¡La cuenta, por favor!

Madagascar es un país muy peculiar en muchas cosas. Es una enorme extensión de territorio (más que una isla puede ser considerado como un pequeño continente) que, a pesar de estar situada en las vecindades de África, es totalmente diferente a ella en flora, en fauna y en las características de sus habitantes.

Se trata de uno de los territorios más tardíamente colonizados por el Hombre, ya que no se han encontrado evidencias de la presencia humana antes del siglo II o III después de Jesucristo. Y, curiosamente, en contra de lo que podía sugerir su proximidad al continente africano, sus primeros pobladores no fueron de raza negra, sino que cruzando el océano Índico, vinieron desde Asia, desde la lejana Indonesia. Así lo atestiguan los inconfundibles rasgos antropomórficos de sus pobladores, sus costumbres, sus ritos y la similitud de su idioma con las lenguas del sudeste asiático.

El malgache, la lengua cooficial de Madagascar, conjuntamente con el francés, tiene raíces claramente malayo-polinesias, y es muy similar a la lengua que se habla en la isla de Borneo, de donde probablemente llegaron sus primeros habitantes. Llegar a dominar una lengua de este tipo, en que el significado de una palabra pude variar por un ligerísimo cambio de entonación, inapreciable a nuestros oídos, no es nada sencillo, incluso después de muchos años de práctica.

Así le ocurrió a un ilustre geólogo francés, que había trabajado muchos años en Madagascar, pasando allí temporadas muy largas, y a quien le gustaba presumir de sus conocimientos de ese idioma ininteligible.

Nos encontrábamos realizando reconocimientos de campo por la zona meridional del país, en compañía de otros geólogos locales, y nos detuvimos a comer en una ciudad provinciana. Allí encontramos un pequeño restaurante, humilde y básico, pero relativamente limpio, teniendo en cuenta los estándares locales, donde nos sirvieron rápidamente (era lo único que había) abundantes raciones de romazava, el plato malgache más tradicional, considerado por algunos como el plato nacional. Consiste en un guiso de carne de cebú, tomates, cebolla y verduras, acompañado del omnipresente arroz hervido, inevitablemente empastrado y apelotonado.

romazava
Romazava

Cuando terminamos y llegó la hora de pagar, mi colega francés, como solía hacer, quiso hacer alarde de su dominio del malgache y fue él quien se encargó de pedir la cuenta a la señora que nos había servido, con una breve frase. Tan pronto como pronunció sus palabras, los geólogos locales que nos acompañaban hicieron visibles esfuerzos por contener la risa, mientras la señora se ponía colorada como la grana. Se generó un silencio tenso y nadie dijo nada más. La señora nos trajo la factura, una escueta hoja cuadriculada arrancada de un bloc y escrita a bolígrafo, la pagamos a escote, como suele hacerse siempre durante los trabajos de campo y abandonamos el local.

Ya en la calle y cuando nos dirigíamos hacia nuestro vehículo, aproveché la primera oportunidad que pude para preguntar a uno de los geólogos malgaches, discretamente y sin que me escuchase mi colega francés, qué era lo que había pasado. Me explicó que, sin duda, él había querido preguntar: Señora ¿cuál es el precio? Pero, en realidad, lo que textualmente había dicho era: Señora, ¿cuál es su precio?

Como dice el sabio refranero, en boca cerrada no entran moscas. Ni salen inconveniencias, podría añadirse.


Basado en La vuelta al mundo de un geólogo
Por Enrique Ortega Gironés


Tipos de temperamento

Según el análisis hipocrático de nuestros humores, de nuestra psicología, existen cuatro tipos de temperamentos. Pero… ¿qué es el temperamento de cada individuo? ¿Qué lo compone? Según la RAE (que no la psicología) el temperamento es el carácter, manera de ser o de reaccionar de una persona. Pero, además, yendo al resto de las acepciones que aparecen en nuestro diccionario, el temperamento es todo lo siguiente:

  1. m. Carácter, manera de ser o de reaccionar de las personas.
  2. m. Manera de ser de las personas tenaces e impulsivas en sus reacciones.
  3. m. Vocación, aptitud particular para un oficio o arte.
  4. m. Temperie.
  5. m. Arbitrio para terminar las contiendas o para obviar dificultades.
  6. m. Biol. Constitución particular de cada individuo, que resulta del predominio fisiológico de un sistema orgánico.
  7. m. Mús. Ligera modificación que se hace en los sonidos rigurosamente exactos de ciertos instrumentos al templarlos, para que se puedan acomodar a la práctica del arte.

Sin embargo, el temperamento, desde el análisis psicológico, puede ser de cuatro tipos y se compone por ciertas fortalezas y ciertas desventajas.


Tipos de temperamento

Si bien no podremos identificarnos plenamente, en muchos casos, con todo lo que caracteriza a los diferentes tipos de temperamento, es muy probable que nos sorprendamos con la cantidad de fortalezas y debilidades de aquél con el que mayormente nos identifiquemos, si somos plenamente honestos/as en el análisis. Comencemos a analizarlos, conozcamos mejor el temperamento melancólico, el colérico, el flemático y el sanguíneo.


Temperamento melancólico

El temperamento melancólico

El temperamento melancólico se caracteriza por las siguiente fortalezas y desventajas:

Fortalezas del temperamento melancólico:

  • Es analítico
  • Es minucioso
  • Es delicado
  • Es hogareño
  • Es creativo
  • Es habilidoso
  • Es idealista

Debilidades del temperamento melancólico:

  • Es fiel y leal
  • Necesita del apego
  • Es especialmente sensible
  • Es abnegado y negativo
  • Es crítico
  • Es Antisocial
  • Es vengativo
  • Es egoísta e inflexible

Temperamento colérico

El temperamento colérico
El temperamento colérico

El temperamento colérico se caracteriza por las siguiente fortalezas y desventajas:

Fortalezas del temperamento colérico:

  • Es enérgico
  • Es resolutivo
  • Es optimista
  • Es independiente
  • Es práctico y productivo
  • Es líder y voluntarioso
  • Es audaz y astuto

Debilidades del temperamento colérico:

  • Es impaciente
  • Es prepotente
  • Es intolerante
  • Es vanidoso
  • Es insensible
  • Es dominante
  • Es rencoroso
  • Es sarcástico

Temperamento flemático

El temperamento flemático
El temperamento flemático

Fortalezas del temperamento flemático:

  • Es tranquilo
  • Es cumplidor
  • Es eficiente
  • Es diplomático
  • Es objetivo
  • Es confiable
  • Es organizado y práctico

Debilidades del temperamento flemático:

  • Es indeciso
  • Es desconfiado
  • Es pretencioso
  • Es calculador
  • Es desmotivado
  • Es egoísta
  • Es cobarde
  • Es moroso

Temperamento sanguíneo

Temperamento sanguíneo
El temperamento sanguíneo

Fortalezas del temperamento sanguíneo:

  • Es atento y comprensivo
  • Es cálido
  • Es amistoso y simpático
  • Es entusiasta
  • Es compasivo
  • Es confiado
  • Es buen compañero

Debilidades del temperamento sanguíneo:

  • Es voluble e inestable
  • Es impulsivo
  • Es egocéntrico
  • Es violento
  • Es indisciplinado
  • Es exagerado
  • Es improductivo
  • Es pusilánime

Ejercicio/juego para conclusiones

Cómo determinar nuestro tipo de temperamento
Cómo determinar nuestro tipo de temperamento

Entonces… ¿cuál crees que es tu tipo de temperamento? ¿Cuál es el que mejor te define?

¿Cuál crees que es tu tipo de temperamento?
¿Cuál es el que mejor te define?

Si no te queda diáfanamente claro a primera vista, y deseas determinarlo, puedes probar a realizar el siguiente ejercicio para llegar a mayores conclusiones: suma todos las fortalezas y todas las debilidades de cada caso, con el nombre del temperamento en cuestión. Los que mejor se identifican contigo, claro está. Aquel temperamento en la que cuentes con mayor número, tanto en fortalezas como en debilidades, será el que mejor te represente.

Claro está que puede que no te identifiques plenamente con un tipo o con otro, pero suele resultar sorprendente que se tienda a caracterizarse por uno en concreto, mayoritariamente. ¿Es tu caso?

Este juego lo podéis hacer en el entorno laboral (a modo de teambuilding) o en cualquier tipo de grupo para analizar entre todos si las características que consideráis que os definen, vuestro temperamento, son las que consideran que tenéis el resto de participantes.

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Gracias por tu lectura.


Tipos de temperamento
Por Carmen Nikol


El joven político

A mediados de la última década del siglo pasado, uno de sus frecuentes viajes de trabajo le llevó hasta Mendoza, esa maravillosa provincia argentina donde se pueden encontrar los más excelsos paisajes andinos, presididos por el impresionante Aconcagua, además de inacabables llanuras semidesérticas y extensos viñedos que abastecen a sus prestigiosas bodegas.

Allí residía un colega y buen amigo suyo, a quien había conocido meses antes en Buenos Aires. Sabedor de que se encontraba en su ciudad y del hotel en que se alojaba, tuvo la amabilidad de invitarle a cenar en su casa y presentarle a su familia. Por supuesto, ¡cómo no!, la cena consistiría en un tradicional asado. La vinculación de los argentinos con el asado es similar a la de los valencianos con la paella. Para las comidas familiares o con amigos a celebrar en domingo, sobre todo si se organizan en plan casero, no hace falta preguntar el menú. Al recibir la invitación, a él le vino a la cabeza el recuerdo de una ocasión en que llegó, el mediodía de un domingo, al pequeño aeropuerto de Salta, otra provincia argentina, limítrofe con Chile y con Bolivia. Después del aterrizaje, cuando se abrió la puerta del avión y salió al exterior, se vio envuelto inmediatamente por un penetrante aroma a carne asada, procedente de los efluvios desprendidos desde miles de hogares, donde la carne se estaba dorando sobre las brasas, que saturaban el aire en muchos kilómetros a la redonda.

Como habían acordado, puntualmente, su amigo fue a buscarle y le llevó hasta su casa. Allí conoció a su mujer, a sus tres hijos y a un joven que le fue presentado como senador, el prometido de su hija mayor. Entre todos formaban un entrañable grupo familiar, acogedor, espontáneo y simpático, con quienes se encontró de inmediato como en casa, como si los conociese de toda la vida. Su amigo, como cabeza de familia, era el responsable de ejercer de maestro de maniobras en el ritual del asado, y él, curioso, salió al jardín para escudriñar y aprender algo sobre el método ortodoxo de cómo gestionar la parrilla.

La carne se iba dorando lentamente, y charlando de todo un poco, mientras degustaban un delicioso tinto mendocino, le comentó: Estoy sorprendido por la juventud de vuestros políticos. Me parece admirable que un chico tan joven como el prometido de tu hija sea ya senador.

Estoy sorprendido por la juventud de vuestros políticos. Me parece admirable que un chico tan joven como el prometido de tu hija sea ya senador.

Su amigo le miró con sarcasmo, sonrió de oreja a oreja y estalló en una sonora carcajada.

– ¡Ni es político ni es senador! Le llamamos así porque casi todos los días se queda a senar

Esa no sería la única vez que, al otro lado del charco, quedaría confundido por esa forma de hablar, tan cantarina y agradable al oído que tienen en América, pero que hace imposible diferenciar las ces de las eses. Y a veces, incluso de la zetas. ¿Quién no ha tenido alguna experiencia similar en la otra orilla del Atlántico?

Basado en La vuelta al mundo de un geólogo


Por Enrique Ortega Gironés


14 razones por las que no adelgazo

En los últimos tiempos, el avance científico en cuestiones ligadas a la nutrición y al tratamiento del sobrepeso (y del adelgazamiento) han avanzado considerablemente: desde el estudio de cómo afectan las funciones mitocondriales en él hasta el estudio del consumo de tóxicos o del nivel de nuestro ácido gástrico, existen múltiples razones por las que no siempre resulta adecuado tomar el adelgazamiento como una decisión doméstica, basándonos en consumir menos calorías respecto a las que gastamos a lo largo del día.

Introducción a 14 de las razones por las que no pierdo peso
Introducción de 14 razones por las que no adelgazo

Por otra parte, debemos tener en cuenta que mantenernos en un peso adecuado significa estar, muy a menudo, más saludables, muy a pesar de lo que digan algunas frases de archiconocidos literatos.

A continuación vamos a mencionar 14 de las razones por las que, si deseamos adelgazar, debemos acudir a un especialista en nutrición.

Visita a un nutricionista
Visita a un nutricionista

Si deseamos adelgazar, debemos acudir a un especialista en nutrición.


14 razones por las que no adelgazo


1º | La alimentación

La alimentación y el peso

Claro que sí, que la alimentación es fundamental. No solo por las calorías y el tipo que sean (que pueden ser vacías), también por evaluar qué deberíamos comer y qué no en función de nuestro organismo particular, además de recalcar cuándo comer y cuándo no.


2º | El ayuno

El ayuno y el peso

El ayuno, entendido por ayuno intermitente, puede ser considerado como necesario en múltiples ocasiones y no solo para bajar de peso. Pero debe ser controlado por un nutricionista si queremos que no nos cause problemas en vez de brindarnos beneficios.

En ocasiones, los pacientes con cáncer son inducidos al uso del ayuno intermite para realizar ciertos efectos sobre las células cancerígenas.


3º | Las hormonas

Las hormonas y el peso

El nutricionista se fijará en tres tipos de hormonas, principalmente: la tiroidea, las metabólicas y las sexuales. Todas ellas son requieren de un atención especializada que determine si son las causantes de nuestra resistencia a bajar de peso y/o de nuestra facilidad a la hora de mantenerlo o perder lo que hayamos conseguido.

El nutricionista se fijará en tres tipos de hormonas, principalmente: la tiroidea, las metabólicas y las sexuales.

De la tiroidea, es común el conocimiento sobre que puede hacernos bajar de peso (normalmente cuando va lenta) o aumentarlo (cuando va rápida). Pero, las metabólicas también toman protagonismo a la hora de acumular grasas. Las sexuales pueden darnos formas más femeninas o masculinas y, asimismo, afectar en nuestra facilidad para ganar peso (como puede ocurrir en la menopausia).


4º | La disbiosis crónica

La disbiosis crónica y el peso

Nuestros intestinos cuentan con un ecosistema formado por bacterias buenas y malas que conviven dentro de él, normalmente de una forma equilibrada que no implica ningún problema. Pero si este equilibrio bacteriano se ve afectado puede producir un desequilibrio grave que afecte a nuestro sistema inmunológico, entre otras afecciones.

La disbiosis intestinal se puede entender como una microbiota alterada que puede provenir por varias razones: entre ellas, la alimentación, el estilo de vida o alguna enfermedad como la enfermedad de Crohn.

Nuestros intestinos cuentan con un ecosistema formado por bacterias buenas y malas que conviven dentro de él, normalmente de una forma equilibrada


5º | El ácido gástrico y las enzimas gástricas

El ácido gástrico y las enzimas gástricas frente al peso

Nuestras abuelas decían que era bueno tomar agua con limón y… algo de razón tenían, si bien no es lo que un nutricionista nos especificaría. Sin embargo, contar con poco ácido gástrico o con una disfunción ligada a él, así como en las enzimas gástricas, puede acabar redundando en varias afecciones no muy saludables entre las que se encuentra la dificultad para perder peso.


6º | Los disruptores endocrinos

Los disruptores endocrinos y el peso

Por mencionar uno, de los múltiples disruptores endocrinos que podemos estar consumiendo, usaré el glifosato, un herbicida de amplio espectro muy usado en España. Éste es absorbido por las hojas (y no por las raíces) por lo que muchas verduras y hortalizas pueden estar contaminadas.

Pero, existen multitud de disruptores endocrinos que afectan tanto a nuestras hormonas sexuales (pudiendo dejarnos estériles) como a otras partes de nuestro organismo. Sin saberlo, gran cantidad de los productos que consumimos y que anuncian en grandes campañas publicitarias, bien sean de baja, media o alta gama, y tanto en productos de limpieza como en productos de belleza o higiene personal, cuentan con disruptores endocrinos. El nutricionista tendrá que estudiar también este factor.

Existen multitud de disruptores endocrinos que afectan tanto a nuestras hormonas sexuales (pudiendo dejarnos estériles)


7º | El mal uso de complementos alimenticios y/o de medicamentos

El mal uso de complementos alimenticios y/o de medicamentos frente al peso

Actualmente, gran cantidad de modelos y gentes del star-system suelen indicar que toman, sin ton ni son, cierta cantidad diaria de complementos alimenticios (que, incluso, llevan en su bolso para tomárselos como si fuesen golosinas), algo que puede inducir a quienes les admiran a hacer lo mismo sin siquiera saber si es cierto lo que pregonan ni si es bueno para el tipo de cuerpo que tienen aquellos/as o para el de sus seguidores/as.

Los complementos alimenticios, como los medicamentos, deben ser diagnosticados por un especialista.

En el caso de los medicamentos, el nutricionista estudiará cuáles son compatibles con ciertos suplementos y cuáles no, así como el procedimiento para considerar un cambio de peso contando con tales productos químicos. Y, aquí, vale la pena recordar que también los productos naturales tienen efectos, siempre, químicos dentro de nuestro organismo.

También los productos naturales tienen efectos, siempre, químicos dentro de nuestro organismo


8º | La exposición crónica a tóxicos

La exposición crónica a tóxicos y el peso

Así como ocurre con los disruptores endocrinos y los medicamentos y suplementos alimenticios, un buen nutricionista estudiará tus hábitos para desarrollar un mayor conocimiento de hasta qué punto estás siendo expuesto/a a ciertos tóxicos y si lo estás haciendo de forma crónica, algo que, probablemente, no harán tus médicos especialistas de otros ámbitos (como el alergólogo o el dermatólogo que… también deberían).

Un buen nutricionista estudiará tus hábitos para desarrollar un mayor conocimiento de hasta qué punto estás siendo expuesto/a a ciertos tóxicos y si lo estás haciendo de forma crónica

Conocer qué tóxicos son los que te rodean de forma habitual es un paso muy importante para conocer qué ocurre en tu organismo. Y, entre otras afecciones, estudiar las que puedan desarrollarse en tu relación con tu peso.


9º | Los cambios de domicilio

Los cambios de domicilio y el peso

Evidentemente, si nos cambiamos de Madrid a Barcelona, por ejemplo, podremos mantener una alimentación y unos hábitos bastante parecidos. Sin embargo, cambiarnos a ciertas ciudades o pueblos, así como cambiarnos de país puede llegar a suponernos ciertos cambios que pueden llegar a afectar a nuestro peso.

Si ya estás bajo la vigilancia de un nutricionista, será más fácil que puedas conducir tus necesidades correctamente. Si no lo estás, contempla la opción de hacerlo y de mantener sesiones online que te puedan ayudar a mantenerte en tu peso o a bajarlo (o a aumentarlo, en un momento dado).

Si ya estás bajo la vigilancia de un nutricionista, será más fácil que puedas conducir tus necesidades correctamente


10º | El nivel de entrenamiento

El nivel de entrenamiento y el peso

No siempre estar más delgado es más sano, como es fácil de imaginar. En ocasiones, el entrenamiento puede suponernos una mejora en la salud y un pequeño aumento de peso. El nutricionista considerará tu salud como un todo y te indicará qué propuesta deberías considerar para obtener un buen nivel de entrenamiento, de ser necesario.

Tu rutina de entrenamiento, si es el caso, además mantendrá unos hábitos más fáciles de mantener y un objetivo más claro. Contarás con una mayor motivación, de ser posible y de ser lo adecuado.

Tu rutina de entrenamiento, si es el caso, además mantendrá unos hábitos más fáciles de mantener y un objetivo más claro


11º | El nivel de masa muscular

El nivel de masa muscular

Bien sea por exceso o bien por defecto, tu nivel de masa muscular puede condicionar las consideraciones que tenga en cuenta tu nutricionista, sobre todo a la hora de conseguir tu peso ideal. No obstante, si tus objetivos son mantener un nivel de masa muscular especialmente alto, como ocurría en el caso anterior, tu nivel de entrenamiento será estudiado conjuntamente con tu entrenador personal o con tu gimnasio, si decides estas opciones, o bien lo deberá ir controlando el propio nutricionista.


12º | La inflamación crónica de bajo grado

La inflamación crónica de bajo grado y el peso

La inflamación crónica es un sistema de defensa de nuestro cuerpo que puede llegar a ser crónico si no es bien tratado.

Enfermedades cardiovasculares, la diabetes, la obesidad, el estrés y la depresión, así como el deterioro cognitivo, un hígado graso, la pérdida de masa muscular, la osteoporosis, la fibromialgia, una enfermedad renal o un cáncer pueden provocar dicha inflamación. Ocurre también por motivos como el sedentarismo, el tabaquismo, el elevado consumo de toxinas, el estrés, las alteraciones del sueño, una alimentación inflamatoria o el alcoholismo (incluso una toma periódica de alcohol, sin ser considerada alcoholismo).

Tu nutricionista deberá determinar qué puede estar causándote una inflamación crónica de bajo grado. Normalmente, en este tipo de inflamación, es más fácil conseguir resultados si se siguen las pautas aportadas por el especialista.


13º | El estrés crónico

El estrés crónico y el peso

Es estresante, en sí, que nos digan que no nos estresemos. Un buen nutricionista sabrá aportarte información para que tu nivel de estrés crónico pase a otra fase e, incluso, desaparezca. Algunos nutricionistas han escrito libros sobre el tema, así como lo hacen algunos psicólogos. En todo caso, será algo que sabrá cómo rebajar o conseguir eliminar una vez haya evaluado tu nivel de estrés y los efectos que esté generando en tu peso.


14º | Los fallos mitocondriales

Los fallos mitocondriales y el peso

Los fallos mitocondriales están siendo muy estudiados, en la actualidad, comenzando a conseguirse grandes resultados en ratones, por el momento (así lo recoge un estudio publicado en EMBO Molecular Medicine). El esfingolípido (llamado SH-BC-893) consiguió restaurar el peso ideal de los tratados con él y, por ello, las esperanzas en humanos son cada vez más elevadas.

Las mitocondrias juegan un papel muy importante a la hora de relacionarnos con los aumentos de peso o, incluso, con la obesidad.

Las mitocondrias juegan un papel muy importante a la hora de relacionarnos con los aumentos de peso o, incluso, con la obesidad.

