Riadas, gotas frías y DANAs: breve recorrido por la desmemoria y los despropósitos climáticos

El barranco empieza en las montañas de Buñol con dirección a Chiva y continúa por el término de Cheste, cruza el llano de Quart junto a la venta del Poyo, pasa después por las cercanías de Torrent y de Catarroja, y desagua en la Albufera de Valencia. Su profundo y ancho cauce siempre está seco, salvo en las avenidas cuando corre tan furiosamente, que destruye cuanto encuentra. En Chiva,  sorprendió a media noche sus vecinos, asolando un número considerable de edificios, esparciendo en varios kilómetros los tristes despojos y los cadáveres de los pobres que no pudieron evitar la muerte.

El río, que en sus mayores inundaciones jamás había alcanzado sus calles, llegó esta vez a inundar la parte baja de la población, penetrando en el cuartel de la Guardia Civil, en el juzgado y en las cárceles…

Los dos párrafos anteriores, que pudieran describir perfectamente la reciente catástrofe registrada en los alrededores de Valencia semanas atrás (octubre de 2024), corresponde en realidad a episodios mucho más antiguos. En el primero de ellos, el ilustre naturalista Antonio José Cavanilles narra lo que ocurrió hace ya dos siglos y medio (1775) en el Barranco del Poyo, ese mismo cauce que acaba de llevarse tantas vidas por delante. El segundo corresponde a la descripción realizada por Vicente Boix, cronista de Valencia,  de la Riada de San Carlos (así llamada por coincidir con la festividad de San Carlos Borromeo), cuando en noviembre de 1864 se desbordó el Río Júcar, el mismo que algo más de un siglo después arrasó la presa de Tous y toda la comarca de la Ribera.

Gráfico de la época ilustrando la riada del Júcar de 1864 en Alzira

Pero en realidad, estos dos episodios no son más que una simple muestra de las numerosas inundaciones que vienen asolando la costa mediterránea en general (como las acaecidas en Barcelona, Málaga o Murcia) y la región de Valencia en particular desde tiempos inmemoriales. Entre 1321 y la actualidad, se han contabilizado 27 riadas en Valencia (incluyendo esta última de 2024), con un intervalo promedio de unos 25 años, casi cuatro riadas por siglo. El alcance de muchos de estos episodios ha quedado registrado en placas o azulejos fijadas a los muros en muchas localidades ribereñas, donde una marca horizontal señala el nivel que alcanzaron las aguas.

Placa conmemorativa del nivel alcanzado por las aguas en las calles de Alzira durante la Riada de San Carlos (1864)

Es muy importante señalar que la mayor parte de las riadas que tuvieron lugar entre el siglo XIV y el XIX se produjeron durante un período de frío generalizado conocido como la Pequeña Edad de Hielo. En la gráfica de la izquierda en la figura adjunta, la línea azul representa la evolución de la temperatura desde el año 1200 hasta la actualidad, mientras que los círculos anaranjados señalan el momento en que se produjeron las 27 riadas antes mencionadas en Valencia, además de otras riadas en Murcia y en Mallorca. Es destacable la continuidad con que aparecen estas catástrofes, tanto en los momentos en que la temperatura es ascendente como descendente, de forma totalmente independiente de la evolución térmica. O, incluso, se podría decir que tienden a ser más frecuentes en los tramos en que la temperatura desciende.

La figura de la de la derecha corresponde una ampliación de la gráfica anterior, desde el inicio de la época industrial hasta la actualidad, donde se muestra como las grandes riadas de los años 1944, 1957 y 1982 se produjeron en un momento en que la tierra se estaba enfriando. Cabe recordar que, en aquellos momentos, la evolución térmica hacía temer la llegada de una nueva glaciación. Así pues, los registros históricos demuestran que no existe ninguna correlación entre el calentamiento global y un supuesto aumento de la intensidad o frecuencia de las DANAS.

Así pues, los registros históricos demuestran que no existe ninguna correlación entre el calentamiento global y un supuesto aumento de la densidad o frecuencia de las DANAS.

La persistencia en el tiempo de estos fenómenos meteorológicos extremos indica que forman parte de la normalidad climática de la región, como lo demuestran no sólo los abundantes registros y documentos históricos, sino también las manifestaciones artísticas. Un excelente ejemplo de este tipo de testimonios es el óleo Amor de Madre, pintado por Antonio Muñoz Degrain en 1913, representando los dramáticos esfuerzos de una madre, intentando salvar a su hijo de las aguas desbocadas por una inundación en la huerta de Valencia.

Amor de Madre, óleo de Muñoz Degrain expuesto en el Museo de Bellas Artes de Valencia

Algo similar puede decirse del campo de la literatura, donde han quedado descritas las dramáticas consecuencias de las lluvias torrenciales que puntualmente llegaban cada año con la entrada del otoño. En algunas ocasiones, las condiciones meteorológicas produjeron grandes hambrunas y problemas sociales por falta de jornales para los braceros, que incluso llegaron a degenerar en revueltas, como describe magistralmente el ilustre Rafael Comenge Dalmau en sus novelas costumbristas.

