Desde los albores del ejército romano siempre hubo tensiones entre los altos mandos militares de linaje patricio (tribunos y cónsules) con los mandos intermedios de origen plebeyo (optios y centuriones). El motivo era obvio: derivado de su clase social y experiencia, la clave estaba en la lejanía o cercanía a las tropas y las operaciones tácticas. Fueron muchos los desastres militares cuyo motivo fue la inoperancia o carencia de visión de los altos mandos patricios (como las grandes derrotas de Cannas o Arausio, por poner dos ejemplos de ineptitud que costaron miles de vidas a la República Romana), y muchos fueron los mandos plebeyos que evitaron otros sonados desastres con sus actuaciones personales (como el centurión Esceva en la batalla de Dirraquio, donde salvó la vida del propio Julio César gracias a su arrojo contra el enemigo).
En el mundo empresarial actual, aunque muy distinto a la rigidez del antiguo ejército romano, todavía nos encontramos en ocasiones con problemas similares, donde el alto mando de origen patricio (formado en Universidades Privadas, con una pléyade de Masters a su espalda y el perfil de Linked In a reventar de títulos) toma decisiones que no haría en su sano juicio un mando de origen plebeyo (cuyo éxito está basado en la meritocracia, experiencia sobre campo y dura promoción desde la base).
Los tribunos tenían un rango más alto que los centuriones, su papel solía ser más administrativo y estratégico, y su experiencia en combate solía ser inferior a la de los centuriones. Veamos varias razones para optar por un perfil centurión (holgada experiencia en sector y/o gremio) en lugar de un perfil tribuno (formación universitaria y mucha teoría) en tu departamento de marketing y ventas, utilizando como símil el mundo militar romano:
Experiencia en combate: los centuriones solían tener una vasta experiencia en el campo de batalla, ya que ascendían desde las filas de los soldados rasos (dicho de forma coloquial, eran cocineros antes que frailes). Estaban acostumbrados a liderar tropas en situaciones de combate adversas y tomaban decisiones tácticas rápidas.
Proximidad con las tropas: los centuriones eran más cercanos a los soldados (que serian los comerciales o agentes de ventas de la empresa), lo que les daba un mejor entendimiento de las necesidades, la moral y las capacidades de las tropas. Esto les permitía gestionar mejor a sus hombres en el campo de batalla… y sabían hasta donde poder exigirles.
Disciplina y autoridad directa: los centuriones eran conocidos por ser extremadamente disciplinados y estrictos, lo que aseguraba que las órdenes se ejecutaran sin cuestionamientos. Su autoridad era más palpable a nivel táctico, donde ningún mando superior interactuaba con las tropas.
Capacidades tácticas a nivel de legión: un centurión comandaba directamente unidades más pequeñas (centurias) dentro de la legión y estaba acostumbrado a liderar en operaciones tácticas a nivel de campo, lo que los hacía más eficientes en situaciones inmediatas y concretas.
Confianza de los soldados: debido a su experiencia compartida y su interacción constante con las tropas, los centuriones solían gozar de la confianza y el respeto de los soldados, lo que podía ser crucial para mantener el orden y la cohesión en situaciones difíciles (conservar el espíritu de combate de comerciales y agentes, aun en tiempos convulsos).
Manejo de crisis en el campo de batalla: los centuriones, debido a su experiencia y su presencia constante en las líneas de combate, eran expertos en reaccionar rápidamente ante cambios inesperados en el campo de batalla. Sabían cómo reorganizar tropas, reforzar líneas o aprovechar debilidades del enemigo en tiempo real. Esto se aplica hoy en día siendo capaz de hacer un DAFO rápido y tomar medidas a corto que salven una situación complicada.
Ejemplo de liderazgo: los centuriones lideraban desde el frente, siendo figuras visibles y activas en combate. Su presencia en las primeras líneas no solo motivaba a los soldados, sino que también infundía temor en el enemigo. Su liderazgo era práctico y directo. El conocimiento en campo de producto, tanto propio como ajeno, y las acciones de venta cotidiana crean una visión real de mercado que se ajusta mejor a las necesidades de las fuerzas comerciales.
Mejor conocimiento de la logística diaria: aunque los tribunos podían encargarse de decisiones estratégicas a nivel más alto, los centuriones gestionaban los detalles del día a día, desde la formación y entrenamiento de las tropas hasta la supervisión de las marchas, campamentos y asignaciones específicas. Esto les daba un control mayor sobre la efectividad operativa. Como reza el dicho popular, “el demonio se esconde en los detalles”, y esos detalles en frecuentes ocasiones los ignoran los mandos superiores sin experiencia directa en campo.
Relación con otros oficiales subalternos: los centuriones conocían bien a otros oficiales de bajo rango y estaban acostumbrados a trabajar en coordinación con ellos. Esto facilitaba una mayor unidad en las decisiones tácticas y la implementación de órdenes. Una centuria, compuesta por un centurión, un optio (suboficial) y ochenta hombres, se comportaba como una unidad independiente, compartiendo esfuerzos y visión con su mando directo. Seis centurias conformaban una cohorte, unidad básica militar, también comandada por un centurión condecorado (Primus Pilus). Para la tropa, el único mando capaz de dar ordenes realistas era quien luchaba, sufría y sangraba con ella.
Conocimiento del terreno y del enemigo: Al estar más involucrados en las maniobras diarias, los centuriones tenían una mejor comprensión del terreno, del comportamiento del enemigo y de las condiciones del campo de batalla, lo que les permitía ajustar tácticas sobre la marcha y aprovechar las ventajas estratégicas. Hoy lo llamamos benchmarking, otro anglicismo más del inglés comercial que hemos asumido todos. Aquellos centuriones ya lo aplicaban, reconociendo a fondo al enemigo para descubrir su Talón de Aquiles. Recuerdo el ejemplo de cómo Quinto Sertorio aprendió celta para infiltrarse tras las líneas enemigas, descubrir cuáles eran sus planes para poder desarticularlos en el posterior combate.
Es decir, tanto en el antiguo ejército romano como en las grandes empresas actuales, si se necesita un liderazgo práctico, experimentado y cercano a las tropas para ejecutar con eficacia tácticas en situaciones inmediatas, un rol centurión será la mejor opción frente a un rol tribuno, cuyo papel estratégico y de supervisión general chocará con la realidad operativa de la empresa y quienes la defienden en primera línea.
Además de lo mencionado, otras consideraciones que podrían inclinar la balanza a favor de enviar un centurión incluyen:
Adaptabilidad en combate: los centuriones, al haber pasado por diversas situaciones de batalla, solían ser más adaptables. Eran capaces de modificar tácticas y formaciones dependiendo del desarrollo del conflicto, sin necesidad de esperar nuevas órdenes de oficiales superiores.
Mayor enfoque en la disciplina militar: los centuriones eran conocidos por su rigurosidad en mantener el orden y la disciplina entre los soldados. En momentos de crisis o fatiga, su capacidad para mantener a las tropas en línea era invaluable. El control que ejercían en momentos de tensión podía hacer la diferencia entre la victoria y la derrota.
Capacidad para inspirar lealtad y respeto: a través de sus acciones en el campo y su constante presencia junto a los soldados, los centuriones eran capaces de inspirar un profundo respeto y lealtad de sus hombres. Esto podía ser decisivo en situaciones donde la moral de las tropas pudiera verse comprometida.
Ejecutor de las estrategias de los tribunos: aunque el tribuno podría ser el responsable de formular estrategias generales, era el centurión quien tenía el conocimiento y la autoridad práctica para ejecutarlas con precisión. Los centuriones traducían las órdenes abstractas en acciones concretas y efectivas sobre el terreno.
Autonomía en situaciones críticas: en muchas ocasiones, los centuriones tenían que actuar de manera autónoma, especialmente cuando las comunicaciones con los oficiales superiores se interrumpían o no había tiempo para recibir nuevas instrucciones. Esto los hacía sumamente valiosos en situaciones de combate rápido y fluido, donde la capacidad de tomar decisiones inmediatas podía salvar vidas y garantizar el éxito.
Queda claro que elegir a un centurión en lugar de un tribuno tiene ventajas significativas en situaciones tácticas, de combate directo y cuando es necesario un liderazgo fuerte y presente en el campo de batalla. Su combinación de experiencia, cercanía con las tropas y habilidades tácticas los convierte en líderes efectivos en situaciones de alto riesgo.
Visto todo lo anterior, y para ser equitativos, no todo son ventajas utilizando el modelo militar romano en una empresa actual. Estos son diez puntos que contrastan la operativa del mundo empresarial actual con las antiguas legiones romanas:
Estructura jerárquica:
Legiones romanas: tenían una jerarquía rígida y claramente definida, con roles desde los soldados hasta los centuriones, tribunos y legados. La cadena de mando era estricta y centralizada.
Mundo empresarial actual: aunque muchas empresas siguen una estructura jerárquica, las organizaciones modernas tienden a ser más flexibles, con modelos más horizontales en algunos casos y enfoques colaborativos.
Motivación y recompensas:
Legiones romanas: la motivación era principalmente por honor, disciplina y recompensas materiales, como botines de guerra y tierras al retirarse.
Mundo empresarial actual: la motivación incluye factores monetarios (salarios, bonificaciones) pero también elementos como reconocimiento, desarrollo profesional y satisfacción personal.
Formación y entrenamiento:
Legiones romanas: los soldados recibían un entrenamiento físico y táctico intenso para estar listos para la batalla, con una fuerte base en la repetición y la disciplina.
Mundo empresarial actual: la formación incluye capacitación técnica, habilidades blandas y desarrollo profesional continuo, con énfasis en la adaptación a entornos cambiantes y el pensamiento innovador.
Objetivos y resultados:
Legiones romanas: los objetivos eran principalmente la conquista, la expansión del imperio y la defensa territorial, con resultados medidos en victorias o derrotas en combate.
Mundo empresarial actual: los objetivos son la creación de valor, la rentabilidad, la innovación y la satisfacción del cliente. El éxito se mide a través de indicadores como las ganancias, el crecimiento de mercado y el impacto social.
Adaptabilidad al cambio:
Legiones romanas: eran altamente organizadas, pero relativamente lentas para adaptarse a cambios estratégicos y tecnológicos. Operaban con una mentalidad de conquista prolongada.
Mundo empresarial actual: la capacidad de adaptarse rápidamente al cambio es clave. Las empresas exitosas deben reaccionar ante cambios de mercado, tecnología, regulaciones y comportamiento del consumidor en tiempo real.
Comunicación interna:
Legiones romanas: la comunicación se basaba en mensajeros, señales visuales y orales en el campo de batalla, y estaba estrictamente centralizada y formal.
Mundo empresarial actual: las empresas modernas usan múltiples canales de comunicación, desde correos electrónicos hasta plataformas colaborativas, con un flujo de información más rápido y flexible.
Liderazgo:
Legiones romanas: el liderazgo era autoritario y basado en la disciplina. Los líderes, como los centuriones, ejercían un control directo sobre sus hombres.
Mundo empresarial actual: el liderazgo se inclina hacia el estilo participativo o de servicio, donde el enfoque está en inspirar, motivar y empoderar a los empleados, fomentando la innovación y la toma de decisiones autónomas.
Innovación:
Legiones romanas: aunque utilizaban tácticas militares sofisticadas y avances tecnológicos (como la construcción de fuertes y armas), la innovación era más lenta y dependía de la expansión territorial.
Mundo empresarial actual: la innovación es uno de los pilares fundamentales. Las empresas invierten en investigación y desarrollo, adoptan nuevas tecnologías rápidamente y constantemente buscan mejorar procesos y productos.
Diversidad y talento:
Legiones romanas: aunque reclutaban soldados de diferentes regiones del imperio, la diversidad no era un factor relevante en términos de ideas o experiencias. El enfoque estaba en la uniformidad y el cumplimiento de órdenes.
Mundo empresarial actual: la diversidad es vista como una fortaleza. Se valora la inclusión de diferentes culturas, géneros y perspectivas como una fuente de innovación y creatividad en la toma de decisiones.
Propósito y visión:
Legiones romanas: el propósito era claro y directo: la expansión y defensa del imperio. La visión estaba alineada con el poder y el control territorial.
Mundo empresarial actual: las empresas modernas suelen tener un propósito más amplio, que puede ir desde generar valor para los accionistas hasta tener un impacto positivo en la sociedad y el medio ambiente. La visión es a menudo de largo plazo y centrada en la sostenibilidad.
Concluyendo: mientras que las legiones romanas se centraban en la disciplina, el orden y el control territorial, el mundo empresarial actual gira en torno a la adaptabilidad, la innovación, la diversidad y el liderazgo participativo. Ambos sistemas operan con jerarquías, pero los contextos, las herramientas y los objetivos son notablemente diferentes…
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El barranco empieza en las montañas de Buñol con dirección a Chiva y continúa por el término de Cheste, cruza el llano de Quart junto a la venta del Poyo, pasa después por las cercanías de Torrent y de Catarroja, y desagua en la Albufera de Valencia. Su profundo y ancho cauce siempre está seco, salvo en las avenidas cuando corre tan furiosamente, que destruye cuanto encuentra. En Chiva, sorprendió a media noche sus vecinos, asolando un número considerable de edificios, esparciendo en varios kilómetros los tristes despojos y los cadáveres de los pobres que no pudieron evitar la muerte.
El río, que en sus mayores inundaciones jamás había alcanzado sus calles, llegó esta vez a inundar la parte baja de la población, penetrando en el cuartel de la Guardia Civil, en el juzgado y en las cárceles…
Los dos párrafos anteriores, que pudieran describir perfectamente la reciente catástrofe registrada en los alrededores de Valencia semanas atrás (octubre de 2024), corresponde en realidad a episodios mucho más antiguos. En el primero de ellos, el ilustre naturalista Antonio José Cavanilles narra lo que ocurrió hace ya dos siglos y medio (1775) en el Barranco del Poyo, ese mismo cauce que acaba de llevarse tantas vidas por delante. El segundo corresponde a la descripción realizada por Vicente Boix, cronista de Valencia, de la Riada de San Carlos (así llamada por coincidir con la festividad de San Carlos Borromeo), cuando en noviembre de 1864 se desbordó el Río Júcar, el mismo que algo más de un siglo después arrasó la presa de Tous y toda la comarca de la Ribera.
Gráfico de la época ilustrando la riada del Júcar de 1864 en Alzira
Pero en realidad, estos dos episodios no son más que una simple muestra de las numerosas inundaciones que vienen asolando la costa mediterránea en general (como las acaecidas en Barcelona, Málaga o Murcia) y la región de Valencia en particular desde tiempos inmemoriales. Entre 1321 y la actualidad, se han contabilizado 27 riadas en Valencia (incluyendo esta última de 2024), con un intervalo promedio de unos 25 años, casi cuatro riadas por siglo. El alcance de muchos de estos episodios ha quedado registrado en placas o azulejos fijadas a los muros en muchas localidades ribereñas, donde una marca horizontal señala el nivel que alcanzaron las aguas.
Placa conmemorativa del nivel alcanzado por las aguas enlas calles de Alzira durante la Riada de San Carlos (1864)
Es muy importante señalar que la mayor parte de las riadas que tuvieron lugar entre el siglo XIV y el XIX se produjeron durante un período de frío generalizado conocido como la Pequeña Edad de Hielo. En la gráfica de la izquierda en la figura adjunta, la línea azul representa la evolución de la temperatura desde el año 1200 hasta la actualidad, mientras que los círculos anaranjados señalan el momento en que se produjeron las 27 riadas antes mencionadas en Valencia, además de otras riadas en Murcia y en Mallorca. Es destacable la continuidad con que aparecen estas catástrofes, tanto en los momentos en que la temperatura es ascendente como descendente, de forma totalmente independiente de la evolución térmica. O, incluso, se podría decir que tienden a ser más frecuentes en los tramos en que la temperatura desciende.
La figura de la de la derecha corresponde una ampliación de la gráfica anterior, desde el inicio de la época industrial hasta la actualidad, donde se muestra como las grandes riadas de los años 1944, 1957 y 1982 se produjeron en un momento en que la tierra se estaba enfriando. Cabe recordar que, en aquellos momentos, la evolución térmica hacía temer la llegada de una nueva glaciación. Así pues, los registros históricos demuestran que no existe ninguna correlación entre el calentamiento global y un supuesto aumento de la intensidad o frecuencia de las DANAS.
Así pues, los registros históricos demuestran que no existe ninguna correlación entre el calentamiento global y un supuesto aumento de la densidad o frecuencia de las DANAS.
La persistencia en el tiempo de estos fenómenos meteorológicos extremos indica que forman parte de la normalidad climática de la región, como lo demuestran no sólo los abundantes registros y documentos históricos, sino también las manifestaciones artísticas. Un excelente ejemplo de este tipo de testimonios es el óleo Amor de Madre, pintado por Antonio Muñoz Degrainen 1913, representando los dramáticos esfuerzos de una madre, intentando salvar a su hijo de las aguas desbocadas por una inundación en la huerta de Valencia.
Amor de Madre, óleo de Muñoz Degrain expuesto en el Museo de Bellas Artes de Valencia
Algo similar puede decirse del campo de la literatura, donde han quedado descritas las dramáticas consecuencias de las lluvias torrenciales que puntualmente llegaban cada año con la entrada del otoño. En algunas ocasiones, las condiciones meteorológicas produjeron grandes hambrunas y problemas sociales por falta de jornales para los braceros, que incluso llegaron a degenerar en revueltas, como describe magistralmente el ilustre Rafael Comenge Dalmauen sus novelas costumbristas.
En los ambientes rurales de la Ribera del Júcar, las periódicas crecidas otoñales del río, que de cuando en cuando se salían de madre y llegaban a ser inundaciones, formaban parte de lo habitual. El autor de este artículo, testigo directo de las tres últimas grandes riadas y oriundo de Alberic (localidad situada algunos kilómetros aguas abajo del tristemente famoso embalse de Tous), recuerda como su abuela le contaba historias de su infancia en otra localidad ribereña, Poliñá del Júcar. En aquella época, a principios del siglo XX, antes de que se hubiesen construido las grandes presas y embalses reguladores, al llegar la otoñada, era el sereno quien se encargaba de vigilar por las noches el agua del río. Y cuando este alcanzaba niveles peligrosos, despertaba a grandes voces a los vecinos para que acudiesen a la orilla para colocar sacos terreros y proteger las casas de la localidad, aunque fuese de forma rudimentaria, precaria y temporal.
La reiteración de estas situaciones ha llevado a la sabiduría popular a registrar sus conocimientos en el refranero. Así, mirando al cielo, cuando los agricultores veían que los negros nubarrones rodeaban las cimas de los montes próximos, pontificaban que quan la Murta s’emborrasca i Matamon fa capell, llaurador, pica espart i fes cordell («cuando la Murta se emborrasca y el Matamon tiene sombrero, labrador, coge esparto y haz cuerdas»). La Murta y Matamon son dos cimas de los relieves aledaños a la Ribera del Júcar, donde suelen engancharse las nubes portadoras de fuertes lluvias. Por eso, el refrán insta a los labradores a pasar el tiempo en casa trenzando cuerdas de esparto, ya que será imposible salir al campo a trabajar.
Con el paso del tiempo, a finales del siglo XX, las tormentas fuertes pasaron a llamarse con el descriptivo término de gotas frías, nomenclatura que ha sido sustituida en los últimos años por la críptica denominación que ya es tristemente bien conocida por todos, DANA o Depresión Aislada en Niveles Altos. Pero en realidad, la tecnificación del nombre no afecta a la naturaleza del fenómeno, aunque la mona se vista de seda mona se queda, y las DANAS de octubre o noviembre en la región valenciana no son más que las tormentas otoñales de toda la vida.
Volviendo al momento actual, los datos oficiales indican que la pluviosidad registrada en este último episodio de 2024 no ha sido superior a la que se registró en 1982, cuando la intensa lluvia se mantuvo durante tres días de diluvio continuo. Tampoco lo fue el volumen de la avenida, 7.500 metros cúbicos por segundo en 1982, y tan sólo 2.500 en 2024. Además, desde entonces han transcurrido ya 42 años, superando largamente el intervalo promedio entre riadas mencionado anteriormente. Por todo ello, además de lo anteriormente mencionado, es difícilmente justificable invocar al calentamiento global como responsable del recrudecimiento de unos fenómenos que, con similar violencia, se vienen repitiendo sistemáticamente desde mucho antes de la época industrial y de las emisiones de CO2 antropogénico a la atmósfera.
Cabe preguntarse entonces por qué, disponiendo de la experiencia acumulada durante siglos, y teniendo a nuestro alcance la capacidad tecnológica para implementar medidas preventivas o paliativas, no ha sido posible evitar esta dramática catástrofe. Como ocurre con frecuencia, no es debido a una causa única, sino a la fatal convergencia de varios factores.
En primer lugar, a la propia naturaleza, al comportamiento de nuestra atmósfera, tremendamente complicado y difícil de parametrizar en todos sus detalles, a pesar de las largas series estadísticas almacenadas y de las potentes herramientas de cálculo que ha proporcionado el desarrollo informático. Lo ocurrido a finales de octubre de 2024 demuestra que aún no es posible prever con detalle el comportamiento y las consecuencias de una DANA. Y esta limitación, no atribuible a ningún error técnico, sino simplemente debida a la extrema complejidad del proceso, nos obliga a reflexionar sobre la fiabilidad de las profecías climáticas. Si los modelos climáticos aún no son capaces de pronosticar correctamente lo que va a ocurrir en un futuro inmediato, ¿qué fiabilidad pueden tener las predicciones catastrofistas para un futuro lejano? En segundo lugar, la carencia de infraestructuras adecuadas. Esta riada de 2024 ha demostrado de forma indiscutible lo indispensables que resultan dichas construcciones para impedir o minimizar los efectos devastadores de las crecidas. Como consecuencia de las funestas consecuencias de la riada del Turia en 1957, se desvió el río mediante un cauce artificial capaz de albergar un caudal de agua equivalente a tres veces el del río Ebro a su paso por Zaragoza. Este cauce, cuya construcción fue culminada en 1969, ha sido capaz de desviar y conducir el enorme flujo de agua que se había descargado en la parte media y baja de la Cuenca del Turia, salvando así a la ciudad de Valencia de una destrucción segura. Algo similar ha ocurrido un poco más al sur, en el río Magro, afluente del Júcar, donde el embalse de Forata, situado aguas arriba de Turís y también terminado en 1969, ha permitido laminar la crecida (estaba prácticamente vacío cuando se inició la DANA), y contener 30 hectómetros cúbicos en tan sólo 15 horas.
Embalse de Forata (Confederación Hidrográfica del Júcar)
Esa capacidad ha permitido disminuir sensiblemente el impacto de la riada en las poblaciones de la Ribera Baja del Júcar, especialmente en Algemesí, donde las consecuencias hubiesen sido terriblemente dramáticas si esta presa no hubiese existido.
Mapa esquemático de la zona situada al sur de la ciudad de Valencia mostrando el trazado de los cauces principales: Río Turia (negro), cauce nuevo del Turia (azul), Barranco del Poyo (rojo), Río Magro (verde) y Río Júcar (fucsia).
Eso es precisamente lo que no ha ocurrido un poco más al norte, porque entre los dos ríos anteriores, entre el Turia y el Magro, se encuentra otro de esos cauces que, aun estando casi siempre secos, son capaces de transformarse en pocas horas en caudalosos ríos, el Barranco del Poyo, como ya describió Cavanilles en el último tercio del siglo XVIII. Desgraciadamente, este cauce carece de presa reguladora y, a pesar de que su construcción está planificada (aguas arriba de Cheste) desde hace mucho tiempo, la obra nunca ha llegado a ejecutarse. Como la realidad se ha encargado de demostrar, las consecuencias derivadas de la ausencia de esta infraestructura imprescindible han sido trágicas.
En tercer lugar, debe mencionarse la situación de los cauces. La falta de actividades de limpieza de la vegetación y la prohibición vigente de cortar cañaverales (una actividad que ha sido tradicional en la huerta para utilizar las cañas en labores agrícolas), han afectado a la capacidad de drenaje, al verse la circulación del agua obstaculizada por la masa vegetal. Esa situación reduce la velocidad del agua y su caudal, formándose tapones por la vegetación arrancada. Estos obstáculos, al ser desbordados por el agua, colapsan y generan olas que avanzan a gran velocidad, con fuerza suficiente para llevarse por delante todo lo que encuentran a su paso (incluyendo los vehículos aparcados en las calles) y elevando rápidamente el nivel del agua. Esta situación permite explicar en parte la diferente mortandad entre las dos últimas riadas. A pesar de que las precipitaciones y el caudal de la avenida de 1982 fueron muy superiores a la de 2024, su mortalidad fue de 8 personas fallecidas, muy por debajo de los aproximadamente tres centenares de víctimas (entre muertos y desaparecidos) contabilizados en 2024, porque la mayor velocidad de ascenso del agua impidió a mucha gente tener tiempo para ponerse a salvo.
Aspecto de la vegetación a orillas del Río Júcar a su paso por Alberic
Además, la vegetación arrastrada por el agua, tapona los ojos de los puentes, llegando a derribarlos en algunos casos y generando a su vez nuevas olas. Debe recordarse que los puentes están calculados para permitir el paso de agua en caso de las avenidas más grandes registradas durante los últimos centenares de años, pero no para resistir los esfuerzos horizontales de una masa de agua, barro y vegetación que se desplaza a gran velocidad. Durante la reciente riada de 2024, han sido 26 los puentes destruidos o que necesitan reparaciones para poder ser utilizados.
En cuarto lugar, deben mencionarse los cambios drásticos en el uso del suelo, que en las zonas más afectadas, en las poblaciones de la Huerta Sur, antes predominantemente rústicas, se han transformado en áreas urbanas, ciudades–dormitorio en el entorno metropolitano de Valencia. En las localidades atravesadas por el Barranco del Poyo, tampoco se han construido las infraestructuras imprescindibles (pozos de tormenta, canales o nuevos cauces artificiales) para minimizar los efectos de las avalanchas de agua. Tampoco se ha prestado atención a la delimitación de zonas inundables, edificando masivamente y de forma insensata en el entorno inmediato de los cauces. Incluso, fuera de las zonas urbanas, pero en áreas también inundables, se han alojado polígonos industriales y centros comerciales, llegando a construir aparcamientos subterráneos con capacidad para miles de vehículos.
Por último, en quinto lugar, como causa más importante de la tragedia, debe mencionarse la falta de eficiencia de los diferentes organismos oficiales, tanto en las medidas preventivas como en la gestión de la crisis, que han fallado estrepitosamente a todos los niveles y desde todos los puntos de vista. Aún teniendo en cuenta las dificultades ya mencionadas para la predicción en el comportamiento de una DANA, cabe preguntarse si los mecanismos de control y de alerta han funcionado adecuadamente y si se ha advertido a la población con la anticipación que hubiese podido evitar muchas muertes. La falta de coordinación entre los gobiernos central y autonómico ha sido palmaria, enfrentados desde el momento en que se empezaba a vislumbrar la catástrofe y más preocupados en señalar la paja en el ojo ajeno que en aportar soluciones eficaces. Este vergonzoso enfrentamiento ha causado estupor fuera de nuestras fronteras, dando lugar a muchos comentarios en la prensa internacional, magistralmente sintetizados en la viñeta adjunta.
Viñeta publicada en la prensa francesa por Mahnaz Yazdani (LatAm ARTE)
Pero además de la horrorosa gestión de los momentos inmediatamente anteriores y posteriores a la avenida, no hay que perder de vista lo ocurrido en las décadas anteriores, en lo que se ha hecho o se ha dejado de hacer y que podría haber evitado centenares de muertes y miles de millones en pérdidas materiales. Habiendo numerosos estudios y cartografías delimitando las áreas de riesgo, ¿por qué los municipios (con la vista gorda de las autoridades autonómicas y nacionales) han permitido la edificación en zonas inundables?
Por otra parte, se hace indispensable una revisión seria y profunda de la normativa medioambiental que prohíbe la limpieza de los cauces, al menos en los tramos próximos a la costa mediterránea, donde de forma reincidente y sistemática aparecen este tipo de fenómenos meteorológicos. Como se ha detallado anteriormente, si los cauces hubiesen estado limpios de maleza, se hubiese minimizado la violencia de la avenida, contribuyendo así a disminuir la mortalidad.
Por último, ¿por qué no se han construido las infraestructuras necesarias si ya estaban realizados los estudios pertinentes para la adjudicación de la obra, existiendo la capacidad técnica y económica para su ejecución? No hace falta ser experto para afirmar que, si hubiese estado construida la presa que estaba prevista en el Barranco del Poyo en los alrededores de Cheste, se hubiese podido reducir sensiblemente la crecida del mismo modo que lo ha hecho el embalse de Forata, evitando así muchas desgracias.
Durante los días siguientes a la catástrofe, como suele ocurrir en estas ocasiones, ha habido una verdadera avalancha de informaciones relativas a la política de presas y embalses en España, y no todos los datos difundidos son correctos. Así, por ejemplo, se ha llegado a decir que la demolición de embalses y azudes realizadas durante los años recientes había afectado de forma sensible a la cuenca del Barranco del Poyo, atribuyéndole la responsabilidad de la falta de infraestructuras hidráulicas para disminuir la peligrosidad de la riada. Si bien esta información es rotundamente falsa, no deja de ser cierto que desde el Ministerio de Transición Ecológica se ha mostrado mucho más interés en destruir infraestructuras existentes que en construir nuevas. Así lo demuestra el hecho de que nuestro país sea líder destacado en la Unión Europea en la demolición de obstáculos fluviales, incluyendo presas y azudes. De acuerdo con el informe elaborado por Dam Removal Progress,en 2021 fueron destruidas en España 108 barreras fluviales, 133 en 2022 y 95 en 2023 (336 en total), incluyendo presas y azudes, muchísimo más de lo desmantelado por nuestros vecinos europeos.
Estadística comparativa por países de barreras fluviales demolidas en 2023
En algunos casos, se trata de acciones justificadas por la obsolescencia o la inutilidad de las estructuras. Pero en otros casos, sólo parece deberse a una obsesión ideológica, carente de sentido práctico, similar al que se ha aplicado para justificar las voladuras de varias centrales térmicas para la generación de generación de electricidad mediante carbón. En cualquier caso, estos datos no serían relevantes para el caso que nos ocupa si no fuese porque, en paralelo, ese mismo ministerio tiene pendientes de ejecutar desde 2009 obras dirigidas precisamente a evitar inundaciones en la cuenca del Barranco del Poyo. La situación de este barranco no es excepcional, ya que en toda la Comunidad Valenciana, como en el resto de España, son numerosas las obras hidráulicas pendientes de ejecución desde hace 15 años. Es decir, que el gobierno ha centrado su interés en proteger la fauna y flora fluvial relegando a un segundo la seguridad de los ciudadanos, dando más importancia a los intereses ideológicos o políticos que a los derechos legítimos de los seres humanos, como son la seguridad y el derecho a la vida.
Pero desde una perspectiva temporal más amplia, no pueden cargarse todas las responsabilidades sobre los gobernantes actuales. El gobierno nacional del PP, que estuvo en el poder entre los años 2011 y 2018, si realmente tenía algún interés en desbloquear el proyecto del Barranco del Poyo, perdió una teórica ventana de oportunidad al coincidir en el tiempo con un gobierno autonómico de su mismo partido entre 2011 y 2015. Ahora, los dos partidos dominantes se tiran los trastos a la cabeza por la gestión de la crisis, intentando que pase desapercibida la incompetencia exhibida durante los últimos lustros. Porque en realidad, todos los problemas descritos tienen un denominador común, ya que tanto la carencia de infraestructuras hidráulicas como la limpieza de los cauces y la urbanización del suelo en lugares inadecuados son atribuibles a errores políticos de gestión o de falta de control.
Esta reflexión nos lleva indefectiblemente a una pregunta relativa a nuestro sistema político: ¿Tenemos los mecanismos adecuados que estimulen y faciliten el acceso de las personas idóneas a los puestos de responsabilidad, para que adopten las medidas adecuadas en el momento correcto? En nuestro régimen partitocrático, las entidades del poder del estado (incluyendo los parlamentos) se han convertido en simples transmisores de las decisiones adoptadas por los partidos, que se han constituido como una oligarquía que controla la soberanía efectiva. Al llegar al poder, el partido de turno asigna y reparte puestos de responsabilidad en función de criterios estrictamente políticos, independientemente de la capacidad, conocimientos y experiencia de las personas seleccionadas.
Esta práctica, que puede considerarse lógica y aceptable para los puestos más elevados de la Administración, se ha extendido hasta niveles muy bajos donde la responsabilidad debiera ser estrictamente técnica, bajo el eufemismo de que se trata de puestos de libre designación. Esta práctica permite, como hemos visto repetidamente a lo largo de los últimos lustros, que ocupen ministerios, secretarías de estado, consejerías, direcciones generales o presidencias de grandes empresas públicas, personas sin ninguna experiencia o conocimientos de los sectores que deben gestionar. Mientras tanto, los verdaderos expertos, los funcionarios que verdaderamente conocen la problemática en profundidad, quedan relegados al papel de meros asesores mientras las decisiones son adoptadas, salvo honrosas excepciones, por personas sin experiencia (y a veces sin los conocimientos más elementales) que, además, tienden a priorizar los aspectos ideológicos o políticos sobre las cuestiones técnicas. Sólo así, en el caso que nos ocupa, puede entenderse que existan deficiencias acumuladas a lo largo de los años, que se retrasen decisiones urgentes, o que se utilice el escenario de una crisis como campo de batallas políticas. En otoño de 1982, después de la catastrófica riada del Júcar y el colapso de la presa de Tous, el genial humorista Mingote dibujó una viñeta profética en la que vaticinaba el desinterés con que la clase política se esforzaría en evitar desastres similares en el futuro.
El 10 de noviembre de 1982, después del desastre de la presa de Tous, el genial Mingote publicó esta viñeta, cuyo pie decía: Estas catástrofes sólo suceden cada veinte años, así que hasta dentro de veinte años no tendremos por qué pensar en lo que podríamos hacer para prevenirlas.
Hoy, 42 años más tarde, podemos hacernos la misma reflexión, con el mismo pesimismo hacia el futuro, pero con un agravante adicional. Porque los políticos de hace cuatro décadas, al menos, no tenían la desfachatez y el cinismo de intentar ocultar su incompetencia con el inasumible argumento del cambio climático.
Riadas, gotas frías y DANAs: breve recorrido por la desmemoria y los despropósitos climáticos. Por Enrique Ortega Gironés
El hogar tiene su propia música. Cada rincón, cada objeto, cada gesto cotidiano es un instrumento en la orquesta invisible de la vida diaria. Y de todos esos instrumentos, quizás uno de los más sublimes, casi inadvertido pero profundamente resonante, es el sonido que produce la cristalería en la mesa. El tintineo de las copas al chocar sutilmente unas contra otras, el sonido etéreo de una copa al ser acariciada por el borde de un dedo húmedo, el eco de una cuchara rozando el borde de un vaso: todos estos pequeños momentos forman lo que podríamos llamar una sinfonía doméstica. Actos aparentemente insignificantes que nos recuerdan que la música no es solo aquello que se toca en grandes salas de conciertos, sino que también está presente en el arte de vivir.
La música oculta de la cotidianidad
El concepto de sinfonía doméstica es una invitación a escuchar con otros oídos lo que sucede a nuestro alrededor. No solo en los momentos solemnes y formales, sino en esos gestos sencillos que constituyen la esencia misma de la vida diaria. Pensemos en el sonido de una cuchara que golpea suavemente el cristal de un vaso mientras revolvemos una bebida, o el timbre claro de una copa al brindar. Estos pequeños ruidos se mezclan con el ambiente, creando una melodía espontánea que se despliega como el sonido suave de un adagio.
Al igual que en una sinfonía, donde cada instrumento desempeña un papel crucial, en nuestra vida diaria cada sonido tiene su lugar. Las melodías domésticas son delicadas y suaves, pero a veces también intensas y ricas en armonía. Un conjunto de sonidos que, lejos de ser estridentes, invitan a la reflexión y a una especie de disfrute sensual, como si nuestra casa fuera una gran sala de conciertos donde cada rincón resuena con una cadencia única. La cristalería en particular tiene un papel central en esta orquesta.
El primer movimiento: la cristalería como instrumento
La cristalería es, en cierto sentido, el violín de la mesa. Su sonido es delicado, vibrante y capaz de emocionar con el más leve toque. Tal como en una pieza musical, donde la cuerda se frota suavemente para producir una nota pura, una copa de cristal, cuando es tocada con los dedos, puede crear un sonido claro y fascinante. Pero no solo es su sonido, también es su capacidad de resonar con todo lo que sucede a su alrededor. Al levantar una copa para brindar, el cristal parece cantar, como si compartiera la alegría del momento.
El cristal vibra. Esa vibración, cuando se manipula adecuadamente, produce una nota que puede ser tan precisa y clara como la de un instrumento musical. Es por eso que algunos instrumentos, como la armónica de cristal, explotan las propiedades acústicas del vidrio para generar sonidos únicos y envolventes. En la mesa, el sonido que produce la cristalería al ser entrechocada o manipulada con suavidad crea una pequeña sinfonía, una mezcla de notas agudas y sutiles que parecen colgar en el aire, casi invisibles pero siempre presentes, como una metáfora de la belleza oculta en lo cotidiano.
El brindis: un adagio que resuena
El brindis es uno de esos momentos donde la música de la cristalería se hace más evidente. Al levantar nuestras copas y hacerlas chocar suavemente, creamos un pequeño adagio, un gesto pausado y lleno de significados. En muchas culturas, el acto de brindar está acompañado de una pausa, un momento en el que el tiempo parece detenerse mientras el sonido de las copas llenas de bebida rompe el silencio. Es un instante donde los sentidos se agudizan: el sonido cristalino de las copas, la luz que se refleja en el líquido, el aroma del vino o del licor.
Es en este momento cuando la cristalería se convierte no solo en un objeto funcional, sino en un vehículo de emociones. El brindis marca una pausa en la conversación, un instante de comunión donde las personas conectan no solo a través de las palabras, sino también a través del sonido. Y ese sonido es casi siempre un sonido cristalino, puro, como una breve melodía que resuena en el corazón de los presentes. La copa vibra, y con ella vibra el aire, creando una pequeña sinfonía de celebración y amistad.
Verónica Ponce @bajo.mis.alas
En el acto de brindar se esconde también una metáfora de la fragilidad de la vida. El cristal es frágil, al igual que nuestras relaciones, nuestros momentos felices y nuestras pequeñas alegrías cotidianas. Sin embargo, esa fragilidad es lo que le da valor a cada momento. Al igual que un adagio en una sinfonía, el brindis es un recordatorio de que la vida, como la música, se compone de momentos breves pero intensamente significativos.
