Anécdotas y canción de la reina Isabel I de Inglaterra

Anécdotas de Isabel I de Inglaterra

Su entrada al trono de Inglaterra

La entrada al trono de Isabel I de Inglaterra fue el resultado de una serie de eventos históricos y dinásticos. Aquí se proporciona un resumen de los eventos que llevaron a Isabel I a convertirse en reina:

Isabel I de Inglaterra por Carmen Nikol
Imagen idealizada de una amable Isabel I de Inglaterra | por Carmen Nikol
  • Muerte de Enrique VIII (1547): el padre de Isabel, Enrique VIII, falleció en 1547. Su hijo, Eduardo VI, le sucedió en el trono. Sin embargo, Eduardo murió joven en 1553, dando paso a un período de incertidumbre sucesoria.
  • Breve reinado de Lady Jane Grey (1553): tras la muerte de Eduardo VI, Lady Jane Grey, prima de Isabel, fue proclamada reina. Sin embargo, su reinado fue efímero, ya que enfrentó resistencia popular y política. Fue depuesta y ejecutada en 1554.
  • Ascenso de María I (1553): María I, hija de Enrique VIII y Catalina de Aragón, ascendió al trono en 1553. Su reinado estuvo marcado por la restauración del catolicismo en Inglaterra, y persiguió a los protestantes. Aunque Isabel, siendo protestante, enfrentó ciertos desafíos durante el reinado de su hermana, finalmente, María murió en 1558 sin dejar descendencia y designándola a ella como su heredera.
  • Isabel I asciende al trono (1558): después de la muerte de María I, Isabel I ascendió al trono el 17 de noviembre de 1558. Su reinado marcó el comienzo de una era de estabilidad y prosperidad para Inglaterra. Isabel adoptó una política religiosa moderada, buscando reconciliar las divisiones religiosas en el país, un país convulso con el cambio entre el férreo catolicismo de su antecesora y el inicio del reinado de la reina anglicana más importante.
  • El papel de Isabel I en la Iglesia Anglicana: domo cabeza de la Iglesia Anglicana, Isabel I desempeñó un papel crucial en la consolidación de la iglesia protestante en Inglaterra. Su reinado vio la estabilización de la iglesia y la promulgación de leyes religiosas destinadas a mantener la paz y la estabilidad religiosa en el país. Ya en 1559, Isabel, suprema gobernadora de la iglesia anglicana, proclamó el Acta de Uniformidad, que obligaba a usar una versión revisada del Devocionario de Eduardo VI —un libro protestante— en los oficios y a ir a la iglesia todos los domingos, y el Acta de Supremacía que forzaba a los empleados de la corona a reconocer mediante juramento la subordinación de la Iglesia inglesa a la monarquía.
  • La Edad Dorada (Elizabethan Age): El reinado de Isabel I es conocido como la Era Isabelina o la Edad Dorada. Fue un período de florecimiento cultural, con el apoyo a las artes, la literatura y la exploración marítima. William Shakespeare y Christopher Marlowe, entre otros, dejaron un legado duradero durante esta época.
Reina Isabel I de Inglaterra | Recreación de uno de sus retratos | por Carmen Nikol
Reina Isabel I de Inglaterra | Recreación de uno de sus retratos | por Carmen Nikol

El reinado de Isabel I fue crucial en la historia de Inglaterra y dejó un impacto significativo en el desarrollo cultural, político y económico del país. Su habilidad para mantener la estabilidad interna y resistir las amenazas externas la convirtieron en una de las reinas más notables de la historia inglesa.

Si deseas adentrarte más en múltiples curiosidades sobre esta magnífica reina, a continuación, te dejo algunas de las anécdotas más notables que se acontecieron durante su reinado o antes del mismo, algunas sobre su persona y otras sobre sus relaciones.


Anécdotas sobre la persona de Isabel I de Inglaterra

  • La declaración de su virginidad: en cierta ocasión, Isabel hizo una famosa declaración sobre su estado de virginidad. Durante un discurso en el Parlamento, afirmó que aunque tenía el cuerpo de una débil y frágil mujer, tenía el corazón y el estómago de un rey, refiriéndose a su fuerza y resistencia para gobernar. Una de sus respuestas más famosas fue: He decidido seguir siendo una doncella. Su negativa a casarse se ha atribuido, asimismo, a estrategias políticas, ya que no quería ceder el control del trono y evitar conflictos sucesorios. En un encuentro con un embajador español, Isabel I sorprendió a todos al rechazar una propuesta de matrimonio y afirmar que preferiría ser la mujer de un monasterio que la mujer de un rey. Este rechazo subraya su determinación de mantener el control de su vida y su reinado. En varias ocasiones, Isabel I consultó a su consejo sobre la posibilidad de casarse, generando debates en la corte. Sin embargo, siempre postergó la decisión, manteniendo su independencia y considerando su papel como la madre de la nación.
  • La defensa de su belleza: a pesar de los rumores sobre su apariencia en la vejez, Isabel I mantuvo una imagen de belleza y juventud. Se sabe que se rodeaba de espejos que difuminaban su reflejo y que evitaba las representaciones públicas de su envejecimiento.
  • La máscara de belleza: see dice que Isabel I era aficionada a usar una máscara de belleza elaborada, conocida como La Máscara de la Reina, hecha de plomo blanco. Esta mezcla de plomo y vinagre (altamente tóxica) se aplicaba en la cara para mantener la piel pálida, como se estuvo haciendo hasta la Era Victoriana. A pesar de los riesgos ya conocidos desde la antigüedad, la reina continuó utilizando esta máscara durante gran parte de su vida.
  • El uso de pelucas: durante la última parte de su vida, Isabel I utilizaba pelucas rojas. A medida que envejecía, su cabello natural se volvió más delgado, y las pelucas le permitieron mantener una apariencia regia. La elección del color rojo era un símbolo de su poder y autoridad. Se dice que Isabel I tenía una obsesión con su cabello y su apariencia. Para mantener su característico cabello pelirrojo, utilizaba también extensiones capilares hechas de cabello humano y animales. Su estilo capilar se convirtió en un ícono de la moda de la época.
  • El ataque de la pulga: se cuenta que Isabel I tenía una aversión a los baños frecuentes y prefería perfumes fuertes para enmascarar cualquier olor. Creía que bañarse con agua podría debilitar su salud y que la piel debía mantenerse intacta para protegerse de las enfermedades. Se dice que, en una ocasión, mientras estaba en una reunión con embajadores extranjeros, una pulga se le subió por la cara. A pesar del inconveniente, la reina mantuvo la compostura y continuó con la reunión.
  • El disfraz de hombre: en momentos de peligro, Isabel I a veces optaba por disfrazarse de hombre para pasar desapercibida. Se dice que en una ocasión montó a caballo y se mezcló con sus tropas disfrazada para animar a sus soldados antes de la batalla. Su habilidad para mantener el control y la lealtad de sus tropas era notable. En varias ocasiones, asimismo, Isabel I se disfrazó de hombre para participar en entretenimientos y eventos en la corte. Se cuenta que disfrutaba mezclarse con sus cortesanos y observar la vida cotidiana sin ser reconocida, lo que refleja su naturaleza curiosa y su deseo de entender mejor a su pueblo.
  • La famosa ropa de oro y plata: Isabel I era conocida por su amor por la moda ostentosa. En una ocasión, se dice que llevó un vestido completo hecho de tela dorada y plateada, adornado con piedras preciosas. Esta elección de vestimenta extravagante subraya su deseo de destacar su posición regia y su amor por la moda lujosa.
  • La afición por las joyas y las perlas: Isabel I tenía una pasión particular por las joyas y las perlas. Se dice que tenía una vasta colección de joyas, y en muchos retratos, se la representa usando collares y adornos elaborados. Las perlas eran especialmente apreciadas por la reina y se convertían en símbolos de su estatus.
  • La leyenda del Collar de Perlas: se cuenta que Isabel I tenía un collar de perlas que llevaba en ocasiones especiales. La leyenda sugiere que cada perla del collar representaba una victoria militar o un evento significativo en su vida. Este collar se convirtió en un símbolo de su reinado glorioso.
  • El episodio del robo del pectoral de diamantes: en un incidente peculiar, un sirviente robó el pectoral de diamantes de Isabel I. Después de descubrir el robo, la reina intervino personalmente y, a través de sus esfuerzos, logró la recuperación de las joyas.
  • Las circunstancias del nacimiento de Isabel I de Inglaterra: Isabel nació el 7 de septiembre de 1533 en el Palacio de Greenwich, en Londres, como hija de Enrique VIII y Ana Bolena. Enrique VIII, su padre, desesperado por un heredero varón que asegurara la continuidad de la dinastía Tudor (algo que no había conseguido con su primera esposa ―o eso pensaba él), había esperado ansiosamente el nacimiento de un hijo. Cuando Isabel nació, no cumplió las expectativas de su padre, ya que, nuevamente, era una niña. Aunque Enrique VIII no dejó de estar contento con su nacimiento, las circunstancias posteriores llevaron a la separación de Ana Bolena y, eventualmente, a su ejecución.
  • El amor por los sombreros exuberantes: Isabel I era conocida por su amor por los sombreros extravagantes y exuberantes. Llevaba sombreros adornados con plumas, joyas y tejidos lujosos. Su elección de accesorios de moda era una forma de expresar su estilo único y realzar su presencia en la corte.
  • El espejo de Isabel I: la reina Isabel I tenía un espejo especial en su posesión que según la leyenda tenía poderes mágicos. Se creía que este espejo revelaba la verdad y que la reina lo consultaba para obtener claridad en momentos difíciles o para prever el futuro.
  • Su anillo de diamantes: se cuenta que Isabel I poseía un anillo de diamantes que utilizaba como símbolo de su autoridad. Se decía que ella lo llevaba en todo momento y que incluso lo utilizó para sellar documentos importantes. El anillo simbolizaba su compromiso con su reino y su posición como monarca.
  • El incidente del anillo de la reina: Isabel I, en cierta ocasión, perdió un anillo mientras paseaba por los jardines de su palacio. Un joven jardinero lo encontró y, en lugar de quedárselo, decidió devolverlo a la reina. Impresionada por su honestidad, Isabel le concedió una recompensa y, según la leyenda, el joven jardinero se convirtió en un personaje destacado en la corte.
  • Otro incidente con el anillo en el Puente de Londres: en otra ocasión, mientras cruzaba el Puente de Londres, un ladrón intentó robar su anillo. Isabel I, conocida por su valentía, enfrentó al ladrón y recuperó su joya, demostrando su determinación y coraje incluso en situaciones cotidianas.
  • La anécdota del abanico de plumaje: Isabel I solía llevar abanicos ornamentados con plumas exóticas. Se cuenta que tenía un talento especial para el lenguaje de los abanicos, una forma de comunicación no verbal. La elección de las plumas y el manejo del abanico eran interpretados por la corte y utilizados para transmitir mensajes sutiles.
  • La afición por los juegos de cartas: Isabel I disfrutaba de los juegos de cartas, y se dice que era particularmente hábil en el juego de la picardía. Durante sus momentos de ocio, la reina participaba activamente en estos juegos, a menudo apostando grandes sumas de dinero.
  • La afición por los retratos: Isabel I era conocida por su amor por los retratos. Se retrataba con frecuencia y colaboró con artistas para asegurarse de que su imagen reflejara su posición de poder. Su famoso retrato La Armada simboliza la derrota de la Armada Española en 1588.
  • La anécdota de la flor de saúco: la flor de saúco era considerada un símbolo de protección contra la brujería en la Inglaterra de la época. Se cuenta que Isabel I siempre llevaba consigo un pequeño ramo de flores de saúco para protegerse de influencias malignas y asegurar su bienestar.
  • La devoción a su madre: a pesar de la trágica ejecución de su madre, Ana Bolena, Isabel siempre llevó consigo un retrato de Ana en un medallón. Este gesto sugiere que Isabel tenía un profundo amor y respeto por su madre, a pesar de las circunstancias de su nacimiento.
  • La devoción a su caballo favorito: Isabel I tenía un amor particular por los caballos. Su caballo favorito, llamado Abeja (Bee en inglés), era conocido por ser extremadamente leal a la reina. Después de la muerte de Abeja, Isabel quedó profundamente afectada y se dice que lloró su pérdida.
  • La afición por los corgis: aunque los corgis son más conocidos por ser una raza de perro asociada con la monarquía británica en tiempos más recientes, se dice que Isabel I tenía una versión temprana de esta raza, conocida como corgis de Sussex. Estos pequeños perros eran sus compañeros leales y la reina tenía una predilección especial por ellos.
  • El perro favorito, Perro Negro: Isabel I tenía un perro favorito llamado Perro Negro, que era un pequeño galgo negro. Se cuenta que este perro la acompañaba a menudo en sus paseos y se convirtió en una figura querida en la corte.
  • La ópera de la reina: Isabel I era una entusiasta de las artes y también apoyó la música. Se dice que disfrutaba de la música y de la danza, y que, incluso, tenía su propia compañía de teatro. La ópera Dido y Eneas de Henry Purcell fue una de las obras que se cree se presentó ante la reina.
  • El canto de Isabel I: la reina Isabel I era conocida por su amor por la música y se dice que tenía una hermosa voz. A menudo participaba en coros y actuaciones musicales en la corte, disfrutando de la expresión artística y contribuyendo al ambiente cultural de su reinado.
  • El juego del ajedrez humano: se dice que Isabel I disfrutaba de un juego llamado ajedrez humano, en el que personas representaban las piezas en un tablero gigante al aire libre. La reina observaba el juego desde una posición elevada y disfrutaba de la estrategia y la representación visual del ajedrez.
  • La reina astrónoma: Isabel I mostró interés en la astronomía y la astrología. Se cree que estudió libros sobre el tema y que incluso poseía su propio telescopio. Además, Isabel a menudo consultaba a astrólogos para obtener orientación en asuntos políticos y personales.
  • La reina de los proverbios: Isabel I era conocida por su habilidad para comunicarse de manera efectiva a través de proverbios y frases populares. Utilizaba dichos y proverbios en sus discursos para transmitir mensajes políticos y morales de manera impactante y memorable.
  • La afición por la poesía: Isabel I tenía un amor por la poesía y era conocida por componer versos ella misma. Uno de sus poemas más famosos es el Soneto de la Duda, que reflexiona sobre su decisión de no casarse. La reina expresó sus pensamientos y emociones a través de la escritura poética.
  • La reina y su carruaje averiado: en una ocasión, el carruaje de Isabel I se atascó en el barro durante un viaje. La reina, lejos de perder la compostura, comentó de manera ingeniosa: ¡No importa, mis súbditos, al final de cuentas soy solo una mujer pequeña!. Este episodio resaltó su habilidad para conectar con la gente común.
  • El incidente del ataque de ratas: durante una visita a Kenilworth Castle en 1575, se dice que un grupo de ratas asustó a Isabel I en su dormitorio. La reina, conocida por su valor, pidió a sus sirvientes que la rescataran de la invasión de ratas, y el incidente se convirtió en una anécdota curiosa en la corte.
  • La pasión por los cautivos exóticos: Isabel I tenía un interés particular en los cautivos exóticos y los coleccionaba en la corte. Enviaba exploradores y navegantes para traer seres humanos y animales de otras partes del mundo. Estos cautivos se convertían en una forma de entretenimiento y curiosidad en la corte isabelina.
  • La fobia al envenenamiento: debido a la amenaza constante de conspiraciones y envenenamientos, Isabel I desarrolló una fobia a ser envenenada. Como medida de precaución, se dice que probaba cada plato antes de comer y que evitaba compartir utensilios con otras personas.
  • El banquete del huevo de pato: se cuenta que en una ocasión, Isabel I celebró un banquete en el que sirvieron huevos de pato. Los huevos de pato eran considerados un manjar exquisito y raro en esa época. Este extravagante banquete subraya el amor de la reina por la opulencia y la ostentación.
  • El banquete de Navidad de 1598: en el banquete de Navidad de 1598, Isabel I sorprendió a sus cortesanos al aparecer vestida como una Diosa de la Verdad, llevando una túnica dorada y una corona de laurel. Esta aparición teatral reflejaba su habilidad para utilizar la simbología y el teatro en la corte.
  • La Coronación de Isabel en Westminster Abbey: Isabel I fue coronada en la Abadía de Westminster el 15 de enero de 1559. Durante la ceremonia, se dice que la reina eligió un vestido blanco y plateado, símbolos de pureza y virginidad. Su elección de atuendo envió un mensaje claro sobre su compromiso con su reinado y su independencia.
  • El inusual paseo a caballo por Londres: en un acto sorprendente, Isabel I montó a caballo por las calles de Londres en 1559 como parte de su entrada triunfal a la ciudad tras su coronación. Esta acción fue inusual para una reina y mostró su deseo de conectarse directamente con la gente.
  • El incidente de la firma con la mano: Isabel I era conocida por su hábito de firmar documentos importantes con una firma única: su mano. En lugar de usar una pluma, presionaba su mano en la tinta y luego la colocaba en el papel. Esta práctica peculiar se consideraba un gesto distintivo de su autoridad.
  • La Orden de la Jarretera: Isabel I instituyó la Orden de la Jarretera en 1588, una orden de caballería que sigue siendo una de las más prestigiosas en el Reino Unido. La leyenda cuenta que la reina, al perder una liga (garter en inglés) durante una danza, decidió crear la orden en honor a este incidente.
  • La elección de Semper Eadem como lema: Semper Eadem, que significa siempre la misma en latín, fue el lema adoptado por Isabel I. Refleja su deseo de mantener la estabilidad y continuidad en el reino, a pesar de los desafíos y cambios en la política europea.
  • La muerte de Isabel I: Isabel I falleció el 24 de marzo de 1603 a los 69 años. Su muerte marcó el fin de la dinastía Tudor, y fue sucedida por Jacobo I de Inglaterra, inaugurando la era de los Estuardo.
  • Sus apodos: Isabel I fue apodada la Reina Virgen, sí. Pero, también la Dama de Hierro (la primera, antes de Margaret Thatcher) la Gloriana o la Buena Reina Bess.

Anécdotas sobre las relaciones de la Reina Isabel I Tudor

  • Su cautividad en la Torre de Londres: durante el reinado de su hermana María I, Isabel I fue encarcelada en la Torre de Londres bajo sospecha de conspiración. Pasó alrededor de un año en prisión antes de ser liberada. Este período de cautividad marcó su vida y su perspectiva sobre la política y el poder.
  • La rivalidad con la otra María, la Reina de Escocia: la rivalidad entre Isabel I y María Estuardo, Reina de Escocia, fue intensa. María fue encarcelada en Inglaterra durante 19 años, y su ejecución en 1587 fue una decisión difícil pero estratégica de Isabel para neutralizar la amenaza que representaba. Se dice que Isabel se mostró renuente a firmar la orden de ejecución y que se resistió a tomar tal decisión durante mucho tiempo. A pesar de la relación familiar, Isabel I firmó la orden de ejecución, considerando que María representaba una amenaza para la estabilidad de Inglaterra. Cuando Isabel I recibió la noticia de la muerte de su hermana María I, ella estaba en Hatfield House. Según la leyenda, Isabel estaba bajo un árbol de manzanas cuando se enteró de que era la nueva reina. Este árbol se conoce como el Árbol de la Reconciliación, ya que simbolizó la transición pacífica del poder de María a Isabel.
  • El descubrimiento del complot de Babington: En 1603, poco antes de su muerte, Isabel I fue informada del complot de Babington, un plan para asesinar a la reina y colocar a Arabella Estuardo en el trono. La reina manejó la situación con habilidad, asegurándose de que los conspiradores fueran arrestados y enfrentaran juicio. Esto fue lo que, finalmente, condujo a la ejecución de María Estuardo, como resultado de una carta enviada por ella (que había estado encarcelada durante 19 años desde 1568 en Inglaterra a instancias de Isabel) en la que consintió en el asesinato de Isabel.
  • Su negativa a nombrar un sucesor: a lo largo de su reinado, Isabel I se negó a nombrar un heredero oficial. Esta decisión contribuyó a la incertidumbre sobre la sucesión después de su muerte y llevó a la transición a la dinastía de los Estuardo con la ascensión de Jacobo I.
  • El encuentro con la Armada Española: durante la famosa derrota de la Armada Invencible en 1588, Isabel I se dirigió a las tropas en Tilbury antes de la batalla. Vestida con una armadura plateada, montó a caballo y pronunció un discurso apasionado para inspirar a sus tropas. Su presencia y palabras jugaron un papel crucial en elevar la moral de los soldados. Este discurso fue dirigido a las tropas antes de la Batalla Naval de Gravelinas, una victoria clave para Inglaterra.
  • La Toma de Cádiz: después de la derrota de la Armada Invencible en 1588, Isabel I envió una flota inglesa dirigida por el almirante Francis Drake y John Norreys a atacar la ciudad de Cádiz en 1596. La expedición resultó exitosa, y los ingleses saquearon y destruyeron parte de la flota española y del puerto.
  • El Tratado de Comercio con Rusia: en 1555, Isabel I firmó un tratado de comercio con Rusia que permitió a los comerciantes ingleses acceder a los puertos rusos. Este acuerdo abrió nuevas rutas comerciales y fortaleció los lazos entre Inglaterra y Rusia.
  • La creación de la Royal Exchange: Isabel I estableció la Royal Exchange en Londres en 1571, un lugar para el comercio y las transacciones comerciales. Este edificio se convirtió en un importante centro financiero y comercial, reflejando el compromiso de Isabel con el desarrollo económico de Inglaterra.
  • El incidente de la espada en la fiesta de cumpleaños: en unos de sus cumpleaños, Isabel I fue sorprendida con la presentación de una espada finamente decorada como regalo. La reina, aparentemente decepcionada, declaró que preferiría una nueva vestimenta. Esto ilustra su preferencia por los regalos prácticos y su enfoque en la moda y la elegancia.
  • El episodio del estómago rumoroso: En una ocasión, durante una reunión importante, el estómago de Isabel I hizo un ruido fuerte. En lugar de avergonzarse, la reina respondió con humor diciendo: ¡Mi estómago no hace pactos internacionales! Este incidente ilustra su capacidad para manejar situaciones embarazosas con gracia y astucia.
  • La carta a Ana de Dinamarca: cuando Isabel I escribió una carta a la futura reina Ana de Dinamarca, hizo alarde de su habilidad literaria. En la carta, utilizó metáforas poéticas y expresiones elogiosas, destacando su ingenio y talento para la comunicación.
  • El deceso de su médico personal: cuando su médico personal, el doctor Rodrigo López, fue acusado de conspirar para asesinar a la reina, Isabel I inicialmente no creyó en las acusaciones. Sin embargo, después de una investigación, López fue condenado y ejecutado en 1594. Este evento afectó a Isabel, quien lamentó la pérdida de su médico personal.
  • La devoción a su secretario Robert Cecil: se dice que Isabel I tenía una gran devoción por su secretario, Robert Cecil, quien la asistió durante muchos años. En sus últimos días, cuando Cecil estaba enfermo, la reina insistió en visitarlo personalmente, a pesar de las protestas de su consejo, demostrando su lealtad a quienes la habían servido fielmente.
  • La Visita de la Reina a Oxford: cuando Isabel I visitó la Universidad de Oxford, se dice que fue recibida con una disputa académica. Los eruditos discutieron en latín, y la reina, conocida por su inteligencia, se sumó a la discusión, impresionando a los académicos con su conocimiento y perspicacia.
  • El incidente de la peste en Oxford: durante un brote de peste en Oxford, Isabel I decidió cerrar temporalmente la Universidad de Oxford. Preocupada por la seguridad de los estudiantes, profesores y ciudadanos, tomó esta medida para contener la propagación de la enfermedad.
  • La leyenda de la Reina del Maíz: en una de las festividades de la cosecha, Isabel I participó en una tradición popular llamada Reina del Maíz. Se dice que la reina se disfrazó con una vestimenta hecha de hojas de maíz y participó en celebraciones rurales para honrar la abundancia de la cosecha y conectarse con sus súbditos.
  • El episodio del Discurso del Corazón: durante una reunión con los comunes del Parlamento, Isabel I pronunció un discurso apasionado conocido como el Discurso del Corazón, en el que expresó su amor y dedicación a sus súbditos. Este discurso fue una respuesta a las preocupaciones sobre la sucesión y la falta de un heredero.
  • La creación del primer servicio postal Real: Isabel I estableció el primer servicio postal real conocido. Se cree que designó a Thomas Randolph como su Mensajero Principal de todas las Naciones Extranjeras en 1581. Este sistema postal inicial ayudó a agilizar la comunicación tanto dentro del país como en el extranjero.
  • La Rebelión de Wyatt: uno de los momentos más críticos para Isabel fue durante la Rebelión de Wyatt en 1554, cuando fue arrestada y llevada a la Torre de Londres bajo sospecha de participar en la conspiración. Sin embargo, Isabel logró convencer a sus captores de su inocencia y fue liberada.
  • La carta de despedida a Tomás Wyatt: duando Tomás Wyatt, implicado en la Rebelión de Wyatt, fue condenado a muerte, se dice que Isabel I escribió una carta de despedida a Wyatt. En la carta, expresaba su tristeza por la situación y lamentaba que la traición de él hubiera llevado a tal desenlace.
  • El caso del pirata Sir Walter Raleigh: Isabel I tenía una relación cercana con el explorador y corsario Sir Walter Raleigh. Se dice que Raleigh arrojó su capa sobre un charco de lodo para que la reina pudiera caminar sin ensuciarse los zapatos, un gesto que le ganó la aprobación de Isabel y marcó el inicio de su conexión.
  • La devoción a su Dama de Honor, Blanche Parry: Blanche Parry fue una dama de honor que sirvió a Isabel I durante muchos años y se convirtió en una amiga cercana. Después de la muerte de Parry, la reina expresó su dolor y la honró erigiendo un monumento en su memoria.
  • La leyenda de la bolsa de cuentos: Isabel I solía llevar consigo una pequeña bolsa de cuentos (también conocida como speech pocket) durante sus discursos. Esta bolsa contenía discursos previamente escritos para diferentes ocasiones. La leyenda sugiere que la reina estaba siempre preparada para cualquier situación y que su habilidad oratoria era una de sus fortalezas.
  • El duelo de palabras con Tomás Howard: en una ocasión, Isabel I tuvo un acalorado intercambio de palabras con Thomas Howard, el cuarto duque de Norfolk. Howard la desafió a un duelo verbal durante una discusión en la corte. La reina, conocida por su agudeza y habilidad con las palabras, salió victoriosa en este enfrentamiento verbal.
  • El incidente del bastón de mando: Isabel I era conocida por su fuerte temperamento. En una ocasión, durante una audiencia con un embajador francés, la reina lo golpeó con su bastón de mando después de una discusión acalorada. Este gesto sorprendió a los presentes, pero también demostró la determinación y la fuerza de carácter de Isabel.
  • El incidente del buante y el reto a un duelo: también se cuenta que Isabel I arrojó un guante a los pies del embajador francés durante una discusión. Este gesto fue interpretado como un desafío a un duelo, una práctica inusual para una reina. Sin embargo, la situación se resolvió pacíficamente, y el embajador fue enviado de vuelta a Francia sin que se llegara a un enfrentamiento físico.
  • El episodio de la ropa quemada: Se cuenta que, en una ocasión, un sirviente accidentalmente quemó una prenda de ropa de la reina Isabel I mientras intentaba secarla junto a una chimenea. En lugar de enojarse, la reina respondió con humor diciendo: ¡No hay problema! La ropa estaba vieja y necesitaba ser reemplazada.
  • El incidente de la corona de espinas: en 1571, Isabel I enfrentó un complot conocido como la Conspiración de Throckmorton que buscaba asesinarla y poner a María, Reina de Escocia, en el trono inglés. Después de descubrir el plan, Isabel llevó la corona de espinas que se usaba en los retratos reales y la colocó sobre su propia cabeza, simbolizando la carga y los peligros del poder.
  • El juego de ajedrez político: Isabel I era conocida por su astucia en el juego político. En una ocasión, para mantener a raya a los pretendientes extranjeros y mantener la paz en Europa, utilizó su soltería como una herramienta estratégica. Mantuvo propuestas matrimoniales abiertas con varios príncipes europeos sin comprometerse nunca, lo que le permitió manejar las relaciones internacionales de manera hábil.
  • La economía y el comercio: durante su reinado, Inglaterra experimentó un auge económico. La expansión del comercio y la exploración marítima, así como la fundación de la Compañía Británica de las Indias Orientales, contribuyeron a la prosperidad de la nación.
  • Relaciones diplomáticas y política: Isabel I manejó hábilmente las complejidades de la política exterior, buscando equilibrio entre las potencias europeas. Mantuvo una política de moderación religiosa, tratando de reconciliar las tensiones religiosas de la época, a pesar de ser firmemente protestante y de los conflictos que se acontecían en su reinado dentro de sus propios dominios.
  • La carta de amor de Felipe II: aunque Isabel y Felipe II de España tuvieron conflictos políticos, se cuenta que Felipe le escribió una carta de amor a Isabel en 1568. En la carta, expresaba su deseo de casarse con ella. Aunque Isabel no aceptó la propuesta, la correspondencia entre ellos continuó en términos amistosos.
  • La Armada Invencible: uno de los momentos más destacados de su reinado fue la derrota de la Armada Invencible española en 1588. La flota inglesa, liderada por comandantes como Francis Drake, infligió una severa derrota a la poderosa armada de Felipe II de España, consolidando la posición de Inglaterra como una potencia naval.
  • La invitación a Francis Drake a la Corte: después del regreso triunfal de Sir Francis Drake tras su circunnavegación del globo, Isabel I lo invitó a la corte y le otorgó la Orden de Caballería de la Jarretera en reconocimiento a sus logros. Este gesto resaltó la importancia que la reina daba a los éxitos navales
  • La celebración de la victoria en Tilbury: después de la derrota de la Armada Invencible, Isabel I fue recibida con entusiasmo por sus súbditos. Una multitud se reunió para darle la bienvenida en Tilbury, donde pronunció otro famoso discurso. La reina fue aclamada como una heroína y protectora de la nación.
  • El caso de la Armada Española en el Bolsillo: se cuenta que Isabel I tenía una pequeña miniatura de un barco que representaba la flota española en su bolsillo. Durante la construcción de la Armada Invencible, la reina sacó la miniatura y afirmó que tenía la flota española en el bolsillo. Este gesto refleja su confianza y determinación frente a la amenaza.
  • La Orden de Caballería a Francis Drake: después de la exitosa circunnavegación de Francis Drake alrededor del globo entre 1577 y 1580, Isabel I le otorgó el título de caballero en el Golden Hind, el barco que había utilizado en su expedición.
  • Anécdota del collar de Dudley: una famosa anécdota involucra a Robert Dudley, conde de Leicester y amigo cercano de Isabel. Se rumoreaba que Dudley estaba involucrado en el asesinato de su esposa, Amy Robsart.
  • El duelo por la muerte de Amy Robsart: después de la misteriosa muerte de Amy Robsart, la esposa de Robert Dudley, Isabel I prohibió que su amigo cercano Dudley se casara con otra. Esta tragedia afectó la relación entre Isabel y Dudley, y se especuló mucho sobre las circunstancias de la muerte de Amy.
  • La boda de Isabel y Dudley en secreto: aunque nunca se demostró, la relación entre Isabel y Dudley fue objeto de especulación y escándalo en la corte. Y, si bien nunca se casaron oficialmente, se especula que Isabel I y Robert Dudley celebraron una boda secreta. La relación entre ambos fue intensa y llena de rumores, pero la reina nunca se comprometió formalmente. La idea de un matrimonio secreto es aún objeto de debate entre los historiadores.
  • El incidente del retrato de amantes: Isabel I tenía una colección de retratos de posibles pretendientes extranjeros. En una ocasión, se encontró un retrato de su difunto amado, Robert Dudley, entre estos. Se dice que esto provocó una reacción intensa de la reina, quien guardó el retrato cerca de su cama hasta el final de sus días.
  • El incidente del pañuelo de encaje: durante una ceremonia en la que Isabel I otorgaba su bendición a una expedición naval, se cuenta que un fuerte viento sopló el pañuelo de encaje de la reina hacia el mar. A pesar de la sorpresa, Isabel permaneció imperturbable, tomando el incidente como un buen augurio para el éxito de la expedición.
  • El incidente del mapa secreto: en cierta ocasión, Isabel I descubrió un mapa secreto trazado por el espía John Dee, que mostraba una ruta para invadir Inglaterra. En lugar de castigar a Dee, la reina lo recompensó por su lealtad y astucia, subrayando la importancia de su red de espionaje para la seguridad del reino.
  • La historia de Bess de Hardwick: Isabel I tenía una relación cercana con Bess de Hardwick, una dama de la corte. Se dice que Bess y su esposo construyeron la gran mansión de Chatsworth House como un regalo para la reina. La relación entre Isabel y Bess destaca la importancia de las conexiones personales en la corte isabelina.
  • El episodio del mapa de Essex: en 1601, el conde de Essex, Robert Devereux, lideró un intento de rebelión contra Isabel I, conocido como la Rebelión de Essex. Después de ser arrestado y condenado, se dice que Essex intentó ganarse el favor de la reina regalándole un mapa del mundo. La anécdota sugiere que esperaba que este regalo le recordara a Isabel la expansión y la grandeza del imperio inglés.
  • La devoción a Robert Devereux, Conde de Essex: a pesar de sus diferencias y conflictos, Isabel I tenía una devoción especial por Robert Devereux, conde de Essex. Cuando Essex se encontraba en Irlanda en una misión militar, Isabel le envió numerosas cartas instándolo a regresar a Inglaterra. La relación entre ambos fue compleja y tumultuosa.
  • La celebración del Día de la Reina Isabel: después de la derrota de la Armada Invencible en 1588, Isabel I declaró el 17 de noviembre como el Día de la Reina Isabel en conmemoración de su ascenso al trono. Este día se celebraba con eventos festivos y actividades en toda Inglaterra durante su reinado y algunos años después.
  • Shakespeare y la Era Isabelina: el reinado de Isabel I coincidió con el apogeo del teatro isabelino y la obra de William Shakespeare. La reina era conocida por su apoyo a las artes y las letras, y su mecenazgo contribuyó significativamente al florecimiento cultural de la época. De hecho, se cuenta que la reina creó su propia compañía de teatro llamada The Queen’s Men para entretener a la corte con actuaciones teatrales.
  • La Creación del Teatro Globe: Isabel I fue, pues, mecenas de las artes y apoyó el desarrollo del teatro en Inglaterra. Se dice que Shakespeare y su compañía teatral construyeron el Teatro Globe con la ayuda financiera de la reina, creando un espacio icónico para representaciones teatrales.
  • La comedia de Christopher Marlowe en la corte: se dice que Christopher Marlowe, el famoso dramaturgo isabelino, presentó una comedia en la corte de Isabel I que se titulaba Doctor Fausto. A pesar de las temáticas arriesgadas de la obra, la reina disfrutó de la representación y expresó su aprobación.
  • La celebración de festivales y eventos culturales: Isabel I era conocida por su amor por las festividades y celebraciones. Durante su reinado, se organizaron eventos culturales extravagantes, incluidos festivales de música, bailes y torneos. Estos eventos no solo entretenían a la corte, sino que también promovían el arte y la cultura en su reinado.
  • La influencia de las joyas y prendas reales: las joyas ostentosas usadas por Isabel I no solo eran símbolos de su riqueza, sino que también influenciaron la joyería de la época. El uso de perlas y piedras preciosas se volvió popular entre la nobleza, siguiendo el ejemplo de la reina. Las damas de la corte y la alta sociedad emulaban su estilo, creando una tendencia que definía la elegancia de la época.

