecuencia se olvida que los combustibles fósiles etiquetados sucios no sirven sólo para generar energía eléctrica, sino que, además de ser una fuente de calor para numerosas actividades industriales y para el transporte mediante motores térmicos, también sirven para obtener muchos materiales y productos que utilizamos todos los días en nuestra vida cotidiana desde los plásticos (nuestro mundo moderno está basado en los plásticos: textiles y ropa, medicamentos, envases alimentarios, jeringuillas y atención médica, cosmética, coches, etc.) y muchos otros productos de gran importancia petroquímica que sirven para fabricar fertilizantes, insecticidas, aceites minerales para los engranajes de nuestros motores, etc., incluyendo también las palas de los molinos eólicos y los cables por los que se canaliza la electricidad que éstos producen. De hecho, utilizar combustibles fósiles sólo para quemar puede considerarse un despilfarro desde el punto de vista petroquímico.
Así se han diseñado, en los últimos años, políticas que se han dado en llamar de Transición Energética o Transición Ecológica que prometen alcanzar, en 2050, la neutralidad en la emisión de CO2 y otros gases G.E.I. Se nos dice que, para esa fecha, se eliminarán los combustibles fósiles (gas, petróleo y carbón, que hoy mueven la economía mundial), sustituyéndolos por energías renovables (eólica, solar fototérmica, solar fotovoltaica, mareomotriz, hidrógeno, etc.), para vivir en un mundo donde la economía mundial estará completamente electrificada.
El objeto de los dos artículos que les entregamos, siendo éste la primera parte de ambos, es desmentir la factibilidad de ese mundo feliz que, con tanta pasión, nos venden las organizaciones ecologistas, los gobiernos políticamente implicados y otras corrientes de opinión que sostienen esas tesis. Pero la realidad es muy tozuda y, a pesar de los grandes esfuerzos técnicos y económicos que se están haciendo para desplegar energías eólicas y solares, lo conseguido hasta ahora no representa más que una gota en el océano energético de un objetivo final imposible de alcanzar.
¿Qué es la energía?
Para comprender esa imposibilidad, es imprescindible empezar desde el principio, comprendiendo adecuadamente qué es la energía y para qué la utilizamos los Seres Humanos. De acuerdo con la clásica definición de Aristóteles, la energía es la capacidad que tienen todas las cosas de realizar un trabajo.
Así, cuando un motor, el de un coche por ejemplo, quema un combustible (hidrocarburo), las moléculas de éste se rompen y se reagrupan con el oxígeno del aire para generar CO2 y agua, junto con abundante calor (se dice que la reacción es exotérmica). La explosión en el interior de los cilindros, provoca un movimiento vertical arriba y debajo de los pistones que, mediante el mecanismo correspondiente (inventado por la creatividad humana), se transforma en el movimiento de rotación de las ruedas que impulsa el vehículo. Es decir, que el combustible ha consumido energía química para realizar su trabajo, produciendo la energía mecánica que conduce al movimiento del coche. Ya saben: la energía ni se crea ni se destruye, solo se transforma. En el ejemplo, la energía química de los enlaces entre átomos del combustible y el comburente (oxígeno del aire) se transforma en energía mecánica y calor.
En otras ocasiones (en realidad, en la mayoría de los casos), lo que nos interesa de la combustión de los hidrocarburos es, precisamente, el calor que se genera, que nos permite calentar agua para nuestras actividades económicas, para evitar el frío en nuestras viviendas, para ducharnos o para cocinar nuestra comida. En otras ocasiones, el agua calentada llega a convertirse en vapor a alta presión que, en las centrales térmicas de carbón o en las de ciclo combinado de gas, permite impulsar las palas de las turbinas de los generadores de energía eléctrica. Otros procesos, como la siderurgia, la fabricación de cemento, de cerámica o de ladrillos (por poner algunos ejemplos), necesitan ese calor para conseguir hierro y otros metales, hormigón o azulejos, entre otras muchas aplicaciones. Nuestras casas, nuestras carreteras, nuestras vías férreas, etc., están construidas gracias al calor generado por la quema de combustibles fósiles. Incluso la producción de algunos medicamentos requiere la presencia de gas calentando el agua para cultivar las bacterias que generan los antibióticos.
En el caso de las centrales nucleares, el calor que produce vapor de agua a alta presión proviene de la fisión de los núcleos de uranio que, al ser alcanzados por un neutrón libre, producen bario (13956Ba), Kriptón (9536Kr) y numerosos neutrones libres junto con una gran cantidad de energía que se transforma en calor. A su vez, los neutrones libres inciden en otros átomos de uranio, generando una reacción autosostenida. El tema del uranio y las centrales eléctricas nucleares debería ser objeto de otro artículo en el futuro.