Los estudios continúan y cualquier buen nutricionista estará bien informado de cómo a ti, a mí o a cualquiera podría permitirnos tenerlo en cuenta en algún punto de nuestra vida en que pueda sernos necesario.


Reflexiones finales

Éstos son, como indica el título de este artículo, solo 14 de los posibles motivos por los que no conseguimos adelgazar. Pero, el principal, por supuesto, es por no estar siendo tratados por un buen nutricionista. Ése es el objetivo primordial: conseguir uno/a que sepa todos los motivos, que se siga formando continuamente para poder estar al día con las razones que, particularmente en cada caso, hacen que no podamos perderlo (o aumentarlo, pues también así es necesario tenerlos en cuenta).

Como reflexión final, cabe recordar que es primordial no automedicarse y que las segundas opiniones (terceras y cuartas…) son siempre bienvenidas para conseguir dar con el especialista indicado. Aprender nos hace más felices y las enseñanzas que nos puedan aportar serán parte de nuestro poso vital.

¡Anímate a buscar el tuyo y a dejar tus comentarios si te ha gustado tu lectura!


14 razones por las que no adelgazo
por Carmen Nikol


El calentamiento global, ¿una cuestión económica, política o medioambiental?

Las mentiras que terminan convirtiéndose en realidad

El refranero español es muy rico en adagios y aforismos, la mayoría de ellos basados en una rancia y añeja sabiduría popular. Pero a esa larga lista se han añadido expresiones de nuevo cuño, asociadas a los nuevos usos y costumbres, algunas de ellas relacionadas con el bombardeo publicitario al que estamos sometidos a diario desde los medios de comunicación. Este es el caso, por ejemplo, de donde no hay publicidad, resplandece la verdad. O también, ese enunciado atribuido a Joseph Goebbels, responsable de las campañas mediáticas que propiciaron el ascenso de Hitler al poder: “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad. Se trata de una frase que, con el paso del tiempo, se ha convertido en una realidad cotidiana. Un magnífico ejemplo de esta práctica, que se ha implantado como una estrategia frecuente, lo encontramos cualquier día en la mayor parte de los medios de comunicación (recientemente ya se ha integrado hasta en los anuncios publicitarios) en relación con el calentamiento global, donde se aseveran con rotundidad tres grandes falsedades, ya aceptadas por muchas personas como verdades absolutas:

  • El Hombre es el responsable exclusivo del calentamiento global.
  • Modificando las actividades humanas, se puede revertir ese calentamiento.
  • El calentamiento, si no conseguimos detenerlo, afectará gravemente a la salud y el futuro del planeta Tierra y de la Humanidad.

La presente entrada se inscribe dentro de una serie, íntegramente publicada en Entrevisttas.com, que se inició hace aproximadamente nueve meses, con el artículo titulado Imágenes fraudulentas del cambio climático. Desde entonces, a lo largo de una docena de artículos, se han aportado informaciones que, sobre la base de los datos geológicos que han quedado registrados en rocas, fósiles, hielo y sedimentos a lo largo de millones de años, demuestran la falta de fundamento científico de estas afirmaciones.

Es incuestionable que el planeta, en este momento, está sometido a un proceso de cambio climático con tendencia al calentamiento. Pero es también igualmente innegable que ese calentamiento no ha sido iniciado por la acción del Hombre. El aumento progresivo de las temperaturas se inició hace aproximadamente unos 20.000 años, mucho antes de que las actividades humanas tuviesen la capacidad potencial de contribuir al calentamiento de la atmósfera. Y mucho antes de eso, el planeta ya se había enfriado y calentado muchísimas veces, siguiendo ciclos naturales controlados por fuerzas cósmicas, principalmente variaciones de la órbita terrestre y de la radiación solar, cuya periodicidad e incidencia no pueden ser modificadas por el Hombre. Por lo tanto, ni el Hombre es responsable del desencadenamiento del calentamiento global, ni tiene la capacidad para frenarlo y revertirlo, aún en el supuesto de que consiguiera descarbonizar totalmente sus actividades.

Ni el Hombre es responsable del desencadenamiento del calentamiento global, ni tiene la capacidad para frenarlo y revertirlo, aún en el supuesto de que consiguiera descarbonizar totalmente sus actividades

Además, existen múltiples evidencias de que, durante algunos de los ciclos de calentamiento y enfriamiento experimentados desde hace millones de años, se han alcanzado temperaturas mucho más elevadas que las actuales, sin que la salud del planeta ni de la biosfera se hayan visto afectadas. En realidad, las temperaturas que se están alcanzando en este ciclo de calentamiento, no pueden considerarse extremas ni tampoco inusuales. Desde su consolidación como planeta y la formación de su atmósfera, la Tierra ha experimentado temperaturas mucho más elevadas (también mucho más frías) y cambios más bruscos que los que se están produciendo en la actualidad. Las sucesivas especies animales y vegetales que han ido apareciendo como consecuencia de la evolución durante los periodos más cálidos (tórridos si los comparamos con las temperaturas actuales), indican que no ha existido un detrimento de la biodiversidad en dichos momentos, sino todo lo contrario. No puede afirmarse por lo tanto que la vida sobre la Tierra, ni tampoco el planeta mismo, estén amenazados por el aumento de temperatura actual. Por otro lado, debe recordarse que, de acuerdo con los registros geológicos conocidos y ya expuestos en artículos anteriores, la Tierra está atravesando en la actualidad una de sus etapas más frías y con niveles más bajos de CO2 en la atmósfera, en comparación con episodios anteriores de su historia geológica.  

Las temperaturas que se están alcanzando en este ciclo de calentamiento, no pueden considerarse extremas ni tampoco inusuales

Estas afirmaciones no implican que el Hombre no pueda tener una parte de responsabilidad en el proceso actual de calentamiento global, pero está muy lejos de quedar demostrado que esa contribución sea importante, ni tan siquiera significativa. Quedan fuera de toda discusión los graves y negativos impactos que las actividades humanas están produciendo en la salud medioambiental del planeta, pero no es categóricamente concluyente que la contaminación antrópica esté influyendo de forma significativa en el calentamiento global. De hecho, como se ha detallado y discutido con datos a lo largo de los anteriores artículos, existen argumentos y evidencias sobre la falta de correlación entre la contaminación atmosférica, el efecto invernadero y el calentamiento global.

Existen argumentos y evidencias sobre la falta de correlación entre la contaminación atmosférica, el efecto invernadero y el calentamiento global

Con estos antecedentes y en este contexto, el objetivo de la presente entrada no es aportar nuevos datos científicos sobre el origen y la dinámica del calentamiento global, sino analizar las posibles causas que pueden estar alentando el sistemático bombardeo de informaciones diseñadas para modificar la verdadera situación de los conocimientos científicos sobre esta materia.  

Orígenes y evolución de la doctrina sobre el calentamiento global

En la década de los años 70 del pasado siglo, cuando se empezó a hablar de forma generalizada sobre el cambio climático y aunque hoy nos pueda parecer impensable, el problema al que se temía no era el calentamiento sino al frío, tal y como declararon Nigel Calder y (prestigioso divulgador científico) y Lord Lawson of Blaby (ex secretario de Estado de la energía del Reino Unido). Este temor estaba justificado porque en aquellos momentos, entre 1950 y 1980, dentro de las habituales oscilaciones térmicas en la historia de la Tierra, se había registrado una etapa de enfriamiento del planeta, tal y como se puede apreciar en la figura adjunta, y en el horizonte del futuro próximo se barruntaban consecuencias catastróficas asociadas a una nueva edad de hielo.  

Porque, en realidad, nuestra civilización es mucho más sensible y débil ante un enfriamiento global generalizado que ante un calentamiento como el actual. Por eso, en aquellos momentos, apareció como una posibilidad salvadora, un proceso que podría compensar la disminución de la temperatura y el empobrecimiento que, según se vaticinaba, el frío traería consigo. Por ello, en aquellos momentos, el aumento de CO2 en la atmósfera y el efecto invernadero eran bienvenidos. Es decir, que los tiempos cambian y lo que hoy se considera como una temible amenaza, fue recibido como una esperanza salvadora. Aunque todo sea dicho, con gran escepticismo por parte de la comunidad científica en general y de los geólogos en particular, como una fantasía, mientras que otros lo consideraron como una posibilidad salvadora, casi como una bendición.

Esa misma figura ilustra también la desarmonía existente entre las emisiones antropogénicas de CO2 y el incremento de la temperatura global. En 1940 se emitieron a la atmósfera 5 Gton (Gigatoneladas) de CO2, que fueron aumentando casi linealmente hasta llegar a las 20 Gton en 1980. Como se puede observar en la gráfica anterior, durante de ese periodo de 40 años, no sólo no se produjo un aumento de temperatura proporcional al aumento del dióxido en la atmósfera, sino que en abierta contradicción con la supuesta correlación entre emisiones y temperaturas proclamada en los medios de comunicación, el planeta experimentó un acusado enfriamiento. Esta discordancia fue analizada con detalle en el artículo El CO2 y el efecto invernadero: presuntos culpables del cambio climático, publicado también en este portal.

La percepción benéfica del efecto invernadero cambió a inicios de los años 80 por dos motivos totalmente independientes pero que coincidieron en el tiempo: las temperaturas, siguiendo los caprichosos dictados de la naturaleza, retomaron su camino de ascenso y los mineros ingleses se pusieron en huelga, cuando había una gran recesión económica y una crisis energética (similar a la actual) por problemas con suministro energético, tanto de carbón, como del petróleo de Oriente Medio. En estas condiciones, el inicio del temor al calentamiento global fue considerado como un argumento de apoyo para fomentar la energía atómica, libre de emisiones de CO2, evitando así los riesgos asociados a la producción de energía eléctrica por medio de hidrocarburos

Así fue como se inició la actual fobia hacia el dióxido de carbono, iniciada por Margaret Thatcher, primer ministra británica, que ofreció subvenciones a los científicos para que aportasen argumentos favorables para inhibir el uso de los hidrocarburos como fuente de energía. De este modo comenzó la politización de una cuestión que hasta ese momento había estado restringida al mundo científico. En 1988, el Instituto Británico de Meteorología, a instancias de la primera ministra, creó una unidad especial dedicada a los modelos climáticos. Esa iniciativa pronto trascendió fronteras y ese mismo año, se creó el I.P.C.C. (International Pannel on Climatic Change), el grupo de expertos financiado por la ONU para el estudio del cambio climático que, de inmediato, empezó a vaticinar los “desastres climáticos” que esperan al planeta como consecuencia del calentamiento global.

Algunos científicos mostraron su asombro ante las primeras conclusiones del nuevo grupo de trabajo, como por ejemplo el prestigioso divulgador británico Nigel Calder, ya mencionado, quien manifestó públicamente su perplejidad al comprobar que el IPCC estaba ignorando los trabajos sobre evolución climática que se habían realizado hasta la fecha. Hasta entonces, el parámetro que se había considerado como principal responsable del calentamiento era la radiación solar. Pero esta variable fue bruscamente relegada en beneficio del CO2 y del efecto invernadero. Se puede decir que el ostracismo de la influencia solar en el calentamiento global, continúa hasta la actualidad.

Algunas conclusiones de los primeros informes y estudios del nuevo grupo de científicos, seleccionados por ser expertos investigadores de primer nivel a escala mundial, no fueron del agrado de sus patrocinadores, dando lugar a sonados encontronazos que llegaron a la prensa. Así por ejemplo, el profesor Federick Seitz, que llegó a ser presidente de la Academia Americana de Ciencias, publicó en el Wall Street Journal una carta denunciando que el primer informe del IPCC había sido manipulado a espaldas de sus autores, y algunos puntos importantes de las conclusiones iniciales habían sido suprimidos. La omisión más significativa, se refería a la falta de correlación entre el cambio climático y los gases de efecto invernadero (G.E.I.), estableciendo que no podía atribuirse el calentamiento observado a consecuencias derivadas de las acciones humanas. El comité coordinador del I.P.C.C. se vio obligado a reconocer públicamente que, en efecto, habían borrado esas conclusiones, atendiendo a los comentarios recibidos de algunos gobiernos, algunas Organizaciones No Gubernamentales y otros científicos. Aunque las discrepancias entre la opinión de algunos científicos integrantes del I.P.C.C. y las conclusiones de su primer informe fueron muy graves, el documento vio la luz y desde entonces, en sucesivos informes hasta la actualidad, no se han vuelto a tener noticias de disensiones internas dentro del grupo de trabajo, o al menos, no han llegado hasta la opinión pública.

El comité coordinador del I.P.C.C. se vio obligado a reconocer públicamente que, en efecto, habían borrado esas conclusiones, atendiendo a los comentarios recibidos de algunos gobiernos, algunas Organizaciones No Gubernamentales y otros científicos

Pero no ha ocurrido lo mismo con la comunidad científica externa al I.P.C.C., donde han sido numerosas las manifestaciones sobre la falta de rigor científico de este comité, llegando hasta denuncias por amenazas de ostracismo científico, dificultando el acceso a algunos investigadores a la publicación en revistas de primera fila (véanse, también en El discutible consenso científico sobre el cambio climático y El calentamiento global y la servicial estadística). Este tipo de censura, no puede llamarse de otra manera, continua en la actualidad y parece haberse extendido incluso hasta algunas organizaciones que tienen gran influencia en la opinión pública a nivel mundial. Ese es el caso, por ejemplo, de lo ocurrido este mismo año con Gregory Wrightstone, que según informa Trikooba el 18 de Julio de 2022, ha sido expulsado de LinkedIn (red social de tipo profesional, propiedad de Microsoft), por editar y comentar gráficos previamente publicados por Berner y Kothavala (2001), donde se aportan informaciones geológicas indicando que hace millones de años, el nivel de CO2 en la atmósfera era muchísimo más elevado que en la actualidad.

La figura anterior, basada en la publicación mencionada, representa la evolución del contenido del CO2 en la atmósfera desde el inicio del Paleozoico (hace aproximadamente 550 millones de años) hasta la actualidad. Los valores del eje de ordenadas se corresponden con el factor multiplicativo de la masa de CO2 en la atmósfera respecto de los valores actuales. Es decir, que durante el Cámbrico, hace unos 520 millones de años, el contenido atmosférico en dióxido de carbono, llegó a ser más de veinticinco veces el actual (unas 10.000 p.p.m.). Por el contrario, el presente contenido de CO2 en la atmósfera (unas 400 p.p.m.) no ha tenido equivalente en ningún momento de la historia geológica del planeta, salvo en el período comprendido entre los 350 y los 250 millones de años antes del presente, durante los períodos Carbonífero y Pérmico. Estas informaciones contradicen frontalmente los postulados del IPCC y la postura oficial de muchos gobiernos. Es evidente que si las concentraciones actuales de CO2 en la atmósfera tienen precedentes, es difícil defender que sean peligrosas para la salud del planeta y la vida sobre la Tierra.

Es evidente que si las concentraciones actuales de CO2 en la atmósfera tienen precedentes, es difícil defender que sean peligrosas para la salud del planeta y la vida sobre la Tierra.

Una de las críticas más serias a los informes del I.P.C.C., sobrevino en 2009 con el caso denominado Climagate, con graves acusaciones de tratamiento inadecuado de los datos climáticos. El escándalo estalló cuando un pirata informático filtró la correspondencia electrónica entre miembros del IPCC, donde quedaba en evidencia la manipulación de datos, la destrucción de pruebas y la existencia de fuertes presiones para acallar a los científicos escépticos.

A pesar de los informes emitidos por la comisión de investigación creada al efecto para aclarar los hechos, las dudas sobre la buena praxis han quedado desde entonces en el aire. Las consecuencias del monopolio científico del que goza el I.P.C.C. respecto de las informaciones sobre la evolución climática, afectan seriamente la fiabilidad de las predicciones y proyecciones hacia el futuro del aumento de temperatura del planeta. En efecto, se han levantado algunas voces indicando que se están obteniendo conclusiones sesgadas a partir de datos y programas de ordenador, que tienden a exagerar sistemáticamente el calentamiento.

Esta distorsión queda claramente de manifiesto en la gráfica de la figura anterior, elaborada por John Christy (Universidad de Huntsville, Alabama), que establece la comparación entre las temperaturas reales medidas y las predicciones realizadas por los modelos estadísticos al uso, durante el periodo comprendido entre 1975 y 2015. En el eje de ordenadas, el valor “cero” representa tan sólo el dato de referencia como origen para contabilizar las variaciones de temperatura. La línea señalada por cuadrados azules corresponde al promedio de observaciones realizadas mediante satélites, la línea de círculos verdes al promedio de medidas obtenidas mediante globos sonda meteorológicos y la línea de rombos rosados al promedio de todos estos datos homogeneizados y reanalizados. Por otro lado, la línea roja representa el promedio de las predicciones obtenidas a partir de más de un centenar de modelos informatizados de predicción climática, entre ellos, los utilizados por el I.P.C.C. en sus previsiones.

Observando la cronología de dichas gráficas, no deja de ser significativo que los modelos de evolución climática sean más o menos concordantes con las observaciones realizadas durante las dos últimas décadas del siglo XX hasta que, precisamente, a partir de la fecha de creación del IPCC, los pronósticos tiendan sistemáticamente a exagerar el calentamiento.

Durante los últimos años, la tendencia catastrofista es cada vez más acusada y, a pesar de que los pronósticos de los primeros informes no se hayan cumplido, siguen aumentando las diferencias entre las medidas reales y las previsiones. Mientras tanto, la tozuda realidad indica, a partir de las medidas realizadas (como se observa en el mismo gráfico anterior) que durante los últimos 40 años (1975 a 2015) la temperatura ha aumentado tan sólo unos escuálidos 0,3ºC.

¿Por qué el calentamiento global suscita tanto interés?

Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto, es inevitable aceptar que desde finales del siglo XX, el estudio del cambio climático dejó de ser una cuestión estrictamente científica para convertirse en un tema social y político. Además, durante las dos décadas siguientes, el nivel de politización ha ido aumentando paulatinamente, de forma que el debate entre las diferentes tendencias se ha convertido en un lugar de confrontación, donde lidian argumentos ideológicos, políticos y económicos, camuflados como razonamientos técnicos. Porque, a ese intenso debate, como no podía ser de otra manera, como abejas al panal de miel, no han dejado de acudir los inevitables intereses particulares, sociales, económicos y geoestratégicos.

Teniendo en cuenta la ofensiva mediática que se ha desplegado y los esfuerzos que realizan los medios por filtrar hacia la opinión pública una visión monolítica del problema, por inducir una sola y única opinión, no queda más remedio que plantearse algunas preguntas: ¿Por qué el calentamiento global ha suscitado tanto interés? ¿Por qué se están movilizando recursos en cantidades astronómicas para solucionar un problema que no está correctamente calibrado, aplicando soluciones cuya eficacia es discutible? ¿Qué intereses políticos y económicos se esconden detrás de este despliegue? Quizás, el actual conflicto entre Rusia y Ucrania, y sus consecuencias para la economía de la Unión Europea, ofrece una respuesta a estas preguntas, una nítida expresión de lo que anda en juego detrás de una dialéctica supuestamente ecológica y bienintencionada.

La realidad es que muchos gobiernos del mundo, especialmente los europeos, han hecho suyas las propuestas adoptadas en las cumbres mundiales sobre el cambio climático, llegado a declarar que nos enfrentamos, nada más y nada menos, que a una emergencia climática. Así, la Unión Europea y sus 27 estados miembros, que son responsables tan sólo de un 9% de las emisiones globales de G.E.I., se postulan como los “primeros de la clase” en la reducción de misiones, mientras que otros países como China (35% de emisiones G.E.I.) y Estados Unidos (25% de emisiones G.E.I.) juegan al despiste y a defender sus propios intereses económicos y nacionales, sin que les preocupe mucho la supuesta emergencia climática. Aunque a juzgar por la evolución de los colores con que se representan las temperaturas en los mapas meteorológicos, quizá sería más exacto decir que nos enfrentamos a una emergencia cromática, ya que para temperaturas del mismo rango, las tonalidades que se utilizan ahora son cada vez más “infernales”.

Durante este verano de 2022, en la prensa y en las redes sociales, se ha abierto un debate bastante álgido en relación con el cambio experimentado en los colores de los mapas de temperaturas. Algunos meteorólogos han protestado, afirmando que el cambio climático no es una cuestión de escalas de color manipuladas, porque las temperaturas son las que son, independientemente del color con que se representen. Debe reconocerse que tienen toda la razón, el calentamiento global es una cuestión de aumento de temperaturas y no de colores. Pero ello no es óbice para reconocer también que, el impacto visual y psicológico de esos mapas es muy diferente según los colores elegidos. Y no deja de sorprender que la moda de los colores tórridos haya sido adoptada de forma unánime y prácticamente simultánea en la mayoría de países y cadenas de televisión.

También, a lo largo de este mismo verano, se han denunciado manipulaciones y falsos registros de temperaturas medidas el siglo pasado, dirigidas a minimizar el impacto del calentamiento actual. Quizá la más sonada y difundida de estas fake ha sido la portada del semanario El Español, que se hacía eco de un registro de 50 grados en algún lugar indeterminado de La Mancha, en el verano de 1957, dato que fue reproducido en uno de los artículos de esta serie (ver La desmemoria meteorológica y los récords falsarios sobre el calentamiento). A raíz de estas falsas informaciones, apareció un artículo en El País (El negacionismo y los bulos del calor: ni se llegó a 50° en 1957 ni se están manipulando los mapas del tiempo) publicado el 25 de Julio de 2022, donde se desmiente contundentemente esta noticia, demostrando con datos del Servicio Meteorológico Nacional, que aquella publicación, aunque fue real y no un montaje posterior, no reflejaba datos correctos. Reconocemos por lo tanto nuestro error por haber utilizado una información inexacta.