Espero que hayas disfrutado de estas anécdotas y confío en que, de conocer alguna más, te animes a dejarla como comentario.


Canción

Aquí os dejo una canción dedicada a la reina Isabel I de Inglaterra:

En la tierra de rosas y realeza,
Isabel I, con su gran destreza.
Con coraje y astucia, reinó
con fervor la Inglaterra Tudor

(Estribillo)
Isabel, reina fuerte y sin igual,
En su trono real, brilló como un cristal.
Con su corona de oro, en la cabeza erguida,
Una monarca valiente que la historia nunca olvida.

Tiempos de intriga, conspiración y traición,
Ella enfrentó desafíos con determinación.
La Armada Invencible, sus costas amenazó,
mas Isabel, con astucia, sus planes derrotó.

(Estribillo)
Isabel, reina fuerte y sin igual,
En su trono real, brilló como un cristal.
Con su corona de oro, en la cabeza erguida,
Una monarca valiente que la historia nunca olvida.

(Puente)
Palacios e intrigas, danzas en la corte,
Isabel I, un reinado de gran porte.
Su influencia perdura en la historia esculpida,
a pesar de su infancia y juventud temidas.

Con diplomacia y política en su mano,
Isabel gobernó con un plan temprano.
La Edad Dorada, así, floreció en su reinado,
Cultura y arte, su mayor legado, el aclamado.

(Estribillo)
Isabel, reina fuerte y sin igual,
En su trono real, brilló como un cristal.
Con su corona de oro, en la cabeza erguida,
Una monarca valiente que la historia nunca olvida.

Así culmina la canción de Isabel, la roja Tudor,
aquella reina que en la historia tejerá siempre su honor.
Con su coraje, dejó huella eterna, la virgen Tudor, Isabel I,
la monarca que en, su tiempo, defendió bien su bandera.

¿Te atreves a musicalizarla? Si te interesa que hagamos trabajos musicales conjuntos, no dudes en contactarme.


Anécdotas y canción de la reina Isabel I de Inglaterra
por Carmen Nikol


Pesimismo Climático

En este 2024 que estamos iniciando, es muy difícil ser optimista sobre el futuro de la problemática relacionada con el Calentamiento Global y el Cambio Climático. La campaña de desinformación a la que nos vemos sometidos sobre estos temas es permanente, continua e ininterrumpida, dura todo el año, aunque suele tener dos momentos especialmente intensos. El primero de ellos coincide con la llegada de los calores estivales, para hacernos creer que el Planeta se está achicharrando y que nunca ha habido temperaturas como las que estamos soportando por culpa de las actividades antrópicas. El segundo coincide con las fechas próximas a la celebración de la Cumbre del Clima, cuando de forma sorprendentemente sincrónica (o quizás no tanto), aparecen en la prensa multitud de noticias alarmistas relacionadas con el aumento de las temperaturas planetarias.

Curiosamente, los fenómenos meteorológicos opuestos tienen un tratamiento muy diferente. Así, por ejemplo, en el Hemisferio Norte, este invierno se están alcanzando temperaturas que no se registraban desde hace un siglo. El pasado 29 de noviembre, en el aeropuerto de Copenhague se midió una temperatura -7,7ºC, la más baja registrada en un mes de noviembre durante los últimos 104 años. Pocos días después, el 2 de diciembre, en la ciudad de Múnich se acumularon 50 cm de nieve, lo que obligó a cancelar los servicios ferroviarios y a cerrar el aeropuerto, impidiendo que algunos dirigentes europeos llegasen a tiempo a la ceremonia inaugural de la Cumbre del Clima. Y durante el tránsito entre 2023 y 2024 se está registrando un frío ártico en el norte de Europa que no se veía desde hace mucho tiempo.

Por otro lado, en Groenlandia, el termómetro del Campo de la Cumbre (Summit Camp) tras registrar por primera vez a -50 °C en 2022, ha superado ese récord y el pasado 26 de diciembre de 2023, alcanzó los -59,8 °C, convirtiéndose en el lugar más frío del Hemisferio Norte hasta la fecha, superando incluso a Siberia. Además, en este mismo punto (el más alto de Groenlandia), no sólo no se está perdiendo nieve y hielo, sino que se ha registrado un aumento constate durante los últimos años. Esta tendencia se ha confirmado a lo largo del presente invierno, con un incremento de 70 cm de nieve sobre los acumulados en años anteriores.

Sospechosamente, cuando se nos informa sobre esta ola de frío, nunca se menciona al Cambio Climático, y durante el desarrollo de la Cumbre, estos frígidos récords han pasado prácticamente desapercibidos, predominando las informaciones intimidatorias, apocalípticas, sobre los inminentes y graves peligros térmicos que acechan al Planeta por su calentamiento. Desde todos los medios de comunicación se nos ha advertido que se avecina un cambio catastrófico a medida que la Tierra se acerca a los puntos de inflexión climáticos, cuando algunos sistemas terrestres podrían cruzar umbrales irreversibles. Hasta la prestigiosa revista Nature, en su número del pasado noviembre, estaba prácticamente monopolizada por artículos relacionados con el Cambio Climático. De entre las muchas consecuencias derivadas del Calentamiento Global, la estrella invitada de esta temporada ha sido la elevación del nivel del mar, asociada a la fusión de los hielos glaciares. Han sido numerosos los artículos publicados sobre este tema en los principales periódicos y hasta personalidades del mundo literario, como el galardonado escritor y académico Antonio Muñoz Molina, han aportado su granito de arena, aunque dada su formación en Historia del Arte y Periodismo, haya sido con poca fortuna y escaso fundamento científico.

La Cumbre de este año se ha desarrollado con las diferencias habituales entre los participantes, solicitando de forma utópica a los países emergentes y superpoblados que ralenticen su desarrollo económico y social, abandonando los combustibles fósiles . Y, al mismo tiempo, solicitando a los países industrializados, como contaminadores supuestamente causantes del Calentamiento Global, elevadas indemnizaciones para compensar los devastadores efectos del Cambio Climático en los países menos desarrollados. Mientras estos últimos (dice el refrán que quien no llora, no mama) aprovechan la ocasión para aumentar el volumen de subvenciones a fondo perdido y rellenar sus cajas, siempre con problemas de liquidez.

Las escuálidas conclusiones finales, los acuerdos alcanzados, como siempre, no han dejado satisfecho a nadie. A pesar de los intentos realizados, no ha sido posible mencionar explícitamente en el acuerdo final la eliminación gradual de los combustibles fósiles, y la obligación ha quedado en un ruego a todas las naciones para que abandonen su utilización. Y eso es algo que, como ha sido ya explicado en artículos anteriores, la Humanidad (y especialmente los países menos desarrollados) no puede permitirse, tal y como fue ya explicado aquí, en Entrevisttas.com. Es decir, una especie de utópico brindis al Sol, mientras la tozuda realidad muestra como el consumo del carbón, del gas y del petróleo aumenta sin cesar.

De hecho, durante las últimas semanas han aparecido algunas noticias muy ilustrativas sobre lo utópico que resulta el abandono de los combustibles fósiles. Así en el pasado año 2023 se ha batido el récord de producción global de carbón con la inimaginable cifra de 8.500 millones de toneladas. Por otro lado, la producción diaria de petróleo ha alcanzado, a principios de diciembre de 2023, la cifra astronómica de 103,3 millones de barriles por día. Nunca, desde que hay registros estadísticos, se habían alcanzado semejantes cantidades para ambos productos. Y a esto hay que añadir el creciente rechazo, por parte de productores (algunos fabricantes han decidido abandonar su fabricación) y usuarios, de los vehículos eléctricos, dado su elevado precio y escasas prestaciones. El ejemplo más flagrante es el de trasporte urbano de Oslo, en Noruega, donde la flota de autobuses fue totalmente equipada con vehículos eléctricos. Ahora, con la llegada del invierno, su limitada autonomía les impide completar las rutas habituales.

El pesimismo y el temor no se centran en el futuro de nuestro querido Planeta, sino en las perspectivas que acechan a la Humanidad, y no precisamente por el Cambio Climático.

Teniendo en cuenta cómo se ha desarrollado la Cumbre Climática del 2023 (COP28),  cómo se ha analizado en sus sesiones la situación climática del Planeta y cuáles han sido las conclusiones alcanzadas, no queda más remedio que ser muy pesimista. Pero que no se engañe el lector, el pesimismo y el temor no se centran en el futuro de nuestro querido Planeta, sino en las perspectivas que acechan a la Humanidad, y no precisamente por el Cambio Climático. Porque durante la COP28 se han mantenido intactos los especulativos cálculos que establecen como devastadoras las consecuencias que llegarían al superarse el umbral de calentamiento de 1.5 °C, establecido por el Acuerdo de París, ignorando la información existente sobre la evolución de la temperatura registrada a lo largo de los últimos tres últimos milenios, según la cual y de acuerdo con los datos publicados por diversos autores (entre otros, KOELLE en 2015), en los próximos años o décadas, deberá iniciarse un descenso de temperatura hacia un nuevo periodo frío.

Durante los últimos siete años, como se puede observar en la gráfica siguiente (datos publicados por la NOAA), el aumento de la temperatura media del Planeta muestra una esperanzadora estabilización (a pesar del constante aumento en el uso de combustibles fósiles), que podría indicar que nos estamos aproximando a un cambio de ciclo, hacia un enfriamiento. Aunque teniendo en cuenta la oscilante evolución de la temperatura registrada durante los últimos milenios (ver figura anterior), el periodo durante el cual la temperatura se ha estabilizado es aún demasiado breve para que pueda confirmarse esta tendencia.

Como se puede observar también en esa misma gráfica, estos períodos de estabilidad en las temperaras son recurrentes a lo largo del tiempo, y entre 2010 y 2014 ya se registró otro período similar al actual, a pesar de que las emisiones de CO2 a la atmósfera han aumentado continuamente de forma lineal durante todos esos años.

Del mismo modo, también se ha hecho caso omiso, como si no existiesen, de las manifestaciones públicas realizadas por miles de científicos (entre ellos Ivar Giaever, Robert Laughlin y John Clauser, todos ellos premiados con el Nobel), ni tampoco de los rigurosos análisis recientemente publicados, como por ejemplo el de Statistics Norway, que niegan explícitamente la correlación entre el Calentamiento Global y las emisiones antrópicas por uso de combustibles fósiles, tal y como fue descrito aquí.

Tampoco debe olvidarse que existen sólidas evidencias de que, a lo largo de centenares de miles de años, es la elevación de la temperatura la que precede al aumento de CO2 en la atmósfera. Es decir, que es el calentamiento quien causa el aumento de dióxido de carbono y no al revés, como han demostrado los estudios de los testigos de hielo en Groenlandia y Antártida. Y este hecho puede ser una de las razones esenciales del sistemático fracaso de todas las predicciones climáticas realizadas hasta la fecha, elaboradas con modelos basados en conceptos erróneos o incompletos, que han podido reproducir (a toro pasado) lo que ya ha ocurrido, pero que han sido absolutamente incapaces de pronosticar correctamente el futuro.

No obstante, debe reconocerse que, ha sido todo un alivio, al menos este año nos hemos librado de montajes publicitarios histriónicos como los que protagonizó Greta Thumberg en 2019, al pronunciar su bochornoso discurso en la sede de Naciones Unidas, y poco después, cruzar el Atlántico en un barco de vela para asistir a la Cumbre del Clima de Madrid, mientras la numerosa tripulación de la embarcación regresaba a casa en avión.

Tampoco debe olvidarse que Greta Thumberg, a pesar de su corta edad y sus escasos conocimientos (faltaba a clase en su Instituto todos los viernes), es una de las profetisas climáticas más mediáticas, aunque su fama no le ha servido para evitar equivocarse estrepitosamente en sus predicciones. Hace ahora cinco años, en 2018, afirmó que la humanidad se extinguiría si el Cambio Climático no se estabilizaba en 2023 y se dejaban de utilizar combustibles fósiles. Una vez cumplido el plazo de la profecía para la llegada del apocalipsis y viendo las nevadas que acaban de caer en gran parte de Europa, parece que podemos respirar tranquilos, al menos hasta que nos quiera aturdir con la próxima profecía catastrófica o la siguiente estupidez climática.

Considerando las enormes dudas que, entre la comunidad científica suscitan las tesis oficiales sobre el Cambio Climático defendidas por Naciones Unidas, así como muchos gobiernos y estamentos oficiales, llama la atención el empecinamiento y el inmovilismo con el que, año tras año, las sucesivas cumbres climáticas abordan sus debates y sus objetivos. Es inevitable preguntarse por qué se ignoran las evidencias geológicas que contradicen los planteamientos climáticos oficiales. Porque incluso suponiendo (aunque sea mucho suponer, como se ha mencionado anteriormente), que realmente sean las emisiones antrópicas de CO2 las responsables del calentamiento, hay algunas preguntas inexcusables que son muy difíciles de responder.

El núcleo de los acuerdos alcanzados en las cumbres climáticas gira siempre alrededor de un objetivo primordial: limitar el Calentamiento Global a 1,5ºC por encima de la temperatura media del Planeta antes del inicio de la época industrial. Pero, ¿quién, cómo y sobre la base de qué criterios científicos ha establecido ese umbral como valor límite, como punto de no retorno? Existen datos fehacientes indicando que a lo largo de la historia de la Tierra se han registrado valores muy superiores a los presentes (hasta 9º – 10ºC por encima de las temperaturas medias actuales), sin intervención humana y sin que se haya registrado ninguna catástrofe climática aunque, por supuesto, esos cambios hayan influido en la evolución de la vida. ¿Por qué debe asustarnos un aumento de grado y medio, insignificante en comparación con otros ascensos térmicos registrados en tiempos pasados? 

Esto no implica en ningún caso que se puedan quemar combustibles fósiles sin límite, ni que no sea necesario reducir las emisiones de CO2, especialmente en las grandes urbes y áreas industriales, para que se pueda respirar mejor. Evidentemente, hay que dejar de contaminar y limpiar todo lo que está sucio, pero esa necesaria limpieza de la atmósfera (también de los suelos y de las aguas), no tiene nada que ver con el Cambio Climático. Por lo tanto, las modificaciones a inducir en los hábitos humanos, deberían razonarse y estimularse sobre la lógica de los conocimientos existentes, sin las premuras y urgencias impuestas por profecías climáticas exageradas y falsas.

Las modificaciones a inducir en los hábitos humanos, deberían razonarse y estimularse sobre la lógica de los conocimientos existentes, sin las premuras y urgencias impuestas por profecías climáticas exageradas y falsas.

Se nos informa con frecuencia y con mucha inquietud, como signo del deterioro climático, sobre la progresiva desaparición de los hielos glaciares, especialmente en los casquetes polares, porque el aumento de temperatura conlleva inevitablemente la fusión de los hielos. Pero, al calificar como dramática y trágica esa desaparición, ¿se está teniendo en cuenta la historia planetaria? Porque en la actualidad, a pesar del calentamiento con que nos están atemorizando, estamos atravesando un periodo relativamente frío, como demuestra la presencia de dos polos helados, uno al Norte y otro al Sur del globo terráqueo. Esta situación, desde el punto de vista estadístico, representa un hecho excepcional, ya que a lo largo de la mayor parte de la Historia de la Tierra, los polos han estado libres de hielo. El ciclo glacial anterior al actual tuvo lugar hace unos 25 millones de años, y fue unipolar, es decir que sólo uno de los polos estuvo cubierto de hielo, en el hemisferio Sur. Para encontrar una situación comparable a la actual, con dos polos cubiertos por hielo, debemos remontarnos al final del Paleozoico, hace más de 260 millones de años, cuando por cierto, había una concentración de CO2 en la atmósfera similar a la actual (400 ppm) y a pesar de ello, el mundo estaba mucho más helado que ahora.

Lo que desde nuestro punto de vista, desde la perspectiva humana, nos parece lo normal, es decir que existan dos polos cubiertos de hielo, es en realidad una situación excepcional, ya que las épocas glaciares similares al periodo actual han abarcado aproximadamente sólo el 10% de una historia, la de la atmósfera de nuestro Planeta, que abarca unos 3.800 millones de años. Por eso, si la temperatura asciende y los casquetes helados se funden, no puede decirse que el Planeta esté afrontando una crisis, sino que más bien al contrario y desde el punto de vista estadístico, puede afirmarse que está volviendo a la normalidad climática.

Es inevitable que las variaciones del nivel del mar derivadas de la fusión del hielo glaciar tengan consecuencias negativas en las poblaciones costeras. Pero de nuevo, esta situación debe considerare como absolutamente normal desde la perspectiva de la dinámica natural de nuestro Planeta. Porque el nivel del mar nunca ha sido estable, las subidas y bajadas se han alternado al mismo ritmo que se formaban o desaparecían los casquetes polares. Por eso, la humanidad no tiene derecho a reclamar una línea de costa fija, porque es antinatural.

El nivel del mar nunca ha sido estable, las subidas y bajadas se han alternado al mismo ritmo que se formaban o desaparecían los casquetes polares. Por eso, la humanidad no tiene derecho a reclamar una línea de costa fija, porque es antinatural.

Dentro del actual ciclo glaciar, nos encontramos en un periodo de ascenso de las aguas que se inició hace unos 20.000 años. En realidad, en contra de lo que se pregona sistemáticamente en las predicciones y profecías de las cumbres climáticas, la velocidad de ascenso del nivel de las aguas se ha ralentizado en comparación con el que existía hace varios milenios. Las incomodidades y problemas generadas por estas variaciones en la línea de costa has sido sufridas por la humanidad desde sus inicios, como les ocurrió a nuestros ancestros cromañones de los territorios de Doggerland (hoy cubiertos por las aguas del Mar del Norte) o los antiguos habitantes de la primitiva Mesopotamia, entre los ríos Éufrates y Tigris, en una zona actualmente situada bajo las aguas del Golfo Pérsico.

Cabe preguntarse, entonces, por qué la ingente producción científica sobre el cambio climático ignora de forma sistemática estas evidencias a la hora de formular sus conclusiones. A este respecto, es muy interesante la información aportada por Javier Vinós en su reciente libro Resolviendo el Puzzle Climático, donde ilustra sobre cómo desde 1988, la decisión de la ONU de respaldar al IPCC ha dado lugar a una de las explosiones más espectaculares en la investigación científica.

En efecto, como se aprecia en la gráfica adjunta, el número de artículos publicado sobre Cambio Climático (línea roja) ha pasado de un número insignificante hasta casi 4.000 al año, experimentando un marcado punto de inflexión al inicio del segundo milenio, sincrónicamente con la elaboración del Plan de Objetivos de Desarrollo del Milenio elaborado por la ONU, precursor de la Agenda 2030. Desde entonces, el número de publicaciones científicas sobre Cambio Climático no ha parado de crecer y puede asegurarse que la inmensa mayoría de estas publicaciones ignora o no tiene en consideración las evidencias geológicas antes mencionadas. Además, se trata de un crecimiento específico y exclusivo para investigaciones climáticas, que no puede interpretarse como consecuencia del crecimiento general de la investigación para todas las disciplinas científicas. Así lo demuestra la gráfica azul en trazos discontinuos de la figura anterior que representa la evolución en términos porcentuales respecto al conjunto de publicaciones científicas de todas las especialidades, y que igualmente experimenta una brusca aceleración a partir del tercer milenio, pasando desde un porcentaje insignificante, hasta casi el 3% del total aproximado de unos 148.000 artículos científicos publicados anualmente.

Pero además, como es bien sabido, para que se pueda realizar una publicación, es imprescindible desarrollar previamente una investigación, para lo cual son necesarios los recursos económicos imprescindibles, que en la mayor parte de los casos provienen de fondos públicos. Es decir que son esencialmente los promotores de la hipótesis del origen antrópico del cambio global quienes están subvencionando la mayor parte de las investigaciones sobre esa problemática. Y como dice un chascarrillo socarrón que ha circulado recientemente por las redes sociales, un estudio científico demuestra que el resultado de un estudio científico depende completamente de la procedencia de su financiamiento.

Esta afirmación, que a primera vista puede parecer injustificada, tendenciosa o baladí, no puede ser tomada a broma, si tenemos en cuenta las declaraciones realizadas por prestigiosos científicos. A modo de ejemplo, puede mencionarse el caso del ya citado Ivar Giaever, premio Nobel y ex-integrante del IPCC, quien ha denunciado públicamente las presiones existentes para que no se publiquen en las revistas científicas más importantes aquellos artículos cuyo contenido contradiga la hipótesis oficial sobre el origen antrópico del Calentamiento Global. Bien sabido es que el prestigio científico de un investigador se basa fundamentalmente en sus publicaciones, que constituyen el núcleo y la base de su carrera académica, por lo que es imposible renunciar a ellas.

En la misma línea, tampoco deben olvidarse las presiones y filtros introducidos en la redes sociales para que, de forma discreta, callada y silenciosa pero con una enorme incidencia social, millones de personas de todo el mundo estén sometidos a una información filtrada hacia una visión única y monolítica sobre el cambio climático. Véase como ejemplo el caso real experimentado por uno de los autores de este artículo.

No cabe duda de que situaciones como las denunciadas por Ivar Giaever o las descritas en el enlace arriba mencionado, producen una inevitable reticencia o temor a contradecir públicamente las tesis oficiales. Y esa aprensión o recelo se puede detectar con frecuencia en las conclusiones de algunas investigaciones, o en las informaciones que de ellas se publican, tendentes a sesgar o silenciar algunas conclusiones obvias, evitando pisar charcos y terrenos pantanosos. Como ejemplo ilustrativo de esta tendencia, pueden mencionarse las investigaciones recientes en la zona litoral de la provincia de Valencia (en la Marjal de Pego – Oliva), poniendo de manifiesto que la subida del nivel del mar afectó a las comunidades prehistóricas que habitaban en ese lugar, al inundarse las llanuras costeras por la tendencia ascendente del nivel del mar, que llegó a situarse por encima del nivel actual (línea roja a la izquierda, en la figura adjunta) hace 7.300 años.

Los datos publicados permiten estimar que durante un intervalo de 2.300 años (el comprendido entre 9.000 y 7.300 años antes del presente), el avance de la línea de costa hacia el interior, al tratarse de una zona muy plana, se produjo a una velocidad promedio de 2,5 metros al año, ya que el nivel del mar estaba ascendiendo a un ritmo de 8 mm/año. Es decir, a una velocidad mucho mayor que la actual y más rápida que las proyecciones más pesimistas del IPCC para el próximo siglo, en el caso de que, de acuerdo con sus cálculos, la humanidad no controle sus emisiones a la atmósfera. Es evidente que esa evolución se registró sin ninguna contribución antrópica, pero a pesar de su indudable interés, y de que es fácilmente deducible de los gráficos publicados, esa simple deducción no se menciona en las conclusiones de la publicación.

Algo similar puede decirse de los múltiples hallazgos de restos vegetales y útiles humanos, encontrados recientemente al retirarse el hielo de los glaciares en diversos lugares del mundo, como Tahtlan (al Noroeste de Canadá, en la Columbia Británica), los Alpes o en Escandinavia, indicando claramente que hace miles de años la cobertura de hielo glaciar era inferior a la presente y por lo tanto, se estaban registrando temperaturas más cálidas que las actuales. Sin embargo, esta evidente conclusión tampoco aparece nunca especificada.

Hace miles de años la cobertura de hielo glaciar era inferior a la presente y por lo tanto, se estaban registrando temperaturas más cálidas que las actuales. Sin embargo, esta evidente conclusión tampoco aparece nunca especificada en las conclusiones.

Como se ha mencionado repetidamente en artículos anteriores, la actitud hacia el cambio climático debiera ser similar a la que tenemos hacia otros procesos naturales como los terremotos o las erupciones volcánicas, fenómenos sobre los que podemos predecir el nivel de riesgo, aunque no sabemos exactamente cuándo se producirán, pero sí que podemos adoptar las medidas preventivas adecuadas para cuando hagan acto de presencia. Por eso, lo inteligente sería ir adaptando nuestro hábitat a los cambios que se avecinan (aunque como en el caso de los terremotos, aún no sabemos el alcance ni la duración que tendrán), planificando adecuadamente el uso del suelo, especialmente en la proximidad de la línea de costa. Es decir, con respecto al cambio climático hemos de prepararnos con la misma mentalidad con la que preparamos nuestra casa, haciendo acopio de leña o preparando ropa de abrigo cuando vemos que se acerca el invierno, sabiendo que no podemos hacer nada por evitar su llegada. Sin pausa, con visión de futuro, pero también sin las prisas con que nos azuzan unos modelos climáticos basados en premisas insuficientes.

Es decir, con respecto al cambio climático hemos de prepararnos con la misma mentalidad con la que preparamos nuestra casa, haciendo acopio de leña o preparando ropa de abrigo, cuando vemos que se acerca el invierno, sabiendo que no podemos hacer nada por evitar su llegada.

Volviendo a lo mencionado al inicio de este artículo y de acuerdo con todo lo anteriormente mencionado, es muy difícil ser optimista sobre las perspectivas que acechan a la Humanidad para las próximas décadas. Pero la sensación de desesperanza no está relacionada con el Calentamiento Global, ya que del mismo modo que lo ha venido ocurriendo desde hace miles de millones de años, la evolución del clima planetario continuará regida por factores cósmicos que, al menos de momento, no pueden ser controlados por el ser humano. Lo verdaderamente preocupante no debiera ser el aumento de las temperaturas, sino el direccionamiento de las opiniones hacia un pensamiento único, diseñado por una confluencia de intereses ideológicos, políticos y económicos, totalmente contrapuestos a las evidencias científicas mencionadas.


Pesimismo climático
por los geólogos D. Enrique Ortega Gironés
y D. José Antonio Sáenz de Santa María Benedet


La magia de la voluntad

En un rincón olvidado de una aldea, entre calles polvorientas y casas humildes, se encontraba la calle Esperanza. En esa calle vivían niños llenos de sueños, pero también de dificultades. La ONG Manos Solidarias había decidido llevar un poco de alegría a estos pequeños corazones, organizando una entrega especial de regalos el día de Reyes.