En los ambientes rurales de la Ribera del Júcar, las periódicas crecidas otoñales del río, que de cuando en cuando se salían de madre y llegaban a ser inundaciones, formaban parte de lo habitual. El autor de este artículo, testigo directo de las tres últimas grandes riadas y oriundo de Alberic (localidad situada algunos kilómetros aguas abajo del tristemente famoso embalse de Tous), recuerda como su abuela le contaba historias de su infancia en otra localidad ribereña, Poliñá del Júcar. En aquella época, a principios del siglo XX, antes de que se hubiesen construido las grandes presas y embalses reguladores, al llegar la otoñada, era el sereno quien se encargaba de vigilar por las noches el agua del río. Y cuando este alcanzaba niveles peligrosos, despertaba a grandes voces a los vecinos para que acudiesen a la orilla para colocar sacos terreros y proteger las casas de la localidad, aunque fuese de forma rudimentaria, precaria y temporal.

La reiteración de estas situaciones ha llevado a la sabiduría popular a registrar sus conocimientos en el refranero. Así, mirando al cielo, cuando los agricultores veían que los negros nubarrones rodeaban las cimas de los montes próximos, pontificaban que quan la Murta s’emborrasca i Matamon fa capell, llaurador, pica espart i fes cordell («cuando la Murta se emborrasca y el Matamon tiene sombrero, labrador, coge esparto y haz cuerdas»). La Murta y Matamon son dos cimas de los relieves aledaños a la Ribera del Júcar, donde suelen engancharse las nubes portadoras de fuertes lluvias. Por eso, el refrán insta a los labradores a pasar el tiempo en casa trenzando cuerdas de esparto, ya que será imposible salir al campo a trabajar.

Con el paso del tiempo, a finales del siglo XX, las tormentas fuertes pasaron a llamarse con el descriptivo término de gotas frías, nomenclatura que ha sido sustituida en los últimos años por la críptica denominación que ya es tristemente bien conocida por todos, DANA o Depresión Aislada en Niveles Altos. Pero en realidad, la tecnificación del nombre no afecta a la naturaleza del fenómeno, aunque la mona se vista de seda mona se queda, y las DANAS de octubre o noviembre en la región valenciana no son más que las tormentas otoñales de toda la vida.

Volviendo al momento actual, los datos oficiales indican que la pluviosidad registrada en este último episodio de 2024 no ha sido superior a la que se registró en 1982, cuando la intensa lluvia se mantuvo durante tres días de diluvio continuo. Tampoco lo fue el volumen de la avenida, 7.500 metros cúbicos por segundo en 1982, y tan sólo 2.500 en 2024. Además, desde entonces han transcurrido ya 42 años, superando largamente el intervalo promedio entre riadas mencionado anteriormente. Por todo ello, además de lo anteriormente mencionado, es difícilmente justificable invocar al calentamiento global como responsable del recrudecimiento de unos fenómenos que, con similar violencia, se vienen repitiendo sistemáticamente desde mucho antes de la época industrial y de las emisiones de CO2 antropogénico a la atmósfera.

Cabe preguntarse entonces por qué, disponiendo de la experiencia acumulada durante siglos, y teniendo a nuestro alcance la capacidad tecnológica para implementar medidas preventivas o paliativas, no ha sido posible evitar esta dramática catástrofe. Como ocurre con frecuencia, no es debido a una causa única, sino a la fatal convergencia de varios factores.

En primer lugar, a la propia naturaleza, al comportamiento de nuestra atmósfera,  tremendamente complicado y difícil de parametrizar en todos sus detalles, a pesar de las largas series estadísticas almacenadas y de las potentes herramientas de cálculo que ha proporcionado el desarrollo informático. Lo ocurrido a finales de octubre de 2024 demuestra que aún no es posible prever con detalle el comportamiento y las consecuencias de una DANA. Y esta limitación, no atribuible a ningún error técnico, sino simplemente debida a la extrema complejidad del proceso, nos obliga a reflexionar sobre la fiabilidad de las profecías climáticas. Si los modelos climáticos aún no son capaces de pronosticar correctamente lo que va a ocurrir en un futuro inmediato, ¿qué fiabilidad pueden tener las predicciones catastrofistas para un futuro lejano? En segundo lugar, la carencia de infraestructuras adecuadas. Esta riada de 2024 ha demostrado de forma indiscutible lo indispensables que resultan dichas construcciones para impedir o minimizar los efectos devastadores de las crecidas. Como consecuencia de las funestas consecuencias de la riada del Turia en 1957, se desvió el río mediante un cauce artificial capaz de albergar un caudal de agua equivalente a tres veces el del río Ebro a su paso por Zaragoza. Este cauce, cuya construcción fue culminada en 1969, ha sido capaz de desviar y conducir el enorme flujo de agua que se había descargado en la parte media y baja de la Cuenca del Turia, salvando así a la ciudad de Valencia de una destrucción segura. Algo similar ha ocurrido un poco más al sur, en el río Magro, afluente del Júcar, donde el embalse de Forata, situado aguas arriba de Turís y también terminado en 1969, ha permitido laminar la crecida (estaba prácticamente vacío cuando se inició la DANA), y contener 30 hectómetros cúbicos en tan sólo 15 horas.