Todo el sector de transportes, empezando por los coches (unos 1.400 millones en todo el mundo), los navíos de gran tonelaje (unos 500.000 grandes barcos, incluyendo petroleros, graneleros, portacontenedores, grandes pesqueros, trasatlánticos, portaaviones y otros grandes buques de guerra que circulan permanentemente por nuestros océanos), los aviones civiles y militares (unos 80.000 vuelos civiles se realizan diariamente en el mundo), se mueven con combustibles líquidos y gaseosos obtenidos del petróleo. Son las gasolinas, gasóleos, querosenos y el gas natural los que permiten el movimiento de todos estos medios de transporte, constituyendo un conjunto de productos básicos, de primera necesidad, que alimentan nuestras fábricas, nuestras despensas y nuestra economía.
Para comprender mejor hasta dónde llega el nivel de dependencia de la energía derivada de los combustibles fósiles, conviene distinguir entre dos conceptos de importancia que, en las informaciones periodísticas sobre la transición energética, suelen confundirse: la energía primaria y la secundaria.
Son energías primarias todas aquellas que se extraen directamente del subsuelo y, tras diferentes transformaciones, permiten la obtención de productos energéticos aprovechables. Este es el caso del cracking del petróleo, un proceso que se realiza en las refinerías y que permite obtener, del petróleo crudo original, destilados como gasolinas, gasóleos y keroseno. Lo mismo puede decirse del proceso de enriquecimiento de los minerales de uranio para poder ser utilizado en las centrales nucleares.
Por otra parte, son energías secundarias aquellas que se consiguen a partir de la utilización de energías primarias. Tal es el caso de la electricidad, que es una energía secundaria que, en una gran proporción, se obtiene a partir del gas natural (ciclos combinados), del petróleo o del fueloil (centrales térmicas hoy prácticamente en desuso), del carbón (centrales térmicas convencionales) o de los minerales de uranio (centrales nucleares). Esta diferenciación entre energías primarias y secundarias no suele realizarse en los medios de comunicación, que suelen cometer el error de asimilar energía con electricidad. Esta confusión, muy común, distorsiona todos los conceptos a considerar en la transición energética, al confundir una pequeña parte con un todo que es enorme.
Esta diferenciación entre energías primarias y secundarias no suele realizarse en los medios de comunicación, que suelen cometer el error de asimilar energía con electricidad. Esta confusión, muy común, distorsiona todos los conceptos a considerar en la transición energética, al confundir una pequeña parte con un todo que es enorme.
¿Cuánta energía consume la Humanidad?
Para responder a esta pregunta, se utilizarán, a continuación, gráficas y estadísticas obtenidos de fuentes oficiales, accesibles vía Internet. Son muchos los organismos que realizan estadísticas sobre energía a nivel global. Así, por citar algunos, podemos hablar de los datos publicados por la Agencia Internacional de la Energía (I.E.A. en su denominación inglesa), por el Departamento de Energía de los Estados Unidos, por el Banco Mundial, y también por British Petroleum, que aun siendo una compañía petrolífera, realiza estadísticas muy detalladas y precisas sobre el mundo de la Energía. También, se recomienda la visita a las páginas web Our World in Data y El Orden Mundial que presentan datos, mapas y gráficos sobre numerosas disciplinas de interés. Debe constatarse que la información que puede obtenerse en estas fuentes difiere muy poco de unas a otras ya que, en la práctica, todas son coincidentes en los grandes números.
Así pues, respondiendo a la pregunta anterior, si observamos la parte izquierda de la Figura 1, extraída del BP Statistical Review of World Energy 2020 y dónde los diferentes colores representan distintos tipos de energía, en 2019 la Humanidad consumió un total de 590 Exajulios (1EJ= 1018 julios). Si tenemos en cuenta que cada Exajulio (EJ) equivale a unos 24 Mteqp (millones de toneladas equivalentes de petróleo), los 590 EJ del gráfico se corresponden con unos 13.800 Mteq. Es decir, en parámetros más asequibles y cotidianos, unos 102.000 millones de barriles de petróleo. Una cantidad enorme, casi inimaginable, de energía consumida en un sólo año. Debe aclararse que se usan como referencia datos de 2019, puesto que es el último año con valores representativos, ya que los años 2020 y 2021 están afectados por los estragos económicos generados por la pandemia de coronavirus, que influyeron de forma significativa en la producción y consumo de energía.