La magia de la voluntad, por Carmen Nikol

El día esperado llegó, y los niños de la calle Esperanza se reunieron con ilusión en la pequeña plaza de su pequeña aldea, donde Los Magos de la Esperanza (así llamaban a los Reyes Magos hasta entonces) les entregaron regalos envueltos con cariño. Sus ojos brillaron con una chispa de felicidad que pocas veces conocían.

Sin embargo, a medida que pasaba el tiempo, la realidad les volvía a golpear. Los niños comenzaron a cuestionar la efímera felicidad que les brindaba aquel día especial. Un pequeño, llamado Miguel, se acercó a sus amigos con un gesto de desconfianza en su rostro.

—¿Por qué solo nos ayudan una vez al año? —preguntó Miguel con voz baja—. Mañana seguirán siendo los mismos problemas.

Otra niña, Ana, se sumó al diálogo.

—Mis hermanitos se acuestan con hambre casi todas las noches, y los regalos de hoy no llenarán sus estómagos.

Los niños comenzaron a compartir sus experiencias difíciles: casas frías, pocas oportunidades, y la sensación de que el mundo olvidaba su existencia.

La magia de la voluntad, por Carmen Nikol

—Estos reyes no saben lo que es pasar hambre o tener frío todas las noches. Nuestros papás hacen lo que pueden, pero necesitamos más ayuda siempre, no solo hoy —dijo Carlos, un niño con mirada triste pero decidida.

Con valentía, los niños decidieron hablar con los adultos de la calle Esperanza, expresándoles sus deseos de recibir ayuda constante. Los padres, con el corazón apretado por la realidad, comprendieron la importancia de trabajar juntos para construir un futuro más esperanzador.

—No solo necesitamos regalos en un día especial. Necesitamos comida, abrigo y oportunidades todos los días —dijo Marta, la madre de Ana.

Decidieron, entonces, enviarle una carta a los reyes magos todos los días. Pensaron que era una buena manera de avergonzarlos. También comenzaron a enviarles cartas todos los días a todas las ONG. No contaban con ordenadores pero sí con antiguos blocs de papel y bolis casi olvidados.

La respuesta de susodichos reyes, por supuesto, no llegaba. Pero las ONG, aunque al principio no hicieron mucho por ellos, comenzaron a enviarles más alimentos, ropa, abrigo y enseres para cocinar y protegerse. También profesores particulares de todos los niveles y materias. Cada tanto, asimismo, se acercaban profesionales de diferentes índoles: peluqueros, propietarios de desguaces con electrodomésticos, cocineros, agricultores, músicos, ingenieros…

Así, al tiempo, consiguieron no solo incrementar su autoestima y su alegría, también su educación. La calle Esperanza dejó de ser un lugar olvidado para convertirse en un refugio donde la solidaridad y el amor eran los verdaderos regalos que se compartían cada día del año.

Y, fue así, así también, que, al tiempo, olvidaron la magia de los Reyes Magos y decidieron que no deseaban que regresaran por allí ningún 6 de enero ni nunca más. Solo aceptarían los regalos de las personas que se los dieran sin cuentos de ningún tipo. Solo de aquellos que dijeran la verdad y que aceptasen su gratitud a cambio. Pero… ¿Cómo les bridaron su gratitud? Pues los que fueran niños el 6 de enero del año del replanteamiento, tanto como padres y hermanos de éstos, crearon el movimiento solidario La magia de la voluntad para hacer el bien entre el resto de aldeas y pueblos menos agraciados con la luz de la vida y siempre castigados con la oscuridad de la falta de recursos.

Y así, nuevamente del mismo modo, con decisión, voluntad, perseverancia, conciencia y alegría decidieron que colorín colorado, aquel cuento se había acabado.


La magia de la voluntad
por Carmen Nikol


Sigmund Freud: el Derecho, padre de la sociedad y represor de los deseos

Sigmund Freud (1856-1939) fue un médico neurólogo austriaco cuyas teorías, no sólo centradas en el psicoanálisis, han hecho de su figura una de las más relevantes del siglo XX, extendiendo sus estudios sobre la mente humana a todos los campos del conocimiento, además del clínico.

Sigmund Freud, por Carmen Nikol.

En efecto, es muy conocido que sus contribuciones son determinantes, dentro del Derecho Penal, para la teoría de la culpabilidad y la asunción por el sujeto activo del delito de la antijuridicidad de la conducta desarrollada, cuando ésta es comprendida y asumida profundamente por la consciencia del individuo, sin circunstancias psicopatológicas que eliminen la referida comprensión, llegando incluso a racionalizar o explicar las motivaciones del sujeto en el momento de materializar la acción. Las teorías de Freud fueron muy polémicas, al enraizarse en aspectos primigenios del individuo, en sus deseos y apetencias.

“La mayoría de la gente no quiere la libertad realmente, porque la libertad implica responsabilidad y la mayoría de la gente teme la responsabilidad”.

Sigmund Freud

De los planteamientos freudianos es posible entresacar un concepto del Derecho, una teoría jurídica que recoge algunos antecedentes de otros pensadores como Schopenhauer y Nietzsche.

Un posible Sigmund Freud estudiando.
Por Carmen Nikol

“El que tiene ojos para ver y oídos para escuchar puede convencerse a sí mismo que ningún mortal puede mantener un secreto. Si sus labios son silenciosos, parlotean con sus dedos; la traición rezuma de ellos a través de todos sus poros.”

Sigmund Freud

Desde mi punto de vista, en Freud el Derecho surge para intentar dotar de estabilidad o de seguridad a la caótica y apasionada vida humana, movida por instintos primitivos en múltiples ocasiones descontrolados, originados en la propia génesis de la especie, donde la fuerza bruta y las necesidades reproductivas y sexuales determinaban la vida y la supervivencia. En el inconsciente humano esas inercias permanecen latentes, y en el momento en el que cristalizan en la realidad, en su caso a través de la perpetración de acciones antijurídicas, surge una doble necesidad: primero, volver a un padre primigenio en el que descargar las culpas y las debilidades, y segundo, crear un sistema que restrinja las bajas apetencias humanas, ante la imposibilidad del individuo de contenerse, pues con ellas nace y muere, y la convivencia precisa de una represión necesaria, que el ser humano no alberga en su inconsciente, siendo preciso originarla y recibirla de forma exógena, para a continuación, ser asumida internamente: éste es el origen del superyó freudiano. Así pues, para que la vida social pueda tener lugar, dada la incapacidad individual para refrenar las pasiones y los deseos, el ser humano vuelve a la figura de un padre, que lo controla y limita por su propio bien, naciendo de este modo el Derecho, y además, el quebrantamiento de la norma paterna, la infracción del Derecho, también le genera al sujeto un conflicto interno, pues el inconsciente se enfrenta al superyó, que le dicta e impone unas normas de contención, y en esa encrucijada, surgen el sentimiento psíquico de culpabilidad en el individuo, la depresión y la melancolía, pues el propio sujeto es el primer juez de sí mismo.

“No puedo pensar en ninguna necesidad en la infancia tan fuerte como la necesidad de la protección de un padre.”

Sigmund Freud

El Derecho es, de este modo, fruto de una trágica y decadente concepción del ser humano, de nuevo presentado como dependiente de sus bajas pasiones, y necesitado de una fuente externa de poder que lo someta, autogenerándola al ser consciente de sus debilidades intrínsecas, y vinculándose a ella como un menor de edad lo hace respecto de un padre, añadiendo a ello que el propio individuo se reprime internamente al asumir las reglas morales y jurídicas como propias, por medio del superyó.


Sigmund Freud: el Derecho, padre de la sociedad y represor de los deseos.
Por Diego García Paz, Letrado Jefe de Civil y Penal de la Comunidad de Madrid. Académico Co. Real Academia de Jurisprudencia y Legislación.


De 1889 a 1894: un suspiro de Java y un amigo en Mallarmé

Ocurre, casi siempre, que debo visitar a algún miembro de la familia de la que forma parte mi objetivo, aquella persona sobre la que deseo escribir un artículo. Esa visita, claro está, implica un primer transviaje de tanteo. En este caso, era imprescindible: debía hacerme con Manuel Debussy, el padre de Claude. Quería saber si me podía ofrecer algún tipo de información adicional sobre las influencias que recibió el compositor. Hice un par de viajes de tanteo y, en aquel momento, solo conseguí acompañar a padre e hijo a ver óperas de Verdi, lo cual me sorprendió. No hay mucho Verdi en el futuro compositor. Así que dejé de visitarle en su más tierna juventud.

Mi interés por Debussy brotó en mí cuando tan solo contaba con 15 años. Mi padre me ponía (para dormir la siesta) la música que dormía propiamente a su fauno. Y siempre me decía: Rebeca, esta pieza es de 1894. No lo olvides. De Claude Debussy. Si quieres conocerle, vete a buscarlo hacia ese año. Recuerda, hija: solo tienes una vida, pero la tuya es muy privilegiada porque puedes viajar en el tiempo, puedes visitar a quien te apetezca, cariño. Mi padre, que era un gran melómano, consiguió que yo lo fuese también. Y todo comenzó con esas siestas: la mía y la del fauno. A mi padre, además, he de agradecerle los 8 idiomas modernos que hablo, y escribo, perfectamente: español, francés, valenciano/catalán/mallorquín, inglés, italiano, alemán y ruso. Además, es gracias a él que sé buscar los recursos adecuados para conseguir conocer cómo son los idiomas antiguos (pues siempre he de prepararlos y afianzarlos antes de transviajar, en caso de necesidad y, en este viaje, me iría de perlas como excusa para acercarme a uno de mis informantes). Para ser justa, debería decir también que es gracias a mi madre que sé coser y fijarme, con suma atención, en los trajes de todas las épocas. De ahí que pueda disfrutar de ir a festivales, ferias y mercados de recreación histórica. Como bien me remarcan mis compañeros de la logia de Blasco Ibáñez: «Rebeca, para transviajar debes ser una especialista en todo lo necesario».

Sí: conocí a Debussy cuando aún era un niño, prácticamente, gracias a su padre y a nuestra amistad forjada a base de ir a conciertos. Por fortuna, el hijo no era un gran fisonomista, pues me volvió a ver en varias ocasiones, en diferentes contextos, y (casi) nunca supo reconocerme. Lo constaté por cómo me miraba cada una de las ocasiones que nos cruzamos: extrañado y sombrío, con un conato de sonrisa (en ocasiones, muy pocas) pero sin fijar la mirada o atinar un acercamiento. Solo era una mirada medio de paso. Si hubiese sido por su reacción hacia mí, creo que debería declinarme por pensar que me veía como a una sombra, sin atractivo ni luz. Ni siquiera como un animal. Sobre todo, debería de creerlo porque le encantaban los matices de la naturaleza y le gustaban las mujeres bellas (como a José, mi amado José). Viajé para pasar desapercibida, sin resultarle opción a ser una musa de las tantas que tuvo…

El compositor tuvo una vida amorosa bastante agitada (siempre fue considerado un mujeriego). Favorecía a su inmensa capacidad creativa. Fueron muchísimas sus composiciones musicales, muchas más que sus conquistas (cada conquista se convertía en musa de múltiples obras del compositor). Como muchos artistas, se diferenciaba de la gente común por su sensibilidad y su pasión. Gabrielle Dupont, la bella pelirroja veinteañera, fue su tormentoso amor, al que durante ocho años siempre regresaba tras varios escarceos. Pero, finalmente la dejó por Lilly, la imbatible Lilly (así la llamo yo porque, aunque se disparó en el pecho tras la amenaza de suicidarse si la abandonaba el genio, y a pesar de no poder quitarle nunca el proyectil, consiguió sobrevivir). También la abandonó para irse con Emma Bardac, antigua amante de Gabriel Fauré. Por supuesto, esto no le sentó nada bien a Fauré ni a la familia de Emma, quienes la repudiaron por tal escándalo. Pero fue una apuesta que dio un fruto magnífico: tuvieron una hija, Claude-Emma (Chou Chou). Sin embargo, quizá por un mal de ojo o por el karma, Chou Chou murió agónicamente con 13 años por una difteria mal tratada. En cambio, el apoyo hacia Lilly fue inmenso: incluso Ravel, gran competidor de Debussy, con el que ya había tenido varios encuentros personales, prestó dinero (junto con antiguos amigos de Achille Claude Debussy​) para formar un fondo que ayudase a la abandonada Lilly.

Para mí, como periodista que deseaba investigar más sobre su figura, era una ventaja que Debussy tuviese tan basta correspondencia epistolar con amantes y con su agente. De ahí pude comprobar que de niño ya era un prodigio de la música, sin siquiera recibir su primera formación hasta los 11 años. Pero, lo que no le pudieron enseñar ―o no quisieron y se notaba― fue a escribir. Ni a leer. Por eso, en cuanto aprendió (en el conservatorio), decidió que nunca dejaría de hacerlo. Curiosamente, jamás mencionó lo del concierto de la exposición universal del ‘89. Por eso, dejé de ir a verle en la infancia y centré mis transviajes hacia esos años, asistiendo a ese concierto y, así, ser testimonio directo de cómo le afectó. Me quedaba por conocer, entonces, qué más lo llevó a escribir la pieza que me encandiló y me condujo hacia él.

Claude Debussy, imagen realizada por Carmen Nikol

Claude Debussy impregnaba el sonido de sus composiciones con una cierta niebla de ensoñación, como una atmósfera fantástica, casi vaga, pero usando, como nadie nunca antes (ni tan siquiera Mozart) la escala tonal completa con un sello exquisito. Revestía los acordes con su revolución, con un tratamiento colorista y efectista, evitando las corrientes formales y las limitaciones armónicas. Era un genio y aún hoy es inevitable enamorarse de su obra. Por eso,… por eso requería de mi entera entrega.

Estuve pensando en cómo Claude (leído clod) podía haber desarrollado ese uso de las escalas, de las notas… tan peculiar para su momento histórico-musical. Lo estuve pensando desde los 18 años, aproximadamente. Por entonces, ya llevaba tres escuchando el Prélude à l’après-midi d’un faune. Tenía cierto sabor oriental. Así que me puse a revisar en Internet qué grupos musicales orientales habían tocado en París cuando Claude era aún un jovencito. Y lo encontré. Fue un grupo de la zona de Java que tocaba en la Exposition Universelle, en el París de 1889 (ese concierto al que asistimos ambos). Interpretarían música de Indonesia para una bailarina encantadora. Él estuvo allí, deleitándose con la escucha de aquella banda de música oriental de tonos enteros, cerrando sus bellos ojos negros, como realizando un suspiro, para posteriormente abrirlos de golpe y fijar la vista en aquella bella muchacha danzarina.

Por tal de realizar mi trabajo con cierto anonimato, y para no caer en su posible red de seducidas (los efectos que Debussy había demostrado generar en sus mujeres eran muy devastadores), me caractericé con una absoluta falta de atractivo físico. Con esa nota, ahora solo me faltaba conocer a Stéphane Mallarmé, un tipo curioso que decidí que fuera mi informante principal en este caso. Stéphane, como Edgar Allan Poe o Maeterlinck o tantos otros escritores y dramaturgos, ejerció una influencia importante sobre el carácter y las composiciones de Claude Debussy y, como no podía ser de otro modo, lo dejó escrito de una manera epistolar, lo cual me ayudó mucho en la tarea de conocerle antes de visitarle. De hecho, fue así como conocí, de su propia mano, su opinión sobre los viajes que había realizado Debussy o sobre los contratos que firmaba con directores de orquesta, o sobre los pasajes de sus propias obras… Mallarmé era una buena elección, lo supe incluso antes de conocerle en persona.

En esas epístolas, Debussy resultaba de carácter oscuro. Él podría ayudarme a entender por qué, ya que me chocaba con respecto a su música. Quizá La mer era lo más acorde con ese tono más misterioso u oscuro. Pero, tampoco… Al final, su amor por la Naturaleza brillaba siempre en sus composiciones. Por otra parte, sabía que era un hombre que ayudaba a otros colegas y eso no lo hacen todos. Debussy animaba a otros compositores, como hacía con Falla. A éste, por ejemplo, le intentaba convencer de que el criterio que usaba era bueno, que no lo dejase, que no dudase. Le empujaba a proseguir cuando, por entonces, Falla era algo inseguro. Quizá Claude reconocía en él a un aliado en el cambio de las formas, en la consecución de su propio objetivo primordial: romper, entre varios, las estructuras fijas en la composición de su época, seducir al público con nuevas maneras de interpretar, de conducir hacia el mundo onírico de la música, hacia un enriquecimiento de las formas armónicas y tímbricas, hacia una interpretación de adjetivos, como me gusta llamarla (porque te apetece ponerle adjetivos cada vez que la escuchas). El genio no creó una escuela formal, pero consiguió firmes y talentosos adeptos, los suficientes para cambiar la historia de la música.

En 1889, el mismo año que fuimos al concierto del grupo de Java, me propuse conocer a Stéphane Mallarmé, aprovechando el viaje. Pero, esta vez, iba a provocar en mi informante que quisiese acercarse él a mí, y no al revés (como suele ser lo habitual en mis viajes de tanteo). Se iba a acercar a mí porque se lo puse fácil. Los transtiempos tenemos una peculiaridad: en la sien derecha solemos tener un lunar prominente y nos lo tocamos cuando nos concentramos en algo, bastante a menudo (por cierto) con los dedos índice y pulgar. Mallarmé, por una de esas extrañas cuestiones genéticas, no había heredado la capacidad de transviajar, pero su padre sí la tuvo (y yo lo sabía). Así que me acerqué a él tocándome mi lunar en la sien. Y, cómo no, él se fijó en mí: tuvo claro que yo era una transtiempo, como su padre. Hacíamos ambos el mismo gesto, de la misma manera. Vino a mí y me preguntó por qué hacía ese ademán. Le contesté directamente que era como su padre. Y ahí empezó nuestra relación.

De niño, a Stéphane, su padre se lo demostraba que podía viajar en el tiempo consiguiéndole cualquier objeto que le pidiera, siempre que fuese factible, de otra era, de otro tiempo. En una ocasión, como él mismo me contó más adelante, le consiguió una pieza de porcelana china de la dinastía Song. Con el tiempo, se la regaló al mismo Debussy, quien se la había pedido mil veces por su devoción hacia la porcelana ―creció en la tienda de porcelanas de su padre y esto le produjo un amor eterno por las piezas más sutiles―. El compositor, que se había inspirado en un poema de Stéphane para componer La siesta del fauno y confiaba mucho en él, no sabía si creerse que esa singular pieza de porcelana era de la dinastía Song, aunque todos los indicios le llevaban a ello (y bien sabía cómo analizarla): estaba hecha con caolín, era de una finura excepcional y los motivos eran idénticos, perfectos. Nunca supo cómo la obtuvo, de ahí que le costase tanto creérselo.

Imagen creada por Carmen Nikol, inspirada en Debussy

Debussy, además de experto en porcelana, también lo era en compositores rusos y en Wagner, entre tantos otros, no solo de la música tailandesa y balinesa. Esa pasión se extendía a su gran pasión por la poesía, la cual lo convertía en un fervoroso conocedor de poetas clásicos y contemporáneos. Muchos eran los que le habían inspirado. Por lo que era fácil deducir que no solo tuvo como inspiración la que encontraba en la belleza femenina. Sin embargo, fueron muchas. Su primera musa, Marie Vasnier (mujer de uno de sus grandes apoyos, al que no le importaba demasiado la relación entre aquellos), le inspiró hasta crear 27 piezas. Así de prolífico era. Me preguntaba, en todo caso, si siempre fue prolífico por pura inspiración o lo necesito también por obligación (a pesar de estar completamente enamorado de su libertad). El que había sido considerado un mal pupilo en su más temprana juventud, ahora era un gran trabajador al que exigirle mucho. No era especialmente conocido entre sus coetáneos (por lo que, probablemente, algún visionario sabía que, a futuros, sería aclamado por una audiencia más popular, gracias a medios más asequibles, y le exigía, hasta agotarlo, que cumpliese con su contrato). En su momento, tan solo se dedicaban a promocionarle los de su grupo de intelectuales Les Apaches.

«El arte es la más bella de las mentiras».

Claude Debussy

Mallarmé y yo desarrollamos nuestra amistad en la Provenza francesa, donde yo estudiaba occitano con Frédéric Mistral (para escribir mi siguiente artículo, en el año 2017, sobre el movimiento Félibrige). Conseguí un piso de Avignon, bastante cálido y acogedor para el momento y Étienne, como me gustaba llamarle, me visitaba allí. Pero, realmente, nos conocimos en París, en el Museo del Louvre (donde él analizaba la estética de algunos cuadros impresionistas). Era un gran escritor y, como gran parte del resto de artistas del momento, incluido Debussy, fue englobado en el movimiento impresionista, cada uno en su disciplina. El caso es que, tras conocernos, me visitaba en la Provenza, hacía ese pequeño esfuerzo. Hasta ese punto me apreciaba, aunque seguro que menos yo a él.

Las noches en que Mallarmé me visitaba, por supuesto, me comentaba sobre Debussy. Al final, era mi objetivo: conocer al máximo sobre su vida, sobre qué se decía de él en el momento, sobre todo lo que, en un artículo escrito para la revista de Concha en 2017, pudiese llevar a sorprender a los lectores por perderse en las fuentes originales que han hablado sobre Debussy (como lo extraído de su relación epistolar, casi una autobiografía).

Imagen inspirada en Mallarmé realizada por Carmen Nikol

Efectivamente, acabé por sentir un gran afecto por Mallarmé. A la muerte de Étienne (su nombre de nacimiento) sentí una brutal sequedad en la faringe y no pude respirar bien durante horas. Tuve un ataque nervioso sin dejar de pensar en su vívida mirada. Me provocó otra de las características de los transtiempos: se me cerraron los ojos involuntariamente y pude visualizar su muerte (estando tan lejos de él en ese momento). Esa reacción era algo ocasional, no nos pasa siempre. No me pasó con mis propios padres ni con José. Pero sí con María, la mujer de Blasco Ibáñez. Sentí su pérdida, la de ambos, como si fuese la de un hermano o la de una hermana. Aun no siendo personas tan cercanas como un marido, un amante o un amigo íntimo (como lo es Ruth), habían sido facilitadores, informantes. Y me pasa: me pasa mucho con los facilitadores más amables, conscientes o no de su función. Sentí mucho más su muerte que la del propio Debussy, al que tanto había admirado.

Claude murió de cáncer colorrectal. Llegada la fecha de su muerte, la tarde del 25 de marzo de 1918, justo antes de morir, quise estar cerca de él. Lo que no había hecho con Étienne quise conseguir hacerlo con el maestro. Me senté junto a él y me miró fijamente. ¡Por fin me reconoció! Estábamos en su casa de París. Él tenía solo 55 años. Quizá una de las personas que, con tanta juventud (como lo vemos ahora), haya conseguido producir tanta riqueza cultural. Su mente estaba agotada tras 30 años de composiciones, de obras maestras, de música para el legado histórico musical.

Según él mismo, la música era «un total de fuerzas dispersas expresadas en un proceso sonoro que incluye: el instrumento, el instrumentista, el creador y su obra, un medio propagador y un sistema receptor». En su definición se dejó al editor, al corrector. Él era un tanto despreocupado, a veces, y no revisaba las correcciones de éste, por lo que se lanzaba una edición que variaba de lo escrito originalmente. Su principal editor fue Jacques Durand, un compañero del Conservatoire de París, con quien firmaría un contrato el 17 de julio de 1905, mediante el cual el editor le pagaba una anualidad a cambio de la exclusividad de sus derechos editoriales. Durand cedió a la Biblioteca Nacional de París la totalidad de los manuscritos que conservaba del compositor. Y allí mismo fue donde mi padre me condujo para que pudiese consultarla. Y, allí mismo, fue donde se fraguó mi decisión de desear escribir sobre él. Allí mismo, comencé estas páginas de mi diario, las que le dedicó.

Mi artículo se publicó en el semanal y fue un éxito que conmocionó a todo tipo de lectores, especializados y profanos en la materia. Aún hoy se siguen preguntando de dónde saqué tanta información inédita. Se siguen preguntando si algo de lo que decía era falso. Es el riesgo que corremos los transtiempo hasta que, por fortuna, aparece alguna epístola o fuente original que nos catapulta como pioneros en la entrega de información fidedigna.

¿No se maravilloso ser una periodista transtiempo? Sí, es maravilloso… A quien le lleguen estas páginas, espero que a mi muerte, seguro que lo podrá apreciar y deseo que sepa que también yo lo he valorado. No hace falta morirse para saber la fortuna que uno/a tiene. No dudemos que Debussy también lo supo disfrutar.


De 1889 a 1894: un suspiro de Java y un amigo en Mallarmé
por Carmen Nikol
(continuación de 1901: Blasco Ibáñez)


1901: Blasco Ibáñez

Mi viaje a la Valencia de finales del año 1900, en esa ocasión, tenía un motivo fundamental: conocer a Blasco Ibáñez. Le admiraba desde temprana edad, desde niña, cuando nos presentó mi padre. Por ello, este viaje requería de ciertos retoques por mi parte (me puse lentillas de color y me alisé el pelo). Los transtiempo somos maestros en el disfraz, lógicamente. Solemos caracterizarnos. Y, aunque dudaba que me llegase a reconocer, no iban a estar de más esos arreglillos…

Quería conocer a Vicente Blasco Ibáñez porque era republicano, como toda mi familia (yo incluida). Era cineasta, escritor y periodista (de hecho yo me animé a serlo, en parte, por él). Un político de fuertes creencias y acciones incesantes. Es decir, lo tenía todo cautivar mi pleno interés. Además era valenciano y amaba su patria. ¡Ideal! Me iba a salir un artículo redondo, perfecto para el semanal. Concha me lo agradecería eternamente, seguro.


Reproducción y mejora de foto de Vicente Blasco Ibáñez, por Carmen Nikol

Al llegar al sótano de la Catedral de la capital Ché (el lugar que solía utilizar para aterrizar de mis transviajes, pues allí solo bajaba el arzobispo Sebastián por aquellos entonces, otro transtiempo y tío de mi abuelo ―un religioso que, como tal, realmente detestaba a Blasco Ibáñez y que, por tanto, no debía saber cuál era la razón para visitarle en ese momento) yo ya estaba preparada para encontrar al personaje que tanto había luchado, sobre el que tanto habían publicado y tantos habrían sufrido por su causa: el fundador del periódico diario El Pueblo.

Sabía que congeniaríamos si conseguía hacerme con él (y no iba a ser difícil por la asiduidad de sus reuniones en el Casino Central, en el consistorio o en la Casa dels Bous, la del barrio del Cabañal). Por otra parte, aunque Montesinos Checa, el alcalde del momento, no comulgaba con el blasquismo muy probablemente me podría facilitar algún tipo de acceso a él. Y, si no, me esperaría a mayo de 1901 y a su entrada en las cortes. En todo caso, sabía que pronto se iba a llevar a cabo una representación wagneriana y Vicente era un forofo de las obras de Wagner (casi le gustaban más que su propia escritura). Por lo que, de algún modo, claramente coincidiría con él.

Imagen recreada
por Carmen Nikol

Sin embargo, lo conseguí de un modo inesperado. Buscado pero inesperado. Fue gracias a su mujer y en su propia casa de la Malvarrosa, una mansión, diría, llena de elementos neoclásicos, victorianos y con toques de decoración valencianos y españoles que me llenaban de alegría y donde, de niña, me agasajaba con cariño infantil cada vez que la visitaba junto a mi padre. Una tarde decidí pasear por allí para conseguir llegar a María. Así que fue buscado. Pero no confiaba en que funcionase. Lo que ocurrió fue que María necesitaba una mujer como yo para poder hablar con tranquilidad de sus inquietudes (que no eran pocas) y esperé a que saliese un momento para abrir una conversación algo frugal y cercana para que se abriese. Ser transtiempo y periodista (y mujer) te brinda muchas tablas…

María Blasco
recreación por parte de Carmen Nikol

María Blasco fue la primera mujer de Blasco Ibáñez y la madre de sus hijos (eso sí: según contaron posteriormente, la que no fue su gran amor ―aunque, leyendo su relación epistolar, bien pudiera querer decir lo contrario). Era una mujer que, a mi parecer, gozaba de un total afecto y complicidad por parte de su erudito y polémico marido, si bien sufría de sus largas ausencias, ya fuese por trabajo o por exilio (o bien por sus entradas en prisión).

Cuando comencé a frecuentar la compañía de María, estaba pletórica. Yo la veía guapísima y conseguí animarla en pocos días. Además estaba con el guapo subido por su alegría de tener cerca a Blasco y una amiga con quien conversar. Su amado esposo, en esos días, estaba siempre jugando con sus hijos en el jardín o relajado regando las plantas. Vicente había decidido pasar el 28 de enero (su cumpleaños) celebrándolo en familia. Y pasó bastantes más días en casa: reuniéndose con personajes políticamente allegados y analizando situaciones y fórmulas de exposición bastante más extremas. Quiso rebajar el precio de su diario, para ser más populista aún, y estuvo analizando con sus asesores cómo hacerlo. A María le bastaba con verle un rato mientras charlábamos y él escribía. Con saber que tenían una reunión con los colegas del partido, le bastaba, sí, para sentirse inmensamente feliz (siempre que fuesen en casa). Pero, sobre todo porque lo tenía cerca en una época en que comenzaba a rumorearse sobre los escarceos de su marido. O, al menos, era por entonces cuando ella empezaba a enterarse.

Recreación de imagen de Sorolla junto a Mariano Benlliure por Carmen Nikol

Durante los días de mi estancia, me invitó a una reunión a la que asistirían Sorolla y Mariano Benlliure (estuvimos viendo unos bailes regionales ―como unas jotas― en un ambiente aparentemente muy distendido). ¿Quién pudiera haberme dicho que me encontraría allí, en esa ocasión tan lejana del mundo intelectual y tan festiva, escuchando criterios artísticos y políticos tan contundentes? Entre risas y voces jocosas. Aprendí mucho de su sistema de comunicación propagandístico. Me resultó clave, de hecho, para poder sopesar lo que necesitaría por tal de entrar a trabajar con él.

