Rosas en el páramo

En el páramo no crecía casi nada. Había hierba baja, piedras y charcos que aparecían después de la lluvia. Cuando el viento soplaba, el frío se te calaba en los huesos; cruzaba la llanura entera y hacía que las plantas pequeñas se inclinaran hacia el suelo. Cada primavera, sin embargo, aparecían las rosas. Preciosas ySigue leyendo «Rosas en el páramo»