En el acto de brindar se esconde también una metáfora de la fragilidad de la vida. El cristal es frágil, al igual que nuestras relaciones, nuestros momentos felices y nuestras pequeñas alegrías cotidianas. Sin embargo, esa fragilidad es lo que le da valor a cada momento.
El segundo movimiento: el sonido como poesía
El sonido que produce la cristalería no solo es música, es también poesía. La poesía tiene la capacidad de capturar lo inefable, de dar voz a lo que parece imposible de expresar con palabras. Y el sonido del cristal es precisamente eso: una expresión de lo invisible. En el choque sutil de las copas, o en el eco que se produce cuando una copa es acariciada suavemente, hay una forma de comunicación que va más allá del lenguaje verbal.
Al igual que un poema, el sonido de la cristalería tiene ritmo, cadencia y una musicalidad implícita. Las metáforas sonoras que genera nos invitan a pensar en la vida desde una perspectiva más contemplativa. Cada sonido es un recordatorio de la transitoriedad, pero también de la belleza que se encuentra en lo efímero. Como las palabras en un verso, los sonidos de la cristalería parecen fluir con naturalidad, creando un espacio en el que el tiempo y el silencio se entrelazan.
Además, existe algo profundamente simbólico en el hecho de que el cristal, un material tan frágil, sea capaz de producir un sonido tan puro y duradero. Es una metáfora perfecta de la naturaleza humana: somos frágiles, vulnerables, pero en nuestra fragilidad también está nuestra capacidad de resonar con el mundo que nos rodea. El sonido que produce una copa de cristal al ser tocada nos recuerda que, aunque la vida sea frágil, es precisamente esa fragilidad la que le da su valor y su belleza.
La cristalería como personaje de la historia
La cristalería ha estado presente en algunos de los momentos más importantes de la historia. Desde las cortes europeas hasta los salones literarios del siglo XIX, las copas de cristal han sido testigos silenciosos de las conversaciones y los brindis que cambiaron el curso de los acontecimientos. George Sand, Chopin, Liszt y otros grandes artistas del Romanticismo compartieron cenas y brindis donde el sonido de la cristalería fue el preludio de grandes ideas y discusiones apasionadas.
En los banquetes de las cortes europeas, la cristalería era no solo un símbolo de estatus, sino también un elemento esencial en la construcción de la atmósfera. Los banquetes se desarrollaban en medio de una coreografía de sonidos: el choque de las copas al brindar, el tintineo de los cubiertos al cortar la comida, el murmullo de las conversaciones en un segundo plano. Todo esto formaba parte de una sinfonía social que acompañaba el intercambio de ideas, alianzas políticas y declaraciones de amor.
En los salones literarios, la cristalería era igualmente importante. Era común que los intelectuales se reunieran alrededor de una mesa, con copas de vino en mano, para discutir sobre arte, política y filosofía. En estos entornos, el sonido de la cristalería no solo acompañaba la conversación, sino que también la amplificaba, como un eco de las emociones que se desbordaban en cada palabra pronunciada.
El tercer movimiento: pasión y música
La relación entre la música y la cristalería no es solo metafórica. A lo largo de la historia, algunos compositores y músicos han experimentado con el sonido del cristal como instrumento musical. La armónica de cristal, inventada en el siglo XVIII, es uno de los ejemplos más fascinantes de cómo el vidrio puede convertirse en un instrumento musical. Este instrumento, compuesto por una serie de cuencos de vidrio giratorios que se tocan con los dedos mojados, produce un sonido etéreo y sobrenatural, similar al que se puede escuchar cuando se acaricia el borde de una copa de vino.
El propio Wolfgang Amadeus Mozart compuso para la armónica de cristal, fascinado por su capacidad para producir sonidos casi mágicos, que parecían flotar en el aire. Este instrumento refleja a la perfección la idea de la sinfonía doméstica: la música no solo se crea en grandes salas de conciertos, sino también en los objetos más cotidianos, como las copas de cristal.
Sinfonía de la vida
La vida cotidiana está llena de pequeños momentos que, cuando se miran con atención, revelan una belleza oculta. La cristalería en la mesa, con sus sonidos claros y delicados, es un recordatorio de que la música no está solo en las orquestas y los teatros, sino también en el hogar. La sinfonía doméstica que producen estos sonidos es una melodía que acompaña nuestra existencia.
Para este artículo, he tenido el placer de contar con la colaboración especial de varias amigas, reconocidas decoradoras de mesas en Instagram. Les pedí que cada una creara una mesa alusiva al tema de la sinfonía, combinando su creatividad y estilo personal. A través de sus composiciones, veremos cómo han logrado transformar la música en arte visual, con detalles que armonizan entre cristalería, colores y decoraciones. A continuación, presento las mesas que cada una ha preparado con esmero, mostrando su particular interpretación de esta sinfonía que no solo se escucha, sino que también se aprecia en cada detalle del montaje.
La historia de la cristalería es una crónica de evolución artística y técnica. Desde las antiguas civilizaciones que descubrieron la magia del vidrio, hasta los maestros sopladores de Murano que perfeccionaron su arte, cada era ha dejado su huella en la forma y función de estas piezas. En la Roma antigua, el vidrio era un símbolo de lujo y poder, utilizado para crear copas y jarras que adornaban las mesas de los banquetes más opulentos. Con el tiempo, el arte de la cristalería se expandió por toda Europa, llevando consigo una mezcla de influencias y estilos que enriquecerían su diversidad.
Las copas de cristal, con sus tallos elegantes y sus cuencos resplandecientes, se convirtieron en emblemas de refinamiento durante el Renacimiento. La transparencia del cristal, a menudo adornada con grabados y tallados intrincados, permitía a los comensales disfrutar no solo del contenido, sino también de la belleza del recipiente. Los maestros cristaleros de Bohemia, famosos por su habilidad y creatividad, llevaron la cristalería a nuevas alturas, desarrollando técnicas que siguen siendo admiradas y emuladas hoy en día.
Ana Lou nos sorprende con esta mesa única. Donde destaca una combinación atrevida y armoniosa de cristalerías diversas, incluyendo una pieza de color que aporta un toque vibrante a la composición
Su elección de vajilla con escenas neoclásicas, lejos de ser uniforme, resulta una verdadera sinfonía visual, con platos diferentes decorados con motivos alegóricos, lo que añade un aire histórico y artístico. La mezcla de estilos y colores en la cristalería y vajilla demuestra un gusto impecable y un sentido estético original.
En el centro de la mesa, las copas, dispuestas con delicadeza, juegan un papel fundamental, aportando una sutil melodía al momento del brindis. Cada pieza parece cuidadosamente seleccionada para integrarse en esta composición única, donde el arte y la tradición se funden con modernidad y creatividad.
Esta fusión de elementos, tanto en la vajilla como en la cristalería crea una puesta en escena llena de personalidad y perfecta para el brindis.
La mesa de Ana nos invita a disfrutar de una experiencia visual, casi musical, en la que cada detalle cobra vida.
El brindis es un momento especial en cualquier celebración, un ritual que va más allá de simplemente alzar una copa, es un acto que evoca la conexión entre los presentes, el reconocimiento de la ocasión y la celebración de la vida.
En el arte de vestir la mesa, la cristalería se alza como una orquesta de luz y fragilidad, cada copa y vaso, un instrumento delicado que eleva la sinfonía de los sentidos. La cristalería, con su transparencia etérea, transforma una simple comida en un evento lleno de poesía y gracia. Cada pieza, diseñada con precisión y cariño, nos cuenta historias de tradiciones, innovaciones y momentos compartidos, reflejando la luz y la vida de una manera única.
En este contexto, la sinfonía del brindis se convierte en una metáfora que ilustra la armonía y la melodía que se genera cuando cada copa se eleva en un acto de unión. El arte de vestir la mesa juega un papel fundamental en esta sinfonía.
Las copas, ya sean de vino blanco, tinto, o la imprescindible copa de cava, no solo sirven para brindar, sino que también son instrumentos que añaden una dimensión estética y acústica a la experiencia.
Al elegir cómo presentar la cristalería, ya sea optando por un juego uniforme o atreviéndose a mezclar diferentes estilos, cada anfitrión puede crear su propia interpretación de esta sinfonía. Las copas de cristal transparente reflejan la luz y la elegancia, mientras que las de colores pueden aportar un aire festivo y creativo.
El brindis, entonces, se convierte en el clímax de esta orquesta, donde cada sonido de cristal al chocar resuena como una nota musical, creando una melodía compartida que acompaña las risas y las conversaciones.
Carmen Enseñat nos deslumbra con una mesa delicada y sofisticada, llena de elegancia y detalles cuidadosamente seleccionados.
El mantel de Richelieu blanco, impecable, que cubre la mesa, sirve de lienzo perfecto para una composición refinada. En el centro, destaca una botella de champagne, que se convierte en la protagonista, lista para acompañar el brindis. A su alrededor, delicados bouquets de rosas blancas añaden frescura, aportando un toque romántico y natural. Cada pequeño ramo está dispuesto con esmero, creando un ambiente acogedor y refinado.
La decoración se complementa con una figura de estilo neoclásico, una dama de la corte tocando el arpa. Ésta se convierte en un punto focal añadiendo un toque artístico y un aire de refinada serenidad, mientras que los diminutos instrumentos musicales repartidos a lo largo de la mesa refuerzan el ambiente melódico y evocan la idea de una sinfonía visual perfecta para acompañar el brindis. Estos detalles no solo embellecen la escena, sino que también aportan una sensación de delicada armonía.
Pero las verdaderas protagonistas en esta puesta en escena son las copas, que realzan el acto de brindar encargadas de orquestar la armonía de la celebración, resonando al chocar suavemente entre sí, creando una melodía que acompaña al brindis.
Pertenecen todas a la misma cristalería, creando una sensación de uniformidad y equilibrio.
En conjunto, la mesa de Carmen es una obra de arte en sí misma, donde la mezcla de elementos clásicos y elegantes resulta una composición perfecta para cualquier celebración especial. Perfecta para disfrutar del brindis.
La cristalería no se limita a los estilos tradicionales: la creatividad y la innovación han dado lugar a una diversidad impresionante de formas, colores y diseños. La cristalería de colores, por ejemplo, añade un toque vibrante y lúdico a la mesa. Desde los tonos profundos de azul y verde hasta los cálidos matices de ámbar y rojo, estas piezas de cristalería transforman la mesa en un lienzo multicolor. Cada copa y vaso representa una pincelada de alegría y expresión.
La cristalería soplada a mano, con sus formas orgánicas y únicas, es una celebración de la artesanía y la individualidad. Cada pieza, con sus pequeñas imperfecciones y variaciones, es un testimonio del talento y la pasión del artesano que la creó. Estas piezas, con su carácter único, añaden un toque de autenticidad y arte a la mesa, recordándonos la belleza de lo hecho a mano.
Concha Santos nos sorprende con una mesa selecta y llena de historia, realizada con un mantel blanco de Lagartera, cuyo delicado bordado destaca la belleza artesanal. En el centro destaca un par de licoreras de cristal tallado de Bohemia, diseñadas para whisky, piezas que combina tradición y lujo.
Destacan los violeteros antiguos de cristal Murano, que aportan un toque romántico y vintage a la mesa.
Para cada comensal una diversidad de copas en la que ha creado una composición armoniosa: a la izquierda, una copa de cristal transparente sencilla pero elegante, que se complementa con una pequeña copa de licor ambas de Bohemia antigua, una reliquia heredada de su madre, que añade un valor sentimental inigualable. Entre ellas una llamativa copa azul celeste, reproducción de copas antiguas venecianas, comprada en el famoso mercadillo de antigüedades en Milán, se convierte en uno de los puntos focales, en esta diversidad de copas que Concha nos ofrece.
Junto a ella, una copa azul cobalto de Murano, una joya adquirida en un anticuario, destaca por su tamaño y belleza.
Finalmente, detrás de las tres copas principales, una bellísima copa alta de estilo Art Nouveau, de la prestigiosa cristalería Saint-Louis, añade una nota de sofisticación clásica a la mesa. Cada pieza se une en esta presentación, creando una sinfonía visual que combina antigüedad, historia familiar y arte refinado.
Al igual que un artista se enfrenta a un lienzo en blanco antes de empezar su obra, quien viste una mesa parte de un espacio vacío, una superficie que espera ser transformada. La elección del mantel, los colores y las texturas son los primeros acordes de esta sinfonía, marcando el tono inicial, al igual que en una sinfonía, donde los primeros acordes pueden sugerir el tono y la emoción de toda la pieza.
La vajilla de porcelana fina, es el conjunto de notas como el sonido del violín en una sinfonía: refinados, sutiles y llenos de matices.
El centro de mesa es el corazón visual, como un solo de piano en una sinfonía, capta la atención y marca el ritmo de la velada.
Si bien es posible pasar por alto la importancia de la luz en la sinfonía del vestir la mesa, la iluminación es la batuta invisible que guía la atmósfera de la velada. La luz, al igual que el ritmo en la música, puede cambiar la percepción del espacio y del tiempo. Una cena a la luz de las velas puede alargar la conversación, haciendo que las horas pasen volando, mientras que una iluminación más viva puede incentivar la energía y la interacción social.
Juana Sanz nos presenta una mesa refinada y llena de encanto, donde cada elemento evoca la elegancia de épocas pasadas.
El centro de mesa está adornado con un candelabro de cristal que sostiene velas rojas, creando un bello contraste con el mantel azul de toile de jouy, cuyo estampado clásico aporta un encanto especial.
Al pie del candelabro, unas delicadas figuras de músicas cortesanas tocan el arpa y el violín, acompañando la melodía del brindis en una sinfonía imaginaria, que da vida a la mesa con un toque artístico y nostálgico.
La cristalería modelo Versalles, acorde a la época de la escena, añade una atmósfera de lujo y distinción, transportándonos a los salones de la corte francesa. Cada copa refleja la luz de las velas, creando destellos mágicos.
Para dar un toque único y lleno de color, Juana ha elegido una copa de licor de distinta cristalería, rompiendo con la uniformidad y aportando un acento visual que realza la belleza de toda la composición.
En la segunda versión, Juana cambia la cristalería por copas de color, que bajo la luz de las velas crean reflejos vibrantes y llenos de vida, contrastando de manera armoniosa con el resto de la decoración.
La cristalería: instrumentos delicados de la orquesta
Si consideramos la mesa como una orquesta, la cristalería ocupa un lugar prominente, siendo sus copas y vasos los instrumentos más delicados y brillantes. La cristalería, con su capacidad para capturar y refractar la luz, aporta a la mesa una dimensión visual que transforma una comida común en una experiencia de lujo y distinción. Cada pieza de cristal, ya sea una copa de vino tinto o una copa de champán, cumple una función específica, como un instrumento que contribuye con su sonido particular a la sinfonía total de la mesa.
Las copas de vino, por ejemplo, son las cuerdas de esta orquesta visual. Su forma esbelta y la transparencia del cristal permiten que la luz pase a través de ellas, creando reflejos que bailan en la mesa como notas en una partitura. Las copas altas para el vino blanco, diseñadas para mantener la frescura del líquido, se asemejan a los violines en una orquesta, con su capacidad para producir sonidos agudos y limpios. En contraste, las copas anchas para el vino tinto, que permiten que el vino respire, se relacionan con los tonos más graves de los violonchelos y los contrabajos, aportando una base sólida a la composición.
El sonido del cristal al brindar, ese tintineo delicado, es la primera nota audible en esta sinfonía. Cada copa, según su grosor y material, emite un sonido diferente, creando un eco que resuena en el aire y marca el ritmo de la ocasión. Este sonido, aunque breve, tiene un impacto emocional profundo, ya que simboliza el inicio de la celebración, el compartir y la conexión entre los comensales.
Mariángeles Ramos nos deslumbra con una mesa que destaca por su elegancia y riqueza de detalles. El punto central es un mantel bordado con aves de gran belleza, que añade un toque artístico y natural, evocando la delicadeza de la naturaleza en su máximo esplendor.
Sobre éste, la diversidad de cristalería es una muestra de buen gusto y equilibrio. Nos presenta tres copas diferentes, con lo que consigue crear una armonía espectacular entre ellas, combinando formas y colores de manera magistral. Los tonos verdes, rosas y azules se mezclan con sutileza, aportando un aire fresco y sofisticado a la mesa, mientras cada copa parece formar parte de una misma sinfonía visual.
Mariángeles nos muestra una copa bicolor moderna, versátil y elegante. Puede usarse para vino o cava y, al invertirse, sirve como chupito o licor, aportando funcionalidad y estilo a la mesa. A la derecha, destaca una copa estriada vintage, herencia de su madre, que ofrece un toque nostálgico. Y a la izquierda, una copa contemporánea verde añade frescura y modernidad a la escena.
Los reflejos del cristal y la vibrante paleta cromática no sólo embellecen la mesa, sino que también invitan a disfrutar del momento del brindis con una sensación de lujo y cuidado estético. Una propuesta que equilibra lo clásico con lo moderno, generando un ambiente perfecto para cualquier ocasión especial.
Vestir la mesa es como componer una sinfonía visual, donde cada elemento debe integrarse con los demás para crear una atmósfera armónica. La cristalería es solo una parte de esta composición, ya que también intervienen la vajilla, los cubiertos, el mantel y los centros de mesa. Como en una orquesta bien afinada, cada detalle debe tener su lugar, respetando su función, pero sin perder de vista el conjunto.
El mantel, por ejemplo, es la base sobre la que se construye toda la sinfonía. Al igual que los acordes de fondo que sostienen una melodía, el mantel establece el tono inicial.
La disposición de la cristalería, los platos y los cubiertos también sigue una coreografía meticulosa. Cada pieza tiene su lugar designado, y cualquier cambio en su disposición puede alterar la armonía visual. La sinfonía de la mesa, al igual que en la música, requiere equilibrio y precisión para evitar el caos. La simetría y el orden son esenciales para que la mesa no solo sea funcional, sino también visualmente atractiva.
Mª Jesús Alonso nos deslumbra con una mesa verdaderamente espectacular, donde el lujo y la atención al detalle se hacen evidentes en cada elemento.
Una majestuosa lámpara de cristal cuelga sobre la mesa, observando y esperando ese brindis musical que marcará el momento culminante de la velada.
Los colores dorados y verdes predominan, otorgando un aire cálido y distinguido. El centro de mesa, adornado con velas y pequeñas lámparas, crea una atmósfera íntima y acogedora.
A lo largo de la mesa, un camino dorado de creación propia resalta la originalidad de la propuesta, añadiendo un toque personal y único.
Destacando en esta escena, un elegante atril alto, que parte desde el suelo, sostiene un hermoso libro de música, acompañando esta refinada puesta en escena y reforzando el tema musical.
Las botellas de vino de cristal tallado brillan con distinción, y la mesa se completa con tres tipos de cristalería, una de ellas de color, que añade una vibrante nota de contraste.
Esta armoniosa combinación de elementos invita a los comensales a disfrutar de una experiencia visual y musical inolvidable.
Vestir una mesa es mucho más que colocar utensilios y platos. Es un arte que refleja nuestra personalidad, nuestra cultura, e incluso nuestra forma de relacionarnos con quienes nos rodean. Este acto, aunque cotidiano, tiene la capacidad de transformar una simple comida en una experiencia inolvidable. Al igual que una sinfonía bien compuesta, vestir una mesa implica coordinar diferentes elementos para crear una armonía visual y sensorial que deleite a quienes se sientan alrededor de ella.
En el arte de vestir la mesa, la cristalería ocupa un lugar de honor, transformando cada comida en una experiencia multisensorial llena de poesía y elegancia. A través de su historia rica y variada, sus funciones específicas y su diversidad de formas y colores, la cristalería nos enseña sobre la belleza, la fragilidad y la importancia de los detalles. Al disponer cada copa y vaso con cuidado y amor, no solo embellecemos nuestra mesa, sino que también celebramos la conexión humana y la alegría de compartir.
Así, en cada copa de cristal, en cada vaso soplado a mano, encontramos una poesía silenciosa que eleva lo cotidiano a la categoría de arte. La cristalería, con su luz y transparencia, nos invita a celebrar la vida y las conexiones humanas en su forma más pura y esencial. En el acto de vestir la mesa, descubrimos la belleza en lo efímero y la magia en los detalles, creando momentos memorables que perduran en la memoria y el corazón.
Rosa Sánchez nos presenta una mesa llena de encanto y musicalidad, colocada estratégicamente frente al piano, lo que crea una atmósfera única y sofisticada, destacando por su originalidad y elegancia.
Su mantel decorado con pentagramas y notas musicales, transforma la superficie en una obra de arte visual que evoca una partitura. Las lineas del pentagrama y las notas dispersas parecen cobrar vida, creando una armonía visual que complementa el ambiente junto al piano. Este detalle aporta un toque artístico y refinado, haciendo de su mesa un homenaje a la música y a la creatividad en la decoración.
Sobre el piano, una partitura cuidadosamente dispuesta parece estar lista para ser interpretada, como si la música fuera a fluir en cualquier momento y envolver la velada.
Las copas, todas pertenecientes a la misma cristalería, brillan bajo la luz, reflejando la elegancia y armonía de la presentación. Cada copa parece estar esperando el momento del brindis, como si fuera a seguir la melodía de la partitura colocada meticulosamente sobre el piano, creando una sinfonía entre los sonidos del cristal al chocar suavemente y las notas del piano imaginario.
Esta disposición no solo resalta el buen gusto de Rosa, sino que también fusiona el arte de la música con el arte de vestir la mesa, logrando una escena donde el brindis se convierte en parte de la interpretación musical.
Imagina el sonido suave y delicado de las copas de champagne chocando entre sí en un brindis. Es un sonido que evoca celebración y alegría, un eco de los momentos felices que se comparten alrededor de una mesa bien vestida. La melodía es elegante y vibrante, como una serenata de cristal que llena el aire con su magia.
Cada copa tiene su propia nota en esta sinfonía. Las copas flauta, con sus cuerpos largos y delgados, emiten un tono claro y brillante, como una nota aguda en una partitura musical. Las copas coupé, con sus formas más anchas y redondeadas, producen un tono más suave y resonante, reminiscente de una nota baja y profunda. Cuando estas notas se combinan en un brindis crean una armonía que parece elevarse hacia el cielo.
Si tuviera que expresar la esencia de la sinfonía de las copas de champagne en una canción, sería La Vie en Rose de Edith Piaf. Esta icónica canción francesa, con su melodía romántica y letras que celebran la belleza de la vida, enmarca perfectamente el espíritu de elegancia y exquisitez que emana de una mesa adornada con las copas de champagne.
La letra de La Vie en Rose habla de ver la vida a través de lentes rosados, de encontrar la belleza en cada momento y de celebrar el amor y la felicidad. De manera similar, las copas de champagne nos invitan a ver el mundo con optimismo y alegría, a disfrutar de los placeres simples de la vida y a brindar por la felicidad compartida con amigos y seres queridos.
Sita Cabau nos presenta una mesa de exquisita delicadeza, vestida con un mantel blanco adornado con encajes y bordados en dulces colores, creando un ambiente elegante y acogedor.
Frente a cada comensal, una partitura elegantemente dispuesta simula el menú, añadiendo un toque creativo y original.
La cristalería de cristal tallado es clásica donde se destaca una copa de color verde, un guiño a la forma en que se servía el vino en tiempos pasados.
Al fondo, el piano espera pacientemente para acompañar el brindis, añadiendo un aire de gracia y distinción musical.
En el centro de la mesa, un precioso jarrón vintage de herencia familiar sostiene hermosas flores amarillas, que aportan un vibrante toque de color y calidez.
Las servilletas bordadas y de color amarillo contrastan armoniosamemente con el mantel, y cada una está adornada con un servilletero que sostiene una rosa granate, realzando y embelleciendo la disposición.
La mesa, armoniosamente decorada, invita a disfrutar de una velada única, donde la tradición, el arte y la música se entrelazan para crear un ambiente inolvidable.
Cada comensal que participa en esta sinfonía de las copas experimenta una gama única de emociones y sentimientos. Para algunos, el sonido de las copas chocando entre sí evoca recuerdos de celebraciones pasadas, de momentos felices compartidos con amigos y familiares. Para otros, es un recordatorio de la belleza efímera de la vida, de la importancia de vivir cada momento con pasión y alegría.
Algunos comensales pueden sentir una sensación de euforia al participar en un brindis, como si estuvieran siendo transportados a un estado de pura felicidad y alegría. Otros pueden experimentar una sensación de conexión con los demás, al darse cuenta de que están compartiendo un momento especial con personas que son importantes para ellos.
En el arte de vestir la mesa, las copas de champagne desempeñan un papel fundamental en la creación de una experiencia que va más allá de simplemente satisfacer el apetito. Son el símbolo de la elegancia y el refinamiento, la encarnación misma del lujo y la sofisticación. Con cada brindis, crean una sinfonía de emociones que deleita los sentidos y eleva el espíritu, dejando una impresión indeleble en todos los que tienen el privilegio de participar en ella.
Teresa Gomis nos expone una mesa de gran delicadeza, vestida con un mantel de Lagartera en un suave tono rosa bebé, que aporta una dulzura exquisita.
En esta propuesta, nos ofrece dos composiciones diferentes. En ambas, el centro de la mesa está adornado con un hermoso arreglo de flores rojas, blancas y malvas, que, combinado con el verde, crea una imagen espectacular sobre una vasija de plata de baja altura.
En una de las composiciones, destacan dos copas de la misma cristalería, mientras que una copa roja en forma de flauta añade un toque de distinción y color. Las velas rojas acompañan, reforzando la armonía del conjunto.
En la segunda composición, Teresa retira la copa roja y la sustituye por una copa flauta del mismo juego, creando una armonía perfecta.
Junto a la mesa, una elegante champañera con champagne, aguarda el momento del brindis, aportando un toque especial a la escena, lista para celebrar con estilo y distinción.
La mesa de Teresa, destaca por una selección de detalles que añaden un toque de sofisticación y armonía. Los platitos de pan en plata combinan con los bajoplatos , logrando una estética coherente y refinada. La salsera, también en plata, y una jarra de cristal tallado con borde y mango de plata aportan brillo y elegancia. Los reposacubiertos de cristal suman un delicado toque final. Cada elemento es cuidadosamente elegido , reflejando el mimo y la exquisitez con los que Teresa compone su mesa.
El tintineo de las copas al chocar es un instante que envuelve una magia especial. Ese brindis de las copas en clave de sol es la sinfonía que acompaña a los momentos más significativos de nuestras vidas.
La sinfonía del brindis no es simple casualidad; es un lenguaje universal que se eleva sobre las palabras, trascendiendo las barreras del tiempo y del lugar. Suave, resonante, llena de ecos invisibles, es como una partitura que guarda en cada choque una promesa: la promesa de compartir, de celebrar, de estar juntos.
El preludio: el levantar de las copas. Antes de que las copas se toquen, hay un silencio expectante, casi como el susurro antes de que el director levante su batuta en un concierto. Las miradas se cruzan, los rostros se iluminan con sonrisas, y aunque aún no se ha producido el sonido, ya comienza la magia.
El primer acorde: el choque cristalino. Cuando las copas finalmente se encuentran, el sonido que emiten es el primer acorde de una sinfonía íntima y compartida. Ese choque de cristal es un recordatorio de la fragilidad de la vida, pero también de su belleza. Es un sonido que, aunque breve, contiene en sí mismo un universo.
Las diferentes copas, con sus distintas formas y tamaños, emiten notas ligeramente distintas. Algunas suenan agudas y claras, como el tintineo de un triángulo en una orquesta, otras, más graves, aportan una profundidad casi inaudible, como si fueran el contrabajo de la pieza. Juntas, crean una armonía fugaz que llena el espacio de una energía única.
El crescendo: las voces que acompañan. El choque de las copas es solo el comienzo. Las voces de los presentes se suman a la sinfonía, como si cada palabra, cada risa, fuera una nota añadida a la composición. En ese instante, lo que era un simple tintineo se convierte en un crescendo de emociones. El brindis es un acto colectivo, donde cada participante añade su propia voz, su propio matiz a la pieza que se está tocando.
¡Por la vida!, exclama alguien, y su voz resuena como el sonido de los violines que elevan el ritmo. ¡Salud! responde otro, añadiendo una nota más grave, pero igualmente vibrante, como el golpe suave de los timbales. Las copas se inclinan, el líquido dorado o rubí roza los labios, y el brindis se convierte no solo en sonido, sino en sabor, en experiencia inolvidable.
Verónica Ponce nos deslumbra con una mesa espectacular en la que los tonos blanco y negro dominan, creando una atmósfera elegante y moderna, donde el cristal es el gran protagonista. El mantel blanco sirve de base para un refinado camino de mesa de toile de jouy con estampado en negro, que añade un toque clásico. Sobre éste, a cada lado del centro de mesa, ha colocado unos espejos, reflejando la luz y resaltando la belleza de la cristalería.
El original centro de mesa formando una torre con soportes de cristal para tartas sostenidos por una base que no pasa desapercibida, es coronada por tres copas de cristal, que aportan altura y elegancia. Las copas de cava negras opacas destacan entre los tres tipos de cristalería utilizados, añadiendo un toque audaz y moderno.
Los platos de cristal transparente reposan sobre un delicado bajoplato en blanco y negro, que refuerza el contraste cromático. Las servilletas, cuidadosamente envueltas con un servilletero con flor de cristal, reposan sobre una base negra, aportando un detalle delicado. El platito para el pan, también de cristal, mantiene la coherencia de la temática.
Esta mesa ha sido montada en el jardín, dejando que la luz natural resalte la sinfonía del cristal en su máxima expresión, una verdadera obra maestra de Verónica: un juego de reflejos y transparencias, donde cada pieza cobra vida bajo la luz. Desde las copas hasta los platos y servilleteros, el cristal crea una armoniosa melodía visual, destacando por su brillo y delicadeza.
Verónica nos presenta un espectáculo visual en el que cada elemento parece tocar una nota de luz y brillo. Las copas, platos y servilleteros de cristal no solo decoran, sino que generan un juego de transparencias y reflejos que armonizan con el resto de la mesa. Cada pieza de cristal aporta su propia melodía, creando un conjunto único donde la luz y el cristal se unen para ofrecer una experiencia visual inolvidable.
Un brindis que trasciende
La clave de sol que inicia esta sinfonía no es solo una forma de describir su tono melódico y luminoso. Es también un símbolo de cómo, a través del brindis, creamos una música que trasciende las palabras y las distancias. El choque de las copas, ese sonido cristalino, tiene el poder de unirnos, de hacernos partícipes de una misma melodía, aunque sea por un breve instante.
En cada brindis, hay una oportunidad de tocar las notas más profundas del alma, de conectarnos con los demás en un plano más sutil y elevado. Es una sinfonía compuesta por el amor, la amistad, la gratitud y la alegría de estar vivos. Cada brindis es único, pero al mismo tiempo, forma parte de una música más grande, una que ha sonado desde tiempos inmemoriales y que seguirá sonando mientras haya copas que levantar, mientras haya corazones que deseen brindar.
La música es una revelación mayor que toda la ciencia o la filosofía. Ludwig van Beethoven
La sinfonía doméstica: el sonido cautivador que produce la cristalería por Juana Sanz con la colaboración de Ana Lou, Carmen Enseñat, Concepción Santos, Mariángeles Ramos, Mª Jesús Alonso, Rosa Sánchez, Montse Cabau, Teresa Gomis y Verónica Ponce.
La moda es un lenguaje visual que nos permite expresar nuestra identidad, creatividad y estilo personal. A lo largo de la historia, han surgido numerosos estilos de moda, cada uno con su propia esencia y significado, reflejando las tendencias culturales, sociales y artísticas de su época. En este artículo, exploraremos 40 estilos de moda que abarcan desde lo clásico hasta lo contemporáneo, cada uno con su singularidad y atractivo. Además, proporcionaremos consejos prácticos para ayudarte a descubrir y desarrollar tu propio estilo personal. Sin duda, la moda es gran parte de nuestra carta de presentación y puede suponer un código de acceso a ciertas situaciones sociales, como a ciertos empleos o eventos. Puede, incluso, generar ciertos conflictos generacionales o problemas en el hogar. Es un código que, en todo caso, va a concluir quiénes somos y del que no podemos renunciar, sea siempre el mismo o bien si lo vamos desarrollando para cada ocasión o época vital. Tu moda eres tú.
40 Estilos de moda
A continuación, a través de un listado que abarca 40 estilos y de algunos de sus diseñadores más representativos, vamos a revisar la moda actual, en su más amplio espectro. Debajo de la lista, tendrás algunas imágenes de ejemplo y una serie de tips para desarrollar el tuyo.
Clásico El estilo clásico se caracteriza por ser uno de los más refinados y duraderos en el mundo de la moda. Quienes lo adoptan suelen inclinarse por tonos neutros, prendas de cortes sencillos y accesorios sutiles, creando un guardarropa que permanece relevante a lo largo del tiempo. Elementos esenciales como chaquetas entalladas, camisas blancas de alta calidad y zapatos negros bien cuidados son fundamentales en este estilo. Es perfecto para entornos laborales formales o eventos que exijan un toque de elegancia. Optar por el estilo clásico es elegir una manera de vestir que transmite madurez, elegancia y una clara preferencia por la calidad antes que la cantidad. Entre sus diseñadores más característicos, podemos mencionar a Coco Chanel, famosa por su estilo atemporal, con el diseño de sus trajes de tweed y el little black dress y a Ralph Lauren, por sus diseños clásicos y elegantes que encarnan la moda americana tradicional.
Náutico El estilo náutico se inspira en la vida marina y la navegación, utilizando colores como el azul marino, blanco y rojo, junto con rayas y motivos relacionados con el mar. Prendas clave incluyen camisetas a rayas, pantalones blancos, chaquetas estilo blazer y accesorios como sombreros de marinero y zapatos tipo náuticos. Este estilo transmite una sensación de frescura y libertad, perfecto para días soleados y escapadas costeras. Nautica (sin acento) es una marca especializada en ropa inspirada en la vida costera. Ofrecen prendas clásicas con un enfoque moderno, como camisetas a rayas y chaquetas propiamente náuticas. Gant: con una estética inspirada en el estilo de vida americano, sus colecciones incluyen colores marinos, rayas y prendas de inspiración náutica.
Safari Inspirado en la aventura y la exploración, el estilo safari se caracteriza por su funcionalidad y su paleta de colores terrosos. Prendas como chaquetas de cargo, pantalones de lino, camisas de algodón liviano y sombreros de ala ancha definen este estilo. Los accesorios incluyen binoculares, cinturones de cuero y botas robustas, ideales para aquellos con un espíritu aventurero y amante de la naturaleza. Paul Smith. Conocido por su enfoque en la mezcla de lo clásico y lo moderno, Paul Smith incorpora colores terrosos, estampados sutiles y cortes prácticos que evocan la estética safari, mientras mantiene un toque de elegancia británica en sus diseños. Max Mara también conocido por su elegancia y funcionalidad, sus diseños a menudo presentan paletas de colores terrosos y cortes prácticos que evocan la estética safari.
Casual Entre los diferentes estilos de vestir, el casual ha ganado popularidad como la opción preferida para el día a día, destacando por su enfoque en la comodidad sin sacrificar el buen gusto. Definido por su sencillez, este estilo recurre a prendas básicas como jeans, camisetas ligeras y zapatillas deportivas, creando combinaciones versátiles que son ideales tanto para un café con amigos como para un entorno laboral relajado. La moda casual masculina también sigue estos principios, incorporando piezas como pantalones, jerséis, camisas sencillas y chaquetas ligeras que aportan un toque de estilo sin complicaciones. Este estilo refleja una actitud relajada pero consciente, con el uso de colores neutros y ropa cómoda que no solo atrae miradas, sino que nos brinda la libertad necesaria para enfrentar el día a día. En este caso, Tommy Hilfiger destaca por sus prendas casuales de estilo americano, con un toque preppy (ver más adelante) y Gap, marca asimismo conocida por su ropa casual, especialmente jeans y camisetas.
Comfy El estilo comfy se enfoca en lograr el máximo confort sin renunciar al estilo. Este tipo de ropa se caracteriza por el uso de telas suaves, cortes sueltos y prendas relajadas, ideales para esos días en los que se busca comodidad sin comprometer la apariencia. Las piezas clave incluyen sudaderas amplias, leggings elásticos, jerséis de punto y calzado cómodo, como zapatillas deportivas o mocasines suaves, que completan el look sin esfuerzo. Aunque tradicionalmente se asocia con estar en casa, el estilo comfy ha ganado terreno en la moda diaria, demostrando que se puede estar cómodo y chic al mismo tiempo. Norma Kamali: conocida por su uso de tejidos suaves y diseños relajados, Kamali ha sido una pionera en crear prendas cómodas que no sacrifican el estilo, convirtiéndose en uno de los referentes en el estilo comfy. Alexander Wang ha desarrollado uno de sus enfoques en la moda urbana relajada. Wang ha creado numerosas colecciones que combinan la comodidad con un toque moderno y sofisticado, utilizando materiales suaves y cortes sueltos que reflejan perfectamente el espíritu del estilo comfy.
Bohemio (Boho) El estilo bohemio, o boho, es una celebración de la libertad, la creatividad y la individualidad, profundamente inspirado por la cultura hippie de los años 60 y 70. Este estilo se distingue por su enfoque despreocupado y relajado hacia la moda, combinando elementos de diferentes tradiciones culturales y estéticas en una mezcla ecléctica que refleja un sentido de aventura y autenticidad. Aquí no pueden faltar Chloé (Stella McCartney, Phoebe Philo), la marca que se asocia con un estilo femenino y bohemio por excelencia; e Isabel Marant, conocida por su estilo chic bohemio con toques urbanos (ver chic más adelante).
Características del Estilo Bohemio (Boho).
Estampados Florales: los estampados florales son un sello distintivo del estilo bohemio. Pueden variar desde pequeños patrones delicados hasta grandes flores vibrantes. Estos estampados evocan una conexión con la naturaleza y un sentido de frescura, aportando un aire romántico y femenino a las prendas.
Telas Sueltas: el boho se caracteriza por el uso de telas suaves y fluidas que permiten libertad de movimiento. Las prendas suelen ser amplias y cómodas, con cortes que fluyen suavemente sobre el cuerpo. Algodones ligeros, sedas y linos son comunes, creando una estética relajada y despreocupada.
Prendas Vintage: la moda bohemia a menudo incorpora prendas vintage o de segunda mano, destacando la singularidad de cada pieza. Esto no solo refleja un compromiso con la sostenibilidad, sino que también permite a quienes adoptan este estilo expresar su personalidad y sus preferencias estéticas a través de artículos únicos que cuentan una historia.
Accesorios Llamativos: los accesorios son fundamentales en el estilo bohemio. Collares largos con colgantes grandes, pulseras apiladas, sombreros de ala ancha y bufandas de colores vivos son solo algunos ejemplos. La joyería suele ser de estilo artesanal o bohemio, utilizando materiales naturales como piedras, madera y metales envejecidos, lo que complementa la estética general del look.
