Fermí Fernández | Actor Cómico

La complejidad de un comediante

Fermí Fernández ha sido, es y seguirá siendo un actor de comedia de los que de verdad te hacen reír. Buenafuente y Alfonso Arús han sabido contar con él. Ha compaginado múltiples trabajos ligados al entretenimiento y la ficción, ha dirigido y presentado programas en diferentes cadenas televisivas; ha dirigido y trabajado en múltiples obras de teatro; ha doblado series y participado como actor en muchísimas también (basta con ver su Wikipedia para revisarlo profundamente porque son innumerables), además de trabajar en cine.

Los catalanes, que tienen amor propio pero, sobre todo, tienen un humor propio espectacular han disfrutado de sus parodias y sátiras en varios programas como son Polònia (ya sabéis que a los catalanes les llaman polacos) o en el programa Crackòvia. Sus apariciones en ambos, así como en otros, han hecho de él un tipo entrañable. 

Pero, lo que verdaderamente es entrañable de él es su capacidad de reconocer lo que le ha ocurrido en la vida. Al buscar información sobre su trayectoria, me encuentro con una entrevista en la que confiesa que ha vivido 50 años sin saber quién era su madre, si seguía existiendo siquiera. De niño, le dijeron que su madre había muerto (así lo creyó durante 7 años). Un amigo, un día, le dijo que era mentira y se fue a su abuela para ver si ella tenía algo que decirle al respecto: ella le dijo que Santi se metiese en sus asuntos, por lo que se izaron sus alertas. No recuerda si alguien en su familia se lo llegó a reconocer. Pero consiguió reírse con sus amigos sobre que no tenía madre, incluso cuando se mofaban diciéndole “te conozco mejor que tu madre”, a lo que él respondía que todo el mundo le conocía mejor que ella.

Fermí desde joven pensaba que, si sabía cómo reírse de sí mismo junto a otros que se reían de él, se ahorraba el dolor. Salía su vena humorística, ya por entonces. Y la potenció para poder sacar provecho de ello. Aún así, por sus circunstancias personales y a pesar de la vía de escape que es el humor, ha necesitado de psicoterapeutas para sobrellevar el dolor de no conocer sus orígenes.

Fermí es de lágrima fácil, un hombre complejo y lleno de matices.

Fermí Fernández
Fermí Fernández (Fermí Mark Fernández Franklin)

Se sigue preguntando qué es el humor, de dónde sale, por qué hace reír a una mayoría, qué activa, cómo empatiza (y acaba definiéndolo en la entrevista). Sabe que puede ser un instrumento de supervivencia, de socialización. Lo conoce bien y lo usa para acercarse, a través de los medios (la radio, la televisión, las series, el cine y el teatro), a los que lo deseamos o necesitamos para llevar una vida más relajada y alegre. 

Su contacto me llega a través del guionista Pep Bras, quien le aprecia, como todos los que son o han sido sus compañeros de trabajo.

Fermí tiene una especialidad: en teatro, en formato de monólogo, ha interpretado a un sommelier, el mejor del mundo, y es capaz de oler quien no se ha cambiado los calzoncillos…

Fermí Fernández en El Sommelier

Entrevista a Fermí Fernández

Fermí, ¿cuál fue tu primer trabajo en el mundo de la ficción? ¿Fue a través de un casting? ¿Comenzaste con un trabajo de humor directamente?

Mi primer trabajo de ficción teatral fue con un grupo de amigos en Tarragona, con el que hacíamos una fiesta de Carnaval. El primero en el mundo de la ficción de la radio fue con #AndreuBuenafuente, en 1987, en el programa “El pont de la ràdio”. Y el primero en la ficción televisiva fue un programa que se llamaba “Al ataque” que se emitía en Antena 3 y que dirigía #AlfonsoArús. A partir de aquí… ya vino la locura.

Y sí: básicamente, empecé con un trabajo de humor. La vida me ha llevado por los caminos de la comedia desde el primer día.

¿Te contrataron a través de castings?

No, la verdad que fue por un colega. Andreu me dijo que necesitaba un actor y yo me apunté.

