Los meses que siguieron al compromiso fueron una vorágine de preparativos. Eudald se encargó de los detalles con una precisión casi obsesiva, ocupándose de la elección de la iglesia, los arreglos florales y hasta el más ínfimo detalle del vestido de Lolita, sin importarle lo más mínimo lo que pudieran pensar ellas sobre que élSigue leyendo «Inimpugnable – Capítulo VII: Preparativos y promesas»
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Inimpugnable – Capítulo VI: La promesa de un futuro
Los días posteriores al compromiso fueron un torbellino de emociones para Vicenteta. No se cansaba de contarle a sus pocas amigas cercanas acerca del caballero que había pedido la mano de su hija con tanto respeto y devoción. Lolita, por su parte, apenas alcanzaba a comprender el cambio que estaba a punto de suceder enSigue leyendo «Inimpugnable – Capítulo VI: La promesa de un futuro»
Inimpugnable – Capítulo V: La propuesta
En las semanas posteriores a aquella primera visita, Eudald comenzó a frecuentar la casa de Lolita con regularidad, en momentos inesperados. Caballeroso, como siempre, cada vez que iba, llevaba algún pequeño obsequio: una caja de bombones, un ramo de flores frescas o alguna delicadeza que alegraba el día de madre e hija. Tan educado ySigue leyendo «Inimpugnable – Capítulo V: La propuesta»
Inimpugnable – Capítulo IV: Una visita inesperada
Lolita observaba la vida pasar desde la ventana de su habitación, en su casa de Valencia. La luz del atardecer cubría las calles con un brillo dorado, y ella sentía cómo esa calidez contrastaba con la frialdad que invadía su hogar desde que su padre había fallecido. A pesar de que habían pasado ya algunosSigue leyendo «Inimpugnable – Capítulo IV: Una visita inesperada»
Inimpugnable – Capítulo III: Un helado de fresa
Era una tarde soleada, de esas pocas en las que, en Barcelona, el cielo parece no tener límites. Eudald y Lolita caminaban juntos hacia la heladería, uno al lado del otro, ella con una sonrisa nerviosa y él con una mirada firme, calmada y segura. Cada vez que se encontraban, Lolita sentía cómo sus dudasSigue leyendo «Inimpugnable – Capítulo III: Un helado de fresa»
Inimpugnable – Capítulo II: El Encuentro
Lolita jamás olvidaría la primera vez que vio a Eudald. No tenía forma de imaginar lo que significaría para ella aquel encuentro que su madre, Vicenteta, había provocado de manera inocente. Habían ido juntas a Barcelona, a visitar a una amiga de Vicenteta que acababa de dar a luz en La Maternidad, un hospital conSigue leyendo «Inimpugnable – Capítulo II: El Encuentro»
Inimpugnable – Capítulo I: Dolores
Lolita había nacido un 21 de noviembre, en Valencia, en un día gris y lleno de viento que parecía anticipar el infortunio. Su madre la bautizó con el nombre de Dolores, como si su destino ya estuviera marcado, y fue su padre quien, con cariño y ternura, empezó a llamarla «Lolita» para suavizar la durezaSigue leyendo «Inimpugnable – Capítulo I: Dolores»
40 estilos de moda y tips para desarrollar el tuyo
La moda es un lenguaje visual que nos permite expresar nuestra identidad, creatividad y estilo personal. A lo largo de la historia, han surgido numerosos estilos de moda, cada uno con su propia esencia y significado, reflejando las tendencias culturales, sociales y artísticas de su época. En este artículo, exploraremos 40 estilos de moda queSigue leyendo «40 estilos de moda y tips para desarrollar el tuyo»
Jules et Jules (o de cómo comenzó la Ciencia Ficción)
Verne era el transtiempo más avanzado de su época. Según me comentaba mi padre, transtiempos han habido desde los fenicios (que se sepa), pero ni han existido tantos como en el siglo presente (el XXI) ni los habrá en el futuro siglo, según se sospecha por los bajos índices de natalidad, también entre nosotros. Los transtiempos solo podemos viajar en elSigue leyendo «Jules et Jules (o de cómo comenzó la Ciencia Ficción)»
Howard Fast: de comunista a multimillonario
A Howard Fast le salió muy caro ayudar a los Republicanos españoles. Pero, paradójicamente, también este acto de integridad comunista le hizo multimillonario. Y su discreción: ésta también le ayudó muchísimo, llevándole a la prisión y a su estrellato. Fast, como mis padres, era de origen judío y comunista. Trabajador, disciplinado, sereno (excepto en cuestionesSigue leyendo «Howard Fast: de comunista a multimillonario»
Adorando a Clota: pinceladas sobre Sorolla
Hace unas semanas que está todo tan movidito en la prensa que casi nadie se ha enterado de que ha dimitido el jefe de Comunicación del Vaticano. Algo tonto pero que, a mí, me ha sentado fatal. Y no me refiero a que la gente ni se haya percatado, sino al hecho de seguir leyendo,Sigue leyendo «Adorando a Clota: pinceladas sobre Sorolla»
Lodos y barros: de Sykes-Picot a ISIS
En los albores de 2018, me hallo junto a Concha, la redactora jefe de El Íntegro (y mi jefa) sin más remedio que confesarme. Por fin le comunico, muy a pesar de lo que me pueda pasar (que me crea loca y me eche o bien que ignore lo que le diga y me dificulteSigue leyendo «Lodos y barros: de Sykes-Picot a ISIS»
459: Mayoriano, el último emperador romano
«Claro, claro… quédate tú mis ropajes. Me irán muy bien los tuyos». Ésa fue mi manera de entrar en la comunidad romana de Cartago Nova: conseguí ofrecerle mis telas y mis nuevos diseños a una vendedora de la calle del foro, una de las más populares. Le encantaron y no dudó en mantener el contacto.Sigue leyendo «459: Mayoriano, el último emperador romano»
1956: Joliot-Curie, Frédéric
«El vasto mundo de las ideas, el amplio mundo de los procesos… Sabía que debía pasar. Era probable, al menos. Pero, si un experimento abre nuevas ventanas al conocimiento hay adentrarse en él, a pesar de sus consecuencias. Ya pasó con su madre. Ambas pasaron demasiado tiempo bajo los efectos de la radiactividad. Pero… ¿cómoSigue leyendo «1956: Joliot-Curie, Frédéric»
1870: Wagner, mi contradicción
– ¿Acaso está garantizada la justicia, Cosima? – No, Rebeca. – Entonces, ¿para qué tener hijos? – Rebeca, ésa no es la pregunta. Debemos mantener nuestra patria bajo nuestra propia raza. Richard, ¿habéis comentado algo al respecto? Vais a conseguir que no se anime a tenerlos. Vuestras conversaciones no la están ayudando… – Cosima, amada,…Sigue leyendo «1870: Wagner, mi contradicción»