Influencias Étnicas: el boho no se limita a una sola cultura, sino que toma elementos de diversas tradiciones étnicas y culturales. Esto puede incluir patrones geométricos inspirados en textiles africanos, bordados de estilo indígena, o cortes de ropa que rememoran estilos de países orientales. Esta fusión de influencias culturales contribuye a la rica diversidad visual del estilo.
Cómo Llevar el Estilo Bohemio. Para adoptar el estilo bohemio, lo fundamental es priorizar la comodidad y la autoexpresión. Aquí hay algunas sugerencias:
Combina Prendas: no tengas miedo de mezclar estampados y texturas. Combina una blusa floral con una falda de mezclilla y un chaleco de crochet, por ejemplo.
Accesoriza Generosamente: añade múltiples accesorios, como anillos grandes, collares de diferentes longitudes y pulseras en abundancia. Esto no solo añade interés a tu look, sino que también te permite mostrar tu personalidad.
Incorpora Elementos Vintage: visita tiendas de segunda mano o mercados de pulgas para encontrar prendas vintage que encajen en tu estilo. Un abrigo retro o un vestido bohemio pueden ser el centro de tu atuendo.
Opta por Comodidad: la ropa suelta y cómoda es clave en el boho. Busca prendas que te hagan sentir bien y que te permitan moverte libremente.
Cottagecore El cottagecorees un estilo de moda y una subcultura que idealiza una vida rural sencilla y romántica, basada en la conexión con la naturaleza, la autosuficiencia y las tareas cotidianas del campo. Estéticamente, el cottagecore se inspira en la vida campestre, con una fuerte nostalgia por épocas pasadas y un enfoque en la vida rural bucólica. Batsheva Hay: conocida por sus vestidos vintage inspirados en el campo, Batsheva se asocia frecuentemente con el cottagecore por sus siluetas románticas y femeninas. Christy Dawn: esta marca se enfoca en la sostenibilidad y el uso de telas recicladas para crear vestidos inspirados en la moda rural y vintage.
Características del estilo Cottagecore:
Colores suaves y naturales: paleta de colores pastel como blanco, beige, crema, verde oliva, marrón, tonos tierra, y algunos matices suaves de rosa y azul.
Tejidos naturales: predominan los tejidos como el lino, el algodón, y otros materiales ligeros y transpirables.
Vestidos largos y fluidos: generalmente con estampados florales, cuadros vichy o lisos. Los vestidos suelen tener un aire vintage, inspirados en la moda del campo.
Faldas amplias: se usan faldas largas y a menudo plisadas o con vuelo, en telas suaves y cómodas.
Detalles románticos: se incluyen volantes, encajes, bordados y cintas que añaden un toque femenino y nostálgico.
Sombreros de paja: los sombreros grandes de ala ancha son un accesorio típico, tanto por su función práctica como por su estética.
Delantales y prendas inspiradas en la vestimenta de trabajo rural: se incluyen delantales y prendas que recuerdan la vida en una granja o el trabajo en el campo.
Accesorios naturales: flores, cestas de mimbre y pañuelos de tela son comunes, reforzando el vínculo con la naturaleza.
Influencias y cultura del Cottagecore: este estilo también está muy ligado a un estilo de vida que valora la simplicidad, la sostenibilidad, y una conexión cercana con la naturaleza. Cottagecore celebra actividades como la jardinería, la cocina casera, la lectura y la artesanía. En las redes sociales, como Instagram y TikTok, se ha vuelto muy popular, con personas compartiendo sus experiencias de vida relacionadas con este ideal rural y estéticamente seren
Minimalista El minimalismo en la moda se define por el principio de «menos es más», eligiendo colores neutros, diseños simples y prendas de cortes limpios. Este estilo pone énfasis en la calidad de las piezas y en detalles discretos, logrando looks elegantes y duraderos. Es perfecto para quienes valoran la sofisticación en la simplicidad, fomentando un armario cápsula que incluye prendas versátiles, facilitando la creación de numerosos conjuntos con pocos elementos. Jil Sander es conocido por ser el líder del minimalismo en la moda, con líneas limpias y un enfoque dirigido a la alta calidad en los tejidos. También Calvin Klein, ultra conocido por sus diseños minimalistas y sin adornos.
Naíf El estilo naíf se distingue por su aire inocente y por sus detalles lúdicos, con una apuesta por colores vibrantes, estampados alegres y formas sencillas. Ideal para quienes desean transmitir alegría y frescura a través de su vestimenta, incluye faldas con vuelo, vestidos con cuello Peter Pan y accesorios inspirados en temas infantiles o naturales. Este estilo valora tanto la comodidad como la autoexpresión, animando a combinar las prendas de manera creativa para lograr un look único y lleno de optimismo. El estilo naíf no es solo una elección de moda, sino una forma de vivir con entusiasmo y alegría. Orla Kiely es reconocida por sus estampados retro (ver este estilo, el retro, más adelante), colores vibrantes y diseños juguetones. Kiely captura la esencia del estilo naíf en sus colecciones de ropa así como en sus accesorios. Alessandro Michele (para Gucci): aunque es conocido por su eclecticismo, en varias de sus colecciones ha incorporado elementos naíf, con motivos infantiles, colores vivos y siluetas sencillas que reflejan la inocencia y el encanto característicos de este estilo.
Oversize El estilo oversize se distingue por el uso de prendas de gran tamaño, desde camisetas amplias y sudaderas voluminosas hasta pantalones holgados y chaquetas de gran corte para mujer. Este enfoque juega con las proporciones y formas para crear atuendos que se destacan por su originalidad y audacia. La clave está en lograr un equilibrio entre las piezas, de manera que, aunque sean grandes, cada una aporte al conjunto un look cohesivo y visualmente atractivo. Además de su enfoque estético, este estilo ofrece una experiencia de vestir cómoda y sin restricciones, permitiendo disfrutar del máximo confort sin renunciar al estilo. Como representantes habituales de este estilo contamos con Demna Gvasalia (actual marca Balenciaga), el cual ha llevado el estilo oversize a un nuevo nivel con Balenciaga, destacando por sus chaquetas amplias, sudaderas voluminosas y siluetas exageradas que han redefinido el lujo moderno. También con Raf Simons, conocido por sus diseños innovadores y audaces, ha incorporado el oversize en muchas de sus colecciones, combinando prendas amplias con un enfoque vanguardista y minimalista.
Romántico El estilo romántico es la máxima representación de la feminidad y la delicadeza en la moda. Los tonos suaves, tejidos ligeros y detalles como volantes, encajes y estampados florales son elementos clave. Este estilo apuesta por la suavidad y los adornos, con vestidos de lino, faldas de cintura alta y blusas con hombros descubiertos que evocan un aire de ensueño y sutil elegancia. Es ideal para citas, reuniones familiares o para quienes quieren incorporar un toque femenino a su vestuario cotidiano. El estilo romántico se construye a partir de prendas que, gracias a sus texturas y colores tenues, crean una imagen poética y personal. Alberta Ferretti se recrea en este estilo con sus diseños femeninos, mediante tejidos suaves y detalles románticos. Erdem se caracteriza por sus estampados florales y las siluetas románticas.
Deportivo y Athleisure El estilo deportivo trasciende el ámbito del gimnasio, combinando confort con moda. Con piezas como leggings, pantalones de chándal y sudaderas, este estilo se enfoca en materiales ligeros y transpirables que permiten moverse con libertad, sin dejar de lado el diseño. Zapatillas, mochilas funcionales y gorras son accesorios comunes que reflejan un estilo de vida enérgico y activo. Perfecto para quienes desean un look casual y práctico, el estilo deportivo muestra que se puede unir moda y comodidad en el día a día. El estilo athleisure elimina las barreras entre la ropa deportiva y la casual, promoviendo un look funcional que no sacrifica el estilo. Incluye también leggings de alta calidad, tops deportivos, sudaderas con capucha y zapatillas que se pueden usar tanto en el gimnasio como en encuentros informales. Este estilo refleja un estilo de vida activo y moderno, donde la comodidad y la moda van de la mano. Stella McCartney, hija de Paul McCartney, repite de nuevo aquí. Además de con Chloé, ha colaborado con Adidas para crear prendas deportivas de alta moda. Riccardo Tisci, especialmente en su trabajo con Burberry, ha incorporado elementos deportivos en sus colecciones, fusionando la sastrería tradicional británica con prendas deportivas y casuales. Su enfoque mezcla funcionalidad y lujo, lo que lo convierte en un referente en la evolución del athleisure en la alta moda.
Aesthetic El estilo aesthetic abarca varias subculturas y tendencias visuales, cada una con su propia paleta de colores y motivos. Desde el vaporwave hasta el cottagecore, pasando por el dark academia, este estilo se centra en la expresión de estados de ánimo y conceptos a través de la moda. La elección de prendas y accesorios se hace con el objetivo de crear una imagen cohesiva y estéticamente agradable, ideal para quienes buscan una forma de expresión artística en su forma de vestir. Molly Goddard: conocida por su uso de colores vibrantes y siluetas juguetonas, que encajan en varias subculturas estéticas. Gucci, bajo el diseño de Alessandro Michele y su trabajo ha incorporado múltiples influencias estéticas, creando una experiencia visual rica y variada.
Vintage Puede incluir moda, prendas concretamente (no inspiración), de los años 20, 50, 70, 80 y 90. Prendas originales de segunda mano altamente cuidadas y que, incluso en muchos casos, mantienen las etiquetas, si bien puedan haber perdido alguna parte, como por ejemplo alguna borla o cinturón, etc. Existen múltiples representantes dentro de este estilo (como en los anteriores), pero aquí ocurre algo característico puesto que, siendo puristas, lo vintage abarca una extensísima cantidad de décadas. Desde Jean Patou, Jean Desses, Bruyere, Jacques Heim, Mariano Fortuny y Madrazo, Madeleine Vionnet o la propia Coco Chanel, Cristóbal Balenciaga, Christian Dior, YSL (el original), Roy Halston, Walter Albini, Claude Montana, Martin Marziela, Azzedin Alaia o John Galliano entre tantos (tantísimos) otros y otras. Es decir, diseñadores/as que abarcan una horquilla entre los años 20 y los 90. Este estilo, en la actualidad, es asumido por otros estilos, si bien se debe considerar que no todos los estilos que escogen el vintage lo proyectan del mismo modo. La gran cantidad de diseñadores y de estilos por cada diseñador que conforman el vintage permite ser utilizado de múltiples maneras, por lo que lo verás dentro de otros estilos de este mismo listado.
Retro El estilo retro es un homenaje a las modas de décadas pasadas, pero con un enfoque contemporáneo que lo hace relevante en el presente. Este estilo puede incorporar prendas auténticas de nuestros abuelos, o bien reinterpretar looks icónicos de épocas como los años 50, 60, 70 y 80. Se caracteriza por una mezcla de colores vibrantes, estampados llamativos y siluetas que evocan nostalgia, pero que se adaptan a las tendencias actuales. Las prendas retro pueden incluir vestidos de corte A, chaquetas de mezclilla, pantalones de campana, y accesorios como diademas o gafas de sol grandes. Este estilo permite una gran versatilidad, ya que se puede combinar con elementos modernos para crear un look fresco y actual. A través del retro, las personas pueden expresar su amor por el pasado, celebrando la historia de la moda mientras juegan con su propio sentido del estilo. La clave del retro es la autenticidad; se trata de encontrar el equilibrio entre la nostalgia y la modernidad, creando un atuendo que sea tanto atemporal como único. Miu Miu (Miuccia Prada) combina influencias de décadas pasadas con un toque moderno y Jeremy Scott es conocido por su enfoque irónico y retro en sus colecciones. Al igual que con el estilo vintage, con el retro también podrás verlo proyectado de diferentes maneras dentro de otros estilos de este mismo listado.
Francés El estilo de moda francés se distingue por su elegancia sutil y un chic natural, que apuesta por la simplicidad refinada y la calidad de las prendas. Con una paleta de colores neutros, este estilo se centra en piezas clásicas como la camiseta de rayas Breton, blazers entallados, jeans ajustados y pañuelos de seda. Su enfoque minimalista resalta la confianza y la comodidad, permitiendo que quienes lo adoptan reflejen su propia personalidad. Es una celebración de la belleza en lo cotidiano, con un toque genuino de glamour algo desaliñado. Jacquemus: este diseñador ha capturado la atención con sus siluetas únicas y su estilo tendente al minimalismo francés, evocando un aire relajado y sofisticado, representando perfectamente el chic francés moderno. Se le atribuye el haber desarrollado una de las marcas más aceptadas entre la juventud masculina. Claudie Pierlot: su marca se caracteriza por ofrecer prendas femeninas y elegantes que reflejan la esencia del chic parisino, combinando cortes clásicos con toques modernos y detalles delicados.
Grunge Nacido en la escena musical de Seattle en los años 90, el estilo grunge simboliza una actitud relajada y rebelde. Se caracteriza por chaquetas de lana, camisas de franela de cuadros, jeans rasgados, camisetas usadas y botas desgastadas, priorizando la comodidad y una estética alternativa. Bandas emblemáticas como Nirvana, Pearl Jam y Soundgarden no solo definieron el sonido de una generación, sino que también revolucionaron la moda al fomentar la superposición de prendas y la mezcla de texturas. La influencia de estas bandas en el estilo grunge destaca la profunda conexión entre la música y la moda, mostrando cómo un género musical puede inspirar una expresión auténtica y significativa en el vestir. Es ideal para quienes buscan reflejar un espíritu joven y desafiante. Marc Jacobs, en los 90, introdujo el estilo grunge a la pasarela con su trabajo para Perry Ellis. Hedi Slimane, como diseñador en Saint Laurent, revitalizó el grunge con un toque moderno.
Punk El estilo punk es una manifestación visual de la actitud rebelde y anti-establishment que surgió junto con el movimiento musical punk en los años 70. Se caracteriza por su enfoque desafiador hacia las normas sociales y de la moda, combinando prendas agresivas y rupturistas. Las chaquetas de cuero son un símbolo icónico de este estilo, a menudo personalizadas con tachuelas, pines y parches que representan bandas o mensajes políticos. Los pantalones rasgados, las camisetas desgastadas con gráficos provocativos y las botas militares son elementos clave, reflejando el espíritu de hazlo tú mismo (DIY) que define la estética punk. Los colores oscuros, como el negro, combinados con tonos intensos como el rojo y el morado, acentúan el dramatismo y la agresividad del estilo. Los accesorios también juegan un papel fundamental. Las cadenas, los collares de picos y los cinturones con hebillas metálicas añaden un toque de anarquía y actitud. El estilo punk no solo se limita a la ropa, sino que también abarca peinados llamativos, como crestas teñidas de colores neón o el cabello cortado de forma irregular, que enfatizan aún más el rechazo a las convenciones estéticas tradicionales. Este estilo es más que una simple elección de vestuario; es una forma de expresar una postura ideológica, de resistencia y libertad, con un trasfondo cultural que aboga por la independencia y el desafío al sistema. El punk, tanto en la moda como en la música, sigue siendo una fuente de inspiración para aquellos que buscan romper las reglas y hacer una declaración audaz de individualidad. Vivienne Westwood es considerada la madre del punk en la moda, con diseños provocadores y rebeldes. Pero Jean Paul Gaultier también desafió las normas, a menudo incorporando elementos punk en sus colecciones.
Glam El estilo de ropa glam se centra en el lujo y el destello, con un uso intensivo de tejidos brillantes, lentejuelas y colores audaces. Vestidos de noche espectaculares, trajes con detalles llamativos y accesorios ostentosos como joyas grandes y bolsos elegantes son fundamentales en este estilo. Perfecto para eventos de alfombra roja o fiestas nocturnas, el glam es la expresión máxima de la opulencia en la moda. Inspirado por iconos culturales como David Bowie, cuya audacia y enfoque teatral en la moda definieron el glam rock, este estilo invita a la experimentación y la expresión personal, recordándonos que la moda es, ante todo, una forma de arte. Gianni Versace, quién desgraciadamente fue asesinado, se hizo famoso por sus diseños glamurosos, llenos de color y sensualidad. Tom Ford es el representante del lujo moderno y del glamour sofisticado. Sin duda, dos historias a conocer. Vale la pena adentrarse en la vida de los diseñadores y de cuántos forman parte de cada estilo, pues aquí solo quedan mencionados algunos/as.
Preppy El estilo preppy se basa en la moda clásica de las élites académicas estadounidenses, fusionando confort con un aire de formalidad. Piezas como polos, blazers, faldas plisadas y mocasines son esenciales en este look, complementado con accesorios como perlas y relojes tradicionales. Los colores pastel y patrones como cuadros y rayas son comunes, creando una apariencia elegante y bien cuidada, ideal para ocasiones semi-formales o looks casuales con un toque refinado. El old money tiene mucho que ver con estas prendas también, si bien lo desarrollan en función del personaje y de su estilo de vida. Lacoste fue una marca emblemática del estilo preppy (o pijo), conocida por sus polos y su logo del cocodrilo verde. Thom Browne, siempre buscando un estilo formal pero juvenil, ha redefinido el preppy clásico.
Gótico El estilo gótico es conocido por su fascinación con lo oscuro y lo misterioso, reflejando una estética profundamente influenciada por el romanticismo y la contracultura. Este estilo se centra en el uso de colores oscuros, especialmente el negro, que simboliza tanto la rebeldía como la introspección. Las prendas típicas incluyen materiales ricos y dramáticos como cuero, encaje y terciopelo, que aportan una sensación de lujo y teatralidad al vestuario. Los detalles son fundamentales en este estilo; las prendas a menudo presentan cortes elaborados, capas y elementos arquitectónicos que añaden profundidad visual. Además, los accesorios como crucifijos, collares con motivos oscuros y anillos con piedras preciosas refuerzan la conexión con lo místico y lo esotérico. El gótico no es solo una elección estética, sino una forma de expresión que invita a explorar temas más profundos de la vida, la muerte y la identidad. Para quienes lo adoptan, este estilo es una manera de mostrar su singularidad y de desafiar las normas convencionales de la moda. Alexander McQueen (otro personaje fallecido muy joven y del que mantienen la marca) cuenta con colecciones oscuras y dramáticas, a menudo incorporan elementos góticos. Ann Demeulemeester es conocida por su estilo oscuro y andrógino, con influencias góticas.
Dark academia Si bien se comparte similitudes con el gótico, el Dark Academia tiene sus raíces en la cultura universitaria de Europa y América del Norte, especialmente en instituciones como Oxford y Cambridge. La estética se basa en la representación visual de un ambiente estudiantil, donde los libros, la música clásica y el arte son pilares fundamentales. Las influencias literarias también juegan un papel crucial, con autores como Oscar Wilde, F. Scott Fitzgerald y las obras de la literatura gótica que enriquecen la filosofía detrás de este estilo. Películas y series como Dead Poets Society y Atonement también han contribuido a popularizar esta estética, mostrando la vida de los jóvenes académicos y sus pasiones. el Dark Academia es mucho más que una tendencia de moda; es un estilo de vida que valora el aprendizaje, la autoexpresión y la apreciación de la belleza en lo intelectual. A través de la fusión de elementos estéticos y filosóficos, quienes adoptan este estilo crean una narrativa rica que celebra el conocimiento, la creatividad y la historia. En un mundo donde a menudo se privilegia lo superficial, el Dark Academia invita a una reflexión más profunda sobre nuestra identidad y nuestros intereses, convirtiéndolo en un movimiento auténtico y significativo en la moda contemporánea.
El vestuario del Dark Academia se caracteriza por una paleta de colores oscuros y neutros, predominando el negro, marrón, burdeos y verde oscuro. Los materiales suelen ser ricos y texturizados, como lana, terciopelo y algodón grueso. A continuación, se detallan algunas de las prendas y accesorios más representativos de este estilo:
Prendas de vestir:
Blazers y chaquetas: las chaquetas estructuradas, especialmente aquellas con un corte clásico, son esenciales. Pueden ser de tweed, lana o terciopelo, añadiendo un aire de sofisticación.
Camisas de cuello alto: las camisas blancas, con cuellos tipo Peter Pan o de corte clásico, son una base ideal para cualquier atuendo Dark Academia. A menudo se combinan con suéteres de lana o chalecos.
Faldas y pantalones: las faldas plisadas o midi en tonos oscuros son populares entre las mujeres, mientras que los pantalones de corte recto o chinos en colores oscuros son comunes entre los hombres.
Vestidos: los vestidos largos y fluidos, a menudo con detalles de encaje o patrones florales sutiles, se integran perfectamente en este estilo, evocando una sensación de romanticismo.
Accesorios:
Bufandas y pañuelos: los accesorios de punto, como bufandas o pañuelos de lana, son prácticos y añaden un toque acogedor al look.
Calzado: las botas de cuero, mocasines o zapatos Oxford son el calzado preferido. Este tipo de calzado no solo es elegante, sino también cómodo para un estilo de vida académico.
Gafas: las gafas de pasta gruesa, especialmente en tonos oscuros, completan el look intelectual y pueden ser tanto funcionales como estéticas.
Joyas: los accesorios suelen ser minimalistas, a menudo con toques vintage, como relojes de bolsillo, anillos o collares con colgantes que tienen significados personales.
Estilo de vida y filosofía: el Dark Academia va más allá de la moda; es una forma de vida que promueve el amor por el conocimiento, el arte y la reflexión. Quienes se identifican con este estilo suelen tener una fuerte inclinación hacia la lectura, la escritura y la apreciación de las bellas artes. La estética también se refleja en actividades cotidianas, como disfrutar de un café en una librería antigua, participar en debates sobre filosofía o literatura, y asistir a exposiciones de arte. La música clásica, así como géneros más alternativos, a menudo forman parte de la banda sonora de su vida, proporcionando el telón de fondo perfecto para un ambiente académico. Además, el Dark Academia fomenta un sentido de comunidad y conexión entre aquellos que comparten intereses similares. Grupos en línea y plataformas de redes sociales han permitido a los entusiastas del Dark Academia compartir su amor por la literatura, la moda y la estética, creando un espacio donde la creatividad y el conocimiento son celebrados.
Estética visual: la estética visual del Dark Academia es rica y evocadora, a menudo incorporando elementos como la arquitectura clásica, los libros antiguos y la naturaleza en su expresión artística. Imágenes de bibliotecas antiguas, candelabros, tinta y plumas, así como paisajes otoñales, son comunes en el contenido compartido por quienes adoptan este estilo. La fotografía y el arte juegan un papel vital en la representación de esta subcultura, con un énfasis en la iluminación suave y los tonos apagados que evocan una sensación de nostalgia y melancolía.
Hipster El estilo hipster se caracteriza por un enfoque retro y alternativo, fusionando elementos de la moda vintage con un toque irónico. Este estilo se manifiesta en la elección de prendas que a menudo provienen de tiendas de segunda mano o mercados de antigüedades, lo que refleja una apreciación por la historia y la autenticidad en la moda. Barbas largas o cortas y bien cuidadas y gafas grandes, típicamente de montura gruesa, constituyen dos símbolos distintivos de este look, añadiendo un aire intelectual y moderno sobre estéticas de una América de pajita en la boca. Los hipsters tienden a optar por ropa que cuenta una historia, desde camisetas con gráficos nostálgicos hasta chaquetas de mezclilla desgastadas, todo ello combinado de manera creativa. Este estilo también abraza la individualidad, con toques únicos que pueden incluir estampados inusuales, colores deslavados y una mezcla de texturas. La moda hipster no es solo una cuestión de vestimenta, es una declaración de valores que aboga por el consumo consciente y la sostenibilidad, reflejando un deseo de distanciarse de la cultura de masas y las tendencias efímeras. Maison Kitsuné realiz un fusión entre lo retro y lo moderno, popular entre los hipsters. Urban Outfitters (marca) es un referente del estilo hipster con sus diseños alternativos e inspiración vintage.
Streetwear El streetwear es un estilo que nació de la cultura urbana, específicamente influenciado por los movimientos del skate y el hip-hop. Este estilo se caracteriza por su enfoque en la comodidad y la funcionalidad, al tiempo que incorpora un sentido estético moderno y fresco. Las sudaderas oversized son un elemento clave, proporcionando una sensación de relajación y libertad de movimiento. Junto a ellas, las zapatillas deportivas, que suelen ser de marcas populares o de edición limitada, se convierten en un símbolo de estatus y autenticidad dentro de esta cultura. Las gorras, con su variedad de diseños y logos, añaden un toque desenfadado, mientras que la ropa cómoda como los joggers y camisetas gráficas completa el look casual. Este estilo no solo es popular entre los jóvenes, sino que ha trascendido las fronteras de la moda, encontrando su lugar en pasarelas y colecciones de diseñadores de renombre. El streetwear también se asocia con una mentalidad de pertenencia y comunidad, reflejando el espíritu de las calles y la creatividad de sus portadores. En resumen, el streetwear es una celebración de la individualidad y la cultura urbana, donde cada prenda cuenta una historia y contribuye a la identidad de quienes lo eligen. Virgil Abloh (Off-White) revolucionó el streetwear fusionando arte, cultura y moda. Supreme (James Jebbia) es uns marca emblemática del streetwear que ha colaborado con grandes diseñadores y artistas.
Étnico El estilo étnico se nutre de la rica diversidad cultural del mundo, incorporando elementos y patrones tradicionales de diversas regiones. Esta fusión de influencias culturales resulta en una moda vibrante y colorida, que celebra la herencia y las tradiciones a través de la vestimenta. Las prendas típicas incluyen tejidos autóctonos, bordados intrincados y patrones gráficos que son representativos de culturas como la asiática, africana y latinoamericana. Cada pieza cuenta una historia, reflejando la rica historia y los valores de la comunidad de la que proviene. Este estilo no solo se limita a la ropa; también abarca una variedad de accesorios, como collares, pulseras y bufandas, que pueden realzar cualquier atuendo. Al elegir prendas étnicas, se fomenta una apreciación por la diversidad y se promueve un sentido de conexión global. La moda étnica permite a quienes la adoptan expresar su individualidad, mientras honran las tradiciones de las culturas de las que se inspiran. Además, con el aumento de la conciencia sobre la sostenibilidad, muchos diseñadores están optando por utilizar prácticas éticas y materiales orgánicos, haciendo de este estilo no solo una opción estética, sino también una declaración de valores. Dries Van Noten es conocido por su uso de patrones étnicos y textiles de todo el mundo. Duro Olowu se caracteriza por una fuerte influencia africana en sus patrones y colores.
Chic El estilo chic se caracteriza por su modernidad, elegancia y refinamiento, encapsulando una estética que destaca por su simplicidad y sofisticación. La clave de este look es estar a la moda sin caer en extravagancias innecesarias, lo que significa que cada prenda se elige con un propósito claro, priorizando la calidad sobre la cantidad. Las líneas simples y limpias son predominantes, creando una silueta pulida que resalta la figura sin ser ostentosa. Este enfoque hace que las prendas sean versátiles, permitiendo que se utilicen en una variedad de contextos, desde eventos formales hasta reuniones casuales. En el armario de alguien que adopta el estilo chic, se encontrarán elementos como blazers bien ajustados, pantalones de corte recto, y vestidos sencillos pero impactantes. Los colores neutros y las paletas monocromáticas son comunes, así como tejidos de alta calidad que aportan un aire de lujo discreto. Además, los accesorios son seleccionados cuidadosamente, con un énfasis en la elegancia y la funcionalidad. Un bolso de diseño, unos zapatos clásicos y joyería minimalista pueden ser los toques finales que elevan un atuendo chic. En este estilo, la verdadera belleza radica en la capacidad de destacar lo esencial, mostrando que a veces, menos es más. Giorgio Armani: sinónimo de elegancia y sofisticación con un toque moderno. Victoria Beckham ha ganado reconocimiento por sus diseños elegantes, simples y chic.
Militar El estilo militar se inspira en la indumentaria tradicional de las fuerzas armadas, combinando funcionalidad y estética en un solo look. Este enfoque se caracteriza por chaquetas con cortes rectos y líneas limpias, que no solo son visualmente atractivas, sino también prácticas. Los colores predominantes, como el verde oliva, el negro y los tonos tierra, evocan una sensación de robustez y resistencia, mientras que el estampado de camuflaje añade un toque de audacia y originalidad. Los elementos clave de este estilo incluyen botas robustas y duraderas, que son perfectas tanto para el uso diario como para ocasiones informales, proporcionando comodidad y soporte. Además, los pantalones cargo y las camisas de trabajo también son piezas fundamentales, a menudo adornadas con bolsillos funcionales que añaden un aire utilitario al conjunto. Este estilo no solo se trata de la apariencia exterior, sino que también refleja un sentido de disciplina y fuerza. Los diseñadores han reinterpretado estas influencias militares para crear looks modernos que mantienen la esencia de la tradición, permitiendo a quienes los usan expresar un sentido de aventura y resistencia. Balmain (Olivier Rousteing): es conocido por sus chaquetas estructuradas y elementos militares de alta moda. Burberry: por sus gabardinas inspiradas en el estilo militar.
Rockero El estilo rockero encarna la esencia de la rebeldía a través de prendas oscuras, cuero, tachuelas y botas pesadas. Las chaquetas de cuero son imprescindibles, junto con camisetas de bandas, jeans desgastados y accesorios metálicos. Este estilo va más allá de ser una simple elección de moda: representa una declaración de actitud y poder. Es ideal para aquellos que desean mostrar su individualidad y espíritu indomable a través de su forma de vestir. Saint Laurent (Hedi Slimane) con diseños que encarnan la estética del rock ‘n’ roll aunada a una elegancia refinada. Rick Owens: famoso por sus diseños oscuros y edgy con claras influencias rockeras.
Avant-garde El estilo avant-garde en la moda es una celebración de la experimentación y la creatividad, desafiando las normas y convenciones tradicionales. Este enfoque innovador busca romper con lo establecido, promoviendo una estética que puede ser tan provocativa como intrigante. Las piezas de moda avant-garde a menudo presentan formas y siluetas inusuales, jugando con proporciones y volúmenes inesperados. Por ejemplo, se pueden ver prendas que desafían la gravedad, como vestidos que flotan en el aire o chaquetas con cortes asimétricos que atraen la atención. El uso de materiales innovadores es otro pilar de este estilo, ya que los diseñadores a menudo exploran texturas y elementos no convencionales, como plásticos, metal, y tejidos tecnológicos, lo que les permite crear piezas únicas que son verdaderas obras de arte. Además, el avant-garde no se limita a la ropa; también se extiende a los accesorios, donde se pueden encontrar joyas escultóricas y zapatos que parecen sacados de un mundo de ciencia ficción. Este estilo, en constante evolución, invita a los fashionistas a ver la moda no solo como una forma de vestir, sino como una expresión de ideas y emociones, desafiando los límites de lo que se considera ropa. Rei Kawakubo (Comme des Garçons): ícono del diseño vanguardista, con colecciones conceptuales. Martin Margiela: conocido por sus propuestas experimentales y deconstructivistas.
Ecléctico Una mezcla de varios estilos que crean un look único y personal se ha convertido en una expresión auténtica de la individualidad en la moda contemporánea. Este enfoque ecléctico permite a las personas jugar con su vestuario, fusionando elementos de diferentes épocas y tendencias para formar un estilo distintivo que refleja su personalidad. Quienes adoptan este estilo a menudo no se limitan a una sola corriente, sino que se sienten libres de experimentar y de romper las reglas tradicionales del vestuario. Este estilo destaca por su carácter inclusivo, ya que invita a la exploración y a la personalización. No hay reglas estrictas; más bien, hay un conjunto de pautas que cada individuo puede adaptar a sus preferencias y contexto. La moda se convierte en una forma de arte personal, donde cada elección refleja la libertad de expresión y el deseo de autenticidad. Esta forma de vestir es un testimonio de la capacidad de la moda para evolucionar, adaptándose a las identidades de quienes la llevan, y celebrando la diversidad en todas sus formas. Al final, la mezcla de estilos es una forma de subrayar la belleza de la individualidad, transformando cada atuendo en una auténtica declaración de quiénes somos. Jeremy Scott: conocido por su estilo audaz y colorido, mezcla diversas influencias culturales. Miuccia Prada también combina diversas influencias y estilos en sus colecciones innovadoras.
Business o Formal Ropa para el ámbito laboral o eventos formales, compuesta por prendas clave que comunican profesionalismo y atención al detalle. Cada elemento, desde el traje hasta los zapatos, juega un papel fundamental en la construcción de una imagen coherente y elegante. Este estilo de vestir que no solo permite, a cada persona, proyectar confianza y competencia, sino que también proporciona una oportunidad para expresar su individualidad dentro de los parámetros de un entorno laboral, quizá, cada vez menos construido con corbatas y más con elementos como el cuidado en las telas y el material de zapatos y prendas de vestir (una buena caída, siempre es esencial, así como el conocimiento de hasta dónde deben de caer los pantalones, por poner dos ejemplos). El legendario (ligado al mundo nazi) Hugo Boss es actualmente conocido, mediante su marca, por sus trajes y ropa de trabajo formales y bien estructurados. Tom Ford, nuevamente, por su enfoque en el lujo y la formalidad lo convierte en un referente para ropa de negocios.
Elegante urbano El elegante urbano combina la sofisticación del vestir formal con elementos contemporáneos, creando un look pulido pero relajado. Blazers ajustados, camisas de calidad, pantalones chinos y zapatos de cuero definen este estilo, que se adapta perfectamente a la vida en la ciudad por encima de otros estilos de ropa. Es ideal para el hombre y la mujer moderna que buscan reflejar profesionalismo sin sacrificar un toque de tendencia en su vestuario. Rag & Bone: conocidos por su enfoque en la modernidad y la calidad, ofrecen una mezcla de ropa formal y casual que es ideal para la vida urbana. Theory: este diseñador se centra en la simplicidad y la sofisticación, creando piezas minimalistas que son perfectas para un look elegante urbano.
Smart Casual Como alternativa al business, apareció (partiendo de Nueva York) el estilo smart casual, combinando lo sofisticado con lo confortable, logrando un equilibrio perfecto que se adapta a la versatilidad del guardarropa moderno. Se caracteriza por mezclar prendas informales con piezas más elegantes, creando un look apropiado tanto para el trabajo como para ocasiones sociales. Prendas como blazers bien entallados, camisas sin corbata, pantalones chinos, faldas de corte sencillo y zapatos elegantes pero cómodos, como mocasines o bailarinas, son esenciales en este estilo. Este estilo demuestra que es posible verse profesional y chic sin necesidad de llevar un traje completo o prendas excesivamente formales. Michael Kors: conocido por su enfoque en la moda que combina elegancia y funcionalidad, Michael Kors crea colecciones que incluyen blazers, vestidos y accesorios perfectos para un estilo smart casual sofisticado pero accesible. Tory Burch fusiona piezas casuales con toques elegantes, como blusas de seda, pantalones de corte limpio y calzado cómodo, lo que la convierte en una referencia clave en el smart casual, especialmente para el público femenino.
Cowboy o Vaquero El estilo inspirado en el viejo oeste evoca una estética nostálgica y robusta que celebra la rica historia de la vida en las fronteras de América. Este enfoque de la moda se caracteriza por su funcionalidad y su conexión con la cultura vaquera, reflejando la herencia de los rancheros y la libertad de los vastos paisajes del oeste americano. Uno de los elementos más icónicos de este estilo son las botas vaqueras, que no solo son un símbolo de la vestimenta del vaquero, sino que también ofrecen una mezcla de durabilidad y estilo. Estas botas suelen estar elaboradas con cuero de alta calidad, presentando detalles artesanales como bordados, patrones grabados y punteras decorativas. Además, su diseño alargado y tacón elevado no solo proporciona un aspecto estilizado, sino que también garantiza comodidad y soporte para largas jornadas, ya sea montando a caballo o caminando por terrenos difíciles. Los sombreros de ala ancha, como el famoso sombrero cowboy o el Stetson, son otro elemento fundamental que completa el look del viejo oeste. Estos sombreros no solo protegen del sol abrasador y la lluvia, sino que también añaden un aire de autoridad y estilo. La forma distintiva y el uso de materiales como la lana o el fieltro reflejan la estética de los vaqueros y la cultura ranchera. Con frecuencia, estos sombreros se personalizan con cintas o adornos que permiten a quienes los llevan expresar su individualidad. Las camisas de cuadros son un básico del armario del vaquero, evocando la imagen de los rancheros trabajando en el campo. Estas camisas, que suelen estar confeccionadas en algodón ligero, son cómodas y prácticas, y se presentan en una amplia gama de colores y patrones. Los cuadros, a menudo en tonos rojos, azules y verdes, no solo son visualmente atractivos, sino que también reflejan la conexión con la tradición agrícola y la rusticidad del oeste. Además, muchas de estas camisas cuentan con detalles como bolsillos en el pecho y botones de presión, que añaden un toque de funcionalidad. Por último, los jeans ajustados son una prenda clave en este estilo, proporcionando una silueta moderna que contrasta con la robustez de las otras piezas. Los jeans, tradicionalmente asociados con la vestimenta de trabajo, han evolucionado a lo largo de los años para convertirse en un símbolo de moda. En el contexto del viejo oeste, los jeans de corte ajustado se combinan con las botas y camisas para crear un look que es tanto práctico como estiloso. El denim en tonos oscuros o desgastados añade un aire de autenticidad, mientras que el ajuste ceñido resalta la figura y aporta un toque contemporáneo al conjunto. Ralph Lauren, de nuevo, por sus colecciones, las cuales, a menudo, incluyen elementos del estilo cowboy clásico. Dsquared2 (Dean y Dan Caten): incorporan el estilo vaquero con un toque moderno y glamuroso.
Steampunk La fusión de elementos victorianos y futuristas con un enfoque mecánico es una expresión fascinante de la moda que combina el romanticismo y la elegancia del pasado con la audacia y la innovación del futuro. Este estilo, a menudo asociado con el género literario del steampunk, desafía las nociones tradicionales de la vestimenta al incorporar una estética que evoca tanto la opulencia de la era victoriana como las posibilidades de un mundo futurista dominado por la tecnología. Los corsés son una pieza central de esta fusión, evocando la silueta esculpida y la feminidad de la época victoriana. Su diseño, a menudo adornado con encajes, cintas y detalles metálicos, no solo resalta la figura sino que también sirve como un símbolo de la complejidad de la moda histórica. Sin embargo, estos corsés se reinterpretan con materiales modernos y detalles futuristas, como cierres de cremallera, hebillas metálicas o incluso iluminación LED, creando un diálogo entre el pasado y el futuro. Los relojes de bolsillo, otro ícono de la era victoriana, se reinventan en este estilo como elementos de declaración. Estos relojes, que en su tiempo fueron símbolos de estatus y sofisticación, pueden presentarse en diseños contemporáneos, incorporando engranajes visibles y detalles mecánicos que resaltan su funcionamiento interno. En lugar de ser solo un accesorio funcional, estos relojes se convierten en piezas de arte que cuentan historias de ingeniería y estética. Las gafas de aviador, por su parte, aportan un toque de aventura y audacia a la mezcla. Este accesorio, que originalmente simboliza el espíritu de exploración y libertad, se transforma en un elemento clave que complementa el estilo mecánico. Las lentes oscuras y las monturas metálicas evocan una sensación de misterio y sofisticación, mientras que los diseños ornamentales y los detalles steampunk añaden un aire de teatralidad. Por último, el uso de cuero envejecido es esencial en esta fusión estilística. Este material, con su textura rica y su apariencia desgastada, aporta una sensación de historia y autenticidad al conjunto. Las prendas de cuero, que pueden incluir chaquetas, pantalones y accesorios, no solo añaden un elemento de robustez, sino que también se prestan a la personalización, con detalles como costuras visibles, parches y tachuelas que reflejan la individualidad de quien las lleva.Repetimos dos diseñadores: Alexander McQueen, con sus diseños dramáticos y teatrales, que incorporan elementos steampunk en varias colecciones; y Vivienne Westwood, más asociada con el punk, también ha experimentado con influencias steampunk.