¿Y cómo seguiste con él?

A partir de ahí, evolucionábamos a hacer El Terrat (de radio) y luego ya vino la televisión hasta que terminó una etapa televisiva en 2008. En ese periodo hicimos “Hommo Zapping”, “Moncloa, Dígame”, “Sense títol”, “La cosa nostra”, “Una altra cosa”  o “Plats bruts”, etc. (la mayoría de los trabajos que él lideraba).

Fermí Fernández personificando a Sobera en Homo Zapping, en Neox
Fermí Fernández personificando a Sobera en Homo Zapping, en Neox

¿Eres de presentarte a castings, en todo caso?

Antes no, no era muy de presentarme a castings. Pero sí lo he he hecho: en algunos no me han cogido y en otros, a pesar de haberme cogido, no he podido trabajar (porque tenía otras obligaciones) y, de estos, en algún caso me he arrepentido. Uno de esos proyectos era una serie para Paramount, en la que me cogieron de protagonista, pero era en Madrid y yo estaba en Barcelona, muy metido aún con Andreu Buenafuente, en El Terrat (me arrepiento porque, seguramente, ahora también tendría más trabajo en Madrid, supongo); el otro, era Zowie, una obra del Teatre Lliure, que dirigió Lluis Homar, al que dije que no porque, en esta ocasión, El Terrat no me dejó (yo era joven y me dejé convencer fácilmente, también). En este último caso, me arrepiento porque era una obra de Sergi Pomermayer, que es un dramaturgo cojonudo, al que tengo mucho aprecio y con el que he podido trabajar posteriormente. Fue un error también.

Pero, ahora sí: el trabajo obliga a ir a castings. Extrañamente, a mis cincuenta y tantos largos años, vuelvo a estar en el mercado del actor y voy a castings. Y, de hecho, vuelvo a estudiar. Tengo más tiempo, con lo que aprovecho para formarme.

Y… ¿cómo los preparo? Últimamente, es muy sencillo por el tema del self-tape: es más práctico pero menos fidedigno respecto a la realidad del actor o del personaje. Bueno… hay que amoldarse, es lo que hay estando en pandemia: Porque… ¡Hemos venido a jugar! (como decían en el Un, dos, tres…).

¿Crees que los que ya tenéis mucho bagaje podéis salir ganando algún personaje con un registro diferente por ir a un casting o crees que deberían de llamaros por ya conocer cómo sois?

Creo que hacer nuevos personajes y tener nuevos retos es siempre bueno. Y me gustan las dos opciones: tanto que me llamen por lo que conocen de mí como para ofrecerme nuevos retos, con personajes que no tengan nada que ver conmigo.

Como me he pasado la vida haciendo de bueno o de personajes no malvados, me gustaría que me llamasen para hacer de malo o para hacer un personaje dramático (aunque, a mí, toda la vida me va a gustar hacer comedia, la sigo haciendo porque me río mucho haciendo comedia -que al fin y al cabo reírse es lo que nos da vida).

¿Cómo te relacionas con tus personajes de ficción? ¿Hay alguno con el que te gustaría seguir trabajando, alguno que hayas disfrutado especialmente?

Yo siempre me quedo con los últimos personajes con los que trabajo. Últimamente, además, con el tema de Polònia le he cogido un especial cariño a Angela Merkel porque pasa a ser más como la típica tía María solterona que como la presidenta de un gobierno (aunque hace ya mucho tiempo que no sale en el programa).

También te digo que yo soy un actor de usar y tirar: mis personajes viven lo que tienen que vivir y después mueren y desaparecen de mi vida. A por lo siguiente.

¿Cómo es el trabajo de un humorista? ¿Qué destrezas le diferencian de las de un actor de comedia melodramática?

Creo que son dos conceptos que se tocan un poco porque un cómico abarca un abanico muy amplio: desde el actor de comedia pura a melodramática o hasta un monologuista. Eso sí: si entendemos que un humorista es una persona que se dedica a hacer solo monólogos, te digo que yo no lo sería porque no me dedico especialmente a hacer ese humor. Entonces te diría que soy actor de comedia.