Embalse de Forata (Confederación Hidrográfica del Júcar)

Esa capacidad ha permitido disminuir sensiblemente el impacto de la riada en las poblaciones de la Ribera Baja del Júcar, especialmente en Algemesí, donde las consecuencias hubiesen sido terriblemente dramáticas si esta presa no hubiese existido.

Mapa esquemático de la zona situada al sur de la ciudad de Valencia mostrando el trazado de los cauces principales: Río Turia (negro), cauce nuevo del Turia (azul), Barranco del Poyo (rojo), Río Magro (verde) y Río Júcar (fucsia).

Eso es precisamente lo que no ha ocurrido un poco más al norte, porque entre los dos ríos anteriores, entre el Turia y el Magro, se encuentra otro de esos cauces que, aun estando casi siempre secos, son capaces de transformarse en pocas horas en caudalosos ríos, el Barranco del Poyo, como ya describió Cavanilles en el último tercio del siglo XVIII. Desgraciadamente, este cauce carece de presa reguladora y, a pesar de que su construcción está planificada (aguas arriba de Cheste) desde hace mucho tiempo, la obra nunca ha llegado a ejecutarse. Como la realidad se ha encargado de demostrar, las consecuencias derivadas de la ausencia de esta infraestructura imprescindible han sido trágicas.

En tercer lugar, debe mencionarse la situación de los cauces. La falta de actividades de limpieza de la vegetación y la prohibición vigente de cortar cañaverales (una actividad que ha sido tradicional en la huerta para utilizar las cañas en labores agrícolas), han afectado a la capacidad de drenaje, al verse la circulación del agua obstaculizada por la masa vegetal. Esa situación reduce la velocidad del agua y su caudal, formándose tapones por la vegetación arrancada. Estos obstáculos, al ser desbordados por el agua, colapsan y generan olas que avanzan a gran velocidad, con fuerza suficiente para llevarse por delante todo lo que encuentran a su paso (incluyendo los vehículos aparcados en las calles) y elevando rápidamente el nivel del agua. Esta situación permite explicar en parte la diferente mortandad entre las dos últimas riadas. A pesar de que las precipitaciones y el caudal de la avenida de 1982 fueron muy superiores a la de 2024, su mortalidad fue de 8 personas fallecidas, muy por debajo de los aproximadamente tres centenares de víctimas (entre muertos y desaparecidos) contabilizados en 2024, porque la mayor velocidad de ascenso del agua impidió a mucha gente tener tiempo para ponerse a salvo.

Aspecto de la vegetación a orillas del Río Júcar a su paso por Alberic

Además, la vegetación arrastrada por el agua, tapona los ojos de los puentes, llegando a derribarlos en algunos casos y generando a su vez nuevas olas. Debe recordarse que los puentes están calculados para permitir el paso de agua en caso de las avenidas más grandes registradas durante los últimos centenares de años, pero no para resistir los esfuerzos horizontales de una masa de agua, barro y vegetación que se desplaza a gran velocidad. Durante la reciente riada de 2024, han sido 26 los puentes destruidos o que necesitan reparaciones para poder ser utilizados.

En cuarto lugar, deben mencionarse los cambios drásticos en el uso del suelo, que en las zonas más afectadas, en las poblaciones de la Huerta Sur, antes predominantemente rústicas, se han transformado en áreas urbanas, ciudades–dormitorio en el entorno metropolitano de Valencia. En las localidades atravesadas por el Barranco del Poyo, tampoco se han construido las infraestructuras imprescindibles (pozos de tormenta, canales o nuevos cauces artificiales) para minimizar los efectos de las avalanchas de agua. Tampoco se ha prestado atención a la delimitación de zonas inundables, edificando masivamente y de forma insensata en el entorno inmediato de los cauces. Incluso, fuera de las zonas urbanas, pero en áreas también inundables, se han alojado polígonos industriales y centros comerciales, llegando a construir aparcamientos subterráneos con capacidad para miles de vehículos.