María, la gran María, era muy amable conmigo: siempre favorecía ocasiones en las que pudiese promocionarme como periodista (le conté que quería serlo) y charlar con todo aquel que pudiese ayudarme a comprender mejor el entorno de su marido. Era una mujer de origen noble de la ciudad de Castellón (como solía decir ella misma: de Castellón de tota la vida) y, por alguna razón, de mí no temía nada. Siempre prefería que Vicente hablase conmigo a que lo hiciese con las demás. Nunca me vio una amenaza y es que… es que no lo era. Lo mío era pura admiración y ansias de aprendizaje. La elegancia de María, y su estilo comedido, pasaron a un segundo plano cuando me quiso recordar que debía visitar la mercería de José Abad: con alegría, y cierto tono picarón, me recomendó una visita para conocerle, para que me hiciese un corsé a medida. A ella le parecía mi tipo y decía que no era normal que no vistiese con sus corsés. Fue gracias a ella, si lo pienso, que me enamoré de mi marido de por aquellos entonces (pero… ¡si hace nada!).

Vicente Blasco Ibáñez.
Imagen por Carmen Nikol.

Blasco Ibáñez tuvo una genial idea a mediados de 1901. Para mí, la mejor que pudo tener: me ofreció un puesto de trabajo en su periódico, en El Pueblo. Yo tenía cierto miedo por mi pariente, el arzobispo, porque si se llegaba a enterar no tendría manera de regresar a mi vida habitual (la verdadera, la del 2017). Bueno, sí podría, pero no desde el mejor lugar, desde el sótano de la catedral, donde nadie se enteraría (o eso creía yo, antes de llegar la inauguración del nuevo museo). Y bien, por supuesto comencé a trabajar allí, entregada a su programa.

Fui una de las pocas mujeres periodistas que trabajó bajo sus indicaciones. Ser republicano favorecía a ese parecer, a la educación y la profesionalización de la mujer (aunque no fue hasta el movimiento Krausista y de la Institución libre de Enseñanza, en 1910, que se reconoció el derecho de la mujer a la educación superior). Pero no fui una excepción: cobraba mucho menos que los hombres del diario, haciendo el mismo trabajo que ellos. Pero, sin duda, yo resultaba más conveniente para poder tratar el tema del sufragio femenino, el divorcio, etcétera: temas que, por entonces, eran una inquietud incómoda para las mujeres y que Blasco sí quería tratar en su diario, a pesar de ser masón y considerado, por muchos, un machista acérrimo, un cacique y un déspota (fama que recogía en muchas de sus intervenciones públicas, en las que no temía insultar o ejercer influencias que llegaban a ser muy comprometidas socialmente).

Recreación de Imagen de Blasco Ibáñez junto a… (si sabes quién es, deja un comentario)
por Carmen Nikol

Aunque El Pueblo era el diario menos leído (frente a Las Provincias o El Mercantil Valenciano), convirtió a Valencia en la capital de la tendencia republicana. Era el que más accedía a los cafés bajo un formato de panfleto, se podría considerar. Así que que mi firma apareciese en él me garantizaba una plaza de lujo allá por donde pudiese utilizar su influencia. Y siempre que pude la usé: utilicé esa baza. Eso sí, con discreción porque, de un modo u otro, era conocido por ser una diario radical y no era lo mejor que podía ir pregonando por doquier (tan solo en algunos cafés de la ciudad podía decir y pregonar lo que sabía que me iba a ayudar para conseguir más contactos y desarrollar noticias excelentes). Vicente estaba encantado con mi trabajo y yo no podía más que trabajar todo el tiempo del que lograba disponer.

José no estaba muy contento con eso. Ni con eso ni con que desapareciese cada tanto con cualquier excusa, siempre para transviajar para ver a Concha y publicar algo en el futuro. Sin embargo, era suficientemente laxo conmigo y gentil con mis necesidades periodísticas: entendía que trabajar para Blasco, el magnífico escritor que él había leído tanto y admirado más, era una gran oportunidad. José no dejaba de ser un hombre de principios del siglo XX (chapado a la muy antigua) pero era amigo de María y, quizá porque ganaba mucho dinero con su mercería, solíamos salir con ella y con Blasco cada tanto y esto ayudó a diluir el tema de mi entrega al diario. Lo curioso es que Vicente tenía ciertas reticencias respecto a la burguesía a la que José pertenecía. Pero se acabaron cayendo muy bien.

Mi marido era muy paciente y se sentía orgulloso de mí, en aquellos días. Estaba conforme con mi forma de participar dentro de aquel ambiente porque, en realidad, disponía de casi todo mi tiempo y se lo dedicaba a él, a la corsetería, a su cuidado y a disfrutar del ocio en común. Era de los hombres a los que les gusta regalar, engalanar a la mujer que ama, sentirse sinceramente un caballero. Era dadivoso y ¡le gustaba salir más que comer! Si hago una lista de los regalos que me hizo (la que está en mi diario), no la acabo. Y no la acabaré jamás. Me regaló un cuadro de Cecilio Plá y Gallardo, mi más admirado pintor; un perfume de Myrurgia que nadie en mi generación real comprende que mantenga tan nuevo y tan oloroso aún, solo Ruth; también unos maravillosos guantes de El Águila (donde él compraba sus trajes prêt-à-porter porque le sentaban bien y así no necesitaba pagar a un sastre). Me compraba toda la prensa diaria, para que no tuviese que moverme para analizarla. Me llevaba a disfrutar del teatro, al Principal, a ver zarzuelas principalmente, a conocer los premios que el ayuntamiento comenzó a brindarle a los artistas falleros (los primeros que impulsaron desde el ayuntamiento); me llevó a la feria de julio y a conocer las obras de la nueva Calle de la Reina. Me llevaba cada día a comer fresas con nata, lo que más se estilaba por las tardes. Una vez, a escondidas casi, me llevó a conocer y tomar un té con Manuel Polo y Peyrolón.

Readaptación del cartel del champagne Miró y Tarragó, por Carmen Nikol

Por otra parte, teníamos en casa, casi siempre, Champagne de Miró y Tarragó, el depilatorio de Carlos López Moreno (lo que usaba yo para depilarme muy cómodamente), los mejores zapatos (los de Gordillo); jerez, coñac y oporto de González-Byass. Y fotos. Muchas fotos de nosotros por toda la casa: era amigo de Francisco, el del estudio de Sanchís (el de la Calle Serranos). Nos utilizaba para colgarnos en su escaparate a cambio de darnos alguna copia. José era un hombre maravilloso, sensual, considerado, masculino y generoso: amigo de sus amigos, flexible con sus enemigos, amante de la carnes de las mujeres y mi mejor compañero hasta la fecha (mi fecha real). Dudo que jamás vuelva a tener otro. ¿Pero, cómo puedo hablar así?

Ese mismo año, hacia finales de 1901, cuando ya iba terminándose mi periodo de vacaciones (en el 2017 -el que me concedió Concha), ocurrió algo inesperado: José tuvo un accidente de tráfico con su recién estrenado vehículo. Lo habían traído de Guipúzcoa y le dio por conducir como un loco, a pesar de mi terror por los posibles accidentes (nunca le conté, claro está, que mis padres murieron, aparentemente, en el futuro, por un accidente de tránsito). Al cabo de cinco horribles días de sufrimiento, murió dejándome viuda y con una pena que machacó hasta lo más profundo de mis células, obligándome a pasar, de nuevo (como con mis padres) por una situación de terror y desesperación.


Me he refugiado en Ruth, mi fiel amiga. Y ya hablo en pretérito perfecto de José y de mi etapa en Valencia, aunque para mí fue hace nada. Pero es que no puedo hablar en presente ni puedo entregarme a las desgracias que me ocurren cuando viajo en el tiempo. Debo permanecer consciente, aprendiendo la lección de mis funciones, de mis deberes para con la comunicación y recordando que vivo como una transtiempo. Ésa es mi mayor satisfacción y mi mayor responsabilidad. Mi memoria, mis letras y mis vivencias se deben a la oportunidad que la vida me ha dado para ofrecer todo lo que una viajera del tiempo puede ofrecer. José merecía lo mejor de mí: y lo tuvo. Y yo de él. Lo tuve y lo tendré para siempre.

Concha me envía a Barcelona a conocer, de primera mano, qué ocurre con Puigdemont. Mañana debe responder al requerimiento de Rajoy. No me interesa en absoluto, pero se lo prometí y voy a hacerlo bien. Pensaré, como cada día, en José. Y recordaré a Blasco Ibáñez: él odiaba lo que llamaba la lepra catalanista. Si tuviese que escribir esta noticia para El Pueblo (a pesar de la tendencia republicana de ambos, de Blasco y de Puigdemont), tengo claro que no sería como la que he de escribir bajo la línea editorial de Concha. Quizá escriba dos versiones (al menos en éste, mi diario).

Lo que ninguno de ellos sabe aún es que Puigdemont acabará en Waterloo y, a pesar de todo lo que ello supondrá, acabará siendo crucial en la entrada al poder, nuevamente, de Pedro Sánchez. Un país como España puede salir por peteneras y tener cambios tan grandes como, por ejemplo en mi sector, el que realizó la cuerda del ABC. Spain is different. ¡Ya lo pueden decir, ya!

Creo que de entre todas las vidas que llevo hasta ahora, las de mis viajes y la de este momento, la de mi propia edad y etapa en el curso de la historia, me quedo con la presente, si bien sé que tengo muchas aún por vivir… Aquí seguiré plasmándolas. Este diario será un tesoro para el futuro de los transtiempo. Así lo deseo.


1901: Blasco Ibáñez
por Carmen Nikol
(continuación de Rebeca)


Arthur Schopenhauer: el Derecho como voluntad y representación

Imagen mejorada por Carmen Nikol

Arthur Schopenhauer (1788-1860) fue un filósofo alemán que concibió la vida y quehacer humanos desde una perspectiva oscura, desesperanzada y materialista, tomando como base en buena medida los planteamientos de Thomas Hobbes en cuanto a la consideración del hombre como un lobo para el hombre (homo homini lupus). Para Schopenhauer, el hombre es un ser exclusivamente biológico, dotado de inteligencia (elemento que lo hace diferenciarse de los demás animales), pero movido por las pasiones o los impulsos, que el autor describió como voluntad. Para materializar la convivencia, el ser humano recurre al artificio de atemperar su propia «voluntad», esto es, refrena los impulsos que le caracterizan, generando a través de la inteligencia un escenario adecuado para la vida social, una «representación» que hace viable las relaciones intersubjetivas y las trata de dignificar por encima de su decepcionante naturaleza. Estas tesis fueron expuestas en la obra cumbre de Schopenhauer, El mundo como voluntad y representación.

Como puede deducirse, para este autor cualquier concepto de trascendencia, y por extensión, la metafísica en su conjunto, o la explicación, externa al ser humano, de su propia realidad, resulta descartable, a menos que ese razonamiento sea generado voluntariamente para conseguir una mayor seguridad existencial o bien obtener un centro de imputación en el que descargar las propias responsabilidades o debilidades derivadas de no lograr contener a la voluntad desbocada.

“La mayoría de los hombres no son capaces de pensar, sino sólo de creer, y no son accesibles a la razón, sino sólo a la autoridad”.

Arthur Schopenhauer

El traslado de estos postulados al campo jurídico se refleja en la consideración de que los individuos ostentan una serie de derechos subjetivos, iguales para todos, pero la realidad de la dimensión o extensión de estos derechos sólo depende de su plano material, de modo que el derecho de propiedad, que se ostenta por todas las personas, será una entelequia meramente teórica en el pobre y un hecho en el rico. Al final, la vida humana sigue desarrollándose en el estado de naturaleza, en el ejercicio del poder y de la fuerza, como factores que en verdad generan una situación de respeto hacia el otro, más bien infundida por el miedo que por la valoración de la persona en su dimensión jurídica y ética. A ello se añade el que este estado de cosas es propio de un individuo (y de una sociedad) débiles desde un punto de vista del progreso, del desarrollo y mejora, de tal manera que al formar parte de su naturaleza, el hombre difícilmente podrá cambiar este destino, siendo consciente de él por su inteligencia, pero dominado por la voluntad, por lo que debe articular mecanismos que posibiliten la convivencia y resignarse a depender de algún tipo de autoridad, dada su radical insuficiencia para superar sus debilidades, encontrándose como si fuera un permanente menor de edad.

De este modo, los derechos subjetivos, que Schopenhauer reconoce, quedan confinados en el ámbito de la teoría, y el Derecho Positivo, el conjunto normativo que rige la vida en sociedad, es una obra humana constituida sobre una base de desesperanza o de decepción, pues no de otra forma puede articularse la convivencia que mediante el sometimiento al imperativo de las normas, que pueden ser en sí mismas imperfectas. He aquí lo que de trascendente, para Schopenhauer, existe en el Derecho: el fundamento de la norma positiva, se halla en la incapacidad humana para regir de forma autosuficiente el destino social, y en el conocimiento de que la voluntad ejerce un control pleno sobre la persona, siendo precisa la conformación de un escenario (una representación), con unas reglas de juego, en el que desarrollar una vida en apariencia pacífica.

Imagen creada por Diego García Paz

Arthur Schopenhauer: el Derecho como voluntad y representación
por Diego García Paz


Islas Amenazadas por el Mar

De entre todas las proféticas amenazas con las que nos asustan un día sí y otro también como consecuencia del calentamiento global, son especialmente intimidatorias las relacionadas con el imparable ascenso del nivel del mar. A pesar de que las periódicas profecías sobre la inundación de áreas costeras especialmente sensibles, como son por ejemplo la ciudad de Venecia o el conjunto de los Países Bajos, nunca se han cumplido, nuevas predicciones catastrofistas siguen apareciendo en los medios de comunicación.

Y esas amenazas son todavía más alarmantes para algunas zonas insulares de escaso relieve, que apenas sobresalen por encima del nivel de las aguas. El ejemplo más conocido de todos es, posiblemente, el de las islas Maldivas, un archipiélago situado al suroeste de la India y constituido por más de un millar de islas, totalmente planas, con una altura máxima de apenas dos metros sobre el nivel del mar.

El nivel del mar no está ascendiendo a un ritmo
tan rápido como había sido profetizado

La inminente desaparición bajo las aguas de este archipiélago ha sido profetizada numerosas veces. Así, por ejemplo, en 1988, un periódico estadounidense predijo que en 30 años estarían borradas del mapa. Sin embargo, a pesar del calentamiento global y de la lenta e incesante elevación del nivel del mar, las aguas no han llegado a cubrirlas. ¿Cómo es posible que siga existiendo ese paraíso turístico y no haya sido inundado? Incluso, a pesar de las amenazas del mar, existen proyectos para construir nuevos y enormes complejos hoteleros en sus costas, ¿Cómo se puede entender esta aparente contradicción?

En primer lugar, debe tenerse en cuenta que, durante los últimos 35 años y hasta el momento presente, el nivel del mar no está ascendiendo a un ritmo tan rápido como había sido profetizado. Y en segundo lugar, como veremos más adelante, la naturaleza tiene mecanismos de compensación que con frecuencia son totalmente ignorados a la hora de realizar esas catastróficas profecías.

Recientemente, ha aparecido en los medios de comunicación, otro de estos paraísos amenazados, el archipiélago de Tuvalu, en medio del Océano Pacífico, un diminuto país integrado por 4 arrecifes de coral y 5 atolones, con un área total de 26 Km2 y una población de unos 12.000 habitantes. Estas islas han salido a la palestra gracias a un artículo, maravillosamente escrito, como todo lo que sale de la pluma de Antonio Muñoz Molina, recientemente publicado en el periódico El País. Pero que un texto esté bien escrito, no implica que necesariamente todo lo que se diga en él sea cierto

En el mencionado artículo se dice (cita textual) que el blanco cegador de la arena está manchado de restos de basura de plástico que arrastran las corrientes marinas, como en muchas otras playas de Oceanía, y las raíces de las palmeras, igual que los tubérculos harinosos que se cultivan como alimentos en la isla, están empezando a pudrirse porque el agua del mar se infiltra en el subsuelo, y va desplazando la capa de agua dulce que antes las nutría. Mareas altas cada vez más poderosas inundan con frecuencia una isla tan plana que no tiene acantilados ni muros rocosos que la defiendan. En Tuvalu, el ascenso del nivel del mar a causa del calentamiento vaticinado desde hace mucho tiempo por los científicos no es una especulación teórica. La tierra firme ya está reduciéndose bajo los pies de sus habitantes, y es muy posible que hacia finales de este siglo la isla entera haya desaparecido bajo las aguas, borrada como una isla ilusoria dibujada a lápiz por un niño en un mapamundi.

Desde luego, se trata de un panorama nada halagüeño cuya corrección requiere, a juicio del autor del artículo, acciones inmediatas y drásticas, porque el 10% más próspero de la humanidad es responsable de la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero causantes de las perturbaciones que están forzando ya la diáspora de los habitantes de la isla de Tuvalu, y de los fugitivos de la desertización y el colapso de la agricultura y la ganadería en los países del Sahel y en el cuerno de África… Aún quedan negacionistas cínicos que aseguran despectivamente que la alarma por el cambio climático es un capricho de privilegiados y elitistas.

Sin dudar ni un ápice de las buenas intenciones de este texto, y sin considerarnos a nosotros mismos ni cínicos ni negacionistas, es imprescindible precisar que el contenido de dicho artículo contiene serias incorrecciones. En primer lugar, los calificativos. Hay muchos científicos que no sólo afirman la existencia del cambio climático, sino que aportan argumentos para demostrar que han existido cientos de cambios climáticos a lo largo de la historia del Planeta y el que estamos observando ahora es uno más en la larga serie de calentamientos globales registrados en la Tierra. Por lo tanto, en sentido estricto, el término negacionista no es aplicable.

Y en segundo lugar, de acuerdo con el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, un cínico es una persona procaz, impúdica, que muestra desvergüenza en el mentir. Sinceramente, tampoco parece adecuado aplicar esta denominación descalificadora a los investigadores que, sin negar el cambio climático, simplemente se esfuerzan en aportar evidencias sobre origen natural y no antrópico del calentamiento global.

Dejando aparte las cuestiones semánticas, desde el punto de vista científico, el mencionado artículo contiene serios errores conceptuales que es necesario puntualizar. En primer lugar debe aclararse que el nivel del mar nunca ha sido estable, ha sufrido una incesante alternancia de subidas y bajadas con un ritmo intermitente que se ha prolongado a lo largo de millones de años. En la actualidad, se está registrando el último de estos ciclos ascendentes, que lleva activo unos 20.000 años, aunque durante los últimos milenios (en contra de las habituales informaciones que aparecen en los medios de comunicación) el ritmo de elevación se ha ralentizado. En efecto, hace unos 12.000 – 9.000 años, el ritmo de elevación era de unos 10 mm/año, incluso hace unos 15.000 años llegó a ser de unos 30 mm/año, mientras que desde hace unos 4.000 años ha disminuido a valores del orden de 2-3 mm/año.

El nivel del mar nunca ha sido estable, ha sufrido una incesante alternancia de subidas y bajadas con un ritmo intermitente que se ha prolongado a lo largo de millones de años

Y estos datos no son especulativos, sino rigurosamente ciertos y demostrados. Nuestros antepasados cromañones fueron testigos de esta evolución cuando se vieron obligados a abandonar los territorios de Doggerland (hoy cubiertos bajo las aguas del Mar del Norte) o la Gruta de Cosquer, cerca de Marsella (Francia), actualmente inundada por las aguas del mediterráneo. Lo mismo presenciaron los antiguos habitantes del lugar donde apareció la agricultura, en Mesopotamia, entre los ríos Éufrates y Tigris, en una zona actualmente cubiertas bajo las aguas del Golfo Pérsico, al mismo tiempo que se iniciaba la desertización del Sáhara.

Sobre la base de estos datos, muchos científicos consideran que la elevación del nivel del agua que están experimentado hoy los mares y océanos del mundo no pueden considerarse como un hecho anómalo y excepcional, sino como algo que forma parte de la más absoluta normalidad dentro de los ciclos naturales de la Tierra. En la misma línea, existen también múltiples evidencias de que los cambios en la iluminación que nos llega del Sol son los responsables principales de las variaciones en la temperatura media del Planeta, causando del calentamiento que produce la fusión de los hielos y la elevación de las aguas. Es decir, que estos ciclos estarían regidos por procesos naturales e independientes de las emisiones antrópicas de CO2 a la atmósfera. Por lo tanto, no está en las manos del hombre frenar o revertir dichos procesos naturales. Los lectores interesados pueden comprobar las informaciones y datos disponibles al respecto en los múltiples artículos publicados por nosotros en Entrevisttas.com.

Pero sean cuales sean las causas que lo motivan, es innegable que el nivel del mar se está elevando, y afectando a las islas del archipiélago de Tuvalu. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que Tuvalu no es un caso único, es simplemente uno más de los miles de islas y atolones formados por arrecifes de coral en los océanos Pacífico e Índico. Y, como es bien conocido desde hace mucho tiempo, el crecimiento de los corales se adapta a las variaciones del nivel del mar, de acuerdo con la insolación que reciben. Cuando el nivel del mar asciende, los corales crecen hacia arriba, buscando la luz. Por el contrario, cuando desciende, los corales que quedan situados por encima del nivel del agua, se mueren al secarse y la erosión se encarga de devolverlos al fondo marino. Además, la mayoría de los corales vive en simbiosis con algas que colonizan la superficie de los pólipos de coral, que necesitan de la fotosíntesis para crecer. En otras palabras: la isla se va elevando por sus propios medios a medida que el nivel del mar va ascendiendo.

Estas variaciones, ascendentes y descendentes, han podido ser bien estudiadas en las regiones donde existen volcanes oceánicos (que sirven de apoyo a los atolones), donde además de las variaciones del nivel del mar, los arrecifes de coral suben y bajan frecuentemente, como consecuencia de los movimientos verticales asociados a las actividades volcánicas.

Complementariamente a estos procesos, la comparación entre imágenes de satélite de las últimas décadas, han permitido demostrar que las islas o los arrecifes de coral han aumentado de tamaño en los últimos 60 años, ya que la subida del nivel del mar se ha compensado con la sedimentación de depósitos aluviales.

Teniendo en cuenta que los océanos están comunicados entre sí, las oscilaciones del nivel del mar afectarán a todas las islas coralinas por igual y, por consiguiente, todas deberían tener idénticos riesgos relacionados con las tempestades y mareas. Sin embargo, parece que no es así y que Tuvalu esté sometida a unos riesgos excepcionales y un futuro incierto para su población. Cabe preguntarse entonces por qué otras islas, como por ejemplo las Maldivas anteriormente mencionadas, tienen ante sí un floreciente futuro como destino turístico, a pesar de que su perfil terrestre es aún más bajo (tan sólo 2 metros de altura máxima sobre el nivel del mar, respecto de los 7 metros de Tuvalu). Es decir, si otros entornos similares, sometidos a los mismos procesos, son capaces de sustentar no sólo a su población, sino incluso aceptar una considerable población flotante de turistas, ¿por qué Tuvalu se está viendo obligada a pedir ayuda internacional?  

¿Y si además de la elevación del nivel del mar Tuvalu tuviese otros problemas intrínsecos, completamente ajenos al cambio climático?

En efecto, en 2001 el gobierno de Tuvalu, esgrimiendo una de tantas profecías fallidas, anunció que las islas tendrían que ser evacuadas en caso de aumento del nivel del océano. Incluso, un científico originario de Tuvalu, propuso reasentar la población y que los costes asociados fuesen asumidos por los países industrializados, como contaminadores causantes del calentamiento global, dando por hecho el más que dudoso origen antrópico de la elevación del nivel del mar.

Pero ¿y si además de la elevación del nivel del mar Tuvalu tuviese otros problemas intrínsecos, completamente ajenos al cambio climático? Porque el archipiélago tiene tierras muy pobres, escasamente utilizables para la agricultura. Y apenas hay agua potable, que proviene fundamentalmente de las precipitaciones, complementada con plantas desalinizadoras. Pero la capacidad de recogida del agua de lluvia no es eficiente como consecuencia del bajo grado de mantenimiento de tejados, canalones y tuberías. También hay problemas con la red de saneamiento, ya que las fosas sépticas tienen fugas hacia el agua dulce del subsuelo. ¿Acaso podría ser esa la causa de que las raíces de las palmeras están empezando a pudrirse? Y si el agua dulce del subsuelo se está salinizando, ¿no podría ser como consecuencia derivada de las actividades de la población en la isla, por bombeo excesivo, como ocurre en otros muchos lugares del mundo? Si el origen del problema estuviese realmente en la subida del nivel del mar, se tendrían que estar pudriendo las raíces de las palmeras en los atolones e islas coralíferas de todo el Planeta. Y eso es algo que no está ocurriendo…

El cambio climático se ha convertido en un comodín que sirve para atribuir a las emisiones antrópicas responsabilidades que no le competen. No hay ninguna duda de que el hombre ha cometido muchas tropelías medioambientales que deben ser corregidas, como por ejemplo los plásticos que arrastran las corrientes por todos los mares (como menciona en su artículo Antonio Muñoz Molina) o los excesos en el uso de insecticidas y pesticidas. Pero no todo puede ser atribuido al cambio climático, y tampoco se puede asegurar que el calentamiento global esté producido por las actividades antrópicas.

Desde hace miles de años, desde el final de la última glaciación, se inició el aumento de las temperaturas, la elevación del nivel del mar y la desertificación del Sáhara, con velocidades incluso superiores a los ritmos que se están registrando en la actualidad, sin que ninguno de los tres procesos pueda ser achacado a las actividades antrópicas.

Es cierto que los países poco desarrollados son más vulnerables al calentamiento global que está experimentando la Tierra. Pero esos países son también más sensibles y endebles ante cualquier proceso catastrófico natural que se presente en su territorio, como los terremotos, las inundaciones o las erupciones volcánicas, cuya aparición somos incapaces de evitar, e incluso de predecir con precisión. El cambio climático debe ser considerado desde la misma óptica, y aunque sea un proceso mucho más lento, no es más que un ciclo natural que forma parte de la naturaleza de nuestro Planeta. Por lo tanto, del mismo modo que hacemos con terremotos, inundaciones y erupciones volcánicas, debemos asumirlo como inexorable, hasta que dentro de unos años o unas décadas, se inicie el enfriamiento que corresponde a la ciclicidad del ritmo planetario. Es muy difícil predecir cuando se iniciará el largo y lento proceso de enfriamiento del Planeta, pero los datos indican que el ascenso de la temperatura media global se ha desacelerado durante las dos últimas décadas. No obstante, teniendo en cuenta las continuas oscilaciones de las tendencias térmicas, es difícil decir si se trata de un dato significativo sobre la futura evolución climática.

El cambio climático debe ser considerado desde la misma óptica, y aunque sea un proceso mucho más lento, no es más que un ciclo natural que forma parte de la naturaleza de nuestro Planeta.

En contra de esta visión dinámica de la evolución climática, Thomas Piketty, el economista francés citado por Antonio Muñoz Molina, afirma que la lucha por la justicia social y la igualdad ha de ser inseparable del activismo ecologista: si quienes más tienen, sea en el país que sea, producen con su despilfarro más contaminación de la tierra, del agua y del aire, son ellos los que han de cargar con el mayor peso de las medidas fiscales y las reglas 3/3 de austeridad que deben imponerse con la máxima urgencia. No habrá otro modo de lograr una movilización mayoritaria y efectiva, ni de desmentir a los demagogos que ahora se fomentan con éxito el resentimiento y el oscurantismo anticientífico.

No cabe ninguna duda de que las diferencias existentes deben ser corregidas mediante la solidaridad internacional y que, lógicamente, deben ser los países más ricos (como en realidad se está haciendo a través de las agencias de cooperación internacional) quienes más deben contribuir. Pero esas aportaciones deben realizarse sobre bases reales, no sobre hipótesis cuya fiabilidad y exactitud, como han puesto de manifiesto miles de científicos, está muy lejos de ser demostrada. Las soluciones para esos problemas deben ser coherentes con las evidencias que ofrece la historia climática del Planeta, sin que la ciencia esté mediatizada por posturas políticas o ideológicas.

Las soluciones para esos problemas deben ser coherentes con las evidencias que ofrece la historia climática del Planeta, sin que la ciencia esté mediatizada por posturas políticas o ideológicas.

El cambio climático y el calentamiento global es un problema científico que arrastra consigo inevitables consecuencias económicas, sociales y políticas. Pero las soluciones para esos problemas deben ser coherentes con las evidencias que ofrece la historia climática del Planeta, sin que la ciencia esté mediatizada por posturas políticas o ideológicas. Como han declarado recientemente más de 1.600 científicos, entre ellos dos premios Nobel, la ciencia del clima debería ser menos política, mientras que las políticas climáticas deberían ser más científicas.

Para terminar, modestamente, creemos que el contenido del artículo que aquí concluye, cuyo único objetivo es poner algunos puntos sobre las jotas (suelen ponerse sobre las íes pero, a los efectos del artículo criticado, las jotas parecen más contundentes), difícilmente puede ser tildado de oscurantista y anticientífico.


Islas Amenazadas por el Mar
por Enrique Ortega Gironés
y José Antonio Sáenz de Santa María Benedet


Rebeca

Rebeca era una mujer rigurosa. Tan rigurosa en sus registros como en esconder cualquier aparato digital en función de la era a la que viajase. Si se daba el caso de quedarse bajo mínimos la carga, debía buscar el modo de regresar a cargarlas, a no ser que los enchufes y los voltajes coincidiesen (por ejemplo, cuando viajaba a los ochentas no tenía problema). Además, no solo era una transtiempo eficiente, también era una periodista excelente y reconocida por sus superiores como la mejor de la plantilla. Sí, era excepcional: una mujer muy organizada y de palabra, exceptuando los casos necesarios como las mentiras que debía acometer al viajar en el tiempo: no se puede ser fiel ni leal con todas las personas que conoces en cada viaje, claro está.

Rebeca, por Carmen Nikol

Cuando juraba, juraba de veras. Y tenía ese hábito: juraba. De hecho, por tal de recordar cada uno de sus juramentos, siempre se llevaba, allá adonde fuere, un diario y dos agendas: una digital y otra escrita a mano. El tiempo que pasaba en cada lugar dependía del nivel de carga de esas baterías portátiles, las cuales debía llevarse siempre para mantener cargada su agenda digital. Consideraba, también, que, para escribir sus memorias, debía ser rigurosa con ello.

La última vez que tuvo un serio problema para poder mantener la calma y el orden, entre todo ese trajín de ires y venires, fue aquella fatídica y lamentable ocasión: el día en que faltaron sus padres. Estaba en Marruecos, en Arcila. Allí era muy querida. En 1988, estaba disfrutando de sus gentes y de las calles de aquel maravilloso lugar, aprovechando para mejorar la casa de su tío, y así alquilarla, cuando la llamaron para decirle que sus padres habían muerto en un accidente de tráfico. La noticia coincidió con la cena de Ramadán que habían organizado sus vecinos para darle la bienvenida. Llorando, tuvo que disculparse y viajar en avión, si bien hubiese deseado teletransportarse, como solía ser habitual (en esta ocasión, le sacaron el billete).