Es de entender, pues, que te sientes más cómodo como comediante físico que como comediante de stand up. ¿No?

En ambos, sí. Pero, ciertamente el humor físico es más teatral y me siento más afín a éste. Bueno, depende un poco de la edad porque cuanto más mayor te haces menos físico puedes hacer, se puede convertir en algo más complicado. Pero, vamos… yo me lo paso bien en ambos tipos, en todos los tipos de humor me lo paso bien: en el humor no hay límites.

¿Qué aprecias de un compañero?

De un compañero de humor, aprecio la generosidad y, en especial, la generosidad en el escenario, así como la capacidad de sorprender siempre al otro porque creo que el humor nace de la sorpresa: nos hace gracia lo inesperado (lo esencial pero inesperado). 

Creo que el humor nace de la sorpresa: nos hace gracia lo inesperado (lo esencial pero inesperado).

Fermí Fernández

¿Qué guiones te cautivan? ¿Dependen siempre del personaje?

Principalmente, los de humor (claramente) pero, en algún caso, depende también del tipo de personaje porque me encanta que me obliguen a transformarme para que cuando me vea el público no me reconozca. Prefiero, en realidad eso: que sean personajes que no tengan nada que ver conmigo, que no reconozcan a Fermí (eso es lo que más me enorgullece de mí mismo). Me gusta desaparecer en escena y en eso sí analizo que permita crear un buen personaje.

De normal, ¿podéis hablar con el guionista en los trabajos de humor?

Depende del guionista. Por suerte, yo siempre me he topado con trabajos consensuados, en la gran mayoría de los casos: del estilo… ¿te apetece hacer esto o aquello?, ¿Qué vuelta le podríamos dar de tuerca?, ¿Qué características te parece que le podríamos poner?… Quiero decir… que ha sido un trabajo a dos bandas, tanto por parte del guionista como por parte del actor.

Ya te digo: he tenido la suerte de podre hablar con la mayoría de los guionistas con los que he trabajado.

Solemos pensar que os debéis reír mucho en las grabaciones. ¿Es así o sois más bien serios y rigurosos?

Hay un poco de todo pero sí, sobre todo cuando hay un buen guion que nos da alas para improvisar, para jugarlo y crear cosas nuevas. Es que… la rigurosidad, muchas veces, es enemiga del humor, sobre todo cuando ya llevas mucho tiempo trabajando en esto y has creado unos resortes con los que puedes mejorar el guion de base.

La rigurosidad, muchas veces, es enemiga del humor.

Fermí Fernández

¿Qué caracterización fue la primera? ¿Cómo te desarrollan los maquilladores, los diseñadores de vestuarios,…?

No recuerdo exactamente cuál fue la primera caracterización que me hicieron, pero sí una de las primeras a las que me sometieron los maquilladores: la de Montserrat Caballé en el programa “Al ataque” de Alfonso Arús. Y la recuerdo porque terminaba lleno de yogur, en una ducha de yogur de arriba a abajo.

En general, los maquilladores nunca se quejan de cómo lo llevo. Dicen que tengo mucha paciencia porque no me importa someterme a largas sesiones de caracterización (de hecho, a veces me duermo).

¿Qué admiras y qué detestas de tu profesión?

Lo que más admiro es la capacidad de transformarse, de jugar a que eres otro/a, a ser diferentes personas. Como dicen los ingleses es to play. O como dicen los franceses, que para ellos el verbo es el mismo que para los ingleses, es jouer (jugar o actuar -en ficción). Eso es lo que más me gusta: es que es el trabajo que más deseo, el que me mueve.