Por último, en quinto lugar, como causa más importante de la tragedia, debe mencionarse la falta de eficiencia de los diferentes organismos oficiales, tanto en las medidas preventivas como en la gestión de la crisis, que han fallado estrepitosamente a todos los niveles y desde todos los puntos de vista. Aún teniendo en cuenta las dificultades ya mencionadas para la predicción en el comportamiento de una DANA, cabe preguntarse si los mecanismos de control y de alerta han funcionado adecuadamente y si se ha advertido a la población con la anticipación que hubiese podido evitar muchas muertes. La falta de coordinación entre los gobiernos central y autonómico ha sido palmaria, enfrentados desde el momento en que se empezaba a vislumbrar la catástrofe y más preocupados en señalar la paja en el ojo ajeno que en aportar soluciones eficaces. Este vergonzoso enfrentamiento ha causado estupor fuera de nuestras fronteras, dando lugar a muchos comentarios en la prensa internacional, magistralmente sintetizados en la viñeta adjunta.

Viñeta publicada en la prensa francesa por Mahnaz Yazdani (LatAm ARTE)

Pero además de la horrorosa gestión de los momentos inmediatamente anteriores y posteriores a la avenida, no hay que perder de vista lo ocurrido en las décadas anteriores, en lo que se ha hecho o se ha dejado de hacer y que podría haber evitado centenares de muertes y miles de millones en pérdidas materiales. Habiendo numerosos estudios y cartografías delimitando las áreas de riesgo, ¿por qué los municipios (con la vista gorda de las autoridades autonómicas y nacionales) han permitido la edificación en zonas inundables?

Por otra parte, se hace indispensable una revisión seria y profunda de la normativa medioambiental que prohíbe la limpieza de los cauces, al menos en los tramos próximos a la costa mediterránea, donde de forma reincidente y sistemática aparecen este tipo de fenómenos meteorológicos. Como se ha detallado anteriormente, si los cauces hubiesen estado limpios de maleza, se hubiese minimizado la violencia de la avenida, contribuyendo así a disminuir la mortalidad.

Por último, ¿por qué no se han construido las infraestructuras necesarias si ya estaban realizados los estudios pertinentes para la adjudicación de la obra, existiendo la capacidad técnica y económica para su ejecución? No hace falta ser experto para afirmar que, si hubiese estado construida la presa que estaba prevista en el Barranco del Poyo en los alrededores de Cheste, se hubiese podido reducir sensiblemente la crecida del mismo modo que lo ha hecho el embalse de Forata, evitando así muchas desgracias.

Durante los días siguientes a la catástrofe, como suele ocurrir en estas ocasiones, ha habido una verdadera avalancha de informaciones relativas a la política de presas y embalses en España, y no todos los datos difundidos son correctos. Así, por ejemplo, se ha llegado a decir que la demolición de embalses y azudes realizadas durante los años recientes había afectado de forma sensible a la cuenca del Barranco del Poyo, atribuyéndole la responsabilidad de la falta de infraestructuras hidráulicas para disminuir la peligrosidad de la riada. Si bien esta información es rotundamente falsa, no deja de ser cierto que desde el Ministerio de Transición Ecológica se ha mostrado mucho más interés en destruir infraestructuras existentes que en construir nuevas. Así lo demuestra el hecho de que nuestro país sea líder destacado en la Unión Europea en la demolición de obstáculos fluviales, incluyendo presas y azudes. De acuerdo con el informe elaborado por Dam Removal Progress, en 2021 fueron destruidas en España 108 barreras fluviales, 133 en 2022 y  95 en 2023 (336 en total), incluyendo presas y azudes, muchísimo más de lo desmantelado por nuestros vecinos europeos.

Estadística comparativa por países de barreras fluviales demolidas en 2023

En algunos casos, se trata de acciones justificadas por la obsolescencia o la inutilidad de las estructuras. Pero en otros casos, sólo parece deberse a una obsesión ideológica, carente de sentido práctico, similar al que se ha aplicado para justificar las voladuras de varias centrales térmicas para la generación de generación de electricidad mediante carbón. En cualquier caso, estos datos no serían relevantes para el caso que nos ocupa si no fuese porque, en paralelo, ese mismo ministerio tiene pendientes de ejecutar desde 2009 obras dirigidas precisamente a evitar inundaciones en la cuenca del Barranco del Poyo. La situación de este barranco no es excepcional, ya que en toda la Comunidad Valenciana, como en el resto de España, son numerosas las obras hidráulicas pendientes de ejecución desde hace 15 años. Es decir, que el gobierno ha centrado su interés en proteger la fauna y flora fluvial relegando a un segundo la seguridad de los ciudadanos, dando más importancia a los intereses ideológicos o políticos que a los derechos legítimos de los seres humanos, como son la seguridad y el derecho a la vida.

Pero desde una perspectiva temporal más amplia, no pueden cargarse todas las responsabilidades sobre los gobernantes actuales. El gobierno nacional del PP, que estuvo en el poder entre los años 2011 y 2018, si realmente tenía algún interés en desbloquear el proyecto del Barranco del Poyo, perdió una teórica ventana de oportunidad al coincidir en el tiempo con un gobierno autonómico de su mismo partido entre 2011 y 2015. Ahora, los dos partidos dominantes se tiran los trastos a la cabeza por la gestión de la crisis, intentando que pase desapercibida la incompetencia exhibida durante los últimos lustros. Porque en realidad, todos los problemas descritos tienen un denominador común, ya que tanto la carencia de infraestructuras hidráulicas como la limpieza de los cauces y la urbanización del suelo en lugares inadecuados son atribuibles a errores políticos de gestión o de falta de control.