Harajuku De origen japonés, es un estilo colorido y extravagante, influenciado por la cultura pop y los personajes de anime. Combinación de ropa llamativa, accesorios y peinados coloridos. Tsumori Chisato: conocida por sus diseños coloridos y juguetones, muy ligados al estilo Harajuku. 6%DOKIDOKI (Sebastian Masuda) es una marca representativa de la moda Harajuku, llena de color y extravagancia.
Kawaii De la cultura japonesa, este estilo es adorable o cute. Incluye colores pastel, accesorios infantiles, faldas cortas, lazos y peinados tiernos. Angelic Pretty: marca icónica del estilo Lolita, asociado al concepto de kawaii. Liz Lisa, marca japonesa conocida por sus diseños ultra femeninos y kawaii.
Oriental Increíblemente, el rizo se riza con el estilo oriental. Este estilo de ropa captura la esencia de la rica historia y cultura del Este, ofreciendo una mezcla única de tradición y modernidad. Se distingue por el uso de tejidos lujosos, estampados detallados y cortes que reflejan las vestimentas tradicionales de países como Japón, China, Corea, entre otros. Elementos característicos incluyen kimonos de mujer, hanboks, cheongsams, y túnicas amplias, a menudo reinventados en versiones contemporáneas que mantienen su identidad cultural mientras se adaptan a las tendencias modernas. Los patrones inspirados en la naturaleza, la caligrafía y los motivos simbólicos añaden profundidad y significado a las prendas. Adoptar el estilo de ropa oriental no solo es una forma de apreciar la belleza estética de estas culturas, sino también de incorporar una filosofía de equilibrio y armonía en la expresión personal a través de la moda. Issey Miyake es reconocido por sus innovadores pliegues y el uso de tecnología textil. Kenzo Takada: fundador de Kenzo, famoso por sus estampados vibrantes y fusión de influencias orientales y occidentales.
K-pop El estilo K-Pop, influenciado por la industria musical coreana, es vibrante y colorido, a menudo integrando elementos de moda avant-garde. Se caracteriza por prendas con gráficos audaces, combinaciones de colores llamativas, accesorios oversized y estilos innovadores de cabello y maquillaje. Este estilo es ideal para los aficionados al K-Pop y para quienes desean experimentar con un look juvenil y energético que desafía las convenciones. Gentle Monster: marca de gafas que ha colaborado con varios artistas de K-Pop, destacándose por sus diseños vanguardistas. Y/project: con un enfoque contemporáneo y experimental, ha sido influenciado por la estética del K-Pop.
Cyberpunk El cyberpunk mezcla moda futurista con elementos tecnológicos y distópicos, utilizando materiales como el vinilo, el neopreno y el metal. Prendas con luces LED, accesorios tecnológicos y una paleta de colores neon y oscuros definen este estilo vanguardista, capturando la esencia de una estética futurista y rebelde. Está inspirado en visiones distópicas como la presentada en la icónica película Blade Runner. El estilo cyberpunk no solo refleja una moda avanzada sino también una narrativa profunda sobre el futuro, la tecnología y la identidad humana. Ideal para quienes buscan explorar estos temas a través de su vestuario, el cyberpunk ofrece una visión única de la moda y la tecnología. Hussein Chalayan: Reconocido por su fusión de tecnología y moda, sus diseños a menudo evocan temas cyberpunk. Iris van Herpen: famosa por su enfoque innovador y uso de tecnología en la moda, su trabajo encarna la estética futurista en su máxima expresión.
Éstos son solo algunos de los ejemplos de estilos de moda anteriormente desarrollados. ¿Sabrías atribuir a cada imagen el estilo que le corresponde? Todas las fotos son libres de derechos. Fuentes: Pexels y Unsplash.
Cómo desarrollar tu estilo de moda
Descubrir tus estilos de ropa es un emocionante proceso de autoexploración que trasciende las tendencias. Se trata de entender qué te hace sentir cómoda o cómodo, más segura/o y con mayor autenticidad. Aquí tienes una guía para identificar los estilos de ropa que mejor se adapten a ti:
Reflexiona sobre tu estilo de vida: piensa en tus actividades diarias, tu trabajo, tus pasatiempos y cómo disfrutas pasar tu tiempo libre. Tu ropa debe complementar tu vida, facilitando la movilidad y comodidad necesarias para tus quehaceres, al mismo tiempo que refleja tus intereses.
Identifica lo que te hace sentir bien: considera aquellas prendas que ya posees y que te hacen sentir confiada y cómoda. ¿Son los colores vivos, las texturas suaves o ciertos cortes? Reconocer lo que ya funciona para ti es un paso clave.
Busca inspiración: crea un tablero de inspiración (un mood board, ya sea físico o digital) con imágenes de estilos, conjuntos, colores y patrones que te atraigan. Plataformas como Pinterest, Instagram o revistas de moda pueden ser grandes fuentes. Esto te ayudará a visualizar patrones recurrentes en tus gustos.
Experimenta con diferentes estilos: no te limites a una sola etiqueta. La moda es dinámica, y tu estilo puede ser una mezcla de varios. Prueba diferentes combinaciones, mezcla texturas y no dudes en incorporar elementos de diversas influencias para crear un look único.
Conoce tu paleta de colores: algunos colores te harán sentir y lucir mejor según tu tono de piel, color de cabello y ojos. Experimenta con diversas gamas para encontrar los que resalten tu belleza natural.
Prioriza la comodidad y la confianza: más allá de las apariencias, es crucial que te sientas a gusto y segura con lo que llevas. La moda debe ser una herramienta que potencie tu confianza, no una fuente de incomodidad.
Adapta las tendencias a tu gusto personal: es importante saber cómo adaptar las tendencias a tu estilo en lugar de seguirlas ciegamente. Escoge los elementos de moda que resuenen contigo y combínalos con tu vestuario.
Considera tu forma de expresión: la moda es una forma de arte personal, un medio para expresar quién eres sin palabras. Reflexiona sobre el mensaje que deseas transmitir al mundo y cómo puedes utilizar tu ropa para expresar tus valores, personalidad y sueños.
Evoluciona con el tiempo: tu estilo personal puede cambiar a medida que creces y experimentas distintas etapas de tu vida. Permite que tu vestuario evolucione contigo, adaptándose a tus nuevas experiencias y aprendizajes.
Sé fiel a ti misma/o: al final, el estilo ideal es aquel que te hace sentir auténtica y verdadera. No te dejes influenciar por lo que otros consideran en tendencia si no va contigo. La autenticidad siempre estará de moda.
Encontrar tus estilos de ropa ideales es un viaje personal que te permite celebrar tu individualidad y tu creatividad. Disfruta el proceso, experimenta sin temor y recuerda que cada elección de moda es una oportunidad para contar tu propia historia.
¿Conoces a más representantes de cada estilo? ¿Encuentras coincidentes algunos de los estilos mencionados? ¿Conoces la historia de algún/a diseñador/a o de alguna marca que te apetezca mencionar? No dudes en dejar un comentario para poder enriquecer nuestro conocimiento y enriquecer nuestra comunidad. ¡Gracias por tu extensa lectura!
La moda: listado completo de estilos por Carmen Nikol
Con el término obras de paso se denomina de forma genérica a las estructuras de fábrica, construidas e implementadas para salvar la acción del agua ante la intersección de su lecho o su curso natural con algún tipo de infraestructura.
Se trata de un término muy usado en la construcción de vías y caminos, sean de firme desnudo, asfaltado o ferroviario. En general son la intervención necesaria en la intersección entre dos estructuras lineales, un curso de agua, permanente o temporal y una traza viaria.
Alcántara (al qantara), es la más famosa de todas. Alcantarilla (alqantarya), su diminutivo, el más empleado. Aunque ya los tiempos de Persia y Roma demostraron ser unos maestros en el manejo del agua, en suelo hispano es la terminología andalusí la que más se ha quedado.
Puente de Alcántara. Alcántara, Cáceres
Posiblemente por ser la más reciente y también por su aplicación a la producción agrícola. Cuando se tiene ocasión de adentrarse en la milenaria Persia (Pulido, 2019) se entiende mejor el origen del regadío agrícola y su conexión con el mundo occidental. Pero ya Roma fue una profunda conocedora de la hidráulica y el fundamento de su arquitectura para el uso urbano.
No fue hasta su posterior evolución hispana en el período andalusí en que el agua se usara para regadío agrícola (Barceló et al., 1996). Nada tendría que ver la mejor relación con Medio Oriente, dado que la conexión romana con Asia Central debió funcionar perfectamente a través de Siria y la ruta de la seda (Buckley Ebrey, 2009).
Acequia tradicional en Axarquía (Málaga)
Tampoco con todo el contorno sur del Mediterráneo, donde la práctica está totalmente extendida en ambientes montañosos o sus proximidades dado el pleno dominio del Imperio en aquellos territorios desde Egipto hasta el Atlántico.
La terminología árabe parece indicar innovaciones tecnológicas al respecto. Sin embargo, el uso de la noria en la evacuación de aguas subterráneas en las minas de Riotinto lleva a cuestionar tal asunto. La rota aquaria no es otra cosa que la noria, del árabe an nawra; junto con el tornillo egipcio, un sistema para elevación de agua.
El ducimus (dique) se llamó as sudd o as synnia. El rivus se llamó as saqya (conducción); la cisterna, al jubb o al birca; el trapetum, al masara; la villa, al munya; la mola, at tahuna la calda, al hamman; el pons, al qantara; la cloaca, al qantariya; el hortus, al bustán o al karm y el canalis, al qanat, con una fonética en este caso muy similar, aunque un concepto funcional muy diferente.
«Queda bien claro que la función principal de las grandes presas en torno a Toledo y Mérida era la de abastecer agua a las ciudades y sólo subsidiariamente la de riego. Sólo en tres casos parece que la función principal fuese la de regadío. Es necesario entonces, preguntarse por qué justamente en la región de Mérida donde había una gran concentración de obras hidráulicas romanas nunca se desarrolló una irrigación intensiva de huerta.» (Barceló et al., 1996).
«Por consiguiente se ignora cuál era la tradición local y qué alcance tenía. Por otra parte los continuistas deberían contestar la impecable pregunta de Bashir Attié Attié de ¿Por qué la agricultura del sur de Italia o de la Provenza es tan diferente a la andalusí?» (Barceló et al., 1996).
A priori y después de lo conocido en estos años sobre todo en este ámbito de la hidráulica andalusí, sólo se me puede ocurrir un sistema de administración diferente, más abierto y menos fiscalizador que el centralismo romano donde la dependencia de la trilogía agrícola latina (cereal, vid, olivo) fuese más abierta.
Kulsi yeggan ala tabet ‘emmet d waman Todo duerme, salvo el rencor y el agua. Proverbio Kabyl.
La dispersión de la población al campo y la huída de la urbs tras el declive romano explica un mayor poblamiento de la montaña donde los recursos son más precarios, la dificultad en el manejo de la tierra más evidente y la energía hidráulica más accesible y manejable.
La agricultura de regadío permitía una fiscalidad más evasiva debido al carácter fungible de los productos y la imposibilidad de almacenarlos durante largo tiempo, a diferencia del grano, el ganado o sus derivados (García Sánchez, 1995).
Por otra parte, la cuestión filosófica influida por la nueva concepción de las relaciones entre el hombre (jalifa) y la Creación (yanna) conceden al Islam una particularidad en el diseño de los entornos habitados (Páez de la Cadena, 1982).
El culto a la belleza y la réplica del Paraíso en la Tierra, son una constante en el pensamiento islámico que se manifiesta en todas las expresiones del arte y la arquitectura.
Las ramas de sauce se agitan de emoción y aumenta la luz, el rocío de la noche borda maravillas en los mantos de las hojas y el aroma de las flores, con el soplo del céfiro, despierta los anhelos; llora la lluvia de las nubes y brilla el arroyo de las margaritas; entonces me parece el relámpago la pulsera de una joven esbelta. Ibh Sahl. Sevilla, 1230. Trad.: Teresa Garulo
Pese a todo, lo romano nunca desapareció del Mediterráneo. Constantinopolis con su transfiguración en Bizancio no es sino la transformación en griego de la fusión entre lo helénico y lo latino. Y cuando se estudia a fondo lo andalusí, aparecen para sorpresa más préstamos bizantinos de lo que pudiera haberse esperado.
Han pasado casi 40 años desde que empecé a trabajar en el mundo forestal. Algo más desde que recorro montañas dentro y fuera de mi entorno cercano. En ese trayecto he desarrollado varios tipos de trabajos, aunque la mayor parte de ellos vinculados a la selvicultura y la gestión de vida sobre el territorio.
Tal vez mi primer desafío con el agua fuese al encontrarme por vez primera con el Torcal de Antequera. Al iniciarse la década de 1990, no existía población estable de cabra montés allí. La fauna salvaje era muy básica, reducida a fauna menor. Tal vez el zorro (Vulpes vulpes L.) fuese el mamífero de mayor tamaño.
La ausencia de surgencias naturales en la zona alta del macizo era limitante incluso para la ganadería, entonces abundante. Los puntos de abrevadero se encontraban al pie de la montaña, algo que suele ser muy usual en las montañas calizas del manto subbético.
El agua de lluvia era usada para su almacenaje a partir de la escorrentía sobre las piedras planas con cierta inclinación. La particularidad de aquella sierra, de estratificación horizontal dominante, no era tampoco proclive a ello. Sólo el pilón de la Cruz resultaba funcional en ese sentido y así se había habilitado tradicionalmente por los antiguos usuarios de la montaña.
Mi paso por las sierras Tejeda y Almijara ofreció situaciones bastante diferentes. Una montaña descomunal, todo un sistema complejo de cumbres y barrancos. Con la particularidad de una litología arenosa en la mayor parte de su extensión que se comportaba de forma singular con respecto a la hidrología subterránea.
No era extraño encontrar puntos de agua en zonas de altitud elevada, aunque de poco caudal, manando de la roca masiva. Bastante diferente al comportamiento del agua en el sistema de diaclasas y galerías subterráneas características del sistema kárstico presente en las calizas subbéticas.
Siendo un espacio de relevante aprovechamiento cinegético, el manejo del agua para abrevadero de la fauna silvestre se convertía en una prioridad. Por otra parte, siempre fue usual la construcción de aljibes o albercones a cielo abierto para carga de camiones autobomba frente a incendios forestales.
El regadío tradicional a pie de monte y el uso ganadero de los terrenos forestales tenía habituado el paisaje a la presencia de este tipo de estructuras, siendo fácil su restauración, derivación o replicación.
Cabra montés (Capra pyrenaica Schinz.) y sapo partero bético (Alytes dickhilleni Arntzen y García-Paris) siempre estaban en el foco principal. No en vano, aquella era la terra typica de éste anfibio.
En la actualidad, desarrollo tareas en el conjunto de las sierras bermejas y valle del río Genal del poniente malagueño. Este mes de septiembre hace ahora tres años en que la zona fue afectada por un gran incendio forestal que recorrió casi 10.000 ha.
Tras una primera intervención de emergencia, orientada principalmente a prevenir riesgos de tipo hidrológico contra la población humana se aprobó una segunda actuación de carácter más amplio y versátil.
En ella, las mejoras sobre caminos y garantía de la funcionalidad viaria se han trabajado desde un punto de vista diferente al convencional con la intención de que la conectividad territorial mejore a la par que la biológica.
Es por ello que frente al título RedVía que se utiliza para los proyectos de actuaciones en la red de caminos de los montes públicos, prefiero el de RedVida, orientado a mejorar las infraestructuras conectivas, por su carácter lineal, como corredores biológicos.
Las actuaciones que se llevan a cabo en infraestructuras viarias en su encuentro con vías de agua tienen la principal intención de evitar la interacción entre éstas y aquellas, intentando anular al máximo la posible iteraacción entre ambas (San Dámaso Martín, 2024).
El enfoque principal ha sido mediante la implementación de un concepto diferente al tradicional en el manejo del agua, en el que en primera instancia se benefician los organismos acuáticos (anfibios, insectos, reptiles) y en último término toda la diversidad de vida que se asocia a ellos.
La presencia de nutria en estos caminos, detectada en varias ocasiones pese a lo inverosímil que pudiera parecer, tiene explicación al intersectar de forma longitudinal las líneas transversales que comunican los arroyos vertientes a la costa (La Cala, Padrón, Castor, Velerín, Guadalmansa, Guadalmina) con el valle del río Genal situado al interior.
Rana común (Phelophylax perezi)
La instalación de “estaciones de servicio” provistas de biomasa (ranas, especialmente) es una de las finalidades de este tipo de actuaciones en este entorno, incluido en la Red Natura 2000. La provisión de abrevaderos para fauna en general y la mejora de condiciones de los puntos húmedos frente a la acción incontrolable de los jabalíes, otra más.
Tanto la nutria (Lutra lutra L.) como el sapillo pintojo ibérico (Discoglossus galganoi) son especies incluidas en el Anexo II de la Directiva Europea para los hábitats y las especies y por tanto objeto de interés en su conservación. Por lo que implementar actuaciones en pro de su conservación entra dentro del marco operativo de la Administración ambiental.
Los resultados obtenidos con la salvaguarda de miles de larvas de sapillo pintojo ibérico, endemismo ibérico estricto, y docenas de salamandra (Salamandra salamandra), son más que gratificantes en este sentido y sirven como refuerzo de hipótesis. Igualmente, insectos estrechamente vinculados a las charcas y cursos de agua como los odonatos, se benefician de estos puntos de agua.
En la zona Macromia splendens, Oxygastra curtisii, Anax imperator, Aeshna cyanea, Onychogomphus forcipatus, Cordulegaster boltoni, se encuentran presentes y tienen comprometida su conservación en virtud del progresivo deterioro de las aguas continentales así como la reducción de la superficie libre de las mismas.
Hembra de Aeshna cyanea poniendo sobre musgo en paramento de estanque artificial
Simplemente el efecto conductor y protector de infraestructuras tiene justificación suficiente para instalar las obras de paso. Desde un simple entubamiento hasta la construcción de obras transversales de laminación de flujo, disipación de energía y conducciones de morfología variada componen la serie clásica más utilizada.
En este caso, se ha procedido a implementar una variante que tiene más que ver con el diseño que con la funcionalidad. Ante un flujo de bajo caudal y rango predecible, se ha intervenido en el eje de cauce como suele ser normal en obras de gestión hidrológica.
En la zona de intervención y proximidades ya había algunas estructuras ejecutadas con la intención inversa. Estanques para fomento de biodiversidad, conocidos como raneros, que funcionan como estructuras de laminación y sedimentación.
Estos estanques suplen la ausencia o escasez de charcas en algunos arroyos de montaña a la vez que sortean la temporalidad de los mismos cuando el verano decrece caudales con estiaje, dado que los lechos de grava o la absorción por el sustrato, reducen los flujos superficiales.
Dado el volumen pequeño de los caudales a regular, las obras necesarias no requerían grandes dimensiones, aplicando el ingenio y diseño más adecuado a cada caso particular en función de la morfología y condiciones de pequeña cuenca y flujo.
La técnica básica ha consistido en la instalación de pequeñas estructuras de regulación de flujo, disipación de energía y evacuación. Nada novedoso, salvo la iniciativa de establecer como línea de trabajo en el manejo del agua la compatibilización y adecuación para el fomento de biodiversidad.
La única innovación introducida es el concepto que se ha denominado cuneta encharcable. En algunos tramos de cierta disposición estructural, las vías de paso funcionan como auténticas zonas de avenamiento.
La traza de las vías son secciones longitudinales que cortan el flujo subálveo de los materiales por los que atraviesa. Cuando eso sucede, suele ocurrir que los taludes en desmonte se convierten en zonas de afloramiento por las que mana agua en forma constante y variable.
Dada la continuidad lineal y el reducido caudal, la solución que se ha implementado es favorecer el drenaje longitudinal del talud a lo largo de la cuneta, ralentizando la velocidad de flujo y propiciando los encharcamientos.
Ello procura la disminución de caudal sólido, el asentamiento de fauna y la infiltración en el trasdós de la cuneta así como en el fondo de la explanación. En primera instancia, se favorece el mantenimiento de arbolado.
Para facilitar la ocupación de vegetación espontánea se ha procurado incidir lo menos posible en el aspecto natural del terreno. En el flanco exterior de la cuneta se implementa un refuerzo con piedra para evitar que la acción de animales silvestres deterioren el perfil e incidan en la explanación del camino.
La evacuación y paso de la explanación viaria se efectúa mediante caños o badén, que se ha previsto también encharcable. La solución más usada en este caso ha sido el caño seco, un dren de piedra suelta fácil de construir con materiales del lugar y la retroexcavadora mixta.
Vistos los resultados obtenidos tras el uso efectuado por jabalíes durante la búsqueda de revolcaderos en el verano, puede considerarse como eficaz la solución adoptada.
Las vías tradicionales, antiguas rutas rodadas, siempre tuvieron márgenes con árboles. En aquellos tiempos de escasa velocidad, la visibilidad no era un factor limitante de seguridad, ni tampoco el riesgo de colisión con ellos o desprendimiento de ramas. La sombra era un valor deseable en verano.
Carreteras y otro tipo de vías facilitan el acúmulo de agua bajo el nivel de explanación. El talud de desmonte siempre actúa como zona de impluvio que almacena agua en la franja de cuneta o arcén. La infiltración es mayor cuanto menor sea la velocidad de flujo en la zona de desagüe.
Sobre la explanación siempre se coloca una serie de capas de granulometría descendente cuya misión es la de evitar el ascenso por capilaridad del agua hacia la capa superior, el firme. Se convierte así en una banda impermeable que es total en el caso de firmes con recubrimiento bituminoso.
Se convierten así en auténticos ríos de asfalto, analogía que es rápidamente delatada por la facilidad con la que especies vegetales de características riparias se asientan en sus márgenes. Juncos, adelfas, chopos, olmos, almeces, fresnos, quejigos son frecuentes en taludes, medianas y cunetas.
Esta vegetación lineal cumple ya en si funciones de conectividad biológica. Los sistemas ripícolas se consideran suelos azonales dado que no dependen de las características climáticas tanto como los que no disponen de humedad asegurada.
«Los anfibios son un grupo taxonómico fuertemente dependiente de los humedades y la clase de vertebrados más amenazada debido a la pérdida y alteración de hábitat. En la región Mediterránea los anfibios se reproducen en una amplia variedad de sitios de agua artificiales (AWS). Así pues, hemos desvelado cómo los AWS (artificial water sites) sirven como una pieza clave de la conectividad ecológica para las poblaciones anfibias. AWS y NWS (natural water sites) tienen valores comparables a escala de paisaje, pero en algunas áreas, los AWS son fundamentales» (Romano et al., 2023).
A esa conectividad vegetal, intentamos añadirle ahora prolongación acuática con estanques. La vida animal necesita agua superficial, no dispone de los mecanismos de captación y bombeo que tienen los vegetales cormofitos o atmosférico que tienen algas y briofitos.
RedVida pretende aunar esas funcionalidades al tiempo que conecta territorios. Incluso más allá, intenta adaptar las estructuras de contención (muros, escolleras, diques) para la ocupación por parte de especies trogloditas.
Insectos, anfibios, reptiles, aves, micromamíferos y sobre todo murciélagos utilizan cavidades como lugares de refugio y cría. Facilitar su habitación favorece el asentamiento de poblaciones locales y la conexión entre ellas.
«Los anfibios son un grupo taxonómico fuertemente dependiente de los humedades y la clase de vertebrados más amenazada debido a la pérdida y alteración de hábitat. En la región Mediterránea los AWS (artificial water sites) sirven como una pieza clave de la conectividad ecológica para las poblaciones anfibias» (Romano et al., 2023).
Las vías rurales no tienen intensidad de tráfico ni permiten velocidades que comprometan la fácil colisión o atropellamiento de animales, es por lo que la interacción negativa entre ambos resulta de muy baja incidencia.
De este modo se facilita la interconexión entre territorios de especies caracterizadas por su baja movilidad como son los anfibios. Teniendo en cuenta que el territorio de una salamandra viene a tener menos de 50 m de radio (Salvador & García-Paris, 2001), la dotación de estanques hábiles para la cría larvaria debe mejorar la dispersión de la especie y consolidación de territorios.
Las dificultades actuales para vida anfibia y la implementación de medidas para su favorecimiento se encuentra muy reconocida en la bibliografía técnica y científica. Además de los ya citados, son muchos los autores que apoyan la instalación de estanques artificiales en el paisaje agrario y forestal (Casas et al., 2012; Ruhi et al., 2012; Caballero-Díaz et al.; 2022, entre otros).
«Concluimos que la construcción de estanques es una importante herramienta para detener el declive de las especies amenazadas, incluso en paisajes donde los estanques naturales están aún preservados» (Magnus & Rannap, 2019).
إذا مزجت الحقّ باببــــــاطل جوّزت ما شئت على تاغافل وفيهما فرقّ صـحــــيحّ لـــه علامة تبدو إلى العـــــاقل كالّتبلبْر إن تمزجْ به فـــضّة جازتْ على كــلّ فتى جاهل وأن تُصادفْ صائغاً مــاهراً ميّز بين المحض والخـــــائل
Cuando mezcles lo verdadero con lo falso conseguirás lo que quieras de los tontos. Entre ambas cosas hay una diferencia cierta, una señal que se aparece a quién usa la cabeza. Es como el oro sin mezcla, que cuando le añades plata pasará por puro a ojos del joven lerdo, pero que si topa con joyero experto, éste distinguirá sin dudar lo puro de lo espurio. Ibn Hazm. Qurtuba, 1030 (Trad.: Jaime Sánchez Ratia)
Referencias: Barceló, M.; Kirchner, H.; Navarro, C. (1996).- El agua que no duerme. Fundamentos de la arqueología hidráulica andalusí. Sierra Nevada 95 / El Legado Andalusí.
Caballero-Díaz, C.; Sánchez-Montes, G.; Gómez, I.; Díaz-Zúñiga, A.; Martínez-Solano, I. (2022).- Artificial water bodies as amphibian breeding sites: the case of the common midwife toad (Alytes obstetricans) in central Spain. Amphibia-Reptilia 43 (2022): 395-40
Casas, J. Jesús; Toja, J.; Peñalver, P.; Juan, M.; León, D.; Fuentes-Rodríguez, F.; Gallego, I.; Fenoy, E.; Pérez-Martínez, C.; Sánchez, P.; Bonachela, S.; Elorrieta, A. M. (2012).- Farm Ponds as Potential Complementary Habitats to Natural Wetlands in a Mediterranean Region. Wetlands, DOI 10.1007/s13157-011-0265-5
García Sánchez, E. (1995).- Los cultivos en Al Andalus. Pp 41-55 in El agua en la agricultura de Al Andalus. Sierra Nevada 95 – El Legado Andalusí – Lunwerg editores S.A. Barcelona.
Ibn Hamz, M. (2009).- El collar de la paloma (El collar de la tórtola y la sombra de la nube). pp. 195, La unión. Trad. Jaime Sánchez Ratia. Ed. bilingüe. Editorial Hiperión. Madrid
Ibn Sahl (1996).- Ben Sahl de Sevilla. Poemas. Selección, traducción e introducción de Teresa Garulo. Poesía Hiperión. Madrid
Magnus, R. & Rannap, R. (2019).- Pond construction for threatened amphibians is an important conservation tool, even in landscapes with extant natural water bodies. Wetlands Ecol Manage 27, 323-341. https://doi.org/10.1007/s11273-019-09662012345
Páez de la Cadena, F. (1982).- Historia de los Estilos en jardinería. Colección Fundamentos 84. Ediciones Itsmo. Madrid.
Romano, A.; Bernabò, I.; Rosa, G.; Salvidio, S.; Costa, A. (2023).- Artificial paradises: Man-made sites for the conservation of amphibians in a changing climate, Biological Conservation, Volume 286, 2023, 110309, ISSN 0006-3207, https://doi.org/10.1016/j.biocon.2023.110309.
Ruhí, A.; San Sebastian, O.; Feo, C.; Franch, M.; Gascón, S.; Richter-Boix, A.; Boix, D.and Llorente, G.(2012).- Man-made Mediterranean temporary ponds as a tool for amphibian conservation. Ann. Limnol. – Int. J. Lim. 48 (2012) 81–93. DOI: 10.1051/limn/2011059
Salvador, A. & García-Paris, M. (2001).- Anfibios españoles, identificación, historia natural y distribución. Canseco editores, S.L. Talavera de la Reina.
San Dámaso Martin, R. de (2024).- Com. pers. Ingeniera de caminos, canales y puertos. Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF).
Hace unos días, un lector de Entrevisttas.com nos trasladó su inquietud sobre la renovación del permiso de conducir a partir de los 65/70 años. Según nos comentó, le preocupaba que esta decisión quedara muchas veces en manos de los familiares, siendo un disgusto para ellos el tener que convencer a sus más parientes y allegados de que es mejor no conducir por motivos de seguridad, tanto para el como para los demás.
En conversaciones con familia y amigos, o en redes sociales es fácil debatir esta cuestión: ¿debería haber un límite de edad a la hora de conducir? Muchos pensamos que, con el paso de los años, algunas personas deberían dejar de conducir. También hay quiénes creen que las capacidades van ligadas a las personas y no a una edad determinada.
Los Centros de Reconocimiento Médicos deben valorar si una persona está capacitada para conducir un vehículo, independientemente de la edad que tenga. Los conductores entre 65 y 85 años que no pasan la revisión son de solo un 1%, mientras que los mayores de 86 años que no superan la prueba apenas representan un 2%. Hay que destacar que algunos lo superan pero con restricciones.
Para la administración no es una cuestión de edad. Una persona con más de 75 años puede estar perfectamente capacitada para seguir al volante, es una cuestión de capacidades. Si a los 60 años, por ejemplo, ha perdido algo de visión o audición, es posible que ya no se le renueve el permiso de conducir.
A la hora de valorar si una persona mayor puede circular o no por vías públicas abiertas al tráfico en general, hay que ser objetivo y dejar que sean los test psicotécnicos los que reflejen los resultados. Nos podemos plantear si las personas con más edad deben superar las mismas pruebas realizadas a los más jóvenes o deberían ser más específicas, para poder valorar su estado.
A la hora de valorar si una persona mayor puede circular o no por vías públicas abiertas al tráfico en general, hay que ser objetivo y dejar que sean los test psicotécnicos los que reflejen los resultados.
Vigencia de los permisos de conducir. Veamos que nos dice la normativa:
En España, por ahora, no existe un límite de edad para conducir. Para los permisos normales (AM, A1, A2, A y B) se renuevan cada 10 años hasta los 65 años. A partir de esa edad, la renovación será cada 5 años.
La DGT tiene la creencia de que es uno de los caminos a seguir para reducir los accidentes y fallecidos en las carreteras sería controlar la salud de los conductores a partir de los 65 años, disminuyendo la vigencia de los permisos.
La Comisión de Turismo de la Unión Europea propone que se rebaje el periodo de vigencia del permiso cuando se cumplan los 60 años. La Comisión propone unos plazos de renovación que se verían acortados según los conductores cumplan años. La propuesta, que aún no se ha votado, establece unas nuevas horquillas de edad:
De 60 a 69 años: renovación cada siete años. De 70 a 79 años: renovación cada cinco años. A partir de 80 años: renovación cada dos años.
La Revista Española de Geriatría y Gerontología, ha publicado un estudio sobre conducción y envejecimiento. Puedes verlo pulsando aquí.
Habilidades físicas y cognitivas que se requieren para la conducción
Para conducir un vehículo se requiere de un alto nivel de concentración y un buen estado físico y cognitivo para evitar cualquier peligro en carretera. Para conducir de manera segura las habilidades necesarias son:
Buena coordinación de movimientos de manos y pies.
Gran atención en actividades que son repetitivas y monótonas.
Percibir las distancias y las velocidades con suficiente antelación, para poder anticipar movimientos de otros vehículos.
Buena audición y vista que garanticen que el conductor percibe correctamente el entorno.
Con el envejecimiento estas habilidades pueden verse afectadas, ya que estas capacidades se van deteriorando con la edad. Los mayores de 65, aunque no sean los conductores que más sufren deterioros cognitivos para la conducción, sí que son unos de los más vulnerables.
A partir de determinada edad es común que nos sea más complicado captar sonidos y reconocer de dónde vienen y qué son exactamente. Claro está que esto afecta a la hora de la conducción, afectando también al campo visual que tiende a disminuir, y cómo no, la medicación que se pueda tomar puede tener efectos secundarios sobre el sueño y la fatiga, lo que también supone un peligro para la conducción.
Conclusión
Aunque no existe un límite de edad para conducir en España, debemos ser conscientes y dar importancia a cuáles son nuestras capacidades para no ponernos en peligro ni a nosotros mismos ni a los demás. Para poder seguir conduciendo con cierta seguridad, debemos trabajar nuestras habilidades para poder conducir durante más tiempo y en óptimas condiciones.
Europa, la DGT y los mayores de 65 años por Maribel Bofill
Acabo de llegar de recorrer uno de los eslabones de la Ruta de la Seda, Kirgyzstán. Montañas, bosques, y una trama de agua y pasto que en siglos remotos debió favorecer la conexión humana entre lejanas tierras, enlazando dos imperios importantes del momento como fueron China y Roma, la ruta continental entre el Pacífico y el Mediterráneo.
Bienes materiales e inmateriales, cultura e información atravesaban el continente con velocidad parsimoniosa de unos nueve meses en cada sentido.
Foto: Collado de Korosparri, Alejandro Cantero
Nos preguntábamos dónde podrían encontrarse estos bosques únicos, aún poco conocidos por forestales y botanistas, pero cuyas semillas están extendidas de un confín a otro de Europa, enriqueciendo con estos abetos de porte austero y floración gruesa y corta, tanto los parques como los paseos públicos (Barbey, 1931).
Aquí, ahora y con los medios existentes, la información no corre sino que es instantánea. Velocidad luminosa a bordo de electrones y su vibración oscilatoria. Es así como en algún momento, Alejandro Cantero, de HAZI Fundazioa contactó conmigo enviándome datos sobre la presencia de Abies pinsapo Boiss. en Galarreta (Álava).
Eso me llevaba a corregir y completar un artículo titulado Pinsapares en el mundo que publiqué hace algún tiempo (Pulido, 2018).
La importancia del dato era mayúscula por varias cuestiones. Quedaba fuera del territorio relicto de la especie (Serranía de Ronda), se ubicaba a setecientos kilómetros de distancia, al norte y al este. También se ubicaba más al norte y más al oeste que el ya reconocido asentamiento de Orcajo (Zaragoza), reconocido recientemente como región de procedencia para la especie.
Bou y Tort, 1974
Entre las tres ubicaciones conforman un triángulo geográfico que sólo puede suponer ventajas para la conservación de la especie. La ampliación de su área queda así más que asegurada. A ello contribuirá sin duda la declaración de esta nueva localización como proveedora de semilla y planta de vivero.
A todo ello se suma la maniática costumbre que tengo de utilizar fotografías de mi cuño para ilustrar los textos que escribo. También conviene conocer de primera mano el trasfondo de aquello sobre lo que se escribe.
En resumen, la especie y la singularidad de los enclaves ex-situ que se conocen hasta ahora, merecía una visita en la que contactar con el entorno y recibir sus vibraciones. Dicho lo cual, he aprovechado viaje a la Cornisa Cantábrica para pasar por la zona.
No es la primera vez que acabo con la sensación de que simplemente recorro un camino a priori marcado. Un circuito energético ya establecido se desarrolla metódicamente completando las distintas fases o tramos que lo componen.
El único alojamiento en Galarreta estaba completo, según la información en red. Una espectacular casa rural con todo el aspecto de caserón rural y muy acorde al concepto de turismo rural. Pero al contactar directamente con sus propietarios Jon me dice que hay habitación familiar libre y que está a mi disposición si no me importa.
También comenta que ya había leído mi artículo sobre los pinsapos en cierta ocasión y que le alegra el hecho de que ese entorno sea el motivo de la visita. Reservar sin previo pago y confiando en el cliente, es algo que ya no se encuentra en el mercado.
Curiosamente, no aparecen referencias al pinsapo o pinsapar en el ámbito del País Vasco ni tan al norte de la Península Ibérica, salvo los ejemplares que dieron lugar al Abies x masjoanni en la provincia de Barcelona.
El Pinsapar
El itinerario para la visita parte desde la misma casa de Kukuma Etxea. Ya desde el jardín, se atisban los oscuros perfiles recortados del pinsapar, como agujas oscuras sobre el verde entreverado de prados, huertos y bosque.
Un sendero antiguo, flanqueado por muros de piedra y setos vivos se deja caer en picado hasta el fondo de la colina. Tras sortear un arroyo de aguas eventuales asciende una pequeña loma que presenta de forma repentina los primeros enhiestos conos arbóreos que son los pinsapos.
En este punto, a medio kilómetro del núcleo original ya se encuentran árboles adultos de unos 30 años de edad que son productores de semilla. A sus pies, el regenerado presente atestigua esta capacidad.
Me cuenta Jon que en su interés por estos árboles, anduvo consultando imágenes históricas y que ya en las fotografías del año 30 aparecen siluetas de estos árboles con su característica forma cónica, denotando con ello cierta edad.
Las referencias bibliográficas atisban esos plazos en su edad:
Podemos citar de igual modo el caso de los montes de los caseríos Perretano y Marisolo, en Zalduondo, en manos privadas, el primero de los cuales destaca por sustentar el único abetar de Abies pinsapo Boiss. existente en el País Vasco, procedente de una plantación del primer tercio del siglo XX, que produce una regeneración muy apreciable y que estéticamente es de una gran belleza, estando enclavado en una zona de robledal de Quercus faginea Lam, como sucede en su hábitat natural de las sierras Bermeja, de Grazalema y de las Nieves, en Andalucía (Ruiz Urrestarazu, 2008).