Sufrió muchísimo. Por todo: por cómo tuvo que regresar, por tener que realizar el reconocimiento de sus preciosas caras, que tanto había amado. Vivió con ello hasta el final de sus propios días.

Rebeca de adolescente junto a su padre.
Imagen creada por Carmen Nikol

Rebeca era una mujer íntegra, generalmente. Serena y de apariencia intensa, vivaz. Su mirada estaba, casi siempre, enfocada en algo, escudriñando. Pero con ternura y entrega. Ya de niña era así. Por eso, sus padres decidieron inculcarle una formación académica que velase por mantener su interés vital: ése que le llevaba a buscar información sobre todas las cosas. Además, sabían que las expresaría excepcionalmente bien. Tenía solo año y medio cuando ya hablaba con claridad. Y su vocabulario fue incrementándose de un modo inaudito: cada año que pasaba, les sorprendía más y más. Leía vocabularios especializados, diccionarios de diferentes lenguas… Era una apasionada del lenguaje y de las gentes que lo usaban, fuesen de donde fuesen.


Cuando Rodrigo, su padre, convenció a Helena (su madre) de que ya era el momento de revelarle a Rebeca su nueva habilidad, la propia de su pequeña comunidad, Helena puso el santo en el cielo. La veía demasiado joven. Vivaracha y feliz, sí; pero ingenua aún respecto a ciertos conceptos y sentires. Los transtiempo tenían siempre la necesidad de compartir sus cualidades individuales con los suyos. Y eran muchas y diversas, más allá de su capacidad de viajar a través del tiempo. Pero, Rebeca era su hija, su niñita. No era el momento. Jamás se alteraba: era una joven que emanaba elegancia y saber estar. ¿Perdería su manera exquisita de crecer? ¿Se revelaría por ser demasiado pronto para ello?

Helena no sabía gritar. Pero… Rodrigo se estaba extralimitando y no pudo reaccionar de otro modo. Con todo, y como siempre, zanjó su enojo y le hizo caso. Helena: tienes que hacerle caso a Rodrigo ―le decía él en broma. Y Helena sabía que lo decía para el bien común. Esa carantoña verbal se la venía haciendo desde los albores de su matrimonio, de ese matrimonio que tanto admiraba Rebeca.

Cuando le comunicaron, a su preciosísima hija de 8 años, que podían viajar en el tiempo… ¡ja! Rebeca se quedó muda. ¡Muda Rebeca! Y se asustaron. Claro: no era posible callar a Rebeca la-Rebeca-habla-que-habla (como la solían llamar con todo su cariño). De modo que para descubrir cómo le había afectado efectivamente, decidieron realizar un transviaje con ella: se irían a Atenas. Ni más ni menos. El primero querían que fuese entretenido, cultural y muy ameno; querían que fuese memorable y que desease regresar sola, pasado cierto tiempo prudencial. Y lo hicieron mediante el rito iniciático, uniendo sus cuerpos en un círculo y tocándose, a la vez, su propia boca mientras decían al unisono: andori rietano sumtu Atenas 1979 (una frase de la lengua que les dio la vida).

Fue bien y no pasó mucho tiempo hasta que Rebeca tomo el pulso de viajar sola. Solía ir y venir en una sola tarde y a lugares muy cercanos: pero así practicaba lo que era su sino.

Imagen creada por Carmen Nikol

Con el tiempo, sus carnes iban cambiando. Eran las carnes del tiempo, de ese tiempo tan importante y vital para su desarrollo múltiple personal, su tiempo presente y el tiempo hacia el que viajaba incansablemente, jugando como quien juega con cualquier otro juguete. Así, se convertiría en una mujer de cabellos rizados vaporosos y de tez blanca y fina. Pero, no supo que era su periodo hasta que contaba ya con una figura amable y sus labios crecieron. Siempre muy hidratados. Los mimaba como si fueran la herramienta de su vida…


Rebeca
por Carmen Nikol
(continuación de Las carnes del tiempo)


Fuego en el mar

Hace algunas semanas asistí a las Jornadas de Estudios que se celebran bianualmente en la localidad valenciana de Cullera. Allí, entre otras, pude escuchar una interesante ponencia sobre lo ocurrido en el faro de esa localidad durante la Guerra Civil, cuando fue militarizado, transformándose en batería de costa y puesto de vigilancia contra ataques aéreos y marítimos. Datos históricos aparte, realmente curiosos e interesantes, aprendí que, a diferencia del apelativo más usual para los empleados o vigilantes de un faro, los fareros, a las personas que tienen este oficio se les denominan oficialmente como torreros, acepción que (no he podido evitar la tentación de consultarlo) también está recogida en el detallado y minucioso Diccionario de la Real Academia Española.

Aparte de esta prescindible precisión lingüística, aquella ponencia me hizo rescatar de los rincones de la memoria una historia que escuché durante mi infancia en mi localidad natal, una de tantas sobre la Guerra Civil, todavía relativamente reciente, que aún se contaban con frecuencia por aquella época. Durante la contienda, un joven del pueblo, como otros muchos, fue movilizado por el ejército republicano y destinado a una guarnición costera, que bien pudo ser ese mismo faro. O también, el famoso castillo situado en lo alto de la montaña próxima, tan escarpada que ni Jaime I fue capaz de someterlo durante la conquista de Valencia.  

El protagonista de esta pequeña historia, recién llegado a su destino, tuvo que incorporarse de inmediato a la rutina militar haciendo las habituales guardias, con especial atención a cualquier movimiento de embarcaciones o aeronaves. Por aquellos días, las Baleares estaban ya en poder del ejército franquista y, desde allí, eran frecuentes las incursiones, tanto aéreas como marítimas, sobre la zona costera valenciana.

La primera vez que tuvo que realizar guardia nocturna, una de esas noches de bochorno estival, que ni tan siquiera junto al mar soplaba una brizna de brisa, cuando estaba a punto de terminar su turno, observó un resplandor sospechoso en el horizonte. Sin pensarlo dos veces, alarmó a la guarnición con gritos desaforados:

― ¡Fuego! ¡Fuego en el mar!

El desbarajuste fue inmediato, todo el mundo levantándose precipitadamente, medio desnudos, para asomarse a la atalaya y avistar lo que ocurría. Y en el rostro de todos ellos se dibujó de inmediato el estupor, mudos de asombro. Nadie se atrevió a abrir la boca, hasta que el oficial al frente de la guarnición, rojo de ira, gritó:

― ¿Estás gilipollas? ¿Es que nunca has madrugado en tu vida? ¿Es que no has visto amanecer nunca o qué? ¡Vete directamente al calabozo!

Y así fue como terminó, entre carcajadas, la primera guardia nocturna de aquel vigía novato.

Ese día yo no estaba allí, pero tal y como me lo contaron, lo cuento.


Fuego en el mar
por Enrique Ortega Gironés


Blancanieves: la condición humana, razón y trasfondo del uso del Derecho

Blancanieves es uno de los cuentos más conocidos del mundo. Ahora bien, las versiones que se han dado del mismo, con la de Walt Disney al frente, han sido sumamente dulcificadas al efecto de obtener la mayor difusión posible de este relato, en buena medida espoleadas dichas versiones en aras a la obtención de unos beneficios económicos que de otra manera quizá no se lograrían, a través, en especial, de la industria cinematográfica. Desde la realidad de la historia original narrada en el cuento, se puede advertir una muy pronunciada oscuridad, con manifestaciones de la constante tensión entre los mundos de la Ética y del Derecho, que, lejos de aparecer de una manera armoniosa entre ellos, se enfrentan entre sí y en esa pugna no resulta precisamente un vencedor claro. En verdad, esta ambivalencia es fiel reflejo de la condición humana.

Imagen creada por Carmen Nikol

La historia original narra que una reina tuvo una hija de piel blanca como la nieve, labios rojos como la sangre y pelo negro como el ébano. La reina murió, y el rey, padre de Blancanieves, se casó en segundas nupcias con una mujer de notable belleza, pero de muy malos sentimientos, crecientes al no poder soportar que hubiera alguien más hermoso que ella, como lo era su hijastra Blancanieves. Desde este punto de partida, el cuento se transforma en la descripción de un auténtico plan criminal de la madrastra de Blancanieves para acabar con ella: desde el recurso al crimen de sicarios (encomendando a un cazador para que la persiga y mate, aparte de traerle pruebas físicas del cadáver) hasta el uso y abuso de la agravante de disfraz para conseguir consumar el homicidio, haciéndose pasar la propia madrastra por otras personas con la finalidad de conseguir que aquellos objetos que le ofrecía a Blancanieves produjeran el fin pretendido, su muerte; cosa que prácticamente se consigue con la famosa manzana envenenada.

Este iter criminis, esta cristalización progresiva de los delitos hasta su consumación, precedida de varias tentativas tanto idóneas como inidóneas, unas frustradas por la intervención de terceros en el curso causal (el cazador, a quien sus principios éticos le impiden dar cumplimiento al mandato de la reina y no mata a Blancanieves; o los siete enanitos, que la custodian y protegen de los reiterados intentos de acabar con su vida) y otras incompatibles con la posibilidad objetiva de lograr per se el resultado pretendido (como el empleo de un peine o de unas cintas para el cuello con esa finalidad), tiene un simple y elemental móvil: la perversión ética, la degradación de los valores morales del sujeto activo de los delitos, en este caso la reina madrastra, corrompida por el mal, tan humano, de la envidia. Con ello quiero significar que en la base de la aparición del conjunto normativo que constituye el Derecho Penal, se encuentra la cara más perversa de la condición humana, que debe ser objeto de regulación. Pero dicha normativa no puede evitar que el desvío de los principios de la Ética se produzca. Su misión es contener al monstruo, responder con la pena a los daños que produce. Pero el mal es un hecho; el monstruo existe. Un mayor nivel de moralidad en la sociedad implica la caída de las ratios de la comisión de ilícitos penales y por lo tanto una menor (y deseable) aplicabilidad de una rama del Derecho que nació como último recurso, hoy convertida en el primer mecanismo jurídico. La solución no está en el Derecho, sino en la Ética, siendo una muestra de esperanza la decisión del cazador de incumplir la ley dictada por la reina malvada. Desacata la orden asumiendo las consecuencias, porque sabe que hay otra norma superior que se lo impide: los valores de la moral, el siempre presente Derecho Natural, que legitima la desobediencia a aquellas normas que, sólo formalmente, tienen carácter y naturaleza de ley, y cuyo trasfondo auténtico está presidido por el mal.

Imagen creada por Carmen Nikol

No solo esta moraleja se extrae del cuento; su giro final es también muy significativo. Una vez que el príncipe observa la belleza de Blancanieves, quien se encontraba ya en el sueño de la muerte atragantada por la manzana, al ser trasportada al castillo del príncipe, como consecuencia del traspiés de uno de los portadores del ataúd, el pedazo de manzana que Blancanieves tenía en la garganta salió y revivió, casándose con el príncipe. Una vez que el nuevo matrimonio supo que la malvada madrastra fue la responsable de aquellos hechos y que incluso, movida por la enfermiza envidia, había estado presente en la boda, el ya rey ordenó su detención y le aplicó un castigo brutal: la fabricación de unos zapatos de hierro, que serían calentados para estar al rojo vivo, con los que la madrasta habría de bailar desnuda, delante de ellos, hasta morir.

Imagen creada por Carmen Nikol

La aplicación de esta justicia nos devuelve a los claroscuros del ser humano: quienes se presentan a priori o de cara a la galería como los paradigmas y emblemas de la rectitud, de la moralidad y del respeto, no son, en absoluto, ejemplo de nada ni están legitimados para dar lecciones de Ética, pues su perversión (aquí cristalizada en la sanguinaria venganza) es igual o superior a la propia de los demás. Sólo es la forma lo que cambia, y a ello apunta el cuento de Blancanieves: el mundo de las apariencias, como el mundo de la legalidad positiva, en múltiples ocasiones parece compatible con la Justicia, pero su trasfondo se encuentra corrompido desde el plano de la Ética, y es sólo ésta la que hace posible un mundo verdaderamente elevado y, de verdad, justo.

“Cuando rompa la tierna cáscara, para saborear la manzana en mi mano, su respiración se calmará, su sangre se congelará, ¡Entonces seré la más bella en la tierra!”.

“Tan hermosa era aún muerta, que los enanos no tuvieron corazón para enterrarla. Confeccionaron un ataúd de cristal y de oro, y estuvieron a su lado eternamente”.


Blancanieves: la condición humana, razón y trasfondo del uso del Derecho
por Diego García Paz


Selvicultura de precisión

Silvicultura o Selvicultura «es el cultivo de la selva» (González Vázquez, 1947), «el arte de aplicar los conocimientos adquiridos en las ciencias forestales» (Lanier, 1986), «el arte de producir y mantener un bosque; la aplicación de los conocimientos de la ecología forestal al cuidado del bosque; la teoría y la práctica del control del establecimiento; la composición y el crecimiento de un bosque» (Hawley & Smith, 1982) y es «la manipulación de los rodales forestales, como tal, constituye la aplicación última del conocimiento de la dinámica de los rodales y también su ensayo definitivo» (Abellanas Oar, 1995).

Bosque mixto mediterráneo

Atendiendo a su fundamento etimológico selva, «del latín silva-ae, terreno inculto, extenso y muy poblado de árboles. También denota abundancia desordenada de algo» (R.A.E., 2023).

«Cultura, proviene de cultus, participio del verbo latino colere (cultivar, habitar) y el sufijo -ura que indica cualidad» (DECEL, 2023). Básicamente, la cualidad de cultivar terreno extenso muy poblado de árboles (no agrícolas). Habitar (en el sentido de usar) la abundancia desordenada de árboles para su organización y uso.

«Es una acción permanente en provecho de las poblaciones actuales conducida en función de su aspecto, de su composición, de su estado y del objetivo que le haya sido asignado: cada uno refleja su historia pasada» (Lanier, 1986).

La relación histórica del ser humano con la madera viene a ser similar a la otros recursos naturales. El hombre empezó a usar el fuego como herramienta hace aproximadamente un millón y medio de años (Sevilla, 2008), por lo que la madera como combustible empezó a tener apreciación a partir de entonces.

Parece obvio que, hasta el abandono cavernario y el inicio de la edificación, la madera no tuviera uso constructivo. A partir de entonces, la necesidad de estacas, vigas, jácenas, tablas, tarimas, postes, y cualquier otra pieza que pudiera derivar de un árbol, empezó a extraerse de su estado natural y emplearse en usos humanos.

Tal vez el uso más antiguo haya sido el de la fábrica de mangos para herramientas, hachas y lanzas. En primer lugar con fines de subsistencia en la caza y posteriormente militares. La producción de varas con características tecnológicas definidas ha sido un fin proveniente del Paleolítico y llegado hasta nuestros días.

Monte trasmocho de castaño

Ver cómo los ejemplares de mostajo (Sorbus aria Crantz.), de castaño (Castanea sativa Miller) o haya (Fagus sylvatica L.) se orientaron hasta hace nada para fabricar varas destinadas a la agricultura o la panadería me llevó a la conclusión de que el método de beneficio más antiguo entre todos, ha sido el de monte bajo.


Breve reseña histórica

El monte fue provisión de bienes y servicios durante la época de cazador-recolector pero también cuando progresivamente iba siendo desplazado por el uso agrícola en torno a los asentamientos urbanos.

La navegación, de alta profusión en el Mediterráneo ya en el mundo antiguo, supuso una necesidad estratégica y cuantiosa de madera de buena calidad en la que la forma y durabilidad de las piezas cobró significada importancia.

En modo similar al caballo, la madera sustentó toda un arma de guerra, la Marina, y el comercio. En suma, fue base para la prosperidad de los países. Resulta obvio pensar por tanto que hubo de establecerse normas y métodos para la obtención de los mismos.

Desconocemos no obstante la existencia en la Antigüedad de reglas, normas o procedimientos establecidos para el aprovechamiento de la madera y sus distintas orientaciones tecnológicas.

Catón en su libro De re rustica trata de la época más conveniente para la corta de los árboles en el bosque, sobre la época más conveniente para la poda, sobre la formación de plantones en viveros (Aranda y Antón, 1999).

Diez siglos más tarde el sevillano Abu Zakariyya Yahya Ibn al Awwam (s. XII), compendia el tratado de Agricultura (Kitab al Filaha) más completo que logró llegar hasta el siglo XIX con la traducción que del mismo hizo el presbítero Banqueri y publicado en el año 1802.

En él se trata sobre distintas cuestiones de especies forestales y de la madera (al Awwam, 1988).

La conocida potencia marítima fenicia y cartaginesa requirió sin duda una elevada cantidad de suministro maderero. Hasta qué punto pudo ser causa de deforestación y resistaxia en su alcance territorial es algo que no se ha estudiado detalladamente hasta la fecha.

Desde entonces, la necesidad fue acrecentándose a medida que población y progreso aumentaban. Aunque la silva y el res nullius (la cosa sin dueño) en principio estaban al alcance de cualquiera lo cierto es que los bosques y las reses (cosas) en su interior, pertenecían al soberano, al señor o al común de los vecinos.

Siempre hubo normas y se debió organizar su aprovechamiento. Como ejemplo, para el vecino país del norte se citan (Lanier, 1986):

  • 1291 Ordenanza de Felipe IV le Bel, creando los Supervisores de aguas y bosques.
  • 1346: Ordenanza de Felipe VI de Valois, considerada como el primer código forestal real.
  • 1376: Ordenanza de Carlos V le Sage: bases del Reglamento general de las aguas y bosques.
  • 1518: Ordenanza de Francisco I extendiendo a otros bosques y maderas del reino las ordenanzas y defensas hasta entonces reservadas al dominio real.
  • 1561-1563: Edictos prohibiendo cortar el monte bajo (tallar) de menos de diez años y obligando a dejarlo crecer en fustal alto el tercio de la superficie.
  • 1669: Ordenanza de Colbert poniendo en orden los bosques reales y reglamentando la explotación de la madera (Ordenanzas de Marina).

En la Península Ibérica pueden citarse:

Los montes de Al-Ándalus, protegidos del hacha, fuego y diente del ganado. «El bosque en la civilización islámica se corta racionalmente» (Martínez Ruíz, 1999)

Y para la parte castellano-aragonesa (Aranda y Antón, 1999):

  • 1150: Fuero de la ciudad de Molina, por el que sufrirá castigo aquel que cause perjuicio al monte.
  • 1210: Fuero de la ciudad de Salamanca en el que se imponen penas por la corta de carrascas y leñas sin licencia.
  • s. XIII: Ordenanzas de Tortosa. Definen las normas de tratamiento de los montes de los “puertos del rey” como reserva de madera para la Armada Real. Las Pragmáticas de 1355, 1447, 1496, 1518, 1538, 1542, 1543, correspondientes a los reinos de Juan II, Reyes Católicos, Carlos I y Felipe II, establecen normas de protección y fomento de los montes españoles frente a los abusos ganaderos, la roturación y la talas.
  • 1627: Ordenanzas Forestales de Cataluña
  • 1748: Ordenanzas de Marina del Marqués de la Ensenada (creación de los montes de Marina)

Se intenta defender los montes y su producción, pero de una forma ni técnica ni científica. Eso no es impedimento para que se lograra su conservación a largo plazo y la obtención de recursos como la madera de calidad, que durante mucho tiempo fue un recurso estratégico.

Sorprende que en el tiempo del mayor apogeo naval, como fue el inicio de la navegación atlántica (s. XVI-XIX) no exista una dedicación técnica a la organización y aprovechamiento del recurso maderero.

Aunque se tiene como punto de origen las Ordenanzas de Colbert (1669) enfocadas precisamente a la vinculación entre montes y mar, «los bosques flotantes» (Bauer, 1980, Aranda y Antón, 1990), de los que se mantienen aún hoy en día unos magníficos montes altos de roble, no hay una formación técnica ni científica específica sobre el bosque.

Un siglo más tarde, las Ordenanzas de marina de 1748 serán la réplica hispana importada del país vecino merced a la vinculación familiar de la dinastía borbónica. Pese a ser España y Portugal las potencias navales más importantes de Europa desde principios del s. XV, no se atiende de manera seria a la regulación forestal hasta pasados dos siglos.

Aún así las cosas, pasarán más de cinco décadas hasta que se la técnica forestal se haga académica. Se tiene asumido que la primera escuela técnica forestal aparece en la Prusia decimonónica de la mano de Heinrich Cotta y ubicada en Tharandt (Bauer, 1980; Lanier, 1986).

Dado el prestigio que alcanzó, se convirtió en el referente europeo al que acudieron los demás países para formar a sus técnicos y e iniciarse en las ciencias forestales. Fue el caso de la Escuela de Ingenieros de Montes, establecida en Villaviciosa de Odón (Madrid) en el año 1848.

De ese modo, quedaba instaurado el academicismo forestal en España. Curiosamente, ese año se inaugura la primera línea de ferrocarril peninsular (Barcelona-Mataró). Más que una simple coincidencia parece una anécdota paradójica.

La ciencia forestal, desarrollada para un recurso estratégico como fue la madera para construcción naval, se instaura oficialmente en España, la gran potencia marina europea, justo el año en que el ferrocarril la sustituirá como primer demandante de madera.

La sustitución de la madera por el acero en construcción naval deja sin contenido la metáfora del bosque flotante. A partir de entonces, los montes de la Marina pasan a ser administrados por el Ministerio de Hacienda. O más bien desmantelados. Las leyes desamortizadoras, tienen como intención aparente, deshacerse de la carga que supone la guarda y custodia de un patrimonio que a partir de entonces deja de entenderse como un reservorio estratégico.

Las presiones de ciertos grupos económicos hubieron de favorecer la idea de pasar el patrimonio forestal público a manos privadas. La era del vapor, requería combustible en un país donde el carbón andaba en mucha desventaja con respecto a País de Gales o la cuenca del Rhur alemana.

El ferrocarril era un lento asunto de Estado mientras la industria textil consumía calorías diarias a ritmo de caldera en beneficio de la burguesía urbana. La deforestación volvió a campar a sus anchas en los montes ibéricos.


Gestión y técnica forestal

Ordenar un monte, es planificarlo para su aprovechamiento. «Organizarlo conforme a las leyes económicas, sin infringir las biológicas que la investigación selvícola y la epidométrica revelan» (Mackay, 1944). «Gestionar un bosque es decidir lo que se quiere hacer, teniendo en cuenta lo que se puede hacer allí y deducir lo que se debe hacer allí» (Lanier, 1986).

Las acciones o trabajos necesarios para esta función se conocen como tratamientos selvícolas. Lo primero se trata bajo el epígrafe o la materia conocida como Ordenación de montes y lo segundo mediante la Selvicultura.

Visto así es más fácil entender por qué un incendio no es una catástrofe ecológica sino un episodio de significación meramente humana. Tras un evento calcinador, la vegetación que compone un monte suele regenerar de forma natural tras el paso del fuego.

Visto así es más fácil entender por qué un incendio no es una catástrofe ecológica sino un episodio de significación meramente humana.

Esto es infalible sobre todo en lugares donde la alta recurrencia ha generado adaptaciones al paso del fuego, bien pasivas (aislamiento) o bien activas (rebrote, semillado). En estos casos el fuego simplemente traslada el estado real de un monte en el tiempo.

De un bosque o un monte en su respectiva fase o edad, se pasa a un estado cero o inicial. Dicho de otro modo, cambia la edad del monte. Es un auténtico reseteo.

Según edades naturales del monte, de un latizal o de un fustal, se pasa a un diseminado (cobertura de semillas) o repoblado cuando la planta ha germinado o brotado emergiendo sobre el suelo. Un monte maduro se retrotrae a un monte de edad cero en un lapso temporal que a escala forestal, es instantáneo.

Regeneración natural tras incendio

El monte, el bosque, no conoce el tiempo. Pero al traspasar los usos posibles de una generación a la siguiente, la sociedad del momento pierde su oportunidad. Por tanto la Ordenación es un fin y la Selvicultura su herramienta o método.

Los principios fundamentales que rigen la organización de un monte son tres:

  • Persistencia.
  • Regularidad de rentas.
  • Multifuncionalidad.

Al primero se le suele llamar ahora sostenibilidad. Obviamente sostenibilidad como persistencia en el tiempo. La abreviación está mal utilizada porque un bosque, se sujeta solo.

La regularidad de rentas implica que el monte es un patrimonio que genera intereses. Aprovechar sus producciones a nivel igual o inferior a su capacidad de renta (crecimiento o posibilidad) es garantía para la consecución del primer principio, su persistencia.

La multifuncionalidad se deriva de la existencia en si de un monte y su persistencia. Engloba todos los beneficios que produce, clasificándose tradicionalmente en beneficios directos, cuando son fácilmente materializables (madera, leña, corcho, hongos, plantas aromáticas, pastos, apicultura, resina, frutos o semillas, caza, pesca, fibras).

Cuando no lo son, se conocen como beneficios indirectos (regulación del ciclo hidrológico, conservación de suelos, gases atmosféricos, calidad paisajística, uso recreativo, protección contra la erosión, contribución a la salud humana).

Uso turístico de los montes

Sin olvidar que los montes (entre los que se incluyen las lagunas, dunas, pedregales, marismas y cualquier espacio sobre el que crezca vegetación espontánea no característica del uso agrícola) constituyen el medio natural, el espacio donde se asienta la biodiversidad salvaje.

«El bosque no es una simple yuxtaposición de árboles y sotobosque. Es una fitocenosis, un organismo vivo extremadamente complejo. Constituye un ecosistema que engloba los vegetales con sus sistemas radicales (cepas, raíces, radicelas, micorrizas,…), su hojarasca con sus capas humificadas más o menos mineralizada, las otras biocenosis (zoocenosis, micocenosis…) aéreas y subterráneas, y las relaciones con el medio de estos diversos componentes» (Madrigal, 1994).

Por su parte, la Selvicultura es un proceso circular que tiene como como punto de inicio y a su vez final, la repoblación o regeneración de un monte (Hawley & Smith, 1982). Simple consecuencia del principio de la persistencia.

El monte, como entidad viva que es, se conduce por si mismo. La intervención humana (selvicultura), no tiene otro fin que modificar los plazos y buscar la persistencia para su mantenimiento en el tiempo.

El monte, como entidad viva que es, se conduce por si mismo. La intervención humana (selvicultura), no tiene otro fin que modificar los plazos y buscar la persistencia para su mantenimiento en el tiempo.

En lugares inestables, como es el entorno mediterráneo, la salvaguarda frente a incendio o sequía tiene como fin evitar la pérdida de estados deseables.

La unidad de selvicultura es el rodal. Generalmente una extensión de terreno variable sobre la que se aplica alguno de los tratamientos característicos de la gestión (repoblación, clareo, poda, clara, corta).

Por lo general esas operaciones se aplican en superficies extensas, de un ciento de hectáreas o sus múltiplos. También algunos de sus primeros divisores (2-10).


Selvicultura de precisión

Cuando se trata de una localización puntual (menos de 1 ha) o un micrositio, donde el trabajo se aplica más con fines de conservación que con una orientación productiva, podría denominarse selvicultura de precisión.

Cuando el trabajo se aplica más con fines de conservación que con una orientación productiva, podría denominarse selvicultura de precisión.

Este tipo de actuaciones puede estar muy bien enfocado a las acciones por grupos de voluntarios con equipación o formación de nivel variable.

Desde podas de formación en rodales de monte bajo de frondosas hasta mejora de condiciones de crecimiento o producción de semilla para especies interesantes.

Los montes mediterráneos tienen un pasado de enorme carga antrópica por abuso en su manejo responsable de su degradación o estado de estancamiento actual.

La reducción de presión tras la retirada de usos como el carboneo, la tala abusiva, el pastoreo excesivo, las quemas recurrentes, ha permitido la recuperación de algunos rodales interesantes como son el monte bajo de Quercus, de acebuche (Olea), o formaciones arborescentes como las rosáceas (Crataegus, Sorbus, Cotoneaster) y otras.

Un simple serrucho de poda y unas breves nociones ayudan a transformar el aspecto matorralizado en un deseable arboreto o dehesa en menor plazo.

Dependiendo de diámetros, el serrucho o la tijera sirven también para corta de ramas o apeo en ejemplares de pino que por su mayor velocidad de crecimiento y porte monopódico (un eje vertical) pueden competir en ventaja frente a otras especies que pueden ser más interesantes.

Dependiendo del tipo de conformación, vale también para eliminar matorral seco o no deseable por su densidad, inflamabilidad y riesgo de incendio para un lugar. Las opciones del voluntariado no se restringen así a la tradicional labor de plantación.

Uno de los casos más generales que se dan en los montes de la orla mediterránea es el matorral de aulaga (Ulex sp.). Pertenece al grupo de los matorrales pirófitos al que se da el nombre genérico de brezales.

Perteneciente a la familia de las leguminosas (Papilionaceae) no está emparentado con el brezo (Ericacea), pero le une el tipo de estructura vegetativa. Multitud de hojas o tallos finos que presentan una relación superficie/volumen muy alta.

Por regla general, las especies mediterráneas tienen también una concentración de aceites esenciales muy elevada en sus tejidos. Ello las hace altamente inflamables.

La aulaga genera formaciones densas difícilmente penetrables. A diferencia del brezo, sus tallos se ramifican generando terminaciones punzantes que dificultan el paso a través de ellas. Su vida suele extenderse durante un período de unos 20-25 años.

Dosel continuo de aulagas cubriendo el suelo

Pasado este plazo, se secan quedando en pie durante un tiempo hasta que la acción meteorológica da lugar a su descomposición paulatina.

El matorral de aulagas desempeña una labor importante en la reconstrucción del bosque mediterráneo. Como todas las leguminosas, su raíz está asociada a bacterias simbiontes (Rhizobium sp.) que fijan nitrógeno atmosférico en el suelo.

Por otra parte, sus formaciones densas ejercen una función de protector natural frente a herbivoría. El tapiz entramado que forman da lugar a un intenso sombreamiento de la superficie del suelo, suponiendo una barrera frente a la pérdida de humedad por evaporación.

Esta sombra incide igualmente sobre los niveles inferiores de la planta, provocando la muerte de hojas y tallos que se acumulan como un denso colchón orgánico a nivel del suelo mejorando la humedad en el horizonte superficial.

Proceso característico de una aulaga

Además, la menor relación Carbono/Nitrógeno dada su aportación nitrogenada al suelo, favorece la actividad bacteriana frente a la materia orgánica facilitando su descomposición y mineralización. Concluyentemente, es una notoria mejoradora del suelo.

Estas características favorecen en gran medida la defensa contra la aridez estival y los daños por herbivoría a especies de temperamento esciófilo como son las frondosas, Quercus en particular.

La pesada semilla de una fagácea puede resolver con cierta dificultad su paso desde la superficie del matorral hasta el nivel del suelo.