Fermí Fernández, humorista y actor de comedia.
Fermí Fernández | Actor de comedia

Lo que más detesto es la capacidad de algunos de llegar a la cima al precio que sea, incluso a codazos. No lo he entendido nunca ni lo soporto. Llegar a lo más alto a codazos es una manera deshonesta de llegar. Pero, eso te lo encuentras en todos los trabajos, no es único de mi profesión. Los codazos, moverse por intereses. Quizá en nuestro oficio es por conseguir no solo más dinero, también la fama. Llevo mal la ambición de ser famoso, me gusta más el ser popular para que el pueblo te conozca. Así como también te digo que no me dedico a esto para que me conozca el pueblo, sino porque me gusta el trabajo que hago, no para dar autógrafos o para que me conozcan por la calle. Y me gusta dar autógrafos porque son de agradecer: es de agradecer que te valoren, porque no hay nada más bonito que que te digan que les gusta cómo trabajas, independientemente del trabajo que tú tengas. Pero el hecho de que alguien quiera dedicarse a esto única y exclusivamente para ser una persona conocida y relevante… es de un cretinismo que me lo convierte en irrelevante.

Si tuvieses que recapitular, ¿cuántos serían los que recibirían tus halagos y cuántos tus críticas?

Suelo tener más halagos que críticas, entre la gente con la que he trabajado (te diría que en un 99.9%). Pero, sí que es verdad que, en esta larga trayectoria que llevo, me he encontrado con gente con la que no ha habido una conexión especial porque no acabas de cuadrar o porque no te entiendes por la razón que sea. Me he encontrado con mucho mezquino que sigue trabajando a cambio, justamente, de eso: de ser un mezquino.

¿Se puede enseñar a ser humorista?

No sé si puedes ser humorista si toda la vida has sido un soso. Creo que debe de haber un algo, no sé si es talento, pero algo que te lleve al humor, a poder hacer humor y a desarrollarte como humorista. Para hacer humor has de tener un sentido del humor especial, básicamente, y tener la habilidad de hacer reír. Si no cuentas con ambas cosas, creo que no te lo pueden enseñar.

Para hacer humor has de tener un sentido del humor especial, básicamente, y tener la habilidad de hacer reír. Si no cuentas con ambas cosas, creo que no te lo pueden enseñar.

Fermí Fernández

¿Cómo se dirige a un humorista?

Yo creo que a los humoristas no se nos dirige: se nos aguanta (ja, ja). Se nos aguanta porque el humorista es muy caótico, a la hora de trabajar, y bueno… sí, claro, se deja dirigir, sobre todo cuando el director está especializado en comedia. Pero, es que la imaginación de un cómico es desbordante y, por eso, hay que tener mucho aguante.

Lo que te comentaba antes de que nos gusta mucho improvisar y jugar. El comediante es muy imprevisible porque vive y trabaja con la sorpresa al público y, también, al director.

Muchas veces, los directores prefieren actores de comedia porque les sirven mucho material. Quien se dedica al drama es más fácil que se ciña absolutamente al guion, a lo que dice el texto y a todo lo que conlleva ese texto.

Los cómicos estamos en el lado más caótico de la vida.

Centrándonos ahora, brevemente, en tu vida personal: estuviste 50 años sin saber quién era tu madre. ¿La llegaste a buscar en algún momento de tu vida?

La empecé a buscar cuando tenía unos treinta y pico años y, aunque la encontré (ella no lo supo), justamente en el momento en que un intermediario nos iba a poner en contacto paré el proceso, me tiré atrás porque no sabía su contexto, no sabía sobre cómo era su vida o si yo podría suponer un problema, más que una solución, para ella. Con el tiempo me di cuenta de que, de haberlo hecho en ese momento, hubiese sido una solución y algo bueno para ella. Pero, la vida te lleva por sitios que a veces no esperas y en ese momento decidí que no.

Fermí Fernández
Fermí Fernández

La conocí cuando yo ya tenía cincuenta años y hemos recuperado el tiempo.

¿Cómo te afectó en las diferentes etapas, en tu infancia, juventud y edad adulta?

Conocer a mi madre
me ha afectado de forma positiva.

Fermí Fernández

Naturalmente, hay una parte emocional, que se mueve por dentro tras tanto tiempo sin conocer a tu madre y de pronto saber que esta persona fue la que te dio la vida… Pero, en general, los efectos que tuvo fueron positivos: conocer a unos hermanos maravillosos, una familia muy agradecida y agradable con la que congeniamos en el minuto cero y con la que sigo manteniendo un contacto periódico (es habitual que nos llamemos y comentemos cosas o nos mandemos mensajes).