Ese margen temporal resulta en extremo curioso. En el año 1927, Auguste Agenor Barbey, nieto del botánico suizo Pierre Edmond Boissier, descubridor del pinsapo para la ciencia, visita las montañas de Grazalema y Ronda en pos de los bosques de pinsapo.
En Cádiz contacta con Manuel Martín Bolaños, ingeniero de montes que en esos años, se encuentra en revisión de la Flora Forestal de la provincia de Cádiz junto con el también ingeniero de montes Luis Ceballos y Fernández de Córdoba.
Vista de la sierra del Pinar (Grazalema) en 1927 (Foto: A. Barbey)
Barbey establece una gran amistad con Martínez Bolaños. En sus conversaciones inciden sobre la notoria singularidad del pinsapo como especie en el ámbito de las masas forestales naturales del Mediterráneo, la necesidad de su conservación y la conveniencia de incluir sus rodales originales dentro de un Parque Nacional (Barbey, 1931).
Esa época coincide con una de las más prósperas en el desarrollo forestal hispano por lo que los bosques de pinsapo de Grazalema y Sierra de las Nieves se ponen bajo control del Organismo forestal del Estado (Distritos Forestales, Patrimonio Forestal del Estado, ICONA) excluyéndose del aprovechamiento leñero, maderero y pastoral los exiguos rodales que se mantenían por entonces.
A partir de los años 50, se impulsa la repoblación de los rodales rasos, motivo por el cual la superficie actual de pinsapares en Sierra de las Nieves supera las 3000 ha (Álvarez Calvente, 1994).
La coincidencia cronológica con el viaje del pinsapo hasta la frontera del País Vasco, tiene más visos de causalidad que de azar. Ahora que se ha abierto el cajón de la curiosidad es posible que se desvele la conexión. La hipótesis más probable es que la propiedad del caserío Perretano (Zalduondo) tuviese alguna relación o vínculo con el mundo forestal de la época.
Aunque también hay casos de mera curiosidad y afición botánica (La Concepción en Málaga, Secuoyas gigantes en Huéscar), la experimentación forestal suele ser la explicación a las colecciones arbóreas ex situ de cierto carácter singular o exótico.
Cuando nos aproximamos al rodal, la primera impresión procede del cuadro escénico que se muestra a la vista. El paisaje, parece un calco de algunos encuadres en la Serranía de Ronda, más concretamente en la zona de Parauta-Igualeja, donde el perfil del terreno es igualmente alomado, con una pantalla trasera de trasfondo, conformada por perfiles de duras calizas redondeadas.
El contraste oscuro del bosque con las tonalidades blanquecinas es uno de los paralelismos, pero el más sorprendente, y tal vez inesperado, es la presencia de una cohorte de Quercus que se entrelazan con los pinsapos. Las redondeadas esclerófilas con los enhiestos abetos, retrotraen sin remedio hasta los sitios del entorno rondeño. Tal vez estaría bien promover un hermanamiento.
A nivel de cortejo florístico, hay también similitudes, que en principio son estructurales, marcando diferencias que sin embargo lo aproximan con mucho a la especificidad de las sierras carbonatadas del macizo de Segura.
La enorme abundancia de espino majoleto o espino albar (Crataegus monogyna Jacq.) es la matriz general que le da conexión general con los pinsapares andaluces. El mostajo (Sorbus aria Crantz.), el endrino (Prunus spinosa L.), saúco negro (Sambucus nigra L.), entran dentro del hermanamiento mediterráneo.
El enebro común (Juniperus communis L.), el cornejo (Cornus sanguinea L.), la morrionera (Viburnum lantana L.), el acebo (Ilex aquifolium L.) y el avellano (Corylus avellana L.), le apuntalan como una ubicación más fresca y húmeda que las meridionales de la Cordillera Bética.
Su consorcio con el género Quercus es igualmente boyante. La diferencia es mínima porque si bien en el País Vasco domina el quejigo (Quercus faginea Lam.) con presencia de roble albar (Quercus petraea (Mattuschka) liebl.) y roble melojo (Quercus pyrenaica Willd.) en las estaciones del sur, aunque domina la encina (Quercus ilex L.), no es raro encontrar también abundancia de quejigo en sus rodales y a veces algún que otro rebollo o roble melojo en las ubicaciones silíceas de mayor elevación.
Es por esto que las analogías son tan marcadas pese a la distancia y la desconexión territorial. Cada vez que encuentro algo así, me refuerza la hipótesis de que este abeto ha debido conocer épocas de mayor severidad climática.
Marcadas crisis en cuanto a precipitación anual (Vinós 2022), le llevaron a encontrar alivio y refugio en las medianas sierras más cercanas al Atlántico que pudo encontrar en su camino descendente y diferenciador desde Pirineos hacia el Mediterráneo por el pasillo montañoso de Levante (Alba Sánchez et al., 2018).
Los vaivenes glaciares de la actualidad y del pasado (Ortega Gironés et al.; 2024) atestiguan situaciones climáticas de ascenso y descenso térmicos que influyen en los movimientos terrestres de la biodiversidad, siendo más determinante para la flora que para la fauna.
Su comportamiento manifiestamente espléndido en ambientes meso y supramediterráneos (600-1500 m de altitud) con precipitaciones superiores a 600 mm, en los que es capaz no solo de prosperar, sino de producir regeneración espontánea y expansión, parecen abogar en ese sentido.
«Todos los seres vivos se mueven en el espacio y en el tiempo» (Real, 2023)
Las ubicaciones generadas a partir de plantaciones artificiales en Sierras Tejeda y Almijara (Málaga), sierra de Huétor (Granada), Sierra Nevada (Granada), Sierras de Cazorla y Segura (Jaén), Sierra Espuña (Murcia), Orcajo (Zaragoza) y también Galarreta-Zalduondo (Álava), así parecen confirmarlo.
Estas loables acciones del pasado, además de ser un caso de generosidad y amor por los árboles en muchos casos, se han convertido en el resultado de una utilísima prueba para la Ciencia así como un acto de conservación para la especie, no premeditado en aquellos casos como éste o los de Cazorla y Espuña, donde seguramente primaron más el valor ornamental que cualquier otra consideración de tipo ecológico o biogeográfico.
A día de hoy, vienen a reforzar los esfuerzos de conservación de la especie, apoyando el hecho de su expansión artificial con indiferencia sobre el pasado histórico o paleobiogeográfico de la especie o sus ancestros (Alba-Sánchez et al., 2018).
Quienes se cierran a la expansión de sus territorios históricos, restringiendo a la presencia de restos de polen fósil o paleocarbones, encuentran así una notable contradicción dictada por el propio árbol.
Fundamentalismos intransigentes, sólo perjudican a la conservación de la especie y a la población rural que puede apoyarse en la belleza que transmite al paisaje. La Lógica difusa y la Ecología de metapoblaciones (Hanski, 1991) están más de acuerdo con ello.
El Abies pinsapo Boiss. merece ciertamente estar cultivado fuera de su área natural, en toda la región Mediterránea y ello, no únicamente como árbol ornamental, muy recomendable por sus bellas dimensiones, porte regular, austero y por el bello matiz glauco de sus agujas, sino también como especie forestal. De hecho, ya está representado en todas las colecciones de árboles así como en muchos parques y jardines. Los ejemplares de grandes dimensiones no son raros….
Algunos de estos árboles con más de 20 metros de altura total, tienen hasta 1 metro de diámetro a 1,30 metros del suelo. Muchos de los existentes en Barres, en particular los más viejos, han surgido ciertamente de las semillas enviadas a Francia por Boissier en 1838, siendo contemporáneos de estos los más antiguos que pueden observarse en las propiedades de los descendientes de E. Boissier en Miolan y Valleyres, en Suiza…
El abeto pinsapo ha conformado igualmente poblaciones forestales por doquier, entre otros en el dominio de Barres y en las notalbes reforestaciones de Rialsesse (Aude). Se puede prever que pronto, al igual que el cedro del Líbano, la conífera andaluza estará representada por un mayor número de ejemplares fuera de España que en su estación natural (Pardé, 1931).
Referencias:
Alba Sánchez, F.; Abel-Shaad, D.; López-Sáez, J.A.; Sabariego Ruiz, S.; Pérez-Díaz, S.; González-Hernández, A. (2018). Paleobiogeografía de Abies spp. y Cedrus atlantica en el Mediterráneo occidental (Península Ibérica y Marruecos). Ecosistemas 27(1): 26-37 (Enero-Abril 2018). Asociación Española de Ecosistemas Terrestres.
Álvarez Calvente, M. (1994).- Los pinsapares malagueños en el recuerdo. Pp. 77-90 in Gestión y conservación de los pinsapares andaluces. Asociación Forestal Andaluza. Cádiz
Barbey, A. A. (1931).- A travers les Foréts de Pinsapo d’Andalousie. Etude de Dendrologie, de Sylviculture et d’Entomologie. Librerie Agricole. Paris
Barbey, A. A. (1996).- A través de los bosques de pinsapo de Andalucía. Estudio de dendrología, selvicultura y entomología forestal. Agencia de Medio Ambiente, Consejería de medio Ambiente. Sevilla.
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Ortega Gironés, E.; Sáenz de Santamaría Benedet, J. A.; Uhlig, S. (2024).- Cambios climáticos. Editorial Aula Magna. McGraw-Hill Interamericana de España S.L. Sevilla
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Real, R. (2023): La Biogeografía: ciencia geográfica y ciencia biológica, sí, pero también ciencia física. En Paül, V. et al. (eds.): Geografia, paisatge i vegetació. Estudis en homenatge a Josep Maria Panareda = Geografía, paisaje y vegetación. Estudios en homenaje a Josep Maria Panareda = Xeografía, paisaxe e vexetación. Estudos en homenaxe a Josep Maria Panareda. Madrid/Santiago de Compostela: Asociación Española de Geografía/Grupo de Análise Territorial (ANTE) GI- 1871, pp. 451-460. DOI: 10.21138/pgP.2023.35.
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Vinós, J. (2022).- Climate of Past, Present and Future. Critical Science Press. Madrid
Para reducir el riesgo de accidente de tráfico y sus consecuencias en caso de no poder evitarlo, es necesario conocer los diferentes tipos de velocidades. Conocer estos conceptos no sirve solo para evitar las multas.
Una de las principales causas de los accidentes de tráfico es la velocidad añadida a otros diferentes factores. A mayor velocidad, mayor daño. Diferentes estudios indican que el 25% de accidentes se producen por culpa de la velocidad.
Se suele tener la errónea percepción de que el impacto de un accidente a 120 km/h será el doble que a 60%, pero ese impacto se cuadriplica, no es directamente proporcional, es cuatro veces más violento.
Se suele tener la errónea percepción de que el impacto de un accidente a 120 km/h será el doble que a 60%, pero ese impacto se cuadriplica, no es directamente proporcional, es cuatro veces más violento.
Chocar contra un muro a 50 km/h por hora es como si cayéramos de un tercer piso, 120 km/h equivale a caer desde un piso 14, y a 180 km/h desde un piso 36.
La velocidad potencia el error humano
Son muchos los que opinan que los límites de velocidad actuales son exagerados, ya que los vehículos de hoy en día cuentan con grandes mejoras técnicas. Error: a mayor velocidad, mayor error humano.
Si aumentamos la velocidad será más difícil evaluar las diferentes situaciones cambiantes del tráfico, reduciremos la capacidad de reacción y aumentaremos el tiempo de respuesta.
Hay que conducir a velocidad adecuada, y por ello conocer los diferentes tipos y conceptos de velocidad.
Hay que conducir a velocidad adecuada, y por ello conocer los diferentes tipos y conceptos de velocidad.
Cuadro de un modelo Mercedes-Benz (Pixabay)
Tipos de velocidad
Velocidad limitada
No podemos circular a la velocidad que queramos. Todas las velocidades son velocidades limitadas. Existe un máximo y un mínimo establecido.
Velocidad máxima
Nos viene dada por normas o por señales.Esta velocidad depende de la vía por la que se circula y del tipo de vehículo.
Velocidad mínima
Está prohibido circular sin causa justificada por debajo de la velocidad mínima. Depende del vehículo, siendo la mitad de la máxima para cada vehículo, excepto en autopista o autovía, cuya velocidad mínima para todos e a 60 km/h.
Velocidad genérica
Esta velocidad limitada depende del vehículo que conduzcamos y de la vía por la cual circulemos. Por ejemplo, un turismo o una moto en autopista no tiene diferente límite que un camión.
Velocidad adecuada
La velocidad adecuada es la velocidad que debemos llevar en todo momento, adaptándose al tráfico, a la vía y a las condiciones atmosféricas. No es lo mismo que el tráfico sea denso o fluido, que la vía sea una autopista o una carretera convencional, o que esté lloviendo o con niebla intensa.
También depende del estado del conductor, debe ser menor si este está fatigado, y siempre debe estar por debajo de la máxima permitida, y por encima de la mínima.
Velocidad inadecuada o peligrosa
Si la velocidad no se adapta a las condiciones del tráfico, vía, condiciones atmosféricas o conductor, se convierte en una velocidad inadecuada o peligrosa.
En un futuro y con los vehículos sin conductor desaparecerán las imprudencias por velocidades inadecuadas, pero por ahora contamos con el sentido común de los conductores.
Circular a una velocidad adecuada en todo momento nos permitirá controlar el vehículo ante cualquier imprevisto que pueda surgir.
Circular a una velocidad adecuada en todo momento nos permitirá controlar el vehículo ante cualquier imprevisto que pueda surgir.
Velocidad específica
Esta velocidad nos viene dada por señales de tráfico, por tipo de vehículo o por causa del conductor. Es la velocidad máxima permitida en determinados tramos de la vía como pasos a nivel, curvas, cambios de rasante o la proximidad a una intersección.
Velocidad anormalmente reducida
Se trata de una velocidad por debajo de la mínima. No se permite circular a velocidad anormalmente reducida sin causa justificada: Condiciones meteorológicas adversas como lluvia, hielo, niebla, averías, etc.
Conclusión
Circular a velocidad adecuada puede evitar un accidente y, en caso de que fuera inevitable, podría ser de menos gravedad.
Por último, es bueno recordar que exceso de velocidad no es lo mismo que velocidad excesiva o peligrosa. El exceso de velocidad es circular a velocidad que supera el máximo permitido, y la velocidad excesiva o peligrosa, aunque este dentro de los límites establecidos, puede ser peligrosa o inadecuada por no adaptarse a las circunstancias.
Saber diferenciar los diversos tipos de velocidad en carretera no solo sirve para respetar las normas de circulación, ayuda a los conductores a considerar mejor los riesgos.
Desde tiempos remotos, ya nuestros antepasados prehistóricos se sintieron impresionados y asustados por los fenómenos meteorológicos violentos. Para ellos, se trataba de manifestaciones incomprensibles, de origen desconocido y en ocasiones mortales, como eran los rayos, los truenos, los granizos y los fríos glaciales. A partir de esos temores, se desarrollaron las primeras religiones y la fe en seres superiores, como por ejemplo el dios del trueno, que persistió hasta tiempos relativamente recientes en las creencias de las tribus nórdicas europeas como dios Thor. Incluso hoy, todavía perdura en el nombre alemán del día de la semana de Donnerstag, como también Thursday en el mundo angloparlante. Como dios del trueno, Thor recorría el cielo en su carro tronante tirado por dos machos cabríos lanzando relámpagos a la Tierra con su martillo (Figura 1).
Ya han transcurrido unos 300 años desde la revolución científica de la Ilustración, y sin embargo parece que en el substrato Neanderthal de nuestra mente se mantiene todavía el temor arcaico a los fenómenos meteorológicos naturales catastróficos. Precisamente, es hacia esos sentimientos arcaicos hacia donde apunta la nueva religión del cambio climático, cuyo dogma central establece que el responsable exclusivo del calentamiento de la Tierra es el ser humano. Esta nueva doctrina ha llevado a posturas tan radicales que se atreven a mutilar obras maestras del arte universal para salvar al Planeta. O adoptar denominaciones tan ridículas (en una extraña simbiosis entre feminismo mal entendido y ecologismo radical) como petromachos, los ancianos blancos (así se les denomina en el mundo sajón), por presumir de que conducen potentes vehículos con motor de combustión, que se han convertido en chivos expiatorios, ellos tienen la culpa de todo, desde la contaminación hasta el colonialismo.
¿Cómo se ha llegado hasta aquí? En los años 70 del pasado siglo, cuando se empezó a hablar de forma generalizada sobre el cambio climático, no existía ningún temor sobre el calentamiento global, sino todo lo contrario. En aquellos momentos, entre 1945 y 1975, dentro de las habituales oscilaciones térmicas en la historia de la Tierra, se había registrado un acentuado enfriamiento del planeta, a pesar del incremento sostenido de las emisiones de CO2 a la atmósfera que se produjo durante esos años, correspondientes al gran desarrollo económico posterior a la Segunda Guerra Mundial y al despegue en el uso generalizado del automóvil. En el horizonte del futuro próximo se barruntaban consecuencias catastróficas asociadas a una nueva edad de hielo. Como se ha comprobado a lo largo de la historia, la humanidad es mucho más sensible y débil ante un enfriamiento global generalizado, que ante un calentamiento como el actual, máxime con una sociedad tan tecnológica como la nuestra. Durante este periodo, el postulado efecto invernadero por la absorción de calor por parte del CO2 atmosférico fue recibido como una esperanza salvadora, aunque con gran escepticismo por parte de la comunidad científica. Y, muy especialmente, por parte de los geólogos, quienes se apoyaron precisamente en argumentos muy similares a los que sostienen hoy para poner en duda el origen antrópico del cambio climático.
Figura 2: Subida y bajada de las temperaturas globales entre 1850 y 2013 (de Nils-Axel Mörner, 2018)
Sin embargo, durante las últimas décadas del siglo pasado las temperaturas volvieron a subir, del mismo modo que lo habían hecho entre las dos guerras mundiales (Figura 2), o miles de veces antes, a lo largo de los tiempos geológicos. Las subidas de temperatura de finales del siglo XX encajaban perfectamente con el monótono aumento del CO2 en la atmósfera a largo plazo. Fue entonces cuando se desarrollaron los modelos informáticos para intentar predecir el futuro de la evolución de la temperatura. Como había una relación bien visible entre el aumento de la temperatura y el aumento del CO2 durante esos años 80 y 90, el foco principal para los parámetros de los modelos climáticos teóricos era el CO2 y no los parámetros naturales como es la insolación, la termodinámica o la nubosidad de la atmósfera, las corrientes oceánicas, etc. Incluso todavía hoy día, la mayoría de los modelos climáticos se basan en este criterio parcial incorrecto.
Debe señalarse que un modelo informático es meramente una construcción humana para realizar cálculos cuyos resultados dependen de los parámetros que se consideren. Y de momento, los resultados que se obtienen solo representan aproximaciones a la realidad, a veces bastante alejadas de ella. Modelizar con exactitud la naturaleza y el clima es una tarea muy ardua y compleja que aún está por conseguir.
De este modo comenzó la politización de una cuestión que, hasta aquel momento, había estado restringida al mundo científico. La idea del desastre climático causado por el hombre al quemar combustibles fósiles emitiendo CO2 a la atmósfera, pronto trascendió fronteras. A finales del siglo XX se creó el IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change), el grupo de estudio sobre cuestiones climáticas promovido por la ONU, que de inmediato empezó a vaticinar los desastres que esperan al planeta como consecuencia del calentamiento global. Casi simultáneamente, Al Gore, conocido como el millonario del negocio de las bulas de carbono, promovía y participaba del lucrativo negocio de la compraventa de tasas de emisión de CO2.
Algunos científicos mostraron su asombro ante las primeras conclusiones del nuevo grupo de trabajo. Muchos de ellos manifestaron públicamente su perplejidad al comprobar que el IPCC estaba ignorando todos los trabajos científicos sobre evolución climática que hasta ese momento se habían realizado durante años. Hasta entonces, el parámetro que se había considerado como principal responsable del calentamiento era la radiación solar. Pero esta variable fue bruscamente relegada en favor del CO2 y del efecto invernadero. Y como hemos comprobado a lo largo de las últimas décadas, el ostracismo de la influencia solar en el calentamiento global continúa hasta la actualidad.
Es inevitable aceptar que, desde finales del siglo XX, el cambio climático ha dejado de ser una cuestión estrictamente científica para convertirse en un tema social, político y económico. Además, durante las dos décadas pasadas, el nivel de politización ha ido aumentando paulatinamente, de forma que el debate entre las diferentes tendencias se ha convertido en un lugar de confrontación, donde lidian argumentos ideológicos, políticos y económicos, frecuentemente camuflados como razonamientos técnicos o científicos. Y a esa intensa discusión, como no podía ser de otra manera, no han dejado de acudir los intereses particulares, sociales, económicos y geoestratégicos.
Es inevitable aceptar que, desde finales del siglo XX, el cambio climático ha dejado de ser una cuestión estrictamente científica para convertirse en un tema social, político y económico.
Consideramos fuera de toda duda que ha existido, y sigue existiendo, una ofensiva mediática, desplegada para filtrar hacia la opinión pública una visión monolítica del problema, para inducir una sola y única opinión. Y esta situación suscita la pregunta que encabeza este apartado: ¿Por qué el calentamiento global ha suscitado tanto interés, y por qué se están movilizando recursos con cifras astronómicas para solucionar un problema que no está correctamente calibrado, mediante la aplicación de soluciones cuya eficacia es muy discutible? Muchos gobiernos del mundo, con la Unión Europea a la cabeza, han hecho suyas las propuestas adoptadas en las cumbres mundiales sobre el cambio climático, aceptando que nos enfrentamos a una emergencia, poniendo en marcha planes específicos para combatirla.
¿Por qué el calentamiento global ha suscitado tanto interés?
La realidad social es que el miedo al aumento de temperatura planetaria está asentado en la opinión colectiva y, en esas condiciones, la lucha contra el calentamiento global proporciona argumentos aparentemente válidos para que los ciudadanos acepten de buen grado sacrificios que de otra forma serían inaceptables, como el aumento del precio de la electricidad, acceso a vehículos eléctricos más caros y con menos prestaciones, restricciones en alimentación y desplazamientos, pérdidas de puesto de trabajo, y un largo etcétera. Volviendo al símil entre el dogma climático y la religión, se puede decir que se aceptan sacrificios en la vida terrenal para ganar la vida eterna y el paraíso celestial. Es decir, la salvación del Planeta.
Durante las dos últimas décadas, la confluencia de intereses respecto del cambio climático y el calentamiento global, ha generado una sinergia tan poderosa, que es prácticamente imposible evitar sus influencias. Las propuestas ecologistas se han impuesto de tal manera en la opinión pública, que hoy ningún partido político, institución o empresa, puede permitirse el lujo de prescindir de sus dictados. Es necesario aceptar la doctrina climática para garantizar los resultados en cualquier actividad, desde aumentar las ventas de las empresas, hasta conseguir subvenciones en proyectos de investigación, además de aumentar la cuota de poder en las aspiraciones de cualquier partido político, que compiten entre ellos por presentarse ante la opinión pública como adalides para detener el cambio climático. Lo importante ya no es promover políticas correctas para frenar el calentamiento global o proteger el medio ambiente, sino ser más verde que la competencia, a costa de lo que sea. El interés que suscita esta temática está nítidamente demostrado por los numerosos proyectos de investigación y publicaciones focalizadas sobre esta temática. A este respecto, es muy interesante la estadística que ilustra cómo desde 1988, la decisión de la ONU de respaldar al IPCC, ha dado lugar a una de las explosiones más espectaculares en la investigación científica. En efecto, como se aprecia en la Figura 3, el número de artículos publicados sobre cambio climático ha crecido exponencialmente, tanto en número (desde una cantidad insignificante hasta casi 4.000 al año, línea roja), como en porcentaje del total de publicaciones científicas (línea azul punteada). En la gráfica, es evidente un marcado punto de inflexión al inicio del segundo milenio, sincrónicamente con la elaboración del Plan de Objetivos de Desarrollo del Milenio elaborado por la ONU, precursor de la Agenda 2030. Desde entonces, el número de publicaciones científicas sobre cambio climático no ha parado de crecer.
Figura 3: Evolución en datos absolutos (en rojo) y porcentuales (en azul) de las publicaciones sobre cambio climático a nivel mundial (de Javier Vinós, 2023)
Es difícil creer que se haya llegado en el siglo XXI a esta convergencia de intereses de una forma casual, y de nuevo, no queda más remedio que formular otra pregunta inevitable: ¿Por qué o para qué tanto esfuerzo? No parece muy complicado encontrar la respuesta, la misma que ha impulsado a la humanidad desde sus inicios: el poder y el dinero. La misma estrategia que llevó a algunos gobernantes de tiempos pasados a conquistar grandes territorios usando como excusa los dogmas religiosos, está todavía activa en nuestra avanzada sociedad, afortunadamente de una forma menos cruenta (por ahora), aunque con una mayor eficacia, gracias al enorme poder de los medios de comunicación.
En paralelo con el desarrollo de esta corriente de opinión, ha aparecido un entramado de organizaciones ecologistas y no gubernamentales, que han desarrollado una enorme capacidad para implantar sus opiniones en la sociedad. Esa red se sustenta esencialmente de subvenciones públicas y, fomentando el miedo, contribuyen activamente a canalizar el voto hacia los partidos que les son más favorables, y que les darán mayores subvenciones.
Algunas personas justifican sus actividades climáticas, esgrimiendo criterios posibilistas. Es decir, que independientemente de que sea cierto o sea falso lo que informan los medios sobre el cambio climático, se trata de un concepto ya asimilado por un sector mayoritario de la sociedad, y aunque se estén manejando los conceptos de forma incorrecta, es mejor continuar haciéndolo, si con ello se contribuye a mejorar el medio ambiente. Este tipo de posturas, recuerdan a viejos aforismos como «Dios escribe derecho con renglones torcidos», o la famosa frase «el fin justifica los medios». Sin embargo, debiera considerarse más adecuado que los ciudadanos tengan derecho a no ser manipulados y acceder a una información correcta para poder tomar las decisiones adecuadas.
En cualquier caso, las declaraciones arriba mencionadas son muy ilustrativas de la óptica desde la cual contemplan determinados políticos la problemática del calentamiento global, sea cual sea su tendencia ideológica, evidenciando que no les preocupan lo más mínimo los aspectos técnicos y científicos, y que sus intereses apuntan en otra dirección. Desde los albores de la humanidad, cuando el chamán dominaba sentimientos, emociones y actitudes en los rudimentarios clanes del paleolítico, hasta los gobiernos actuales, al poder establecido siempre le ha venido muy bien que las poblaciones sientan un miedo colectivo a algo. Y el temor al cambio climático, genera una convergencia de intereses de la que es muy difícil escapar.
Fiscalizar la información relacionada con el cambio climático, el calentamiento global y el ascenso del nivel del mar, otorga el enorme poder de controlar los miedos sociales que generan esos procesos geológicos. Por eso, hay muchos intereses detrás de ese control, evitando que los datos que llegan a la opinión pública se escapen fuera del campo de lo políticamente correcto. A la lluvia de millones que se invierten por doquier en ese control, acuden como polillas a la luz todos los que buscan alguna financiación para alguna idea o proyecto, o simplemente los que esperan obtener algún beneficio.
La politización de la denominada emergencia climática es un hecho y solo el tiempo medirá la magnitud de la equivocación que se está cometiendo. Intentar que la naturaleza se ajuste a los dictados de la política es un error a plazo fijo, que se desmontará tan pronto como haya transcurrido el periodo de tiempo suficiente para comprobar que los pronósticos emitidos no eran ciertos, del mismo modo que ha ocurrido con las proyecciones de futuro no cumplidas y realizadas desde hace 20 años hasta la fecha, y que están durmiendo en las hemerotecas. Pero eso, a los políticos, cuyo horizonte de futuro no va más allá de la próxima convocatoria electoral, les importa bien poco. Y a todos aquellos que han hecho de las subvenciones sus medios de vida, menos aún. Además, ¿Quién les va a pedir responsabilidades dentro de cien años, cuando se verifique que el nivel del mar, en lugar de las catastróficas predicciones con las que quieren asustarnos, haya ascendido algo menos de unos pocos decímetros, a un ritmo más lento que el promedio de los últimos 20.000 años, desde el final de la última glaciación? Cuando se alcance ese convencimiento, ellos ya no estarán aquí para rendir cuentas.
¿Y ahora qué?
Hay indicios más que suficientes para pensar que la estrategia de lucha contra el cambio climático que se está proponiendo no apunta hacia el camino correcto. Se está procediendo como si la correlación entre emisiones antrópicas de CO2 y calentamiento global fuese una verdad absoluta, demostrada e irrebatible, como si detener el cambio climático estuviese en nuestras manos y dependiese solo de nosotros. Como se explicó con detalle en un artículo anterior, la realidad y los hechos científicos son otros. Se hace necesaria una seria reflexión sobre la aplicabilidad y consecuencias de las bases verdaderamente científicas y las medidas adoptadas, que debe incluir también un análisis económico de la relación entre costes y beneficios de unas inversiones astronómicas, cuyos impactos climáticos serán insignificantes. Nuestros antepasados cromañones (los que habitaban en Doggerland, una tierra firme hoy inundada que se situaba entre las Islas Británicas y la Europa continental durante la última gran glaciación; o los que decoraban las paredes de la también inundada cueva de Cosquer en la costa mediterránea francesa) ignoraban que con el paso del tiempo su entorno se vería cubierto por las aguas (Figura 4). Pero nosotros sí lo sabemos, y nuestra actitud hacia el cambio climático y el ascenso del nivel del mar debiera ser similar a la que tenemos hacia procesos naturales como los terremotos o las erupciones volcánicas. Es decir, fenómenos naturales sobre los que, en cierto modo, podemos predecir su nivel de riesgo, aunque no sabemos exactamente cuándo se producirán, pero sí podemos tomar las medidas preventivas adecuadas para cuando hagan acto de presencia.
Figura 4: El territorio de Doggerland y la cueva de Cosquer son testigos europeos de un nivel del mar que estaba más de 120 metros por debajo del actual durante la última glaciación.
El nivel del mar está ascendiendo actualmente sólo unos pocos milímetros por año, una elevación muy moderada en comparación con el ascenso de hasta varios cm/año, registrados durante los primeros milenios después del fin de la última glaciación. Con estos conocimientos en mente, los esfuerzos debieran encaminarse hacia la adaptación de nuestro hábitat a los cambios que se avecinan, como han hecho, por ejemplo, los holandeses para defender sus costas frente a la invasión del Mar del Norte. O como se está haciendo en Venecia (Italia), donde se desarrollan proyectos ligados a la defensa de la ciudad y su patrimonio, frente a los frecuentes fenómenos de aqua alta, cuando el Mar Adriático, las mareas y los vientos se alían para invadir la laguna e inundar esta pintoresca ciudad.
Desde varios años, tanto en Europa como en ultramar, se están formando asociaciones nacionales de realistas climáticos, integradas por científicos independientes de la financiación pública e industrial, independientes de cargos políticos y libres de estar pendientes de sus respectivas carreras o promociones académicas. Ya son muchos miles de profesionales, que en gran parte de su vida han trabajado en temas relacionados con el clima, y que han llegado a la conclusión de que ya es hora de informar a la sociedad y a los ciudadanos sobre el verdadero contexto y la complejidad de la evolución climática. Y cada año, su número está aumentando. Pero estas informaciones todavía no están siendo tomadas en consideración por las agencias de prensa ni por la mayoría de los políticos. Simplemente, se marginan y desprecian estas opiniones con la simple calificación de negacionistas climáticos. Aunque en sentido estricto, podría decirse que los verdaderamente negacionistas son lo que utilizan ese término, ya que en contra de las evidencias, niegan las causas naturales del omnipresente cambio climático.
Para demostrar de manera forzada de qué lado está la verdad, se han hecho verdaderos malabarismos estadísticos, dirigidos a confirmar que el mundo de la ciencia, al unísono, está de acuerdo, postulando la existencia de un supuesto abrumador consenso sobre las conclusiones del IPCC. Hace unos años, por ejemplo, se realizó una encuesta online que fue enviada a 10.257 geo-científicos, preguntando si el cambio climático era debido a las emisiones antrópicas de CO2. Tan solo respondieron 3.146, lo que significa que el 70 % no tuvo interés en el tema. Y del 30% restante, un 96,2 % fueron respuestas procedentes de los EE.UU. Es decir, que los geo-científicos del resto de América, Europa, Asia, Australia y África, se quedaron sin estar representados. Como los resultados no fueron concluyentes, se seleccionaron 77 científicos expertos en cambio climático, de los cuales el 97,4 % afirmaron estar convencidos sobre su origen antrópico. Y ese dato, previamente filtrado y escasamente representativo, es al que repetidamente se ha hecho mención para citar la abrumadora mayoría de científicos que confirman que el cambio climático está causado por el hombre. Debe mencionarse que estas encuestas han sido muy criticadas por su metodología y por sus limitaciones, tanto por la baja tasa de respuesta, como por su sesgo geográfico. Ambos factores han afectado sin duda a la representatividad de la muestra y, por lo tanto, a la validez de los resultados. Sin olvidar otro aspecto esencial, ya que la encuesta se centró en las opiniones de los científicos, no en las evidencias científicas sobre el tema. Otro método para demostrar el supuesto consenso ha sido realizar contajes sobre las publicaciones, como por ejemplo el estudio que fue publicitado en periódicos de gran tirada, informando de que una revisión de 88.125 estudios publicados entre 2012 y 2020 en revistas científicas, más del 99,9% de los artículos coinciden en que el cambio climático está causado principalmente por actividades llevadas a cabo por los seres humanos. Se ha resaltado en negrilla la palabra principalmente porque ese calificativo es muy importante, ya que está admitiendo implícitamente que además de la actividad humana, hay otros factores que están interviniendo en el proceso de cambio climático. Pero, como se puede apreciar en el ejemplo adjunto (Figura 5), la prensa no hace caso de esos matices y en los titulares los seres humanos no son los autores principales, sino que tienen la responsabilidad única y exclusiva del calentamiento.
Figura 5: Noticia de prensa aparecida en La Vanguardia el 19 de octubre de 2021
La ciencia climática debe volver a una discusión científica abierta, a un dialogo entre científicos, sin exclusiones. Desde el punto de vista científico es inaceptable que un grupo, por mayoritario que sea, decrete que el debate está cerrado, que la discusión se ha acabado, porque afirman saberlo todo. Viene al caso recordar las palabras del filósofo griego SócratesYo sólo sé que no sé nada. Porque incluso suponiendo que el supuesto consenso fuese cierto, su existencia no puede considerarse como demostrativo de la validez de una hipótesis o una interpretación. La ciencia no se rige por criterios democráticos y, que exista una mayoría de publicaciones a favor de una hipótesis, no implica necesariamente que esa sea la interpretación correcta. La presentación, ante la opinión pública, de la opinión de un grupo de científicos como abrumadoramente mayoritaria, no significa necesariamente que deba considerarse como una verdad absoluta. Así se ha comprobado en numerosas ocasiones a lo largo de la historia de la ciencia, como demuestran los conocidos ejemplos de Galileo Galilei, Albert Einstein o Alfred Wegener, entre muchos otros. Como dijo Pascal Richet, famoso investigador adscrito al Institut de Physique du Globe de Paris, la noción de consenso no es pertinente, porque la historia de la ciencia no es más que un largo paseo por el cementerio donde descansan en paz las ideas aceptadas sin discusión durante mucho tiempo. Aplicando el mismo símil a una época más antigua, si a finales del siglo XV se hubiese realizado una encuesta a los científicos europeos sobre la posibilidad de llegar a las islas de las especias, las Indias, navegando hacia el oeste desde España, la respuesta hubiese sido un rotundo y unánime ¡NO!
Mientras sigue la discusión… Si extrapolamos los ciclos climáticos anteriores hacia el futuro, puede predecirse que durante los próximos siglos, la Tierra se estará acercando a otro pésimo climático, similar al que tuvo lugar durante la Pequeña Edad de Hielo (Figura 6), encaminándose dentro de unos pocos miles de años hacia una nueva glaciación cuya duración será de varias decenas de miles de años. En paralelo con esta evolución de la temperatura, el nivel del mar seguirá ascendiendo lentamente durante (aproximadamente) el próximo milenio, hasta que la tendencia se invierta e inicie un nuevo descenso. Hasta que llegue ese momento, en las regiones costeras puede esperarse una elevación del nivel del mar de un metro, que en algunos aspectos puede ser crítica para sus ribereños, quienes se verán obligados a adaptarse a las nuevas condiciones.
Figura 6: Evaluación de la temperatura a base de testigos de hielo de Groenlandia durante los últimos 4.000 años y proyección hacia el año 2900 (periodos históricos cálidos en rojo, y fríos en azul.
Con una visión realista a medio y largo plazo, es evidente que se hace imprescindible planificar adecuadamente el uso del suelo, especialmente en la proximidad de la línea de costa. Pero en realidad, no se están dedicando recursos para prever la adaptación de las zonas costeras ante el ascenso del mar. Aunque la elevación del agua sea mucho más limitada que la pronosticada por el IPCC, es indudable pueden llegar a producirse problemas en los asentamientos litorales. Esa planificación previsora, debería hacerse con la misma mentalidad con la que preparamos nuestra casa o nuestras ropas cuando vemos que se acerca el verano, sabiendo que no podemos hacer nada por evitar su llegada. Sin pausa, con visión de futuro, pero también sin las prisas con que nos azuzan unos modelos climáticos incompletos y especulativos, que no incluyen todas las variables necesarias y están basados en premisas insuficientes.
Es relativamente fácil juzgar los tiempos pretéritos a toro pasado, con la perspectiva y el conocimiento que dan los años o los siglos. Pero entraña muchas más dificultades, precisamente por falta de perspectiva, juzgar equilibradamente lo que está ocurriendo en la actualidad, sin el apoyo de ningún libro de Historia. O incluso, lo que es aún peor, modificando deliberadamente la historia según los intereses políticos o ideológicos del momento. Estamos convencidos de que representamos el punto culminante en el desarrollo de la humanidad. Consideramos superadas las batallas que se iniciaron durante el Siglo de las Luces y continuaron durante todo el siglo XIX, para que la luminosa realidad propugnada por la razón y la ciencia se abriese paso a través del oscurantismo imperante. Pero ¿es realmente así? A los autores les gustaría recordar que la dura batalla que se dirimió entre ciencia y religión, para establecer la edad y el origen del planeta, contradiciendo los dictados de la infalible Biblia. ¿No sería posible que estemos presenciando una confrontación similar entre científicos críticos y dogmáticos en el tema del cambio climático? ¿No estará cometiendo la humanidad otro gran error global de su historia?
Además, es casi seguro que los neandertales hubiesen estado encantados de poder disfrutar de las temperaturas actuales.