Sin embargo, este dato equivocado no cambia mucho las cosas. Aunque realmente no se alcanzaron los 50º en 1957, en ese mismo artículo de El País se admite que existen registros antiguos superiores al récord absoluto de temperatura (oficialmente los 47,4° de Montoro, Córdoba, registrados en agosto de 2021), pero especificando que se trata de valores que están en proceso de verificación, ya que antes no se sometían a los rigurosos controles de calidad que se realizan ahora antes de elevarlos a la categoría de dato oficial. De hecho, en el Banco Nacional de Datos Climatológicos, en el que se almacenan las series históricas tanto de la red principal como de la secundaria, alberga registros de hasta 49 grados, valor que se ha registrado once veces en España, en nueve localidades diferentes del Sur, Centro y Levante, entre 1957 y 1995. Teniendo en cuenta la potencial capacidad de manipulación en los ajustes estadísticos introducidos en la gráfica del palo de hockey y lo ocurrido a nivel global con el Climagate, es imposible que ese proceso de verificación no despierte sospechas a los ojos de dos geólogos suspicaces.  

En ese mismo artículo de El País se mencionaba que, este verano, los meteorólogos están “quemados” por el acoso de los negacionistas. Afortunadamente, los autores de este artículo se sienten a salvo de esa crítica, ya que no niegan el calentamiento global. Al contrario, defienden que existe y que es real, del mismo modo que lo fueron los cientos, probablemente miles, ciclos de calentamiento que le precedieron. Lo que en estos artículos se niega es que el calentamiento sea tan rápido como se nos quiere hacer creer, que tenga únicamente las causas antrópicas que se le atribuyen y que pueda llegar a ser tan catastrófico a escala mundial como se pretende.

A la polémica anterior, durante el verano de 2022, se han sumado las altas temperaturas y una ola de incendios que ha barrido la Península Ibérica, y el calentamiento global ha servido de excusa perfecta para disimular una flagrante mala gestión de los bosques, que llevan años adoleciendo de limpieza. Siempre se ha dicho que los fuegos del verano se apagan en invierno con tareas de mantenimiento. Sin embargo, sin el menor rubor, se ha encontrado inmediatamente en el calentamiento global al culpable ideal para esconder las deficiencias de la política de gestión forestal. Y no se ha desaprovechado la ocasión para subir un escalón más en el nivel de alarma social, de emergencia climática, afirmando que el calor mata. ¿Acaso el frío extremo no lo hace? ¿No ocurren habitual y estadísticamente más fallecimientos durante el invierno que durante el verano? La realidad es que el calentamiento global se ha convertido en un verdadero comodín que, de forma esperpéntica, se presenta como responsable de multitud de fenómenos, desde el aumento de los incendios forestales hasta el crecimiento de la violencia de género, pasando por la pérdida del color de las plumas de las aves o el encogimiento del tamaño del pene en los mamíferos, como ha afirmado recientemente la Dra. Shanna Swan, epidemióloga y profesora de medicina medioambiental.

A pesar de que la contrastada historia geológica del planeta desmienta las tesis catastrofistas sobre el calentamiento global, el miedo al aumento de temperatura está asentado en la conciencia colectiva de la población. Y, en esas condiciones, la lucha contra el calentamiento global proporciona argumentos válidos para que los ciudadanos acepten con resignación sacrificios en pro de tan loable causa, que de otra forma serían inaceptables, como por ejemplo el pago de desmesurados aumentos en el precio de la electricidad o la pérdida de empleos en la minería del carbón o las centrales térmicas.

Un sector muy significativo de la población se muestra dispuesto a sustituir sus vehículos por otros eléctricos, mucho más caros aunque sus prestaciones sean menores, aunque contradictoriamente la fuente de producción de la energía eléctrica requerida provenga de la combustión de hidrocarburos. Es decir, sin contribuir significativamente a la reducción de emisiones de CO2. Mientras tanto, los países que no suscriben los compromisos de lucha contra el calentamiento global, al mismo tiempo que alientan las tendencias ecologistas más radicales fuera de sus fronteras, sonríen satisfechos al ver diferencialmente fortalecidas sus economías y su competitividad.

Durante las dos últimas décadas, la confluencia de intereses respecto del cambio climático y el calentamiento global, ha generado una sinergia tan poderosa, que es prácticamente imposible evitar sus influencias. Las propuestas ecologistas se han impuesto de tal manera en la opinión pública, que hoy ningún partido político, institución o empresa, puede permitirse el lujo de prescindir de sus dictados. Es necesario aceptar la doctrina medioambiental para garantizar los resultados en cualquier actividad, desde aumentar las ventas de las empresas, hasta conseguir subvenciones en proyectos de investigación, además de aumentar la cuota de poder en las aspiraciones de cualquier partido político, que compiten entre ellos por presentarse ante la opinión pública como adalides del medio ambiente. Lo importante ya no es promover políticas medioambientalmente correctas, es ser más verde que la competencia, a costa de lo que sea. A costa, por ejemplo, de mantener absolutamente intacto el medio natural, aunque esto le convierta en más vulnerable ante el fuego.  

Es muy difícil de creer que se haya llegado a esta convergencia de intereses de una forma casual, sobre todo cuando es tan evidente el sesgo que se imprime a las noticias climáticas mediante informaciones tergiversadas o incompletas. Entonces, la siguiente pregunta debe ser ¿por qué o para qué tanto esfuerzo? Pues nada nuevo, la misma historia de siempre, los mismos motores que han impulsado a la humanidad desde sus inicios: el poder y el dinero. La misma estrategia que llevó a algunos gobernantes a conquistar grandes territorios usando como excusa los dogmas religiosos, están operando activamente en nuestra avanzada sociedad, afortunadamente de una forma menos cruenta (por ahora), aunque con una mayor eficiencia, gracias al enorme poder de los medios de comunicación.

Parece procedente recordar aquí las ideas de Noelle-Neumann sobre la espiral del silencio, esa conducta mediante la cual los individuos tienden a adaptar su comportamiento a las actitudes predominantes. Esa tendencia conforma, como es muy bien conocido por políticos y gobiernos (el anteriormente mencionado Joseph Goebbels también podría decir algo al respecto), una eficiente forma de control social, aislando y silenciando a quienes adoptan posiciones contrarias a las de la mayoría. En la situación actual y respecto al tema que nos ocupa, esas posiciones minoritarias, por muy justificadas y lógicas que sean, son automáticamente etiquetadas de forma peyorativa y despectiva, como negacionistas.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

En la actualidad existe un entramado de organizaciones ecologistas que han desarrollado una enorme capacidad para implantar sus opiniones en la sociedad. Esa red se sustenta esencialmente de subvenciones públicas y, fomentando el miedo, contribuyen activamente a canalizar el voto hacia los partidos que les son más favorables, y que les darán mayores subvenciones, como demuestra la experiencia reciente en los países nórdicos y también estamos ya experimentando en nuestro país. Los antaño todopoderosos lobbies de la industria petrolera o del sector del automóvil, han sido ampliamente derrotados por el lobby medioambiental, y ahora la elección es fácil: todo el mundo apuesta por el mismo caballo ganador, el medioambiente sostenible, al que se le invoca para todo, desde argumento para justificar el cambio de modelo energético hasta servir de slogan para la promoción de ventas. Hoy, cualquier producto que salga al mercado, está abocado al fracaso si no introduce en su publicidad consignas para demostrar que aporta su granito de arena en la lucha contra el calentamiento.

Dado su nivel de politización, es difícil de creer que el proceso de implantación de las ideas sobre el cambio climático en la sociedad haya sido un proceso espontáneo. De hecho, algunos dirigentes han dejado escasas pero significativas evidencias al respecto. Así, la exsecretaria de la ONU Christiana Figueres, la misma que desde su sillón propuso dejar de comer carne y jamón ibérico para detener el calentamiento global,  declaró durante la cumbre del clima celebrada en París en 2014, que el verdadero objetivo de las propuestas para detener el calentamiento global era “cambiar el modelo de desarrollo económico que ha estado reinando durante al menos 150 años, desde la Revolución Industrial”.

Igualmente explícita fue la ex ministra de Medio Ambiente de Canadá, Christine Stewart, cuando declaró, refiriéndose a las críticas sobre la validez de los datos y los modelos predictivos sobre el cambio climático: no importa si se trata de falsa ciencia, existen beneficios ambientales colaterales…, el cambio climático proporciona la mayor oportunidad de lograr justicia e igualdad en el mundo. Y sólo por citar un ejemplo más, Tim Wirth, ex Subsecretario de Estado estadounidense para asuntos globales y una de las personas responsables de la creación del Protocolo de Kioto, reconoció que incluso si la teoría del calentamiento global, es incorrecta estaremos haciendo lo correcto en términos de política económica y política ambiental. Es decir, el equivalente moderno de aquel aforismo de nuestra infancia cuando nos repetían en el colegio que Dios escribe derecho con renglones torcidos. O también, de la frase atribuida a Maquiavelo (aunque en realidad la escribió Napoleón): el fin justifica los medios.

Esas declaraciones son muy ilustrativas de la óptica desde la cual contemplan determinados políticos la problemática del calentamiento global, sea cual sea su tendencia ideológica, evidenciando que no les preocupan lo más mínimo los aspectos técnicos y científicos. Quizás por eso, Steven Koonin, físico teórico y ex asesor del presidente Obama, ha denunciado la falta de objetividad de la clase política en sus planteamientos sobre el cambio climático, afirmando que no existen evidencias sólidas sobre la supuesta emergencia climática, puntualizando además que las metas que la clase política propone alcanzar no son realistas. De acuerdo con él, parece cumplirse una vez más el adagio que caracteriza a los políticos como aquellas personas especialistas en buscar problemas donde no los hay y proponer soluciones equivocadas para los mismos.

Tampoco hay que perder de vista mecanismos mentales más primarios. Desde los albores de la Humanidad, cuando el chamán dominaba sentimientos, emociones y actitudes en los rudimentarios clanes del paleolítico, hasta los gobiernos actuales, al poder establecido siempre le ha venido muy bien que las poblaciones sientan un miedo colectivo a algo. No se puede negar que el temor al cambio climático y al ascenso del nivel del mar están ya incrustados en la conciencia colectiva, generando una convergencia de intereses de la que es muy difícil escapar.

Fiscalizar la información relacionada con el cambio climático, el calentamiento global y el ascenso del nivel del mar, otorga el enorme poder de controlar los miedos sociales que generan esos procesos. Por eso, hay muchos intereses detrás de ese control, evitando que los datos que llegan a la opinión pública salgan del campo de lo políticamente correcto. A la lluvia de millones que se invierten por doquier en ese control, acuden como polillas a la luz todos los que buscan alguna financiación para alguna idea o proyecto, o simplemente los que esperan obtener algún beneficio.

Para esos políticos, el cambio climático representa simplemente una palanca en la que apoyarse para conseguir sus objetivos, independientemente de los problemas medioambientales que realmente están afectando al planeta. Sólo así puede explicarse que los dirigentes de los países más poderosos de la Tierra, reunidos en la cumbre climática de Madrid en 2020, dejasen las múltiples ocupaciones de sus recargadísimas agendas para asistir a uno de los mayores montajes publicitarios de la historia, escuchando impertérritos y aparentemente complacidos, el artificioso discurso de una niña adolescente de dieciséis años, sin formación, llamada Greta Thunberg.

Ante tanto despropósito, no pueden extrañar las declaraciones que realizó Richard Lindzen, miembro de la Academia Nacional de las Ciencias de Estados Unidos, quien no dudó en afirmar que las ideas que se están propagando sobre el calentamiento global son “conjeturas inverosímiles, respaldadas por una falsa evidencia que, repetida sin cesar, se ha convertido en un conocimiento políticamente correcto que se utiliza para promover el vuelco de la civilización industrial. Lo que vamos a dejar a nuestros nietos no es un planeta dañado por el progreso industrial, sino un registro de estupideces insondables así como un paisaje degradado por la oxidación de parques eólicos y paneles solares en descomposición.

Dejando aparte las exageraciones formales de esta declaración, no puede negarse el trasfondo de certeza que encierra. La politización de la denominada emergencia climática es un hecho y sólo el tiempo medirá la magnitud de la equivocación que se está cometiendo. Intentar que la naturaleza se ajuste a los dictados de la política es un error a plazo fijo, que se desmontará tan pronto como haya transcurrido el periodo de tiempo suficiente para comprobar que los pronósticos emitidos no eran ciertos, del mismo modo que ha ocurrido con las proyecciones de futuro no cumplidas y realizadas desde hace 20 años hasta la fecha. A este respecto, conviene recordar que en los primeros informes del I.P.C.C. se afirmaba que, para 2020, Amsterdam y Venecia estarían ya sumergidas bajo las aguas.

Pero eso, a los políticos, cuyo horizonte de futuro no va más allá de la próxima convocatoria electoral, les importa bien poco. Y a todos aquellos que han hecho de las subvenciones sus medios de vida, menos aún. Además, ¿quién les va a pedir responsabilidades dentro de cien años, cuando se verifique que el nivel del mar, en lugar de las catastróficas predicciones con las que quieren asustarnos, haya ascendido algo menos de medio metro, al mismo ritmo (unos 6 milímetros al año) al que, como promedio, lleva haciéndolo desde el final de la última glaciación, hace unos veinte mil años.

Normalmente, solemos considerar a la ciencia y a la poesía como dos mundos aislados, sin conexión, pero hay veces que tienen una perfecta complementariedad. La ciencia busca sentido y explicaciones al mundo que nos rodea, al marco natural que encuadra nuestra existencia. Pero en algunas ocasiones, unos cuantos versos de un poema explican mejor ese marco existencial que toda una colección de tratados científicos. Por eso, aún a fuer de ser repetitivos (ya se ha hecho uso de este mismo texto en otro de los libros de uno de los autores de este artículo), no se nos ocurre mejor manera de explicar la situación que recurriendo de nuevo a los peculiares versos de León Felipe, quien describió de forma magistral y asombrosamente sintética, la historia de la Humanidad, de una manera válida para todas las culturas y civilizaciones. Este poema, perfectamente aplicable al caso que nos ocupa, puede dar respuesta a la pregunta inicial de este apartado, ¿cómo hemos llegado hasta aquí?

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto: que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre ha inventado todos los cuentos.


El calentamiento global, ¿una cuestión económica, política o medioambiental?
Por Enrique Ortega Gironés y José Antonio Sáenz de Santa María Benedet


Estar en Babia

Hay una comarca en las montañas del norte de la provincia de León, en su límite con Asturias, que desde hace siglos es conocida con el nombre de La Babia, una zona que, durante la Edad Media, fue considerada como poco menos que el paraíso. Al menos, así lo creían los monarcas del joven reino leonés que, con más frecuencia de la debida, desatendían sus obligaciones de gobierno para disfrutar allí de sus cazaderos preferidos. Incluso, dicen las malas lenguas, que el Alfonso IX, el año 1212, en lugar de acudir a la trascendental batalla de las Navas de Tolosa, junto con el resto de reyes cristianos de la península, prefirió quedarse cazando en La Babia.

Por eso, desde entonces, cuando alguien no está donde debiera, o tiene su mente distraída en cosas diferentes a las que se están tratando en un determinado momento, se suele decir que está en Babia.

En el siglo XIX, en los aledaños de aquel paradisiaco enclave, fueron descubiertos importantes yacimientos de carbón, algunos de los cuales han continuado en actividad hasta hace pocos años. En una de estas minas, a mediados del siglo XX, se incorporó como responsable de la explotación subterránea un nuevo ingeniero. Durante su primera visita de inspección a las instalaciones que estaban a su cargo, comprobó que en el conmutador general del sistema eléctrico, de fabricación alemana, los rótulos que informaban a los usuarios sobre la puesta en marcha, estaban señaladas en el idioma de origen. Es decir, aus para la posición de desconexión y ein para la conexión, equivalentes a los términos ingleses off y on, a los que estamos todos habituados.

El ingeniero quedó preocupado por las posibles consecuencias que esta situación podría generar, alguna confusión en caso de accidente o emergencia, si es que fuese necesario interrumpir el suministro eléctrico con rapidez. Así se lo hizo saber al capataz, advirtiéndole que sería conveniente traducir al español aquellas etiquetas. 

Aquel hombre, un minero curtido por muchos años de mina, sorprendido por aquella petición tan extraña, pensó para sus adentros que aquel ingeniero novato debía estar en Babia. Pero se cuidó muy mucho de manifestar su extrañeza y, amparado por la oscuridad de la galería, disimuló como pudo su asombro. En el tono más amable del que fue capaz, respondió: ¿Para qué…? ¿No ve Vd. que ya está traducido? Lo entendemos todos muy bien desde hace años. Lo pone muy clarito: a uscuras y eincendido.

¿Para qué…? ¿No ve Vd. que ya está traducido? Lo entendemos todos muy bien desde hace años. Lo pone muy clarito: a uscuras y eincendido.

Ese día, yo no estaba allí, pero tal y como me lo contaron, lo cuento…

Basado en La Vuelta al mundo de un geólogo


Por Enrique Ortega Gironés


Decoración de mesas: 3×3

Algunos seguidores de mis artículos de decoración de mesas, en Entrevisttas.com, me han comentado que parece que hace falta disponer de muchos materiales (vajillas, manteles, cubiertos, elementos de decoración, etc.) para poder vestir bien las mesas. Pero yo siempre les digo que no, que lo importante es la imaginación y la creatividad que se aporten. Por ello, hoy quiero mostraros cómo, con un número reducido de elementos, podemos crear múltiples y variadas combinaciones. Usaremos solo tres manteles, tres vajillas e infinidad de presentaciones de mesas para nuestra familia o amigos.

La creatividad e imaginación se van desarrollando según las ilusiones que queramos expresar mediante ellas porque crear una mesa forma parte de una ilusión: la de recibir a los comensales en tú propia casa. Y, con ello, nuestros sueños y fantasías se desbordan, bien porque las queramos hacer temáticas, estacionales, formales o informales o bien de fiesta sorpresa, sofisticadas o románticas. Lo importante es la ilusión que tengamos para ello.

He elegido tres manteles distintos: uno blanco, por ser el blanco un clásico como otras veces ya os he comentado, otro mantel también en liso pero de color, en este caso un azul, acorde a la época de verano; y otro estampado con flores para que le dé un toque de alegría a nuestras mesas con su variedad de colores, como las que nos otorgan esas diminutas florecillas silvestres que nos van acompañar.

Ciertamente, hay familias que disponen de gran cantidad de mantelerías y vajillas, algunas de ellas de gran belleza, pero esta vez las reservaremos para ocasiones especiales como Navidad, Pascua, Fiesta de aniversario o demás.

En esta ocasión, como ya he mencionado, serán más sencillas. Nos centraremos en mesas fáciles de realizar, con lo que se tenga y con pocos materiales, cuya combinación nos haga multiplicar los resultados porque incluso con un solo mantel y una sola vajilla en la misma mesa, se pueden crear gran variedad de ellas, bien cambiando los centros, con flores, cerámicas, incluso ambas, con diversidad de colores, cambiando la cristalería y la cubertería, con objetos reciclados (como podréis ver en las mesas que os he presentado)… ¡ Imaginación al poder!

Podréis comprobar que no he especificado ni la cristalería ni la cubertería, dos elementos tan esenciales e importantes como lo son los manteles y la vajilla para presentar una mesa, y que como, he dicho nos multiplicaría mucho más, claro está, la gran variedad de mesas a realizar.

Infinidad de detalles a combinar son los que nos marcarán la diferencia, los cuales habrá que tener en cuenta. Pero no me extiendo más y pasemos a comentar cada una de las siguientes mesas.

Mesas con mantel blanco

Empezaremos presentando tres mesas utilizando un mantel blanco.

Mesa I | Buganvilla
Mantel blanco + vajilla clásica

Esta mesa, ha sido realizada con los colores rosa, fucsia y verde en armonía con la vajilla. En el centro, una vela en verde decorada con flores de buganvilla, ya  que son muy  atractivas y van dándole luz, al mismo tiempo que alegría.

Las servilletas aportan un toque de color, con un rosa suave y dulce, para que no sobresalieran sobre el intenso fucsia de las flores, colocando ese pequeño detalle de rama verde sobre cada una de ellas.

Un pequeño centro de flores de buganvilla entre comensales, como podréis observar, dándole un plus de belleza y elegancia. Así, simplemente, sobre la mesa, para no darle altura, facilitando al mismo tiempo la comunicación.

Completamos con una copa de cava para cualquier ocasión (ya en un próximo artículo hablaremos sobre el cava): esta vez añadida en esta mesa con unas frambuesas en su interior, un toque tan elegante como de color armoniza con la vajilla (la cual, en este caso, es la que manda).

Mesa II | Reciclado
Mantel blanco + vajilla caracol

Esta otra mesa, con otra vajilla, sobre mantel blanco, sencilla, austera, sin alardes y discreta.

Como la vajilla lleva tonos verdes, se  ha combinado con cristalería verde y con unas botellas recicladas que, por su bonito color, dan, como podéis ver, gran vistosidad. Como había dado una poda en el jardín a estas cintas, las he aprovechado para darle unos toques suaves de colores en blanco y verde y animar un poco la mesa.

Iluminada por unas piedras como portavelas, harán las delicias de una acogedora noche de verano.

Hasta ahora, ya podéis ir comprobando que no se necesitan grandes cosas para realizar una bonita mesa.

Mesa III | Marinera
Mantel blanco + vajilla ondulada

Y esta otra, una mesa marinera, como así nos lo sugieren los manteles individuales en forma de pez, en azul marino, que tanto resaltan sobre el mantel blanco; la red de pescadores, como lanzada desde las barcas, va recogiendo caracolas, conchas y demás; y los veleros, que tanto nos alegran la vista al contemplarlos sobre el azul del mar, y que tanto nos gusta ver en nuestras vacaciones de verano. Las caracolas, que quizás hayáis recogido en vuestros largos paseos a la orilla del mar, nos brindan una bella forma de completar este tipo de mesas.

El toque azul índigo en los vasos hace que sea una mesa entrañable para cuantos comensales vayan a sentarse en ella.

Mesas con mantel estampado con flores

Veremos ahora las tres combinaciones sobre un mantel floreado multicolor.

Mesa IV | Florecillas silvestres
Mantel estampado + vajilla clásica

En esta mesa se ha colocado la vajilla sobre bajoplatos de ratán. Asimismo, se ha decorado con variedad de florecillas a juego con la vajilla y el mantel.

Esta vajilla, con el mantel blanco, la acompañábamos anteriormente con copa de cava, dándole ese toque de elegancia. En esta ocasión, la he decorado con vasos verdes para darle un toque más campero e informal, pero no por ello menos atractiva o entrañable.

Las servilletas, dándole un plus de color, y unas velas, que dan calidez a la mesa, la completan.