Esta reflexión nos lleva indefectiblemente a una pregunta relativa a nuestro sistema político: ¿Tenemos los mecanismos adecuados que estimulen y faciliten el acceso de las personas idóneas a los puestos de responsabilidad, para que adopten las medidas adecuadas en el momento correcto? En nuestro régimen partitocrático, las entidades del poder del estado (incluyendo los parlamentos) se han convertido en simples transmisores de las decisiones adoptadas por los partidos, que se han constituido como una oligarquía que controla la soberanía efectiva. Al llegar al poder, el partido de turno asigna y reparte puestos de responsabilidad en función de criterios estrictamente políticos, independientemente de la capacidad, conocimientos y experiencia de las personas seleccionadas.

Esta práctica, que puede considerarse lógica y aceptable para los puestos más elevados de la Administración, se ha extendido hasta niveles muy bajos donde la responsabilidad debiera ser estrictamente técnica, bajo el eufemismo de que se trata de puestos de libre designación. Esta práctica permite, como hemos visto repetidamente a lo largo de los últimos lustros, que ocupen ministerios, secretarías de estado, consejerías, direcciones generales o presidencias de grandes empresas públicas, personas sin ninguna experiencia o conocimientos de los sectores que deben gestionar. Mientras tanto, los verdaderos expertos, los funcionarios que verdaderamente conocen la problemática en profundidad, quedan relegados al papel de meros asesores mientras las decisiones son adoptadas, salvo honrosas excepciones, por personas sin experiencia (y a veces sin los conocimientos más elementales) que, además,  tienden a priorizar los aspectos ideológicos o políticos sobre las cuestiones técnicas. Sólo así, en el caso que nos ocupa,  puede entenderse que existan deficiencias acumuladas a lo largo de los años, que se retrasen decisiones urgentes, o que se utilice el escenario de una crisis como campo de batallas políticas. En otoño de 1982, después de la catastrófica riada del Júcar y el colapso de la presa de Tous, el genial humorista Mingote dibujó una viñeta profética en la que vaticinaba el desinterés con que la clase política se esforzaría en evitar desastres similares en el futuro.  

El 10 de noviembre de 1982, después del desastre de la presa de Tous, el genial Mingote publicó esta viñeta, cuyo pie decía: Estas catástrofes sólo suceden cada veinte años, así que hasta dentro de veinte años no tendremos por qué pensar en lo que podríamos hacer para prevenirlas.

Hoy, 42 años más tarde, podemos hacernos la misma reflexión, con el mismo pesimismo hacia el futuro, pero con un agravante adicional. Porque los políticos de hace cuatro décadas, al menos, no tenían la desfachatez y el cinismo de intentar ocultar su incompetencia con el inasumible argumento del cambio climático.


Riadas, gotas frías y DANAs:
breve recorrido por la desmemoria y los despropósitos climáticos.
Por Enrique Ortega Gironés


Publicado por Enrique Ortega Gironés

Soy, por ese orden, geólogo y escritor. O simplemente, un geólogo al que le gusta escribir. Primero, docente e investigador en el Departamento de Geotectónica de la Universidad de Oviedo. Luego, en las minas de Almadén (Ciudad Real), y durante los últimos 20 años, consultor independiente.

42 comentarios sobre “Riadas, gotas frías y DANAs: breve recorrido por la desmemoria y los despropósitos climáticos

    1. Buenos días Fernando y muchas gracias por tus comentarios, que animan a seguir escribiendo este tipo de cosas. Los científicos en general y los geólogos en particular hemos estado demasiado tiempo callados

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  1. Gracias una vez más al maestro Ortega Gironés. Impagable el esfuerzo que lleva haciendo de un tiempo a esta parte junto a sus colegas de profesión Sáenz de Santamaría Benedet y Uhlig. Admiro y asombro su capacidad de escritura además de su amplio conocimiento sobre muchos temas. No me da tiempo a leer tanto como escribe, jajajajaja. Afortunadamente, sus más oscuros presagios con respecto al cambio climático se van desvaneciendo y su denostada labor inicial, tras publicar sus famosos escritos en el seno del Colegio profesional de Geólogos, es cada vez más reconocida y buscada desde distintos sectores de público.
    Frente a los agoreros apóstoles del negacionismo científico, bajo el desproporcionado e inhumano pregón alarmista de que el cambio climático mata, hay que reconocer el mensaje de serenidad y bálsamo de realismo climático-meteorológico que difunde el trío de geólogos que va camino de convertirse en el más famoso y prestigioso de la actualidad española. Recomiendo fervientemente la lectura de su libro recientemente publicado «CAMBIOS CLIMÁTICOS» o en su defecto, versión libre de pago, la lectura de sus formidables escritos en esta revista. Porque Ciencia, no es aquello que más nos conviene por ideología o interés, sino la que más consigue acercarse a la realidad de la Naturaleza de las cosas o acontecimientos.