Si solo puedes imaginar una ensalada con lechuga y tomate, prepárate para un viaje gastronómico que transformará tu perspectiva. Te invito a dejar volar tu imaginación y explorar un mundo de ensaladas que combinan colores, sabores y texturas sorprendentes: a este tipo las denominamos ensaladas Deluxe.
Descubre ingredientes exquisitos y aliños sofisticados que elevarán cada bocado a una experiencia única. Sumérgete en esta aventura culinaria y redescubre el placer de disfrutar ensaladas como nunca antes lo habías hecho.
Llegado ya el verano, con su luz incandescente y su aire cargado de promesas, nos invita a explorar territorios desconocidos, a adentrarnos en el mundo de los sabores frescos y las texturas delicadas. En este lienzo estival, las ensaladas deluxe emergen como auténticas obras de arte, mezclando ingredientes que bailan al son de la brisa marina y la melodía de los grillos al atardecer. No se trata solo de platos para saciar el hambre, sino de experiencias sensoriales que conectan el paladar con la esencia misma de la estación.
Imaginemos una ensalada como un jardín secreto, donde cada hoja de lechuga es una planta exótica que oculta tesoros bajo sus verdes pliegues. Los tomates, rojos como el crepúsculo, estallan en la boca como fuegos artificiales de sabor, mientras los pepinos, frescos y crujientes, nos susurran al oído historias de ríos y manantiales. Este oasis culinario nos invita a perdernos en sus rincones, a explorar cada bocado con la curiosidad de un niño que descubre el mundo por primera vez.
Las ensaladas deluxe no son simples mezclas de ingredientes; son sinfonías donde cada elemento tiene un papel fundamental en la armonía del conjunto. Las hojas de rúcula, con su toque picante, juegan a ser notas agudas que contrastan con la suavidad de los aguacates, esos verdes terciopelos que se funden en la boca como caricias. Las nueces y almendras, crujientes y doradas, aportan la percusión, un ritmo que marca el compás de nuestra experiencia gastronómica.
El verano es una estación de contrastes, y nuestras ensaladas deluxe reflejan esta dualidad en cada una de sus creaciones. La dulzura de las frutas maduras, como el mango o las fresas, se entrelaza con la acidez de los cítricos, creando una danza de sabores que nos transporta a playas lejanas y jardines ocultos. Los quesos, con su riqueza y diversidad, se convierten en el punto culminante de esta sinfonía, elevando cada plato a la categoría de arte sublime.
Imaginemos una ensalada donde el sol se hace presente en cada bocado. Las naranjas, con su jugo dorado, nos recuerdan los rayos que acarician nuestra piel, mientras que las hojas de espinaca, verdes y frescas, evocan los prados donde descansamos en las tardes perezosas. Las aceitunas, negras como la noche, nos hablan de los misterios del verano, de esos momentos de introspección bajo un cielo estrellado. Cada ingrediente tiene una historia que contar, un secreto que desvelar a aquellos dispuestos a escuchar.
La presentación de una ensalada deluxe es un arte en sí mismo. Los colores vibrantes se disponen en el plato como pinceladas en un cuadro impresionista, creando una composición que deleita tanto a la vista como al gusto. La disposición de cada elemento no es azarosa; responde a un equilibrio sutil que busca resaltar la belleza y la complejidad de los ingredientes. Las flores comestibles, con sus pétalos delicados, aportan un toque de magia, transformando cada plato en un festín para los sentidos.
La textura es otro elemento fundamental en las ensaladas deluxe. El juego de contrastes entre lo crujiente y lo suave, lo jugoso y lo seco, crea una experiencia táctil que enriquece el placer de cada bocado. Los granos de uva, con su explosión de frescura, se combinan con la suavidad de los quesos frescos, mientras que las semillas de chía, casi imperceptibles, aportan un crujido sutil que sorprende y deleita. Este ballet de texturas nos invita a explorar nuevas sensaciones, a dejar que nuestros sentidos se dejen llevar por la creatividad y la innovación.
El verano es también una época de abundancia, y nuestras ensaladas deluxe celebran esta generosidad de la naturaleza. Los mercados se llenan de productos frescos y vibrantes, y cada visita es una oportunidad para descubrir nuevos ingredientes que enriquezcan nuestras creaciones. Las hierbas aromáticas, con sus fragancias intensas, nos transportan a campos de lavanda y romero, mientras que las verduras de temporada, tan llenas de vida, nos conectan con la tierra y sus ciclos eternos.
Las ensaladas deluxe son una oda al placer y a la simplicidad, una invitación a disfrutar de los pequeños momentos de la vida con una intensidad renovada. Cada plato es una ventana a un universo de sabores y sensaciones, un recordatorio de que la verdadera riqueza se encuentra en la conexión con la naturaleza y con nuestros propios sentidos. En un mundo que a menudo nos pide que corramos, que avancemos sin detenernos, estas ensaladas nos invitan a ralentizar, a saborear cada instante con la calma y la gratitud de quien comprende que la vida es un regalo precioso.
Y así, con cada ensalada deluxe que preparamos, tejemos una historia de verano, una narración donde el sol, la tierra y el mar se encuentran en un abrazo de sabores y texturas. Los ingredientes, simples en su esencia, se transforman en protagonistas de un festín que celebra la belleza de lo efímero, la magia de lo cotidiano. Porque en cada bocado de estas ensaladas, descubrimos un pedacito de verano, un destello de esa luz dorada que nos envuelve y nos invita a soñar.
Al final del día, cuando el sol se oculta y la brisa refresca el aire, una ensalada deluxe es el cierre perfecto para una jornada llena de aventuras y descubrimientos. Es el canto de despedida del sol, un tributo a la belleza de la naturaleza y a la riqueza de los sabores. En cada hoja, en cada fruto, encontramos la esencia misma del verano, una promesa de momentos felices y de encuentros memorables. Así, con cada ensalada, celebramos la vida en toda su plenitud, con el corazón lleno de gratitud y los sentidos despiertos a la maravilla de lo simple y lo bello.
Las ensaladas deluxe son mucho más que una comida; son una experiencia, un viaje a través de los sabores y las sensaciones que solo el verano puede ofrecer. Nos invitan a redescubrir el placer de la mesa, a disfrutar de los pequeños detalles que hacen de cada día una celebración. Y en ese proceso, nos enseñan a vivir con intensidad, a saborear cada instante con la plenitud de quien sabe que la verdadera riqueza se encuentra en lo sencillo y en lo auténtico. En cada ensalada deluxe, encontramos un reflejo de la magia del verano, una promesa de días llenos de luz y de noches estrelladas.
Ahora, déjate seducir por las exquisitas recetas de ensaladas y transforma cada comida en una experiencia gourmet inolvidable.
Pétalos de Coles de Bruselas
El amanecer cítrico
Así la llamo por sus ingredientes como la mandarina y la lima, cuya combinación evoca la frescura y el renacer de un nuevo día. Estos pétalos con su textura delicada y su sabor ligeramente amargo, representan las primeras luces del alba, esos matices suaves que despiertan lentamente los sentidos.
Ingredientes:
Pétalos de coles de Bruselas
1 orejón
1 manzana granny Smith
1 mandarina
Granos de uvas blancas
Preparación:
Separar las hojas de las coles de Bruselas una a una.
Pasar las hojas por agua hirviendo durante 2 o 3 minutos.
Sacar y colocar inmediatamente en un bol con agua con hielo para conservar el color verde, y cortar la cocción.
Preparar la fruta: pelar las uvas. (opcional), cortar la manzana en pequeños dados, cortar la mandarina y el orejón en pequeños trocitos. En la mandarina habrá que cortar los gajos en supremas, es decir suprimir la piel fina que separa cada gajo. Una vez cortada la manzana, se mantendrá en un bol con agua fría y un poco de zumo de limón para que no se oxide.
Mezclar las uvas, los dados de manzana y los trocitos de mandarina.
Emplatar. Colocar las hojas de coles de Bruselas en el plato y añadir la mezcla de frutas encima.
Por último regar la ensalada con el aliño.
ALIÑO
Ingredientes:
4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra.
2 cucharadas de zumo de mandarina.
2 cucharadas de zumo de lima.
1 cucharada de zumo de limón
Trocitos de orejón.
Una cucharadita de miel.
Sal
Pimienta
Preparación:
En un bol pequeño, mezclar el zumo de limón, el de lima, el de mandarina, sal y pimienta, batir e ir añadiendo a chorro fino el aceite poco a poco mientras se va batiendo. Añadir los trocitos de orejón a la mezcla, para que se vayan hidratando. Batir bien todos los ingredientes hasta que el aliño esté bien emulsionado.
Ensalada de pera, berros y roquefort
La armonía celestial
Llamo a esta ensalada La armonía celestial porque combina la dulzura suave de la pera con la intensidad y la profundidad del queso Roquefort, creando una experiencia culinaria que parece casi celestial. Los berros, con su frescura y ligero toque picante, añaden una nota refrescante y vibrante a este conjunto armonioso de sabores. Juntos, estos ingredientes forman una sinfonía gustativa que armoniza la dulzura, la frescura y la complejidad en cada bocado, como si estuvieras saboreando una creación celestial.
Ingredientes:
Berros frescos, o rúcula
1 pera, preferiblemente variedad conferencia o similar
Queso Roquefort (o algún otro queso azul), al gusto
Anacardos
Vinagre balsámico (opcional)
Croutons
Preparación:
Preparar los berros: Lavar y secar bien los berros frescos. Si tienen tallos largos, puedes cortarlos según tu preferencia.
Preparar la pera: Lavar la pera, quitar el corazón y cortar en forma longitudinal, reservándola en un bol con agua y zumo de limón para que no se oxide.
Preparar el queso Roquefort: Desmenuzar o cortar el queso en trozos pequeños.
Aliño:
Ingredientes:
3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1 cucharada de vinagre balsámico
Sal al gusto
Pimienta negra recién molida al gusto
Una pizca de miel (opcional, para equilibrar la acidez del vinagre balsámico)
Preparación:
En un bol pequeño, mezclar el aceite de oliva virgen extra y el vinagre balsámico. Agregar una pizca de sal y pimienta negra al gusto. Opcionalmente, añadir una pizca de miel para suavizar el sabor del vinagre balsámico. Batir bien todos los ingredientes hasta que estén bien emulsionados.
Montar la ensalada:
En un plato, colocar las peras formando una estrella y colocar los berros sobre ellas. Espolvorear el queso roquefort desmenuzado sobre la ensalada. Opcionalmente, añadir anacardos troceados y los croutons.
Verter el aliño sobre la ensalada justo antes de servir y mezclar suavemente para que los sabores se integren. Asegúrate de probar y ajustar el aliño según tu preferencia personal.
Ensalada de espinacas, fresas y queso feta
El jardín encantado
Llamo El jardín encantado» a esta ensalada porque combina la frescura de la naturaleza con la magia de sabores sorprendentes. Las espinacas, verdes y vibrantes, simbolizan la abundancia y la vitalidad del jardín. Las fresas, dulces y jugosas, representan las flores de este jardín, aportando una explosión de color y sabor. El queso feta, con su textura cremosa y sabor ligeramente salado, es como el rocío matutino que realza cada elemento del jardín. Juntos, estos ingredientes crean una experiencia gustativa encantadora y equilibrada, donde cada bocado es como pasear por un jardín lleno de delicias y sorpresas.
Ingredientes:
4 tazas de espinacas frescas, lavadas y escurridas
1 taza de fresas frescas, lavadas y cortadas en rodajas o longitudinalmente-
100g de queso feta, desmenuzado
1/2 taza de nueces, ligeramente tostadas y picadas
Preparación
En un bol grande, coloca las espinacas frescas como base. Añade las fresas distribuyéndolas uniformemente sobre las espinacas. Espolvorea el queso feta desmenuzado por encima de la ensalada. Añade las nueces picadas, esparciéndolas para que cada bocado tenga un poco de todo.
Sirve la ensalada inmediatamente para disfrutar de la frescura de las espinacas, la dulzura de las fresas, la cremosidad del queso feta y el crujiente de las nueces.
Esta ensalada es una combinación deliciosa y equilibrada de sabores y texturas, perfecta para una comida ligera y refrescante.
Aliño de vinagreta de miel y frambuesa
Ingredientes:
3 cucharadas de vinagre de frambuesa
1 cucharada de miel
1 cucharadita de mostaza Dijon
1/4 taza de aceite de oliva virgen extra
Sal y pimienta al gusto
Preparación:
En un tazón pequeño, combina el vinagre de frambuesa, la miel y la mostaza Dijon. Mezcla bien hasta que la miel y la mostaza estén completamente integradas. Poco a poco, añade el aceite de oliva en un hilo fino mientras sigues batiendo la mezcla. Esto ayudará a emulsionar el aliño, dándole una textura suave y homogénea. Sazonar con sal y pimienta al gusto, ajustando según tus preferencias personales. Antes de servir la ensalada, rocía el aliño sobre los ingredientes y mezcla suavemente para asegurarte de que todo esté bien cubierto.
Este aliño de vinagreta de miel y frambuesa aporta un equilibrio perfecto entre dulzura y acidez, realzando los sabores de las espinacas, fresas, queso feta y nueces, y elevando la ensalada a un nivel de sofisticación deluxe.
Ensalada Waldorf
El susurro de la elegancia
Llamo El susurro de la elegancia a la ensalada Waldorf porque esta combinación clásica de manzanas crujientes, apio fresco, nueces tostadas y aderezo cremoso evoca una experiencia gastronómica que susurra elegancia en cada bocado. Como un secreto compartido entre ingredientes refinados, la ensalada Waldorf es un ballet de sabores y texturas que danzan en armonía, ofreciendo una sofisticación sutil, pero impactante en la mesa.
Esta ensalada nació en 1893 en uno de los lugares de mayor glamour en Nueva York, el Hotel Waldorf, convirtiéndose en un plato distinguido y elegante.
Ingredientes:
Lechuga rizada (tipo verde y roble), lavada y cortada en trozos pequeños
1 manzana verde, sin pelar cortada en gajos
1 tallo de apio, cortado en rodajas finas
1/2 taza de nueces, tostadas y picadas gruesamente
Para el aderezo:
1/4 de taza de mayonesa
1 yogur griego
1 cucharada de jugo de limón
Sal y pimienta al gusto
Cebollino
Preparación:
1. En una fuente grande, colocar la lechuga rizada, los gajos de manzana, las rodajas o palitos de apio y las nueces picadas.
2. En un tazón pequeño, mezcla la mayonesa, el yogur griego y el jugo de limón, sal pimienta y cebollino cortado hasta obtener una mezcla suave y homogénea.
3. Vierte el aderezo sobre la ensalada y mezcla suavemente para asegurar que todos los ingredientes estén bien cubiertos. O saca la salsa en una salsera aparte, para que cada uno se lo sirva.
4. Prueba la ensalada y ajusta la sazón con sal y pimienta al gusto.
5. Sirve la Ensalada Waldorf inmediatamente.
Esta ensalada combina la frescura de la lechuga con la dulzura de la manzana, el crujiente del apio y el sabor tostado de las nueces, todo ello aderezado con una mezcla cremosa y refrescante que realza los sabores y texturas.
Ensalada de pulpo, langostino y huevo
El banquete del Océano
La ensalada de pulpo, langostino y huevo duro combina los tesoros del mar con la riqueza y nutrición de la tierra, como un Banquete del océano. El pulpo, con su textura única y sabor profundo, simboliza las misteriosas profundidades del océano. Los langostinos, jugosos y delicados, representan la frescura y vitalidad de la vida marina en la superficie. El huevo duro, con su yema dorada, aporta una riqueza terrenal, completando la armonía entre mar y tierra. Juntos, estos ingredientes ofrecen una experiencia gastronómica digna de un banquete real, donde los sabores marinos se encuentran con la calidez y nutrición del huevo.
Ingredientes:
3 patas de pulpo ya hervidas y a la plancha
Langostinos ya hervidos pelados, excepto la colita final
3 huevos duros, cortados en gajos
Hojas de lechuga verde
Preparación:
1. Preparar el pulpo: pasar las patas de pulpo a la plancha para dorarlas ligeramente. Cortarlas en trozos del tamaño de un bocado.
2. Preparar los langostinos: pelar los langostinos dejando la colita final intacta.
3. Preparar los huevos: hervir los huevos hasta que estén duros, pelarlos y cortarlos en gajos.
4. Preparar la lechuga: lavar y secar bien las hojas de lechuga verde.
5. Montar la ensalada: en una ensaladera grande, disponer las hojas de lechuga como base. Colocar encima los trozos de pulpo, los langostinos y los gajos de huevo duro.
Aliño:
Ingredientes:
– 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
– Sal al gusto
– Pimienta negra recién molida al gusto
– 1 cucharadita de paprika picante
– Quicos (maíz tostado) machacados al gusto
Preparación:
1. En un bol pequeño, mezclar el aceite de oliva virgen extra, la sal, la pimienta negra y la paprika picante.
2. Batir bien todos los ingredientes hasta que estén bien combinados.
3. Justo antes de servir, espolvorear el polvo de quicos sobre la ensalada para darle un toque crujiente.
Ensalada César
La corona Imperial
Llamo La corona imperial porque encarna la majestuosidad y la grandeza de un clásico que ha perdurado a lo largo del tiempo. Las hojas crujientes de lechuga romana representan la base firme de un trono verde. Los trozos de pollo jugoso son los nobles caballeros que custodian este reino de sabor. El queso parmesano, con su textura rica y salada, añade el toque de lujo y sabiduría de los antiguos imperios. Los crujientes crotones son las joyas que adornan esta corona, mientras que el aderezo cremoso de anchoas y limón es el manto real que envuelve y unifica todos los elementos. Juntos, estos ingredientes crean una experiencia culinaria digna de emperadores, donde cada bocado es un recordatorio de la gloria y la sofisticación de tiempos pasados.
Esta ensalada nace en Tijuana, México, en el Hotel Caesar’s, en 1924.
Ingredientes:
– Hojas de lechuga romana
– Tiritas de beicon
– Solomillos de pollo
-Lascas de queso parmesano
Preparación:
1. Preparar la lechuga: lavar y secar bien las hojas de lechuga romana. Cortar o romper las hojas en trozos del tamaño de un bocado.
2. Cocinar el beicon: en una sartén, cocinar las tiritas de beicon hasta que estén crujientes. Retirar y escurrir sobre papel absorbente.
3. Cocinar el pollo: sazonar los solomillos de pollo con sal y pimienta. En una plancha con un poco de aceite, cocinar los solomillos de pollo hasta que estén dorados. Cortar los solomillos de pollo en tiras o trozos del tamaño de un bocado.
4. Montar la ensalada: en una ensaladera grande, combinar las hojas de lechuga romana, las tiritas de beicon y el pollo a la plancha. Servir la ensalada acompañada de croutones y queso parmesano en lascas al gusto. Añadir la salsa César antes de servir.
Salsa César
Ingredientes:
– 10 anchoas, quitar o añadir al gusto según se quiera con mayor o menor intensidad de sabor
– 100 gramos de queso parmesano rallado
– 4 cucharadas de mayonesa
– Zumo de 1/2 limón
– 1 cucharada de vinagre de manzana
– 1 cucharadita de mostaza antigua
– 1 diente de ajo
– Pimienta al gusto
Preparación:
1. Preparar el ajo y las anchoas: Pelar el diente de ajo y picarlo finamente o machacarlo hasta obtener una pasta. Cortar las anchoas hasta formar casi una pasta con tropezones
2. Mezclar los ingredientes: Mezclar la mayonesa, el zumo de limón, el ajo picado, el queso parmesano rallado, el vinagre de manzana, la mostaza, las anchoas, la sal (ojo que hay anchoas) y la pimienta.
3. Batir bien todos los ingredientes hasta que estén bien combinados y la mezcla tenga una consistencia de vinagreta, más líquida que una salsa espesa.
4. Ajustar la sazón: Probar y ajustar la sal y la pimienta al gusto.
Verter la salsa sobre la ensalada César justo antes de servir y mezclar bien para asegurar que las hojas de lechuga estén bien cubiertas.
Ensalada de naranja, cebolla, y aceitunas negras
El ocaso Mediterráneo
La llamo El ocaso Mediterráneo porque esta combinación de sabores evoca la calidez y la magia de un atardecer junto al mar Mediterráneo. Las naranjas, con su color vibrante y su dulzura, representan los últimos rayos del sol desvaneciéndose en el horizonte. La cebolla, con su sabor penetrante, añade la intensidad y el contraste de las sombras que empiezan a alargarse. Las aceitunas negras, oscuras y misteriosas, simbolizan la noche que se aproxima, llena de secretos y promesas. Juntos, estos ingredientes crean una experiencia sensorial rica y evocadora, como contemplar un ocaso en la costa mediterránea. Ensalada de Naranja, Cebolla y Aceitunas Negras.
Ingredientes:
– Gajos de suprema de naranja
– Cebolla cortada en pluma
– Aceitunas negras
Preparación:
1. Preparar los gajos de naranja: Cortar las naranjas en supremas, retirando la piel y la pielecita que cubre cada gajo.
2. Cortar la cebolla en pluma (fina y longitudinalmente).
3. Mezclar los ingredientes: En un bol, combinar los gajos de naranja, la cebolla en pluma y las aceitunas negras. O distribuir los gajos de naranjas en platos individuales, con la cebolla y aceitunas.
Opcionalmente, puedes aderezar la ensalada con un poco de aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta al gusto.
Aliño:
Ingredientes:
– 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
– 2 cucharadas de zumo de naranja
– 1 cucharada de zumo de limón
– 1/2 cucharada de miel
– Ralladura de naranja y limón
– Sal y pimienta al gusto
Preparación:
1. En un bol pequeño, mezclar el aceite de oliva, el zumo de naranja, el zumo de limón y la miel.
2. Añadir la ralladura de naranja y de limón.
3. Sazonar con sal y pimienta al gusto.
4. Batir bien todos los ingredientes hasta que el aliño esté bien emulsionado.
Verter el aliño sobre la ensalada justo antes de servir.
Ensalada de boquerones en vinagre
Danza marina
La ensalada de boquerones en vinagre, rábanos y rúcula porque evoca una danza elegante y vibrante de sabores y texturas, como una Danza marina. Los boquerones en vinagre, con su frescura y toque ácido, representan la brisa marina que acaricia el paladar. Los rábanos, con su sabor ligeramente picante y crujiente, añaden un contrapunto de energía y vitalidad. La rúcula, con su intensidad y aroma, completa esta danza culinaria como una melodía fresca y envolvente. Juntos, estos ingredientes forman una ensalada que no solo deleita los sentidos, sino que también transporta al comensal a un momento de armonía y frescura.
Ingredientes:
– Boquerones en vinagre
– Láminas de rábanos
– Hojas sueltas de rúcula
Preparación:
1. Preparar los boquerones: Escurrir los boquerones en vinagre y reservar.
2. Preparar los rábanos: Lavar y cortar los rábanos en láminas finas.
3. Preparar la rúcula: Lavar y secar bien las hojas de rúcula.
4. Montar la ensalada: Colocar los boquerones en vinagre en cada plato y poner por encima las láminas de rábanos y hojitas de rúcula.
Aliño:
Ingredientes:
– 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
– 2 cucharadas de vinagre de vino blanco
– 1 diente de ajo, picado o cortado a láminas finamente (opcional)
– Pimienta negra recién molida al gusto
– Perejil fresco picado (opcional)
Preparación:
1. En un bol pequeño, mezclar el aceite de oliva virgen extra y el vinagre de vino blanco.
2. Agregar el ajo picado finamente si se desea.
3. Pimienta negra al gusto.
4. Opcionalmente, añadir perejil fresco picado para dar un toque de frescura.
5. Batir bien todos los ingredientes hasta que estén bien combinados.
Verter el aliño sobre los boquerones en vinagre justo antes de servir.
Ensalada de salmón y canónigos
Sinfonía marina
Llamo Sinfonía Marina a la ensalada de salmón y canónigos con pepinillos y cebolletas en vinagre porque combina la elegancia del salmón ahumado con la frescura y el ligero picor de los canónigos. Los pepinillos y cebolletas en vinagre añaden una nota vibrante y ácida que complementa perfectamente la suavidad del salmón. Juntos, estos ingredientes crean una sinfonía de sabores marinos que bailan en armonía en cada bocado, como si estuvieras disfrutando de una melodía refrescante y deliciosa directamente del mar.
Ingredientes:
– 200g de salmón ahumado, cortado en tiras o trozos
– Unas perlas de salmón
– 2 tazas de canónigos (rúcula también puede funcionar bien como alternativa)
– 1/2 taza de pepinillos en vinagre, cortados en rodajas o redonditos
– 1/4 taza de mini cebolletas en vinagre, cortadas en cuartos
– 2 cucharadas de aceite de oliva extra virgen
– 1 cucharada de jugo de limón
– Sal y pimienta al gusto
Preparación
1. Coloca los canónigos en una fuente o plato grande como base de la ensalada.
2. Distribuye las tiras o trozos de salmón ahumado sobre los canónigos, y por encima las perlas de salmón.
3. Espolvorea los pepinillos en vinagre por encima de la ensalada, distribuyéndolos de manera uniforme.
4. Coloca los cuartos de mini cebolletas en vinagre sobre la ensalada.
5. En un tazón pequeño, mezcla el aceite de oliva, el jugo de limón, la sal y la pimienta para hacer el aderezo.
6. Rocía el aderezo sobre la ensalada justo antes de servir y mezcla suavemente para asegurar que todos los ingredientes estén bien cubiertos.
7. Sirve inmediatamente y disfruta de esta deliciosa ensalada de salmón ahumado con el contraste fresco y ácido de los pepinillos y las cebolletas en vinagre.
Esta ensalada es ideal como entrante ligero o como plato principal, ofreciendo una combinación equilibrada de sabores marinos, frescos y ácidos que deleitarán tu paladar.
Opcional: combina muy bien como acompañamiento unas tostas untadas de mantequilla.
Melón con jamón
El encuentro de dos mundos
Llamo El encuentro de dos mundos a la combinación de melón con jamón porque fusiona la dulzura refrescante del melón con la salinidad robusta del jamón, creando una sinfonía de sabores contrastantes pero complementarios. El melón, jugoso y dulce, evoca los placeres estivales y la frescura de los días soleados. El jamón, con su sabor intenso y salado, representa la tradición y la profundidad de la tierra. Juntos, estos ingredientes tejen una narrativa gustativa que une lo ligero con lo sustancioso, lo fresco con lo curado, en un perfecto y delicioso encuentro.
Ingredientes:
– Melón (preferiblemente melón piel de sapo o cantalupo)
– Jamón serrano en lonchas finas
Preparación:
1. Preparar el melón: Cortar el melón por la mitad, quitar las semillas y pelar. Cortar en trozos o bolas pequeñas.
2. Cortar las lonchas de jamón serrano en tiras o doblarlas para formar pequeños rollos.
3. Montar el plato: Colocar los trozos o bolas de melón en un plato o bandeja de servir. Envolver cada trozo de melón con una tira de jamón serrano o colocar los rollos de jamón alrededor del melón. Y regar con el aliño
Aliño:
Ingredientes:
– Aceite de oliva virgen extra
– Sal
– Vinagre de Módena
Preparación:
1. En un pequeño recipiente, mezcla todos los ingredientes, batir y emulsionar.
Ensalada tibia de arroz salvaje
El sueño tropical
La ensalada tibia de arroz salvaje, gambita, maíz y piña fusiona la calidez de lo exótico con la frescura de sabores veraniegos como un Sueño tropical. El arroz salvaje, con su textura terrosa y ligeramente crujiente, representa la riqueza del suelo tropical. Las gambitas, delicadas y marinas, evocan la brisa salada del océano. El maíz, dulce y dorado, simboliza el sol radiante que baña las playas. La piña, jugosa y vibrante, aporta el toque final de frescura y dulzura que transporta al paladar a un paraíso tropical. Juntos, estos ingredientes crean una experiencia gustativa que invita a soñar con destinos lejanos y paradisíacos.
Ingredientes:
– 1 taza de arroz salvaje
– 1 ajo
– 200 gr. de gambitas peladas
– 1 taza de maíz dulce (puede ser fresco o enlatado, escurrido)
– 1 taza de piña fresca, cortada en cubos
– 2 cucharadas de aceite de oliva
– Sal y pimienta al gusto
– 2 cucharadas de perejil fresco, picado
Preparación:
1. Hervir el arroz: Cocina el arroz salvaje según las instrucciones del paquete, generalmente en agua hirviendo con sal durante 40-50 minutos, hasta que esté tierno. Escurre y reserva.
2. Sofreír el ajo muy cortadito, gambitas, maíz y piña: En una sartén grande, calienta el aceite de oliva a fuego medio-alto. Añade las gambitas y sofríe durante 2-3 minutos hasta que estén rosadas y cocidas. Agrega el maíz dulce y los cubos de piña a la sartén y sofríe durante otros 3-4 minutos, hasta que la piña esté ligeramente caramelizada y el maíz caliente.
3. Añade el arroz salvaje cocido a la sartén y mezcla bien todos los ingredientes. Cocina durante 2-3 minutos más para que todos los sabores se integren y el arroz esté bien caliente. Sazonar con sal y pimienta al gusto.
4. Retira la sartén del fuego y espolvorea el perejil fresco picado sobre la mezcla de arroz y gambitas.
5. Sirve inmediatamente la ensalada tibia en platos individuales o en una fuente grande.
Disfruta de esta deliciosa y exótica ensalada tibia que combina la riqueza del arroz salvaje con la frescura y dulzura de la piña, el maíz y las gambitas, perfecta para una comida ligera pero satisfactoria.
Endivias con manzana verde, pera y queso azul
El capricho del bosque
Llamo El capricho del bosque a esta ensalada porque une la frescura y la robustez de ingredientes que evocan la riqueza y la diversidad de un bosque encantado. Las endivias, con su sabor ligeramente amargo y su textura crujiente, representan las hojas frescas y brillantes del sotobosque. La manzana verde, crujiente y ácida, aporta un toque de vitalidad y frescura, como los frutos silvestres que crecen entre los árboles. El queso azul, con su carácter fuerte y cremoso, añade la profundidad y la complejidad de los aromas del bosque. Juntos, estos ingredientes crean una experiencia gustativa que es tanto un placer inesperado como un paseo por un bosque lleno de secretos y delicias naturales.
Ingredientes:
– 2 endivias
– 1 manzana verde
– 1 pera
– 20 gr. de queso azul
– Nueces
Preparación:
Separa las hojas de las endivias, lávalas y sécalas.
Cortando el centro ya que no sirven las hojas por su diminuto tamaño en trozos pequeños.
Lamina las manzanas como bastoncillos.
Corta la pera en dados.
Mezclar la manzana, la pera y los trozos de endivia.
Aliño:
– 40 ml. de nata
– 4 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen
– 2 cucharadas de vinagre de manzana
– Perejil, cebollino y albahaca.
– Sal y pimienta
Triturar todo esto en batidora.
Presentación:
Para presentar esta ensalada de manera más atractiva, es ideal usar un bol o cuenco, ya que permitirá disponer las endivias de forma más vistosa. Y sobre la ensalada, añadir aliño y remover pera que todos sus ingredientes, se impregnen bien. Finalmente espolvorear con nueces troceadas.
Ensalada de espárragosblancos y verdes
El baile de los espárragos
Llamo El Baile de los espárragos a la ensalada de espárragos blancos y verdes porque representa la elegancia y la frescura de estos vegetales. Los espárragos blancos, con su sabor suave y delicado, danzan en armonía con los espárragos verdes, que aportan un contraste vibrante y un toque más terroso. Juntos, estos ingredientes forman una coreografía gustativa que celebra la temporada veraniega, donde cada bocado es como presenciar un baile lleno de gracia y sabor fresco en el paladar.
Ingredientes:
– Un bote de espárragos blancos
– 250 gr. de espárragos verdes
– Aceite de oliva virgen extra
– Sal y pimienta al gusto
Preparación:
Lava los espárragos verdes bajo agua fría y retira los extremos leñosos.
Sacar los espárragos blancos del bote y dejarlos escurriendo sobre papel de cocina.
Calienta una plancha grande a fuego medio-alto y añade un poco de aceite de oliva.
Coloca los espárragos blancos en una plancha caliente y cocínalos durante 4-5 minutos, volteándolos ocasionalmente, hasta que estén tiernos y ligeramente dorados.
Mientras se cocinan los espárragos blancos, prepara los espárragos verdes dos minutos en el microondas. Añádelos a la plancha después de los espárragos blancos y cocina durante 3-4 minutos más, hasta que estén tiernos y ligeramente dorados.
Retira los espárragos y colócalos en un plato. Sazonar con sal y pimienta al gusto.
Sirve los espárragos blancos y verdes alternándolos en el plato, y cubrir con salsa, y finalmente espolvorear huevo duro picadito.
Esta receta resalta la frescura y el sabor natural de los espárragos blancos y verdes, cocinados a la perfección a la plancha conservan su textura tierna y su sabor delicado.
Salsa:
-2 cucharadas de mayonesa
-2 huevos duros (reservar un huevo para el picadillo)
-1 bote de bonito
Preparación:
Batir todo junto en la batidora.
Ensalada de rúcula, pera y parmesano
El poema del prado
Llamo El poema del Prado a esta ensalada porque captura la esencia de un prado floreciente a través de sus sabores y texturas. La rúcula, con su toque picante y verde vibrante, simboliza la frescura y la vitalidad de la hierba en primavera. La pera, jugosa y dulce, evoca la suavidad de los frutos maduros que crecen en el campo. El queso parmesano, con su riqueza salada y textura firme, añade un toque de nobleza y tradición, como un poema grabado en piedra. Juntos, estos ingredientes crean una sinfonía de sabores que es tanto una celebración de la naturaleza como una obra de arte culinaria.
Esta ensalada simple y elegante resalta la frescura y el sabor natural de sus ingredientes, creando una experiencia culinaria que es un verdadero poema para el paladar.
Ingredientes:
– 1 paquete de rúcula (aproximadamente 100 gr.)
– 1 pera madura
– 100 gr. de queso parmesano, cortado en lascas
Preparación:
Lava y escurre bien la rúcula. Colócala en una ensaladera grande como base de la ensalada.
Lava la pera y córtala en rodajas finas o en láminas, según tu preferencia. Añade la pera sobre la rúcula.
Añadir el queso parmesano: Distribuye las lascas de queso parmesano uniformemente sobre la rúcula y la pera.
Aliño
Ingredientes:
– 1 cucharada de miel
– 1 cucharada de mostaza de Dijon
– 1 cucharada de vinagre balsámico
– 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
– Sal y pimienta al gusto
Preparación
1. En un tazón pequeño, mezcla la miel, la mostaza de Dijon y el vinagre balsámico hasta que estén bien combinados.
2. Poco a poco, añade el aceite de oliva virgen extra mientras continúas mezclando para emulsionar la vinagreta. Esto ayudará a que el aliño tenga una textura suave y uniforme.
3. Prueba y ajusta el aliño con sal y pimienta al gusto, según tus preferencias personales.
4. Transfiere el aliño a una salsera o recipiente adecuado y colócalo en la mesa para que cada comensal pueda servirse
Este aliño de mostaza y miel complementará perfectamente los sabores de la ensalada, realzando la frescura de la rúcula, la dulzura de la pera y la intensidad del queso parmesano.
Ensalada Caprese
El beso italiano
Llamo El beso italiano a la ensalada caprese porque encapsula la esencia romántica y apasionada de Italia. Los tomates jugosos y rojos representan el corazón ardiente, lleno de vitalidad y frescura. La mozzarella, suave y blanca, simboliza la pureza y la ternura de un abrazo. Las hojas de albahaca, verdes y aromáticas, aportan el toque de frescura y vitalidad, como un susurro de brisa mediterránea. El aceite de oliva y el balsámico, con su riqueza y profundidad, completan esta metáfora de un beso perfecto, lleno de sabor, intensidad y amor italiano. Representando los 3 colores de la bandera Italiana.
Ingredientes:
– Distintas variedades de tomates frescos
– Mozzarella fresca
– Hojas de albahaca fresca
Preparación:
1. Lavar y cortar los tomates en rodajas.
2. Cortar la mozzarella fresca.
3. Montar la ensalada: Colocar las rodajas de tomate y mozzarella. Y decorar con hojas de albahaca fresca.
Aliño:
Ingredientes:
– 4 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
– 1 cucharada de vinagre balsámico (opcional)
– Sal al gusto
– Pimienta negra recién molida al gusto
Preparación:
1. En un bol pequeño, mezclar el aceite de oliva virgen extra y el vinagre balsámico (si se usa).
2. Sazonar con sal y pimienta negra al gusto.
3. Batir bien todos los ingredientes hasta emulsionar.
4. Verter el aliño sobre la ensalada Caprese justo antes de servir.
Ensalada de canónigos, gambas y gulas
La Danza Marina
Llamo La Danza Marina a esta ensalada, porque evoca la elegancia y el movimiento de las criaturas marinas en un ballet de sabores. Los canónigos, con su frescura y suavidad, representan la gracia de las olas del mar. Las gambas, delicadas y jugosas, aportan la sensualidad de las profundidades marinas. Las gulas, con su textura suave y sabor a mar, añaden la melodía y el ritmo que complementan este baile culinario. Juntos, estos ingredientes crean una experiencia gustativa que es tanto una celebración del mar como una obra de arte en el plato.
Esta ensalada de canónigos, gambas y gulas es una deliciosa combinación de sabores marinos con un toque de frescura, perfecta como plato principal o como entrada sofisticada para una comida especial.
Ingredientes:
– 1 paquete de canónigos (aproximadamente 100 gr.)
– 1 paquete de gambitas congeladas y peladas (tamaño grande, 200 gr. aprox.)
– 1 bandeja de gulas (aproximadamente 150 gr.)
– 1 cabeza de ajos cortados en láminas
– 1 o 2 guindillas
– Aceite de oliva virgen extra
– Sal y pimienta al gusto
Preparación:
1. Descongelar las gambas.
2. Preparar las gulas: sacarlas del paquete y con tenedor moverlas para que se vayan soltando.
3. En una sartén, calienta un poco de aceite de oliva a fuego medio. Añade las láminas de ajos con la guindilla entera (para dar ese toque de picante) y revolver 1 minuto.
4. A continuación añadiremos las gambitas y se darán unas vueltas hasta que se hagan y podamos añadir las gulas, y revolver un par de minutos.
5. Montaje de la ensalada: coloca los canónigos en una ensaladera grande como base.
6. Añadir las gambas y gulas: distribuye las gambas y las gulas sobre los canónigos de manera uniforme.
Espero que este paseo por el mundo de las ensaladas haya despertado tu curiosidad y creatividad en la cocina. Atrévete a experimentar con sabores, texturas y colores para crear tus propias combinaciones únicas. ¡Que cada plato sea una celebración de la frescura y la salud! Gracias por haberme acompañado en este recorrido gastronómico. ¡Hasta pronto y buen provecho!