Los elementos de decoración en el centro de la mesa, tanto flores como velas, están colocados en línea recta.

Mesa V | Paniculata
Mantel estampado + vajilla caracol

En esta mesa, he aprovechado como centro la flor paniculata que estaba en todo su esplendor en el jardín, colocándolas sobre una lechera y un cubo decorativos para darle un toque más rural, ya que las florecillas del mantel así me lo sugerían.

Cambio de cristalería, esta vez en colores rosados suaves para que de esta manera fuese el mantel quien realzara mucho más.

El mismo mantel estampado, con diferente vajilla, pero la misma que anteriormente he presentado sobre mantel blanco.  Siendo el resultado, como se puede observar, totalmente diferente.

Mesa VI | Cocottes
Mantel estampado + vajilla ondulada

En esta nueva combinación, utilizamos servilletas de un tono amarillo, siempre jugando con los colores que pueda presentar el mantel, añadiendo un plus de colores con los rosales, plantas verdes y un centro organizado por unos mini cocottes (cazuelas de hierro fundido que resisten altas temperaturas), donde se servirá de forma individual la comida.

Flores, vasos, cocottes, siempre en armonía con los colores, como ya he dicho, del mantel.  Incluso se pueden utilizar colores opuestos siempre que se combinen bien.

Mesas con mantel azul

Y ya sobre mantel azul, las mismas vajillas que se han presentado en los anteriores manteles.

Mesa VII | Peras
Mantel azul + vajilla clásica

Vajilla clásica con motivos florales, sobre mantel azul, y con una decoración central a base de peras. Aprovechando la época de éstas y recién cogidas de mi campo, consideré la combinación perfecta, para acompañar una mesa como ésta. ¡Siempre hay que aprovechar todo aquello que tenemos o nos rodea!

Unos vasitos, en cuyo interior se coloca una vela, transmitirán una noche llena de serenidad para disfrutar de una agradable cena. Y unos toques sutiles de flores de jazmín, haciendo desprender su tan agradable aroma, deleitarán a nuestros/as invitados/as.

Mesa VIII | Paniculata verde
Mantel azul + vajilla caracol

En esta otra, uso la combinación del verde y azul, pues es algo que siempre me ha fascinado.

Manteles individuales y vasos en combinación con la vajilla, ya que tiene tonalidades en verde, el de las flores aún verdes (ya que su color es el blanco). Quise que decoraran esta mesa, sobre una regadera de cerámica, dándole un toque de mesa informal y campestre, al mismo tiempo que elegante y sencilla pero atractiva.

Unas velas, verdes y azules, con candelabros también de los mismos colores, acompañan esta mesa para dar la bienvenida, a cuantos comensales se sienten en ella.

Mesa IX | Frutas de verano
Mantel azul + vajilla ondulada

Y ya por último, la mesa 9 (y tercera de mantel azul) cuyo centro viene decorado con frutas de verano, haciendo que realcen su multitud de colores, con los platos blanco roto y mantel azul suave.

Unas plantas verdes, unos señaladores de mesas con el deseo de Bon Appetit, y cómo no, un aceite de oliva virgen para ir haciendo boca, mientras se cata un buen vino.

Y ¿por qué no colocar unas ramitas verdes sobre cada una de las servilletas? Darán la mejor y más agradable bienvenida.


¡¡¡La vida es un banquete!!! Os animo a poner la mesa, a seleccionar algunos ramos de algún jardín que lo permita y a invitar a la familia y/o amigos para tejer ese hilo en la memoria que se crea cuando hay un encuentro alrededor de una mesa, que hará recordar esos momentos tan únicos y agradables.

¡Ah! No dejéis de servir unos buenos platos a vuestros invitados y a vosotros mismos: después de todo, la vida es un banquete.


Decoración de mesas: 3×3
por Juana Sanz


Superman: la acción de la Justicia al margen del proceso

Superman es uno de los superhéroes más conocidos y en muy buena medida el precursor de toda una generación de personajes de ficción que no han venido sino a seguir su modelo, obteniendo grandes éxitos editoriales y sobre todo cinematográficos. Desde su creación por el escritor Jerry Siegel y el dibujante Joe Shuster, y a través de la película protagonizada en 1978 por Christopher Reeve (momento en el que la popularidad del personaje se disparó), el héroe extraterrestre se presenta como un ser benefactor para la humanidad, erradicador del mal y del crimen en cualquiera de las formas en las que se presenten, para lo que emplea sus múltiples cualidades sobrehumanas, elemento éste que le asegura una prevalencia en la práctica totalidad de los casos, y que ha llevado a que algunos autores consideren que la figura de Superman es la representación de un arquetipo, casi sobrenatural, de los ideales del ser humano en cuanto a bondad y justicia, esto es, la encarnación de los valores idílicos de la sociedad, una especie de dios contemporáneo.

Es precisamente en la lucha del superhéroe contra el crimen de la que se desprenden para mí algunas reflexiones jurídicas relevantes, quizá ocultas en el trasfondo de sus aventuras:

El superhéroe no es humano. No debe olvidarse su naturaleza extraterrestre. Resulta notable que la solución de los conflictos de la sociedad los resuelva un ser ajeno a dicha sociedad.

Resulta notable que la solución de los conflictos de la sociedad los resuelva un ser ajeno a dicha sociedad

Ello lleva a considerar que los mecanismos previstos para resolver los conflictos (el Derecho) se consideran insuficientes para solventar los enfrentamientos humanos, siendo necesario el recurso a un elemento por esencia desvinculado de la sociedad. Además, el poder cuasi omnímodo del personaje se presenta como el único posible para contrarrestar la envergadura de los problemas a solucionar, lo que refleja no solo la incapacidad social para resolverlos, sino también su impotencia para afrontarlos, presentando, en el fondo, a una sociedad debilitada, y consciente de su fragilidad, al no poder contar consigo misma ni con sus propios instrumentos para superar las dificultades. Este extremo se advera con el significado del emblema del superhéroe (la s en el pecho) que en el idioma de su mundo significa esperanza. En definitiva, se viene a presentar a una sociedad que ha de recurrir, consciente de la precariedad de sus sistemas de resolución de conflictos, a una solución propiciada desde fuera del sistema social, donde radicaría la esperanza.

Cuando Superman combate la delincuencia, lo hace utilizando sus propios y sobredimensionados medios, al margen de las garantías legales que habrían de observarse en la actividad contra el crimen que viene desarrollando. De este modo, el recurso a una fuerza ajena al sistema jurídico de la sociedad en la que actúa implicaría que todas sus intervenciones, detenciones, interrogatorios o cualquier cadena de custodia no estarían arropados por una necesaria cobertura legal y se habrían obtenido al margen del Derecho, siendo toda la actividad desplegada por el héroe nula a efectos de un ulterior proceso, y ello sin perjuicio de la ya adelantada desproporción en los medios empleados por su parte, de modo que, además, si como consecuencia de su intervención se generase un daño mayor del que se trata de evitar (y esto es muy frecuente en las historias y películas, en las que se refleja un importante nivel de destrucción del entorno) la responsabilidad jurídica recaería en el propio superhéroe.

En consecuencia, la actuación de Superman respecto del crimen se presenta marginada del seguimiento de las pautas respetuosas con el procedimiento y los derechos; y se podría afirmar que las circunstancias de fuerza mayor en las que tiene lugar la actividad del superhéroe justificarían los medios por su parte empleados; no obstante, en este punto entraría en juego el sobredimensionamiento de las respuestas propiciadas por los superpoderes, que determinan una absoluta indefensión. Por lo tanto, Superman, desde un punto de vista jurídico, se convertiría en un justiciero, pues su ideas del bien y de la Justicia serían por él desarrolladas sin atenerse a las reglas legales de legitimación, procedimiento, proporcionalidad, mínima intervención o presunción de inocencia.

En consecuencia, la actuación de Superman respecto del crimen se presenta marginada del seguimiento de las pautas respetuosas con el procedimiento y los derechos

Por lo tanto, sí puede concluirse que la creación de estas figuras heroicas, como Superman, responden a una asunción de la insuficiencia de los sistemas jurídicos, al plasmar como imprescindible la intervención de factores ajenos a los mismos al efecto de obtener una respuesta a actuaciones ilícitas que no logran erradicar por sí solos; y al mismo tiempo, los ordenamientos normativos, aplicados en su objetividad, suponen un reproche a esa intervención ajena, por lo que tampoco se tratarían de sistemas perfectos.

De nuevo, nos encontraríamos, desde otra perspectiva, en la necesidad de que los sistemas jurídico-positivos cuenten con una base metajurídica, procedente de ámbitos diversos (la ética, la filosofía, la razón) para alcanzar un estatus de perfección, y no convertirse en una mera cáscara generadora de una mayor injusticia que aquella que tratan de evitar.

Cuando alguien necesite ayuda, debes dar un paso adelante y lidiar más tarde con las consecuencias

Superman

Un héroe es una persona común y corriente que encuentra la fuerza para resistir y perseverar a pesar de obstáculos abrumadores

Christopher Reeve

Superman: la acción de la Justicia al margen del proceso
Por Diego García Paz


Los incendios forestales, el calentamiento global y el oportunismo climático

El comodín y sus antecedentes

Durante los últimos años, el calentamiento global se ha convertido en nuestra sociedad en un comodín multiusos, válido para explicar multitud de fenómenos (desde el aumento de la violencia de género hasta la disminución del tamaño del pene, como han afirmado respectivamente la investigadora Kim van Daalen y la epidemióloga Shanna Swan) o servir como excusa para esconder y justificar deficiencias en el cuidado de la naturaleza. Este es el caso de la ola de incendios que está sacudiendo España durante el verano del 2022, donde se ha atribuido al calentamiento global (y como es habitual, a las actividades humanas que supuestamente lo provocan) la relativa abundancia de incendios forestales registrados. Sin embargo, existen datos objetivos, proporcionados por la propia Administración responsable de la gestión y custodia de los bosques incendiados, lo suficientemente contundentes para sugerir lo contrario.

A lo largo de los artículos publicados durante los últimos meses en Entrevisttas.com, se han aportado evidencias de que el planeta Tierra está atravesando un ciclo de calentamiento que se inició hace unos 20.000 años, uno más de los múltiples ciclos que, por razones naturales y ajenas a la actividad humana, se vienen produciendo al menos desde hace 65 millones de años. Para el actual ciclo de calentamiento, se suele afirmar que las actividades industriales de la Humanidad y la emisión a la atmosfera de grandes cantidades de CO2, están contribuyendo a amplificar el ciclo natural. Sin embargo, existen muchas informaciones científicas que demuestran la falta de correlación entre las emisiones de dióxido de carbono y el aumento de temperatura.

La siguiente imagen, la Figura 1, es indicativa de la evolución de la temperatura durante los últimos 800.000 años: muestra que el presente ciclo de calentamiento global no es muy diferente de los precedentes procesos de calentamiento experimentados por el planeta. La gráfica ha sido elaborada mediante análisis realizados en muestras de hielo, extraídas de sondeos de investigación geológica practicados en el casquete glaciar de Groenlandia. En ella, se han reflejado temperaturas obtenidas a partir del isótopo de oxígeno O18, cuya abundancia relativa en las burbujas de aire incluidas en el hielo es un buen indicador de la temperatura de la atmósfera del momento en que la nieve se depositó.

Figura 1

Como puede observarse en la gráfica, las temperaturas globales han oscilado unos 9ºC arriba o abajo en los diferentes ciclos climáticos naturales y, en el presente, aun no se han alcanzado las temperaturas máximas de ciclos anteriores, algo que podría ocurrir en un futuro próximo (es decir, no muy lejano, pero en términos geológicos), dentro de algunos siglos o unos pocos milenios.

Sin embargo, a pesar de estas evidencias científicas, en la opinión pública se ha interiorizado, como consecuencia de noticias repetidas hasta la extenuación en los medios de comunicación, la hipótesis no probada de que el aumento de la temperatura global está directamente relacionado con las emisiones industriales humanas de gases de efecto invernadero (G.E.I.). Según esas informaciones, esos gases y en particular el CO2, serían los causantes únicos del calentamiento global y del consecuente cambio climático.

Tampoco es cierto, en contra de lo que se suele difundir por los medios de comunicación, que haya entre los científicos un consenso universal sobre las causas del incremento de la temperatura, ni tampoco sobre el grado de implicación del CO2 y otros gases G.E.I. en dicho incremento. Y lo mismo podría decirse de las supuestas consecuencias catastróficas y generalizadas que tendría el calentamiento global que está experimentando el planeta.

Por ello, el cambio climático, un fenómeno cíclico bien conocido por los geólogos y puesto en evidencia a lo largo del siglo XX por la ciencia geológica, se ha convertido en una preocupación de primer orden para nuestra Sociedad, como consecuencia de la difusión de esas informaciones sesgadas, tergiversadas o directamente falsas que se encuentran sistemáticamente por los medios de comunicación. Esas distorsiones han alcanzado tal nivel, que la problemática del cambio climático ha salido del ámbito científico y ha quedado en manos de algunos defensores radicales de su origen antrópico, practicantes de una especie de “religión climática”, que tienden a adoptar actitudes dogmáticas. Y, como ocurre en todas las religiones, los dogmas son indiscutibles. En este contexto, haciendo uso de ese comodín, sucesos geológicos y fenómenos atmosféricos naturales (como por ejemplo las tormentas veraniegas o la elevación del nivel del mar), se atribuyen por cualquiera que tenga a mano un altavoz mediático, con total ligereza y sin discusión posible, a los efectos perversos generados por el cambio climático.

Así ha sucedido con la ola de incendios que se ha producido, en un corto espacio de tiempo, en nuestro país y en otros países del sur de Europa. A pesar de que los datos registrados en años precedentes indican que se trata de una situación recurrente que se presenta cada verano, las máximas autoridades políticas de nuestro país han declarado que el cambio climático mata y que el origen de los incendios es el cambio climático que estamos viviendo (sic). Estas declaraciones, alentadas y reforzadas por muchos medios de comunicación, han contribuido a que, en la opinión pública, se haya implantado la creencia de que esta ola de calor y los incendios que ha provocado, son los más graves de la historia, con una intensidad y virulencia nunca antes alcanzada.

La contradictoria distribución espacial de los incendios

Las primeras evidencias que contradicen la hipótesis del calentamiento global como causa primordial de los incendios registrados en el verano del 2022, las encontramos en la distribución de los incendios registrados durante las últimos años. La siguiente imagen (Figura 2) representa el mapa de localización de incendios correspondientes a la década 2006-2015, según la cartografía realizada por el Área de Defensa Contra Incendios Forestales y la Estadística General de Incendios Forestales (E.G.I.F.) del Ministerio para la Transición Ecológica (M.I.T.E.C.O.), tal y como fue reproducido y publicado por Europa Press.

En el mapa se observa claramente que durante la década mencionada, se produjo una gran concentración de incendios en el Noroeste de nuestro país, principalmente en Galicia, Asturias, Oeste de León (comarca del Bierzo), Norte de Zamora (comarca de Sanabria) y parte de Cantabria. El simple hecho de que la mayor parte de los incendios hayan tenido lugar en esas regiones, que en general se corresponden con la España húmeda, con temperaturas no excesivamente elevadas en el verano, indica claramente que el calentamiento global y el cambio climático no parecen ser variables importantes en el control de los incendios, mucho más abundantes en las áreas más húmedas y de menor temperatura.

Figura 2

En realidad, la concentración de incendios en la España húmeda tiene una explicación bastante sencilla y netamente antrópica, ya que es precisamente en este dominio geográfico donde existe una costumbre ancestral, que aún no ha podido ser totalmente erradicada, de quemar sistemáticamente el monte en verano para eliminar la maleza y evitar un hábitat favorable para alimañas depredadoras del ganado. Por eso, suele tratarse de incendios muy numerosos, pero de reducidas dimensiones. Así, por ejemplo, durante el decenio 1996-2005, Galicia concentró más de la mitad del total de incendios registrados en España.

Debe tenerse en cuenta, que la zona del Noroeste español es una de las más despobladas del país, donde se han abandonado muchas labores del campo y la ganadería extensiva. Casi nadie aprovecha ya los recursos del monte, la madera caída para leña, los helechos y los tojos para cubrir los establos, etc. Por otro lado, en general, los bosques de esta zona son mucho más densos que en otras áreas de España (formados por hayas, robles, castaños, además de las plantaciones de pinos y eucaliptos para las industrias papelera y maderera), como por ejemplo las dehesas de encinas y olivares de Extremadura y Castilla La Mancha, o los bosques discontinuos del Levante español.

De una manera totalmente diferente, el mapa de la Figura 3 (también basado en datos provenientes de E.G.I.F. y M.I.T.E.C.O., aunque en este caso ha sido extraído del periódico El País) muestra la distribución de los grandes incendios (más de 500 Ha quemadas) acaecidos durante el intervalo comprendido entre 1969 y 2020, es completamente distinta. En este caso, se han concentrado en el Levante español (especialmente en las provincias de Valencia y Alicante), una zona donde, por comparación con la Figura 2, el número de incendios es relativamente bajo.

Figura 3

Una razón significativa para explicar esta distribución tan diferente entre incendios convencionales y los de grandes dimensiones, además de los factores climáticos convencionales (es más fácil que se propague un incendio en zonas con menor pluviosidad, especialmente durante el estiaje), puede ser también de tipo antrópico. En efecto, no debe olvidarse la galopante especulación urbanística que se produjo a finales del siglo XX, especialmente intensa en las provincias costeras mediterráneas. En efecto, la legislación de aquella época permitía recalificar los terrenos de las zonas afectadas por un incendio forestal, hasta que una nueva legislación aprobada en 2003 prohibió el cambio de uso de suelo con posterioridad a un incendio. Esta medida fue suavizada en 2006, estableciendo que no se podría cambiar el uso forestal del terreno con posterioridad al incendio durante un periodo de 30 años. Posteriormente, en 2015, se introdujeron excepciones a esta norma atendiendo a razones imperiosas de interés público de primer orden.

La reveladora evolución temporal de los incendios: una nueva contradicción.

Las gráficas de las figuras siguientes, igualmente elaboradas a partir de datos de E.G.I.F. y  M.I.T.E.C.O, y también de la página web www.epdata.es), muestran la evolución temporal, año por año, de los incendios habidos en nuestro país durante la última década, entre el 1 de Enero y el 31 de julio de cada año entre 2012 y 2022.

Figura 4

En la Figura 4, donde se ha representado el número total de incendios forestales, puede observarse que durante esta última década, ha habido al menos 5 años con un número similar o mayor de incendios que en 2022. A 31 de julio de 2022 se habían producido ya unos 7.000 siniestros de todo tipo, un 60% de los que se contabilizaron en la misma fecha de 2012, cuando ya se habían registrado 11.500 incendios.

En la Figura 4, donde se ha representado el número total de incendios forestales, puede observarse que durante esta última década, ha habido al menos 5 años con un número similar o mayor de incendios que en 2022

Figura 5

La Figura 5 corresponde a la contabilización tan sólo de los grandes incendios, mayores de 500 Ha quemadas, donde puede observarse que, efectivamente, 2022 es un año de grandes incendios (37 a la fecha citada) lo que constituye un registro máximo respecto a los 21 registrados en 2012. Sin embargo, como puede apreciarse en la gráfica, durante la última década, ha habido cinco años en que el número de grandes incendios fue importante (superior a 10).  

Figura 6

Por último, la Figura 6 muestra que el número total de hectáreas quemadas y puede observarse que se ajusta a las mismas pautas que en las figuras anteriores, ya que en el año 2022 se quemaron a la fecha citada unas 160.000 hectáreas, aproximadamente las mismas que en 2012. Es decir, que de acuerdo con los datos disponibles, proporcionados por la propia Administración, de ningún modo puede afirmarse que durante el verano del año 2022, exceptuando el repunte de los grandes incendios, esté ocurriendo algo excepcional o especialmente alarmante, respecto de las tendencias registradas en años anteriores.

De acuerdo con los datos disponibles, proporcionados por la propia Administración, de ningún modo puede afirmarse que durante el verano del año 2022, exceptuando el repunte de los grandes incendios, esté ocurriendo algo excepcional o especialmente alarmante, respecto de las tendencias registradas en años anteriores.

La tozudez de los datos (mejor visto desde lejos)

La falta de excepcionalidad de la situación de los incendios de 2022 es aún más evidente si se tienen en cuenta las tendencias registradas durante un periodo más largo que el analizado en las gráficas anteriores. En España existen series de datos acerca de los incendios forestales desde 1961, y si utilizamos el conjunto de datos disponibles, las conclusiones son aún más rotundas. En la Figura 7 se ha representado, año por año, el número total de incendios habidos en España entre 1961 y 2020. Como se ha mencionado anteriormente, en 2022, se han contabilizado hasta el 31 de Julio unos 6.800 siniestros, por lo que extrapolando a partir de lo ocurrido en años anteriores, se puede estimar que el año acabará con unos 9.000 ó 10.000 incendios aproximadamente. Es decir, como puede verse en la Figura 7, dentro del mismo rango de valores que los producidos en años anteriores (en la gráfica se ha introducido un punto rojo, indicativo del dato estimado para 2022), y muy inferiores a los años en que se registraron los números máximos de siniestros por año, durante el intervalo comprendido entre 1989 y 2005, que en un par de ocasiones (en 1995 y 2005) llegaron a más de 25.000 siniestros por año.

Figura 7

De nuevo, estos datos confirman que no existe nada anómalo en el número de incendios registrados en 2022. Como dice la Biblia (Eclesiastés, cap. 1, versículo 9), nihil novum sub sole: nada nuevo bajo el sol. Pero, además, la gráfica de la figura 7 indica claramente, en contradicción con los supuestos efectos del calentamiento global, que desde el año 2005 se registra una clara tendencia descendente en el número de siniestros totales, hasta alcanzar las cifras actuales de unos 10.000 incendios por año como promedio, valor que parece estabilizarse desde 2013.

Desde el año 2005 se registra una clara tendencia descendente en el número de siniestros totales, hasta alcanzar las cifras actuales de unos 10.000 incendios por año como promedio, valor que parece estabilizarse desde 2013.