Figura 1.- Consumo total de energía primaria en el mundo en el período 1994 a 2019 representado por tipos de energía. A la derecha, evolución en el tiempo de las cuotas de cada tipo de energía en el consumo total.
De acuerdo con los datos de la Figura 1, en 2019 se consumieron 4.680 Mteqp de petróleo, 3.120 Mteqp de gas natural y 4.320 Mteqp de carbón. El resto, unas 2.000 Mteqp, corresponden a la energía eléctrica generada por fuentes diferentes a los combustibles fósiles. Es decir, que las fuentes alternativas de producción de energía eléctrica representan sólo un 16,5 % del total de energía consumida en el mundo.
Las fuentes alternativas de producción de energía eléctrica representan sólo un 16,5 % del total de energía consumida en el mundo
Además, las informaciones de esta Figura permiten obtener otras interesantes conclusiones. Así, desde 1994, el consumo mundial de energía ha aumentado, de forma sostenida, en un 70% (unos 235 Mteqp más por año). También puede observarse que ha aumentado el consumo de todos los tipos de energía y que, a la fecha, el 83,5 % de la energía consumida proviene de combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón). Las pendientes de las gráficas son ascendentes en todos los tipos de energía y, aunque queda fuera del intervalo temporal representado en la figura, es un hecho comprobado que, al menos desde la década de los años 70 del siglo pasado, nunca se ha dado un decrecimiento en el consumo de energía primaria en el mundo.
El gráfico de la izquierda en la Figura 1, indica también que las fuentes alternativas a los combustibles fósiles para la generación de energía secundaria (electricidad) son minoritarias. Así, la energía hidroeléctrica representó un 6,5 % del total de energía primaria consumida, la energía nuclear representó un 4,5%, y las energías renovables (eólica y solar) representan tan sólo un 5,5 % del total de la energía utilizada por la Humanidad en 2019. Pues bien, sobre ese escuálido porcentaje es sobre el que inciden las políticas bien intencionadas de muchos gobiernos, ignorando la realidad energética mundial recogida en este gráfico.
Se observa también (parte derecha de la Figura 1) como han ido evolucionando las cuotas de cada tipo de energía en el consumo mundial a lo largo de los últimos 30 años. Si bien la cuota del petróleo se ha reducido un 8%, esta reducción se ha debido fundamentalmente al incremento en el uso del gas natural como combustible alternativo, que ha aumentado un 6% de participación en el mix durante el período mencionado. El carbón, con altibajos, mantiene una cuota de utilización alrededor del 28% y las energías nuclear e hidroeléctrica permanecen constantes alrededor del 6,5 %, aunque durante los últimos años, como consecuencia de políticas basadas más en cuestiones ideológicas que técnicas, y equivocadas desde el punto de vista energético (como se ha demostrado por el reciente cambio adoptado por la Unión Europea), el porcentaje de la nuclear ha disminuido ligeramente. Por último, las energías renovables (eólica y solar), han alcanzado sólo un porcentaje del 5% desde el inicio de su desarrollo e implantación a principios del siglo XXI. Dos décadas después, tras elevadas y costosas inversiones, no deja de ser decepcionante que se haya llegado a un porcentaje de participación tan bajo, que hace imposible pensar en una sustitución de los combustibles fósiles en los plazos previstos (año 2050).
Dos décadas después, tras elevadas y costosas inversiones, no deja de ser decepcionante que se haya llegado a un porcentaje de participación tan bajo, que hace imposible pensar en una sustitución de los combustibles fósiles en los plazos previstos (año 2050)
¿Qué representa la energía eléctrica en el consumo de energía primaria total?…
Para contestar a esta pregunta analizaremos el caso de la Unión Europea, que nos resulta más cercano. En la Figura 2 se recoge del consumo total de energía en 2021, desglosado por sectores económicos. La industria que trabaja con los tres tipos de combustibles fósiles (gas, petróleo y carbón) representa el 35% del consumo total de energía en Europa, mientras que el transporte que consume hidrocarburos líquidos (gasolinas, gasóleos y kerosenos) representa el 27%. Las calefacciones comerciales y residenciales consumen gas natural y gasóleos y representan el 19 % del consumo total. Así pues, los procesos económicos e industriales basados muy mayoritariamente en los combustibles fósiles representan el 81 % del consumo total de energía en la economía europea. Por otro lado, existen procesos industriales electro-intensivos (como la producción, por ejemplo, de aluminio y cinc), una parte del transporte (redes ferroviarias), alumbrados, algunas calefacciones y otros muchos procesos económicos cuya base es el consumo de electricidad que, como se ha mencionado anteriormente, es una energía secundaria producida a partir de energías primarias. En su conjunto representan el 19% del consumo total de energía.
