Capítulo I —El pueblo ya sabe lo que trae la noche cuando las farolas se apagan— dijo Ana, apoyada en la barandilla del puente que mordía la orilla del casco antiguo. No necesitó mirar a los demás; sabía que sus ojos, en la penumbra, buscaban la misma figura que ella, la que había estado rondandoSigue leyendo «Las tres linternas de jade»