Una tendencia similar se observa en la evolución de los grandes incendios . La Figura 8 muestra su distribución anual entre 1970 y 2020, pudiendo observarse que la mayor concentración de grandes incendios se produjo entre 1985 y 1995, siendo 1994 el peor año de la historia. Ese fue un año catastrófico, que estuvo marcado por una ola de calor temprana a finales de junio, tras un duro periodo de sequía (algo muy similar a lo ocurrido en 2022), que se tradujo en 88 grandes incendios arrasando más de 335.749 hectáreas. Entre ellos, se sitúan cuatro de los 10 peores incendios de la historia de España: en Millares y Requena (Valencia), en Villarluego y Olocau del Rey (incendio producido en el límite entre las provincias de Teruel y Castellón) y en Hellín y Moratalla (en el límite entre Albacete y Murcia).

Figura 8

Atendiendo a estas series de datos y teniendo en cuenta que en 2022 se llevan contabilizados 37 grandes incendios (véase la Figura 5), se puede estimar que este año acabará con unos 50 grandes incendios aproximadamente. Esa cifra, de acuerdo con los datos expresados en la Figura 8 (donde se ha incluido una barra de color verde, con los valores estimados para 2022), supone una cantidad similar a la registrada en 2017, y muy inferior a los valores del periodo más catastrófico, el intervalo comprendido entre 1978 a 1994, cuando se llegaron a registrar hasta 160 grandes incendios en un mismo año.

Una evolución muy similar se observa en las estadísticas correspondientes a las superficies quemadas. La Figura 9 muestra su distribución anual, también para el periodo comprendido entre 1970 y 2020, donde nuevamente se puede apreciar una etapa especialmente catastrófica entre 1978 y 1995, donde hubo cuatro años con superficies quemadas superiores a las 400.000 Hectáreas.

Figura 9

Realizando una extrapolación similar a las ya descritas con anterioridad para los gráficos anteriores, se puede estimar a partir de las 160.000 hectáreas quemadas a 31 de julio de 2022, que se puede alcanzar un valor aproximado de 200.000 al terminar este año (véase el punto rojo en la Figura 9). Como en el caso anterior, estas cifras se sitúan nuevamente en la parte media de las secuencias registradas y si bien es más elevado que en años recientes, no representan ningún valor anómalo en la tendencia de los últimos años, ya que en 2005, 2012 y 2017 hubo valores similares.

Las causas reales de los incendios
(al César lo que es del César)

Las estadísticas oficiales desde 1961 son concluyentes para poner en evidencia que este año 2022 no está registrando valores excepcionales ni en número de incendios, ni en hectáreas quemadas ni en grandes incendios. Es verdad, y eso debe ser tenido en cuenta, que hoy en día se apagan antes las llamas en los montes, gracias a la disponibilidad de mejor maquinaria y preparación de los equipos de bomberos, a los esfuerzos de la Unidad Militar de Emergencias de las Fuerzas Armadas, y también gracias a las mejoras en la comunicación o la alerta temprana. Es posible por lo tanto, que el aumento en la eficiencia de los trabajos de extinción, esté ocultando (al menos parcialmente), la aparición de algunos incendios peligrosos y de grandes dimensiones.

En contraposición, debe mencionarse también la tendencia creciente, registrada durante los últimos años, de incendios provocados por pirómanos, generados en varios focos simultáneamente, aprovechando las situaciones meteorológicas de viento y temperatura más favorables para su propagación, lo que dificulta enormemente las tareas de extinción, especialmente si abunda la maleza entre los árboles, favoreciendo el desarrollo de grandes incendios. Así, según los datos de M.I.T.E.C.O., durante el decenio de 1996 a 2005, más del 80% de los incendios fueron provocados, afectando al 58% de la superficie quemada. En el decenio siguiente (2006 – 2015), el porcentaje de incendios provocados disminuyó significativamente hasta el 52%, y a pesar de ello aún aumentó ligeramente su proporción en la superficie quemada, alcanzando el 59%.

Los noticieros de todas las cadenas de máxima audiencia, en sus informaciones sobre previsión meteorológica, insisten machaconamente en la excepcionalidad climática del verano del 2022 y sus consecuencias en los incendios forestales. Ante tal avalancha informativa, cabe preguntarse: ¿cuáles son las causas verdaderas y los orígenes de esos incendios? ¿Realmente el calentamiento global tiene algo que ver? O, por el contrario ¿debe atribuirse la principal responsabilidad al estado de conservación y mantenimiento de nuestros montes? Las gráficas anteriores proporcionan algunas claves para dar respuestas a esas preguntas.

Durante el último tercio del pasado siglo, cuando el calentamiento global aún no estaba tan de moda, no saturaba titulares de prensa ni telediarios y el planeta, supuestamente, aún no se había calentado como consecuencia del efecto invernadero. Y, sin embargo, los incendios fueron mucho más numerosos y virulentos que en la actualidad, incluyendo algunos de los más catastróficos desde que se tienen registros.

Como es bien conocido, los incendios pueden tener un origen natural (los rayos asociados a las tormentas) o provocado, ya sea de forma intencionada por pirómanos, o por descuidos causados por colillas, quemas incontroladas de rastrojos, chispas producidas en las líneas de Alta Tensión o el uso de indebido de maquinaria agrícola. Según datos de la Guardia civil, casi el 80% de los incendios corresponden a este segundo grupo, producidos por la mano del hombre, y al menos en un 15% de los mismos, constituyen actos delictivos, incendios deliberados, provocados por malhechores cuyo único interés es hacer daño.

Pero independientemente de la causa que provoque el incendio, en todos los casos, es el calor, sostenido durante los meses de primavera y verano, quien produce la sequedad del monte y provee las condiciones básicas para que cualquier chispa genere un incendio y éste se propague con rapidez. Entonces, para buscar una relación entre el número y la virulencia de los incendios con el calentamiento global, debe establecerse con claridad que, durante las últimas décadas, las condiciones de temperatura han aumentado suficientemente para justificar dicha interpretación.

Sin embargo, los datos disponibles no sostienen esa hipótesis. Aunque es indudable que el planeta se está calentando (recordemos, lleva veinte milenios haciéndolo), los aumentos de temperatura registrados en los últimos años son tan sutiles e insignificantes (tan sólo unas décimas de grado durante las últimas décadas), que difícilmente pueden servir de justificación, y en nuestro país, desde tiempo inmemorial, durante el verano se sobrepasan habitualmente los 40º C en muchas regiones. La Figura 10 muestra la evolución de la temperatura media en España desde 1986, con un perfil prácticamente plano, que pasó de 15.6 °C en los años posteriores a 1986 a 16.2 °C en 2021,según datos de  www.datosmundial.com/europa/espana/clima.

Figura 10

Algo similar puede decirse de la pluviosidad, que como muestra la Figura 11 (obtenida de https://es.statista.com/estadisticas/935483/evolucion-anual-de-la-precipitacion-media-en-espana/), expresada en litros por metro cuadrado, tampoco muestra variaciones significativas durante la última década.

Figura 11

Es evidente pues, que las condiciones climáticas no han sufrido un cambio brusco y acusado que permitan atribuir al calentamiento global una incidencia significativa en los incendios. Además, es muy difícil responsabilizar al cambio climático de los incendios, cuando su número está atravesando una tendencia netamente regresiva, como se ha visto en los gráficos de las figuras anteriores.

Por lo tanto, hay que buscar en otra dirección para encontrar las posibles causas de la virulencia que se está preconizando para los incendios del verano de 2022. Desde hace varias décadas, el campo se está despoblando en grandes zonas de nuestro país, la España vaciada. La falta de población campesina y ganadera se traduce, en un gran desarrollo de vegetación de sotobosque, que no está siendo reducida por los trabajadores del campo o por la práctica de la ganadería extensiva. En general, siempre hay excepciones, la situación de nuestros montes y bosques ha sufrido un deterioro notable durante las últimas cuatro décadas, como puede ser apreciado sobre el terreno por cualquiera de los profesionales, como nosotros los geólogos, que desarrollan su trabajo en el campo. Sobre el terreno se puede observar cómo han crecido por doquier arbustos de gran tamaño, (piornos, tojos, zarzales, etc.), que incluso llegan a sobrepasar en altura a los árboles jóvenes y hacen muy difícil caminar entre los mismos. Lo que antes era un paseo monte a través, se ha convertido en un deporte difícil y no exento de riesgos, algo desconocido para quienes, como muchos otros, llevamos más de 40 años monte arriba y monte abajo desarrollando nuestro trabajo.

En este contexto, es imposible no recordar las numerosas y abrumadoras disposiciones legales relativas al medio ambiente. La declaración de grandes zonas de nuestro país como parques nacionales, zonas protegidas, reservas o áreas pertenecientes a la red Natura 2000, ha permitido que los montes hayan sido abandonados a su suerte, y que las personas capacitadas (especialmente agricultores y ganaderos) no puedan intervenir para contribuir a su limpieza. Además, dichas normativas han impedido mantener abiertos algunos caminos o abrir otros nuevos, y es necesario recordar que esas vías cumplen, en el monte, dos funciones fundamentales: hacer de cortafuegos y permitir el acceso para poder transitar y cuidar el ganado (llevar sal, bajar terneros, controlar los pastos, etc.). También, llegado el caso, facilitar el acceso para la extinción de los siniestros que pudieran producirse.

La legislación medioambiental de nuestro país es muy prolija (todas las administraciones públicas a nivel nacional, autonómico y municipal, emiten abundantes normativas específicas) y en su filosofía subyace la idea, equivocada, de que el Ser Humano no debe intervenir en el desarrollo de la Naturaleza, lo que contribuye significativamente a favorecer la formación de grandes incendios. Tampoco debe olvidarse que, especialmente en las áreas mediterráneas y a mayor abundamiento, que la forma natural que tiene la Naturaleza de regenerar los montes, es precisamente mediante los incendios forestales producidos por causas naturales, los rayos, lo que sucede cuando los montes están muy maduros, llenos de abundante materia orgánica muerta y en descomposición. Evitar ese comportamiento natural siempre ha sido un trabajo del Ser Humano que vive y trabaja en contacto con los montes. Tampoco debe olvidarse que, en realidad y de un modo general, nuestros montes no son primitivos y vírgenes, sino que están ya moldeados desde hace milenios por la mano del Hombre y, en este sentido, no pueden ser calificados como naturales.

Los datos expuestos indican que debe descartarse una relación causa-efecto entre el calentamiento global y los violentos incendios del 2022, cuyas causas deben atribuirse fundamentalmente a la despoblación en el entorno de muchos bosques y la falta de aprovechamiento de sus recursos en madera, a la deficiente planificación con equipos de prevención que mantengan los montes limpios de maleza todo el año, así como al exceso de burocracias y de legislación medioambiental para la gestión forestal. En otras palabras, que son las políticas forestales mal concebidas y ejecutadas las que han conducido a la situación actual.

Son las políticas forestales mal concebidas y ejecutadas las que han conducido a la situación actual

La falta de mantenimiento y la despoblación de grandes zonas no tienen nada que ver con el calentamiento global, son problemas de carácter estrictamente político, cuyas soluciones, por lo tanto, han de serlo también. Atribuir la responsabilidad de los incendios al cambio climático no es más que una disculpa, un reconocimiento de facto de la incapacidad política para resolver problemas reales. Por ello, parece razonable sugerir la necesidad de realizar una revisión profunda de las políticas actuales. Y, sobre todo, de interpretar correctamente la realidad mediante la adecuada utilización de la abundante información existente. Lo cual, dicho sea de paso, no parece muy complicado, todos los gráficos y datos mencionados en este artículo están disponibles en la red y proceden de la propia Administración General del Estado.


Los incendios forestales, el calentamiento global y el oportunismo climático
Por Enrique Ortega Gironés
y José Antonio Sáenz de Santa María Benedet


El efecto invernadero y la cuadratura del círculo

Dice la sabiduría popular que cuatro ojos ven más que dos. Extrapolando a partir de ese aforismo, se podría decir también que dos geólogos suspicaces pueden detectar mejor que uno sólo, esas contradicciones que hay entre lo que nos enseña la historia de la Tierra y las medias verdades que nos cuentan los medios de comunicación. Por eso, se ha incorporado como colaborador de Entrevisttas.com y como coautor de esta serie de artículos José Antonio Sáenz de Santa María.

Algún malintencionado suele afirmar, en círculos profesionales, lo siguiente: dos geólogos, tres opiniones. Dejando aparte el innegable y exacerbado individualismo del gremio, debe tenerse en cuenta que la divergencia de criterios es algo común en la ciencia, y muy especialmente en el caso de las ciencias empíricas, como es la medicina, por ejemplo, cuando una misma enfermedad puede tener varios diagnósticos o enfermedades distintas pueden tener síntomas muy similares. No obstante, posiblemente por tratarse de la manida excepción que confirma la regla, en este caso, los dos geólogos firmantes tienen una sola y unánime opinión sobre las distorsionadas, y a veces aberrantes, informaciones que se difunden sobre el calentamiento global y el cambio climático.

Si bien es innegable que el planeta se está calentando, no es menos cierto que ese fenómeno es uno más de los calentamientos cíclicos que afectan a la Tierra por múltiples causas naturales y que, en este caso, el ciclo de calentamiento se inició hace unos 20.000 años. Así mismo,  y en contra de lo que se nos está intentando inculcar, el hecho de que se esté calentando nuestra atmósfera no implica el advenimiento de un cambio climático global y catastrófico generalizado, calentamiento global y cambio climático no son conceptos equivalentes.

Con relativa frecuencia, la validez de las predicciones sobre la futura evolución del clima, se presenta avalada por la potencia de cálculo de los modernísimos ordenadores y la eficiencia de los sofisticados programas estadísticos utilizados, como si este hecho por sí mismo, ya garantizase la fiabilidad de los resultados. Sin embargo, en realidad, la corrección de dichas previsiones depende mucho más de la calidad de los datos introducidos en los sistemas informáticos y de la representatividad de la información procesada que de la sofisticación de la herramienta de cálculo. Por eso, desde hace años, para expresar gráficamente lo que puede ocurrir con la informática cuando no se utiliza la información correcta, se ha acuñado en inglés la expresión rubbish in, rubbish out: si entra basura, sale basura. Es decir, si se alimenta un programa o aplicación informática con datos erróneos, de poca calidad o incompletos, los resultados que se obtendrán nunca podrán ser correctos. Y eso, desgraciadamente, es lo que se está haciendo de forma sistemática en la mayoría de predicciones climáticas que llegan a la opinión pública.

Imaginemos a un niño que vive en una ciudad cualquiera de España, a quien los Reyes Magos le traen como regalo un termómetro. Él, aficionado a la meteorología, empieza a registrar y apuntar en una libreta la temperatura que se registra en la ventana de su habitación cada día antes de irse a la cama. En sus anotaciones, verifica que, desde enero hasta julio, las temperaturas tienen una tendencia claramente ascendente, y basándose en esos datos, predice que al llegar el mes de diciembre, la temperatura ascenderá varios grados más. Evidentemente, esa predicción será totalmente errónea porque no ha tenido en cuenta la ciclicidad anual, el descenso que inexorablemente llegará con la venida del otoño. A modo de ejemplo, a continuación la Figura 1 muestra la evolución a lo largo del año de las temperaturas medias mensuales, tanto máximas como mínimas, en Salamanca, según datos proporcionados por la Agencia Española de Meteorología (AEMET).

Figura 1

Complementariamente, la Figura 2 muestra la evolución de la temperatura del planeta durante los últimos 400.000 años, obtenida mediante isótopos de oxígeno a partir de los sondeos de hielo en Groenlandia. En ella se evidencia que en la actualidad nos estamos acercando al final de un ciclo de calentamiento que se inició hace ya unos 20.000 años.  

Figura 2

Y, yendo más hacia atrás en el tiempo, la Figura 3 (obtenida a partir de isótopos de oxígeno en caparazones fósiles) muestra que durante los últimos 65 millones de años se han sucedido cientos de ciclos de calentamiento y enfriamiento similares a los representados en la Figura 2. Es muy significativo verificar en esa gráfica, que sin contribución de las actividades humanas, muchos millones de años antes de que apareciese el Hombre sobre la Tierra,  se alcanzaron temperaturas muy superiores a las actuales. Incluso, mucho más elevadas que esas que se nos presentan como una amenaza catastrófica para la salud del planeta dentro de pocos siglos. También, contradiciendo las amenazas con las que pretenden asustarnos sobre la salud del planeta, no deja de ser significativo que, de acuerdo con la gráfica de la Figura 3, la Tierra está experimentando actualmente la etapa más fría de las registradas durante los últimos 65 millones de años.

Figura 3

Es posible que pueda parecer aventurado o poco fiable obtener temperaturas de periodos tan antiguos a partir de datos isotópicos. Sin embargo, las mediciones actuales confirman la fiabilidad de dicha técnica, y su capacidad de extrapolación hacia tiempos pasados, como puede observarse en la Figura 4 (publicada en 1990 en el Boletín del Organismo Internacional de la Energía Atómica,  OEIA,  por Kazimierz Rozanski y Roberto Gonfiantini), donde se puede comprobar la estrecha correlación entre los cambios de la temperatura del aire en la superficie terrestre y la composición isotópica del O18 en el agua de lluvia en las precipitaciones mensuales de 8 estaciones europeas.

Figura 4

Otra conclusión interesante que se puede apreciar en la Figura 4 es que, a pesar de las oscilaciones térmicas, habituales en la evolución de la temperatura del Planeta, la tendencia es de equilibrio, sin un aumento sensible en el corto – medio plazo, a pesar de que durante el periodo registrado en la gráfica, las emisiones de CO2 antrópico a la atmósfera se duplicaron, pasando de 10 a 20 Gigatoneladas.

Sin embargo, inexplicablemente, a pesar de las evidencias mostradas en las gráficas anteriores, la Figura 5, la famosísima curva conocida como el palo de hockey en la que se basan las predicciones del grupo de expertos de la ONU, (denominado por sus siglas en inglés IPCC), está restringida a un brevísimo periodo de tiempo que comprende tan sólo los dos últimos milenios. Para una mejor comprensión de estas gráficas y de sus implicaciones, se recomienda la lectura de los artículos El cambio climático y la mecánica celeste y El calentamiento global y la servicial estadística, ya publicados anteriormente en este portal.

La comparación entre las gráficas anteriores sugiere que con las previsiones climáticas se puede estar cometiendo un error similar al del niño aficionado a la meteorología, ya que todas las predicciones realizadas han ignorado la ciclicidad a largo plazo en la evolución de la temperatura media de la Tierra. Uno de los argumentos que suelen utilizarse para apoyar la fiabilidad de las proyecciones climáticas realizadas por el IPCC, complementariamente a la potencia de cálculo de las herramientas informáticas actuales, es la precisión y exactitud que se ha alcanzado en los pronósticos meteorológicos. Porque, en efecto, las mismas herramientas que se usan para los pronósticos meteorológicos, son las que se utilizan para las profecías climáticas. Y, llegados a este punto, se hace imprescindible comprender bien las diferencias entre dos conceptos que con frecuencia se confunden, la meteorología y la climatología.

El clima y los meteoros

Como su nombre indica, la meteorología es la ciencia que se ocupa de estudiar y predecir a corto plazo los cambios que afectan a los meteoros, esos fenómenos naturales presentes en la atmósfera, como son la temperatura, el viento, la cobertura nubosa o la lluvia, entre otros. Por el contrario, el clima es el conjunto de fenómenos meteorológicos registrados a lo largo del tiempo, pero en periodos mucho más largos y la climatología es la ciencia que estudia (entre otras cosas) las variaciones del clima en un mismo lugar a lo largo del tiempo.

Así pues, aunque ambas ciencias estudian los mismos parámetros,  sus periodos de observación son muy diferentes y vienen establecidos por sus distintos objetivos: mientras la meteorología analiza la evolución de los meteoros con el fin de establecer las leyes que los gobiernan y poder hacer una previsión acertada del tiempo, la climatología evalúa su evolución a lo largo de siglos, milenios o periodos incluso mucho más largos.

Veamos un ejemplo sencillo para ilustrar estas diferencias. En un área desértica, la meteorología puede predecir que, en un momento determinado, como ocurre alguna vez aunque sea muy raramente, aparezcan tormentas con lluvias abundantes. Sin embargo, ese fenómeno, aislado y excepcional, no cambiará el carácter desértico del clima de la zona, caracterizado por lluvias muy escasas y donde en el largo plazo, las probabilidades de que aparezcan esos aguaceros son mínimas.

Es indudable que durante los últimos años, la meteorología ha experimentado un enorme avance y la exactitud de sus previsiones ha mostrado una mejora espectacular. Esta progresión se ha debido a la puesta en órbita de satélites meteorológicos, que proporcionan una enorme cantidad de información en tiempo real, y también a la potencia de cálculo de las herramientas informáticas, capaces de procesar ingentes cantidades de datos con enorme rapidez, y compararlos con registros históricos de similares situaciones precedentes. Pero la climatología no puede beneficiarse de la misma manera de esos avances tecnológicos. Aunque las herramientas informáticas puedan ser igualmente válidas para ambas especialidades, mientras la meteorología dispone de una verdadera avalancha de datos cada segundo, la climatología necesita una información dilatada en el tiempo.

Mientras la meteorología dispone de una verdadera avalancha de datos cada segundo, la climatología necesita una información dilatada en el tiempo

Los registros existentes desde que aproximadamente hace un par de siglos se instalaron los primeros observatorios meteorológicos, pueden ser suficientes para determinar las características de los climas actuales, pero cuando pretendemos estudiar la evolución climática del planeta, ¿Dónde están los satélites o los observatorios para saber lo que estaba ocurriendo hace cientos o miles de años?

Esos datos no existen y las condiciones meteorológicas del pasado deben ser obtenidas por indicadores indirectos, conocidos en el lenguaje científico como proxies, que son los utilizados para obtener los datos que han permitido realizar las gráficas de las figuras 2, 3, 4 y 5 antes mencionadas.

En estas condiciones, si el éxito de las predicciones meteorológicas se ha basado en el tratamiento, análisis e interpretación de la ingente cantidad de datos acumulados durante un periodo aproximado de dos siglos, desde que existen los observatorios, sería lógico que la climatología se aprovechase para sus predicciones del dilatado registro geológico, teniendo en cuenta los ciclos climáticos anteriores bien conocidos. Sin embargo, como hemos visto anteriormente, se tiende a despreciar o ignorar esa información, focalizando toda la atención en un brevísimo periodo de dos milenios, totalmente insuficiente para comprender el ritmo de los procesos climáticos.

