Friedrich Nietzsche: una especial perspectiva del derecho penal.

Uno de los filósofos alemanes más influyentes en la historia del pensamiento, aparte de controvertido, no tanto por sus planteamientos sino por la manipulación interesada que se hizo de los mismos, es Friedrich Nietzsche (1844 – 1900). Hombre dotado de una gran inteligencia, llegó a ser profesor universitario de forma muy temprana y a lo largo de su peculiar vida, llena de vicisitudes, dio muestras de una personalidad plenamente acompasada con sus postulados filosóficos.

La vertiente de la filosofía de Nietzsche más conocida se encuentra en la manifestación singular del existencialismo: el nihilismo, que prácticamente se ha identificado con la base de sus tesis, y de acuerdo con el cual, más allá del mundo, de la vida cotidiana, no existe nada; excepto aquellas creaciones, realizadas por la propia humanidad, como recurso a las que acudir, cual baliza de salvamento, y que se colocan en un plano metafísico de una premeditada superioridad con el fin de poder tanto encomendarse a ellas ante los problemas y desgracias de la vida, como para reprocharles las consecuencias, habitualmente desafortunadas, del devenir de la existencia humana. Por ello, quien consiga dejar atrás la necesidad de estar arropado por fórmulas o entidades inexistentes y asuma, con fortaleza, su levedad o transitoriedad, será el denominado superhombre.

En definitiva, Nietzsche planteaba una filosofía sólo en apariencia de corte negativo, pues en verdad buscaba la manera de que la sociedad rompiera las ataduras que le impedían un pleno desarrollo hasta llegar a la cúspide de su evolución, lo que pasaba por tomar noticia de la realidad de la existencia, libre de metáforas, y asumir las responsabilidades de los hechos propios y la fatalidad de aquellos acontecimientos que no dependen de la voluntad de quien los sufre, pues en eso consiste precisamente vivir.

La materia jurídica se deja entrever en su obra, no de una forma monotemática, pero sí de un modo diseminado en sus más importantes escritos. Si el Derecho tiene su razón de ser en las relaciones humanas, esto es, en el conflicto, en particular el Derecho Penal, como rama del ordenamiento jurídico más represiva, con la consecuencia jurídica asociada de la pena, se justifica, desde una posición nietzschesiana, en que el hombre, al vivir en sociedad, se limita o restringe en sus apetencias, instintos e inclinaciones. La socialización necesaria del ser humano pasa por su restricción personal, por dejar de mostrarse como en verdad es y por aplicarse los límites de la moral, la ética y la cultura, que para Nietzsche aparecen como mecanismos claramente represivos. Del mismo modo, la norma jurídica en particular y el Derecho en términos generales participan de este carácter opresor de la verdadera naturaleza humana, y si bien habilitan, hacen posible, la vida en sociedad, al mismo tiempo impiden el desarrollo final de la persona hasta alcanzar el concepto de superhombre. La conciencia, como concepto moral, y la culpabilidad, como término jurídico, nacen precisamente de la aplicación de los precitados límites.

La conciencia, como concepto moral, y la culpabilidad, como término jurídico, nacen precisamente de la aplicación de los precitados límites.

Si, como se ha expresado, el ser humano necesita para poder desarrollar su vida con normalidad y no enfrentarse a la realidad de la misma, de una entidad poderosa (llámese Estado o Dios) dotada de autoridad que le marque las pautas y en definitiva le ponga las reglas, la pena, como consecuencia de la comisión de un delito, es impuesta por el sistema jurídico, que con carácter previo y de forma unilateral determina su extensión, gravedad y carácter, reaccionado ante ella el hombre sobre la única base del temor a que le sea aplicada, elemento que sólo cumple una finalidad disuasoria o de prevención general, pues el hecho sancionado no puede subsanarse. Los efectos jurídicos del delito vendrían determinados no por la sociedad, sino por individuos concretos dotados de poder (directa o indirectamente recibido) que representarían el ideal del superhombre e impulsarían y dirigirían el alcance de la represión penal. Por ello, según Nietzsche, cuanto más liberada de límites estuviera la sociedad, menos graves serían las penas y mayor sería la facultad de perdón, y por el contrario, si la sociedad es débil y se encuentra sometida, la represión penal será proporcionalmente más gravosa.

Según Nietzsche, cuanto más liberada de límites estuviera la sociedad, menos graves serían las penas y mayor sería la facultad de perdón, y por el contrario, si la sociedad es débil y se encuentra sometida, la represión penal será proporcionalmente más gravosa.

Nietzsche es un autor individualista (así lo fue también en su vida personal), no cree en el principio del contrato social que fundamentó la más tradicional teoría del Estado, y considera que cualquier fórmula de Estado no es sino un medio de justificación del ejercicio del poder de dominio; una fórmula de sometimiento del individuo, de limitación de su verdadera naturaleza, que comienza desde el sistema educativo. Así, se llega a una situación paradójica, pero indiscutible: el mismo Estado que restringe la naturaleza humana resulta necesario para articular la vida del hombre en sociedad, pues sin la existencia de límites (aun cuando éstos interfieran en la evolución y desarrollo de las potencias de la naturaleza humana) la convivencia resultaría inviable.

Significado lo anterior, las palabras del filósofo resuenan a través de los siglos y adquieren su verdadera dimensión: 

El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo y, a veces, asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo.

Estado se llama al más frío de todos los monstruos fríos. Es frío incluso cuando miente; y ésta es la mentira que se desliza de su boca: Yo, el Estado, soy el pueblo.     

La política divide a las personas en dos grupos: uno, los instrumentos y otro, los enemigos.

CITAS DE FRIEDRICH NIETZSCHE
Entrada Friedrich Nietzsche: una especial perspectiva del derecho penal. 
Por Diego García Paz.
Friedrich Nietzsche

Entrada Friedrich Nietzsche: una especial perspectiva del derecho penal.
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