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    1. Muchísimas gracias por tus comentarios, que aprecio en lo que valen por venir de alguien como tú. No puedes esconder tu carácter andaluz que se trasluce en las exageraciones, pero se agradece por los ánimos que insuflas para seguir dando la lata. Gracias también por ayudar a la difusión de nuestro libre a través de tu infatigable labor en Telegram, y un fuerte abrazo

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  2. Gracias por su interesante artículo. Bueno, interesante para quien busca la verdad más allá de ideologías de merde. Quizás no sea verdad que tenemos la culpa de la destrucción de Universo por querer desplazarnos en nuestro cochecito. Quizás los pedos de nuestras vacas tampoco contribuyen a la extinción de la vida en la tierra. Quizás no sea necesario que vivamos en cuevas subterráneas alimentados por insectos para servir a nuestros próceres que cuidan y conservan un jardín de superficie y se alimentan con gran sacrificio de solomillos de ternera . … Gracias

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  3. Muchas gracias por este maravilloso e iluminador trabajo.Pertenezco a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que se han trasladado desde otras zonas del país para ayudar en cuanto sea necesario,y aunque llevo aquí una semana y he visto y escuchado de primera mano gran parte de lo que ha ocurrido,es realmente clarificador este genial artículo entre tanto dislate.

    Gracias de corazón.

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  4. Como mallorquín, confirmo que también aquí en la isla, se producen con la dicha periodicidad cíclica, esas lluvias torrenciales propias de finales de septiembre, mes de octubre o principios de noviembre. Nuestro archipiélago forma parte de esa zona del Mediterráneo donde se vienen repitiendo estos fenómenos, como dice, desde tiempos inmemoriales. Citaré algunos ejemplos.

    En octubre de 1403, unas lluvias persistentes de varios días, terminaron por provocar tremendas riadas que por aquel entonces entraron en la ciudad de Palma y mataron a 5.000 personas (tal como nos narran las fuentes de la época, como el Cronicón Mayoricense en su página 143 https://archive.org/details/CroniconMayoricenseCampaner/page/n167/mode/2up?q=riera). Por aquel entonces el cauce del torrente, cruzaba toda la ciudad, separando la parte más alta de la más baja. De hecho, aquel desastre provocó que se desviara el cauce del torrente (ya en 1613) por fuera de la muralla que rodeaba la ciudad, por donde todavía hoy discurre. En la pág. 203 se nos relata (en mallorquín) con más detalle, aquel episodio que traduzco: gran multitud de árboles y ramas que no pudo pasar por el puente del muro de la ciudad […] el agua montó tan alto que derribó el dicho muro […] extendida por todos los caminos y derribó todas las tapias de los huertos […] derribó las arcadas [del puente] y el puente […] y dentro de aquella [iglesia] veinte palmos […] es opinión que por dicha agua son muertas pasadas cinco mil personas […] De este tan gran desastre y mal fueron muchos […] muy damnificados así en personas como en bienes […] la tierra permanece muy desconsolada, y desolada, así como por la muerte de personas como por la pérdida de bienes, como por la ruina de la ciudad.

    En septiembre de 1444, la misma fuente nos habla de otra avenida de la Riera que provoca destrozos, inundaciones dentro de la ciudad y llega a destruir algunos puentes (pág. 162).

    El 28 de septiembre de 1617 se repite otra riada en el mismo torrente, según la misma fuente (pág. 369) causada por una lluvia persistentes de varios días que derivó en el desbordamiento del torrente que terminó llenando las casas de ambos lados con más de 8 palmos de agua y siguió invadiendo casas y arrastrando muebles […] duró la corriente cerca de 5 horas.

    20 de septiembre de 1620, misma fuente (pág. 373) cuenta otra inundación del foso de la muralla a consecuencia de las lluvias del día anterior que entró de nuevo en la ciudad.

    7 de octubre de 1623, misma fuente (pág. 379) cuenta otro episodio de gran tempestad y lluvia casi todo el día, la Riera engrosó de suerte que estuvo para sobrepujar por encima de la pared nueva

    7 de noviembre de 1635, misma fuente (pág. 392) cuenta el furioso aguacero, tempestad y pedrisco […] A consecuencia de este diluvio tuvo la Riera una avenida que saliendo de su cauce natural, derribó todas las casas […] llenó el foso […] destruyendo huertos y edificios […] invadiendo el Pla del Carme cuya iglesia inundó hasta por encima de los altares. Siguió la inundación […] penetrando en las casas y arrebatando cuantos muebles, efectos y animales hallaba al paso […] las gentes salían por los tejados pidiendo socorro y hubo muchas que se descolgaron por las ventanas para embarcarse y huir en lanchas, encontrándose más de quince cadáveres de personas ahogadas en el mar.