El primer paso, una condición imprescindible para que las predicciones sean correctas, es tomar en consideración todas las variables climáticas bien conocidas. En este sentido, algo no se debe estar haciendo bien cuando la inmensa mayoría de las predicciones están fracasando estrepitosamente. La Figura 6, elaborada por John Christy, de la Universidad de Huntsville (Alabama), establece la comparación entre las temperaturas reales observadas y las predicciones realizadas para el periodo comprendido entre 1975 y 2015.

Figura 6

En la Figura 6, la línea señalada por cuadrados azules corresponde al promedio de mediciones realizadas mediante satélite, la línea de círculos verdes al promedio de medidas obtenidas mediante globos sonda meteorológicos y la línea de rombos rosados al promedio de datos reanalizados. Por otro lado, la línea roja representa el promedio de las predicciones de más de un centenar de modelos informáticos, entre ellos los utilizados por el IPCC, que sistemáticamente, a partir de la última década del siglo XX, pronostican temperaturas muy superiores a las observadas. Curiosamente, a pesar de su relevancia, este tipo de informaciones nunca llegan a los titulares informativos.

La cuadratura del círculo

Hace más de dos mil años, en la antigua Grecia, se planteó un problema geométrico consistente en construir un cuadrado a partir de un círculo predeterminado, de forma que las superficies de ambos, del círculo y del cuadrado, fuesen idénticas. El problema permaneció insoluble durante muchos siglos, hasta que a finales del siglo XIX, el matemático alemán Carl L. F. von Lindemann demostró que ese problema no tenía solución, que esa construcción era imposible. Por eso, la cuadratura del círculo ha quedado en el lenguaje coloquial como una frase hecha para describir algo inútil o imposible de alcanzar.

Algo muy similar a la cuadratura del círculo está ocurriendo con el calentamiento global, cuando injustificadamente se nos quiere hacer creer que se trata de un problema causado por la Humanidad, cuando la historia geológica del planeta demuestra todo lo contrario. Además, se nos induce a pensar que como causantes del problema, está en nuestras manos revertirlo, algo que es totalmente imposible de alcanzar, ya que las fuerzas cósmicas que han regido los ciclos climáticos durante millones de años, siguen en funcionamiento.

Para cuadrar ese círculo, se le asigna el taimado papel de culpable al dióxido de carbono, al CO2, como principal responsable del efecto invernadero, a pesar de que (como se describe en los artículos anteriormente mencionados y también en El CO2 y el efecto invernadero: presuntos culpables del cambio climático), existen evidencias suficientemente sólidas para cuestionar esa interpretación. De nuevo, la culpabilidad del CO2 sobre el tórrido futuro que nos espera viene avalada por complejísimos modelos estadísticos obtenidos por potentísimas herramientas cibernéticas. Pero, hay ocasiones en que principios geométricos básicos y operaciones matemáticas elementales son suficientes para poner en cuestión las conclusiones obtenidas por los ordenadores más sofisticados.

Matar elefantes con tirachinas

No es nuestra intención aburrir ni abrumar al lector con ecuaciones crípticas ni soporíferos cómputos, pero sí intentaremos describir de forma asequible unos sencillos cálculos que pueden ser realizados por cualquiera que posea los conocimientos adquiridos durante el ciclo de enseñanza media para entender por qué es posible que se estén matando elefantes con tirachinas.

La Tierra es aproximadamente una esfera cuyo radio mide como promedio 6.371 km y la troposfera (es decir, la capa inferior de la atmósfera, que está en contacto con la superficie terrestre) tiene un espesor de 10 km. Aplicando la fórmula que permite calcular el volumen de una esfera, es fácil calcular el volumen de la troposfera: cinco mil cien millones de kilómetros cúbicos (5.100.000.000 km3), aproximadamente.

Por otra parte, las mediciones del observatorio de Mauna Loa (Hawai), que viene registrando la composición de la atmósfera desde hace décadas, indican que, actualmente, ésta contiene cuatrocientas veintiuna partes por millón de CO2 (421 ppm). Esta cantidad, asignándole la proporción correspondiente al volumen de la troposfera, equivaldría aproximadamente a dos millones, ciento cuarenta y siete mil kilómetros cúbicos (2.147.000 km3). Si tenemos en cuenta que la densidad del CO2 es 0,001976 toneladas por metro cúbico, el peso total del CO2 que existe actualmente en la troposfera es superior a las cuatro mil doscientas Gigatoneladas (4.242.670.000.000 Tm).

Si tenemos en cuenta que las emisiones humanas a la atmosfera suponen en el momento actual unas 35 gigatoneladas al año (35.000.000.000 Tm), la contribución antrópica al aumento de CO2 en la composición de la troposfera es 3,5 ppm por año, aproximadamente. Sin embargo, las observaciones sobre la evolución de la composición de la atmósfera no confirman dicho balance.

La gráfica de la Figura 7 representa las emisiones humanas expresadas en Gigatoneladas (línea negra) y la evolución en la composición atmosférica medida en la citada estación de Mauna Loa, desde 1960 hasta la actualidad. No deja de resultar llamativo, que durante dicho periodo, el contenido de CO2 en la atmósfera haya aumentado a un ritmo constante (la línea roja es prácticamente una recta), a razón aproximadamente de 1,6 ppm cada año, sin acusar los aumentos en las emisiones, que han ido creciendo a lo largo de ese mismo intervalo temporal.

Figura 7

Es decir, que la variación del contenido de la atmósfera sigue un ritmo constante, independientemente del volumen de las emisiones antrópicas. En otras palabras, nuestras emisiones de CO2 deberían repercutir en un aumento de al menos 3,5 ppm por año en la atmósfera, que además deberían añadirse a las emisiones naturales. Sin embargo, las mediciones en la estación mencionada indican que realmente sólo está creciendo a un ritmo de 1,6 ppm cada año. Entonces, ¿qué está ocurriendo con los ppm que faltan? ¿Y cuántas son las ppm que la naturaleza proporciona espontáneamente a la atmósfera?

Es evidente que el planeta tiene una capacidad muy importante de auto-regulación a través de múltiples sumideros naturales conocidos y evaluados (bosques, fitoplancton, etc.), además de otros no tan bien conocidos aún. Es evidente, pues, que la capacidad de la naturaleza para reconducir por sí misma el CO2 del planeta no está siendo debidamente valorada y que ha de ser tenida en consideración si se quieren evitar errores garrafales, por muy potentes y sofisticados que sean los ordenadores que hacen los cálculos, como se ha comentado anteriormente en relación con la Figura 6.

Si tenemos en cuenta el valor del aumento del CO2 atmosférico, los 1,6 ppm anuales, y realizamos los cálculos en sentido inverso a los anteriores, concluiremos que de las 35 Gigatoneladas al año que tienen origen antrópico, 18,9 (el 54% del total) son absorbidos por mecanismos naturales, y sólo el 46% contribuye a aumentar el valor del CO2 atmosférico. Aunque en realidad la aportación antrópica a dicho aumento es muchísimo menor, ya que ese aumento anual de 1,6 ppm no es exclusivamente producido por las actividades humanas.

En efecto, dentro de ese crecimiento deben incluirse las fuentes naturales, como son las emisiones volcánicas (entre 0,5 y 1 Gigatoneladas por año), la fusión de los suelos congelados o permafrost de los alrededores del casquete polar septentrional (principalmente Siberia y Canadá) o las emisiones producidas por los mismos océanos, que al aumentar la temperatura y disminuir la solubilidad del CO2 en el agua salada, lo expulsan a la atmósfera. Es decir, que las emisiones humanas están representando en realidad una contribución muy minoritaria al aumento del CO2 en la atmósfera. En consecuencia, aun suponiendo que el efecto invernadero fuese la causa principal del calentamiento global, la disminución de la tasa de emisiones antrópicas tendría un impacto mínimo para revertirlo. Entonces, objetivamente, ¿se puede seguir afirmando que al disminuir nuestras emisiones seremos capaces de detener e invertir el proceso de calentamiento? ¿No estaremos intentando matar elefantes con tirachinas?  

La tozuda realidad

Los cálculos anteriormente descritos podrían considerarse simplemente como un juego aritmético, sin fundamento, si no fuese porque algunas investigaciones empiezan a desvelar la tozuda realidad que pugna por salir a flote.

n reciente trabajo publicado en la revista Nature en Marzo de 2022, firmado por Margreet van Marle y colaboradores, confirma que aproximadamente la mitad de las emisiones antropogénicas de dióxido de carbono permanecen en la atmósfera, mientras que la otra mitad es absorbida por los sumideros terrestres y oceánicos. Además, y esto es lo más importante, se ha verificado que desde 1958 hasta la actualidad, la capacidad combinada de la tierra y el océano para capturar dióxido de carbono (es decir para actuar como sumidero), ha crecido de una manera al menos tan rápida como las emisiones antropogénicas. Por consiguiente, la reducción de emisiones de CO2 sería muy beneficiosa para tener un planeta más limpio, pero tendría un efecto inapreciable sobre el proceso actual de calentamiento global.

Conviene recordar aquí los datos anteriormente comentados en relación con la Figura 6, donde las mediciones reales contradicen a las previsiones, ya que el aumento de temperatura registrado durante el ciclo de 35 años es tan sólo de un cuarto de grado, muy inferior al pronosticado por los modelos climáticos. No deja de ser sorprendente que, a pesar de esta flagrante discrepancia, los modelos no hayan sido revisados, se estén ignorando aparentemente los registros reales de temperatura y se continúen exagerando las previsiones de aumento de temperatura, cada vez más alarmistas. Es difícil entender por qué, a pesar de estas informaciones científicas contrastadas, se sigue atemorizando a la población mundial con el infierno térmico que nos espera y con las graves amenazas que suponen el aumento de temperatura para la salud del planeta, ignorando las nulas consecuencias que han tenido para la biodiversidad los cientos de ciclos de calentamiento ya experimentados a lo largo de millones de años.

Durante la última década, no han cesado de aparecer autorizadas voces disonantes en contra de estas erróneas predicciones sobre el calentamiento global, como han sido Federick Seitz, Bjorn Lomborg, Michael Shellenberger, Steven Koonin, Pascal Richet, Antonino Zichichi o Ivar Giaever, además de algunas declaraciones corporativas como Declaración de Hohenkammer, entre otras (véase El discutible consenso científico sobre el cambio climático, también publicado aquí). Pero el impacto mediático de estas voces ha sido mínimo, con una influencia totalmente inapreciable en la opinión pública. Muy recientemente, a estas voces se ha unido la prestigiosa opinión del profesor Hermann Harde, profesor retirado de la Universidad de Hamburgo y uno de los científicos atmosféricos más distinguidos de Alemania, afirma taxativamente (en un artículo publicado en Trikooba el 17 de julio de 2022) que la idea de que los humanos pueden controlar el clima con sus emisiones de CO2 es un absoluto engaño, asegurando que la gran mayoría de los estudios publicados y los escenarios de terror sobre el calentamiento global, con los que nos asustan a diario, no tienen una base física segura, sino que representan juegos de computadora que reflejan lo que se introdujo. Es decir…¡rubish in, rubish out!

Entonces, a la luz de la información y los datos disponibles, ¿no deberíamos plantearnos cambiar el rumbo de los esfuerzos y centrarnos en las cuestiones que dependen realmente de nosotros? ¿No deberíamos fijarnos más en los problemas cuya solución está al alcance de nuestras posibilidades, cómo la limpieza de la basura que nos rodea, la erradicación de las talas indiscriminadas, corregir el uso indiscriminado de fertilizantes o la eliminación de los vertidos de plástico al mar? ¿No deberíamos preocuparnos de realizar los trabajos que se requieren en la línea de costa para paliar los efectos del inevitable y previsible ascenso del nivel del mar, estimado en unos 25 centímetros durante el próximo siglo? En definitiva, ¿no tendríamos que dejar de una vez de buscar la cuadratura del círculo jugando con el termómetro?


El efecto invernadero y la cuadratura del círculo
Por Enrique Ortega Gironés
y José Antonio Sáenz de Santa María


Menú de celebración

Llegado el verano, y como cada año, es todo un placer disfrutar de esas reuniones tan deseadas y esperadas como las que vamos a tener que compartir y organizar, tanto en el ámbito familiar como de amigos. Y quizás, tengamos algún que otro evento que celebrar, bien sea de cumpleaños, aniversario de boda, etc. en el que queramos presentar un almuerzo o cena mucho más elegante y distinguidos.  

Y de esto trata el siguiente menú que os propongo.  Cada uno de sus platos es de fácil realización y bonita presentación, para poder servir en una mesa bien vestida, cuya elegancia y atractivo vaya a juego con el menú. Los indico para luego desarrollarlos:

  • Espárragos con salsa de huevo
  • Vichyssoise de pera
  • Gougère con apio, nabo y crema de caviar
  • Nage de cigalas al eneldo
  • Bizcocho de avellanas a la naranja

Un buen vino o un delicioso cava, como complemento indispensable, serán quienes les acompañen.

ESPÁRRAGOS CON SALSA DE HUEVO

Espárragos

El espárrago es un tallo subterráneo, de brote comestible y de gran exquisitez, con el que podemos realizar gran variedad de recetas culinarias. Conocido ya por los egipcios y muy apreciado por los romanos. Su origen se sitúa a orillas de los ríos Tigris y Éufrates, cuando los egipcios y griegos los consumían y también los ofrecían a sus dioses. Pero no fue hasta la civilización romana cuando llegaron a la península. Más tarde en la época de Luis XIV (a quien le encantaba esta clase de verdura) fue cuando se desarrolló su producción en Francia, convirtiéndose la región de Orleans en zona predilecta para su cultivo hacia 1875.

Su recolecta es a mano y normalmente en la madrugada para evitar la luz del sol, ya que prácticamente son agua y por la noche no pierden la humedad (y así pueden tener una mayor conservación). Si al espárrago se le deja salir a la superficie, cogerá el tono verde de la clorofila y será el espárrago verde. Por el contrario, si a los que van saliendo se les va cubriendo de tierra y se le impide que tengan luz, al mismo tiempo que irá engordando, estos darán como resultado el espárrago blanco.

En caso de utilizarlos frescos, éstos deberán estar rígidos. Los cortaremos de igual longitud y pelándolos desde la punta. Hay que lavarlos, escurrirlos y atarlos en manojos. Los coceremos con sal y un poco de azúcar (éste último para contrarrestar su sabor amargo) unos 10 minutos, dependiendo de su grosor y manteniendo siempre las puntas fuera del agua. Otra opción  también a considerar sería cocinarlos al vapor.

Salsa de huevo

Se denomina salsa a un sazonamiento más o menos líquido, caliente o frío, el cual se cocina para tomar solo o se usa para acompañar un manjar. Su función es proporcionar un sabor que armonice con el mismo.

En la Edad Media, las salsas fueron muy utilizadas, si bien eran muy picantes o agridulces. Pero en los S. XVII y XVIII, se pasó a elaborarlas de una forma más refinada, consiguiendo salsas mucho más aromáticas, como la bechamel, la mayonesa, la mirepoix o la duxelles.

INGREDIENTES:

  • Espárragos (3 ó 4 por comensal)
  • 2 huevos duros
  • Salmón ahumado
  • 125 gr. de mantequilla
  • Zumo de 1 limón
  • Sal y pimienta

ELABORACIÓN:

Pelar los huevos y cortarlos en dados pequeños.

Añadirlos, todavía calientes a la mantequilla fundida, a la que se le habrá añadido el zumo de limón (en mayor o menor cantidad), sal y pimienta.

Añadiremos a continuación el salmón ahumado en cubitos.

Una vez colocados los espárragos de forma atractiva en cada plato de forma individual, bien en forma horizontal o cruzada, pasaremos a cubrirlos con la salsa de huevo.

De forma opcional se le podrá añadir perejil o cebollino cortado si lo que se quiere es dar mayor vistosidad al plato.


VICHYSSOISE DE PERA

Una vichyssoise es una crema de puerro y patata, ligada con nata y que se sirve fría con cebollino cortado. Aunque también puede recibir este nombre una crema fría con otro tipo de verdura, como por ejemplo, alcachofa, calabacín, o espárragos y patata.

INGREDIENTES:

  • 250 gr. de puerros (sólo la parte blanca)
  • 125 gr. de patatas
  • 125 gr. de peras
  • 50 gr de mantequilla
  • 2 l. de caldo de ave
  • 2 dl de nata

ELABORACIÓN:

Cortar finamente los puerros y rehogarlos con la mantequilla y un poco de aceite, para impedir que la mantequilla se nos queme, tapados y sin que tomen color, añadiendo más tarde la patata a cuartos y las peras.

A continuación se les añadirá bien el agua o mejor caldo de ave (en su defecto se le puede añadir un cubito de caldo de pollo), sal y pimienta, llevar a ebullición y dejar sobre 30 o 40 min.

Sacar la patata, pera y puerro y triturar, añadiendo un poco del caldo de su cocción y la nata, hasta llegar conseguir la textura deseada.

Volver a llevar a ebullición, sin dejar de batir de forma regular.

Una vez fuera del fuego, se colocará en un recipiente para dejar enfriar en el frigorífico unas horas, y si es toda la noche mucho mejor. De manera opcional, se puede tamizar para dejar una crema mucho más fina.

Se servirá en tazas de consomé, espolvoreado con cebollino, o bien con almendra frita y fileteada, o cubitos de pera rehogados con mantequilla.


GOUGÈRE CON APIO, NABO Y  CREMA DE CAVIAR

Gougère con apio, nabo y crema de caviar

Gougère

El gougère es una preparación pastelera típica de la región francesa de Borgoña. Su base es la masa choux que se consume habitualmente rellena de crema u otra preparación y que se come en frío. Si su relleno es salado, se presentará como entremés, denominando a esta masa choux “de office” siendo muy utilizada en cocina. Pero si su relleno es dulce, se le denomina a la pasta choux “ordinaria”, utilizada muy especialmente en pastelería.

Si a esta masa, todavía en caliente, se le añade una mezcla de queso (sobre todo gruyer o comté, en dados o rallado) se obtendrá el gougère. Su forma de presentación puede ser muy variada, desde pequeños bocados en forma de bolitas similares a buñuelos o como en esta presentación en forma de corona.

INGREDIENTES:

  • 125 gr. de agua
  • 125 gr de leche entera
  • 120 gr. mantequilla a temperatura ambiente
  • 4 huevos
  • 100 gr. de harina tamizada
  • 50 gr de queso gruyer o compté
  • 1 pizca de nuez moscada

ELABORACIÓN:

Poner en una cacerola el agua, la leche, la mantequilla y la nuez moscada.

Llevar a ebullición y luego, fuera del fuego, verter la harina en lluvia, mezclando bien con una espátula de madera.

Volver a poner al fuego removiendo enérgicamente la masa hasta que esté bien seca y se desprenda de las paredes de la cacerola.

Retirar del fuego y dejar entibiar.

A continuación se depositará en un robot con la pala o bien en un recipiente trabajando la masa con una cuchara de madera a la que se le irá añadiendo los huevos de uno en uno sin dejar de trabajar vigorosamente, hasta que cada huevo se haya ido integrando.

Esta masa se colocará en una manga pastelera con boquilla rizada y se dejará en el frigorífico como mínimo 1 hora.

Una vez pasado este tiempo se realizarán unas coronas de unos 10 cm. de diámetro. Se barnizarán con un poco de yema de huevo y se espolvoreará con ralladura del queso que hayamos utilizado en la masa. Se introducirán en el horno  previamente calentado a 240º.  Se tendrán unos 20 minutos a 180º, y volveremos a bajar a 160º, dejándolos unos 15 minutos más.

A continuación, apagaremos el horno y los dejaremos dentro del mismo con la puerta entreabierta para que se acaben de secar unos minutos.

Sacar y dejar sobre rejilla hasta enfriar totalmente.

RELLENO: CREMA CON APIO, NABO Y CAVIAR.

INGREDIENTES:

  • 100 gr. queso crema, tipo Philadelphia
  • 25 gr. de nata o leche
  • 1 rama de apio
  • 50 gr. de nabo
  • 2 cucharadas de caviar
  • Sal y pimienta.

Tanto el apio como el nabo se cortarán en cubitos muy diminutos.

Colocar en un bol el queso y trabajarlo con un tenedor para ablandarlo, añadiendo a continuación todos los ingredientes, excepto el caviar que se añadirá al final. Mezclar bien, y ya por último el caviar, que mezclaremos con delicadeza para no aplastar las huevas.

Se colocará esta crema en manga pastelera con boquilla acanalada y dejar reposar una hora por lo menos en el frigorífico.

EMPLATADO:

En un plato llano, colocaremos el pepino finamente cortado con mandolina, al igual que el rábano, dejando espacio libre en el centro para colocar la corona de gougurè que abriremos por la mitad en forma horizontal, y colocaremos el relleno, volviendo a cubrir con la otra mitad.

Gougère con apio, nabo y crema de caviar


NAGE DE CIGALAS AL ENELDO

Nage

El nage es un “caldo corto” aromatizado con vino blanco, verduras, hortalizas, hierbas aromáticas y especias, además del zumo de algún cítrico, que se utiliza para cocer alimentos delicados como mariscos, moluscos o crustáceos (vieiras, langostas, bogavantes, cigalas…..) haciendo que se enriquezcan mutuamente.

Un caldo corto o court bouillon es el que se obtiene de una cocción muy breve y que es perfecto para ingredientes delicados que se quiere que tengan un mayor sabor.

Se podrá servir frio o caliente en plato hondo.

Al emplatar (es decir, al servir la comida en un plato individual y de forma visualmente atractiva) se colocará el pescado o marisco, junto con las verduras, con el caldo de su propia cocción, al que se le habrá añadido nata. Por eso se le llama à la nage (nadando).

Para un mejor resultado, las verduras deberán ser cortadas con mimo y delicadeza, de tamaño muy  pequeño, para que su presentación quede de una forma mucho más elegante.