¿En qué te ayudaba el psicoanálisis? ¿Cómo evolucionaste creyendo que no tenías madre?

Darte cuenta, de niño, de que no tienes madre hace que te veas diferente del resto de tus compañeros/as. Pero, en la juventud cerré puertas pensando que si no quiso ser mi madre, no quiso ejercer de madre, pues… lo respetaba pero no quería saber de ella.

Fue de mayor cuando decidí dar el paso para saber quién era. Creo que le pasa a todo el mundo que no conoce a un progenitor: llega un momento en el que necesitas conocer a las personas que te dieron la vida y con las que tenías que haber vivido pero que por razones X no has podido hacerlo.

El #psicoanálisis me ayudó para darme cuenta de cómo funcionaba yo con este tema, más que nada porque no tenía claro dónde tenía colocada la figura de la madre dentro de mi vida. También para ponerme al día de cómo estaba emocionalmente.

En sí, el trabajo más profundo que hice al respecto no fue gracias al psicoanálisis sino que, más que psicoanalítico, fue un trabajo psicológico personal.

Fermí Fernández trabajando con Chenoa en Homo Zapping
Fermí Fernández en Homo Zapping

Supongo que hablas inglés. Sino, ¿cómo te comunicas con tu madre? 

Sí, sí… hablo inglés (de aquella manera), pero me hago entender con mi madre y con mis hermanos. De hecho, últimamente hablo más inglés precisamente por eso: de vez en cuando voy a Londres a verlos y paso con ellos 4 o 5 días y, claro, es un intensivo, una inmersión lingüística absoluta porque ellos no hablan ni castellano ni catalán.

Regresando a tu faceta artística, ¿en qué formato te sientes más cómodo? ¿En la tele, en el teatro, en el cine, dirigiendo, haciendo doblaje,…? ¿Qué te gusta de cada uno de ellos?

Me siento cómodo en todos los formatos, pero sobre todo en el teatro (es la madre de todas las batallas). El cine lo he tocado muy poco. El #doblaje me encanta y también me siento muy cómodo en la televisión.

En el teatro es donde más se aprende: la interpretación es a flor de piel, es inmediata y tienes al público delante.

La televisión es algo más fría, a pesar de que yo casi siempre he trabajado con público, por lo que no dejaba de tener un componente teatral y, por ello, me he sentido también muy cómodo.

Como espectador, ¿qué prefieres consumir? ¿Vas al teatro? ¿Estás viendo alguna serie? ¿Recomendarías alguna? ¿Qué actores/actrices del cine clásico y del actual te cautivan y por qué?

Consumo bastantes series y, en general, sobre todo de terror, suspense o acción. Al teatro voy todo lo que puedo, según el tiempo que tengo y el trabajo me lo permite.

Actualmente, estoy viendo una serie que se llama The Blacklist en la que el protagonista es James Spader (el que también fuera protagonista de Sexo, mentiras y cintas de vídeo y que es un actor que me gusta muchísimo).

Recomendaría, así a voz de pronto, La maldición de Hill House (que tiene una primera temporada que me encantó, aunque la segunda ya no me mata), New Amsterdam (que, aunque va de médicos, está bien) o Euphoria (que tiene mucha droga y sexo… pero está muy bien). Tengo el límite de tres capítulos. Si no me cautivan con esos, no sigo. Y… también Juego de Tronos,que me la tragué entera.

De cine clásico te diré que no soy muy mitómano pero me quedaría con tres de los clásicos del cine que son De Niro, Al Pacino y Marlon Brando. Me gustan sus interpretaciones especialmente.

¿Con quién te gustaría trabajar que aún no has tenido la ocasión?