Figura 2.- Consumo total de energía primaria en Europa en 2021 representado por sectores económicos. Fuente: Agencia Internacional de la Energía 2021 y elaboración propia.
En la Figura 2 se observa que, del consumo total de energía en 2021 para todos los sectores económicos, tan sólo el 19 % corresponde a aquellos procesos industriales movidos por la energía eléctrica, mientras que las calefacciones, el transporte y la industria representan el 81% del consumo que se realiza, en su inmensa mayoría, utilizando combustibles fósiles.
En la Figura 3 se ha desglosado, con datos de la Agencia Internacional de la Energía, la producción eléctrica de acuerdo con los tipos de energía que se utilizaron para su generación en las diferentes instalaciones. Se observa como en la producción de electricidad intervienen el gas natural (3,8%) y el carbón (3,4 %), junto con la energía nuclear y la hidráulica. Las energías renovables que tanto apoyo reciben por parte de muchos gobiernos representaron en 2021 y en Europa solamente el 3,8 % de la energía total consumida. Así pues, en 2021 y de acuerdo con ambas figuras, de la energía total consumida en Europa, un 87,2 % procedió de los combustibles fósiles.
Los objetivos políticos de los gobiernos europeos parecen aspirar a eliminar ese 7,2 % de combustibles fósiles en la producción de energía eléctrica que se observa en la figura 3, lo que podría ser un objetivo loable, pero que, atendiendo a los porcentajes mencionados, no modifica significativamente nuestra dependencia actual y futura de los combustibles fósiles en lo que se refiere a las necesidades totales de energía.
Figura 3.- Consumo total de energía primaria en Europa en 2021 representado por sectores económicos. Distribución por tipos de energía que intervienen en la producción eléctrica. Datos la Agencia Internacional de la Energía y elaboración propia.
Por ello, deberían situarse en su adecuado contexto las constantes apelaciones que se emiten para caminar hacia la descarbonización de la economía (electrificándola), el incremento de la movilidad eléctrica (transporte ferroviario y coches eléctricos), la producción de hidrogeno verde (utilizando para su producción grandes cantidades de energía eléctrica), etc. Todas esas ideas implicarían un incremento de la potencia instalada en los sistemas eléctricos europeos que, para llevarse a la práctica y en cuestión de 10 ó 15 años, deberían multiplicar su potencia por cuatro o por cinco. Las instalaciones eólicas y solares que serían necesarias para la consecución de estos objetivos, los hacen claramente inviables por lo que, inevitablemente, debería recurrirse al gas, al petróleo y al carbón para obtener esa electricidad extra. Y también, sería necesario un fuerte incremento del suministro proveniente de las centrales nucleares, ya que la energía hidroeléctrica, en Europa, está ya muy limitada y tiene un tope máximo muy cercano de alcanzar puesto que nuestros ríos están altamente regulados.
¿Qué puede esperarse en el futuro? Predicciones a 2050
El famoso físico danés y premio Nobel Niels Bohr (1885-1962) dijo irónicamente que predecir es muy difícil especialmente si se trata del futuro. Sin duda, tenía razón, aunque sin embargo, se puede intuir por donde van a discurrir las cosas en el segundo cuarto del siglo XXI desde el punto de vista energético, siempre y cuando la historia de la Humanidad progrese sin sobresaltos de gran envergadura (bélicos o de otra índole) y suponiendo que no se descubra una nueva tecnología, actualmente desconocida, que constituya una gran fuente de energía. Lo primero es un deseo que hoy día está mediatizado por el conflicto bélico en Ucrania que, aun tratándose de una guerra convencional en un contexto geográfico regional, en realidad constituye un desequilibrio global muy importante precisamente desde el punto de vista energético. En cuanto a la posibilidad de disponer de una nueva fuente segura e inagotable de energía, se llevan 40 ó 50 años trabajando en la investigación de la fusión nuclear y aún está en fase de desarrollo. No es previsible disponer de esta tecnología en los próximos 30 o 40 años, independientemente de sus costes económicos.
Así pues con los medios y las tecnologías actuales, para intuir el futuro, es indispensable realizar ciertas reflexiones sobre algunos hechos de gran importancia para el consumo de energía primaria en el mundo. Del enorme consumo mundial de energía (recordemos, 13.800 Mteqp en 2019), la mayor parte lo realizan los países desarrollados y del primer mundo. En efecto, el desarrollo económico, los grandes volúmenes de P.I.B. de esas naciones y el incremento en la esperanza de vida de sus habitantes, implican un gran consumo de energía para mantener a sociedades que, además, la derrochan sin el menor escrúpulo. La relación entre esperanza de vida, el Producto Interior Bruto y el consumo de energía se recoge en la Figura 4, donde se observa como la esperanza de vida de las personas (y su consumo de energía) tiene una relación directa con el Producto Interior Bruto de las naciones, como se aprecia claramente en la gráfica de la derecha.
