El mapa del corazón del Rey Planeta

Hubo un tiempo en que no existía la ubicación por GPS, que no se llevaba la aplicación de mapas en tu dispositivo móvil, y ni siquiera había mapas ni atlas de bolsillo. Hubo un tiempo, sí, en el que te guiabas por la brújula y mapas cartografiados por sabios y artesanos que ayudaban a reyes y vasallos a caminar por las regiones que habitaban. Y es el caso de este mapa orlado con los detalles de la península más poderosa del planeta. El mapa del rey de dos mundos, el mapa del rey planeta.

En 1610, Felipe III, rey de la Monarquía Hispánica y rey de Portugal, el corazón de dos imperios recibía continuas alabanzas:

Escondido debajo de tu armada,
Gime el Ponto, la vela llama al viento,
Y las Lunas de Tracia con sangriento
Eclipse ya rubrica tu jornada.
En las velas Sajónicas tu Espada
El acero calienta, y macilento
te atiende el Belga, habitador violento
De poca tierra, al Mar y a ti robada.
Pues tus vasallos son el Etna ardiente,
Y todos los Incendios que a Vulcano
Hacen el metal rígido obediente,
Arma de Rayos la invencible mano:
Caiga roto y deshecho el insolente
Belga, el Francés, el Sueco y el Germano

Francisco Gómez de QUEVEDO y Villegas

Este poema de Quevedo tiene dos versiones: una dedicada a Felipe III en 1603 y otra segunda, revisada, que aquí acompañamos, dedicada a Felipe IV, su hijo, con el título Exhortación a la Majestad del Rey Nuestro Señor Felipe IV para el castigo de los Rebeldes. Sabía a quién adular, como inteligente y buen cortesano desde la cuna. Aunque tomó partido y sufrió cárcel y destierro, pero esta historia es para otra ocasión.

Este laudatorio soneto se dirigía al rey del imperio más poderoso y temido del mundo. Años antes, en 1580, Felipe II, rey de la Monarquía Hispánica con posesiones en todo el planeta, hereda la monarquía portuguesa gracias a las políticas de enlaces matrimoniales que, desde los Reyes Católicos, se establecieron como medio diplomático y político para una posible unión peninsular. Unión que se había frustrado durante la Edad Media al independizarse el condado de Portugal tras la muerte de Alfonso VI de León y Castilla en 1109. Su nieto Alfonso Henríquez había heredado el condado Portucalense hacia 1114 y, tras la batalla de Guimaraes en 1128, comienza la separación de Galicia siendo reconocido rey por las cortes de Lamego en el 1143.

Felipe II era hijo de Isabel de Portugal, hija de Manuel I. Aunque el prior de Crato se proclamó rey, la amenaza de las tropas del duque de Alba y el cerco de la flota del marqués de Santa Cruz bastó para que abandonase sus pretensiones, y en abril de 1581 fue reconocido por las cortes de Tomar como Rey.

Felipe II, Felipe III y Felipe IV fueron los reyes hispanos de toda la península más las islas Baleares, como el mapa refleja, y hasta la separación definitiva en 1668 tras varias guerras. La mayoría de las potencias europeas había reconocido la soberanía portuguesa con la paz de Westfalia en 1648, que es considerada como el inicio de la decadencia del imperio español.

El mapa que refleja el detalle de las posesiones en la península Ibérica y las Baleares en 1610 desde la óptica de un sabio cartógrafo de origen flamenco. La Monarquía realmente Hispánica de todas las Hispanias o Españas, realizado por el cartógrafo Jodocus Hondius, en la que Portugal era la antigua Lusitania (como así denomina a los mercaderes que incluye dentro de los personajes regionales). Es el mapa conocido como la descripción de la Nueva España (Nueva Hispaniae Descriptio). Conjuga vistas de ciudades de la época con personajes con trajes regionales y la figura del rey de dos mundos, Felipe III, dueño del imperio español y portugués, donde el lugar común de donde no se ponía el Sol era totalmente cierto. Su disposición, orlando el mapa, es original y propia de la época: las vistas de Alhama, Granada, Bilbao, Burgos, Vélez-Málaga y Écija acompañan el borde superior; Lisboa, Toledo, Sevilla y Valladolid lo hacen en el borde inferior a derecha e izquierda de Felipe III.

Como curiosidad: los personajes con trajes regionales son divididos entre nobles y rústicos hispanos; y como clase intermedia, una pareja de mercaderes lusitanos de distinto sexo.


Bibliografía consultada:


El mapa del corazón del Rey Planeta | Por Blas Maeso Ruiz-Escribano


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