Con Josep Maria Pou, con el que coincidimos gracias a otro actor, porque ambos admiramos a José Bódalo, que creo que fue el que me hizo dedicarme a esto. Así que, cuando Pou me dijo que admiraba profundamente a Bódalo y que le consideraba uno de los pilares de la interpretación española, etc., me quedé impactado y por eso me gustaría trabajar con él.

También con Emma Vilarasau y con muchos otros actores y actrices… más que nada para aprender de la gente a la que admiro, de los grandes.

¿Hay muchas diferencias, actualmente, entre trabajar en Madrid o en Barcelona? Está clarísimo que teatro hacéis en todas partes, pero comentándolo con compañeros como Xavi Borrell, ya me indicaron que algunas hay…

Sí, actualmente hay muchas porque en Madrid hay una especial alegría a la hora de llenar teatros y en Barcelona esto no pasa desde hace mucho tiempo. Es complicado pero los del mundo del teatro nos vemos en la necesidad de ir a trabajar a Madrid. Lo es porque no volvemos a casa.

En Cataluña, no te hablo ya de Barcelona, hay del orden del 4% al 6% de actores (de todos los estilos y de todos los actores que hay) que lo están haciendo todo: hacen teatro, televisión y cine. La televisión llama al teatro y éste al cine y así gira todo. Es una rueda. Además, hay muy poca producción en Cataluña, supongo que porque no contamos con los recursos de otros tiempos, no tenemos la misma economía y no hay tanta publicidad. Tienes que trabajarte tú tus propias producciones.

Pero, ya te digo que esto pasa hace muchos años, no es una cosa de la pandemia. Pasa desde que las redes sociales son potentes y generan influencias y modas. Ya no hace falta que seas actor o actriz. Basta con tener éxito más que talento o bagaje o escuela. A partir de 15.000 seguidores en Instagram ya eres un influencer y van sobre seguro en cuestiones de audiencia (quizá no gusten, pero por lo menos darán de qué hablar y audiencia). Se aseguran el tiro (y esto ya no es cuestión de que sea Cataluña o Madrid).

A mí me han llegado a preguntar si conocía a alguna chica, mayor de 18 años, que tuviese más de 15.000 seguidores en #Instagram y les contesté que si les daba igual que fuese actriz o no, a lo que me respondieron que les daba igual si trabajaba en una pescadería. Así de claro y así de crudo. No necesitan personas formadas, sino alguien a quien puedan aleccionar por una temporadita y, ale… al escenario. Algo nefasto.

Desde que las redes sociales son potentes y generan influencias y modas, ya no hace falta que seas actor o actriz. Basta con tener éxito más que talento o bagaje o escuela.

Fermí Fernández

Esta rueda no era tan patente en mi época fuerte de televisión. No pedía el teatro que fuesen sus actores los que trabajaban en televisión ni viceversa. Ni el cine.

¿Es imprescindible formarse, entonces, como actor/actriz, para ser bueno? ¿Es mejor contar con más disciplinas para que cuenten con uno/a?

Yo siempre estoy a favor de que la gente se forme, aunque tengas que partir de un talento necesario o de un algo (el sentido del humor, la capacidad de crear humor… en nuestro caso) que hace que quieras dedicarte al sector de la interpretación. Y sí que es cierto que hay mucha gente que no se ha formado (no solo en el presente) que trabaja de esto y son muy buenos/as. Pero, hay mucha excelente que sí se ha formado.

Desde pequeño, hacía el payaso y siempre hice bromas. Siempre. Pero tuve la inquietud de formarme porque quería saber por qué todo eso que hacía lo hacía así: qué técnicas había adquirido, sin ser consciente. De manera que pudiese reconducirme y hacerlo mejor.

Y, sí, claro: cuantas más disciplinas dominas, más probabilidades tienes de que cuenten contigo. Como decía Woody Allen: ser bisexual multiplica por dos la posibilidad de encontrar pareja.

¿Pero, consideras que trabajan más los que más disciplinas dominan?

No, no necesariamente. Por lo menos no en el mundo de la comedia. Creo que todos tenemos ese extra que nos hace algo más valiosos. Los que yo conozco se dedican única y exclusivamente a la interpretación, lo cual no quiere decir que no sepan otras disciplinas (yo, por ejemplo, también canto y toco la guitarra, pero no creo que tenga más trabajo por eso).