    3 de septiembre de 1750, misma fuente (pág. 606) cuenta la considerable avenida de la Riera que inundó el foso y penetró en la ciudad. El 17 de octubre se reprodujo con mayor fuerza, causando muchos desperfectos en la población y llegando las aguas hasta las paredes de La Lonja.

    Los episodios devastadores más recientes que yo mismo he vivido en la isla, nos llevan al 4 de octubre de 2007 cuando literalmente el día se hizo noche y aunque fue peor el viento que la lluvia, y solo murió una persona, hoy todavía recordamos el miedo vivido, como puede verse aquí https://www.youtube.com/watch?v=xhOlkig_d64 De hecho 2 semanas después (el 17 de octubre de 2007) se daba otro episodio de lluvia que provocaba el desbordamiento de la Riera https://www.diariodemallorca.es/sucesos/2007/10/18/colapso-palma-desbordarse-sa-riera-4342295.html O las últimas riadas del municipio de Sant Llorenç des Cardassar que el 10 de octubre 2018 sí provocaron una decena de muertos al desbordarse el torrente que cruza la población https://www.youtube.com/watch?v=gm65pxh0AGE

    Con todos estos episodios, vemos claramente el mismo patrón, en las mismas fechas. Lluvias intensas que descargan siempre mucha agua o de forma continuada en los meses de otoño sobre un mismo lugar, provocando los desbordamientos de torrentes que como normal general, tienen un cauce seco el resto del año y tienen su origen en las montañas. Y que como ya sabe todo el mundo, algunos andan bastante olvidados en cuanto a su mantenimiento.

    En Mallorca ocurre el mismo problema que ahora vemos en otros sitios de España. Que se ha permitido construir urbanizaciones de chalets o polígonos industriales en zonas que discurren pegadas a los cauces de los torrentes. Y que se sabe que serían zonas inundables en caso de desbordamiento.

    Perdón por lo extenso del comentario, pero quería validar con esta otra información, todo lo que D. Enrique ha dicho en su artículo.

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    1. Muchas gracias por sus comentarios y por la detallada información histórica de Mallorca, muy útil para confirmar la persistencia (tanto temporal como en intensidad) de este tipo de fenómenos.

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  5. Muchas gracias por poner claridad ante tamaño desastre, soy un simple ciudada no de valencia que conoce a muchos que han perdido casa, enseres, empresa, etc, a mi me gusta hablar de ciclos climaticos aunque no niego que haya un cambio pero creo que como a lo largo de la historia los ha habido.

    Ojala se permita a los tecnicos, geologos, cartografos, biologos, forestales, etc. realizar su trabajo y que sus opiniones prevalezcan sobre las de los ecologistas de oficina y que cuando van a un pueblo o aldea protestan por que canta un gallo al alba o por que las vacas y ovejas molestan su descanso con sus » horribles ruidos «.

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  6. Excelente artículo, un análisis impecable.

    A destacar: «los políticos de hace cuatro décadas, al menos, no tenían la desfachatez y el cinismo de intentar ocultar su incompetencia con el inasumible argumento del cambio climático.»

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  7. Aportaciones interesantes respecto a la organización del territorio.

    El artículo no dice nada del aumento de la temperatura del Mediterráneo, igual porque el autor es geólogo y no meteorólogo. No es tan complicado: las aguas más cálidas, especialmente en el Mediterráneo, provocan una mayor evaporación, lo que eleva la cantidad de humedad en el aire. Cuando esta humedad encuentra una masa de aire frío en altura (como ocurre en las DANAS), se producen lluvias muy intensas. Con el calentamiento global, estas temperaturas aumentan aún más, intensificando la evaporación y, por ende, el riesgo de precipitaciones extremas.

    La ciencia no es ideología. La ciencia son datos. Las cifras del calentamiento global:
    https://www.youtube.com/live/lncecGnMexQ?si=hd7fwZ7j-DljlZHG

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    1. A ver si nos aclaramos,

      El autor NO se mete en si hay o NO hay una deriva climática influida por la actividad antrópica (el mal llamado cambio climático como, si el clima hubiera sido estable alguna vez), sino que las inundaciones han existido SIEMPRE. Han existido con este clima claramente recalentado de forma artificial y con otros climas enfriados de forma natural. Y nadie de los que dice que ahora las inundaciones son peores, se ha preocupado de estudiar si eran más o menos intensas o más dañinas, que no es lo mismo.