La cocina es una forma de expresión personal, donde cada ingrediente cuenta una historia. Julia Child
Todo empezó con la pandemia. Por aquellos días, el primer firmante de este artículo, Enrique Ortega Gironés, acababa de publicar una novela cuya promoción era complicada por las circunstancias, dada la imposibilidad de promocionar actos públicos. Fue su editorial quien le aconsejó que abriese una cuenta en redes sociales para, al menos de aquella manera, poder dar a conocer su obra. Y haciendo de tripas corazón (siempre se había mantenido deliberadamente alejado de ese ambiente), abrió un perfil en Facebook, donde se le ocurrió presentarse como un geólogo al que le gustaba escribir. No había pasado ni una semana de su debut en el ciberespacio cuando, tomando al pie de la letra aquella declaración, Carmen Nikol, la editora de la revista digital Entrevisttas.com, contactó con él ofreciéndole un espacio donde publicar artículos de divulgación científica y técnica. No se lo pensó mucho y decidió aceptar el reto. Se presentó ante los lectores como un geólogo suspicaz, que intentaría aportar puntos de vista sobre problemas de interés general, cuyos trasfondos científicos aparecen con frecuencia distorsionados o incorrectamente informados por los medios de comunicación.
En aquellos momentos tenía ya avanzado el borrador de un pequeño libro sobre el cambio el cambio climático, escrito por el capricho personal de buscar respuestas para sí mismo, y también para parientes, amigos y conocidos, ante los despropósitos que, en forma de noticias, le llegaban por doquier sobre el calentamiento global. Había revisado bibliografía sobre evidencias geológicas de cambios climáticos en tiempos pasados, indicativos de que las variaciones de temperatura y del nivel de mar actuales, ya habían ocurrido antes muchas veces. Pensó que aquella oferta era una buena oportunidad, para publicar el material que ya tenía recopilado, alternándolo con otros temas.
Los artículos tuvieron una buena acogida, siempre dentro de la modesta escala de una publicación independiente, y unos meses después se incorporó a la tarea Jose Antonio Sáenz de Santa María Benedet, el segundo firmante de este artículo, también geólogo, que además de compartir idénticos puntos de vista sobre el cambio climático, aportó sus conocimientos sobre el mundo de la energía y de los hidrocarburos, ampliando así el contenido temático de los textos publicados.
El recibimiento de los lectores continuó siendo bueno, hasta el punto que desde el Colegio Oficial de Geólogos, solicitaron una síntesis focalizada en el cambio climático para ser publicada en su revista. Dada la extensión del texto elaborado como síntesis, se decidió publicarlo en dos partes. Pero tan sólo la primera de ellas llegó a ver la luz, por las enérgicas protestas de algunos investigadores que defienden el origen antrópico del calentamiento global. Porque, alardeando de un supuesto espíritu científico, los manifiestos llegaron a exigir la retractación del autor y la retirada del artículo. Pero dicha retirada no se produjo, aún a la fecha de hoy, se puede descargar de la página web del Colegio, pero la segunda parte nunca llegó a ser publicada… en dicha revista. Pero no hubo ningún problema para su aparición íntegra en Entrevisttas.com. Y allí, con renovado ánimo (no hay nada tan estimulante como las críticas injustificadas), continuaron apareciendo artículos sobre la misma temática e idéntica línea conceptual: el ser humano es responsable de muchas atrocidades medioambientales, pero sus actividades no tienen una trascendencia significativa en el el cambio climático ni en el calentamiento global, ni tampoco la humanidad tiene capacidad de frenarlo y revertirlo.
El revuelo causado por la publicación en la revista del Colegio de Geólogos tuvo secuelas muy agradables. Además del estímulo para seguir publicando, se recibió un verdadero aluvión de mensajes de ánimo y solidaridad, rogando que no se interrumpiesen las publicaciones. Algunos de estos mensajes llegaban de colegas y conocidos con los que hacía años que se había perdido el contacto. Otros, de personas totalmente desconocidas. Y entre estas últimas, así es como conocimos a Stefan Uhlig, el tercer firmante de este artículo, otro geólogo y alma gemela que había desarrollado una labor idéntica a la nuestra, publicando en Alemania un libro cuya línea argumental era totalmente convergente con nuestro artículos. La sintonía y la sinergia entre nosotros tres fueron inmediatas. Y así fue como surgió la idea (incluso sin conocernos personalmente) de concentrar en un libro nuestros conocimientos e informaciones, acumulados de forma separada durante años, sobre el calentamiento global y el cambio climático. Después de dos años trabajo, es para nosotros una enorme satisfacción poder presentar el fruto de nuestros esfuerzos, ya disponible tanto en papel como en formato digital, dentro de un sello editorial de calidad y lo suficientemente conocido en el mundo científico como para garantizar una máxima difusión.
Esperamos que esta obra, destinada al público en general y escrita en lenguaje asequible, aunque manteniendo el rigor científico, pueda contribuir a proporcionar una visión más objetiva y menos catastrofista de la evolución climática.
Y en estos momentos, mirando hacia atrás, no podemos dejar de agradecer el apoyo que desde el primer momento (especialmente en los momentos más difíciles, cuando llovían críticas sobre nuestras publicaciones) hemos tenido en Entrevisttas.com para publicar con total libertad y sin ningún tipo de limitación. Y no debe entenderse la publicación de este libro como una despedida. Representa sin duda un fin de etapa, y de una etapa muy importante para nosotros. Pero una vez culminada, continuaremos aportando nuestras opiniones a través de esta plataforma.
Durante los últimos meses son muchas las voces que se han alzado, en la misma línea que nosotros, contra tanto despropósito climático. Este es el caso, por ejemplo, de los libros publicados por Rubio Avila (2021), Ferrándis Muñoz (2022), Kaiser (2022), Benitez Grande-Caballero (2023), Vinós (2023) o Tarancón & Del Valle (2023), además de las declaraciones del Nobel John Clauser. Es gratificante comprobar que no todo el mundo está dispuesto a dejarse arrastrar hacia lo políticamente correcto y el pensamiento único donde quieren hacernos converger. En este contexto, nos es grato anunciar que, conjuntamente con otros científicos que opinan como nosotros, se acaba de promover en España una Asociación de Realistas del Clima (existen asociaciones similares en otros países europeos), aunando esfuerzos que hasta la fecha han estado aislados y dispersos, para proporcionar datos e informaciones que se contrapongan a las medias verdades, las falsedades y las distorsiones que cotidianamente se vierten desde los medios de comunicación. De las actividades de esta asociación, mantendremos informados a nuestros lectores mediante nuestros artículos en esta plataforma.
Verne era el transtiempo más avanzado de su época. Según me comentaba mi padre, transtiempos han habido desde los fenicios (que se sepa), pero ni han existido tantos como en el siglo presente (el XXI) ni los habrá en el futuro siglo, según se sospecha por los bajos índices de natalidad, también entre nosotros.
Los transtiempos solo podemos viajar en el tiempo un siglo o dos hacia adelante (si bien viajamos a cualquier época del pasado). Dependiendo de nuestra capacidad personal, podremos trasladarnos uno o dos hacia nuestro propio futuro, pues no somos todos iguales. Y, por supuesto, también es nuestra propia capacidad personal y nuestra propia ambición la que nos determinará a viajar o a investigar lo necesario para conocer el pasado o el futuro.
Nuestra imaginación, inevitablemente, tiene mucho que ver con nuestros transviajes, ya que es la imaginación la que nos empuja a creer que vale la pena cualquier posible viaje que se nos ocurra, así como el esfuerzo de conocer éstos aquellos acontecimientos. Además existe un acuerdo, en el mundo de los transtiempos, que nos acata en todo momento: digamos que no puede ser la avaricia económica ni social, sino el desarrollo de la justicia o el bien de la belleza literaria, en nuestro presente, el motivo de lo que nuestra imaginación intuye y el motor de nuestros viajes a través del tiempo. Claro está que esto se puede camuflar si uno es diferente. Es cierto que, en nuestras logias, existen archivos de todo lo inimaginable. Pero, justamente por ello, no nos quedamos con las palabras sino que buscamos (algunos) concretar la imagen e, incluso, corroborar personalmente algunas cuestiones relativas a lo escrito. Por otra parte, no siempre nos fiamos de quien lo haya dejado registrado y, por supuesto, no siempre será tan diáfano el motivo que nos conduzca a visitar a otros coetáneos pasados o futuros.
Jules Verne, desde joven, tenía todo tipo de ambiciones y capacidades, excepto la del amor hacia las mujeres o hacia ciertos pueblos. Tampoco la de ir más allá de un siglo y algo respecto al momento que estaba viviendo. Y, aunque sí era un visionario (pues, incluso siendo un transtiempo quería ver más allá del espacio y del propio tiempo por los que transviajaba), estuvo disperso durante su juventud: por un lado, el París al que su padre le condujo para estudiar Derecho (y así seguir la tradición de continuar, como primogénito de la familia, con la carrera del padre) era una ciudad llena de vaudeville y de posibilidades en el mundo del teatro; por el otro, su desengaño juvenil respecto al amor que no consiguió de su prima Caroline lo convirtió en un cínico y lo desapegó, para casi el resto de sus días, de todo amor hacia las mujeres, a las que solía ver como un estorbo o un elemento simplemente útil en pro de la comodidad de un hogar. Sin embargo, conmigo sería distinto…
Mi relación con Verne, como la que he tenido con varios hombres de su época y anteriores, no fue fácil al principio. Con otros con los que he tratado se quedó en eso: en una relación fría o difícil. Pero algunos, como con Verne, al poco tiempo se desenquistaban y pasaban a ser relaciones entre cordiales y magníficas.
Julio era un tío afable y alegre con los que descubría que, como él, eran transtiempo, pues no tenía a ningún familiar que lo fuese (ni siquiera su hermano Paul, con el que se llevaba un año y al que adoraba eternamente). Pasaba de ser distante a cercano y curioso: siempre quería saber qué opinión se tenía de él o cómo se le reconocería, según de qué momento viniésemos. Además, necesitaba compartir sus secretos más íntimos con quien pudiese comprenderle o, al menos, pudiese entender que no era ningún problema…
Conmigo, sabiendo que era periodista en el s.XXI, sentía esa gran curiosidad y, continuamente, solía preguntarme cuestiones sobre temas que deseaba conocer mejor. No todas, pero la mayoría importantes. Por ejemplo, deseaba saber ciertos detalles respecto a sus errores predictivos (no todo lo concretaba transviajando) o si en mi época se había conseguido ya desarrollar la tecnología necesaria para algunas de sus imaginaciones más atrevidas. Cierto es que algunos de los datos que dejó plasmados en sus libros fueron certezas: por ejemplo, concretó (a propósito, con ciertas distancias que consideró necesarias para no desenmascararse demasiado) el lugar desde el cual saldría la primera nave hacia la luna. Asimismo, concretó que serían los estadounidenses quiénes lo harían (a pesar de no ser una potencia tan desarrollada en ese momento, pero sí una de las nacionalidades que más le entusiasmaban por su energía y su inventiva del momento). También qué coste aproximado supondría ese viaje o qué tipo de nave lo llevaría a cabo…
Le conté, como anécdota frugal mientras me invitaba a un vino en su primer velero (la única mujer que se subió en el Saint Michel), que en el futuro habría una novelista española, llamada Almudena Grandes, que escribiría un libro que tomaría como narrador a un niño, apodado Nino (justo como yo llamaba a mi José de la Valencia de principios del s. XX). Una tontería pero que me hizo mucha gracia, claro está. Hasta aquí se quedó mirándome como con prisas. Pero cuando le dije que el título del libro sería El lector de Julio Verne me sonrió con la complacencia del que no hubiese descubierto eso jamás (ni aún siendo un transtiempo). Brindábamos por ello.
En aquel viaje, un día que estaba él especialmente ofuscado porque sabía que la Académie française no le iba a reconocer su labor literaria y sí lo haría con el hijo de su adorado Dumas, tuvimos varias conversaciones curiosas. Una de ellas me dejó boquiabierta (bueno… una más de aquéllas): resulta que, como podía sospechar por varias de las teorías expuestas en libros y vídeos de Youtube, Julio Verne era bisexual. Y sí: podría no haberme sorprendido justo por lo mismo, porque ya lo podía imaginar de algún modo. Pero escuchárselo a él tenía un tono distinto porque me contaba, con total libertad, cómo había decidido entrar en el mundo de las saunas gay cuando estaban comenzando en ese s. XX. Me dijo que en la novela que no quiso publicarle Jules Hetzel (la del París de la década de 1960), ésa en que dejaba a París como una ciudad degradante, no había escrito ni una palabra del tema de las saunas, pero sí lo había vivido cuando transviajó para conocerlas.
Jules et Jules (Verne y Hetzel, respectivamente) constituían una tándem ejemplar en la historia de las relaciones escritor-editor. Entre los que les conocimos en persona, sabíamos que era posible que hubiese algo más que eso, pero ninguno de los dos lo reconocía. Lo respetábamos, por supuesto: no todo ha de confiarse, por mucha confianza que se comparta con nadie. Pero, a pesar de las exigencias de Hetzel y de su diferencia de edad con respecto a su escritor predilecto, las manos se acercaban y los ojos hablaban con cariño (un cariño que podía combinar el de un padre, el de un amigo y el de un amante).
A Verne le gustaba Poe. Éste decía que, en la literatura, se debía conseguir una verosimilitud científica. De hecho, le gustaba y respetaba tanto que, a su muerte, escribió una secuela a narrativa de Arthur Gordon. Y, por cierto, hablando de otros autores: además de a Edgar Allan (nombre de su padre adoptivo) Poe, admiraba a varios otros autores: Charles Dickens o George Wells (el autor de La guerra de los mundos, por ejemplo). De este último decía que era el verdadero cienciaficcionario y lo razonaba así: «Yo no veo posibilidad alguna de comparación entre su trabajo y el mío. No procedemos de la misma manera. Sus historias no reposan en bases científicas. No, no hay ninguna relación entre su trabajo y el mío. Yo hago uso de la Física, él inventa. Voy a la Luna en una bala disparada por un cañón. No hay invención alguna. Él va a Marte en una aeronave de metal que anula la ley de gravitación. Eso está muy bien pero, muéstrenme ese metal. Que me lo fabrique». Wells era pura imaginación, ficcionaba y se procuraba su propia ciencia, sin método científico. Pero, Verne estudiaba y mucho (además de viajar en el tiempo, claro, para cerciorarse de que iba bien encaminado, científicamente hablando).
Verne desarrolló inventos plausibles y los plasmó en sus obras. Ejemplos son los casos de las armas de destrucción masiva (Los quinientos millones de la Begún, ed. 1879), el helicóptero (Robur el Conquistador, ed. 1886), las naves espaciales (De la Tierra a la Luna, ed. 1865), los trasatlánticos (Una ciudad flotante, ed. 1870), Internet (París en el siglo XX, ed. 1994), el submarino (Veinte mil leguas de viaje submarino, ed, 1869) o el ascensor (La isla misteriosa, ed. 1874). Y, en cada caso, procuraba que las ilustraciones fuesen perfectas. Jules et Jules, de nuevo, trabajando la edición de las publicaciones para que llegasen al público joven pero también incitasen a los públicos adultos, a los que podían captar ciertas logias tras reconocer los viajes iniciáticos como un punto de partida para desear entrar en ellas.
Verne terminó la carrera con desgana pero lo que realmente amó, en ese París imaginativo (el de su juventud y no el de su novela), fue aquello en lo que le inició el propio Alejandro Dumas (padre): utilizar su capacidad para las letras y desarrollar una carrera en el mundo del teatro parisino (hasta el punto de llegar a ser secretario del Théâtre Lyrique hasta 1854). Fue Dumas, de hecho, quien le presentó a Hetzel. Dumas padre siempre le quiso bien y le apoyó en todo lo que pudo: creía que merecía más oportunidades que aquéllas que le brindaba su padre. El patriarca de los Verne financió su carrera pero con escasos recursos económicos: a pesar de tener dinero, nunca quiso que fuese holgado, de manera que no le resultase fácil darse a la mala vida parisina o pudiese desviarse de su destino laboral (la abogacía). Pero el destino es caprichoso… un mendrugo de pan y agua, unidos a buenos amigos y mucha voluntad pueden ser suficientes para conseguir una nueva carrera. Así fue para Julio Verne, hasta que consiguió rodearse de los artistas adecuados, especialmente su admirado y siempre bien recordado por allá por donde fuese Alejandro Dumas, su primer mentor.
Cuando era niño, prácticamente, y tras la decepción del amor no correspondido por parte de su prima, le dijo a su madre que le consiguiese una mujer millonaria que pudiese conducir el hogar con solvencia y comodidad. Y la madre no lo hizo directamente, pero la asistencia a una boda le dio la oportunidad de encontrar a la mujer ideal: una viuda que contaba con dos niñas de 1 y 3 años de edad y con cierta solvencia monetaria. Ella necesitaba un marido y él una mujer que le ayudase.
Verne, a pesar de sus novelas futuras/futuristas, no quiso concretar cómo sería su vida con su mujer. De hecho, esto es común entre los transtiempos: que no queremos usar nuestras capacidades para leernos nuestra propia mano o sentirnos como leyendo la bolita mágica (en cuanto a lo que nuestra vida futura en pareja se refiere). Y bien: le salió la jugada come ci come ça. Por un lado, no fue feliz con ella ni con su único hijo carnal, Michel, por muchos años. Pero, por otro, tuvo una relación con una mujer que consiguió admirarle por el éxito conseguido y que, por ello, le dio cierta rienda suelta. Cuando se compró el primer Saint Michel (esos veleros que tanto admiraba), decidió ponerle el nombre de su hijo para que ella, Honorine, se quedase algo satisfecha y pensase que él no iba a descarrilarse, que tenía sentido de familia. Viajó con su hermano Paul y no con ninguna de sus tres hermanas (y esto también la tranquilizó de algún modo, pues Paul sabía de navegar y no era dado a la galantería; en cambio, sus hermanas hubiesen sido un lastre). Honorine, además, entendía su anhelo por tener una relación directa con el mar. Cuando comenzaban su relación ella misma lo impulsó. Pero, no solo lo entendía y lo motivaba en su momento, sino que se apoyaba en que la familia Verne tenía una gran cantidad de miembros ligados a la navegación: la familia de su madre estaba llena de marinos y el hermano de Julio tuvo la ventaja de poder dedicar su carrera y su vida a las aguas oleadas y a las técnicas propias de todo marinero.
Como pequeño apunte, diré ahora que hay una cuestión importante, pienso, en la vida de Verne. Y es que fue bulímico como consecuencia del hambre que pasó de joven en París. Esto hizo que, por un periodo dado, fuese un gran devorador de la comida que le preparaba Honorine. Lo hubiese sido con cualquier comida que le preparase cualquier otra mujer. Y esto es un nexo de unión entre cualquier matrimonio, como muchos de los lectores (o el solo -o la sola- lector) que tenga mi diario podrán apreciar, además de ser un buen motivo para tener una esposa que le proveyese de sustento, le daba imagen y comodidad, por muy inoportuna que pudiese resultar cuando se quedase embarazada o cuando le pudiese exigir ciertos traslados…
El heurístico Verne pertenecía a varias sociedades seculares. Algunas científicas, otras masonas y otras algo esotéricas. Las mujeres de su entorno jamás hubiesen podido entender estas participaciones, pero a mí sabía que podía llevarme (ni que fuese como puro divertimento, para ver cómo reaccionaban sus miembros, a los que sabía que les escandalizaría por su notable misoginia). Y lo hizo en tres ocasiones, tras haberme llevado ya una anterior a la bolsa parisina, y mostrarme el estilo de vida que él mismo había debido sufrimiento durante cinco años para ganarse las papas diarias. Viendo que reaccioné como él deseaba, decidió promoverme como caso curioso de fémina, si bien nunca mencionó nuestra complicidad por ser ambos dos transtiempos que vivían amando las letras.
Esas tres ocasiones fueron, inicialmente, bastante violentas pero todas tuvieron un final feliz (y no por mi causa, sino por la de sus miembros, amables al fin y al cabo). Una de ellas, me llevó a la Sociedad de la Niebla, una orden esotérica que antaño colaboró con los Iluminados de Baviera. Fue por su implicación con esta orden que determinó cómo debería de ser su tumba… pero lo cuento luego. En otra ocasión me llevó a la sociedad Gun-Club, en Baltimore, donde se reunían para compartir información sobre avances tecnológicos, entre otras cuestiones. Allí fue donde fraguó el concepto de la necesaria relación del hombre con la Luna. Con estos personajes me sentí francamente arropada, a pesar de sus desvaríos y de su temerario nombre (o así me lo parece a mí). Y, por último, me llevó a una de las nuestras logias transtiempo. En ella, en aquel momento y en París, se desarrollaban rituales iniciáticos para cualquier que quisiera entrar, por muy transtiempo que se demostrase que fuese, porque era una logia masónica. Sí, solo la frecuentaban los transtiempo, pero en este caso solo eran hombres y solamente si pasaban el filtro de los contactos masones, además de los rituales necesarios para ser parte de ella. Dado que era Julio Verne quien me llevaba, y solo iba a ser por un rato, decidieron aceptar la anécdota de contar con la presencia de una mujer transtiempo del futuro. Me invitaron a sentarme y observar y me hicieron prometer que jamás escribiría sobre lo que allí se acontecía. Cumplo, pues, pero dejo aquí indicado que me pareció extraordinario, a pesar de tener conocimientos sobre masonería por las diferentes vivencias propias y las entrevistas que he publicado sobre el tema.
Todas las ocasiones que visité a Jules fueron una grata sorpresa. He ido y venido, durante varios años, para conocerle con profusión. Me lo permitió siempre, a pesar de su constancia y de su estricto horario de escritura. A veces, solo me pedía que me sentase a leer y le dejase escribir. El ritmo lo determinó el otro Jules, su editor, con el que firmó un contrato para publicar 3 novelas por año (la mayoría de ellas emitidas por capítulos en alguna de sus revistas de público familiar).
Jules Hetzel, por su parte, sin ser un transtiempo, sí era conocedor de la condición de su querido Verne. Pues igual que pueden serlo Concha o Liz o Lola o Ruth, en mi caso. Era un cómplice necesario para Julio Verne. Debía, por tanto, saber de esa condición transviajera. Quizá por ello le exigía tanto y le reprendía cuando se pasaba con opiniones políticas o con desvaríos elocuentes sobre cómo afectaría la tecnología al París del futuro (pues no quería desmotivar a sus lectores). Y, sí: Hetzel lo adoraba, pero no dejaba de basar gran parte de sus ganancias en lo que Verne escribiese (que una cosa era el trabajo o la economía familiar y otra muy distinta la diversión que pudiesen compartir).
Un personaje que le ayuda a meterse con intensidad en sus verosimilitudes científicas fue Nadar, un fotógrafo francés que tenía un globo aerostático y con el que hizo un viaje que le propinó un gran soplo de posible a uno de los escritos de Verne: su Cinco semanas en globo. A Nadar lo conoció personalmente y con él fundó la Sociedad para el desarrollo de la locomoción mediante aparatos más pesados que el aire (ahí queda eso). Conoció y viajó junto a otros exploradores, sobre todo en barcos de gran calado (a pesar de haber dicho que no viajaría nunca si no era soñando) y de todos ellos aprendía y deducía lo que sería plausible en el futuro, pues la ciencia de su presente y los mayores saberes de sus coetáneos eran la base sobre la que desarrolló sus inventos para sus novelas. Verne era visionario y un transtiempo, pero no podía saber todo lo que el tiempo proporcionaría a las generaciones futuras.
Esos adelantos del momento, a nivel científico-técnico, que influían de un modo cotidiano a las gentes del París (y de otros lugares), eran lo que animaban a la lectura de sus novelas y ensayos. De algún modo, se veían capaces de recrear, en sus mentes, lo que podría derivarse del telégrafo o del teléfono, de los barcos y sumergibles, de los automóviles o de los sistemas de transmisión, en general. Los motores estaban en eterno funcionamiento entre ciertas esferas sociales, ya por entonces…
Verne necesitaba muchísimas horas no solo para escribir. Gracias a su relación con Pierre-Jules Hetzel comprendió la necesidad de corregir sus obras paulatinamente a su escritura. Leía y revisaba, continuamente, su estilo literario, el uso de la lingüística que mejor consideraba en cada caso y, también, los avances científicos que se pudiesen dar mientras escribía, pues de ningún modo debía caer en ser anticuado, sino todo lo contrario. Por ello era tan importante participar en cada sociedad que pudiese aportarle información al respecto.
Uno de los motivos por los que decidió guardar información en una caja (cápsula, como gustan de llamarla ahora, tras descubrirla), fue justamente que consideró oportuno que la gente del futuro que se acercase a su sino, a través de la curiosidad que su tumba pudiese generar (y ya se ocuparía él bien de ese tema), debía conocer/descubrir algunos elementos que él quiso aunar: unas llaves, un catalejo, una moneda medieval, un cartabón, un colgante y un anillo (todo esto era para darle intensidad literaria al descubrimiento… nada más). No acaba aquí, pues también contenía un mapa de Europa con marcas sobre la región del Peloponeso, un documento sobre las fases de la luna y diversas referencias numéricas, un libreto de cuero con documentación, un libro correspondiente a un tratado de minería (con varias referencias alquímicas que denotan su relación con el mundo de las sociedades en las que estuvo) y algunos otros documentos en que aparecían líneas y criptogramas, como en forma de esquemas irreconocibles por la gente común pero que parecían un sistema de comunicación privado. Este último legado también dejaba intuir su relación con alguna sociedad de carácter privado.
Pero, además, contenía un recorte de un periódico neoyorkino de 1890 en el que se destacaba la proeza de Pinky, el apodo infantil de Nellie Bly (su pseudónimo), es decir Elizabeth Jane Cochran, la periodista encubierta que realizó la vuelta al mundo en 72 días y que, porculera como era, había hecho parada en la casa de Verne. A todo esto, yo entiendo que hiciese esa parada, pues Verne la había retado públicamente a hacer el viaje en 79 días y dijo que la felicitaría si lo conseguía.
Nellie fue la primera mujer en navegar el mundo sola, sin compañía ni protección de un hombre, y llegó a inspirar a muchas viajeras occidentales (entre otras, probablemente, a mi querida noble inglesa Gertrude Bell, si bien ésta viajó a través de mares de arena en Arabia).
Verne, con este legado, había querido dejar algo… no destruirlo todo. El día que destruyó la mayor parte de los documentos que tenía en su haber yo fui a visitarle y me echó. Me dijo que quería que eso fuese privado. Pero, antes, me dio las indicaciones de dónde podríamos encontrar la caja en el futuro. Me dijo qué día quería que se encontrase y que quería que fuese un arqueólogo francés. Yo conozco a Beauséjour y fue a él a quien le sugerí que visitase la tumba de Verne. Elouan era el adecuado: un tipo avispado y que siempre llegaba a las profundidades de cada indicio o comunicado (como el propio Verne). No me equivoqué. Verne adoraba el método científico, pero también gustaba de la inocencia de los ensayos ceteris paribus. Sin embargo, para encontrar su legado quería una precisión de bisturí, sin riesgos. Y yo sabía que no los habría pues, de no haber acertado Elouane Beauséjour, yo misma hubiese revelado el misterio ese mismo día.
Ferdinand de Lesseps, motivado por la lectura de Verne, en 1870 solicitó que condecorasen al célebre autor con la Legión de Honor. Y pensó que lo lograría por sus influencias franco-prusianas. Pero no le llegó hasta mucho más tarde, en 1892. La razón: su aporte a la educación y a la ciencia. Es entonces cuando el mismo Verne, en una entrevista de 1894, quien declararía: Yo fui el último hombre condecorado por el imperio. Dos horas después de firmado el decreto que me hizo miembro de la Legión de Honor, el imperio había dejado de existir. Mi promoción a funcionario se firmó en julio del año pasado. Al menos, se consoló con ser especial en este evento.
¡Ah! Se me olvidaba y lo pongo como nota: el día que más me divertí con él fue en un momento de su juventud, en París, cuando entre copas estuvimos viendo cómo le ponía letra a una partitura de un colega del teatro. Pretendían montar un vaudeville, más al estilo musical de Broadway. Le vi reír como no lo había hecho antes. Y estoy escribiendo estas letras con la memoria constante de su risa juvenil y de su felicidad más plena cuando se rodeaba de músicos. Él mismo había deseado serlo.
Y otras de las ocasiones divertidas fueron las correspondientes a las asistencias a los estrenos de sus obras en el cine. Mientras él vivía no fui con él y, de hecho, él ya pudo ir a varias de cine mudo. Pero, como era un transtiempo, decidimos coincidir en las del futuro (antes de morir él, claro). Yo viajaría al pasado y él al futuro. Fuimos a varias, como si fuésemos padre e hija. Él llevaba la ropa que yo le facilité y yo adecué las mías (aunque he de reconocer que el miriñaque que me ponía para visitarle en su vida real me recordaba a aquellos corsés que me probaba y me hacía a medida mi amado José).
¡Ah, sí! Y otra anécdota divertida: cómo gustaba de encajar a los traductores en sus obras. Eran los personajes fetiche de Jules. Cada vez que hablaba de ellos, haciendo referencia a alguna de sus obras, se reía. Pierre-Jules no lo encontraba tan gracioso pero se lo dejaba meter porque tampoco había muchas opciones. Al respecto de esto, Verne sabía (porque yo se lo dije y no por ningún viaje) que en 2018 sería el segundo autor más traducido del mundo (en total, a 112 idiomas). Y esto… esto sí le hacía mucha gracia.
Como final de este capítulo de mi diario, previo a la publicación de mi respetuoso artículo sobre el gran Jules Verne en El Íntegro de esta semana, he de decir que otro grandes como Jean-Baptiste Charcot, Richard Byrd, Yuri Gagarin o Alexei Leonov, entre otros exploradores o astronautas, dejaron siempre ensalzada la figura de su ídolo, el valor de la lectura o de la compañía de los libros de Verne. En las entrevistas que concedían, siempre sugerían su lectura y decían que ellos mismos, tanto en su juventud como en su vida adulta o incluso en los propios viajes, vivían junto a Julio Verne.
Y, como colofón, voy a dejar indicado (solo en mi diario y no en mi artículo), que lo que más inquietante me resultó y me sigue resultando de Verne no es el Kraken, ni que le intentase asesinar su propio sobrino Gastón (que es de pensar mal, pues… le disparó y quedó internado por ello, habiendo sido hasta ese momento un miembro del gobierno francés), ni que se convirtiese en un político controversial (que en ocasiones declaraba en contra del esclavismo y, cuando le daba, hacía todo lo contrario), ni que narrase un modelo de persona hitleriana,… ni nada de lo que escribió como desarrollo inventivo ni ninguna profecía, ni que quemase tantos documentos, ni su bisexualidad, ni la cápsula-legado, ni los símbolos esotéricos de su tumba, ni los presupuestos que hizo sobre gastos del futuro… sino el guiño que quiso dejar para su posteridad, para los miembros de la secta que, en el futuro, él mismo quería que le rindiese culto.
Descubrí que Julio Verne quería que se iniciase una nueva logia que lo tuviese a él como el ícono de la misma. Que usase una imagen como la que dejó el en su propia tumba, de la que parece salir. Pero, sobre todo quería que esta secta iniciática vigilase a los políticos futuros. Su contraseña sería Apollo 11. Ése era el guiño. Ese nombre, sin embargo, sería usado como tal y como él lo dejó escrito en una de sus obras… sería una mutación graciosa pero poderosa como sistema de encriptado.
Verne me comunicó que no debía decir más y, de nuevo, lo respeto (por la cuenta que me trae). También él sabía de mi relación con Macron y May. Sabía que no solo conseguiría lo que le motivaba personalmente a él de esta logia, sino que, además, me ayudaría dándome la oportunidad de aprovechar la cercanía a sus seguidores futuros, seres siempre intrépidos. Me sugirió que la liderara y, sin duda, voy a hacerlo. Jules sabía que los transtiempo morimos o bien por falta de salud (él siempre decía que era como una máquina y, en realidad, eso es lo que somos -y por ello murió él en 1905) o bien por un ataque por la espalda porque, de otro modo, siempre tenemos tiempo de huír.
Hasta ahora, sigo huyendo. A mis padres los mataron miembros de nuestra logia transtiempo. Jules me está dando una oportunidad de oro de desligarme cada día más de ella. Y lo voy a aprovechar.
Gracias por todo. No caeré en decir maestro pues no seré parte de tu saga inventiva ni creo que jamás haga uso ni sea capaz de comprender todos tus desarrollos científicos, pero siempre estaré en deuda contigo, querido amigo Verne.
Gracias a ambos. No quiero olvidar quiénes sois, Jules et Jules, pues hoy en día, nos autopublicamos o, a veces, ni eso… Pero, por aquellos entonces, ¿qué hubiese sido de Verne sin el valor de su editor?
A Howard Fast le salió muy caro ayudar a los Republicanos españoles. Pero, paradójicamente, también este acto de integridad comunista le hizo multimillonario. Y su discreción: ésta también le ayudó muchísimo, llevándole a la prisión y a su estrellato.
Fast, como mis padres, era de origen judío y comunista. Trabajador, disciplinado, sereno (excepto en cuestiones pasionales, para bien o para mal)… Un señor de pies a cabeza, lleno de sentido común. Quizá por ello fue comunista, al principio, para luego dejar de serlo al ver la corrupción dentro del seno del partido. Nunca se arrepintió de haber pertenecido a tal institución internacional: dijo que, en sus bases, los fundamentos eran los que permitían la paz internacional. En parte, por ello, en 1953, le otorgaron el Stalin International Peace Prize (el Premio Stalin a la Paz Internacional, ahí queda eso). Luego, cuando comenzó a criticar los abusos de poder de los miembros más destacados del partido, se ensañó en críticas y le echaron.
Nació en 1914 y era hijo de judíos llegados a NY. Su madre era judía de origen británico ―faltó en 1923― y su padre provenía de inmigrantes judíos ucranianos. Al faltar su madre, su padre estaba en paro y dividió a sus hijos entre familiares, quedándose él con Howard y un hermano mayor. Howard tuvo que comenzar a trabajar con tan solo 8 años, repartiendo periódicos. Me lo puedo imaginar ―y no hace falta que vaya a verle usando mis transviajes― como esos niños que aparecen en las pelis estirando el brazo para ofrecerle un diario a algún viandante o que suben a los portales de Manhattan a dejarlos en las puertas, subiendo esas maravillosas escaleras con barandas de hierro a los lados.
[Aprovecho para recordar, aquí (en este punto de mi diario) que no todos los judíos son ricos. ¡Menuda creencia ignorante y mezquina que nos ha hecho tanto daño!]
Trabajó en todo tipo de trabajos duros, en los que había toda suerte de personajes rudos, con los que, en alguna ocasión, hasta llegó a las manos. Esas manos de joven que picó piedra, trabajó en fábricas, quitó nieve de las carreteras… Un chaval muy coherente, persistente, que todo lo hacía con dos objetivos muy claros: mantener a su familia y poder devorar libros. Muchos de ellos los compraba y otros muchos los conseguía en la biblioteca de su barrio o de algún otro barrio neoyorquino.
Podemos decir que Fast era fruto de la pobreza (de ahí su espíritu comunista, como él mismo reconocería) y no por ello quiso ofuscarse y encerrarse en sí mismo. No es que fuese alegre como unas castañuelas, pero necesitaba comunicarse, expresar su sentir y sus reflexiones. Precoz como siempre fue, escribió su primera novela con tan solo 15 años. Se llamaba Being Red (Ser rojo, ya nos dice algo ¿no?). Al principio, tal y como mi padre me contó (pues ya él lo visitó haciendo un transviaje ―porque se moría de ganas de conocerle), escribía a dos dedos sólo. Y sólo dos horas al día. Lo hacía rápido, pero, sí, a dos dedos (como tanta gente de hoy en día). Luego se apuntó a una escuela de artes, que se pagaba él mismo, y mejoró en su escritura, dedicándose de 6 a 8 horas diarias a la escritura (hay que pensar lo poco que dormiría). En esa escuela, se hicieron amigos mi padre y él.
En el futuro, mi padre también conoció a su hermano menor (escritor, como Howard), y a su hijo y su nuera (novelistas también). Devoto como era de Fast, mi padre transviajó para conocerlos a todos. En casa, cuando era yo una niña, solía leerme algunos pasajes de algunos de sus libros. Yo me sentaba a su lado y le escuchaba, disfrutando de su cálida voz y pensando en todo lo que Fast relataba y en cómo fue la relación entre mi padre y él.
Como transtiempo, no puedo visitar a mi padre en ni el pasado ni en el futuro (una de nuestras limitaciones es justamente ésa… o eso es lo que me dijeron). Así que solo lo podía imaginar.
Pero, iba a conocer a Howard Fast en persona, yo misma. Iba a sentir, yo misma, el honor de conocerle y de terminar la obra que mi padre comenzó sobre él. Además, pensaba escribir un artículo muy largo para El Íntegro (el periódico de Charo ―el que tanta fama me estaba dando la oportunidad de cosechar).
Howard Fast
Con Fast, tenía la intención de encontrarme en varios momentos de su recorrido vital y debía conseguir que, a pesar de las reiteraciones que se fuesen a dar, no me reconociese en ninguna de ellas. Eso sí: su ojo clínico, propio de un escritor avezado, no me lo iba a poner fácil y debía de esmerarme mucho si no quería que ocurriese.
Ya tenía claro que comenzaría visitando su vida póstuma, para luego ir a su niñez. Después, le visitaría en su etapa más importante (y degradante para su honor, aunque más prolífica también) y, tras esas visitas, comenzaría a estudiar el resto de momentos en que regresaría para saber de él, si se daba el caso. Eso ya era cuestión de irlo viendo…
Este sistema, de ires y venires, no es algo inusual entre nosotros: al contrario, más bien es necesario. En mi caso, cuanto más quiero conocer de un personaje que me resulte importante, más veces disfruto de visitarle. Por eso se hace más crucial tomar todas las medidas necesarias, ser más cauta, trabajar duro. Iba a contactar con los transtiempos ubicados en cada momento que fuese a visitar para que me diesen cobijo e informaciones clave, para aprender sobre cada detalle de mi presencia (el maquillaje, los trajes, los peinados, los lugares de reunión, etc.). Phillip, Julián y Francis me ayudarían. Sobre todo, debía buscar un periódico que me facilitase información sobre las noticias del momento y que me diese un puesto de trabajo allí, en Nueva York.