Bellotas de Quercus

Allí encuentra condiciones mejoradas para su desarrollo. Humedad y un estrato orgánico y rico en nutrientes que no le resulta complicado de explorar en profundidad buscando el enraizamiento profundo.

Por el contrario, las pequeñas semillas voladoras como las de las coníferas, que fácilmente dispersa el viento, quedan atrapadas en la maraña que entretejen los arbustos en superficie dificultando altamente su paso hasta nivel del suelo.

Impenetrabilidad del matorral para semillas poco pesadas

Las que consiguen llegar, son incapaces de hacer prosperar su débil raíz en el poroso colchón orgánico que encuentran para atravesarlo y llegar hasta el suelo mineral.

Visto así, el aulagar es una formación ideal para la progresión forestal desde suelo desnudo hasta un encinar, alcornocal, robledal de cierta entidad.

Sin embargo, la pesada semilla de las fagáceas (bellota, castaña, hayuco) no es dispersada por el viento. Es un grano de prominencia gravitatoria que requiere de vehículo para su transporte lejano. Tales son algunas aves granívoras de entidad como palomas y córvidos o roedores.

Esta dispersión vehiculada está estrechamente vinculada a la presencia de apeaderos. Se necesitan estaciones de parada para que la semilla escape del ave transportadora y caiga. En el caso de algunos como arrendajos o urracas, tienen costumbre a enterrar la semilla.

Ejercen así labor directa de sembradores, pero sólo se lleva a cabo en terrenos despejados de la densa cubierta de matorral trabado.

Su reducción mediante trituración de la cubierta arbustiva, sobre todo la muerta facilita esta labor de dispersión zoócora, acelera los procesos de mineralización de la capa orgánica al aumentar su iluminación y facilita la llegada de aves granívoras.

Reduce el riesgo de ignición y propagación de un fuego a la par que manteniene la humedad sobre el suelo y la capa impenetrable para las raíces de plantas colonizadoras.


Casos prácticos

Caso 1.- Selección de brotes y poda en monte bajo o matorral de interés.

Encinas, alcornoques, quejigos, robles, arces, mostajos, madroños, majuelos, perales, fresnos, olmos, almeces, acebuches, lentiscos y muchos otros tienen capacidad de producir yemas de crecimiento desde su raíz o partes vivas de su tallo. Tales especies han sido tradicionalmente cortadas para proporcionar forraje al ganado a finales de verano, para alimentar las calderas industriales en la época del vapor (s. XIX) o una combinación de ambas.

Un simple serrucho de poda y unas breves nociones ayudan a transformar el aspecto matorralizado en un deseable arboreto o dehesa en menor plazo.

Desaparecido o mermado en gran medida ese uso la resiliencia de esas especies las mantiene sobre el terreno, pero con un porte deforme o vulnerable a la acción de los herbívoros silvestres. Una labor de poda con tijera o serrucho puede mejorar su porte y favorecer el crecimiento en altura y diámetro disminuyendo el plazo necesario para escapar de la acción animal (mordida, rascado, quebrado). Puede ser necesario proceder a métodos de exclusión temporal con elementos artificiales o naturales (matorral espinoso).

Caso 2.- Supresión parcial o total de ejemplares de pino.

Los pinos son especies menos exigentes que las frondosas y adaptados a desarrollarse sobre suelos en condiciones pobres o limitantes para aquellas (suelo mineral desnudo, elevada insolación, aridez). Además presentan mayor velocidad de crecimiento que la mayoría de aquellas

Caso 3.- Facilitación para regeneración natural de abeto mediterráneo (Abies pinsapo, A. marocanna)

En el caso de los singulares abetos del Mediterráneo occidental, su semilla tiene capacidad para prosperar sobre capas orgánicas. Su carácter umbrófilo ha generado adaptaciones para prosperar bajo una cubierta vegetal (sombra y materia orgánica).

A nivel de dispersión se encuentra a medio camino entre las coníferas voladoras y las frondosas gravitatorias. Su semilla es más pesada que la de un pino convencional, su ala es más pequeña pero su peso ni se aproxima al de las semillas gravitatorias.

Es por lo que no puede atravesar la cubierta de matorral pero si prospera muy bien bajo el dosel sombrío, húmedo y orgánico del aulagar. No encuentra vehículos de transporte en el reino animal salvo el humano.

Para su dispersión se presentan dos vías, la artificial, a través de siembras bajo dosel de matorral o la apertura de huecos en el entorno cercano de su diseminación.

Reduciendo la cobertura de matorral muerto

Pasados unos 20 años, suele ocurrir la producción de semilla por los ejemplares más desarrollados. En paralelo, el matorral fue ocupando los claros existentes, habiéndose generado una densa capa de aulagar impenetrable.

Llegado el momento de la diseminación, las aulagas han muerto en su mayor parte. Manteniéndose en pie, conforman un denso estrato en el que se traban los abetos.

Las semillas que caen desde los árboles se mantienen en la superficie de estrato arbustivo, que por su denso entramado no facilita el paso de aquellas hasta el suelo. La continuidad combustible ante un posible fuego, es total.

Conviene despejar el matorral que circunda los pies de abeto. La existencia actual de herramientas adecuadas, como el rodete de trituración facilita la actuación.

Esta labor posibilita la llegada de semillas a nivel del suelo, la entrada y acción de volteo por parte de jabalíes, la descomposición de la capa orgánica generada a la sombra del matorral.

Reduce a su vez la propagación de un fuego, su intensidad y la altura de llama. Aunque sólo fuera por esto, ya resulta una acción recomendable. Por otra parte, la aulaga no brota de cepa o raíz.

Tampoco sus semillas van bien sobre capa de mulch o acolchado. Es algo característico de las especies colonizadoras.

Efecto de la reducción de matorral muerto. Menor daño ante posible fuego

Las proscritas quemas prescritas

Al trabajar sobre cubiertas orgánicas me acuerdo de la práctica tendente al uso del fuego. Una quema prescrita es aquella que se decide para su aplicación con un fin determinado y se proyecta o concreta en función de su finalidad, características del sitio y del tipo de material a eliminar, suponiendo unas determinadas condiciones meteorológicas.

Siempre tiene que ver con la eliminación de material vegetal reduciendo costes de actuación. Es el nombre moderno de lo que en otro tiempo se llamó quema controlada o regulada (Hawley& Smith, 1982).

Esta es una práctica importada como método de trabajo desde otros ambientes forestales muy distintos al nuestro. Es muy usada en la regeneración de bosques de coníferas con masas regulares que son sometidos a cortas a hecho o el método de árboles padre en la costa del Pacífico estadounidense.

También es muy usada para la regeneración de eucalipto en Australia dada su facilidad de dispersión y colonización tras un fuego.

Regeneración espontánea de eucalipto tras incendnio

Como ya se ha comentado las coníferas son especies pioneras que no soportan bien el acolchamiento en el suelo. Requieren acceso directo a la capa mineral para enraizar adecuadamente. Al eucalipto le ocurre algo parecido. Es propio de especies colonizadoras.

Igual que sucedió al aplicar técnicas de la selvicultura centroeuropea a los montes mediterráneos, con ciertos métodos que no se ajustaban bien a la mayoría de los montes ibéricos, esta es una técnica procedente de otro lugar que parece no encajar bien en el entorno mediterráneo.

Los montes ibéricos se encuentran en un ambiente templado-cálido dominado por la aridez. El uso del fuego es ancestral empleado principalmente para la retirada de vegetación y favorecimiento del pastoreo.

Los montes ibéricos se encuentran en un ambiente templado-cálido dominado por la aridez. El uso del fuego es ancestral empleado principalmente para la retirada de vegetación y favorecimiento del pastoreo.

Los bosques de coníferas son característicos de terrenos abiertos y en estado natural, salvo excepciones edáficas (suelos magnésicos o altamente arenosos) funcionan como una etapa transitoria que favorecen su sustitución natural por las frondosas del lugar.

Bajo su dosel, se genera una capa de acículas que funciona en el mismo sentido descrito para el matorral de aulagas. Su ventaja es que el dosel arbóreo alcanza mayor altura que el arbustivo, con lo que reduce la temperatura sobre el suelo y la pérdida de agua por evaporación.

Cuando este dosel es muy denso, la sombra producida dificulta la ocupación de matorral en el sotobosque pero permite el desarrollo de las especies de sombra o temperamento delicado. En ese rango se encuentran muchas de las frondosas espontáneas de nuestra flora.

Cubierta orgánica tras el proceso de reducción

Actuar con fuego para eliminar esa cubierta de material fino muerto, la gran obsesión de la prevención contra incendios, es contraproducente. Bien porque favorece el acceso de las semillas colonizadoras al suelo mineral, haciendo el proceso recurrente, bien porque elimina la cama orgánica que facilita el desarrollo de semillas con menor rusticidad, las bellotas entre ellas.

Los acolchados de hojarasca son además medio donde prospera una extensa biocenosis bacteriana, fúngica, entomológica y faunística en general. También sirve como banco de semillas.

En una selvicultura donde se propugna al pinar como herramienta de colonización de suelos desnudos en pro de etapas de bosque más avanzado, no parece lógico aplicar técnicas de manejo que favorecen su continuidad y no su progresión.

El uso deliberado del fuego en el monte es un mal ejemplo para un vulgo demasiado inclinado a hacer otro tanto

Hawley & Simth, 1982

El mulch, mantillo o acolchado es una técnica de aportación artificial para la creación de una capa orgánica. Su objetivo principal es proteger el suelo de la erosión hídrica. Es otra alegación en contra de la eliminación de una capa de mantillo cuando ya existe.

Ver cómo puede disiparse el capital húmico acumulado por las especies colonizadoras durante décadas y su función mejoradora del suelo me lleva a posicionarme en contra de su quema forzada. Es por eso que de forma amigable, me gusta bromear con la denominación «quemas proscritas».

Caballo comiendo aulaga

Me parece mejor opción el fomento del uso ganadero. Su diente apelmaza la vegetación arbustiva haciéndola más compacta. Su pisada fragmenta el manto orgánico del suelo y aumenta la relación superficie/volumen en pro de la actividad microbiana.

Su orina aporta nitrógeno que activa la función mineralizante de la población microbiana y las heces aumentan el contenido bacteriano. Con ello se reduce la proporción C/N, lo que la convierte en mejoradora (Gros, 1986; Duchafour, 1984; Harris, 1992; Jenkinson, 1992).

Por otra parte, la descomposición lenta de la materia orgánica por los organismos genera un proceso de liberación lenta de CO2 que permite su disponibilidad constante para su fijación nuevamente por los autótrofos adyacentes (Harris, 1992), favoreciendo así el crecimiento vegetal.

Esta es otra pérdida más que se provoca con liberación instantánea que genera la oxidación repentina de la combustión.

La otra alternativa, es la ejecución del triturado en pie. Mucho más caro, pero más acorde con el proceso natural de construcción forestal.

Efecto de triturado en pie sobre matorral de aulaga

VIVIR ES HACER, PORQUE NO ES LO MISMO ESTAR, QUE SER.

by PULI

Referencias:

Abellanas Oar, B. (1995).- Apuntes de Selvicultura básica, unidad 3, dinámica de los rodales forestales. Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos y de Montes. Dpto. De Ingeniería rural.

Aranda y Antón, G. de (1990).- Los Bosques Flotantes. Historia de un roble del siglo XVIII. Colección Técnica del ICONA. Madrid

Aranda y Antón, G. (1999).- Visión histórica de la Selvicultura popular española. Pp 9-31 in Los montes y su historia. Una perspectiva política, económica y social. Francisco Marin Pageo,Juan Domingo Santos, Ana Calzado Carretero (eds.). Servicio de Publicaciones de la Universidad de Huelva.

Bauer, E. (1980).- Los montes de España en la historia. Servicio de Publicaciones Agrarias. Ministerio de Agricultura. Madrid

DECEL (2023).- Diccionario Etimológico Castellano En Línea. Etimologías de Chile. https://www.dechile.net/

Duchafour, Ph. (1984).- Edafología Tomo 1. Edafogénesis y clasificación. Editorial Masson, S.A. Barcelona

González Vázquez, E. (1947).- Selvicultura, Libro primero. Editorial Dossat. Madrid

Harris, P. J. (1992).- Ecología de la población del suelo. Pp.495-526 in Wild, A. (coord.) Condiciones del suelo y desarrollo de las plantas. Editorial Mundi-Prensa. Madrid

Gros, A. (1986).- Abonos, guía práctica de la fertilización 7ª ed. Editorial Mundi-Prensa. Madrid

Hawley, R.C. & Smith, D.M. (1982).- Silvicultura práctica, segunda edición. Editorial Omega. Barcelona.

Ibn al Awwam, A. Z. Y (1988).- Libro de Agricultura. Edición facsímil de la de José A. Banqueri (1802). Ministerio de Agricultura. Madrid

Jenkinson, D. S. (1992).- La materia orgánica del suelo: evolución. Pp 595-640 in Wild, A. (coord.) Condiciones del suelo y desarrollo de las plantas. Editorial Mundi-Prensa. Madrid

Lanier, L. (1986).- Précis de sylviculture. École Nationale de Génie Rural des Eaux et Fôrets (E.N.G.R.E.F). Nancy

Mackay, E. (1944).- Fundamentos y Métodos de la Ordenación de Montes, primera parte. Escuela Especial de Ingenieros de Montes, Servicio de publicaciones. Madrid.

Madrigal Collazo, A. (1994).- Ordenación de montes arbolados. Colección Técnica. ICONA. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Madrid.

Martínez Ruiz, E. (1999).- Los montes en la cultura islámica. Los bosques de Al-Andalus del siglo VIII al XIII. Pp 63-87 in Los montes y su historia. Una perspectiva política, económica y social. Francisco Marin Pageo,Juan Domingo Santos, Ana Calzado Carretero (eds.). Servicio de Publicaciones de la Universidad de Huelva.

Real Academia Española (2023).- Diccionario de la lengua española. Edición on line (www.rae.es). Madrid

Sevilla Martínez, F. (2008).- Una teoría ecológica para los montes ibéricos. Instituto de Restauración y Medio Ambiente S.L. León


Selvicultura de precisión
por Antonio Pulido Pastor


Inquietantes reflexiones filosóficas y estadísticas sobre el Calentamiento Global

No hace mucho, de forma casi simultánea pero independiente, cayeron en nuestras manos dos interesantes documentos sobre el Cambio Climático que, a pesar de pertenecer a disciplinas tan distintas y alejadas como la filosofía de la Ciencia y la estadística, convergían en sus conclusiones de manera tan contundente como llamativa.

Análisis Gnoseológico sobre el Cambio Climático

El primero de estos documentos es una lección sobre la Filosofía del Cambio Climático, impartida por el Doctor en Filosofía y matemático D. Carlos Madrid, de la Escuela de Filosofía de Oviedo, en la Fundación Gustavo Bueno, que es accesible en Internet. La visualización de esta conferencia es encarecidamente recomendable. Podéis acceder al enlace aquí.

La simple mención del nombre del profesor Gustavo Bueno, creador del sistema de pensamiento denominado materialismo filosófico, construido a partir de un constante intercambio de ideas y experiencias entre las ciencias y la historia de la filosofía, tuvo en nosotros un inmediato efecto por nuestras vivencias personales. Nos resultó inevitable rememorar nuestra época estudiantil y académica en Oviedo, donde pudimos conocerle.

¡Las vueltas que da la vida! ¿Quién nos iba a decir que, medio siglo después, una lección impartida en la Fundación que lleva su nombre, iba a resultar de tanto interés por la convergencia con nuestras propias ideas, sobre un tema de apariencia tan poco filosófica como el Calentamiento Global? La lección mencionada contiene un análisis gnoseológico sobre dicha materia, es decir, una evaluación filosófica de los fundamentos y los límites del conocimiento disponible sobre esta temática que, nos resulta imposible resistirnos a decirlo, coincide exactamente con los postulados reiteradamente expuestos en nuestros artículos publicados en Entrevisttas.com.

El mencionado análisis, con contantes referencias a los informes del IPCC (Intergovernmental Panel on Climate Change, sin lugar a dudas, los documentos más relevantes y de mayor difusión al respecto), pone de manifiesto con una argumentación sólida que las posibilidades de que se cumplan sus predicciones son tan sólo del 50%. Es decir, que las probabilidades de acertar en sus pronósticos siguen las estrictas leyes del azar, como el clásico ejemplo de lanzar la moneda al aire para que salga cara o cruz, lo cual resulta totalmente inaceptable desde el punto de vista científico.

El documento desgrana, de forma detallada y minuciosa, las razones por las que resulta tan extremadamente difícil detectar el problema, es decir, simplemente medir el Calentamiento Global y observar el Cambio Climático. Caracterizar la evolución térmica del Planeta y registrar los cambios de la temperatura media global, no son problemas sencillos. Porque en realidad, no dependen de observaciones y medidas directas, sino de la integración de parámetros obtenidos en multitud de observatorios, con registros temporales muy diferentes, con una distribución geográfica muy irregular y metodologías muy diversas. Las correcciones necesarias para homogeneizar la disparidad de las informaciones se basan en métodos y modelos estadísticos, que introducen un círculo vicioso en los datos. Se podría decir que los modelos hacen los datos y los datos hacen los modelos, generando un elevado nivel de incertidumbre en las series de valores de temperatura que se utilizan.

Esa incertidumbre aumenta todavía más cuando, una vez cuantificada la evolución térmica del Planeta, se intentan identificar cuáles son las causas que originan el calentamiento detectado. Porque los parámetros que controlan la evolución climática tienen entre ellos relaciones tan complejas como desconocidas, y debe recurrirse de nuevo a las herramientas estadísticas para su ajuste. En otras palabras, se deben introducir ponderaciones en los datos, factores de corrección en cada uno de los parámetros que intervienen en el modelo, modificando su importancia o su influencia en el resultado final.

En este contexto, no debe olvidarse que los modelos que se están utilizando para simular la evolución del clima, están asignando una importancia crucial al nivel de CO2 en la atmósfera, minimizando (o incluso ignorando) los parámetros relacionados, por ejemplo, con las variaciones de la radiación solar. Si tenemos en cuenta que la ponderación mencionada lleva asociada indisolublemente una manipulación de la información, es pertinente analizar la metodología del tratamiento de los datos climáticos bajo la óptica del materialismo filosófico y de la teoría ternaria de la causalidad. Y como se ha mencionado anteriormente, este análisis revela, atendiendo a que la correlación entre dos parámetros depende de los factores externos que controlan dichas relaciones, que la reciprocidad entre calentamiento global y emisiones de CO2 presenta elevados niveles de incertidumbre. O sea, en lenguaje llano, que no se puede afirmar la existencia de una relación causal genuina entre el nivel del CO2 atmosférico y el calentamiento global, aunque ambas variables estén aumentando en las últimas décadas, porque no se conocen los detalles de las interacciones entre todos los parámetros que intervienen en el proceso de evolución climática.

No se puede afirmar la existencia de una relación causal genuina entre el nivel del CO2 atmosférico y el calentamiento global

Y esta falta de causalidad genera que las probabilidades de que se cumpla o no una predicción basada en dicha correlación sean tan sólo del 50%. Como es bien sabido, el hecho de que dos variables cualesquiera se correlacionen, no quiere decir que entre ellas exista necesariamente una causalidad. Por ejemplo, al mismo tiempo que ha estado aumentando la temperatura durante las últimas décadas, también, de forma paralela, lo ha hecho el número de obesos. A la vista de estas evoluciones paralelas, podría pensarse que aumenta la obesidad de la población porque está aumentando la temperatura, lo que, obviamente, no es cierto.

Pero además, existen también otros motivos para explicar la falta de fiabilidad de los modelos de predicción climática elaborados hasta la fecha. Desde un punto de vista conceptual, el sistema climático debe considerarse como no lineal y caótico, y por lo tanto, de predictibilidad muy limitada. Esto es lo que prescribe la teoría determinista del caos, cuyo ejemplo más conocido es el famoso efecto mariposa. Como precisó uno de los pioneros de dicha teoría, el matemático y meteorólogo Edward Lorenz (ver Figura 1), la atmósfera es un sistema determinista pero caótico, por lo que tan sólo poseemos un conocimiento aproximado de su funcionamiento, y en esas condiciones, aunque el presente determine el futuro, el presente aproximado no determina aproximadamente el futuro.

Figura 1

De hecho, esta incapacidad está reconocida en el propio informe del IPCC. Y, también, en consonancia, por la misma AEMET (Agencia Estatal de Meteorología del Gobierno de España), al especificar en su página web, dentro del apartado dedicado a las proyecciones climáticas para el siglo XXI, que existen todavía incertidumbres asociadas a la evolución futura de las emisiones de los gases de efecto invernadero, a la concentración de dichos gases en la atmósfera, a la simulación de los procesos en el seno del sistema climático…, y que, en consecuencia, la AEMET no se hace responsable del uso o interpretación que de su información hagan los usuarios de los datos. Es de suponer que este descargo de responsabilidad debe resultar demoledor para los estudiosos de la evolución climática mediante modelos informáticos.

Durante los últimos años, muchos científicos que investigan la evolución climática han intentado disminuir el rango de incertidumbre, agrupando e integrando diferentes modelos (ensemble multimodelo). Mediante esta técnica, se ha supuesto que los resultados serán más robusto, más sólidos y más fiables, cuanto más convergentes sean sus predicciones. Pero en realidad, desde el punto de vista estrictamente estadístico, el hecho de que el 90% de los modelos sea coincidente, no permite afirmar que el porcentaje de confianza sea del 90%, ya que los cálculos no están basados en una muestra aleatoria simple, los modelos no son independientes (están intrínsecamente relacionados entre sí) y no son estadísticamente representativos de todos los resultados posibles.

Por último, a los grados de incertidumbre ligados a las condiciones iniciales de observación (el mencionado efecto mariposa) y a la ponderación de los datos en los modelos climáticos, debe añadirse todavía la incertidumbre ligada a la evolución de los escenarios, que tanto en lo que se refiere a la economía como a la política, resultan también totalmente impredecibles. Por ello, en el último informe del IPCC, se ha cambiado la terminología, abandonando el uso del vocablo predicción, que ha sido sustituido por el de proyección. Y este cambio terminológico no es simplemente semántico, ya que tiene importantes y significativas implicaciones prácticas.

El fracaso de los modelos climáticos

A pesar de las incertidumbres descritas en los párrafos anteriores, el último informe del IPCC concluye taxativamente que la evolución de la temperatura media del planeta, registrada desde mediados del siglo XX, sólo puede ser explicada y justificada si el efecto invernadero asociado a las emisiones antrópicas es tomado en consideración. Así, la gráfica de la Figura 2 compara la evolución observada de la temperatura (curva marrón superior) con la curva azul inferior, representando esta última cómo hubiese evolucionado la temperatura del Planeta sin la intervención humana.

Figura 2

La gráfica muestra claramente que, de acuerdo con las conclusiones del IPCC, el Planeta no se estaría calentando como lo está haciendo si no existiesen las actividades antrópicas, a pesar de que los registros geológicos y astronómicos indiquen todo lo contrario. Debe tenerse en cuenta que el ensemble multimodelo utilizado para elaborar la gráfica de la Figura 2, es meramente capaz de reproducir la evolución de la temperatura registrada durante el último siglo, y solamente cuando los parámetros naturales y antrópicos se ponderan de una cierta manera.

Recurriendo de nuevo a la visión gnoseológica del problema, no debe olvidarse que la supuesta correlación entre la evolución de la temperatura y los parámetros antrópicos es puramente estadística. Por lo tanto, no tiene por qué existir con una correspondencia causal entre ellos, a no ser que ésta sea sólidamente argumentada, algo que los defensores de esta correspondencia no hacen, y en consecuencia, no se puede afirmar la existencia de una relación causa-efecto entre el calentamiento global y las actividades antrópicas. En realidad, es perfectamente posible que los ajustes introducidos para calibrar los modelos respecto de la evolución climática del pasado siglo (esas ponderaciones realizadas de cierta manera), no sean válidos para predecir la evolución futura.

Durante las dos últimas décadas, la realidad se ha encargado de ir demostrando, año tras año esta incapacidad. Así ha sido puesto en evidencia por los repetidos fracasos de las sucesivas predicciones, como ha sido ilustrado en el artículo La nariz de Pinocho y los profetas del clima, recientemente publicado en Entrevisttas.com. También, la discrepancia entre la evolución real de la temperatura y las predicciones de los modelos ha sido claramente puesta de manifiesto por el Dr. John Christy (ver Figura 3, ya utilizada en artículos anteriores), quien ha comparado las temperaturas observadas durante el periodo comprendido entre 1975 y 2015 (líneas de círculos verdes, cuadrados azules rombos rosados) con el promedio de las predicciones realizadas para ese mismo intervalo temporal (línea roja).

Figura 3

Las grandes diferencias existentes entre las predicciones y la realidad sugieren que la calibración realizada en el ajuste de los modelos puede ser válida para el pasado, pero carece de fiabilidad para el futuro. Este hecho, hace inevitable preguntar: ¿se están calibrando adecuadamente los parámetros antrópicos y naturales? Es decir, cuando se introducen los factores de ponderación, ¿se están asignado valores realistas a los parámetros astrofísicos y solares, o quizás se están exagerando los factores antrópicos?

Si, como se ha afirmado anteriormente de acuerdo con el materialismo filosófico, no se puede afirmar que exista una relación causal genuina entre el nivel del CO2 atmosférico y el calentamiento global, y si los datos utilizados para poner a punto los  modelos son los mismos que se utilizan para calibrarlo, se puede estar incurriendo en una especie de doble contabilidad. En efecto, si los modelos hacen los datos y los datos hacen los modelos, los resultados están alejando las predicciones del comportamiento real de la naturaleza, de ese modelo no lineal y caótico que es la evolución climática. Así lo sugieren las diferencias reflejadas en la Figura 3, donde además es muy significativo que durante el periodo comprendido entre los años 70 y 90 del pasado siglo, las observaciones y los modelos coinciden bastante bien, mientras que las diferencias entre ambos se inician al final del siglo XX, precisamente cuando fue constituido el IPCC.

No deja de ser significativo que estas reflexiones filosóficas, fundamentadas en un análisis realizado según la doctrina del materialismo filosófico, sean convergentes con las conclusiones derivadas de la evolución climática registrada en la historia geológica de nuestro Planeta, tal y como ha sido descrita en nuestros artículos anteriores de Entrevisttas.com. En relación con la figura 4, es pertinente recordar dos hecho muy significativos. En primer lugar, que de acuerdo con las mediciones reales y como se observa en la gráfica, la temperatura del Planeta ha ascendido 0,3ºC entre 1980 y 2015 (25 años), lo que representa un promedio de 0,012ºC por año, un valor ínfimo que es difícil considerar como preocupante. En segundo lugar, la dispersión de resultados entre los diferentes modelos es muy grande, de forma que, para 2025 se pronostican aumentos que oscilan entre 0,8ºC y 1,5ºC, confirmando así la escasa fiabilidad de los modelos.

Un análisis estadístico alternativo

Pocos días después de haber seguido a través de Internet la lección impartida sobre Filosofía del Cambio Climático en la Fundación Gustavo Bueno, llegó a nuestras manos un excelente y completísimo estudio realizado por la prestigiosa institución Statistics Norway, la Oficina Central de Estadísticas de Noruega. Casualmente, dicho estudio, tiene por título la misma pregunta que se formulan los filósofos de la escuela de Oviedo y que muchos geólogos nos estamos haciendo también desde hace tiempo: ¿En qué medida está cambiando la temperatura terrestre como consecuencia de las emisiones de gases de efecto invernadero? Dicho estudio, cuya lectura es también encarecidamente recomendable, está disponible aquí. En él, se incluye un minucioso análisis de los registros meteorológicos existentes a escala global desde hace 250 años, así como de los datos proxies para periodos más antiguos y de los modelos predictivos en uso. Sorprendentemente, o quizás no lo sea tanto, los resultados de este análisis estadístico coinciden con las puntualizaciones realizadas bajo el prisma del materialismo filosófico. En efecto, Statistics Norway concluye que las emisiones de CO2 no parecen ser suficientemente influyentes para causar las fluctuaciones de temperatura que se observan en la evolución del Planeta. Además (y esto es lo más importante), con el nivel actual de conocimientos, es imposible determinar qué parte del aumento de la temperatura es producida por las emisiones naturales de CO2 y qué  parte se debe a las emisiones antrópicas.

Este análisis estadístico incluye una serie de anexos, donde figuran listados y gráficas que ilustran dichas conclusiones. Así, la Figura 5, muestra la evolución de la temperatura media global durante los últimos 420.000 años, reconstruida a partir de los sondeos en el hielo glaciar en la base rusa de Vostok, en la Antártida, donde el valor cero representa la temperatura media actual.

Figura 4

La gráfica de la Figura 4 muestra con toda claridad (zonas coloreadas en rojo) que en la cima de los periodos interglaciares, hace respectivamente 420.000, 340.000, 230.000 y 120.000 años, cuando las actividades de los homínidos no tenían capacidad para alterar la composición atmosférica, se alcanzaron temperaturas superiores a las de hoy, hasta 3ºC por encima de los valores actuales, supuestamente críticas y peligrosas. En esta misma figura se aprecia también que en los cinco ciclos apreciables de calentamiento- enfriamiento, el aumento de la temperatura es siempre mucho más rápido que la disminución, del mismo modo que está ocurriendo actualmente. Por lo tanto, la supuestamente rápida y anómala velocidad del calentamiento actual, tampoco representa una novedad.

Muy ilustrativa resulta también la Figura 5, que permite comparar la evolución térmica registrada en Groenlandia (gráfica inferior, de acuerdo con la reconstrucción realizada por Statistics Norway), con la evolución térmica del Planeta según el último informe del IPCC (gráfica superior). 

Figura 5

Comparando ambas evoluciones para el periodo correspondiente a los dos últimos milenios (tramo comprendido entre las dos líneas rojas discontinuas verticales), se aprecia como la gráfica del IPCC presenta un perfil prácticamente plano, sin oscilaciones relevantes hasta el brusco ascenso térmico que aparece al inicio de la época industrial. Por el contrario, la evolución térmica de Groenlandia refleja grandes oscilaciones, con máximos que son sensiblemente más elevados que los valores actuales. Debe recordarse que dichos máximos coinciden con etapas cálidas contrastadas por datos históricos, como por ejemplo la registrada durante la Edad Media, que permitió a los vikingos la colonización de Groenlandia al inicio del segundo milenio, o el periodo cálido que acaeció durante el Imperio Romano en el entorno del año cero. Ni tan siquiera la Pequeña Edad de Hielo, que duró casi cuatro siglos desde finales del siglo XV a mediados del XIX, puede visualizarse en la gráfica del IPCC.