NAGE DE CIGALAS AL ENELDO
Nage de cigalas al eneldo
  • 2 zanahorias
  • 1 puerro
  • 1 nabo
  • 1 apio
  • 2 limones
  • 4 cigalas por comensal
  • 25 cl de fumet de pescado
  • 25 cl del caldo obtenido de la cáscaras de las cigalas
  • 20 cl de vino blanco
  • 1 dl de nata
  • 1 tomate maduro.
NAGE DE CIGALAS AL ENELDO
Nage de cigalas al eneldo

ELABORACIÓN:

En una cazuela con un poco de aceite sofreír las cascaras y cabezas de las cigalas, machacando durante breves minutos las cabezas para que vayan soltando su jugo, a la que se le añadirá el vino hasta llegar a su ebullición. Sacar y colar. Este paso se obviará en caso de que se elija hacer el plato con vieiras, en cuyo caso solo se necesita su carne.

Cortar en daditos todas las verduras.

Llevar a ebullición el fumet de pescado, el caldo obtenido de las cigalas, el zumo de uno de los limones y los dados de verduras, durante 15 min con una ramita de tomillo.

Si se quiere, se puede dejar de un día para otro ya que se obtendrá un mejor sabor, siendo esto la base para continuar la receta al día siguiente.

Calentar el caldo y añadir la nata y las cigalas previamente peladas, manteniendo sólo un par de minutos, ya que si se cuecen mucho endurecerán.

Servir en platos hondos las cigalas  con las verduras y trocitos diminutos de limón. V

Verter un poco de salsa y añadir unos cubitos de tomate y cebollino cortado.


BIZCOCHO DE AVELLANA A LA NARANJA

Bizcocho de avellana a la naranja

INGREDIENTES:

  • 4 huevos
  • 190 gr de harina
  • 70 gr de harina de avellana
  • 270 gr de azúcar
  • 140 gr de aceite de girasol
  • 1 yogur
  • Ralladura de una naranja
  • 1 sobre de levadura química
  • Cacao en polvo

ELABORACIÓN:

Colocar en un bol grande el azúcar y los huevos y batir con batidora 5 minutos.

Ir añadiendo poco a poco el aceite y seguir batiendo.

A continuación el yogur y la ralladura de naranja. Mezclar bien.

La harina, previamente tamizada junto con la levadura, la añadiremos en 3 veces y a  continuación la harina de avellana que incorporaremos con la cuchara de lengua de abajo arriba, mientras al mismo tiempo vamos girando el bol.

Colocar la masa en los moldes que hayamos elegido, que habrán sido engrasados y espolvoreados con harina para facilitar el desmolde y que no se adhieran.

Meter en el horno a 200º unos 45 ó 50 min, dependerá del horno.

Sacar los moldes sobre una rejilla y, a los 10 min, desmoldar y volviendo a dejar los bizcochos sobre la rejilla y dejar enfriar.

Cortar en 2 discos de grosor igual y mojar un poco, bien con licor de naranja o con un almíbar de cítricos y especias.  

Espolvorear el disco inferior con un poco de cacao y cubrir con una buena capa de mermelada de naranja, colocando sobre el mismo el otro disco.

Cubrir todo el bizcocho con mermelada de naranja.

Glasear con fondant la parte superior (con 3 cucharadas de azúcar glass y unas gotas de zumo de naranja) y decorar con naranja confitada.

Se servirá con frutos rojos, dándole un mayor atractivo y frescura al postre.

Bizcocho de avellana a la naranja

¡Bon Appetit y feliz verano!

Seamos agradecidos con las personas que nos hacen felices. Ellos son los jardineros que hacen florecer nuestra alma

Marcel Proust

Menú de celebración | Por Juana Sanz


Israel del Santo

Entre la obstinación y la flexibilidad, Israel del Santo es uno de los grandes referentes entre los actuales showrunners (guionista, gestor y director) españoles. Con su buen hacer, consigue desarrollar proyectos tan ambiciosos, controvertidos, diversos, bellos y valientes como Templarios (2014), El Palmar de Troya (2017), Conquistadores: Adventvm (2020), Lola (2021) y El corazón del Imperio (éste junto a Santiago Posteguillo) también en 2021. Es decir, es un peso pesado que, a pesar de la pandemia, ha buscado las fórmulas para seguir trabajando y, así, ofrecernos un excelente material audiovisual.

Cabe decir que, anteriormente a estos ultra conocidos títulos, su raza la vino demostrando en ¿Extraterrestres? (2012-2013), Líbano, espejo de Afrodita (2009), Kurdistán; Paraíso de 7 tribus (2008), Mungo – La república del hipopótamo (2005), La llamada de África (2004) o Made in Angola ese mismo año.

No sé cuántas balas ha gastado ya de las 100 balas con las que trabaja, pero somos muchos/as quienes sabemos que, con todas ellas, ha apuntado y ejecutado con excelencia, con creatividad, gusto, buena dirección, humildad y destreza para dar en blancos que consiguen ponernos entre los que, históricamente, nos han precedido (sea para bien o para mal). 

Cuando sueña algo, Israel del Santo planifica a lo grande. Por poner un ejemplo, Conquistadores: Adventvm lo fue soñando a partir de grabar un documental en la Amazonia más de una década antes. Y, siendo lo joven que es, su expertise podría decirse que es de un sabio anciano.

A día de hoy, gestores americanos, italianos… o jefes de tribus amazónicas, así como grandes profesionales del mundo audiovisual quieren entrar en esos sueños y compartir su destino.

Como todo buen profesional, Israel también sufre. Concretamente él sufre de las inclemencias de determinados tiempos, tanto climáticos como de gestión de proyectos. En algunos, con dos semanas no ve cómo seguir; en otros ha de recortar lo que no desearía suprimir. Pero siempre consigue que sus resultados sean redondos, deseados y disfrutados.

El Palmar de Troya

Su interés por la historia, la gran naturaleza, la humanidad y lo más mundano le llevan a embarcarse en proyectos enormes, con equipos apasionados que le ayudan, y a los que ayuda (pues no se le caen los anillos), para que todo redunde en una ficción o en un documental soberbios, memorables. 

Y no solo ejerce como showrunner, también ha trabajado en el propio sonido (Amazônia, última llamada y Manos a la obra, entre otras) y como actor (participó en El hombre de moda, en 1980). Su vena artística es inmensa: además, es músico (toca el bajo, entre otros instrumentos). Habla varios idiomas, va en moto, lleva sus RRSS,… En fin: no tiene casi tiempo y, desde luego, no se aburre.

A nadie deja indiferente y, por ello, su carrera en grandes plataformas es y será de largo recorrido. Movistar+ o Canal Historia, entre otras, cuentan con él y saben lo que hacen.

Sí: es un joven de gran talento. Cualquiera desearía estar en su cabeza y ver lo que él mira, lo que contempla y lo que proyecta en todo momento.

Entre sus próximas gestas, vuelve a colaborar con Santiago Posteguillo para brindarnos Africanus (sobre la que aún están trabajando).

En su opinión, el formato documental le permite ser más fiel a las fuentes originales de cualquier periodo histórico. La tele, la comercial, quiere justamente eso, lo comercial y, por tanto, ésta no insiste (por decirlo así -y como vimos en la entrevista de la figurinista Helena Sanchís) en ser fidedigna a las fuentes originales. Por ello, Israel, cuando puede (por poner un par de ejemplos, en Descubriendo Conquistadores o en Templarios), trabaja con grandes nombres como José Luis Corral, Jesús Maeso de la Torre, José Calvo Poyato, Matilde Asensi, Jesús Sánchez Adalid, Almudena de Arteaga o Sir John Elliot entre tantos otros y otras que le ayudan a buscar entre las fuentes más fiables sobre lo que desee trabajar.

Es un verdadero honor que me haya aceptado entrevistarle y le doy las gracias: como vengo introduciendo, él las tiene todas.


Entrevista a Israel del Santo

Israel del Santo
Israel del Santo | Por Álex Lomart

Israel, ¿cómo llegas al mundo audiovisual?

Mi madre fue una grandísima realizadora de RTVE, Marian de la Puente, y mi padre uno de los mejores técnicos de sonido directo, Julián del Santo. En mi casa teníamos la televisión en el salón; pero no el aparato de televisión, sino a los presentadores, a los directores, a los músicos… Eso me permitió empezar a trabajar desde muy jovencito en esto del cine.

Soy consciente de que esto avergonzaría a muchos, pero yo me siento especialmente orgulloso de mis padres y de mis inicios en esta profesión.

En tu carrera se puede ver que, casi cada año, has estado trabajando, bien sea con una tarea o con otra. Ser multidisciplinar debe de haberte ayudado mucho con ello. Pero, ¿tenías claro que querías llegar a ser showrunner desde el principio?

No, yo quería ser estrella de rock. Pero también me gustaba mucho la vida en los platós de televisión. Empecé con la categoría de mozo de almacén y de ahí pasé a auxiliar de casi todo.

En aquel entonces no existían los showrunner, toda la tele y el cine la hacíamos usando terminología en castellano. Diría que cuando comenzamos a usar más y más palabritas en inglés comenzó el declive de la calidad del cine y de la televisión en España.

¿Entraste en el mundo de los técnicos de sonido por ser bajista?

No… jjjj! No toco el bajo, más bien maltrato el bajo, la guitarra y el piano. Entré en el mundo del sonido a través de mi padre. Ayudando a mi padre a la vez que me enseñaba.

¿Qué disfrutas de ser sonidista?

El jefe de sonido en un rodaje, suele estar colocado muy cerca del combo, junto al director y el director de fotografía. Es un departamento que suele pasar desapercibido. Solo cuenta cuando falla. Pero desde allí puedes verlo todo.

He aprendido muchísimo haciendo sonido.

El hecho de haber sido técnico antes que director, me ha permitido, entre otras cosas, trabajar con muchos directores y aprender de ellos, mientras que la mayoría de los directores solo han trabajado con uno: con ellos mismos.

Durante muchos años, te centraste en el mundo documental (y no especialmente en el más cómodo). África, la Amazonia,… ¿Qué te llevó a ello y con qué dificultades te encontraste? ¿Con qué te quedas de ese desarrollo profesional?

Me encantaría poder decir que fue vocacional, pero no. Un día, trabajando en Manos a la obra, un compañero se despidió de todos nosotros. Le pregunté dónde se iba, y él me contestó que a rodar un documental durante un año en la selva amazónica.

Indios, avionetas, selva… Yo tenía veinte años y ¡no me lo podía perder!

Aunque totalmente casual, fue la mejor decisión que he tomado en mi vida: irme a vivir aventuras. Viajábamos por medio mundo, rodábamos, que era lo que más nos gustaba y ¡nos pagaban por ello! Era lo más parecido a ser estrella de rock que me podía haber pasado.

¿Qué disfrutas -y qué no- de ser director? ¿Y de ser productor ejecutivo? ¿Y de ser guionista? ¿Hay alguna función más para un showrunner?

Cuesta tanto encontrar una buena idea, una que de verdad te ilusione, y escribirla, convencer a una cadena o plataforma de que apuesten por ella… son tantos los meses que pasan desde aparece esa idea hasta que se materializa que, cuando llega el rodaje, lo disfrutas todo. Absolutamente todo. Es más, si hay algo que me molesta, es compartir ese rodaje con alguien que realmente no quiera estar allí.

En cuanto a ser productor ejecutivo… no tengo aún muy claro que es ser productor ejecutivo, la verdad… Me gusta la producción, la producción creativa, la de diseñar, la de inventar… No me gusta tanto la de sumar y restar.

Tampoco tengo demasiado claro qué es un showrunner… Creo que el palabro, en inglés, brilla más de lo que realmente es. Antes no había showrunners y también se hacía cine y televisión.

Cuando comienzas a gestar una idea, antes de comenzar a realizar el guion, ¿qué sueles hacer?

Imaginarme esa idea, tratar de visualizarla. Poco más puedes hacer…

Y luego, documentarme, hablar con quienes sepan más que yo sobre ese tema. Al fin y al cabo, una de las funciones de un director es aglutinar a un montón de gente que saben más que tú de fotografía, de efectos especiales, de producción, de maquillaje, de historia, o de coches…

Suele aparecer, en los créditos de tus producciones más recientes, que colaboras con 100 balas (The Mediapro Studios). ¿Qué te ha aportado poder incorporarlos? ¿Hay un antes y un después?

Tanto El Palmar de Troya como en Lola, que son proyectos de 100 balas (The Mediapro Studio) tuve la suerte de que confiaran en mi para realizarlos.

Israel del Santo | Por Álex Lomart
Israel del Santo dirigiendo en su último trabajo.
Fotógrafo: Álex Lomart.

Tras esta experiencia, me he unido a The Mediapro Studio y… sí: hay un antes y un después. Yo me he pasado media vida en mi pequeña productora (Global Set) y ahora soy parte de una de las productoras más serias y más fuertes de nuestro sector. Aquí, en The Mediapro Studio, todo parece posible.

Da la impresión, por la magnitud de algunos rodajes, de que trabajas con equipos multitudinarios. ¿Qué es lo más difícil de conducir este tipo de equipos?

Pues no lo sé, porque la verdad es que no acostumbro a trabajar con equipos multitudinarios. No me parecen muy operativos.

Tenemos una forma muy nuestra de rodar y tratamos de ser lo más fieles posibles a ese modus operandi. Creemos que 27 es el número perfecto de técnicos para hacer una película, no usamos más de cinco walkie talkies, y preferimos una buena pizarra vileda antes que ordenadores y órdenes de trabajo.

Venimos del documental y tratamos de adaptar esta forma de rodar a la ficción.

Israel del Santo | Por Álex Lomart
Israel del Santo | Por Álex Lomart

Has dirigido a indígenas de la Amazonia, gente que no tenía formación como actores. También con niños. ¿Qué te supone este tipo de trabajo más complicado?

Tratamos de buscar personajes por encima de actores. No buscamos a un actor para que interprete a Vasco Núñez de Balboa, buscamos a Balboa.

Tratamos de buscar personajes por encima de actores. No buscamos a un actor para que interprete a Vasco Núñez de Balboa, buscamos a Balboa.

Por norma general, los indígenas hacen de indígenas mucho mejor que los actores profesionales y los niños hacen de niño mejor que los adultos. De hecho, para trabajar con niños, somos nosotros los que tenemos que esforzarnos más, no ellos.

En cuanto a los actores/actrices profesionales, ¿eres de usar megáfonos o tiendes a trabajarlos antes de entrar en acción?

Trabajo mucho con los actores antes de llegar al set. El que un actor o una actriz conozca al resto del equipo antes de desnudarse ante ellos, se sienta cómodo y uno más del equipo es fundamental.

Eso de “Hola, me presento, soy actor” y «Muy bien, esta es tu marca y… ¡acción!” no da grandes resultados.

¿Te ha ayudado ser actor antes de ser director?

Sólo hice un papelito, cuando era niño, en una película de Méndez Leite, El hombre de moda. Así que actor, actor… no soy.

Es verdad que interpreto todos los papeles durante el rodaje, incluso mientras los escribo. Ensayando interpreto uno detrás de otro, pero como me pongas la cámara delante, soy un desastre.

Israel del Santo fotografiado por Álex Lomart
Israel del Santo fotografiado por Álex Lomart

Te hemos visto en algún cameo. ¿Ha sido por necesidades puntuales o como guiño?

Otra de esas cosas raras que hacemos en este equipo es que no hacemos distinciones entre equipo técnico y el equipo artístico. Nos esforzamos por ser un único equipo.

Otra de esas cosas raras que hacemos en este equipo es que no hacemos distinciones entre equipo técnico y el equipo artístico. Nos esforzamos por ser un único equipo.

En nuestros rodajes, puedes encontrarte a un actor ayudando al equipo de arte, o al director de arte interpretando un cameo… Es algo muy habitual entre nosotros y es muy divertido.

En Conquistadores Adventum, creo que todo el equipo hizo algún cameo. En el estreno nos otorgamos unos premios a nosotros mismos y el más votado como Peor actor fui yo… Era de esperar.

En la excelentísima Conquistadores: Adventvm (con la productora Global Set) decidiste dar una visión particular de todos los conquistadores que incluyes en sus 8 capítulos. En los otros 8 capítulos, en los que documentas el rodaje, bajo el título de Descubriendo Conquistadores, das tus razones y, de hecho, sales tú mismo explicándolas. Es de sugerir que lo vean quienes nos estén leyendo (en la introducción tienen los vínculos). Pero, nos dejas con las ganas de saber más sobre tu visión de Pizarro y de Cortés. ¿Podremos verlas?

¡Ojalá pudiésemos verlas algún día! Adventum es nuestra más preciada obra. Pero veo complicado que podamos retomarla… La televisión ha cambiado muchísimo en estos pocos años y no creo que hoy en día una cadena apostase por Conquistadores Adventum.

Hay una frase que nos repetimos a nosotros mismos continuamente: que vean nuestro trabajo tres personas y les guste, antes de que lo vean 300.000 y nos quieran escupir por la calle.

Israel del Santo | Por Álex Lomart
Israel del Santo | Por Álex Lomart

Creo que esa manera de pensar hizo de Conquistadores una serie de culto para muchos, y a nosotros nos ha permitido hacer El Palmar de Troya, Lola, o El Corazón del Imperio. Le debemos mucho a Conquistadores y a aquellos tres a los que les gustó la serie.

Denotas, en otras entrevistas, que no tienes intención de pelearte con la Historia y que tú buscas dejarla plasmada de la mejor manera posible, siempre que se te permita, sin complejos y sin ser infiel a lo que se aconteciese, con todos los matices posibles; que prefieres que se peleen los historiadores y que, para eso, prefieres contratar a más de uno para cada producción. ¿Te resulta fácil llegar a ellos/as? ¿Los entrevistas tú mismo? ¿Trabajas lo que cada uno vaya a responder antes de poder grabar?

Soy un gran aficionado a la Historia, leo muchísimo sobre cada periodo en el que nos adentramos, pero no soy historiador. Es mi obligación acercarme y hacer partícipes de la historia que quiero contar a los que más a fondo la conocen. Hablamos mucho y, de hecho, preparo los guiones con ellos.

Años atrás, cuando ideábamos Templarios para History Channel, tuve la suerte de conocer a José Luís Corral, historiador y un gran novelista. Fue él quien me permitió acercarme a todos los grandes historiadores con los que he trabajado después.

Así que, si me lo permites, aprovecho esta entrevista para darle las gracias.

Israel del Santo | Por Álex Lomart
Israel del Santo | Por Álex Lomart

En tus retratos épicos, has pasado ya por el mundo de los templarios, de los conquistadores y de los senadores de Roma. ¿Qué más se te antoja? ¿Es especialmente difícil grabar escenas épicas?

La ficción histórica es especialmente delicada. Ya que, como conceptos, historia y ficción son casi antagónicos. Pero además existe una línea invisible y muy muy fina entre un resultado realista y el más absoluto ridículo.

En la ficción histórica, el vestuario, el maquillaje, la forma de hablar o de sentarse de un actor, la piedra de un castillo… cualquier mínimo detalle, te puede sacar de golpe del siglo que intentas retratar.

Cuando decides trabajar en lugares donde no llega Internet, ¿qué tienes en cuenta?

¡Ojalá pidiéramos rodar siempre en lugares donde no llega Internet!

Si estamos rodando algo realmente relevante y necesitamos Internet para que salga adelante, es que algo estamos haciendo mal. Al fin y al cabo, las mejores películas de la Historia del cine se rodaron antes de inventarse la red. Por algo será…

Has repetido con Aitana Sánchez-Gijón. También con otros miembros de ciertos equipos. ¿Te gusta formar equipos estables?

  • Israel del Santo | Por Álex Lomart

Seguro que ya te has dado cuenta de que siempre hablo en plural. No creo que ningún director, por muy genial que sea, pueda hacer una película él solo. Y sí… somos un equipo que trabajamos juntos desde hace ya muchos años y del que me siento orgulloso de formar parte.

Aitana Sánchez Gijón es una más de este equipo, una pieza clave a la que debemos mucho, ya que nos ha ayudado a crecer.

En la docuserie El corazón del imperio, has decidido centrarte en el mundo de algunas de las mujeres de la antigua Roma, las cuales medraban e instigaban, luchaban… pero no llegaron a ejercer como senadoras y hay relativamente poco escrito, en la época, sobre ellas, más allá de algunos epitafios y situaciones sociales o familiares que provocaron con cierta repercusión en el momento. Para llevarla a cabo te apoyas en filólogas, entrevistas a historiadoras y el hilo conductor es Santiago Posteguillo. ¿Cómo escoges a las protagonistas?

Realmente hay mucho escrito acerca de esas mujeres, las mujeres aparecen en todas las fuentes históricas y, en el periodo del Imperio Romano, aún más, ya que está muy bien documentado.

El problema no es que no aparezcan en las fuentes, sino la interpretación que hacemos de lo que leemos hoy en día.

La importancia de Cleopatra va mucho más allá de ser la amante de Julio César. En las fuentes se describe a una gran política, inteligentísima, formada en varias disciplinas… Eso está en las fuentes, no nos lo hemos inventado. Pero la única pregunta que nos hacemos en la actualidad es si fue tan guapa como cuentan.

Lo que hacemos en El Corazón del Imperio es releer esas fuentes, que son las mismas para todos, haciéndonos otras preguntas: ¿Esas mujeres solamente se casaban y daban a luz, o su vida fue decisiva para el trascurso de la Historia? Y la respuesta, nuevamente, aparece en esas mismas fuentes.

En la futura Africanus, vais a seguir el patrón de la trilogía y centraros en Escipión. Pero, tú dices admirar profundamente a Aníbal y a Viriato. ¿Con qué te gustaría hacerles justicia?

La mejor manera de hacer justicia a esos hombres, es alejándonos de la imagen que proyecta su leyenda, y proyectar la más aproximada a la realidad.

Ya no hay solo buenos y malos en las series de televisión, ahora están permitidos los personajes más complejos.

Han pasado dos mil años y nos siguen fascinando estos dos hombres. No hay nada que podamos inventar los guionistas que supere la vida y la forma de ser de Aníbal o de Escipión.

¿Participas en la selección de localizaciones? ¿Y de actores? O… ¿tiendes a delegar completamente en los directores de casting, directores de arte, fotografía, etc.?

Voy a todas las localizaciones y participo en todos los castings, pruebas de vestuario, etc. No debería ser algo excepcional, al menos yo, entiendo que ese es mi trabajo.

He sido técnico muchos más años que director, y si hay un tipo de director al que no soportamos los técnicos es ese que llega al rodaje y dice: “A ver… ¿Dónde hacemos esto?”, o «¿Ese es el actor? ¿Cómo se llama?”