Fast había viajado mucho como corresponsal de guerra (ni más ni menos). Era un hombre de mundo que amaba sus EEUU, su nación, pero que, al regresar de sus viajes como corresponsal, no supo encajar de la mejor manera en ella: fue justo entonces cuando decidió afiliarse al susodicho partido comunista (PC). ¡Qué mal momento para tomar esa decisión! Por otra parte, una decisión lógica: como he indicado antes (en este texto de mi diario personal), Fast creció pobre, casi sin sostén familiar, debiendo trabajar desde muy joven y viendo la pobreza por doquier, en cualquier destino como corresponsal.
Aunque escribió más de 100 libros y navegó a la perfección en muchos géneros literarios (novela, cuento, poesía, teatro, memorias, ensayo, artículo periodístico, guion de cine…) no era mi objetivo realizar un trabajo más exhaustivo que el de mi propio padre en ese aspecto. Ya tenía toda esa información en mi archivo familiar y en el de nuestra logia. No, no era ese mi objetivo: quería conocerle en persona, en diferentes momentos, para conocer tanto su expresión verbal como la no verbal; para tomar ejemplo, si hacía falta, de sus modos de proceder frente a los jurados que le condenaron; para saber qué pensaba, cómo pensaba.
[Sobre eso, por cierto, hay algo que no he indicado anteriormente: los transtiempos, si tenemos la oportunidad (y no siempre la tenemos), podemos sonsacar pensamientos, entrar en la mente de nuestros transductores (los que estudiamos en un transviaje). A priori, no sabemos si se dará el caso, pero suele darse cuando lo tenemos muy estudiado, cuando nos han dejado un archivo en la biblioteca de nuestra logia y, en ese archivo, ha quedado registrado algún momento de un modo muy muy exhaustivo. Así, el siguiente de nosotros que transviaje para conocer más sobre ese transductor, en cuestión, puede contar con esa ventaja y, según su habilidad, podrá o no podrá leer sus pensamientos. En este caso, el de Fast, estaba por ver. Pero, siendo mi propio padre quien había escrito ese previo archivo tenía muchas posibilidades.]
Comencé mi primera visita, para conocer a Howard Fast, transviajando a su entierro. Quería conocer a Mimi, su viuda: una persona sencilla (a pesar de ser heredera de una fortuna) y serena que, junto a su hijo, iban a dedicarse a brindar la obra de su marido y padre, respectivamente, con el mayor de los cuidados, realizando una labor importante para dejar una memoria realista del mismo.
En aquel momento, Mimi estaba destrozada, a pesar de su buen temple. Y me miró con aquella cara de pena que consiguió destrozarme a mí también: también a pesar de mi necesaria frialdad (pues, si no la tuviese, cada viajecito me dejaría hundida ―veo morir a muchas personas a las que admiro).
Nos miramos sólo un momento, pero se quedó extrañada de verme allí. No conseguía reconocerme y fue un entierro bastante íntimo (aun cuando Fast ya gozaba de una inmensa popularidad por aquellos años).
Publicó la esquela en el Greenwich Time. Nada más. Era el diario en el que el autor había estado publicando sus artículos justo antes de faltar (por ello, lo elegí como el diario en el que trabajar como freelance ―de manera que tenía una excusa para conocer a Mimi otro día, tras el entierro). Así fue: nos conocimos en la cafetería de la universidad de periodismo de Nueva York. Mimi recibió mi invitación por teléfono: la llamaron del Greenwich. Y accedió a venir para hablar sobre su difunto marido y, concretamente, sobre los seudónimos que utilizó a lo largo de su carrera y de por qué escogió cada uno de ellos, así como de la fama que con cada uno recaudó. Estuvimos juntas en la clase de último curso. La ponencia fue relativamente corta, a pesar de las preguntas de los estudiantes. Y fue muy emocionante, tanto por el tono de los estudiantes, que preguntaban con avidez de conocimientos, como por el de Mimi (que fue tierno y sereno, condescendiente, con todos ellos).
Sentí el tacto de la mano de mi padre cuando ella posó la suya sobre la mía para despedirse tras la ponencia.
Al cabo de unos días, me invitó a conocer el despacho de Howard. Fast tenía un despacho lleno de papel: suyo, tenía más de 200 entregas (entre prensa y libros de su puño y letra). Y, en total, tenía más de 1.000 (solo contando con los de su despacho, pero la casa estaba llena…). Fui tocando, uno por uno, todos aquellos que me dejó Mimi sacar de su estante. Al irme, le prometí que escribiría una artículo en el Greenwich: otro más, pues de él ya habían escrito varios de sus propios compañeros, los cuales le admiraban enormemente.
Cuando publicaron mi artículo, Mimi me llamó para agradecerme cómo lo había redactado. Y así terminó mi primera visita a la vida (y muerte) de Howard Fast.
La siguiente visita fue a la etapa en la que lo metieron en prisión, justo antes de que escribiera su gran éxito editorial Espartaco (el gran libro en el que se basó la gran película de Stanley Kubrick ―si bien, con bastantes diferencias respecto al propio libro). Esta novela, Spartacus, salió a la luz con grandes dificultades: ni siquiera su editor habitual quiso publicársela. Acababa de salir de la cárcel (donde estuvo tres meses y donde la escribió), y aún permanecía en la lista negra hollywoodiense. Pero, ya por entonces, y como en todos los tiempos, había gentes cobardes y gentes valientes. George Hecht, el director de la cadena de librerías Doubleday, harto de tanta cobardía entre el mundo editorial para con Howard, decidió proponerle que la autopublicase. Si lo hacía, él mismo se comprometía a venderla en sus tiendas. Y lo hizo: Fast autopublicó 600 ejemplares (de los que tenía garantizada su compra y distribución) pero llegó a vender más de 48.000. Como digo, siempre hay gente valiente que, incluso con los vetos, se arriesga para conseguir lo que quiere (y más nos vale tomar ejemplo si cuando llorando es de veras que mamamos).
Entré en la sala del tribunal y fui directa al asiento más cercano a Fast, de entre todos los que quedaron libres (que eran pocos). En España ni se sabe, pero Howard Fast pagó una pena de cárcel por haber ayudado a un hospital francés que acogía a los Republicanos españoles de la posguerra. Hizo donativos y no quiso dar ninguna información sobre ese tema, como tampoco quiso revelar los nombres de sus colegas comunistas en esa labor.
En mi opinión, España no tendrá memoria histórica, pero debería: le debe mucho a muchos. Y no solo a españoles: ingleses, americanos, franceses, rusos… y tantos otros que nos echaron una mano merecen el pago de esa deuda, de la moral (al menos), la del reconocimiento. Todos ellos merecen agradecimiento, presencia en nuestra memoria histórica. Y también que dejemos de fomentar esta amarga pátina desatinada que es la falta de esa valiente y merecida memoria. Yo, en mi diario y con mi artículo, así como mi padre ―que lo vivió más de cerca―, rindo mi homenaje a todos ellos. A todas ellas.
Anonadada, estuve observando a Howard desde detrás, pero de perfil, pudiendo ver su cara perfectamente. Y me impactó. Me impactaron su fuerza, su atrevimiento, su tesón, sus palabras. Y su mente: estaba leyendo lo que él pensaba. Efectivamente, como sospeché, podía leerle el pensamiento. Poco, pero suficiente para tener mi titular en el artículo que escribiría sobre él: «Howard Fast to McCarthy: “Oh, yes! I will write a book and you’re family will buy it in the future”». O lo que es decir: «¡Oh, sí! Escribiré un libro… ¡Y tu familia lo comprará en el futuro!». Como fue el caso, pues se vendió en muchísimas escuelas (como libro de lectura, complementario al de texto).
Esa misma noche le tuve que enviar una carta a Ruth, la cual ya estaba al corriente de cómo me había ido la anterior visita, de cómo conocí a Mimi, y de que iba a estar allí, en ese juicio. Quería contarle cómo me apasionó su enfrentamiento al macartismo (de cara, a viva voz…). Tenía que contárselo a alguien ese mismo día porque me estaba hirviendo la sangre. Y, aunque Ruth no se considera muy ducha en Historia (y no lo es, aunque aprende cada día más), sé que le encanta que le escriba y que le cuente qué siento y cómo lo estudio. Vamos, que le cuente todo lo que le pueda contar en primera persona y antes de que lo publique. Y yo me fío de ella: es mi mejor amiga y jamás me ha fallado. De normal, cuando sé que duerme, transviajo y le dejo en la mesita (en silencio) alguna carta. Así fue esta vez también.
Carta a Ruth:
«Ruth, en la sesión del Congreso de los EEUU, Joe McCarthy, en un momento dado, le ha dicho a Fast: Escríbalo en un libro. Y Howard le ha contestado: I shall (lo haré). Pero con un temperamento, una fuerza… Me ha dejado petrificada y, a la vez, me ha impregnado con más impulso del que la testosterona que 1.000 hollygans podrían haberme rociado.
Y es que… McCarthy no le estaba dejando hablar, no le estaba dejando defenderse.
Fast había entrado en la Black List (lista negra) de comunistas que trabajaban en la industria del cine. Son 151 profesionales del género y, Fast, entraba en esa lista como guionista fascista y rojo. Es una lista que ha facilitado la Asociación Cinematográfica de EEUU. ¡Imagínate! La propia industria le echa a los leones.
Walt Disney y Ronald Reagan (que ahora es el Presidente del Sindicato de Actores ―y gana una pasta con ello) han hecho esa lista como una caza de brujas: en el ‘47 (o sea, tres años antes de la vista de hoy) ambos, junto con otros presidentes de compañías de cine y demás poderosos, escribieron una especie de manifiesto y se quitaron el muerto de tener que responsabilizarse ellos de ciertas contrataciones a comunistas. Ese manifiesto se llama Declaración Waldorf, por si quieres buscarla.
Yo, desde luego, a esos empresarios del mejor cine de todos los tiempos, con dolor y a partir de ahora, los recordaré de un modo distinto. ¡Con lo que me gusta el cine clásico! Y tú lo sabes…
De hecho, buscando, me he dado cuenta de que los jefes de la industria (la MGM, Disney y otras compañías) ya llevaban dos décadas metidos en trifulcas con el sindicato de guionistas. Es decir, desde los años ‘30 a algunos se la tenían jurada. Así que era de esperar que se aprovechasen para quitárselos de encima. Con lo paranoicos que son aquí, en estas fechas, recién pasada la la Segunda Guerra Mundial (como aquél que dice), los judíos rusos y los comunistas estaban generando paranoias de todo tipo. A los judíos rusos, por cierto, les acogieron por ser aliados, pero lo hicieron con mucho recelo.
El caso es que, con esa lista negra, han procurado buscar información de los propios de la lista y también de los que éstos conociesen: comunistas, rojos, judíos,… Van a ser estudiados y quieren chivatazos. Los juicios están para eso: para atosigar y conseguir que se chiven todos los que no quieran ir a prisión.
Ya sé que tú no conoces nada de esto y que, igual, te resulta algo bregoso aunque te encante que te mande cartas, ¡jajaja! Te encanta, que lo sé, que te esté explicando lo que siento y voy aprendiendo sobre cualquier viaje o misión. Pero, es que hoy lo necesito yo: necesito escribirte. Y quiero hacerlo antes de dejar nada escrito en mi diario: prefiero soltarlo en papel y llevártelo en un momento, para que lo leas mañana.
Por favor, esta vez deja que Liz me lea también. Así seguro que le queda aún más claro que soy una transtiempo: te acabará creyendo antes ti que a mí (y más si le muestras esto). Por cierto, le voy a dirigir unas palabras a ella (pásaselas mañana si la ves, por favor):
Liz, estoy en 1950 y en EEUU. ¿Cómo se te queda el cuerpo, americana? Jajaja… No me lo tomes a mal. Sé que te encantaría estar aquí haciendo tú este trabajo. Pero, ya que no es el caso te tendré al corriente para que comiences a creerme y puedas preguntarme tus dudas por mail (llevo mi tablet y el pincho). Así, en estos días, iré aclarándotelas tal y como vaya pudiendo. ¡Lástima que no seas una transtiempotu también!
Te tengo que decir, Ruth, que Fast, en el juicio de esta mañana, se ha negado a responder cuando le han preguntado sobre nombres de otros comunistas, de colegas del gremio, de compañeros del pasado. Se ha negado a responder nada y solo quería leerle al tribunal lo que se había llevaba escrito. Ha intentado, todo el tiempo, demostrar su amor por la nación americana. Pero, nada… no le dejaban hablar. McCarthy ha sido desdeñoso, arrogante, agobiante y, hoy en día, no podría formar parte de ningún tribunal (con esas formas que se gasta). A Fast se le notaba que sentía vergüenza ajena, que no podía creerse que sus compatriotas fuesen tan estrechos de miras. Él, que había sido corresponsal de guerra, que había procurado el bien de muchos desgraciados: él era de los que creía en que los valores del Comunismo se acercaban más a los ideales originales de esta magnífica nación americana que los ideales propios del Capitalismo. Estaba sufriendo, pero no ha perdido su amor propio ni su dignidad en ningún momento. Me ha encantado presenciarlo.
Fast forma parte del Comité de Ayuda al Refugiado Antifascista. Y no lo ha negado, claro que no. Si querían saber más sobre ese comité… que lo buscasen por otro lado.
Lo mandan a la cárcel y me gusta decir que le han regalado estos tres meses de prisión que se le avecinan porque allí va a escribir Spartacus.
En fin, he salido de allí con muy mal cuerpo, a pesar de saber qué iba a ocurrir (ya lo había visto en vídeo). Pero, es que no es lo mismo estar en la sala. Leer sus pensamientos, oir los tonos represivos del tribunal, su voz autoritaria, también, en sus respuestas… Ha sido una experiencia que, a partir de mañana, me va a motivar a seguir investigando para hacer este artículo que me debo a mí misma, a mi padre y a él, a Fast, sobre todo a él y a los suyos: por su persistencia y por el referente que ha resultado ser para algunos periodistas y corresponsales, además de para humanistas, escritores y demás gentes de buen hacer editorial.
Me despido, cariño. Buenas noches y buenos días, mi querida niña (sí… ya sé que eres más mayor, pero para mí eres una niña)».
Como aclaración, en este punto de mi diario, he de decir que siempre distribuyo bien los días en que transviajo al pasado o al futuro porque, si una fecha importante se monta sobre otra igual de otro año, no puedo asistir a ambas. Como transtiempo, también tenemos esa limitación: sólo podemos viajar a las fechas que existen o que existirán y, si hace falta (porque ya estamos ubicados en ese día de un año en concreto), mandamos a otro transtiempo para que pueda colaborar y ayudarnos con nuestros objetivos. Yo cuento con varios de confianza: son buenos captadores de datos pero pésimos escritores. Así no competimos.
Al final, he decidido no transviajar más, no abordar más a Fast y no conocerlo en persona, de tú a tú. Con lo que tengo, me basta. Sé que Diego de Rivera, Picasso y Pablo Neruda (entre otros) expresaron su admiración por Howard Fast. Y yo, siendo menos que ellos, voy a dedicarle (si me lo permite Concha) un artículo de al menos 10 páginas en Carácter Sincrónico, el especial dominical de El Íntegro.
Howard decía que no era prolífico, era que solo que había estado aquí mucho tiempo. Y yo digo que ambas cosas. Admiro a ese hombre y a todos los que que nos dedicamos a escribir. Porque como decía Cayo Tito: verba volant, scripta manent (la palabra -dicha- vuela, lo escrito permanece).
Fast murió a los 88 años el 12 de marzo del 2003. Y hubo algo que le quedó pendiente de escuchar. En uno de sus últimos artículos, Fast expresaba lo mal que le sentó que Eleanor Rooseveltpicase a su marido para cambiar el himno de USA. Esa mujer… ¿Cómo podía haber tergiversado el sentido de su himno, de la grandeza del mismo?
Al respecto de esto, Fast escribió, en un artículo del Greenwich Time:
«I write the above in the forelorn hope that I may live to see a day when the national anthem is a song of hope and vision and brotherhood, rather than the parody of a barroom ballad that it is today”
Traducido: «Escribo lo anterior con la desesperada esperanza de que pueda vivir para ver un día en que el himno nacional sea una canción de esperanza, visión y hermandad, en lugar de la parodia de una balada de bar como hoy en día es». Y escribió este artículo porque, en su niñez, en la escuela donde estudió sus primeros años, el himno se cantaba con un sabor de amor y respeto que ensalzaba su amada nación americana.
Una parte del himno de su infancia se cantaba con esta letra:
Oh beautiful, for spacious skies, for amber waves of grain,
(Oh hermosa, para cielos espaciosos, para olas de grano de ámbar,)
For purple mountains' majesty above the fruited plain.
(Para la majestuosidad de las montañas púrpuras sobre la llanura fructífera.)
America, America, God shed His grace on thee,
(América, América, Dios derramó su gracia sobre ti,)
And crown thy good with brotherhood, from sea to shining sea.
(Y corona tu bien con hermandad, desde el mar hasta el mar resplandeciente.)
Sí, poético y nada bélico (como, finalmente, ha acabado perdurando en las carnes del tiempo).
Desde que lo retocó la Sra. Roosevelt, se sigue cantando así:
Oh, say, can you see by the dawn's early light
(Oh, digamos, ¿puedes ver a la luz del amanecer?)
What so proudly we hailed at the twilight's last gleaming
(Qué tan orgullosamente saludamos en el último resplandor del crepúsculo)
Whose broad stripes and bright stars through the perilous fight,
(Cuyas rayas anchas y estrellas brillantes a través de la lucha peligrosa,)
O'er the ramparts we watched were so gallantly streaming.
(Sobre las murallas que vimos estaban fluyendo tan gallardamente.)
Lo lamento, Howard. Lo lamento. Hasta los más grandes han de sufrir por las palabras necias de algún político corrupto. Descansa (si puedes descansar en paz).
Hace unas semanas que está todo tan movidito en la prensa que casi nadie se ha enterado de que ha dimitido el jefe de Comunicación del Vaticano. Algo tonto pero que, a mí, me ha sentado fatal. Y no me refiero a que la gente ni se haya percatado, sino al hecho de seguir leyendo, en las letritas que salen en los faldones de los telediarios, a altas horas de la madrugada, otra noticia más ligada a la Iglesia o a sus adeptos. Me enoja. Y, si lo veo de madrugada, más aún. Sé que ya no voy a dormir el resto de lo que me quede de noche. Pero, me ha resultado útil. La vigilia ha sido de gran provecho.
Debajo de mi sexto piso sin ascensor, sonaba la música de un coche. Eran las tantas… como las seis de la mañana. Y no es que sonase muy fuerte, pero estando despierta y, con el volumen de la televisión bajado, se escuchaba todo. Ya comenzaban a oírse otros coches, pero éste era especial. Lo era por el tipo de música: era una música africana con sus ritmos típicos de 12 por 8. Salí a la ventana y abrí el visillo (me encanta tener visillos, de veras que sí). No encendí la luz para que no me notasen lo más mínimo. Y la vi salir. Era Adela, la vecina del quinto (su piso es el que está justo debajo del mío).
Siempre que la veo pienso en la canción y la medio bailo, medio canto: Me lo dijo Adela, me lo dijo Adela… De hecho, me pasa lo mismo cuando la oigo gemir y, claro, me resulta extraño pensar en El Consorcio mientras están en faena. Vamos… cuando la escucho gritar con el tío de turno. Adela es puta y chilla mucho. Nunca ha dejado de excitarme oírla, pero ya me ha dicho que finge. Me río con ella. Me cae bien. Gracias a ella mi vibrador está más que contento. Así que, nos cruzamos, la saludo con alegría y ella siempre me mira con cara de me alegro de que lo disfrutes. En fin, complicidad silenciosa entre vecinas.
Pero, el caso es que me quedé con la mosca en la nariz tras verla subir con un negro y con una nena muy joven. Sé que Adela hace de todo (es una puta vocacional, como la famosa Grisélidis Réal). Sin embargo, lo que estaba viendo no me había gustado nada. No por ser retrógrada, sino porque ni me gusta la prostitución esclava, ni la mafia de los negros nigerianos con la trata de personas,… ni, sobre todo, porque no me pareció feliz la cara de la niña que llevaban de la mano. Su cara reflejaba pavor. Y, lamentándolo mucho, he puesto en alerta a la policía a las 6 de la mañana (cuando no me dejan dormir ruidos de motos o de maquinaria, siempre les llamo… Me tienen fichada).
Y, como no hay mal que por bien no venga, tener esa complicidad feliz con ella va a ser lo que haga que no piense en mí como la chivata, si llegase el agua al río.
Siempre he sido una fervorosa defensora de la legalización de la prostitución: no le veo más que ventajas y me revienta el sentir que sigan siendo carne de intercambio, que no coticen y que no tengan lo correspondiente en la SS (Seguridad Social -a mí estas siglas me recuerdan a los nazis, aunque sea en singular). Resumiendo: no le veo nada positivo al anquilosamiento de esa magnífica profesión.
Sorolla retratado por la fotógrafa Gertrude Käsebier en 1908
Esta mañana, con un café bien cargadito (para ver si me mantenía despierta tras la inquietud nocturna), he comenzado a investigar a Sorolla, sobre quien trata mi próximo artículo para Concha. Un verdadero maestro que no deja de encandilarme con cada una de sus obras.
Decían de él que era brusco, antojadizo, no muy cuidadoso con la urbanidad, voluntarioso, desagradable con las personas que no le eran gratas, pero sincero y amante de su mujer. Vehemente y apasionado por el matiz de los tonos de color blanco o los del mar. Trabajador. Trabajador. Muy trabajador. Y, sobre todo, rompedor y provocador con su arte: no disfrutaba de la masa borrega ni de sus antojos perturbados, por lo que sus cuadros conducían a la reflexión (especialmente, aquéllos que presentaba a concurso en esferas europeas, como Trata de blancas, entre otros).
Cuando le conocí, yo pensé que era intuitivo y que sabía captar la esencia de las personas. Que, seguro, había tenido el pelo cano desde joven porque le sentaba demasiado bien como para haber traicionado en ningún momento de su vida esa estética madura de mandarín sabio.
Don Joaquín solía venir a merendar a la terraza de Blasco Ibáñez: sus vistas a la playa de la Malvarosa siempre fueron lo más inspirador para su pulso (también lo era la de Jávea, si no lo era más; pero no podía renunciar gustoso a ninguna).
Sorolla era un hombre perenne, como una hoja que no cae: olías su estabilidad apasionada con un solo gesto que hiciera. Su pintura era fresca cuando era más suya. Digo era… ¡Qué atrevida y bohemia! Sigue siéndolo, pero es que me gusta ubicarle allí, en su vida real. La póstuma se la ha ganado, pero la real era una delicia. Joaquín Sorolla, Ximet para los amigos. Aquí, en Valencia, todo Joaquín es Ximo (que suena como los caramelillos aquellos que eran redondos y riquísimos). Pero, al maestro gusto de llamarlo D. Joaquín, a pesar de que me han introducido fácilmente en su círculo. Gracias a mi amistad con la mujer de Blasco Ibáñez (María, la que ya mencioné anteriormente en este mismo diario), he conseguido hacerme amiga también de Clotilde: su adorada Clota. Blasco les tenía mucho cariño a ambos y Clota y su marido Ximet también sentían lo mismo por el matrimonio Blasco-Blasco (Blasco Ibáñez y Blasco del Cacho), así que el ambiente de aquellas meriendas era distendido y me sentía como una de las mujeres más afortunadas de la Valencia de finales del siglo diecinueve.
Joaquín Sorolla y Clotilde – Museo Sorolla | Ministerio de Cultura
A principios del s.XX, tuvimos ocasión de coincidir en Madrid. María vivía allí y Don Joaquín también hubo de irse trasladarse a la gran ciudad, a pesar de su amor por Clota y de su amada luz mediterránea que tan bien gozaba de plasmar en sus cuadros-tributo (o así me lo parecen a mí, que también adoro la luz valenciana). Pero, gracias a sus partidas, que fueron muchísimas, supe cómo escoger cuándo transviajar y visitarle con acierto.
Clota y D. Joaquín sentían un amor profundo desde que se conocieron en la casa del padre de ella: el fotógrafo D. Antonio García. Él fue quien quiso darle trabajo al adolescente Sorolla para que le ayudase como retocador e iluminador en el ejercicio fotográfico.
La vida de Sorolla, de hecho, no versa solo hacia la pintura: también la fotografía, aquella tempranísima fotografía que acababa matando al daguerrotipo y que marcaría la diferencia entre los pintores de finales del s. XX y sus referentes, pues profanaba la imagen y su reverencial admiración desnaturalizada, idealizada dentro de su realismo, para pasar a la necesidad de plasmar todo tipo de gestos. Sorolla, posteriormente, resultó un gran defensor de la naturalidad en la pintura y de la provocación conceptual, de la profanación de los tabúes sociales y, aunque le salió caro de joven, también le procuró gran parte de las alegrías de su vida y de las admiraciones que le llevaron a la fama sin necesitar ser un difunto. Su vitalidad le sumió en la más pura consciencia de cada paso, de cada escucha, de cada imagen, de cada gesto social. Decidió ser famoso en vida y se catapultó fácilmente, consiguiéndolo tanto en Europa como más allá del charco. Y Clota, su adorada Clota, siempre fue su musa, su perfecta mujer, su esposa y la madre de sus hijos. Clota. Siempre su amada Clota: su mayor fuente de inspiración.
Antes de transviajar para conocerle, quise saber mucho de ella, sobre Clota. No era envidia lo que me inspiraba: era admiración. Su preciosa figura en cada cuadro que la representaba, sus magníficos vestidos de la belle époque y el intenso amor que sentía su marido por ella eran suficientes para generar en mí una tierna admiración por aquello deseado para mí misma. Supongo que debe de pasarles a muchas de las mujeres que, como yo, hayan leído sobre la incomparable pareja que formaban. Supongo, también, que por ello me sentí honrada al conocerla por primera vez: María me la presentó así, con su apodo, como Clota, como la mujer más representada del mundo. Y… quizá no iba mal encaminada: quizá haya que estudiarlo para cerciorarse de si es un récord Guiness sin premio (acabo de enviar la consulta en la página de los susodichos récords y me han dicho que me responderán en dos semanas).
Clota, cuando me conoció, me dijo con su preciosa voz: Un placer señorita. Me han hablado excelentemente de Ud.. Así que comenzábamos las charlas de a tres de la mejor manera, en la Malvarosa que compartían Blasco Ibáñez y el ilustrísimo pintor, riéndonos de lo que hacían sus hijos y escuchando el mar, sin más (ni menos).
La última vez que coincidí con los maestros Blasco Ibáñez y Sorolla fue en el acto de nombramiento de Comendador de la Legión de Honor de Francia que le otorgaron a aquél. No era fácil ser mujer y andar por ese acto, pero para ello tengo mis contactos en todos los tiempos: son buenos y son muchos, afortunadamente. Esta vez, fue Phillip, quien me hace el dinero para transviajar por todos los tiempos y por doquier, quien me introdujo fácilmente en aquel acto.
Sé que puedo asistir casi a todo lo que me plazca pero procuro andar con mesura, no abusar de mis destinos y, sobre todo, no parecer inoportuna o impropia en las situaciones en las que me inmiscuyo. Los transtiempos tenemos esa ventaja, ciertamente; pero, no se trata de abusar sino de atinar. Y quise estar en varios momentos vitales de Sorolla: por ejemplo, quise verle cuando se hallaba superando la misma malaria que mató al inagotable e indomable Fortuny. Roma, increíblemente, les había aportado aquella enfermedad que tanto ataca hoy en la zona subsahariana de África.
Yo me vacuné en mi presente, antes de transviajar. ¡Hay que ver! ¡Cuántas veces pienso en cómo los personajes históricos que admiro que no pudieron vacunarse y, asimismo, cuánto en cómo hoy aún hay padres que no quieren vacunar a sus hijos! ¡Hay que ver cuánta incultura nos ronda aún!
Otra de las ocasiones que quise verle fue cuando comenzaba a instalarse y a trabajar en la casa de su futuro suegro. D. Antonio fue muy amable al hacerme aquellas maravillosas fotos y no cobrármelas. Al verme charlar con su hija Clotilde y con su recién acogido huérfano Ximet (que tenían poco más de 12 años), decidió que yo no era una clienta normal y me invitó a un café para poderme informar sobre su llegada a la ciudad y sobre por qué decía que sentía una corazonada sobre su hija y su pupilo…
Han sido varias las ocasiones que he transviajado para ver a Sorolla en persona. A veces de jovencito, otras de más mayor. Él ha sido el que más me ha obligado a especializarme en la caracterización, pues no era baladí su ojo clínico de pintor observador. Debo rendirle las gracias, pues gracias al esfuerzo que implica que no me reconozcan a pesar de las diferentes visitas, si es que no me resulta necesario o interesante que sea así, mis compañeros, Julián y Francis, han desarrollado una pericia excelente en el diseño de trajes y maquillajes de época. Me atrevo a decir que mis trajes, los que ellos han diseñado y cosido, compiten con los expuestos estos días en el Museo Thyssen y en la mismísima casa de Sorolla en Madrid, su actual museo. Mi admirado Museo de la Seda de Valencia ha puesto parte de las telas: de no haber sido por este detalle, creo que ni Julián ni Francis hubiesen podido conseguir llegar hasta el más ínfimo ribete dándole el cuerpo y el uso que buscaban (ambos trabajaron con ahínco porque sabían bien que Sorolla había pintado a muchas mujeres de la élite que lucían modas con muchos detalles, por lo que era crucial).
Su cuadro Pescadores valencianos motivó una visita más. Pero no fue hacia tan tardío pasado. Lo terminó en 1895. Éste ha sido el que más caro se ha vendido hasta ahora, en2018: más de 5 millones de euros. Quise conocer a quien lo había comprado antes de terminar mi especial, a dos páginas, en Carácter Sincrónico, el del domingo 22 de abril (un buen artículo para disfrutar de la jornada previa al mismísimo 23). Me parecía el mejor modo de terminar todo lo que tenía que contar sobre el maestro entre maestros, admirado y comprado por pintores coetáneos de las ciudades más artísticamente bulliciosas: París, Berlín, Nueva York, Roma, Biarritz… exponían y compraban cuadros de Monet, Manet y Renoir, pero también de Sorolla, de mi adorado D. Joaquín. En aquella subasta, no me permitieron saber quién era el señor que acabó siendo el mejor postor. Solo le vi la cara. Tampoco he podido concretar qué fundación lo tiene ahora. Pero me alivia pensar que, como yo y como tantos otros valencianos (y valencianas, claro), existen multitud de personas que disfrutan de los Sorollas.
Antes de finalizar mi estudio y de regresar con Concha para terminar lo que llevamos entre manos (sobre todo ahora, que han hecho una acción conjunta Trump, May y Macron sobre la tan baldada Siria, recuerda revisar la parte del diario en qué lo explico), quiero visitar a Archer Huntington, uno de los mayores benefactores de la economía familiar de Sorolla. Con él, cerraré el ciclo que he querido dedicarle a uno de los mejores pintores españoles, aquel que más admiraba a Velázquez (aunque parezca mentira, por la contrariedad en las luces y sombras a las que se destinaron cada uno de ellos). Si os gustan sus cuadros, mis queridos lectores de este diario, solo tenéis que analizarlo: lo veréis plasmado. Y si sois de cualquier provincia de España, sabed que Sorolla hubo de admirar cada una de vuestras tierras, pues Huntington le pagó por hacer una magnífica colección sobre nuestra querida España (americano tenía que ser). Sufrió por dejarlas reflejadas y, llegando a Cataluña, andaba mal de salud, sin embargo luchó por reflejarla con amor, muy a pesar de la opinión de su amigo Blasco Ibáñez. Al fin y al cabo, aunque Sorolla era un provocador, era un hombre adorable que admiraba e intentaba conocer a todas las gentes para dejar una excelente y fidedigna impresión sobre cada paisaje, con una mirada sublime sobre cada persona que iluminaba.
Sorolla era, es y será nuestro grandísimo Sorolla. Trabajase con reyes o con putas, Sorolla quería plasmar la realidad, dejar en la vida el gusto por la vida. Pintase, fotografiase o escribiese, Sorolla era un hombre de altura, con una visión humana y plena de valores básicos universales que siempre quiso plasmar en su obra para conseguir combinar lo necesario entre lo inerte, para poder tornar todo hacia una mejor vida: La Vida. Quizá porque era huérfano desde los dos años y porque cada persona que se le acercó supo cómo amarle, Sorolla vivía siempre con agradecimiento y pasión por lo que le daba el aire que poder respirar y la luz con la que poder admirar.
Este 23 de abril está siendo una jornada inolvidable para mí. Aunque no la escribiese en éste, mi diario, jamás la olvidaría. Ayer agotaron todos los números del especial dominical de El Íntegro, pero siguen buscándolo y pidiéndoselo a los libreros de las casetas. Me siento francamente honrada y ciertamente afortunada por haber podido acercarme a Sorolla y por sentir que, de nuevo él, ha conseguido un buen trabajo. Por donde andes pintando, amado maestro, déjame que vuelva a darte las gracias, pues aunque las de Rubens inspiraban el desnudo de tu adorada Clota, en mi sentir tú las tienes todas.
Abraham Lincoln (1809-1865) fue el decimosexto presidente de los Estados Unidos de América. Su semblanza revela a un hombre nacido en el seno de una familia humilde, donde forjó un importante espíritu de trabajo, y supo que solo con su esfuerzo podría progresar en la vida, pues todo, en fin, iba a depender de él, de su valía y de sus aptitudes para salir adelante. Era muy consciente de que la educación que había recibido era bastante precaria, y por ello, aparte de desempeñar muy diversos oficios desde joven, si hubo una faceta característica de Lincoln fue el haber sido autodidacta: por sí mismo leyó todo lo que pudo, y así se construyó una mentalidad ética y política asentada en el principio de la libertad de todos los individuos, siendo por lo tanto un valedor de los derechos humanos, en definitiva; y, en paralelo, toda esa formación inmensa que adquirió por su propio y único esfuerzo cristalizó en una sensibilidad personal muy especial, que sería su calvario vital.
Lincoln estudió Derecho, se convirtió en un abogado brillante, un gran orador; adquirió fama y defendió siempre, de forma cabal, el recurso a sistemas amistosos de resolución de las controversias legales, tratando de evitar la litigiosidad procesal, siendo así un precursor de la mediación, que a día de hoy tiene un papel crucial en la solución de los conflictos.
Fue un político hábil, que supo crecer en su pequeño partido Whig, para posteriormente llegar a ser el candidato presidencial por el Partido Republicano, obteniendo la presidencia de los Estados Unidos, pero en el medio de una marejada interna dentro de su propio partido, con enemigos declarados, y teniendo que afrontar, además, un conflicto terrible, como fue la Guerra de Secesión.
Hombre de nobles sentimientos, aparte de las tensiones de la política, tendió hacia la oscuridad en muchos momentos de su vida, al encadenarse en el tiempo la muerte de sus hermanos, de su madre, de sus propios hijos durante la guerra. Sumido en periodos de depresión (precisamente por ser muy consciente de la realidad y estar dotado de una inteligencia luminosa) se sabe que sus amistades, cuando estaban al corriente de que Lincoln entraba en esos estados depresivos recurrentes trataban de alejar de su alcance cualquier instrumento (como cuchillos) que le incitaran a quitarse la vida, pues la tendencia suicida estaba muy presente.
Si se examina la figura de Abraham Lincoln desde un punto de vista filosófico, y más concretamente iusfilosófico, es posible advertir que, dentro del contexto de su actividad política y jurídica, las ideas del racionalismo y de la Ilustración (aunque era un hombre también creyente) primaban en la toma de decisiones ejecutivas y en la propuesta de modificaciones legales. Especialmente Lincoln ha pasado a la historia por la abolición de la esclavitud en Estados Unidos, y si se habla de abolicionismo, su figura es prácticamente un sinónimo.
Especialmente Lincoln ha pasado a la historia por la abolición de la esclavitud en Estados Unidos
No faltaron ni faltan quienes afirman que esta supresión de la esclavitud por parte del presidente fue más bien una propuesta de corte político y no tanto filosófica, pues lo que a priori se pretendía era evitar la expansión por todos los estados americanos de una normalización de la esclavitud, y no ya tanto hacerla desaparecer de aquellos estados que ya la tenían consolidada. No obstante, como siempre, es el factor moral, o de Derecho Natural, el que en definitiva prevalece en este tipo de decisiones, y como antes he referido, Lincoln era una persona muy honesta, atípico en el mundo del poder en que se movía, y para él la ética, los principios y valores esenciales del ser humano, en definitiva, una filosofía moral respetuosa con los elementos cruciales de cada individuo, entre ellos su libertad, era el fundamento de la ley, de modo que una norma que mantuviese como lícita la esclavitud sería la plasmación material de la inmoralidad, algo que para una persona de la sensibilidad e inteligencia de Abraham Lincoln era inconcebible.
En medio de una cruenta guerra derivada del conflicto entre norte y sur, entre partidos e incluso entre miembros del mismo partido a favor y en contra de la abolición de la esclavitud, en el marco de ese convulso tiempo, Lincoln se planteó enmendar la Constitución americana para hacer posible que en todos los estados quedara abolida y se reconocieran plenamente los derechos civiles de los ciudadanos americanos.
No carente de claroscuros, que los hubo, tanto en lo político como en lo personal, la dimensión global de Abraham Lincoln es la de un presidente que, al unir en sus decisiones el componente estrictamente político con los valores éticos, dejó para la historia un salto jurídico cualitativo en el reconocimiento de derechos que a día de la fecha nos parecen elementales, pero que en su momento conllevaron lucha, valor y mucho esfuerzo, de la mano de un dirigente singular, honrado y con una visión de las cosas más allá de sus propios intereses, de tal modo que aquello que bien hizo en su mandato resonó en la posteridad, más allá de las fronteras americanas. Un auténtico hombre de Estado, que irónicamente (o no, porque la falta de criterio y la simpleza de pensamiento son también universales) fue asesinado de un tiro en la cabeza en el palco de un teatro por un fanático del sur, al grito de así siempre a los tiranos, en una muestra de que la falta de inteligencia, de sensibilidad y de ética puede llevar, de forma acrítica, a una sociedad completa a acabar con sus salvadores y a entronizar a quienes le están poniendo el último clavo en su ataúd.
Algunas citas de Abraham Lincoln:
Hay momentos en la vida de todo político, en que lo mejor que puede hacer es no despegar los labios.
Los principios importantes pueden y deben ser inflexibles.
Nada en este mundo es imposible para un corazón dispuesto.
Cuando escucho a alguien defender fervientemente la esclavitud, siento un fuerte impulso por verlo vivirla personalmente.
La filosofía del aula de la escuela en una generación será la filosofía del gobierno en la siguiente.
Pueblo que ignora su historia, pueblo que está condenado a repetirla.
Abraham Lincoln: honradez y melancolía por Diego García Paz Letrado Jefe de Civil y Penal de la Comunidad de Madrid. Académico Co. Real Academia de Jurisprudencia y Legislación