      El problema de las inundaciones es un problema esencialmente de gestión y uso del territorio. Todo lo demás es accesorio

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    2. Muchas gracias por sus comentarios. No es dificil suponer que si la temperatura del mar sube o baja,es porque la temperatura del planeta evoluciona en la misma dirección, y por lo tanto tambien se calentará o enfriará la tierra firme. Y siempre habrá diferencias térmicas que produzcan DANAS. Por otra parte, como opinan muchos científicos, el factor determinante de una DANA no es la temperatura sino la actividad atmosférica. Teniendo en cuenta que el calentamiento actual se está ralentizando, disminuye la diferencia de temperatura entre el ecuador y el Ártico, disminuyendo la actividad atmosférica y por lo tanto los fenómenos extremos. Lo importante, sea cual sea la explicación, es que existe constancia en la presencia e intensidad de DANAS a lo largo de los siglos, y que la única foirma de evitar sus consecuencias es con una gestión adecuada del territorio y la construcción de las infraestructuras necesarias.

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  8. Excelente artículo. Enhorabuena .Lamentablemente nuestro ideólogo presidente lo resume todo en la siguiente frase: «El cambio climático mata». Una simplificación que deja en el aire la necesaria intervención en la planificación y ordenación territorial, pendiente desde aquella tragedia de Biescas, cuyos gestores y gestoras se siguen escudando en la «agresiva e imprevisible naturaleza», para esconder su inacción.

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  9. Al igual que en la polarización política, en la gestión de los cauces se produce un enfrentamiento entre los que pretenden mantener tal están cual los ríos y los que quieren hormigonar.
    Todo ello sin intentar llegar a una eficaz gestión del problema para tirarse a la cabeza propuestas ineficaces.

    Esa masa de ramas que se ven un vídeo desde un puente, es con seguridad la Arundo donax, una especie foránea procedente de Asía que lleva desde la antigüedad invadiendo los cauces.
    Uno de sus problemas es debido a que tiene un enraizamiento muy superficial, que además se agrava después de las épocas de sequía convirtiéndose en material seco y más frágil.

    Basta ver la gran diferencia que existe al ver otras imágenes desde otro puente, en las que pasa un gran volumen de agua entre árboles que se mantienen firmes gracias a un mejor enraizamiento.

    Lo que no hay duda es que el arbolado y matorral ribereño autóctono amortigua el volumen de agua, absorbe parte de ella con suelos bien compactados gracias a unas raíces profundas.
    Algo que un cauce rocoso o cementado no puede hacer, convirtiéndose en canales que aumentan la velocidad del agua con una gran fuerza de arrastre de cualquier material. Un material que se convierte en misiles que golpean puentes y edificaciones.

    Hay variados problemas con estos carrizales de la Arundo donax, uno es la costosa eliminación ya que se extienden en colonias de varios kilómetros. Además del uso del cuestionado glifosato.
    En dos ocasiones la Agencia de Protección Ambiental de los EEUU (USEPA) halló pruebas de científicos falsificando los resultados de las pruebas en los laboratorios de investigación contratados por Monsanto para estudiar sus efectos.

    Otro cuestión es que produce un promedio de 50 toneladas de alta calidad de fibra por hectárea dos veces al año. También es ideal para biocarburantes y producción de metanol.
    Pero tiene más usos y con ello interesantes beneficios económicos, ya saben intereses ajenos.

    Como pueden leer, no se puede generalizar ni lanzarse a opinar sin más, y ni mucho menos dejar estas cuestiones en manos de políticos populistas ni de los medios de comunicación afines.

    Saludos

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    1. Totalmente de acuerdo, y ese era el objetivo subliminal de mi artículo, poner ene videncia la desastrosa gestión de políticos de todos los colores con argumentos populistas. Hay que dejar los problemas en manos de los expertos. Y también, aplicar los conocimientos adaptándolos a las condiciones locales, Muchos de los estudios realizados sobre los efectos de la vegetación en las riadas se han hecho para otros contextos geomorfológicos, otros relieves y otros regímenes de precipitación. Lo del copia y pega, nunca funciona si no se aplica el sentido coimún.

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  10. EXTRAORDINARIO. Por favor, publica más del cambio climático. Te han criticado muchísimo tanto en medios de comunicación como otras corrientes. Te han llamado negacionistas. Jamás dejes de publicar, por favor. Estaré siempre leyéndote. Quisiera más apoyo por parte el Ilustre Colegio Oficial de Geólogos. Muchísimas gracias. He tenido un poco de peleas con los meteorólogos llamándome de todo. Gracias por seguir el método científico.

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  11. Muchas gracias por tus comentarios tan estimulantes. Ir en contra de las opiniones mayoritarias siempre representa esfuerzo, dejarse llevar por la mayoría, con o sin razón y aún a costa de ignorar la realidad, siempre es más cómodo. Creo que es sólo cuestión de tiemnpo que la tozuda realidad ponga las cosas en su sitio. Pero la evolución del clima es muy lenta y habrá que esperar mucho. No obstante, poco a poco, muy poco a poco, cada vez hay más gente que no acepta las tesis del calentamiernto antrópico. En particular, durante las últimas semanas, atribuir el problema de la inundación al cambio climático, a pesar de los esfuerzos oficiales en los medios de comunicación, está pinchando en hueso. Tiempo al tiempo, el Planeta nunca ha tenido prisa.

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