Figura 4.- Correlación entre Esperanza de vida, Producto interior bruto (P.I.B. o G.D.P.) y Consumo global de Energía. Fuente: Isaac Álvarez Fernández (2022). Jornadas sobre Minería y Energía. Colegio de Ingenieros de Minas Centro (COIMCE). Madrid, Junio 2022.
El mundo desarrollado está formado por América del Norte (Estados Unidos y Canadá), Europa Occidental (Unión Europea más Reino Unido, Noruega, Suiza, etc.), Japón, Corea del Sur, Australia y Sudáfrica. En este conjunto de naciones habitan unos 1.100 millones de personas, que se encargan de consumir una buena parte de la energía global antes citada (unos 9.000 Mteqp/año), a un ritmo aproximado de 8 teqp por persona y año. Además, existen países con una gran población como China (1.400 Millones) y la India (1.200 Millones) que han iniciado, desde hace un par de décadas, un camino acelerado hacia el desarrollo económico y social al que, lógicamente, tienen todo el derecho. Esa evolución se traducirá en el próximo cuarto de siglo (2025-2050) en un incremento muy notable del consumo de energía, que puede estimarse entre los 3.000 y los 5.000 Mteqp adicionales, lo que llevaría el consumo global total del rango de 16.000 – 18.000 Mteqp. Es decir, una cantidad de energía fabulosa que será imposible de aportar tan sólo con fuentes alternativas a los combustibles fósiles.
A modo de ejemplo, imaginemos por un momento que el enorme parque móvil actual, mayoritariamente equipado con motores impulsados por hidrocarburos, son sustituidos por vehículos eléctricos. ¿De dónde podría obtenerse la astronómica capacidad de electricidad necesaria para su abastecimiento? Esta situación podría ser totalmente insoluble, especialmente en los días de tráfico intenso como las operaciones salida o retorno, donde millones de vehículos necesitarían el aporte simultáneo de energía eléctrica.
Además, las consideraciones anteriores acerca del P.I.B. y la calidad de vida están hechas sin tener en cuenta otro de los factores esenciales para intuir lo que se nos viene encima desde el punto de vista energético a lo largo de los próximos 25 años: se estima que en 2050, la población mundial pasará de los actuales 7.000 millones a 9.000 millones de personas. Ese incremento de la población mundial implicará, proporcionalmente, un aumento adicional en el consumo de energía, que llevaría las necesidades de la Humanidad hasta el entorno de los 20.000 Mteqp por año. Es decir, aproximadamente unos 150.000 millones de barriles de petróleo por año.
¿Qué sentido tiene plantear objetivos inalcanzables?
Los datos anteriores atestiguan sin ningún género de dudas que la Humanidad continuará sin remedio dependiendo de los combustibles fósiles, por muy denostados que estén por las asociaciones ecologistas, los gobiernos con objetivos medio ambientales no bien calibrados y, en general, por una opinión pública crédula respecto de una descarbonización general de la economía, que no tiene en cuenta ni sus implicaciones ni su falta de factibilidad.
El consumo de energía de la Humanidad es tan intenso y formidable que, en términos prácticos, no cabe una discusión acerca de qué tipo de energía es mejor o peor, más recomendable o menos, más limpia o más sucia, más o menos renovable. Porque en realidad, cualquier fuente de energía que se pueda poner en el mercado global, sea primaria o secundaria, producida a partir de recursos geológicos o mineros, del viento, del sol, las mareas, etc., va a ser necesaria y todas son complementarias, la Humanidad no puede prescindir de ninguna de ellas. En la práctica, los acontecimientos vividos en Europa durante los últimos meses, ha hecho evidente esa realidad: la Unión Europea ha etiquetado el gas y la energía nuclear como verde. Alemania se plantea la reapertura de sus centrales térmicas quemando carbón. El Reino Unido autorizará la fracturación hidráulica (fracking) para la explotación de gas. China ha anunciado que construirá una central térmica de carbón cada mes de aquí a 2030. ¿Hacen falta más evidencias?
