Eireen

LA LLEGADA A KILRAVEN HOUSE El coche dejó de avanzar. El conductor redujo la velocidad y se detuvo frente a una verja de hierro oscuro cubierta de rocío. El motor siguió encendido unos segundos más, como si no tuviera claro si debía irse o no. En ese momento, el silencio entre la chica y elSigue leyendo «Eireen»