¿Has trabajado en algún lugar delicioso por ser crítico o difícil, de estos que son un reto especial?

No. Quizá, mientras trabajé como funcionario de la Tesorería de la Seguridad Social, en Tarragona, porque allí hacía parodias de mis jefes con mis compañeros. En nada como una prisión o sala de gobierno,…

Fermí Fernández. Entervista en www.entrevisttas.com

Piensas, como Lolita expresó en televisión, que no hay un solo artista que no haya cometido alguna vez un error referente a sus obligaciones con Hacienda o con la SS?

No es difícil que se nos pueda ir la lengua contra el Estado o sus estamentos o que podamos cometer irregularidades porque a los cómicos se nos calienta la boca fácilmente.

¿Te has visto en la necesidad de defender o de luchar contra algo que no te pareciese bien?

La censura por cuestiones políticas jamás me ha parecido bien. Es lo peor que hay contra el humor. Se puede hacer humor de todo o de casi todo, siempre que no afecte al débil, al que sufre… que no ataque a los pobres, al que no tiene recursos o al que sufre de enfermedades. Eso jamás me ha gustado. Pero, contra el poder ha de disparar siempre: contra los diferentes poderes que haya (los estamentos políticos, militares, etc.). Ése es el trabajo del humorista, del bufón: reírse del poder en su cara.

Ése es el trabajo del humorista, del bufón: reírse del poder en su cara.

Fermí Fernández

Siempre he pensado que los cantantes y músicos tenemos la profesión más antigua del planeta (aunque, como dice Juan Cruz, quizá el primer homínido que se cayó de un árbol ya hizo reír al resto). Como fuere, dentro del mundo del entretenimiento, comediantes y meretrices tenían una fuerte presencia en las primeras civilizaciones. Por ello, te pregunto: ¿estás a favor o en contra de la legalización de la prostitución?

Yo siempre estaré en contra de la explotación y a favor de la libertad: si una mujer quiere dedicarse a ello, me parece perfecto. Pero detesto cualquier trabajo que implique una vejación femenina. Si depende de que mejore su situación, sí… estaría a favor (siempre que les llevase a trabajar de forma absolutamente voluntaria y sin que las obligasen a hacer lo que no desean).

¿Te apetecería ser guionista en algún momento de tu futuro?

Yo creo que he sido guionista en algunas ocasiones. Y sí me gustaría formar parte de un equipo de guionistas, aunque creo que es posible que se me haya pasado el arroz porque ahora hay muchos referentes jóvenes, los que usan la gran cantidad de guionistas jóvenes que trabajan hoy en día. Seguramente me estoy perdiendo muchos códigos.

¿Trabajas por tu cuenta o te lleva una agencia?

Estoy en una agencia que se llama Art And Actors.

Si volvieses a nacer, ¿te dedicarías a lo mismo?

Sí, aunque me ha dado muchas alegrías y muchas penas, así como muchas montañas rusas, creo que rotundamente sí. Es que no sé si sabría hacer otra cosa y creo que siempre me hubiese arrepentido de no haber probado ser lo que ahora soy, de no ser actor.

Y, de no haber podido…

Pues me hubiese gustado ser paleoantropólogo porque la historia siempre me ha gustado mucho, sobre todo la prehistoria. Me encantaría ir por yacimientos e ir desenterrando vestigios del pasado.

¿A quién te gustaría dedicarle esta entrevista?

Básicamente, a quienes han confiado en mí, sea cual sea el papel que ha tenido en mi vida. Han sido muchos y muchas quienes me han ayudado o me han dado un empujoncito, diciéndome “va, venga… puedes hacerlo”. A todo el mundo que ha pasado por mi vida en cualquier aspecto ofreciéndome su confianza.



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Alerta: cenizas. | Artículo escrito por el Antonio Alonso, Comandante de Airbus 350 (Flota de largo recorrido de Iberia). En Entrevisttas.com

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