El poeta italiano Dante Alighieri, en el siglo XIII, nos relató en La Divina Comedia que, a la entrada del infierno, sobre el dintel de la puerta, existe una inscripción que dice: ¡Oh!, vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza. Eso mismo puede decirse acerca de la eliminación del mix energético mundial de los combustibles fósiles.
Pero no queremos terminar este artículo, sin añadir un razonamiento más. Los argumentos expuestos se basan en datos cuantitativos sobre necesidades energéticas y fuentes disponibles. Si a la imposibilidad práctica de alcanzar la descarbonización en los plazos previstos, se añade la inutilidad de la medida (cabe recordar que hay informaciones significativas indicando que las emisiones antrópicas de CO2 no son ni el desencadenante ni el responsable principal del calentamiento global, véase El CO2 y el efecto invernadero: presuntos culpables del cambio climático, publicado también en Entrevisttas.com), la política de descarbonización aún parece más ilógica y más temeraria. ¿Qué sentido tiene apostar, poniendo todos los huevos en la misma cesta, por una política inalcanzable y además inútil? Como no sea hacer un pan con unas tortas…
El significado etimológico de desayuno, según Wikipedia, se deriva del hecho de que uno no come mientras duerme, por lo que, al levantarse, se encuentra en ayunas, rompiéndose ese ayuno al tomar esta comida (des-ayuno). Y, cómo ésta será la primera que se realiza tras muchas horas desde la última ingesta, habrá que tener en cuenta que deberá aportar al organismo suficiente energía y nutrientes necesarios para afrontar el día.
Historia del desayuno
Los romanos no lo realizaban, ya que su creencia era que lo más sano era hacer una sola comida al día. La palabra desayuno se empezó a utilizar ya en la Edad Media, aunque este no se podía efectuar hasta después de la misa que se realizaba de buena mañana. Se sabe que el rey Eduardo I, en 1305, tenía un cocinero cuyo único trabajo era preparar desayunos para el rey.
Sin embargo, no fue hasta el S. XIX, en plena Revolución Industrial, cuando se le propicia, permitiendo que los trabajadores pudieran paralizar su trabajo por un breve tiempo, y de forma temprana, para que pudieran seguir trabajando con una mayor productividad. Como consecuencia de ello, ya todas las clases sociales empezaron a comer antes de ir al trabajo.
Ya terminada la Segunda Guerra Mundial llegaron grandes avances como las cafeteras, teteras, las tostadoras, el pan de molde para los tan famosos sándwiches, lo que hizo que, sobre todo en Gran Bretaña, se desarrollaran grandes desayunos en el propio hogar. Convirtiéndose en todo un hábito en diferentes partes del mundo.
Recetas de desayunos
Como curiosidad, y antes de seguir con las recetas, os indico que se aconseja tomar el desayuno una hora después de despertarse, ya que éste proporciona un mayor rendimiento tanto físico como intelectual.
En éste artículo, os voy a presentar distintas recetas para cada día de la semana, para deleitarnos con ese momento tan único y especial como es contemplar el nacimiento de un nuevo día, con los primeros rayos de sol, en el porche, en el apartamento, campo o en la propia cocina de casa. Nunca hay que abstenerse de un buen desayuno.
Desayuno del lunes
BUNDT CAKE DE LIMÓN Y AVELLANA
BUNDT CAKE DE LIMÓN Y AVELLANA
Bundt cake es un bizcocho horneado en un molde Bundt, que tiene forma de anillo con un hueco en su centro la mayoría de ellos, pero no siempre como podéis ver con éste. Es un elemento de repostería muy utilizada en Estados Unidos y que suelen hacerse con mantequilla, aunque se pueden hacer con aceite también, ajustando las medidas con el fin de hacerlos más ligeros.
Lo que le distingue a éste tipo de bizcocho es la forma y el molde. Nordic Ware es quien lo dio a conocer en todo el mundo con sus distintos y maravillosos moldes como podéis ver a continuación (podréis contemplar otra de sus preciosas formas, en la receta del miércoles).
INGREDIENTES:
• 200 gr. de harina • 100 gr. de harina de avellana • 300 gr. de mantequilla • 250 gr. de azúcar • 1 sobre de levadura • El zumo de un limón y su ralladura. • ½ cucharadita de canela
PREPARACIÓN:
Precalentar el horno a 200º. Mientras se calienta, prepararemos el molde, engrasándolo con mantequilla y espolvoreándolo con harina.
Empezaremos batiendo la mantequilla a temperatura ambiente con el azúcar, hasta blanquear. A continuación iremos añadiendo los huevos uno a uno (no añadir el siguiente hasta que esté bien integrado el anterior). Luego, el zumo y la ralladura de limón. Y, finalmente, la harina (ya tamizada con la levadura, en tres veces) y la avellana.