Has comentado alguna vez que te gusta respetar el idioma en que se expresan aquellos/as a quienes grabas. ¿Por qué te gusta especialmente este hecho?

Venimos del documental y tratamos de que la ficción sea lo más realista posible. No tiene ningún sentido que traslademos a un equipo de rodaje, con todas sus cajas y sus trastos al Amazonas, para grabar a un actor valenciano con una peluca y maquillado como si fuera un Tukano del Río Negro. No tiene sentido. Tiene el mismo sentido que ver a un senador de Roma dando un discurso en inglés, o a un imán árabe rezando en portugués: no te crees ni que sea senador, ni que sea romano, ni que sea imán, ni nada.

En Conquistadores Adventum, en ese empeño porque todo fuera lo más similar posible a lo que encontraron aquellos conquistadores al pisar por vez primera el Nuevo Mundo, buscamos indios para interpretar a los indios de diferentes tribus y de distintas ramas lingüísticas: los mayas hablan en maya, los castellanos, en castellano y el cónsul francés, en francés.

En el Corazón del Imperio nos empeñamos en que toda la serie fuese grabada en latín, aun con la dificultad que eso supone (clases de latín para los actores y actrices, ensayos, etc.). Pero es mucho más creíble una noble romana que se expresa en latín. Y eso es lo que pretendemos: que veas a una noble romana en la pantalla, y no a una actriz disfrazada de romana.

Ahora, si me preguntas por el catalán, el gallego, el valenciano o el euskera, pues creo que es fantástico que tengamos todas esas lenguas en nuestro país. Nos da muchísima riqueza.

Tú eres de Soria y no descartas llevar a cabo alguna producción sobre Numancia. Considerando que los numantinos fueron los que determinaron el calendario actual y los más arduos íberos en la resistencia contra la invasión romana de la península, además de ser parte de tu origen, ¿prevés que podamos disfrutar de tu versión en un futuro cercano?

Sí, algún día (espero que no dentro de mucho…) haremos Numancia. Creo que si no la he hecho ya es porque, entre otras cosas, me gustaría que los numantinos se expresaran en lengua celtíbera (difícil, lo sé) y los romanos en latín.

Ni me planteo rodar Numancia con todos hablando español del siglo XXI.

Y eso no lo decido yo… Lo deciden mis compañeros de las cadenas y las plataformas, así que… habrá que esperar.

¿Qué te lleva a grabar El Palmar de Troya?

El Palmar de Troya es una idea que llega de la mano de Marisa Jiménez y Alejandro Flórez, de 100 balas (The Mediapro Studio) y de los compañeros de Movistar.

Pocas veces te ponen sobre la mesa una historia tan maravillosa y te dicen… ¿podrías contar esto?

La historia de la secta de El Palmar de Troya es un guion redondo en sí mismo, no puedo atribuirme ningún mérito. Es de esas historias en las que la realidad es infinitamente superior a la ficción.

En la serie Lola, te has adentrado en un mundo muy diferente a los que venías haciendo. Destacas que te quedas el sentido del humor de la no cantante-no bailadora que tanto nos ha emocionado a lo largo de los años. En este formato, has contado con grabaciones de Lola Flores, con revistas del corazón escritas sobre su vida, con su familia y con grandes entrevistados/as que, incluso, han cantado en directo sentadas en un sofá. A mí me ha conseguido llevar al llanto y a la carcajada, sinceramente. Y se te ha agradecido ampliamente que hayas querido hacerle tal homenaje a una de nuestras artistas de todos los tiempos. Pero, ¿qué te lleva a hacerlo? ¿Cómo consideraste a quiénes debías entrevistar?

El día que apareció Lola en nuestras vidas, pensé: ¿En serio habéis pensado en mi para contar esta historia? Pero si yo soy más de Nirvana… No sabía nada de esa mujer. Me acordaba del ¡Si me queréis irse! y poco más.

La idea, una vez más, proviene de movistar y de 100 balas.

Israel del Santo | Por Álex Lomart
Israel del Santo | Por Álex Lomart

Sin embargo, en cuanto escarbé un poco en la vida de Lola, pensé… ¡Todo el mundo debería conocer a Lola Flores!

Para ello, nuestras premisas fueron rescatar a Lola y traerla al siglo XXI, hacer que se interesasen por ella las generaciones más jóvenes y destacar a la artista y a la mujer detrás de esa artista por encima del cotilleo y la prensa amarilla. Por eso, entre los entrevistados, están Rosalía, C. Tangana o Nathy Peluso, porque necesitábamos teletransportar a Lola a nuestros días.

Cartel de la serie Lola
Lola, una serie documental | Original de Movistar+

Comentas, en ocasiones, que no te importan las audiencias. Pero, ¿te importa recibir premios? ¿Cuál sería tu premio más deseado?

El mayor premio que podemos recibir es levantarnos por la mañana para escribir, para preparar o para rodar la historia que realmente queremos contar… Así que cada mañana procuro entregarme un premio a mi mismo.

El mayor premio que podemos recibir es levantarnos por la mañana para escribir, para preparar o para rodar la historia que realmente queremos contar… Así que cada mañana procuro entregarme un premio a mi mismo.

Reconozco que, a veces, doy un discursito en pijama delante del espejo… ¡Eso seguro que lo hemos hecho todos!

¿Qué puede hacer que canceles una escena? ¿En qué eres especialmente purista?

Por lo general soy yo mismo quien escribe lo que rodamos, así que no tengo muchas discusiones con los guionistas, ni tengo que dar muchas explicaciones si decidimos modificar o cancelar una escena.

Israel del Santo | Por Álex Lomart
Israel del Santo | Por Álex Lomart

Venimos del documental, no nos gustan los guiones cerrados. Creemos que los rodajes han de estar siempre vivos. Por mucho tiempo que hayas dedicado a un guion o a los ensayos, el monitor de rodaje no miente… Hay veces que, al ver la escena en cámara, simplemente no funciona, y creo que es en ese momento cuando el director ha de tomar decisiones.

Hay veces que, al ver la escena en cámara, simplemente no funciona, y creo que es en ese momento cuando el director ha de tomar decisiones.

Eres uno de los pocos entre los grandes que aún no tiene un Wikipedia. ¿Lo has vetado?

No… para nada. Si no tengo Wikipedia es por dos motivos: porque no tengo ni idea de cómo se hace y porque no creo que sea tan importante como para aparecer en la Wikipedia.

La pregunta trivial: ¿Qué te llevarías una isla desierta?

Me llevaría un equipo completo de rodaje… Una cafetera italiana y mucho café.
¿Cuándo nos vamos?

Y la más personal: ¿A quién te gustaría dedicarle esta entrevista?

Me has hecho una entrevista completísima. Me ha sorprendido mucho y me ha hecho repasar gran parte de mi trayectoria. Me has hecho recordar de dónde vengo.

Y si hay alguien que me ha marcado más que ningún otro en estos años, ese ha sido Don Ramón Salgado, el hombre más sabio del cine español. A él le dedicaría la entrevista y esos premios que me otorgo yo a mí mismo delante del espejo.

En tu última serie, Zasback (en Movistar+), te entregas a ensalzar el género del stand up en formato de monólogos. Y lo haces con grandes figuras del panorama actual. ¿Cómo funciona la figura del showrunner en este tipo de objetivo? Montar monólogos, para el propio monologuista, no es una cosa inmediata: requiere de una estructura y una interiorización, memorización, bastante ardua. ¿Cómo lo habéis ido cuajando?

Zasback

Zasback es un formato muy loco que combina ficción y stand up. Es una idea original de Daniel Rodrigo Hitos, que es un creador maravilloso, y esta producida por La Caña Bros y El Terrat (The Mediapro Studio). El experimento, además de distintos protagonistas: para cada capítulo, propone distintos directores para cada episodio. Así que yo dirijo uno de los capítulos, el de Pablo Chiapella y Joaquín Reyes.

Ha sido, sobre todo, una experiencia divertidísima… Muy loco todo. Nos lo hemos pasado genial rodando. Y creo que un formato así, demuestra que hoy en día no hay género televisivo que no se pueda combinar.

Africanus | Ediciones B

Es una serie de Movistar, por cierto. Una cadena que nos permite a los creadores jugar, experimentar y apostar por la calidad.

¿Esperamos para pronto Africanus? ¿Quizá algo más?

Uf… Los caminos de la televisión son inescrutables.

Queremos hacer Africanvs, queremos hacer Numancia… Pero sobre todo quiero ¡salir de casa e irme a rodar porque ya me estoy volviendo loco!

Pues ojalá lo consigas muy pronto. Tus entregas, como regalos, son impagables.


Entrevista a Israel del Santo | por Carmen Nikol


El futuro de los carbohidratos

Existen varios tipos de carbohidratos y entrar a analizarlos de un modo molecular (monosacáridos, disacáridos, polisacáridos) es propio de los químicos y nutricionistas. Pero, en este artículos vamos a comentar los conceptos que, actualmente, están desarrollando estudios y teorías que nos hacen creer que el futuro de los carbohidratos es más bien complejo.

carbohidratos simples y complejos
Carbohidratos simples vs. complejos

Alimentos con carbohidratos

Para conocer mejor sobre qué alimentos contienen carbohidratos, bien sean simples o complejos, os dejo una serie de indicaciones generales porque, seguro, a partir de ahí podréis (y querréis) saber más sobre cada caso.

Contienen carbohidratos los siguientes tipos de alimentos: los elaborados con harinas (pan, fideos, dulces de pastelería, pasteles,…), los cereales (centeno, trigo, arroz, malta, cebada,…), las legumbres (garbanzo, lentejas, judías, guisantes,…), los tubérculos y rizomas (patata, batata, zanahoria, chufa, rábano, ginseng, yuca, wasabi, chirivía, jengibre, remolacha, calabaza,…), las hortalizas (tomate, pepino, pimiento, cebolla), frutas (cítricos, sandía, de hueso, bayas…) y las verduras (acelgas, espinacas,…), además de cualquier alimento azucarado.

Como indicación curiosa cabe indicar que todas las verduras, legumbres y tubérculos son hortalizas, pero no todas las hortalizas son tipos de verduras, legumbres o tubérculos.

También cabe destacar que, si bien los carbohidratos aportan energía, ésta no funciona igual que la energía que aportan las grasas, pudiendo diferenciar, además, entre diferentes tipos de calorías (vacías y útiles) tanto para un caso como para otro, siendo las calorías vacías las que no nos aportan ningún nutriente (con menos fibra, minerales, vitaminas, etc.).

Diferencias entre los carbohidratos

Diferencias entre carga glucémica
e índice glucémico

Pero, antes de continuar, y para conocer por qué la sociedad tiende hacia estos estudios y usos, hay que diferenciar entre dos conceptos fundamentales que van ligados a los carbohidratos: la carga glucémica (CG) y el índice glucémico (IG). La carga glucémica es la cantidad de hidratos de carbono que tiene un alimento por ración, mientras que el índice glucémico hace referencia a la velocidad con la que un alimento eleva la glucosa en sangre después de haberlo comido (y, por tanto, lo que eleva más o menos lentamente los requerimientos, por parte de nuestro cuerpo, de uso de la insulina, la hormona que se suele relacionar con la diabetes y que hemos visto inyectar a padres, amigos o parientes).

La carga glucémica es la cantidad de hidratos de carbono que tiene un alimento por ración, mientras que el índice glucémico hace referencia a la velocidad con la que un alimento eleva la glucosa en sangre después de haberlo comido

Un alimento puede tener una carga glucémica relativamente elevada pero tener un índice glucémico bajo (lo cual es mejor porque no aumenta la conocida resistencia a la insulina) o tenerla relativamente baja y tener el IG alto (y poder provocarnos llegar antes que después a tener problemas de salud derivados de la susodicha resistencia a la insulina). Sin embargo, una carga glucémica elevada también puede generar problemas, pues cuanto mayor es la carga glucémica de un alimento, más se eleva la glucosa en sangre y, por tanto, mayor es su efecto insulinogénico.

El índice glucémico se calcula mediante voluntarios que se someten a pruebas de laboratorio (un test con garantía ISO). Se mide, concretamente, la respuesta glucémica sobre 50 g de de diferentes tipos de carbohidratos. Tras la ingesta, se monitoriza la glucemia en intervalos de 0, 30, 60 y 120 minutos. Se elabora una gráfica comparativa, con estos valores, y el IG es el porcentaje que se obtiene respecto al valor 100 de la glucosa, que se toma como el elemento de referencia. 

Cuando vemos indicado, en diferentes tablas, el IG de un alimento, siempre está referido a 50 g carbohidratos disponibles y sólo mide el tiempo que se tarda en ser digeridos y absorbidos. Cuanto mayor es el tiempo de digerirse un alimento con carbohidratos, menor es el índice glucémico y, por tanto, no aumentará tanto los niveles de glucosa en la sangre como aquellos que tengan un índice glucémico elevado. Los de menor índice glucémico son alimentos más sanos: promueven un mejor control de la liberación de insulina posprandial.

Esa referencia de 50 g de carbohidratos asimilables se estableció en el estudio primigenio y en todos los posteriores para facilitarnos el uso de tablas y balanzas, especialmente, para facilitárselo a aquellas personas que por previsoras o por haber desarrollado alguna enfermedad, pudiesen contextualizar las tablas con raciones. Así, por poner un par de ejemplos, para 50 g de carbohidratos asimilables de miel, sólo se necesitan 65 g (dos cucharadas de ésta); mientras que para conseguir 50 g de carbohidratos asimilables de sandía hay que tomar 835 g (unas cuatro rodajas).

Por último, en esta sección, cabe destacar que existen factores que aumentan el IG de los alimentos o que lo disminuyen.

Se aumenta, perjudicialmente, en el caso de los alimentos frescos (como verduras, frutas, etc.) cuando están más maduros. En el caso de los procesados y, concretamente, en los refinados, cuanto más integrales mejor (pues retardan el proceso de uso de insulina, disminuyendo los picos de insulina en sangre); en los cocinados, cuanto más cocinados mayor es el IG. En el caso de las patatas y tubérculos, alimentos con almidón, es importante cocerlos y enfriarlos para que, en su posterior uso (sea caliente o frío), el consumo sea de almidones resistentes (que funcionan como la haría la fibra).

En el caso de los líquidos (como las bebidas azucaradas, leche refinada, zumos de frutas sin fibra, etc.) nos encontramos con la peor opción porque la rapidez de la relación entre la ingesta y el aumento de insulina en sangre es mucho mayor, consiguiendo los mayores picos de insulina. Sin embargo, los refinados como el pan blanco les siguen muy de cerca por no contar con ningún tipo de fibra que frene su absorción en sangre (al reducir su digestión).


Resistencia a la insulina

Pero… ¿por qué hablamos sobre la resistencia a la insulina? ¿Y qué es la insulina?

La insulina es un hormona que permite que los diferentes tipos de carbohidratos entren en las células para poderles aportar energía. Esta hormona es liberada por el páncreas y cuando éste deja de producirla adecuadamente nos puede provocar múltiples enfermedades, entre las que se encuentra la diabetes, probablemente la más conocida, que se da cuando una persona no produce suficiente insulina, algo que ocurre cuando se ha generado la resistencia a la insulina.

Y, ¿cómo se genera tal resistencia a la insulina? Comiendo los carbohidratos de un modo inadecuado, tal como ha quedado indicado en el anterior punto. Pero, ¿por qué? Porque al comer los alimentos sin intentar reducir el índice glucémico podemos generar varios picos de insulina y el páncreas comienza a no producir suficiente insulina.

Ejemplo de tabla con IG

En una persona que aún no tiene diabetes, comer alimentos que contienen carbohidratos provoca dos reacciones importantes en el páncreas: la liberación más inmediata de insulina en el torrente sanguíneo y la liberación de una hormona llamada amilina, la cual evita que los alimentos lleguen al intestino delgado demasiado rápido (donde los nutrientes se absorben en el torrente sanguíneo). En el caso de una persona con diabetes, la insulina ya no funciona correctamente y no consigue que la glucosa (el carbohidrato fundamental) llegue correctamente a las células por lo que requiere de un aporte externo de insulina (mediante inyección o a través de una bomba de insulina).

Sin embargo, un diabético sí puede tomar alimentos con carbohidratos, con glucosa (el carbohidrato final de la digestión). Eso sí, debe controlar la carga glucémica, que el índice glucémico sea bajo y, mediante ciertas referencias y hábitos, su estricta dieta, tomando en cuenta rangos como los del IG: bajo cuando es menor o igual a 55, medio cuando está entre 56 y 59 y alto cuando está por encima de 70.

Las personas con diabetes suelen detectarla porque tienden a desarrollar ciertos síntomas como la polidipsia (aumento de la sed), la poliuria (aumento de la micción), náuseas, vómitos, o sequedad de boca, entre otros. Si bien no siempre que notemos estos síntomas irán ligados a la diabetes, vale la pena solicitar una consulta médica en el caso de desarrollarlos.

Últimamente, además, se ha estudiado que los pacientes con diabetes tienen alterada la proteína p53 (que se ocupa de regular la producción de glucosa).


Modos de vida, dietas y carbohidratos

Actualmente, muchos modos de vida (como el keto o el ayuno intermitente) y ciertas dietas (como la de la reina Letizia, la de la juventud eterna, o la de otras celebridades o influencers como son las dietas paleo, la alcalina, la macrobiótica, la baja en carbos, etc.) tienden a reducir o a gestionar la ingesta de carbohidratos de un modo controlado.

Los expertos estudian estas opciones y no parece que ninguna sea perfecta, si bien todas consiguen adelgazar de un modo más o menos sano.

Sin embargo, los expertos coinciden la importancia de tomar los carbohidratos más saludables, con mayor índice glucémico y ricos en fibra, de modo que el hígado sufra lo menos posible (pues es el encargado de almacenar la glucosa para cuando la requiera el cuerpo).

El hígado graso no alcohólico (no debido directamente por el exceso de consumo de alcohol) tiene una relación directa con el consumo inadecuado de carbohidratos (especialmente de fructosa, el que contienen las frutas), carnes rojas y alimentos fritos.

Muchos estudiosos apuntan al beneficio de darle un cierto tiempo diario de limpieza al hígado para que éste pueda limpiarse (en caso de tener un hígado graso) y regenerarse (es el único órgano que tiene esta opción por sí mismo). Por ello, la mayoría de expertos, en la actualidad, soportan la teoría de los beneficios del ayuno intermitente, pues ayuda a activar el metabolismo, reducir los marcadores de ansiedad, reducir los triglicéridos en sangre, disminuir la sensibilidad a la insulina y, además, retiene la masa muscular en los casos de pérdida de peso, el cual favorece.


Conclusión

¿Cuál es el futuro de los carbohidratos?

El futuro de los carbohidratos, sin duda, pasa por cambiar los hábitos alimenticios en los niños y en los personas adultas si no queremos seguir aumentando la obesidad, seguir aumentando la diabetes o seguir aumentando los casos de enfermedades cardiovasculares. Su control nos ayuda a disminuir el peso corporal, el nivel de triglicéridos, el colesterol y la inflamación.

Consumir carbohidratos es fundamental para mantener un cuerpo sano, pues favorecen al rendimiento mental y la producción de serotonina, además de conservar la función estructural de las proteínas, participar en el metabolismo de las grasas y proporcionar energía vital.

Sin embargo, debemos controlar el modo en que consumimos los hidratos de carbono, pues puede acabar resultando muy perjudicial para la salud. Tomarlos con poca carga glucémica y bajo índice glucémico y no aislados, preferiblemente, al final de las comidas pues ayuda a que no nos provoquen picos de insulina y, con ello, a no desarrollar enfermedades graves. Y, sobre todo, preferir los integrales y los que contienen almidones resistentes a los que no cuentan con estas opciones en el caso de ser cereales o tubérculos.

Deberíamos estudiar, con nuestro especialista, en nutrición si podemos hacer ayuno intermitente y cómo nos podría beneficiar, si es que deseamos contemplar esta opción.

Debemos acostumbrarnos a mirar las etiquetas no solo en los productos cosméticos y de higiene, también en los productos que consumimos. Ver qué cantidad de carbohidratos llevan y conocer cómo se realiza la lectura de éstos en cada país (no se leen igual en Europa que en América, por ejemplo).

Sin duda, aquellas personas que deseen mejorar su estado físico y mental, pueden recurrir al estudio del uso y consumo de los carbohidratos que incorpore en su dieta. Siempre, bajo el control de un especialista en nutrición para que pueda estudiar cada cuerpo, cada caso.


El futuro de los carbohidratos | Por Carmen Nikol


Mantequilla sin lácteos

Receta de mantequilla sin lácteos

Si eres intolerante a los #lacteos (lácteos) o te sueles sentir hinchado/a después de tomarlos, o bien quieres intentar ver qué tal te sienta no tomar lácteos o, sencillamente, sientes el capricho de probar nuevas recetas… aquí te dejo una receta para cocinar, fácilmente, una mantequilla diferente, basada en el #aceitedecoco que, muy probablemente, te va a encantar.

Vamos con los pasos e ingredientes.

INGREDIENTES

  • ½ taza de bebida vegetal de soja sin azúcar
  • 1 cucharadita de zumo de limón
  • ⅔ taza de aceite de coco desodorizado derretido (sustituible por aceite de coco normal)
  • ⅔ taza aceite de oliva virgen extra
  • 2 cucharaditas de levadura nutricional
  • 1 cucharadita de sal
  • ½ cucharadita de cúrcuma
  • Pimienta al gusto
Receta de mantequilla sin lácteos, con soja y aceite de coco.

ELABORACIÓN

Mezclamos todo en la batidora (exceptuando la bebida de soja y el limón).

Luego, se agrega la bebida de soja (a la que le habremos añadido el limón).

Finalizada la mezcla, se mete en el congelador por 20′ y se pasa a la nevera (2h).

Durará entre 2 y 3 semanas.


Si te ha gustado la propuesta para una mantequilla alternativa, apta para múltiples tipos de dietas y estilos de vida, además de ser muy sana por las cualidades de sus componentes (siempre que no te atiborres a comer con ella -como todo en esta vida) no dudes en compartirla. Y, por supuesto, si quieres hacerla y enviarnos tus vídeos de cómo la preparas, las fotos de su emplatado o de cómo la degustas, estaré encantada de colgarlas aquí. O bien, puedes dejar tus comentarios con lo mismo.

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Receta de mantequilla sin lácteos | Por Carmen Nikol