Es indudable que la reducción de emisiones antrópicas a la atmósfera será beneficiosa, tanto para el Planeta como para todos sus habitantes, especialmente en el entorno de los núcleos urbanos y las zonas industriales. Pero hay evidencias indicativas de que esa mejora no es relevante para corregir, modificar o revertir de forma significativa la evolución térmica de la Tierra. A la luz de lo anteriormente expuesto, es inevitable formularse cinco preguntas, tan esenciales e imprescindibles como inquietantes:

  1. ¿Puede considerarse representativa de la realidad la gráfica elaborada por el IPCC (parte superior de la Figura 5), donde no aparecen representados eventos climáticos importantes de cuya existencia se dispone de evidencias históricas?
  2. ¿Por qué el IPCC afirma taxativamente (Figura 2) que la situación climática actual sólo puede explicarse mediante la intervención antrópica, mientras que Statistics Norway, utilizando exactamente los mismos datos, concluye que el efecto de las emisiones de CO2 no es suficiente para explicar las fluctuaciones de temperatura del Planeta?
  3. Si mediante el análisis gnoseológico de la ciencia del cambio climático, se concluye que existe una incertidumbre del 50% (es decir, que se rige por las leyes del azar) en los vaticinios climáticos de los modelos predictivos actuales, ¿por qué se le está exigiendo a la Humanidad cambios urgentes y drásticos en su comportamiento, arguyendo un consenso científico que está lejos de existir, y asumiendo una capacidad de modificar el comportamiento de la naturaleza que estamos lejos de poseer?
  4. Teniendo en cuenta las discrepancias existente entre las predicciones y la realidad, ¿no sería aconsejable una seria reflexión sobre la adecuación y conveniencia de las políticas acuciantes que se están implementando para (supuestamente) detener y revertir el calentamiento global?
  5. ¿Es posible que las diferencias entre las conclusiones alcanzadas por las tres entidades mencionadas a lo largo de este artículo sean debidas a que la Fundación Gustavo Bueno es una entidad de corte académico, el Statistics Norway es una institución estrictamente técnica y el IPCC tiene inevitables connotaciones políticas?

Sin duda, como solían decir los escritores decimonónicos, el sagaz lector sabrá encontrar por sí mismo las respuestas adecuadas a estas preguntas. Y en caso de duda, siempre podría aplicarse, aunque ligeramente modificado, el famoso dicho francés: cherchez l´argent.


Inquietantes reflexiones filosóficas y estadísticas sobre el Calentamiento Global
por Enrique Ortega Gironés
y José Antonio Sáenz de Santa María Benedet


Quien manda, manda

La sala de reuniones, funcional y luminosa, estaba al completo. Alrededor de la impresionante mesa ovalada, una docena de ejecutivos encorbatados, sentados en unas sofisticadas sillas de diseño inverosímil, seguían atentamente las explicaciones sobre una nueva tecnología, que había despertado el interés de la institución donde trabajaban. Era un organismo dedicado a la promoción de emplazamientos para la ubicación de polígonos industriales, aquellas urbanizaciones relámpago que aparecían de repente en medio de la nada, asfaltadas, con farolas y sin ninguna edificación (muchas de ellas permanecieron así muchos años), y que proliferaron como setas a finales del siglo pasado.

En aquellos momentos, acababa de iniciarse la década de los 90, habían hecho su irrupción fulgurante los ordenadores personales, que facilitaban un acceso a la informática, hasta ese momento restringida a consumados especialistas, como por ejemplo los denominados Sistemas de Información Geográfica. Aquellos programas, de una forma casi mágica, eran capaces de almacenar y procesar cantidades ilimitadas de datos, representándolos gráficamente en una pantalla y conservando su localización precisa. Frente al grupo de ejecutivos, el técnico que daba las explicaciones se esforzaba en glosar sus maravillosas prestaciones, describiendo con detalle un ejemplo práctico que traía preparado de antemano.

– Imaginemos (decía señalando la pantalla) que estamos buscando el lugar idóneo para el emplazamiento de un polígono industrial, donde deseamos atraer empresas cuyas actividades requieren cantidades importantes de agua, un clima determinado, facilidad de transporte pesado, y un etcétera tan largo como queramos…

Hizo una pausa y escrutó los rostros de su audiencia, que con ojos muy abiertos, algunos con cara de sorpresa, seguían atentamente sus explicaciones. Satisfecho con lo que observó, el lenguaje corporal de los asistentes le indicaba verdadero interés y una actitud favorable, reanudó su charla.

– Pues bien, toda la información que necesitemos, se puede almacenar en el ordenador, asignándole coordenadas, para saber en qué posición exacta se sitúa cada dato. Y luego, podemos pedir al sistema que seleccione el lugar que cumple los requisitos que necesitamos. Por ejemplo…

Con muchas tablas en aquellos menesteres, hizo una pausa para aumentar la expectación,  antes de abordar el punto culminante de su presentación.

– Imaginemos que necesitemos un lugar que deba estar a menos de 10 km de una estación de ferrocarril, donde el clima sea seco, pero que haya abundante agua disponible, que el terreno sea llano, que esté a menos de 500 metros de un tendido eléctrico, y que el precio medio de la hectárea esté por debajo de un determinado nivel. Si hemos almacenado adecuadamente toda la información que necesitamos, basta introducir en el sistema estos requisitos y apretar un botón, para que…

Tras unos segundos tecleando instrucciones en el ordenador, con una sonrisa triunfante, echó una mirada circular a la concurrencia y presionó con estudiada parsimonia el botón de intro. Y, como por arte de magia, entre murmullos de admiración, apareció en la pantalla un mapa donde, nítidamente delimitados, estaban representados los contornos de las zonas que cumplían las condiciones exigidas.

Satisfecho, escuchó los comentarios aprobatorios que intercambiaban entre sí los asistentes y, amablemente, los animó a que formulasen preguntas. Uno de ellos, señalando la pantalla, dijo:

– Y, en ese mapa, ¿se podrían también incluir datos de población?

Con una sonrisa suficiente, las respuesta llegó inmediata, neta y tajante:

– ¡Claro que sí! Se pueden introducir parámetros socioeconómicos relativos a la población, como por ejemplo: edad media, promedios de renta per cápita, nivel de educación, porcentajes de población por rango de edad…, todo lo que pueda interesar.

Siguieron a continuación preguntas obligadas sobre costes del sistema, plazos de instalación, formación necesaria para su utilización y otras cuestiones prácticas, hasta que el Director, desde la cabecera de la mesa, quiso dar por concluida la reunión. De forma sorprendente,  sus palabras cayeron como un jarro de agua fría, echando por los suelos las expectativas optimistas que habían flotado en el ambiente hasta ese momento.

– ¡Excelente! ¡Magnifico! Me parece una herramienta formidable, que puede tener muchísimas aplicaciones prácticas. Pero desgraciadamente, no la podemos utilizar en esta institución.

Algunos de los ejecutivos, sorprendidos, volvieron sus ojos hacia su Director, con mirada interrogante. Y el técnico responsable de la exposición, totalmente desmarcado por aquella inesperada reacción, hizo esfuerzos por mantener el tipo. Intentando mantener una sonrisa que estaba muy lejos de ser espontánea, preguntó:

– Pero…¿por qué? ¿Hay algo que no ha quedado claro? Podría explicar con más detalle algunas de las capacidades del sistema si Vds. lo consideran necesario…

– ¡No hace falta!, cortó el Director. Lo que es capaz de hacer ese maravilloso artilugio ha quedado meridianamente claro. Y es una verdadera pena, pero a nosotros no nos sirve, sería una inversión inútil, tirar el dinero.

El técnico no entendía nada. Si el sistema le había parecido tan excelente, ¿por qué se negaba a aceptar que pudiera serles de utilidad? Con un hilo de voz, preguntó:

– Pero…¿por qué?

– Pues porque por muchos datos que almacenemos en la memoria de ese ordenador, y por muchas combinaciones que hagamos entre ellos, salgan los resultados que salgan en la pantalla, los polígonos hay que emplazarlos siempre… ¡donde diga el señor alcalde!

Y dio por concluida la reunión.


Quien manda, manda
por Enrique Ortega Gironés


El Test de Kibbe

¿Qué tipo de cuerpo tienes?

Según el estilista David Kibbe la gente no tiene defectos: solo tiene características únicas. Defendiendo la individualidad, este genio del estilismo (y de la autoestima) habla de la identidad en el estilo. Para ello, creó un test para ayudarnos a conocer a qué tipo de cuerpo nos acercamos más (sin quedarse en los de pera, manzana, reloj de arena, etc.). Estos tipos de siluetas o cuerpos consideran características óseas, de atributos faciales e, incluso, cómo se distribuye la forma en qué crecemos cuando engordamos, así como la forma de nuestras extremidades, entre otras cuestiones.

Algunos ejemplos de siluetas Kibbe

Como con todo test, solo sabrás el resultado si tomas la decisión de ser sincero/a. Para ello, hazte una foto de cuerpo entero sin ropa, a ser posible. Y toma ésta para hacer el test porque, a veces, la percepción que tenemos de nosotros/as mismos/as no es la que realmente puedan tener quiénes nos vean. Y, dado que es test es para generar una guía de estilo, debemos ser fieles a nuestra realidad.

El test está dividido en cuatro categorías, que miden el porcentaje de yin (feminidad) y yang (masculinidad) en tu estructura ósea, formas y rasgos faciales.

En todo caso, recuerda probar los estilos de los resultados de silueta diferentes a la que más se acercan a la tuya. Eso te asegurará con qué te ves mejor, en el caso de tener dudas.

Las categorías del Test Kibbe

  • Estructura ósea corporal: los huesos de tu cuerpo.
  • Formas del cuerpo: la carne que cubre los huesos de tu cuerpo.
  • Estructura ósea facial: los huesos de tu cara: mandíbula, barbilla, nariz y pómulos.
  • Las formas de la cara: tus rasgos faciales: ojos, labios y mejillas.

Preparación

Necesitas apuntar varias cuestiones. Así que toma un lápiz y un papel o usa el ordenador, como gustes.

Como he dicho anteriormente, haz una foto de cuerpo entero sin tacones y, a ser posible, con ropa muy ajustada o desnudo/a. También de tu cara. No uses angulares que te deformen. Hazte una foto de lejos y otra de más cerca para que veas, con el cuerpo completo, lo que resulta más real. La postura también influye en el análisis de tus hombros. Tu cuerpo debe estar recto. No dobles la espalda, ni lleves los hombros hacia atrás.

Toma paciencia, porque lleva cierto tiempo y, sobre todo, no te autoengañes: harás mucho trabajo para obtener resultados erróneos.


1. Estructura ósea corporal

1. Mi línea vertical es:

A. Alargada (parezco más alta de lo que soy)
B. Bastante alargada (parezco un poco más alta de lo que soy)
C. Moderada (no parece que mido ni más, ni menos de lo que mido en realidad)
D. Más baja (parezco un poco más baja de lo que soy)
E. Petite (parezco más baja de lo que soy)

Nota: la línea vertical no se refiere tanto a la altura, sino más bien a cómo pareces de alta. Por ejemplo: una persona parece más alta si tiene la cabeza más pequeña en comparación con el resto del cuerpo. Por consiguiente, si tienes la sensación de que tu cabeza debería ser más grande para estar en perfecta harmonía con tu cuerpo, lo más probable es que parezcas más alta de lo que eres.Por lo contrario, si te parece que tienes la cabeza más grande en relación con tu cuerpo, entonces puede que parezcas más baja de lo eres. Igualmente, si tus piernas y brazos son largos, es posible que parezcas más alta. Si son cortos, parecerás más baja.

2. Mis hombros son:

A. Afilados (huesudos) y estrechos
B. Anchos y romos
C. Iguales, moderados
D. Inclinados hacia abajo y un poco afilados
E. Inclinados hacia abajo y redondos

3. ¿Qué longitud tienen tus brazos y piernas en comparación con tu cuerpo?

Mis piernas y brazos son:
A. Largos, estrechos
B. Largos, anchos
C. Moderados, en harmonía con mi altura y torso
D. Pequeños, un poco cortos
E. Pequeños, muy cortos en comparación con mi altura y torso

Nota: igual que antes, lo importante es cómo parecen de largos si los comparas con tu estatura o el resto del cuerpo.

4. ¿Qué tamaño y forma tienen tus manos y pies en comparación con el resto del cuerpo?

Mis manos y pies son:
A. Largos, estrechos
B. Anchos, grandes
C. Moderados, ni grandes, ni pequeños
D. Pequeños, estrechos, delicados
E. Pequeños, pero un poco anchos

Nota: lo importante es cómo parecen de largos si los comparas con tu estatura o el resto del cuerpo.

2. Formas del cuerpo

5. ¿Qué forma tiene tu cuerpo en general?

A. Alta, esbelta, recta (sin curvas definidas)
B. Ancha, muscular o con tendencia a ganar masa muscular
C. Moderada, equitativamente proporcionada
D. Con curvas, una forma de reloj de arena ligeramente definida
E. Tierna, femenina, de curvas exuberantes, una figura reloj de arena visiblemente acentuada

6. ¿Qué forma tiene tu busto, tu torso superior?

Mi busto es:
A.Plano, estrecho (nunca aumenta, ni siquiera cuando gano peso)
B. Ancho, amplio
C. Moderado, en harmonía con mi cintura y mis caderas
D. Redondo o curvado, más grande que mi cintura (esta parte de mi cuerpo tiende a aumentar cuando gano peso)
E. Prominente o muy generoso (independientemente del peso, no pierdo mis formas)

7. ¿Qué forma tiene tu cintura?

A.Alongada y recta, de estilo varonil (incluso cuando gano peso)
B. Alongada y ancha (si estoy delgada, es muy recta, pero si gano peso, se ensancha)
C. Moderada, ligeramente definida
D. Muy pequeña, estrecha, en comparación con mi busto y mis caderas
E. Suavemente definida, pero tiende a ser un poco ancha (porque es más redonda)

8. ¿Qué forma tiene tus caderas?

A.Huesudas, rectas, estrechas de tipo varonil (aumentan cuando gano peso)
B. Rectas, pero también un poco anchas (es la parte que más aumenta cuando gano peso)
C. Moderadas, en harmonía con mi cintura y mis caderas (en la misma línea)
D. Redondas, con formas definidas, más acentuadas que la cintura
E. Muy redondas y mullidas (independientemente de mi peso)

9. ¿Cómo definirías tus muslos y la parte superior de tus brazos?

Estas partes de mi cuerpo son:
A. Largas, esbeltas, fibrosas
B. Alongadas, que tienden a ser fornidas, musculosas
C. Moderadas
D. Blandas, un poco cortas
E. Muy blandas, un poco anchas y carnosas

3. Estructura ósea facial

10. Mi mandíbula es:

A. Acentuada, sea muy afilada, sea muy cuadrada
B. Grande, roma, un poco ancha
C. Moderada, ni ancha, ni afilada, ni redonda
D. Delicada, ahusada o un poco redonda
E. Redonda y un poco ancha

11. ¿Qué forma tiene tu nariz?

A. Afilada o prominente
B. Nubia, ancha o roma en la parte inferior
C. Moderada (ni grande, ni pequeña, ni muy afilada, ni muy redonda)
D. Delicada, estrecha, ahusada
E. Redonda y un poco ancha

12. ¿Qué forma tienen tus pómulos?

A. Altos y acentuados
B. Anchos
C. Moderados, simétricos
D. Delicados, estrechos, un poco redondos
E. Redondos

4. Rasgos faciales

13. ¿Qué forma tienen tus ojos?

A. Pequeños, rectos y juntos
B. Pequeños, rectos y apartados
C. Moderados, a una distancia normal
D. Redondos, un poco juntos, probablemente almendrados o curvados hacia arriba
E. Muy redondos y grandes

14. ¿Qué forma tienen tus labios?

A.Rectos, finos (se podrían describir como delgados)
B. Rectos, firmes y anchos (pero no gruesos)
C. Moderados, iguales (ni muy estirados, ni muy gruesos)
D. Un poco gruesos y redondos
E. Muy gruesos y redondos

15. ¿Cómo son tus mejillas?

A. Planas y firmes (mantienen su firmeza incluso cuando gano peso)
B. Bastante firmes, aunque tienden a volverse blanditas cuando gano peso
C. Moderadas, delicadas
D. Blandas y carnosas (llenas cuando gano peso)
E. Muy redondas y carnosas (se mantienen redondas y llenas incluso cuando pierdo peso)


Resultados del Test Kibbe

Antes de pasar a los resultados, aquí tienes un pequeño resumen: A y B representan los rasgos YANG (masculinos). D y E representan los rasgos YIN (femeninos). C es el equilibrio perfecto entre YIN y YANG.


Las 13 siluetas de Kibbe

Silueta Dramática

Si has elegido la respuesta A para la mayoría de las preguntas de cada categoría, tienes un tipo de cuerpo Dramático, dominado por energía yang, masculina. Este estilo responde a la pregunta… ¿Quién es esa mujer del smoking negro?

La tipología Dramática es esbelta, firme, de estructura estrecha y rasgos afilados. En otras palabras, es pura energía yang (masculina): intensa y misteriosa. Es la mujer capaz de lucir un smoking negro como si hubiera sido creado especialmente para ella. Destaca la ropa estilo sastre, de inspiración masculina. Las prendas de líneas precisas resaltan la belleza de tu silueta esbelta y tus rasgos afilados.

Cómo integrar elementos del traje masculino en tu estilo

Tu tipo de cuerpo es ideal para prendas atribuidas al sexo fuerte, como lo denominaban antiguamente, si bien esto no quita que puedas llevar prendas muy femeninas. Esto se debe a tu figura imponente (real o aparente), en la que reside tu esencia sensual y misteriosa. Vas a lucir como nadie:

  • Trajes masculinos
  • Pantalones cigarette
  • Americanas estructuradas
  • Abrigos largos y rectos, de bordes afilados
  • Cortes geométricos y asimétricos
  • Tops y vestidos de un solo hombro
  • Prendas con escote de V
  • Americanas, vestidos y tops con escote muy pronunciado*

* El escote muy pronunciado no queda nada vulgar en este tipo de cuerpo gracias a la estrechez y delgadez del torso. Todo lo contrario, aporta elegancia y sensualidad.

Visualmente, tu ropa debe crear una imagen vertical ininterrumpida. En este sentido, el estilista David Kibbe te recomienda optar por:

  • Estampados verticales, aunque también el horizontal podría funcionar si la prenda sigue la línea de tu silueta
  • Vestidos sastre: rectos, sencillos, del estilo office.
  • Prendas oversize, pero nunca anchas, sino muy largas: jerseys y vestidos largos, abrigos hasta los tobillos
  • Conjuntos monocromáticos: look total black, los zapatos y complementos del mismo color que el atuendo, etc…
  • Mucho colorido o diferentes estampados rompen visualmente tu estructura recta, lineal. Además, pueden crear la ilusión de que hay una falta de conexión entre las prendas
  • Ropa sin énfasis en la cintura
  • O que marcan muy poco la cintura, en cuyo caso es recomendable que el material de la prenda sea más rígido
  • Como la figura dramática no es curvilínea, tampoco es necesario crear la ilusión de que existen las curvas, ya que lo interesante de esta morfología corporal es su esbeltez y verticalidad. Las líneas rectas le hacen justicia a tu figura y están en armonía con sus rasgos faciales.
Accesorios para completar el look dramático
  • Bolsos minimalistas y geométricos, rectangulares o cuadrados, que no pierden su forma
  • Bolsos clutch o de hombro, de bordes afilados
  • Bolsos tote
  • Bolsos estilo maletín
  • Joyas geométricas o asimétricas, pero sencillas
  • Piezas atrevidas, modernas, avantgarde
  • Joyas delgadas, angulares y afiladas
  • Pendientes largos, pero no voluminosos

Puedes tomar ideas de maquillaje aquí y de peinado aquí.


Silueta Soft-Dramática

Si has elegido mayoritariamente A en casi todas las preguntas de la categoría Estructura corporal, pero en las demás categorías tienes unas cuantas respuestas E y D, tu cuerpo es Soft-Dramático. Es decir, tienes una estructura ósea Dramática, pero tu carne es tierna y tus formas redondas. Además, es posible que tengas unas curvas de espanto. Por lo tanto, te favorece el estilo Soft-Dramatic, con ropa de líneas rectas que marcan tu cintura y pone en valor tus formas. Resalta tus rasgos femeninos con algún detalle romántico, como el acabado drapeado o el encaje.

Ropa ideal para el tipo de cuerpo Soft-Dramatic


Tienes la aclamada figura reloj de arena, mayoritariamente. Con el estilo soft-dramático puedes sacarle el máximo provecho optando por:

  • Vestidos largos o midi rectos, con cintura marcada
  • Tops o vestidos asimétricos que se amoldan al cuerpo
  • Los trajes de oficina con énfasis en la cintura
  • Llevar la camisa por dentro, con el mismo propósito de marcar la cintura*. Pero si no te sientes cómoda marcando esta zona y preferirías disimularla, puedes practicar el french tuck, que consiste en meter por dentro una parte de la camisa o la parte frontal del jersey, dejando suelto el resto. Estiliza la figura y la cintura parece más fina.
  • Prendas oversize
  • Tops y vestidos drapeados. El drapeado envuelve con gentileza las curvas, reforzando tu feminidad.
  • Prendas con escote en V, decollete o corazón
  • Pantalones rectos, largos y drapeados
  • Pantalones de pinzas, de talle alto
Accesorios para completar el estilo Soft-Dramático​
  • Complementos geométricos
  • Zapatos de corte angular y punta afilada
  • Zapatos altos, estrechos: stilettos, sandalias de tiras, botines
  • Botas altas, de estilo mosquetero
  • Bolsos clutch, de hombro, minaudière, Bowling Bag o Frame
  • Joyas grandes, llamativas y adornadas
  • Piezas firmes, atrevidas, pero de bordes redondeados
  • Joyas brillantes, sofisticadas
  • Cinturones del mismo color que el conjunto

Sofía Vergara emana sensualidad. Esto se debe a su cuerpo curvilíneo, pero también al estilo que adopta, que se amolda a su tipo de cuerpo como un guante. En la alfombra roja se decanta por vestidos sirena, que destacan sus formas. También para su día a día elige prendas respetuosas con su figura: jeans campana, blusas con drapeado, camisetas oversize con French tuck, etc..

Otra actriz que viste muy bien en función de su tipo de cuerpo es Christina Hendricks. Su estilo en Mad Man es icónico. Además, tanto en la alfombra roja , como fuera de ella, se decanta por prendas que marcan su cintura y subrayan la belleza de sus formas.

Puedes tomar ideas de maquillaje aquí y de peinados aquí.


Estilo Natural

¿Has contestado B a la mayoría de las preguntas de cada categoría? Entonces, la forma de tu cuerpo es Natural.

En su libro de estilo, David Kibbe insiste en un punto fundamental para el estilo Natural: el arte de lucir prendas de hombros descubiertos (tanto como puedas, sin llegar a resfriarte ni a la ridiculez). Angelina Jolie y Jennifer Aniston son dos exponentes de este estilo (parece ser que es el que le gusta a Brad Pitt). Tus hombros, para que no tengas dudas, no son finos sino macizos.

Para este tipo de cuerpo, Kibbe recomienda respetar los rasgos vistiendo prendas que se acoplen bien sobre tus hombros anchos, dejándoles espacio y resaltando su belleza natural, nunca mejor dicho.

Te favorecen las prendas que potencian la línea del escote. Con este fin, puedes llevar varios tipos de cuello:

  • Cuello barco
  • Escote decolette
  • Escote en V
  • Cuello vuelto holgado o cuello chimenea

¿Disimular los hombros anchos o lucirlos con orgullo? La idea de que los hombros realmente bonitos son los estrechos y delicados es anticuada. Tu fuerza está en tus hombros y hay ropa que se amolda mejor a tu tipo de cuerpo gracias a que dispone de esta base amplia que la sostiene y la pone en valor.

Piensa en un vestido con cuello barco. Deja a la vista la base del cuello y de los hombros, con lo cual es muy sutil y más difícil de poner en valor si tienes los hombros estrechos. Por eso, se aprecia mucho mejor si se luce sobre una mujer más ancha de hombros. Le aporta feminidad y elegancia.

En conclusión, lleva camisetas con hombros al aire, vestidos palabra de honor y blusas con escote pronunciado para lucir tus hombros con orgullo.

Además, tu estructura ósea es ideal para los pantalones. Casi todos los cortes y diseños te quedan bien: vaqueros, culottes, chinos, cropped, cortos, largos, etc…, salvo los bombachos y los paper bag con énfasis en la cintura.

En cuanto al patrón de tus prendas, decántate por:

  • Formas geométricas, pero de bordes redondeados, no afilados
  • Formas irregulares, ligeramente asimétricas, pero suaves
  • Según David Kibbe, estarás divina si optas por:
  • Vestidos o tops drapeados, que envuelven con suavidad la cintura
  • Prendas que envuelven suavemente los hombros, que se deslizan sobre los hombros con ligereza
  • Detalles minimalistas
  • Un conjunto cargado de detalles puede jugar en tu contra. Es mejor que mantengas los detalles al mínimo, que haya poco ornamento, pocas joyas
  • El estilo bohemio les suele quedar muy bien a las mujeres que tienen este tipo de cuerpo

Los complementos que harán resaltar tu look son:

  • Sandalias y zapatos con modelo sencillo
  • Zapatos de punta afilada y tacón alto (stilettos)
  • Bailarinas de punta ovalada o afilada, mules, sandalias planas
  • Botines de punta redonda y tacón medio
  • Sandalias de una sola tira, sencillas y finas
  • Bolsos Hobo, Sadle y Satchel de tamaño medio
  • Bolsos estilo sobres de mano
  • Joyas fornidas, redondas o de bordes redondeados
  • Piezas artesanas, joyas de museo
  • Pulseras y pendientes étnicos, de otras culturas
  • Piezas brillantes, funky
  • Materiales de la tierra
  • Cobre, ámbar, plata, turquoise, especialmente en joyas de tamaño grande, visible, de colorido vívido.

Para ideas de maquillaje, puedes ir aquí. Para ideas de peinados: aquí.


Silueta Natural Extravagante

Si B es la letra que más has elegido como respuesta, pero además tienes unas cuantas respuestas A, entonces tu cuerpo es Natural-Extravagante.

Natural Extravagante o Flamboyant-Natural Kibbe, fue creado partiendo del tipo de cuerpo Kibbe con el mismo nombre. Es la morfología de gran parte de las supermodelos de los 90. Igual que en el caso de otros tipos de cuerpo, el estilista David Kibbe aconseja poner en valor los rasgos definitorios para la morfología corporal, lo que en la mujer Flamboyant-Natural serían sus hombros, igual que en todas las morfologías naturales. ¡No cometas el error de pensar que necesitas disimular tus hombros anchos! Lejos de ser una imperfección, es un rasgo que puede jugar a tu favor

Moda para el Natural-Extravagante

La que más influye en la caída del material sobre nuestro cuerpo es la estructura ósea, por lo tanto, es lo primero que deberíamos tener en cuenta al elegir una prenda. Para las/os Natural-Extravagantes, se recomienda:

  • Tops y vestidos con suficiente espacio para los hombros, lo que se traduce en: hombros al aire, cuellos barco, escotes pronunciados en V, cuello drapeado de estilo camisola
  • Jerseys y abrigos con cuello chimenea o muy suelto
  • Camisas, americanas y abrigos con cuello notch
  • Vestidos con vuelo, vaporosos, de material ligero

Además, te quedarán genial las prendas estructuradas, con bordes redondeados, por ejemplo:

  • Prendas con un corte sastre más ligero
  • Se recomienda evitar los hombros afilados y decantarse por los anchos e inclinados.
  • Abrigos muy largos, de corte relajado, tanto de invierno, como de verano
  • Americanas y chaquetas largas, a la altura del muslo, sin estructura firme y con detalles sencillos (p.ej. bolsillos grandes o doble botonadura)
  • Camisetas oversize, de corte relajado

En cuanto a los colores y estampados, te favorecen:

  • Los estampados llamativos: formas geométricas abstractas y asimetrías de bordes redondeados
  • Animal print, (estampado animal), estampado tropical, estampados originales, sofisticados, inspirados en la tierra.
  • Los colores vividos

Se recomienda evitar:

  • Los hombros afilados y decantarse por los anchos e inclinados.
  • Abrigos muy largos, de corte relajado, tanto de invierno, como de verano
  • Americanas y chaquetas largas, a la altura del muslo, sin estructura firme y con detalles sencillos (p.ej. bolsillos grandes o doble botonadura)
  • Camisetas oversize, de corte relajado

Para crear conjuntos:

  • Crop top y pantalones de talle alto
  • Jersey corto, que se amolda al cuerpo, y pantalones anchos
  • Jersey oversize y vaqueros skinny
  • Conjuntos que respeten tu línea vertical
  • Monocolores
  • Prendas de 2 o más colores, en cuyo caso por lo menos uno de los colores que componen la parte superior del conjunto tiene que encontrarse también en la parte inferior
  • Conjuntos estructurados con efecto mix-and-match (mezclar y combinar)

Cómo llevar los accesorios para lucir tus conjuntos

Como su nombre indica, el estilo Natural-Extravagante se aleja bastante de lo recatado y sencillo. ¡Atrévete a llevar complementos extravagantes para llevar tu look al siguiente nivel!

  • Zapatos angulares, con bordes redondeados (por ejemplo, de punta ovalada)
  • Sandalias sencillas, de tiras
  • Calzado de estilo masculino, pero con modelo o colorido llamativo
  • Bolsos con forma, pero de bordes redondeados
  • Bolsos desestructurados
  • Joyas grandes, atrevidas, con peso
  • Piezas de joyería macizas, de formas orgánicas o trabajadas a mano
  • Bisutería artística, de exposición
  • Set de varias pulseras y colgantes*

*El tipo de cuerpo Flamboyant-Natural luce genial cuando lleva varias pulseras, anillos o colgantes a la vez, igual que todas las tipologías naturales.

Para looks de otoño-invierno, la ex-modelo Claudia Schiffer es una gran fuente de inspiración. La mayoría de las veces elige prendas cómodas y sencillas, que combina de una manera muy chic. Por otra parte, Jennifer Lawrence adopta un estilo más moderno y juvenil. Le encantan los crop-tops y los vaqueros baggy.

Para ideas de maquillaje entra aquí y de peinado, aquí


Silueta Soft-Natural

Aparte de que has contestado B a la mayoría de las preguntas, tienes también unas cuantas respuestas de D y E. Si éste es tu caso, tienes una morfología corporal Soft-Natural.