Esta masa la verteremos en el molde y se horneará 15 minutos a 200º. El resto del tiempo (hasta un total de 40 ó 45 minutos), a 180º. E tiempo total dependerá de que, al pincharlo en el centro con un palillo, éste salga seco y limpio, lo cual dependerá del horno.
Dejaremos sobre la rejilla del horno otros 10 minutos dentro del horno y, luego, lo desmoldaremos, dejándolo de nuevo sobre una rejilla con el fin de no coger humedad. Una vez frío, se podrá decorar con cualquier cobertura, siendo este mismo bizcocho apto para la hora del café, o a la hora de la merienda con un té.
Como podréis observar, para este desayuno no he querido añadirle cobertura, ya que un buen desayuno viene además dado por un zumo de melocotón, fiambres, frutos secos y como no, el buen café con leche tan deseado en estas horas de la mañana.
Desayuno del martes
HUEVOS REVUELTOS
HUEVOS REVUELTOS
Esta es una de las formas más elegantes de preparar y presentar los huevos. Perfectos para un buen desayuno, con ese aspecto tan tentador, sobre tostadas.
INGREDIENTES:
• 2 rebanadas de pan de molde sin corteza • 2 huevos • 1 cebollita tierna • 30 gr, queso manchego rallado • Aceite vegetal • 1 cucharada de mantequilla • 1 cucharada de nata • Sal, pimienta • Perejil y cebollino para espolvorear.
PREPARACIÓN:
Cortar las rebanadas de pan por la mitad en diagonal, y freírlas con el aceite hasta que estén doradas, de forma rápida ya que se doran con mucha facilidad.
Calentar la mantequilla con una cucharada de aceite (ya que éste le impedirá que se queme) y sofreír la cebolla cortadita, pero que quede crujiente.
Se introducirán los huevos sin batir, con la nata y el queso, sal y pimienta, que habremos colocado todo junto en un bol grande, y que es aquí donde iremos revolviendo.
Colocaremos los triángulos de pan, superponiéndolos ligeramente, y los huevos revueltos sobre los mismos. Adornar con el perejil y cebollino.
Desayuno del miércoles
BUNDT CAKE DE NARANJA Y ALMENDRA CON COINTREAU
BUNDT CAKE DE NARANJA Y ALMENDRA CON COINTREAU
Como ya os he anunciado en el anterior Bundt Cake, esta es otra forma de presentar un atractivo y tentador bizcocho. Al igual que el anterior, no he querido glasear, tan solo se les he añadido unos arándanos rojos deshidratados, ya que el desayuno consta, esta vez, de zumo de naranja, un ahumado (como es en este caso el salmón), cuya combinación con pepino es exquisita (por cierto muy inglés) y un huevo pasado por agua, además de mermeladas.
INGREDIENTES:
• 175 gr, de harina • 75 gr, harina de almendra • 250 de mantequilla • 225 gr, de azúcar • 5 huevos • 2 naranjas • 3 cucharas de azúcar • Cointreau
PREPARACIÓN:
Prepararemos el molde engrasándolo con mantequilla y espolvoreándolo con harina. Lavaremos y rallaremos la piel de las naranjas.
Pasaremos a quitar la parte blanca y cortarlas a trocitos que colocaremos en un bol con las 3 cucharas de azúcar y empapadas con el Cointreau, dejándolas reposar unos 45 minutos. Pasado éste tiempo, las escurriremos y reservaremos.
Mezclaremos el azúcar con la mantequilla hasta que blanqueen, e iremos añadiendo de uno en uno los huevos. Pasaremos a añadir la harina ya tamizada con la levadura, y la almendra molida y, posteriormente, añadiremos la naranja macerada para mezclar todo con la espátula.
Con el horno ya precalentado a 200 grados, verteremos esta masa en el molde y lo hornearemos 20 minutos a 200º y el resto a 180º. Como en la receta del lunes, el total de horneado sumará entre 40 y 45 minutos, o hasta que al pincharlo con un palillo éste salga limpio, ya que dependerá del horno.
Procederemos de la misma forma que en el anterior Bunt Cake, dejándolo 10 minutos sobre rejilla antes de desmoldar y dejándolo de nuevo sobre la rejilla, hasta enfriar.
Receta del jueves
SANDWICH DE HUEVO
SANDWICH DE HUEVO
Una ensalada de huevo duro y berros, toda una excelencia británica como también podría ser una guarnición deliciosa para una serie de riquísimos platos sabrosos.
INGREDIENTES:
• Pan de molde • 2 huevos cocidos • Unos berros picados • Eneldo finamente picado • Mayonesa • Mostaza dulce • Sal y pimienta
PREPARACIÓN:
Mezclar en un bol el huevo cortadito, los berros, eneldo, la mayonesa y la mostaza, sal y pimienta. Extender sobre una parte de las rebanadas de pan y cubrir con la otra rebanada. Con un cuchillo dentado (los mejores para cortar el pan), cortar en diagonal haciendo que queden dos triángulos, o si se prefiere, y para mayor comodidad al comerlos, se pueden cortar en cruz con los que se conseguirán 4 triángulos de menor tamaño.
Receta del viernes
BIZCOCHITOS DE MANDARINA
BIZCOCHITOS DE MANDARINA
La bollería no puede faltar en un buen desayuno. Una alternativa a las clásicas magdalenas o a los croissants son estos bizcochitos de yogur y mandarina.
INGREDIENTES • 250 gr de harina • 220 gr de azúcar • 3 huevos • 1 yogur natural • 130 ml de aceite de girasol • 100 ml de zumo de mandarina • La ralladura de 1 mandarina • 1 sobre de levadura
PREPARACIÓN:
Precalentar el horno a 200 º y engrasar el molde de bizcochitos con mantequilla. Espolvorear con harina. Siempre suelo poner la temperatura más alta posible para hornear, ya que al abrir el horno, obviamente baja la temperatura, y una vez introducido lo que se tenga que hacer, lo bajo a 180º.
Batir el azúcar con la mantequilla hasta doblar su volumen, unos 6 minutos.
Añadir el yogur, la ralladura de mandarina, el zumo y el aceite y seguir batiendo, hasta integrar.
Incorporar la harina y la levadura, previamente tamizada, e ir mezclando con cuidado.
Verter la masa sobre los distintos moldes y hornearlos unos 20 minutos a 180º dependerá del horno o hasta que al pincharlos con un palillo éste salga limpio y seco.
Dejar sobre una rejilla antes de desmoldar.
Estos los espolvoreé con azúcar glas, pero se podrían decorar con glasa de cítricos, chocolate…..
Este desayuno va acompañado de zumo de melocotón, fiambres y unos frutos rojos.
Receta del sábado
BIZCOCHOS DE ANÍS
BIZCOCHOS DE ANÍS
Se podría utilizar la misma masa para magdalenas o cupcakes, que como ya sabemos es todo un clásico para desayunos, como todo una delicia apetecible en cualquier momento como podría ser la hora del té.
INGREDIENTES:
• 250 gr de harina • 280 gr de azúcar • 255 gr de aceite de girasol • 6 huevos • 75 ml de anís • Un sobre de levadura • Y ralladura de 1 limón
PREPARACIÓN:
Precalentar al horno a 200º y engrasar las flaneritas con mantequilla. Espolvorear de harina.
Blanquerar los huevos con el azúcar. A continuación se le agregará la ralladura de limón, el aceite y el anís y, una vez esté todo bien mezclado y sin grumos, añadir la harina y la levadura, previamente tamizadas.
Rellenaremos los moldes, y hornearemos unos 25 minutos.
Sacar sobre rejilla y dejar enfriar antes de desmoldarlas.
A este desayuno le acompaña un zumo de naranja y tostas con salmón ahumado y queso tierno. Y. por supuesto, el tan deseado café con leche que nos acompaña cada mañana.
Desayuno del domingo
PISTO PARA UN DELICIOSO Y TENTADOR DESAYUNO DOMINGUERO
UN PISTO PARA UN DELICIOSO Y TENTADOR DESAYUNO DOMINGUERO
Esta vez serviremos el huevo pasado por agua, con una selección de sabores delicados, y de forma que se puedan mezclar ingredientes preferidos, como puede ser un buen pisto que hará las delicias de un buen desayuno como éste.
Elegir unas aceitunas bien verdes o negras picadas, unos picatostes cortados en cubitos y fritos con aceite vegetal, unas alcaparras, un poco de perejil o cebollino (cortado finament) y un queso rallado como un manchego o comté. Sal y pimienta.
Calentar un poco de aceite y rehogar la cebolla unos minutos. Añadir los pimientos cortaditos en cubos. Rehogar 5 minutos más y, finalmente, pasar a agregar el calabacín y la berenjena, la sal y la pimienta. Incorporaremos de modo opcional unas hojas de orégano o tomillo.
¡Os deseo una deliciosa semana, con un buen desayuno diario!
“En muchos sentidos, el desayuno es la comida más importante, porque es la comida en la que empieza el día”