El estilo Soft-Natural o Natural-Suave reúne elementos de la tierra, colores naturales y tejidos ligeros que envuelven con suavidad la cintura. Es un tipo de cuerpo que tiene una estructura corporal fuerte, ancha y roma. Sin embargo, a diferencia del cuerpo Natural, el Soft-Natural tiene más energía yin, que se traduce en rasgos suaves y femeninos.

Prendas para el estilo Soft-Natural

Vestidos y conjuntos:

  • Vaporosos, ligeros, que envuelven suavemente la cintura
  • Rectos, pegados al cuerpo y con un ligero ornamento: drapeado, volante en la parte inferior, etc.
  • Vestidos de encaje, de aire vintage
  • Prendas de vestir separadas que se unen en un conjunto con sentido, donde los materiales y los colores combinan de manera armoniosa.

Chaquetas, americanas y abrigos de corte suave, que sigan la línea de la cintura, sin marcarla severamente:

  • Cortas, a la altura de la cintura
  • Largas, con cinturón
  • Drapeadas, que hacen un guiño a la cintura

Faldas:

  • Con vuelo, midi o largas, pero de talle alto y plano
  • Rectas, pero de material y corte ligero, cortas o a la altura de la rodilla
  • Cortas plisadas o con botones delanteros

Pantalones:

  • De material ligero y corte sastre más suave, con modelo decorativo o estampados
  • Pantalones campana
  • Drapeados y paper bags

Tops y blusas:

  • Delicados, drapeados, ligeros
  • Pegados a la cintura, pero ondeantes y con escote ancho
  • Que pongan en valor la belleza de los hombros (cuello barco, hombros al aire, escote decolette, cuello chimenea).

Jerseys:

  • De punto, de tacto suave o de material ligero
  • Largos, ligeros, pegados a la cintura
  • Cropped
  • Jerseys cortos muy gruesos con ornamentos en la parte inferior

Calzado:

Para completar el estilo Soft-Natural, es preferible llevar zapatos de punta redonda, delicados, sin modelo o con modelo discreto (como por ejemplo los peeptoes o los detalonados). También te favorecen los zapatos de punta ovalada o afilada y tacón alto (p.ej. los stilettos). Los zapatos planos deben ser femeninos y con modelo discreto. Además, te quedarán genial las botas de punta redonda u ovalada, altas o de media caña.

Accesorios que te favorecen

Bolsos: Es preferible decantarse por los de tamaño medio, de bordes redondeados, sin modelo o con modelo discreto. Para los eventos de noche, puedes llevar bolsos pequeños, de estilo vintage. En el día a día, hay una larga gama de bolsos que te favorecen: Frame, Hobo Bag, Bucket Bag, Sadle Bag, etc..

Joyas: deben ser artesanas, artísticas, creativas, con pendientes hechos a mano, bien sean de plata o de materiales poco comunes, como el cristal, el cobre, la piedra o el cuero. El estilo étnico es tu aliado. También lo vintage, así como joyas delicadas, de diamantes u otras piedras.

Los pañuelos elegantes en los colores indicados cierran un gran estilo en el caso del natural-suave.

Como curiosidad, aunque Selena Gomez no es Natural-Suave, le sienta fenomenal la ropa que David Kibbe recomienda para este tipo de cuerpo, por lo que vale la pena probar otros estilos y ver cómo nos sentimos. Selena casi siempre se decanta por faldas y vestidos informales, jeans campana y crop tops. Para las Natural-Suave que prefieren un estilo juvenil, Selena es una gran fuente de inspiración.

Por otra parte, tenemos a Heidi Klum, que sí es Soft-Natural. Heidi siempre acierta, tanto en la alfombra roja, como en sus looks de calle.

Para ideas de maquillaje, puedes ir aquí. Para ideas de peinado, aquí.


Silueta Clásica

La respuesta C representa el equilibrio perfecto entre yin y yang, femenino y masculino. El tipo de cuerpo que cumple con estas características es el Clásico.

El estilo clásico recuerda al antiguo Hollywood y a Grace Kelly, un símbolo de distinción y feminidad. Si tuviéramos que definir el estilo clásico en pocas palabras, probablemente lo que mejor captaría su esencia sería «elegancia sin esfuerzo».

Prendas clásicas que nunca pasan de moda

Tal como su nombre indica, este tipo de cuerpo inspira distinción y buen gusto. Por lo tanto, el estilo clásico se traduce en ropa recatada, discreta, de líneas simétricas, que nunca se pasa de moda. En este sentido, se recomienda llevar:

  • Prendas simétricas, conjuntadas de forma sencilla
  • En caso de que la prenda tenga asimetrías o curvas, éstas deben ser muy suaves, apenas perceptibles.
  • Conjuntos simétricos, de líneas claras, definidas, pero no puramente masculinas, ya que podrían endurecer el look clásico.

Además, puedes lucir estupenda si optas por:

  • Materiales de buena calidad: seda, cachemir, lino, tweed
  • Un armario cápsula con básicos y unas pocas prendas especiales, de alta calidad
  • Vestidos camiseros, vestidos estructurados y sencillos
  • La clásica camisa blanca y sus variantes en otros colores
  • Tops y blusas con cuello mao, notch o en V discreto
  • Rebecas clásicas
  • Pantalones sastre con detalles discretos
  • Jeans y pantalones slim, estrechos
  • Bufandas y fulares elegantes
  • Corbatas
  • Abrigos sastre femeninos, con cinturón, cordón o de doble botonadura
  • Gabardinas y abrigos ligeros, sencillos con poca estructura

Sería preferible evitar:

  • Prendas muy románticas
  • (Vestidos ligeros, con volantes, drapeados, estampados florales… )
  • Ropa lúdica, con mensajes y estampados infantiles
  • Prendas no estructuradas (oversize, drapeadas..)

El estilo clásico, en complementos:

  • Calzado de buena calidad con formas definidas y detalles sencillos
  • Zapatos altos y finos
  • Sandalias y zapatos de punta afilada
  • Bailarinas, mules, sandalias planas con modelo discreto
  • Bolsos de tamaño medio y cuero flexible; estructurados, que mantienen su forma
  • Clutches y bolsos minimalistas y elegantes
  • Joyas: elegantes, lisas, simétricas
  • Pequeñas y con formas geométricas suaves

El estilo de January Jones es clásico y atemporal. Raramente la actriz opta por llevar tendencias, prefiriendo mantenerse fiel a su estilo. Aparte de unos looks de alfombra roja impecables, también los de su personaje en la serie Mad Men le sientan como un guante.

Para más datos sobre cómo maquillarte, puedes ir aquí. Para saber cómo peinarte, aquí.


Silueta Clásico-Dramática

Si la mayoría de tus respuestas son C, pero también has contestado A y B a algunas preguntas, tu cuerpo es Clásico-dramático.

En esencia, el estilo clásico-dramático se centra en la ropa clásica minimalista. Las prendas que te favorecen son sea de inspiración masculina, sea de una feminidad más imponente: americanas de hombros cuadrados, pantalones rectos y vestidos de tela rígida. El color de la ropa debe ser intenso, como si acabaras de estrenarla.

Si tienes la morfología corporal Clásico-Dramática, cumples con las siguientes características:

  • Simetría en los rasgos, procedente del tipo de cuerpo Clásico
  • Influencia masculina (energía yang), propia de la morfología Dramática

Tienes el tipo de cuerpo ideal para vestir con clase. Un jersey de cuello alto y un pantalón recto son suficientes para que parezcas sofisticada y lista para comerte el mundo. Menos es más, pero ese «menos» debe ser impecable: limpio, bien planchado, de color intenso y detalles minimalistas.

Ropa estilo Clásico-Dramático

Con el fin de crear un armario que te haga feliz, David Kibbe recomienda:

  • Ropa de corte sastre, con pocos detalles femeninos
  • Telas más duras, que mantienen su forma
  • Colores neutros y oscuros, intensos. Los colores prelavados no te favorecen, siendo propios del tipo de cuerpo Natural.
  • Estampados geométricos uniformes, como pueden ser las líneas verticales, los cuadros y los contrastes de color (blanco-negro)
  • Prendas con bordes afilados (hombros cuadrados, bajo recto, escote en V..)
  • Pantalones de inspiración masculina, rectos o con pliegues
  • Abrigos largos, estructurados, de hombros cuadrados y doble botonadura

Si las prendas unisex o de inspiración masculina no te acaban de convencer, hay una gama larga de atuendos femeninos que pondrán en valor los elementos yin de tu silueta Dramatic-Classic. Puedes completar tu armario con:

  • Vestidos con modelo y bordes afilados
  • Vestidos de oficina con estampados geométricos
  • Tops con escote en V pronunciado
  • Jerseys y tops de cuello alto
  • Gabardinas o abrigos sin estructura, pero entallados, no oversize.

Complementos que te favorecen:

  • Calzado italiano, elegante
  • Zapatos de punta afilada y tacón aguja
  • Botas y botines estrechos
  • Bailarinas y mules de material duro
  • Zapatos Oxford
  • Bolsos de estilo clásico y bordes afilados: bolsos sobre, clutches metalizados de fiesta, bolsos de mano o de hombro, pero bien estructurados, de los que no pierden su forma.
  • Joyas elegantes, aunque más fornidas, con piedras cuadradas o de corte diamante
  • Pendientes stud y trepadores
  • Anillos y pendientes lisos y redondos, de tamaño grande
  • Colgantes duros, macizos, al borde del cuello

Diane Kruger está casi siempre entre las mejores vestidas de la alfombra roja. Igualmente, en el día a día suele ser fiel a su tipo de cuerpo y decantarse por un estilo sencillo, pero muy elegante, que resalta la belleza de sus rasgos. Por estas razones, la actriz es una gran representante del estilo dramatic-classic.

Para saber más de peinados, ve aquí. Para maquillaje, aquí.


Silueta Clásica-Suave

¿Has elegido mayoritariamente C , pero también tienes unas cuantas respuestas D y E? Eres Soft-clásica.

Dado el rasgo definitorio de todas las tipologías Clásicas – la simetría–, la mujer soft-classic debería seguir las mismas pautas que el puro Clásico, añadiendo, para diferenciar, un plus de romanticismo.

En el estilo Clásico-Suave la calidad de la prendas de vestir es importante. Opta por tejidos sedosos y prendas que marcan ligeramente la cintura.

Prendas finas y fáciles de llevar

Si quieres vestir según tu tipo de cuerpo, el armario que te ayudará a lucir de maravilla está compuesto por :

  • Materiales fluidos, drapeados y brillantes
  • Conjuntos equilibrados; la parte de arriba y la de abajo deben ser simétricas, uniformes
  • Pantalones de oficina femeninos, de material ligero
  • Pantalones con pliegues suaves o rectos, conjuntados con un cordón o cinturón para marcar ligeramente la cintura
  • Vestidos de material ligero o brillante, con poco detalle

Igualmente, ganarás estilo si te decantas por prendas que hacen un guiño a la cintura:

  • Faldas en A de seda
  • Faldas tubo que marcan la cintura
  • Vestidos con énfasis en la cintura. Puedes optar por un vestido con cinturón o con ornamentos en la zona de la cintura, ya que la ponen en valor sin marcarla demasiado.
  • Abrigos estructurados, estrechos, que marcan ligeramente la cintura
  • Jerseys lisos y suaves, que respetan tu figura (no oversive)
  • Rebecas y jerseys de angora o cachemir

Accesorios que te favorecen:

  • Zapatos delicados, estrechos
  • Stilettoes, zapatos con una sola tira, mary janes
  • Sandalias con tacón aguja
  • Zapatos planos delicados
  • Botines y botas de punta redonda u ovalada
  • Bolsos clásicos de bordes redondeados
  • Joyas clásicas, sencillas, con elementos femeninos
  • Joyas brillantes, con glamour, pero pequeñas y delicadas
  • Bisutería de estilo vintage

Si buscas una inspiración para el estilo Clásico-Suave, la que mejor viste según su tipo de cuerpo es la actriz Naomi Watts. En la alfombra roja, es habitual verla con vestidos drapeados, que destacan su lado femenino. Por otra parte, sus conjuntos de street style se basan en prendas femeninas de tipo sastre y vestidos con estampados simétricos.

En suma, el estilo Soft-Classic de Kibbe es recatadopero fino y distinguido, propio de las grandes actrices del antiguo Hollywood. Los detalles románticos, como los volantes, el guiño a la cintura y el material brillante, hacen de este sub-estilo clásico uno muy placentero de llevar. El corte es suave, el material se desliza sobre el cuerpo y el resultado final es una feminidad y elegancia libres de esfuerzo.

Para ver detalles de maquillaje, ve aquí. Y de peinados, aquí.


Silueta Romántico-Teatral

Si la mayoría de tus respuestas han sido D o bien D y E, con algunas respuestas A, eres un subtipo del estilo romántico, llamado Romántico-Teatral.

Si aún no estás segura de tu morfología corporal, te recomiendo que leas con atención la descripción completa del Romántico-Teatral y rehagas el test Kibbe volviendo sobre las preguntas que te resultaron más difíciles de responder.

El estilo ideal para el tipo de cuerpo romántico-teatral es el que respeta las curvas naturales de la mujer, que la convierten en un símbolo de sensualidad. Esto se materializa en ropa sofisticada, de corte preciso. En cuanto a los tejidos, opta siempre por los ligeros. Si la tela tiene brillo o es lujosa (p.ej. terciopelo), mucho mejor. Como mujer Romántico-Teatral, puedes incorporar un poco de drama a tu look dominado por el romanticismo.

No obstante, es preferible que te decantes por los colores claros para honrar la potente influencia romántica de tu morfología. ¡Lleva conjuntos glamurosos y siéntete como una estrella de Hollywood!

Ropa ideal para el estilo Romántico-Teatral

  • Vestidos entallados, con énfasis en la cintura y hombros definidos. En cuanto a los detalles, se puede optar por encaje, escote drapeado o brillos
  • Blusas y camisetas con adornos sofisticados: encaje de flores, gasa, volantes etéreos, etc..
  • Pantalones de tiro alto, pantalones tobilleros o rectos (con bajo estrecho). El material ligero es el que mejor queda. Puede tener un drapeado suave o adorno en la cintura, para marcar tu silueta curvilínea
  • Mom jeans de tiro alto y bajo estrecho
  • Tops y vestidos envolventes, que respetan la línea de la cintura
  • Jerseys suaves, de felpa o de punto, con estampado grande
  • Camisas y jerseys cortos, estrechos en la cintura y las muñecas
  • Abrigos femeninos, de corte preciso (hombros marcados, bajo simétrico) y énfasis en la cintura. También te favorecen los abrigos con un poco de vuelo o peplum y con detalles sofisticados en el cuello y las mangas (apliques, brillo, estampado…).
  • Chaquetas y abrigos de pelo, pero ligeros, de corte estrecho, no oversize.
  • En conjuntos casual, opta por camisetas y blusas sencillas, un poco sueltas, con cuello redondo y pantalones o jeans de talle alto, que marque la cintura.
Complementos

Igual que en el caso de la ropa, los accesorios romántico-teatrales transmiten glamour y sofisticación. Para crear looks memorables, opta por:

  • Calzado con modelo interesante, poco común
  • Zapatos delicados, muy femeninos, destalonados o peeptoes
  • Sandalias de tiras decoradas con detalles femeninos
  • Bailarinas y sandalias bajas elegantes, de punta ovalada o afilada
  • Bolsos de bordes redondos, con adornos femeninos o modelo llamativo
  • Clutches y bolsos de hombros de piel suave o tejido ligero
  • Bolsos de mano y maletines estrechos y elegantes, con estampado o detalles lujosos
  • Joyas sofisticadas, barrocas y rococó, de material brillante (metales preciosos, cristal, etc.). Incluso para el día a día, puedes optar por joyas lujosas, aunque en este caso es preferible que sean un poco más delicadas. El aspecto sofisticado va tan bien con el tipo de cuerpo Romántico teatral que no quedará fuera de lugar si complementas tus looks de día con joyas preciosas.
  • Piezas de joyería de bordes redondos, con ornamentos: joyas de remolino, piedras de cristal, diamantes, etc.

Salma Hayek es un ejemplo de sensualidad y elegancia. La actriz se ha mantenido fiel a su estilo personal a lo largo del tiempo, convirtiendo los vestidos entallados en su uniforme. Independientemente de la ocasión, opta por conjuntos que marcan la cintura y ponen en relieve su silueta curvilínea.

Para conocer qué tipo de peinados te van, ve aquí. Busca también tu maquillaje ideal aquí.


Silueta Romántica

Si has elegido mayoritariamente la E, no hay duda de que eres una silueta romántica. Igual que las líneas naturales de este tipo de cuerpo, el estilo romántico es femenino, delicado, de corte suave y material ligero, con detalles etéreos y una mezcla de paradojas: sensualidad e inocencia.

Ropa ideal para el estilo Romántico

  • Blusas románticas, con volantes
  • Tops con peplum
  • Vestidos con volantes
  • Pantalones de material delicado y ligero, de tiro alto o que marca la cintura (con un cordón o cinturón). Es mejor si el bajo del pantalón es recto.
  • Faldas en A o faldas campana de material ligero, vaporoso
  • Jerseys suaves, envolventes, con detalles en la cintura (peplum o estampado)
  • Abrigos con vuelo y énfasis en la cintura. Si tiene botones, los más favorecedores son los de estilo retro o vintage.
  • En conjuntos casual, opta por camisetas y blusas sencillas, un poco sueltas, con cuello redondo y pantalones o jeans de talle alto, que marque la cintura.

osees la silueta más deseada. Sin embargo hay prendas que no te hacen justicia. Éstas son:

  • Ropa sastre de corte masculino, ya que podría endurecer tu imagen por ser demasiado rígida y de bordes afilados
  • Los vestidos campana de tipo baby-doll. Son favorecedores para las mujeres que tienen una apariencia más infantil, como las Soft-Gamine. En cambio, tu morfología es la de una mujer más voluptuosa., con lo cual tu look podría resultar incongruente
Complementos de ensueño que elevan tu estilo

Como ya sabemos, el estilo romántico gira en torno al principio yin, que representa la feminidad. Los complementos, igual que la ropa, deben tener forma redonda y motivos delicados. Saca a relucir tu lado más romántico optando por:

  • Zapatos finos de punta redonda, decorados con detalles femeninos o de estilo retro
  • Peeptoes
  • Sandalias con tiras
  • Botas y botines delicados
  • Sandalias planas con modelo y detalles bonitos: lazos, puntos, flores, etc.
  • Bolsos pequeños de formas redondeadas. Es preferible que sean de cuero suave o material ligero
  • Joyas delicadas y lujosas (piedras redondas o tipo diamante, brillo, modelos femeninos…)
  • Piezas de joyería vintage, barrocas y rococo

Mirando las fotos icónicas de Marilyn Monroe es increíble como, a pesar del paso del tiempo, su estilo parece perfectamente adaptable a nuestros tiempos. Marilyn vestía según su tipo de cuerpo, que era, en la acepción general, el ideal femenino. Dominaba el arte de sacarle partido a su silueta de reloj de arena, optando siempre por prendas que marcaban la cintura. El estilo de Marilyn Monroe es una excelente mezcla de romanticismo y sensualidad. Recuerda mimarte con telas transparentes y suaves, envuélvela en vestidos vaporosos y destaca la delicadeza de tu cintura.

Para saber más sobre los peinados ideales para tu estilo, ve aquí. Si quieres conocer mejor sobre tu maquillaje, aquí.


Silueta Gamine

Si tienes prácticamente tantas respuestas A como E, eres una combinación de rasgos opuestos y tu tipo de cuerpo es gamine (fr. chica, adolescente).

El estilo Gamine (en francés, jovencita, adolescente) abarca las características y la esencia de la mujer que tiene este tipo de cuerpo: parece más joven de lo que es, es bajita, delicada y de rasgos aniñados. Parece una niña más que mujer adulta y tiene cierto aire masculino, que se aprecia al analizar su silueta o sus rasgos faciales. Por este motivo, la ropa tomboy es ideal para el estilo Gamine.

Ropa ideal para el tipo de cuerpo Gamine

Desde hace tiempo las prendas masculinas dejaron de ser terreno exclusivo para los hombres. Cada vez más mujeres las incorporan en su armario y las tendencias reviven el estilo tomboy prácticamente cada temporada. David Kibbe recomienda incluir algunas prendas de inspiración masculina en tu armario:

  • Ropa estructurada, que mantiene su forma: hombros definidos, formas precisas…
  • Americanas sin énfasis en la cintura
  • Jeans tobilleros
  • Pantalones rectos al tobillo
  • Cuello peter-pan
  • Cuellos angulares: de camisa, cuadrados o en V
  • Abrigos estructurados, cortos o midi, de colores llamativos

No obstante, el estilo tomboy no es el único que te favorece. Por ser petite y delicada, puedes llevar elementos naif que estarán en perfecta harmonía con tu silueta. Opta por:

  • Cuello peter-pan
  • Vestidos cortos de material medio o duro, con estampado geométrico o detalles angulares y precisos
  • Prendas cropped: crop-tops, cropped jeans, minifaldas y vestidos cortos
  • Sombreros pequeños

También lucirás estupenda si te decantas por:

  • Ropa entallada o que respete la línea del cuerpo
  • Faldas y pantalones de cintura alta
  • Bloques de color: la prenda superior de un color y la inferior de otro color
  • Conjuntos que dividen el cuerpo en dos o tres partes
  • Camisetas y jerseys estrechos, cortos, de forma definida
  • Cardiganes y rebecas cortas, cropped
  • Jerseys gruesos, de punto, estrechos en la cintura
  • Ropa con mucho detalle y estampados grandes y atrevidos
Zapatos y complementos para elevar tu estilo Gamine

Puedes elevar tu estilo al siguiente nivel de chic si usas los zapatos adecuados para tu tipo de cuerpo. Del mismo modo, los accesorios pueden convertir tu look en uno original y atractivo. Para elevar tu estilo opta por:

  • Calzado con formas y modelos inusuales: asimétrico, afilado, de colores llamativos, de tacón especial
  • Sandalias y zapatos planos funky, que destacan
  • Zapatos masculinos
  • Oxfords
  • Bolsos pequeños y estructurados, que no pierden su forma: clutches, bolsos sobre o de hombro
  • Maletines finos, de tamaño medio
  • Joyas pequeñas, de bordes afilados y formas geométricas
  • Bisutería asimétrica, irregular
  • Piezas de joyería avantgarde

El Gamine es una mezcla de opuestos (yin y yang), aunque no una mezcla perfecta, como en caso de la tipología Clásica, en el sentido de que no hay partes iguales de yin y yang en tu cuerpo. Por lo tanto, para estilizar tu silueta adolescentina, que es principalmente yang (de energía masculina), Kibbe recomienda las camisetas cropped, los pantalones tobilleros rectos y la ropa de corte sastre del estilo tomboy. También te quedan genial los conjuntos con un toque inocente, como el cuello peter-pan y los sombreros pequeños. Si eres más atrevida, opta por estampados divertidos y colores llamativos.

Un claro ejemplo de Gamine lo representa Michelle Williams.

Para conocer más sobre peinados Gamine, visita aquí. Para maquillaje, busca aquí.


Silueta Gamine-Extravagante

Tienes una mezcla casi igual de respuestas opuestas A y E, pero también unas cuantas B, eres Gamine-Extravagante.

Entre los estilos propuestos por el estilista David Kibbe, el adecuado para la silueta Gamine-Extravagante es el más permisivo, aunque hay que tener en cuenta los dos tipos de Gamine-Extravagante para saber adaptar tu ropa en función de la energía yang que predomina en tu cuerpo (Dramática o Natural). Tu tipo de cuerpo te invita a ser creativa y jugar con la ropa. ¡Atrévete a lucir conjuntos arriesgados, ya que tu base es ideal para asimetrías, estampados, colores llamativos y mezcla de diferentes estilos!

Ropa ideal para el estilo Gamine-Extravagante

  • Prendas de bordes afilados: corte preciso y hombros marcados.
  • Conjuntos tomboy (de inspiración masculina)
  • Combinaciones de distintos materiales y estilos. Pueden combinar con éxito prendas de estilos diferentes (p.ej. sporty con elegante).
  • Conjuntos de opuestos: jersey oversize y pantalones slim o crop-top y vaqueros baggy
  • Combinaciones de colores y estampados llamativos
  • Escotes en V o irregulares y cuellos duros, de forma precisa
  • Faldas y vestidos esculturales cortos o midi
  • Vestidos asimétricos o de cintura baja. Si optas por llevar cinturón, elige uno ancho, de color diferente al conjunto
  • Pantalones tobilleros de estilo masculino, de material más duro, con o sin pliegues
  • Abrigos de corte sastre, de hombros cuadrados, sin énfasis en la cintura o con cinturón ancho.

La ropa idónea para la silueta Flamboyant Gamine reúne las siguientes características:

  • Cortes asimétricos e irregulares
  • Estampados geométricos
  • Detalles: collarines, apliques metálicos, botones y puños
  • Ropa ajustada al cuerpo con un elemento extra-grande, como una bufanda oversive, un plumífero o unos pantalones baggy
Juega con los complementos

Igual que en el caso de las Soft-Gamine, los accesorios son muy importantes a la hora de completar el estilismo de la mujer Gamine-Extravagente. Para este tipo de cuerpo, Kibbe recomienda:

  • Calzado de corte anguloso y modelo irregular, extraño
  • Zapatos fornidos, duros, con cuerpo.
  • Sandalias y zapatos de tacón medio, cuadrado o aguja o planos de modelo llamativo e irregular
  • Botines rockeros
  • Bolsos angulosos, rectangulares o cuadrados. Pueden tener modelos geométricos o irregulares, estampados atrevidos o detalles metálicos.
  • Maletines y bolsos cartero de forma definida
  • Joyas de distintos metales, de formas esculturales y fornidas
  • Piezas de joyería art-deco (años 20)
  • Anillos y pendientes brillantes, con piedras de cristal
  • Modelos asimétricos, geométricos e irregulares, de colores llamativos o brillantes

El estilo Gamine-Extravagante es bastante flexible y puede acomodar fácilmente cada personalidad. Para reflejar la versatilidad de esta categoría, he elegido dos estilos totalmente diferentes: el de Victoria Beckham, minimalista y elegante y el de Lady Gaga, extravagante donde las haya. Por otra parte, Zooey Deschanel es un buen ejemplo a seguir si te identificas mejor con el estilo adolescente preppy.

Si quieres conocer mejor qué peinados te van, ve aquí. Y, sobre maquillaje, busca aquí.


Silueta Soft-Gamine

¿Elegiste mayoritariamente las respuestas opuestas A y E, pero también tienes algunas respuestas D? Eres Soft-Gamine.

La morfología corporal Gamine-Suave tiene muchos elementos románticos, siendo la versión yin del Gamine. Su silueta es petite, la mayoría de los rasgos son pequeños, redondos y delicados y sus piernas y brazos tienen una contextura suave y tierna.

El estilo Soft-Gamine transmite inocencia y alegría. Los componentes básicos de este estilo son las prendas cropped, las faldas en A y los estampados. Es fácilmente amoldable a tu personalidad si prefieres la ropa naif, que integra elementos como el cuello bebé, los colores pastel y la esencia ingénue de sus looks. Igualmente, si te defines como traviesa y divertida, el estilo Gamine-Suave puede reflejar perfectamente tu personalidad si optas por estampados animados y vestidos años 50, de inspiración rock and roll.

Ropa ideal para el estilo Soft-Gamine

Con el fin de crear un armario que te haga feliz, David Kibbe recomienda:

  • Prendas con estructura y énfasis en la cintura
  • Ropa con modelo asimétrico
  • Cuello bebé o cuello peter-pan
  • Estampados y detalles animados y llamativos
  • Colores claros
  • Bloques de color (un color en la parte superior del cuerpo y otro distinto en la parte inferior)
  • Pantalones tobilleros, de talle alto, con cordón o cinturón
  • Jeans y pantalones de estilo cropped, de corte o modelo llamativo (como los pantalones de estilo toreador).
  • Faldas y vestidos cortos y midi con énfasis en la cintura
  • Vestidos cortos y midi con volumen en la parte inferior (faldas en A)
  • Abrigos de corte preciso, con modelos, colores y estampados llamativos
  • Tops y jerseys ajustados. En caso de los jerseys sueltos, las mangas se deben ajustar a la muñeca o al brazo y el bajo a la cintura.
  • Cinturón en contraste con el conjunto
Accesorios Soft-Gamine

Los accesorios deberían completar cada look de la mujer Gamine-Suave, siendo ideales para este tipo de cuerpo las joyas de material duro y formas redondeadas. Puedes llevar:

  • Bisutería con detalles femeninos: pendientes en forma de flor, anillo-mariposa, gargantilla o chocker en forma de hojas.
  • Anillos brillantes de piedra redonda
  • Pendientes trepadores o pendientes de tamaño medio o pequeño, con modelo animado o irregular
Complementos Naif y Vintage

Los zapatos y bolsos elevan tu estilo si inviertes tiempo y cuidado en elegirlos en función de tu look. Opta por los complementos adecuados para tu tipo de cuerpo. Éstos son:

  • Calzado de forma extravagante o modelo extraño
  • Zapatos delicados, de cuero ligero
  • Sandalias y zapatos con varias tiras
  • Bailarinas y sandalias planas muy femeninas
  • Bolsos pequeños, de bordes redondos
  • Clutches, mochilas y bolsos de hombro con estampados interesantes
  • Bolsos vintage o retro, con estructura o cierre metálico

Como ejemplo de Soft-Gamine que viste según su tipo de cuerpo, tenemos a Reese Witherspoon. La actriz sabe muy bien lo que la favorece, por eso es muy raro que tenga algún desliz. El cuello de camisa, las faldas en A, los estampados y los vestidos cortos que marcan la cintura le sientan de maravilla. 

En resumen, el estilo Soft-Gamine de Kibbe reúne estampados, cuellos baby-doll, pantalones tobilleros y faldas campana. Las mujeres con esta morfología corporal pueden lucir con éxito prendas rock and roll, como las chicas de los años ’50, pero también ropa naif.

Si tu tipo de cuerpo es gamine-suave, considera los atuendos que respetan las líneas naturales de tu figura, aunque decidas no seguir ciegamente todos los tips de Kibbe. Al fin y al cabo, los que priman son tus gustos y tu personalidad.

Para conocer más sobre tus tipos de peinado ideales, entra aquí. Y para tu maquillaje ideal, aquí.


Es posible que no te hayas sentido identificada al 100% con un tipo de silueta. Pero, ¿cuánto crees que se acerca? ¿Mucho o poco? Déjalo en tu comentario aquí debajo…

Recuerda, siempre y en todo caso, que la mejor estilista para tu tipo de cuerpo eres tú. Si tú te gustas, siempre serás más feliz.


El Test de Kibbe
por Carmen Nikol